Zaca ha estado jugando con sus amigos y al
acercarse la hora de cenar se dirige a la calle del Horno donde encuentra a sus
hermanos sentados en el bordillo de la puerta trasera del jardín de la señorita
Cristina Clará, justo enfrente de casa.
-¿Qué
hacéis aquí fuera?
-Madre nos ha echado. Nos llamará para cenar.
-¿Habéis
hecho alguna trastada?
-¡Qué
va!, padres están discutiendo por algo referido a ti –a Charito, que tiene algo
de pelusa a su hermano, le gusta chincharlo-. He oído decir a padre que de
dónde van a sacar los veinte duros de tus estudios.
Lo
que acaba de soltar su hermana le sienta al chico como una puñalada trapera.
Sus padres discutiendo por él y sus futuros estudios… ¡y por veinte cochinos duros!,
y eso que, desde que se ha convertido en escrivent,
entra algún dinerillo extra en casa, sobre todo en forma de especies. En ese
momento se da cuenta de lo apretada que debe estar la economía familiar cuando
el hecho de que vaya a estudiar o no depende de cien puñeteras pesetas. Si sus
padres no las consiguen, adiós al bachillerato. Lo mismo tendrá que repensarse
si la solución que propuso mosén Fumadó, de ingresar en el seminario tortosino,
es la única posible. La propuesta del párroco sigue sin hacerle ninguna gracia,
pero si la familia no consigue los veinte duros de marras, quizá no va a tener
más remedio que agachar la cabeza y aceptarla. Porque el chaval, que nunca
pensó en cursar más allá de las enseñanzas de primaria, desde que la tía Emilia
y el tío Paco le dijeron que, como es muy listo, debía estudiar el
bachillerato, ha interiorizado dicha opinión y está firmemente convencido de
que ese debe ser su camino. ¿Podría yo ganar esos veinte duros?, se pregunta,
¿pero cómo?, vuelve a preguntarse. Ante su impotencia, algo se remueve en su
interior y unos lagrimones gordos como cañamones se deslizan mejillas abajo.
-Tete,
¿qué te pasa, por qué lloras? –pregunta, sorprendida, Charito.
-No
lloro, es que me ha entrado algo en el ojo.
-Esta
noche hay sopa de arroz –le informa la hermana para animarle, pues sabe que
otras clases de sopa le cuestan tragarlas Dios y ayuda.
El
chico está en un tris de responder a las palabras de ánimo de su hermana
diciéndole: y yo no me burlaré si te haces pis en la cama, pues Charito sufre
de enuresis, pero piensa que no es el momento. Un rato después, madre asoma a
la puerta.
-Niños, a cenar.
La
cena discurre en un inusual y hosco silencio. El más contrariado es Zaca pues,
si lo que ha contado Charito es cierto, el hecho de que sus padres estén
enfadados por su culpa le hace sentirse mal. Como con quien mejor se entiende
es con madre, piensa que lo tendrá que hablar con ella. Cuando al día siguiente
vuelve de la fuente del mercado a la que ha ido por agua, encuentra a madre sola
en casa y aprovecha la ocasión.
-Madre, ¿es verdad que ayer discutió con padre porque vaya a estudiar?
-No, hijo.
No discutimos, estuvimos hablando de cómo ganar más dinero, y al mismo tiempo
tener menos gastos porque ahora somos uno más y, naturalmente, necesitamos más
ingresos. Tú no debes preocuparte, lo que has de hacer, como te dijo el tío
Paco, es, a partir de septiembre, dedicarte solo a estudiar.
Al
chaval, que tenía pensado contarle a madre lo que caviló el día anterior sobre
si aceptar la propuesta del párroco, no acaba de convencerle la respuesta, pero
opta por dejar las cosas como están y esperar a ver qué pasa. Una vez más
muestra su indeterminación.
La
madre le ha contado una verdad a medias. Lo que tuvo el matrimonio fue una discusión
a cara de perro de cómo allegar más dinero –la madre- y cómo gastar menos –el
padre-. Al final de un agrio debate, el cabeza de familia decidió que pedirá a
la LUTE y también a Les Hostaleres –las
dueñas del cine Novedades donde trabaja de proyeccionista- que le aumenten el
sueldo. A su vez, madre ha prometido que tratará de recortar, en la medida de
lo posible, los gastos del hogar y lo primero que hará será despedir a Elvira,
la muchacha que le ayuda en las tareas caseras. Y hablando de gastar menos hizo
una petición al marido.
-Y
también podíamos ahorrar algo no renovando la suscripción de Las Provincias. Puesto que vas al café
todos los días puedes leer allí el periódico por un precio bien módico, cero
patatero –al padre no le ha hecho ninguna gracia la propuesta, pero se calla,
no está el horno para bollos.
En el
café del Pincho, adonde sigue yendo Zaca a ver las partidas de ajedrez, los
contertulios hablan cada vez con mayor frecuencia de política. Parece que el
clima político de la nación se enrarece por momentos según cuentan los diarios
que se reciben en el pueblo -Las
Provincias, Diario de Valencia, Heraldo de Castellón y La Vanguardia- y lo
que se escucha en todas las emisoras de radio. Los tertulianos comentan que los
políticos republicanos y los que se llaman monárquicos sin rey, así como
numerosos juristas, denuncian que la vuelta a la normalidad constitucional es
imposible. Y así se va fraguando la convergencia de partidos republicanos cuyos
líderes se reúnen en San Sebastián el 17 de agosto. De lo que se trató en dicha
reunión, promovida por Alianza Republicana, a la que asistieronn representantes
de casi todos los partidos de signo izquierdista, solo se conoce lo que, a
través de una nota oficiosa, publica al día siguiente El Sol. En la nota se hace un llamamiento a las demás
organizaciones políticas y obreras para que se sumen a la acción contra el
vigente régimen político. Eso es lo que hoy comentan en la tertulia del Pincho
los ajedrecistas en cuanto terminan las partidas.
-Uno
de los que tienen carrera ¿quiere explicarnos qué supone ese llamamiento de los
partidos republicanos? –pide Julio el barbero.
-Lo
que en definitiva piden los republicanos es que se establezca la base de una
estrategia para poner fin a la monarquía de Alfonso XIII y proclamar la segunda
república –explica don Rodolfo el maestro.
-Y no
solo lo piden los republicanos, también las organizaciones socialistas, como el
PSOE y la UGT .agrega don Avelino el veterinario.
-¿Y se sabe qué acciones concretas piden los
republicanos? –pregunta Piñana, el ayudante del llumero.
-No
han concretado demasiado, pero os puedo decir, y lo sé de buena fuente, que republicanos
y socialistas tienen el propósito de organizar una huelga general, que acaso iría
acompañada de una insurrección militar, para meter a la monarquía en los archivos
de la historia y establecer la república sobre la base de la soberanía nacional
representada en una Asamblea Constituyente –dice don Rodolfo el maestro,
ahondando la explicación dada por el veterinario.
Zaca,
que es un atento escucha, se hace un lío con tantos conceptos que desconoce:
monárquicos sin rey, normalidad constitucional, república, huelga general,
soberanía nacional…, palabras y frases que va apuntando en su cuaderno secreto
para preguntar sobre ellas cuando le sea posible. De lo oído en el café, al
chaval solo le ha quedado una cosa clara: y es que los políticos del país se
dividen en dos grandes grupos: los de derechas y los de izquierdas, división
que no le dice gran cosa, por lo que se arma de valor y se lo pregunta a padre
que, por primera vez, no le riñe sino que acepta el envite.
-Te
lo voy a explicar con gestos. Los políticos de derechas son los que hacen
esto –y, tarareando la Marcha real y su
lenta cadencia, realiza el gesto de llevarse algo al bolsillo-. Los políticos
de izquierdas lo que hacen es -y, salmodiando el Himno de Riego y su rápido
compás, vuelve a realizar el gesto de llevarse algo al bolsillo, pero a un
ritmo más rápido que el anterior-. ¿Te ha quedado claro?
El
chaval, bastante confuso, tiene que admitir que no lo ha entendido.
-No
mucho, padre.
-Pues
que todos los políticos, sean de derechas o de izquierdas, son corruptos. Lo
único que les diferencia es que unos roban a mayor velocidad que otros.
De la
mímica de padre y de su posterior explicación, al muchacho le ha quedado claro
que, al parecer, todos los políticos son unos robaperas, pero la diferencia
entre los que son de izquierdas y los que son de derechas sigue sin saberla,
pues lo del robo generalizado no acaba de creérselo, ya que siempre ha oído que
hay gente de toda clase en todas partes y supone que en el mundo de la política
debe de ocurrir lo mismo, unos serán ladrones, otros, honrados. Pregunta a su
tío Miguel que le da una larga y confusa explicación que todavía le
desconcierta más. Se le ocurre preguntarle a don José Domingo que se lo quita
de encima de forma tajante.
-Esas
no son preguntas para niños.
El
chico piensa que lo de las derechas y las izquierdas debe ser una pregunta
incómoda para los adultos o quizás sea pecado hablar de ello, por lo que decide
guardarlo en su cuaderno secreto y seguir buscando alguien que se lo explique.
La respuesta
se la ofrece quien menos podía esperar. Desde que, una vez a la semana, mosén
Florencio le da la asignatura de Religión, el muchacho ha establecido una
corriente de empatía con el vicario, que es persona de buena cultura y hombre
afable y bondadoso. Hoy, el mosén le está hablando del Reino de Dios y, por
asociación de ideas, el muchacho se acuerda del Rey. Y se atreve a plantear la
pregunta:
-Mosén Florencio, ¿puedo preguntarle algo que no es de religión?
-Poder,
puedes, pero ya es muy tarde, dejémoslo para otro día.
Vaya
manera de quitarse el muerto de encima, `piensa el chaval. Otro que tampoco me
lo va a explicar. Busca en quien no le va a fallar, su diccionario
enciclopédico Sopena, y entre las varias acepciones de derecha hay una que le
ofrece un rayo de luz: Conjunto de
personas que profesan ideas conservadoras. Sobre las izquierdas encuentra: Conjunto de personas que profesan ideas
reformistas o, en general, no conservadoras.
Bueno, ya tiene un hilo de dónde tirar, ¿pero
que conservan los conservadores?, ¿y cuáles son las ideas reformistas? Eso no
viene en el Sopena. Está donde estaba. Se plantea una pregunta que es pura
curiosidad: ¿y qué seré de mayor, de derechas o de izquierdas? ¿Y por qué he de
ser una cosa u otra? ¡Vaya tontería! Lo mejor es que sea unas veces de derechas
y otras de izquierdas. Así quedaré bien con todos. Mira que fácil.
PD.-
El próximo martes publicaré el episodio
18, de la novela “El masover”,
titulado: La Fábrica de la llum