El análisis sistemático de los factores a tener en cuenta para el desarrollo de Los Masos de La Plana Alta, que ideó Zaca, por fin se ha debatido y, tras alguna que otra discusión más que acalorada, han llegado a resoluciones que parecen definitivas.
Sobre qué vender la unanimidad es total: los productos que cultivan, crían y elaboran los masos asociados de La Plana Alta. A quien comprar mercancía: a las masías más o menos cercanas y que no han querido asociarse, pero sí venderles sus excedentes. A quien asociar al nuevo puesto: a aquellos masos con los que han llegado a acuerdos de asociación. Sobre los porcentajes de las ventas: el Canònge se quedará con el quince por ciento del beneficio neto de las ventas. En cuanto al acarreo de mercancías, el principal transportista será el tío Tonellaes, y como no puede abarcar todas las existencias que se van a mover, habrá un segundo transportista que será Trinitari el Chato de Torreblanca –gracias a la intervención del señor Zacarías-. El personal de ventas, en principio, será el que ha fichado Julia, a reserva de que las vendedoras demuestren si tienen o no aptitudes. Respecto a la publicidad del nuevo puesto: por medio de don Vicencio han firmado un acuerdo con la emisora Radio Castellón y el tío Ricardo, el ferretero de Torreblanca, ha pintado los rótulos del frontal del nuevo puesto. De los pagos y cobros se ocuparán al alimón, Julia y Paca. Y en otras cuestiones, la resolución más importante que han tomado es que, de inicio, las cuentas del negocio las lleve Zaca mientras permanezca en el Mas, algo que al chico le ha llenado de orgullo, tanto como de preocupación, pues no está tan seguro como los demás que pueda dar la talla. Otra cosa que también preocupa a Zaca es que todo el proyecto se basa en la palabra dada por los distintos asociados, la palabra y un apretón de manos han bastado para confirmar los acuerdos. Pero no han firmado ni un solo documento. Lo que le lleva a preguntar al Mayoral, en privado:
-Valerio, yo creía que un negocio de la envergadura que va a tener lo de Los Masos de La Plana Alta supondría la firma de papeles, de documentos ante un notario para que los validara, pero no se ha hecho nada al respecto. ¿Entre masoveros es suficiente con la palabra dada y un apretón de manos?
-Por supuesto, entre masoveros y entre gente de bien, sean de donde fueren, vale la palabra dada. En toda tierra de garbanzos un hombre vale lo que su palabra y los papeles están de más. Es cuestión de catadura moral cumplir con lo que se ha dicho. Ten en cuenta que el honor y la honradez son valores importantes y que definen a las personas. Y cumplir con la palabra dada también es el resultado de la consideración y estima expresada por una persona a otra. Y por cierto, aunque soy de pocas lecturas sé algo que quizá no sepas. ¿Sabes quién dijo que un hombre vale lo que vale su palabra? ¿No? Pues don Quijote.
Tras los últimos acuerdos alcanzados, Julia ha impartido una serie de instrucciones sobre el nuevo puesto del mercat que han puesto en movimiento a los miembros del núcleo duro de Los Masos de La Plana Alta. Valerio ha vuelto a realizar una gira por los masos asociados en compañía del tío Tonellaes, para cerrar los flecos que hubiesen quedado pendientes y concretar los puntos de entrega de la mercancía. A su vuelta debate con Julia dos cuestiones importantes: el calendario del proyecto y cuáles podrían ser los primeros productos para ofrecerlos como cebo con el fin de atraer nuevos clientes. A todo esto, Paca ha habilitado tres espacios en la segunda planta del Canònge para convertirlos en habitaciones que las nuevas vendedoras utilizarán los fines de semana. Asimismo, se ha puesto en contacto con don Vicencio, el secretario del ayuntamiento de Benlloch, para que indague sobre el funcionamiento de la propaganda en los medios de comunicación de Castellón. A su vez, Zaca envía, a través de sus padres, la petición al tío Ricardo, el ferretero, de si podría realizar el rótulo del muevo puesto de Los Masos de la Plana Alta, así como pintar algunas masías de la comarca de las que le facilita varias fotografías. Y sigue estrujándose el magín redactando frases publicitarias para insertarlas en los medios. Amén de todo eso, se le ha ocurrido algo nuevo: piensa que madre podría vender en el mercat sus conservas y los trabajos artesanales de las bolilleras del pueblo. Se lo ha de decir a la abuela. En cuanto a Sisca, la única asistente a la reunión que no recibió un encargo concreto por parte de Julia, se ha convertido en la edecán de su abuela, y va y viene de uno a otro corresponsable, llevando y trayendo nuevas instrucciones de Julia, cuya frenética actividad desmiente su calificativo de abuela, pues da la impresión que es la más joven de todos. Para cumplir el encargo de redactar la publicidad para los medios, Zaca pide a Julia que le deje ojear el Diario de Castellón que, según Sisca, se recibe diariamente en el Mas.
-Por supuesto, tienes el periódico a tu disposición. Guardo todos los ejemplares del año en curso –Y, Julia, abriendo una de las puertas bajeras del armario del cuarto de estar, señala una pila de periódicos allí guardados.
-Por curiosidad, ¿cómo llega el diario al Mas?
-Lo trae Alberto el Melano, que hace el papel de cartero para los masos de Benlloch. Llega con un día de retraso y cuando hace mal tiempo se atrasa uno o dos días más. Y soy la única que lo lee, aunque a veces Valerio le echa una ojeada.
La abuela le cuenta que el Diario fue fundado en 1924 por Jaime Chicharro, cofundador de la Federación Castellonense de Sindicatos Agrícolas, y es el órgano de expresión de la misma. Y añade:
-Aunque no lleva mucha propaganda, encontrarás la suficiente para que te hagas una idea de cómo redactar los anuncios del nuevo puesto.
Cómo ahora tiene más tareas en que ocuparse, Zaca ha desatendido un tanto su trabajo de maestro. Sea por eso o por alguna otra causa que desconoce, Sisca también ha aflojado su interés por seguir aprendiendo. Presta escasa atención a las explicaciones de Zaca, remolonea en su aprendizaje y está descuidando los deberes. Y estos días de frenética actividad focalizada en el nuevo puesto del mercat, han acabado de descentrarla. Zaca se ve en la obligación de llamarle la atención. Y se topa con una respuesta que no esperaba, no tanto por su contenido, sino por la chulería con que la muchacha la ha expresado.
-Para el carro, Zaca. No me riñas como si fuera Mito. Leo de corrido, escribo para entenderse y conozco y sé aplicar las cuatro reglas…. A fin de cuentas, habrá quien, al cabo de muchos años de estudio, no acierte a distinguir un rendajo de un jilguero o una boñiga de un cagajón. Yo, sí. Por lo que, aunque no me aplique tanto como antes, sé lo suficiente para que cuando me toque hacer lo que ahora hace la abuela, sabré desenvolverme. Y, como sueles repetir, lo importante es antes que lo urgente y ahora la importancia la tiene el nuevo puesto. Guárdate la riña para mejor ocasión -La perorata ha contado con la complicidad de la sonrisa burlona de Lía que también está flojeando en su aprendizaje.
Llegan al Mas noticias de don Vicencio sobre la publicidad en los medios de Castellón. De los diarios, el Heraldo es el que tiene mayor tirada y sus tarifas publicitarias son altas. Las del Diario son bastante más baratas, acorde con su escasa tirada. Pero ambos medios tienen idéntica limitación que, en buena medida, los inhabilita para la inserción en sus páginas de la publicidad de Los Masos de La Plana Alta: los lunes solo se publica un periódico, la llamada Hoja del Lunes, que editan las Asociaciones provinciales de la Prensa de España y que es el único diario autorizado ese día; los demás periódicos tienen que respetar el descanso dominical. La información lleva a Julia a desechar la inserción de anuncios en los diarios. En cambio, Radio Castellón, quizá por ser de reciente creación, tiene unas tarifas publicitarias muy asequibles, emite también los lunes y cuenta con el valor añadido de la inmediatez de su difusión. Lo que hace que sea ese medio el elegido por Julia para insertar la propaganda –lo del término publicidad no acaba de asumirlo- del nuevo puesto. En el contrato que, en su nombre, don Vicencio suscribe con la emisora figura la cláusula de que será la redacción de la radio la que redacte los anuncios. Zaca respira, pues lo de redactar la publicidad se le había atragantado.
Cuando los miembros que conforman lo que ya se ha convertido en la plana mayor del asunto del nuevo puesto del mercat se vuelven a reunir –al que ante su sorpresa y orgullo sigue siendo invitado Zaca pese a sus pocos años-, Valerio es quien alerta de un fallo que puede tener el asunto de la oferta del producto-cebo para atraer más compradores.
-Tenemos un problema inmediato con el producto a ofertar como cebo. El verano no es época de cosechar productos básicos como las patatas o las legumbres. Lo que más se cosecha son las frutas: higos, melocotones, melones, sandías, manzanas… Productos que no son esenciales para ninguna familia. Quizá podríamos ofertar harina, pero como, después de la reciente cosecha, habrá mucha en el mercado la competencia sería muy dura. Aparte de que la harina en estos momentos tiene escasa venta, pues desde el aumento del número de panaderías la gente está dejando de elaborar el pan en casa, y más en la ciudad. Tendríamos que pensar en alguna alternativa.
El prolongado silencio que sigue a la intervención del Mayoral sugiere la impresión de que nadie tiene alternativas que proponer. El impás lo cierra Julia con una propuesta radical.
-Tenemos una alternativa que es atemporal y que tiene una venta segura: vamos a ofertar como cebo el aceite de los centenarios olivos de Los Masos de la Plana Alta.
La propuesta de la abuela provoca comentarios de toda laya por parte de los asistentes, pero Valerio hace de Pepito Grillo:
-Julia, le recuerdo lo mal que estamos de aceite y que hemos racionada su venta. ¿Y ahora quiere ofrecerlo de cebo?
-Y yo te recuerdo que los socios aportarán sus excedentes de aceite y, por consiguiente, vamos a tener la cantidad suficiente para que, al menos, una vez podamos utilizarlos como carnaza para la venta –La intervención de Julia, hecha en tono que no admite réplica cierra el tema del cebo.
A Zaca, lo del aceite le ha llevado a recordar su etapa como coniller, en la que uno de los productos más valorados en los trueques por conejos era el oro líquido. Lo que, a su vez, le ha hecho recordar el problema que representaban los envases y como la gente, a veces, valoraba casi tanto el continente que el contenido. Y, aunque no le gusta un pelo dar la impresión de que secunda a Valerio y que pone en solfa la posición de la abuela, comenta que la cuestión de los recipientes puede resultar problemática. A lo que Paca contesta:
-No sé si te fijaste los días que viniste al mercat, pero son nuestros clientes los que traen los envases.
-Lo que apunta el Bachiller está bien traído, porque los nuevos compradores no tienen por qué saber lo de que han de traer los envases –interviene Julia, que agrega-: Y las botellas de vidrio valen un dinero.
-Esa falta de información –apostilla Valerio- se puede resolver mediante la propaganda. Habrá que incluir en ella que los envases corren a cuenta del comprador. Otro posible problema que se nos puede presentar es la cantidad de aceite que puede adquirir un cliente. Si hay compradores que adquieren mucho, las existencias se van a terminar rápidamente y vamos a quedar mal con muchos clientes. Opino que sería una buena medida limitar la cantidad de litros que pueda comprar un cliente, podría ser algo así como un máximo de cinco litros por persona -la sugerencia del Mayoral, que no parece acusar la réplica de Julia, es bien acogida por el resto.
La plana mayor del asunto del mercat de Los Masos de la Plana Alta funciona a todo gas y la aportación de sus miembros va sellando todos los flecos y modelando lo que promete ser una gran aportación a la economía del Canònge. Y todo gracias a una modesta sugerencia del primogénito de los Clavijo, que cada vez que lo piensa, se esponja como un pavo real.
En la reunión que tienen el viernes, 14, Julia les comenta que el próximo sábado vendrán al Mas las futuras nuevas vendedoras a las que, durante el fin de semana, les darán instrucciones de como tendrán que actuar en el puesto del mercat, y de paso valorarán su porte y sus cualidades.
-Hija, de eso te encargarás tú y te ayudarán Pili y Paquita. Ah, y el Bachiller que verá cómo andan de cálculo mental. Por cierto, las nuevas se llaman Asunción, Hortensia, Genoveva, Lola, Casimira, Benigna y Etelvina. Ya os las presentaré.
Los días pasan, las cuestiones pendientes para poner en marcha el nuevo puesto se van cerrando, y la plana mayor del negocio se pone de acuerdo que el lunes, 24, sea la fecha en que se inaugure el puesto de Los Masos de la Plana Alta o LOMAPA, acrónimo que para su coleto ha ideado Zaca y que no ha hecho público, pues es consciente que las abreviaturas y acrónimos no forman parte del lenguaje de los masoveros.
Pero el domingo, 16, ocurre algo que ocasiona que Zaca casi se olvide del asunto del mercat. Han llegado dos masoveros al Canònge que han pedido ver a Julia. Se han encerrado con ella en el cuarto de estar, donde han conversado más de una hora. Al finalizar la charla, la abuela ha enviado a Paquita a por el Bachiller, como siempre le llama.
-Zaca, la abuela quiere verte. Te espera en la sala de estar. Están con ella dos masoveros, a uno lo conozco de vista, es el tío Germán el Rizos de la Masía de Planchadell. El otro no sé quién es.
-¿Sabes qué quiere la abuela?
-No me lo ha dicho. Por suponer, supongo que será algo relativo al nuevo puesto. Pero, conociéndola, te puede salir por donde menos lo esperas.
Zaca desconoce lo que se le viene encima, y donde Julia solo va a jugar el papel de mediadora. Serán los visitantes los que propongan un nuevo aliciente a su estancia en el Mas. Y que pondrá el futuro del muchacho en una encrucijada de las que se dan en contadas ocasiones en la vida de una persona. Como el chico no conoce a los visitantes, pero sí a Julia, lo que piensa es en lo que le pueda decir o pedir la abuela, no en lo que le puedan decir o pedir los visitantes. Como responda Zaca al envite marcará su devenir y alterará significativamente la trama de esta historia.
PD. El próximo martes publicaré el episodio 70 de la novela “El masover” titulado: Una propuesta inesperada