martes, 3 de noviembre de 2026

95. “El masover”. ¿Hasta dón llegan los tentáculos de la abuela?

   Al tiempo que está gestionando el viaje a la costa, Zaca ha vuelto a plantearse el problema de como estudiar aquellas asignaturas de cuarto de bachillerato en las que necesitará ayuda docente. En Lengua Española y Literatura, Geografía e Historia y Francés confía en no tener mayores dificultades para prepararlas por su cuenta, pues lleva tres años haciéndolo, pero en las mates y las ciencias va a tener un problema porque duda que las pueda aprender en plan autodidacta. Y en latín, el problema será mayor, pues se ve incapaz de aprobarlo sin la ayuda de alguien que lo domine, ya que ha sido una asignatura en la que siempre flojeó. Necesita ayuda y, desde luego, en el Mas no la va a encontrar. Tendrá que buscarla allá donde pueda encontrarla y piensa que el sitio más próximo donde hay maestros y un cura es Benlloch. Deberá averiguar si en el pueblo alguno de los maestros residentes y el párroco van a querer echarle una mano.

   Pasan los días y sigue sin decidirse sobre cuál puede ser la solución para encontrar mentores que le ayuden, lo que le pone nervioso porque uno de los condicionantes que él mismo se puso para quedarse en el Canònge fue que acabaría el bachillerato elemental, lo que implica aprobar cuarto. Se desahoga con Sisca contándole sus cuitas.  

   -Y lo que más me preocupa es que no sé cómo solucionar el problema, ni quien puede orientarme. Me siento como si estuviese metido en un pozo del que quiero salir, pero no sé cómo.

   -Lo que daría por poder echarte una mano… Se me ocurre que aquí solo la abuela podría, no solucionar el problema, pero sí darte alguna orientación. Ya, ya sé –prosigue anticipándose a la réplica de su amigo- que de bachillerato no sabe ni papa. Digo lo de ayudarte porque es quien mejor conoce los pueblos cercanos y puede enterarse si hay algún maestro o una persona con los suficientes conocimientos para enseñarte las asignaturas en las que necesitas ayuda.

   Aunque renuente al principio, porque ya le pidió a Julia algún tipo de colaboración para el viaje al mar de sus alumnos, no quiere abusar de la generosidad de la abuela, ni cargarla con demandas de ayuda, pues si estira tanto la cuerda de la buena disposición de Julia, la cuerda puede acabar rompiéndose. Además, es consciente de que si encuentra alguien que le ayude, ello supondrá que deberá ser él quien tenga que desplazarse a dónde residan los posibles mentores. Sin embargo, como no ve el medio de encontrar los profesores que necesita, al final termina por contar su problema a Julia.

   -Usted, señora Julia, que es quien mejor conoce los pueblos cercanos, ¿sabe si en alguno de ellos hay algún maestro o algún titulado universitario que estaría dispuesto a enseñarme mates y ciencias? En cuanto al latín, pienso que un cura me valdría. Por descontado, serían de mi cuenta las gratificaciones que habría que dar a esas personas.

   -A bote pronto, no tengo respuesta, pero déjalo de mi cuenta. Haré algunas gestiones.

   -En todo esto hay una cuestión que querría que quedara clara. Si encuentro esos mentores, cabe suponer que tendré que desplazarme uno o más días adónde vivan. Lo que implica que pueden resentirse algunas de las tareas que realizo. En concreto, la escuela y la dedicación a las cuentas de Los Masos de La Plana Alta. Al dedicarles menos tiempo habrá que deducir las cantidades que me paga por esos menesteres. Lo que me parece lógico y razonable.

   -De todo eso hablaremos cuando toque. Lo primero es encontrar a tus mentores. Y mi ayuda no te va a faltar para que acabes el bachillerato. Dalo por descontado. En cuanto tenga alguna noticia volveremos a hablar.

   La resolución de la abuela tranquiliza por el momento a Zaca que se olvida del tema hasta saber nuevas del asunto. Esa tranquilidad lleva a su inquieta mente a pensar en otras cuestiones. Una de ellas es la deriva política que, al parecer, está viviendo el país. Desde que está en el Mas, solamente sigue la vida política a través de las informaciones que recoge el Diario de Castellón que ni siquiera lee todos los días. La mayoría de veces se conforma con echar una ojeada al periódico. Por lo que cuenta el rotativo, sabe que tras las elecciones de 1933, el Partido Radical y la CEDA, triunfadores en esos comicios, han iniciado un período de gobierno más conservador tras el bienio reformista anterior, paralizando algunas de las reformas emprendidas por los primeros gobiernos republicanos. Esa deriva conservadora ha generado un aumento de las protestas de los sectores republicanos y socialistas que, por supuesto, no llegan a la Plana Alta. Pero hay alguien con el que de vez en cuando intercambia información y comentarios sobre la situación actual, el único residente en el Mas que es socialista, Anselmo.

   -Zaca –lo del apelativo que menos le molesta va conociéndose en el Mas-, tú que lees el Diario de Castellón, ¿qué cuenta de las cagadas del sinvergüenza de Lerroux y compañía?

   -La verdad es que poco.  Si te puedo decir que para el Diario, que no es precisamente izquierdista, el gobierno actual está enmendando la plana a lo que hicieron tus correligionarios en el pasado bienio.

   -La verdad es que Lerroux me ha defraudado. Porque un tío que fue ministro en el Gobierno provisional de la República, que alardea de Ideología republicana y que fundó el Partido Republicano Radical, lo último que esperaba de él es que se juntara con los fascistas de la CEDA.

   -Hombre, Anselmo, el fascismo de la CEDA es discutible. Es evidente que es un partido de derechas, pero fascista no lo creo.

   -Pues no me negarás que lo que está haciendo huele a política carca y a sacristía.

   -No exageres. Lo que he leído es que muchos columnistas opinan que los gobiernos de coalición con la CEDA se muestran políticamente impotentes y señalan que no han emprendido ninguna reforma de calado. Otros comentaristas señalan que tampoco tienen un programa político definido. 

   -En El Socialista he leído que las reformas que ha hecho Lerroux en materia agraria son una mierda comparadas con las que hizo Largo Caballero, y que en el ejército está promocionando a militares de tendencias derechistas y que son  antirrepublicanos.

   -Mi padre cree que lo que hace falta en España es un gobierno que sea de derechas en asuntos como la economía, la propiedad privada y el respeto a los católicos. Y que sea de izquierdas en la educación, los asuntos agrarios y los derechos humanos.

   -Eso sería intentar mezclar el agua y el aceite. Y no lo verán mis ojos, ni siquiera los tuyos que eres mucho más joven. Y te diré un secreto, pero antes me has de prometer que no se lo contarás a nadie: Valerio opina algo parecido.

   -Yo creía que tu tío no se metía en política.

   -Mi tío tiene más conchas que una tortuga. Y sobre política, al menos en público, nunca opina, pues sabe mejor que nadie como se las gasta la abuela.

      A todo esto, Julia ha comenzado a alertar a sus contactos de que busquen personas que puedan dar clase de determinadas materias de cuarto de bachillerato. Ha hecho la petición a gente de los pueblos más cercanos al Mas: Benlloch, Vall d´Alba, Cabanes, Puebla Tornesa, Villanueva de Alcolea y Sierra Engarcerán. También ha conectado con sus parientes con resultado negativo. Luego ha echado mano de sus amigos que tampoco han conseguido nada. Después ha recurrido a su extensa red de conocidos y ahí ha logrado su primer resultado positivo. Por medio de German el Rizos, del Mas de Planchadell, ha logrado hablar con el cura ecónomo de la Vall d´Alba que le ha prometido que se pensará lo de enseñar latín a Zaca. Como ha intuido que el clérigo tanto puede decantarse a decir sí que a decir no, ha activado a sus socios del Mas de Roures para que también le presionen. A los últimos que ha tocado la abuela son a la gente que le debe favores. A través del presidente de la Cooperativa Agrícola de Cabanes ha contactado con el alcalde de Borriol que, a su vez, tiene negocios conjuntos con el vicepresidente de la Diputación quien le ha dado una tarjeta para un posible candidato a profe de ciencias, pero del que por el momento no sabe nada más. Ahora solo falta amarrar a los posibles mentores. y Julia sabe cómo hacerlo. Esas gestiones de la abuela para encontrar profesores que den a Zaca las asignaturas que no puede estudiar por su cuenta han tardado casi tres semanas en fructificar.

   El cura de La Vall d´Alba, al que Julia ha contactado por medio de sus conocidos de los masos de Roures y Planchadell, no acaba de decidirse. Las dudas del eclesiástico se dilucidan debido a una carambola. Resulta que mosén Vicente Arrufat, que así se llama, ha sido compañero de curso de mosén Florencio –el vicario de Torreblanca que dio clases a Zaca-, y gracias a su intermediación está dispuesto a enseñarle latinajos un par de ratos a la semana. Y ha incluido en su aceptación que lo hará a mayor gloria de Dios y sin percibir ni un real. A tal actitud, la abuela ha respondido que le parece bien que no quiera lucrarse con sus saberes, pero que no puede negarse a recibir un pequeño óbolo para obras de caridad. Un fleco del que no habían hablado el Bachiller y Julia es como se desplazará hasta el pueblo. Fleco que la abuela también ha solucionado: un día a la semana –se concretará a posteriori-, Zaca irá hasta el Mas de Roures –a un kilómetro de La Vall d´Alba- aprovechando  el minibús que por la tarde retorna a los alumnos  a sus masos. Y de allí caminará hasta la casa abadía del pueblo. Cuando acabe la clase, volverá al Roures donde hará noche en casa de Hortensia la Beltrana que se ha prestado gustosamente a acogerle y hasta darle de cenar gratis et amore, como suele decirse. A la mañana siguiente, con el mismo transporte retornará al Canònge. Zaca, que aún no conoce personalmente al sacerdote, va a verle para intercambiar impresiones y concretar el día o días que serán las clases.

   -Así que vas a ser mi flamante alumno. Desde que fui ordenado enseñé teología en el Seminario menor de Castellón, y no había vuelto a asumir el papel de profesor. Por cierto, me ha escrito Florencio poniéndote por las nubes, dice que eres un alumno modélico y que, además, tienes una curiosidad intelectual excepcional.

   -Lo primero, don Vicente, quiero darle las gracias por su bondad en enseñarme. Y a pesar de lo que diga mosén Florencio, el latín siempre se me ha atragantado.

   -Conque seas la mitad de estudioso de lo que afirma Florencio, con algo de paciencia y alguna ayudita que le pediremos a San Juan Bautista que, como debes saber, es el patrono de La Vall d´Alba, espero que aprobarás sin mayores problemas. Y entrando en materia, el día que tengo más despejado de compromisos suelen ser los martes. ¿Te parece que fijemos ese día para nuestros encuentros?

   Ha sido bastante más difícil encontrar quien le dé clases de mates y ciencias. Tras mucho buscar, y a través de una cadena de amigos y conocidos, Julia ha acabado localizando un posible mentor. Se trata de un licenciado en Ciencias Naturales que es guardián y agente forestal del Parque del Dessert de les Palmes de Benicásim, apelativo que proviene de la existencia en el mismo de un cenobio de la orden mendicante carmelita, que da el nombre de "desierto" a los espacios dedicados al retiro espiritual. La segunda parte del nombre se debe a la abundancia en el lugar del palmito, única palmera endémica de Europa. El parque está entre Benicásim, Borriol, Cabanes y Puebla Tornesa. Dado que la afluencia de visitantes es muy escasa, el agente forestal se aburre soberanamente y ocupar algunas horas a la semana enseñando mates y ciencias a un estudiante de cuarto de bachillerato piensa que puede aliviar su tedio, pero como nunca ha ejercido de docente le da un cierto apuro y no acaba de decidirse. El empujón final para aceptar a Zaca como alumno se lo da quien menos podía esperarse: el Vicepresidente de la Diputación provincial, y con los políticos hay que andarse con tiento, como le recuerda la esposa del agente cuando le comenta la petición:

   -Helio, haz lo que quieras, pero sabes mejor que yo que con los políticos no hay que andarse con bromas. Y si aceptas ganarás unas pesetillas que, dado el magro salario que te paga la Diputación, nos van a venir al pelo.

   Don Heliodoro Campos –a quien su esposa recorta el nombre-, que así se llama el agente forestal, vive en una antigua masía reconvertida en casa rural cerca de Puebla Tornesa, vivienda que será en la que impartirá las clases y en la que Zaca  pasará la noche y cenará –tendrá que pagar un plus por ello-. En lo que atañe al desplazamiento, la fórmula será la misma que la empleada para ir a La Vall d´Alba. El minibús de la escuela del Canònge recoge a dos alumnos de uno de los masos de La Puebla, con lo que Zaca usará el transporte de la tarde para ir hasta esa localidad, hará noche en ella y regresará a la mañana siguiente al Canònge. Los costes de los desplazamientos y la pernocta se ha ofrecido costearlas la abuela, vía la caja común de Los Masos de la Plana Alta. Al final, acuerdan que la retribución a don Heliodoro, más el gasto de la estancia en su casa saldrá del peculio del Bachiller. Como hizo con mosén Arrufat, Zaca visita al agente forestal para conocerse, intercambiar impresiones y determinar el día o días que recibirá las enseñanzas.

   -¿Y tus padres qué piensan de los estudios? Me refiero a si pretenden que hagas el bachillerato superior o solo el elemental –es lo primero que pregunta don Heliodoro.

   -De momento, solo hasta cuarto.

   -Por cierto, ¿quién es la señora Julia del Mas del Canònge?

   -Es la madre de la señora Paca, cuyo marido, el señor Villalonga, es quien mandaba en la masía. Ahora está enfermo, y es precisamente la señora Julia, a quien todos llamamos la abuela, la que lleva el timón. ¿Puedo preguntarle por qué quiere saberlo?

   -Simple curiosidad y porque me he enterado que la persona que habló con los de la Diputación para que te diera clase ha sido una tal señora Julia.

   “Es increíble –se dice Zaca- hasta donde llegan las relaciones de la abuela, hasta la Diputación. No sé cómo lo hace, pero que una mujer que ya es mayor y que prácticamente apenas sale del Mas, tenga tantos contactos es inaudito”. De pronto, y sin saber por qué, le viene a la mente un sinónimo de contacto que nunca ha empleado, tentáculo. Sonríe. “Los tentáculos de la abuela, bonito título para un cuento o una historia”, se dice. Si algún día se lanza a escribir podría comenzar así un relato: Los tentáculos de la abuela.

 

PD. El próximo martes publicaré el episodio 96 de la novela “El masover” titulado: Con estos bueyes tendré que arar