viernes, 17 de junio de 2022

Libro III. Episodio 149. El primer Carreño universitario


   Tras la marcha del tío Luis, el matrimonio Carreño comenta lo que ha estado contado el jurídico.

   -De lo que nos ha dicho el tío hay algunos datos que me han hecho pensar –comenta Julio-. Por lo que he entendido, si el chico ingresara en la Escuela Naval a partir de ese momento todos sus gastos los sufragaría la Armada, por lo que nos ahorraríamos lo que costarían los estudios universitarios. Y otro punto interesante es que el chico pasaría a ser funcionario del estado y tendría el sueldo asegurado de por vida, algo que, tal como vienen los tiempos, vale su peso en oro.

   -Julio, ¡por Dios!, solo te fijas en los aspectos materiales.

   -De eso nada, solo trato de ser realista. ¿Has pensado en lo que nos va a costar la educación de los chicos el año que viene?, y no te digo nada de lo que tendremos que apoquinar en los años venideros si queremos que todos los chicos estudien, una morterada de guita.

   -Eso no te lo niego, pero recuerda lo que siempre decía tu  madre, que la mayor herencia que podemos dar a los hijos es una buena formación y si va acompañada de alguna carrera, mejor que mejor. Y para mí esa meta es intocable, y para ti también debe serlo.

   -Yo no he dicho lo contrario. Lo que digo es que si Álvaro ingresara en la Escuela Naval eso que llevaríamos adelantado. Y  como no se lo hemos preguntado, se impone hacerlo.

   Los padres llaman al primogénito y le plantean la propuesta del tío.

   -Hijo, no debes hacer mucho caso de lo que ha dicho el tío Luis. Lo único que verdaderamente cuenta es lo que a ti te gustaría hacer cuando acabes el bachillerato –le plantea Julia.

   El chico vacila, pero se ve que alguna de las explicaciones de su tío-abuelo ha hecho mella en su ánimo.

   -Aunque se lo he preguntado varias veces, el tío no ha acabado de explicarme qué hace un marino de guerra y sin saberlo es difícil pronunciarse…, pero ha dicho algunas cosas que me han hecho pensar… Lo de que siendo marino viajaré por el mundo me ha gustado y otra cosa que también me ha parecido bien es que tendré un sueldo para toda la vida. Más que nada por vosotros, sé lo mucho que trabajáis y si yo, que soy el mayor y que debo dar ejemplo a los demás hermanos, puedo ayudar a la familia, es algo que me viene de cara –Los padres miran orgullosos a su hijo, el hecho de que afirme que lo primero en lo qué piensa es que está dispuesto a ayudar a la familia les demuestra que tantos años predicando que la familia es lo primero ha terminado por enraizar.

   -Bueno –zanja el padre-, como estamos hablando de algo que no se producirá hasta que acabes el curso, vamos a despreocuparnos y, cuando llegue el momento, tanto tu madre como yo apoyaremos la decisión que tomes, sea la que sea. 

   A todo eso, 1921 se ha despedido y el nuevo año va a ser cardinal para la familia Carreño porque son varias las resoluciones que han de tomar: la decisión de Álvaro sobre su futuro, Pilar debe pensar qué estudiará después del bachillerato, Julián terminará la primaria y debe confirmar si acepta matricularse en la academia Magister, y Jesús tendrá que hacer el ingreso de bachillerato para luego marcharse a la residencia cacereña junto con sus hermanos. En el ámbito laboral, Julia debe decidir qué hacer con Interplás, la empresa ha bajado mucho su facturación y ella, con tantos niños y teniendo que regentar ambas tiendas, no le puede prestar la atención debida.

     En el casino, Liaño cuenta a sus contertulios que el gobierno español negocia con Abd el-Krim el rescate de prisioneros del Desastre de Annual, pero lo que realmente encandila a los tertulianos es la noticia que les cuenta el doctor Lavilla.

   -En el aeródromo de Getafe, el ingeniero Juan de la Cierva ha conseguido realizar el primer vuelo en autogiro. Es una especie de avión, pero se diferencia de las aeronaves corrientes que tiene las alas fijadas a un rotor que es el que lo impulsa hacia arriba. ¡Nada menos que ha conseguido elevarse veinticinco metros del suelo durante tres minutos!

  En marzo, el Partido Comunista de España celebra su primer congreso y a principios de abril, en Moscú, Iósif Stalin se convierte en el primer Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética. El doctor Lavilla, que es quien ha contado la noticia, es interrogado sobre el tal Stalin.

   -¿Y ese Stalin va a tener mucho recorrido? –se interesa Julio.

   -En un régimen como el soviético nunca se sabe. Y cambiando de país otra noticia de muy diferente calado: en la India, un independentista llamado Majatma Gandhi ha sido arrestado y condenado a seis años de cárcel. Lo curioso es que el tal Gandhi practica la desobediencia civil no violenta y es un pacifista convencido.

   -¿Y cree que con la desobediencia no violenta va a convencer a los ingleses de que otorguen la independencia a su país? Pues a buena parte ha tocado, los ingleses en cuanto le ponen la zarpa a un territorio no lo sueltan sino es a base de cañonazos. Ahí los tiene en Gibraltar, que antes viajará el hombre a la luna, que soltarán el Peñón –augura Liaño.

   El curso 21-22 ha concluido y Álvaro vuelve a casa con su flamante título de bachiller. Y con ello, se plantea la gran pregunta.

   -Hijo, no tengo palabras para decirte lo orgulloso que estamos tu madre y yo, eres el primer Carreño que se ha hecho bachiller. Y dicho esto, tenemos que volver a peguntarte: ¿ya has decidido qué quieres hacer?

   Ante la sorpresa del matrimonio Carreño, la respuesta de su primogénito no es la que deseaban.

   -Lo siento, papás, este último año algo se me han aclarado las ideas, pero no de manera definitiva. Dudo entre exactas, física o química, aunque la que más me tira son las matemáticas puras. Y me han dicho que en Sevilla existe una Facultad de Ciencias Exactas, en la que, al parecer, hay muy buen profesorado.

   -Y lo del tío Luis de hacerte marino de guerra, ¿has llegado a considerarlo? –pregunta Julio.

   -Pues sí que lo he pensado, pero a mí es que eso de los militares…, todo el día dando y recibiendo órdenes a troche y moche, no sé qué quieres que te diga…

   Los Carreño comentan entre sí la sugerencia de su primogénito de estudiar matemáticas en Sevilla.

   -Yo habría preferido que hubiese estudiado para médico, ingeniero o abogado, pero eso de las ciencias exactas no sé... Porque me parece que esa carrera no tiene más salida que la enseñanza –en el tono de Julia trasciende la decepción.

  Tras mucho cavilar y preguntar a unos y a otros, y con la anuencia del chico, antes de irse de veraneo Julio matricula a su primogénito en el primer año de Ciencias Exactas en la Universidad de Sevilla.

   La familia Carreño ha cambiado su lugar de vacaciones, se han cansado de Punta Umbría. Alguien les ha contado que en la provincia de Cádiz hay playas tan o más tranquilas que las onubenses. Tras preguntar a amigos y conocidos, acaban optando por las playas de Conil de la Frontera. Un fin de semana aparece Julio en la playa sin previo aviso.

   -Marido, ¿ocurre algo?, no te esperábamos hasta fin de mes.

  -Tranquila, no pasa nada. He venido porque el domingo el Rey estará en Cádiz para despedir al buque-escuela de la Armada, el Nautilus, que parte para realizar la vuelta al mundo en viaje de instrucción. El comandante Liaño me ha contado que es una escena inolvidable y que, aunque solo sea una vez en la vida, vale la pena contemplarla. 

   Han de preguntar varias veces para llegar al muelle donde está fondeado el Nautilus. Cuando arriban, la ceremonia de despedida ha concluido, pero todavía pueden ver la corbeta, con las velas recogidas, camino de la bocana con la ayuda de un remolcador. La estampa es realmente espectacular y queda grabada en la imaginación de la chiquillería.

   Llega agosto y los Carreño se desplazan, como todos los años, a Pinkety. En esta ocasión regresan antes porque hay que preparar el equipaje del primogénito. Es su padre quien le acompaña a Sevilla. A su vuelta, todos quieren saber más detalles de cómo es la ciudad y con qué ánimo se ha quedado Álvaro.  

   -Preguntad de uno en uno, por favor. Os prometo que en la primera ocasión que tenga haremos un viaje para que veáis a vuestro hermano y conozcáis la ciudad. En cuanto a cómo se ha quedado Álvaro, yo diría que bien, en los dos días que he estado allí se ha mostrado muy animoso en todo momento.

      El curso 22-23 ya ha comenzado y la chiquillería Carreño se reintegra a sus respectivos centros docentes. Hay dos hechos que destacan: que Julián comienza sus estudios en la academia Magister, y que Jesús inicia el bachillerato y se marcha a Cáceres en compañía de Pilar. Recordando lo que años antes hizo Julián, los padres encarecen a su hija mayor que los primeros días no pierda de vista a su hermano, hasta que se aclimate.

   -No paséis miedo, papás, lo tendré vigilado pero no creo que haga falta, Jesús no es de la misma pasta que Julián, no se va a escapar.

   Sin avisar llega la Navidad y los Carreño ausentes retornan a la casa familiar. Los que llegan desde Cáceres vienen sin ningún problema a cuestas, pero ese no parece ser el caso de Álvaro, está un tanto alicaído y cuando sus padres le preguntan su respuesta es que no le pasa nada, que está bien. Julia sabe que, aunque aparentemente se lleven mal, con el único miembro de la familia con el que a veces el primogénito se desahoga es con Pilar. Lo que la lleva a hablar con su hija mayor y presionarla para que le cuente porqué su hermano está mustio y como ido. Después de un tira y afloja, Pilar le dice que se lo contará, siempre que le prometa que no le dirá a Álvaro que es ella la que se ha chivado.

   -El problema del tato es simple: no le gustan las mates que enseñan en la facultad sevillana de Exactas.

   -¿Qué quiere decir eso de que no le gustan las matemáticas que enseñan en la facultad? –Julia no acaba de entenderlo.

 

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro III, Los hijos, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 150. El benjamín

viernes, 10 de junio de 2022

Libro III. Episodio 148. Un tío-abuelo muy metomentodo

   Los Carreño tienen un invitado de postín en esta Navidad del 21, Luis Manzano. Se trata de un tío carnal de Julia, hermano pequeño de su padre, y que está en Plasencia para vender unas fincas propiedad de su esposa de quien hace un tiempo enviudó. Luis es el único de los Manzano que se ha labrado un porvenir fuera de Malpartida. Estudió Derecho y luego hizo oposiciones al Cuerpo Jurídico de la Armada española; pertenecer al cual, en la década de 1920, es algo enormemente selectivo pues está compuesto solo por sesenta miembros en toda España. Asimismo, ingresar en el cuerpo jurídico militar proporciona, además de consideración social, unos ingresos que garantizan llevar una vida desahogada.

   El tío Luis ha hecho carrera en la milicia y se va a retirar con el rango de  teniente coronel, aunque los auditores son más juristas que militares en sentido estricto. Don Luis, como le gusta que lo llamen, aunque tiene hijos y nietos, es poco condescendiente con la chiquillería por lo que pronto se gana la antipatía generalizada de los chavales Carreño, y hasta de los adultos, porque es de los de ordeno y mando. Hasta Julio, recordando su tiempo en la mili, en algún momento ha estado a punto de decirle: a sus órdenes mi coronel.

   Además de su excesivo militarismo, el tío Luis es un metomentodo del carajo y, mira por donde, acaba de enterarse de que algunos de sus sobrinos tienen problemas con los estudios por no saber qué harán o porque no quieren estudiar. Al primero que coge por banda es al pobre Julián que se gana una soberana reprimenda de su tío-abuelo.

   -¿Qué es eso de que no quieres cursar el bachillerato?, tú debes estudiar lo que te manden tus padres. Si no, ¿qué vas a hacer de mayor?, ¿conducir un vehículo, que eso lo hace cualquier analfabeto? –A Julio la frase le ha sentado como un tiro, pero ha preferido callarse-.Y vosotros –añade dirigiéndose a los padres-, no debéis, bajo ningún concepto, bajaros los pantalones ante el capricho de un crío de once años. Como ya tiene la edad, el próximo junio puede hacer el ingreso y el primero de bachillerato por enseñanza libre. Pensadlo bien y aceptad mi consejo, es por el bien del crío y por vuestra tranquilidad de que habréis obrado como buenos padres… -Y el tío Luis sigue desgranando razones para reforzar su opinión.

   Llega un momento en que el matrimonio Carreño, visto que el jurídico es de los que no admiten un no por respuesta, le dicen que mandarán al chico a Cáceres a estudiar.

   -Como sabéis –sigue perorando don Luis-, yo tengo dos hijos, tus primos hermanos, Julia; pues bien, de jovencillos también tenían la cabeza a pájaros. Hasta que me cansé, los metí en el Colegio de Huérfanos de la Armada, y ahora uno pertenece al Cuerpo Jurídico de la Armada y el otro, que no pudo hacer Derecho porque era mal estudiante, le hice ingresar en la Escuela Naval Militar, la que está ubicada en San Fernando, y actualmente es capitán de Infantería de Marina. A los hijos, de pequeños, hay que llevarlos más rectos que un huso, porque si no, en cuanto te descuidas, se desmadran.

   El infortunado Julián coge un berrinche cuando ve que la imposición de su tío-abuelo no es rebatida por sus padres. Hasta que estos, a espalda de don Luis, le dicen que no se preocupe, que harán lo que ya habían acordado: que en cuanto acabe la primaria lo inscribirán en la academia Magister, pero sin que se entere el tío. El único miembro de la familia que se ha atrevido a plantarle cara a don Luis ha sido, como no, Pilar.

   -Tío-abuelo, ¿por qué tú…

   El susodicho corta tajantemente a la chicuela.

   -¿Qué es eso de tío-abuelo?, suena ridículo. ¿Y quién te ha dado permiso para que me tutees? Debes llamarme don Luis.

   -Pues don Luis, ¿por qué se mete usted en lo qué no le importa? Deje en paz a Julián, que bastante ha tenido que soportar.

   -¡Pero bueno, habéis oído a esta descarada! ¿Pero qué clase de educación habéis dado a vuestros hijos? ¿Cómo no me va a importar el porvenir de uno de mis sobrinos? Naturalmente que me importa. Y tú, deslenguada, un poco de respeto. Con la edad que tienes habrás hecho la primera comunión y habrás estudiado el catecismo del Padre Astete. Pues bien, si lo recuerdas, dice que se ha de respetar a las personas mayores en edad, dignidad y gobierno. Ese es mi caso, por tanto haz el favor de callarte y no importunar a los mayores.

   Despachado Julián, y puesta en su sitio Pilar, ahora le toca al primogénito sufrir las diatribas del tío.

   -Y hora tú, Álvaro. Me han dicho que eres un chico; bueno, casi un hombre, lleno de virtudes: educado, formal, respetuoso con los mayores, buen estudiante; vamos, lo que se dice un hijo ejemplar. En unos meses vas a ser bachiller, y resulta que a estas alturas no sabes que carrera vas a estudiar. Pero, hombre, eso no es de recibo. Ya deberías tener claro cuál será la especialidad que vas a cursar en la universidad o en una escuela técnica. Vamos a ver, ¿qué asignaturas te gustan más? Te lo pondré más fácil, ¿te gustan más las ciencias o las letras?

   -Las ciencias.

   -Ves que fácil, ya hemos avanzado un trecho. Entonces podrías estudiar exactas, física, química, geología o cualquiera de las carreras que se imparten en las escuelas técnicas. ¿Y fuera de los estudios qué te gusta: los toros, el fútbol, la caza…?

   -De los que ha dicho me gusta mucho el fútbol, aunque no soy buen jugador. Otra cosa que me gustaría es viajar, ver países lejanos, otras tierras…

   -¡Hombre, ya sé que vamos a hacer contigo! Vas a ser marino.

   -¿Marino?, pues no sé don Luis, a mí lo de pescar…

   -¿Quién ha hablado aquí de pescar? Lo que vas a ser es marino de guerra.

   A Álvaro lo de la guerra le hace pensar en el conflicto de África y pone mala cara. El tío Luis, como si hubiese adivinado lo que piensa el chico, se lanza a explicarle qué es la Marina de guerra. Le cuenta que es la fuerza militar que defiende a España desde la mar, protege y vigila sus costas y, en caso de guerra, combate para preservar la integridad e independencia de la nación. Es una de las fuerzas navales en activo más antiguas del mundo pues data de finales del siglo XV. Entre sus grandes logros están el descubrimiento de América y la primera vuelta al mundo, y fue la armada más poderosa del mundo desde el siglo XVI hasta finales del XVII. Sus principales bases están en Ferrol, San Fernando, Cartagena y Las Palmas de Gran Canaria…

   -… y actualmente hay en marcha un plan de rearme naval consistente en la construcción de veintitantos buques, siempre que los problemas económicos no retrasen la entrega.

   -Pero don Luis, no me ha explicado qué hacen los marinos.

   -A propósito de los marinos, los hay de cuatro clases: los de guerra, los mercantes, los de pesca y los de la marina de recreo. Los marinos de guerra, que son los que nos interesan, son los que sirven en los buques de la Armada. Por cierto, no debes hablar de barcos sino de buques, que son los navíos de gran tonelaje y que tienen una o varias cubiertas. La dotación de un buque está compuesta por marineros, suboficiales, oficiales y jefes. Tú vas a estudiar para oficial. Comenzarás siendo alférez de fragata y puedes terminar de almirante, dependerá de tu salud, de tu próstata y de la suerte.

   A estas alturas, el pobre Álvaro está hecho un lío, pues su tío-abuelo está hablando como si ya estuviese decidido que va a estudiar para oficial de la Marina española. Va a preguntar, pero don Luis no escucha a nadie y continúa con su parlamento.

   -… y en la Armada española existen los siguientes cuerpos: General, que son los que cortan el bacalao, Infantería de Marina, Intendencia e Ingenieros. Y además están los llamados cuerpos comunes que son: Jurídico -el mío-, Intervención, Sanidad y Músicas Militares. Dentro del Cuerpo General, que es el que te recomiendo, puedes especializarte en submarinos, piloto naval, comunicaciones e información, sistemas de combate, buceo, hidrografía, artillería naval…, no sé si me dejo alguno.

   -Pero don Luis, ¿y los marinos de guerra qué hacen? –reitera Álvaro.

   El tío Luis ni flores, sigue a lo suyo.

   -Has de saber que la Armada más que una profesión, que también, es una apasionante forma de vivir. Es un estilo de vida que no se concibe sin valores tales como el compañerismo, la honradez, la lealtad, el honor, el amor al servicio y la capacidad de sacrificio. Y luego está el aspecto material nada desdeñable. La Armada te ofrece un empleo estable, y no mal retribuido, y la posibilidad de viajar y ver mundo –Ahora es cuando Álvaro comienza a interesarse por la prédica de don Luis-. En tercer o cuarto curso de la Escuela Naval embarcarás en el buque-escuela de la Armada y es posible que des la vuelta al mundo o, al menos, visitaréis muchos puertos extranjeros. Y en cuanto te gradúes en San Fernando ya no tendrás que volver a preocuparte por cómo ganarte el pan, pasarás a ser un oficial de la Armada y tendrás un salario asegurado de por vida –Esto último también le hace tilín a Álvaro sabedor de lo mucho que tienen que bregar sus padres para sacar la familia adelante, pero sigue sin saber qué hace un marino de guerra. De pronto, don Luis mira el reloj y corta su explicación-. Se me está haciendo tarde, me espera el corredor de fincas. Seguiremos charlando.

   En cuanto se quedan solos, la primera en reaccionar es Pilar.

   -Papás, espero que no le hagáis caso al tío Luis, habla, habla y habla como si solo él tuviera algo que decir. De lo que ha dicho sobre Álvaro lo único que vale es lo que diga el tato.

   -Bueno, ya habéis visto como es el tío. Está acostumbrado a que en la familia todos le den la razón, como es el único que ha estudiado… -le disculpa Julia.

   -¿Y tú qué dices, pasmarote? –interroga Pilar a su hermano mayor.

   -Pues que ha hablado mucho, pero se ha ido sin decirnos qué hace un marino de guerra –reitera Álvaro un tanto decepcionado.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro III, Los hijos,  de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 149. Álvaro, bachiller

 

 

 

viernes, 3 de junio de 2022

Libro III. Episodio 147. De desastre en desastre

   La noticia que conmociona al país el 8 de marzo es el asesinato a tiros del presidente del gobierno, Eduardo Dato. Magnicidio llevado a cabo por tres anarquistas desde un sidecar en marcha en la madrileña Puerta de Alcalá. Su apoyo a la represión de la subversión social y a la llamada Ley de Fugas, que está siendo utilizada por la policía para llevar a cabo asesinatos sin juicio previo, lo han convertido en blanco del anarquismo.

   Antes de que llegue el verano, Julia se pone de parto. El alumbramiento es relativamente fácil y la señora Etelvina, como ya es tradición, ayuda a nacer a un nuevo miembro de los Carreño; en esta ocasión, y como reclamaba Pilar, es una niña. La prole de los Julios, como a veces les llaman en la ciudad, ha empatado en cuestión de género: hay cuatro niños y otras tantas niñas. Llegado el momento de ponerle nombre a la recién nacida, esta vez le toca elegir a Paca, que nunca se vio en tamaño compromiso. Duda y duda, hasta que una de las noches, antes del bautizo, es Pilar la que, sin proponérselo, le saca del apuro. Están rezando las oraciones antes de acostarse y hoy les toca encomendarse al ángel de la guarda.

   -Ángel de la guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día porque si no me perdería -rezan los pequeñuelos.

   -Paca –pregunta Pilar-, si todos los niños tenemos un ángel de la guarda, ¿nuestra nueva hermanita también lo tendrá?

   -Claro que sí.

   -¿Y para que lo tenga más seguro por qué no le ponen de nombre Ángel?

   -Ángel es nombre de chico, tendría que ser Ángela que ese si es nombre de chica -Y con el nombre de Ángela es bautizada la criatura.

   En junio acaba el curso 1920-21 y Álvaro y Pilar vuelven a casa. El chico sigue sin saber qué estudiará en cuanto el próximo curso se gradúe de bachiller. La chica está totalmente decidida a completar el segundo ciclo de bachillerato y luego ir a la universidad. En cuanto a Julián terminará la enseñanza primaria, Jesús cursará el cuarto y Eloísa el segundo. Los demás todavía no están escolarizados, aunque Concha va a la llamada escuela de los cagones de las

Hermanas Josefinas Trinitarias, como lo hicieron sus otros hermanos.

   Como todos los meses de julio, la familia Carreño se marcha a Punta Umbría y Julio se queda solo en la ciudad atendiendo los negocios familiares, aunque puede permitirse ciertos lujos como el de acudir a la tertulia del casino con mayor frecuencia. Es allí donde el 23 de julio le sorprende la noticia que supondrá un antes y un después en el renqueante conflicto que sostiene el ejército español contra los rebeldes rifeños.

   A principios del verano se alzan contra las tropas españolas las tribus del centro del Rif. La cabeza visible de la rebelión es Abd el-Krim, juez islámico de Melilla, antiguo colaborador del diario El Telegrama del Rif y miembro de la  cabila de los Beni Touzine. En junio el general Silvestre, que ostenta el mando militar en el Protectorado, ordena ocupar la última barrera sobre Alhucemas, desde donde se domina el territorio costero de las cabilas rebeldes. La ocupación dura pocas horas al desertar las unidades de la policía indígena que se llevan con ellos la batería allí emplazada. Tras estos sucesos, los rifeños asedian la plaza de Annual ocupada por los españoles. El 22 de julio se da la orden de retirada española, que se produce a la carrera y en completo desorden. Perseguidos por los moros, los 13000 soldados de Annual son masacrados por unos 3000 rifeños que los persiguen en el camino hacia Melilla, pereciendo buena parte de la tropa y hasta el mismo general Silvestre.

   Muchos de los supervivientes españoles, que huyen despavoridos de Annual, se refugian en el cuartel de Monte Arruit, donde resisten dos semanas cercados por los rifeños, sin apenas provisiones, agua ni ayuda. Finalmente los españoles se rinden, pero los moros no respetan los acuerdos de la capitulación y llevan a cabo una masacre en la que solo se salva un reducido grupo de jefes y oficiales por los que se pide un cuantioso rescate. Mientras, Abd el-Krim, se crece tanto como para crear un estado independiente que llega a funcionar como tal, la República del Rif.

   Cuando el comandante Liaño, que es quien ha hecho la descripción del desastre, termina su relato, el resto de contertulios queda en silencio. Hasta que don Mauricio se lanza a preguntar.

   -¿Y ahora qué va a pasar, comandante?

   -Puede pasar cualquier cosa y ninguna buena, pues la plaza fuerte de Melilla ha quedado a merced de los rebeldes y tendrá que ser protegida por refuerzos que solo pueden llegar de la península, ya que las fuerzas que nos quedan en el Protectorado están completamente desbordadas.

   Las turbulencias que genera el llamado Desastre de Annual repercuten hondamente en la sociedad española. Los comerciantes son de los primeros en detectarlas pues sus ventas caen en picado. De eso se lamenta el matrimonio Carreño cuando llega septiembre y Julia, con los chiquillos, regresa de Pinkety.

   -Que ganas tenía de que volvieras, cariño –saluda Julio a su esposa-, y de teneros a todos en casa. Así podré coger la furgoneta e irme a viajar, a ver si el mundo rural está más rumboso en las compras porque aquí, desde que pasó lo de África, no se vende ni una escoba.

   -¿Tanto se ha notado la carnicería de Annual? –pregunta Julia.

   -Como no puedes imaginarte. Encima no hay día que los periódicos no traigan alguna noticia espeluznante sobre las tropelías que han hecho los moros a nuestros soldados y de las abultadas cantidades que las familias tienen que pagar para recuperar a sus deudos presos.

   -¿Y el gobierno no piensa hacer nada? Panda de incompetentes –se queja la mujer.

   Días después, al llegar Julio al casino en cuanto ve al militar lo primero que le plantea es la pregunta de Julia,

   -Comandante, el otro día me preguntó mi esposa si el gobierno no piensa hacer algo tras el Desastre de Annual.

   -Algo se está haciendo, pero no todo lo que se debía. En la zona occidental del Protectorado solo controlamos de modo efectivo una estrecha franja costera en torno a las ciudades de Ceuta, Larache y Alcazarquivir, que están protegidas por una línea fortificada. En Melilla, la zona que controlan nuestras fuerzas es menos amplia por lo que siguen los problemas.

   -Eso es muy poco, ¿no cree?

   -En efecto, es poco, pero es lo que hay. Estoy convencido de que hasta que el ejército francés no se meta en el fregado poco más podremos hacer. Nuestro ejército todavía no se ha repuesto del Desastre del 98 y, cuando parecía que apuntaba la recuperación, ha llegado el Desastre de Annual y se ha ido todo a la mierda.

   -O sea que vamos de desastre en desastre –resume don Mauricio.

   En ese septiembre del 21, el matrimonio Carreño ha de ir pensando en cuestiones más prosaicas pero más acuciantes para la familia. Y la primera de ellas es qué hará su primogénito cuando al acabar al año siguiente obtenga el diploma de bachiller. ¿Qué tipo de carrera emprenderá?, porque el joven Álvaro continúa sin decidirse. Como las matemáticas no se le dan mal, últimamente está diciendo que si hará una carrera de ingeniería, pero sin precisar de que tipo. En cuanto a Pilar no tiene duda alguna, completará el bachillerato para luego pasar a los estudios superiores, aunque de momento tampoco ha dicho que clase de carrera universitaria le gustaría cursar. Julio piensa aconsejarle que haga una carrera de letras para luego dedicarse a la enseñanza, pues socialmente está bien visto que las mujeres se consagren a la docencia. El rebelde Julián tiene asumido que en cuanto acabe la primaria le matricularán en la academia Magister, donde se preparará para sus dos objetivos: ayudar a su padre en la venta trashumante y aprender a conducir la furgoneta. Los demás continuarán en sus cursos respectivos sin mayores problemas.

   El otoño está discurriendo con más pena que gloria para los Carreño pues las ventas continúan sin repuntar. Encima, Julia ha de prestar especial atención a la pequeña Ángela que tiene problemas de salud. La niña come poco y mal, está desmejorada, y pilla todas las enfermedades propias de los bebés. Lo cual hace que Julia tenga que alternar el cuidado de la pequeña con la dirección de las tiendas y de la casa.

   En África, tras el Desastre de Annual, la situación parece estabilizarse hasta cierto punto. En la zona de Melilla no se registran enfrentamientos de importancia, más allá de emboscadas protagonizadas por tropas irregulares españolas, como las que lleva a cabo la llamada Jarca de Varela. En la zona de Ceuta hay una tensa y engañosa calma entre las cabilas rebeldes y las tropas españolas que se han ido reforzando con los regimientos llegados de la península.

   Hacia mediados de otoño se produce un hecho en la política nacional que llama la atención de los miembros de la tertulia del casino. En noviembre, el Comité Nacional de la Federación de las Juventudes Socialistas se adhiere a la III Internacional y pasa a convertirse en el Partido Comunista de España que, a partir de ese momento, se conocerá por las siglas PCE. En la tertulia hay opiniones para todos los gustos, aunque son mayoría los que están en contra debido a los antecedentes de su partido homónimo soviético.

   -Si estos comunistas son como los rusos, no les arriendo las ganancias a los Borbones, pueden acabar como los Románov en Rusia –augura don Mauricio. 

   -De momento son cuatro chavales disidentes del PSOE. No creo que tengan mucho recorrido –opina Lavilla.

   -Habrá que ver como se desenvuelven, aunque ya han dejado claro que el partido es de ideología marxista-leninista.

   Llega la Navidad y los dos hermanos mayores regresan a casa a pasar las fiestas. Los padres preguntan, por enésima vez, al primogénito si ya sabe la carrera que piensa estudiar cuando termine el bachillerato. La respuesta es similar a las de veces anteriores: a ciencia cierta no lo sabe, quizá alguna ingeniería.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro III, Los hijos, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 148. Un tío-abuelo muy metomentodo