viernes, 25 de abril de 2025

Libro IV. Episodio 97. La perfumería de Gran Vía


   En la tertulia de la perfumería de Ramírez comentan que los soviéticos atacan a las fuerzas nazis, y en el plazo de un mes limpian Ucrania de la presencia alemana. Luego, las tropas soviéticas golpean a Rumanía y después a Bulgaria. En el frente occidental, los alemanes comienzan a usar las bombas volantes para atacar el sur de Inglaterra y de Bélgica.  Primero usan la V-1, más tarde, emplean el cohete V2, un misil balístico guiado. El enigmático Valdés define las nuevas armas de esta guisa:

   -Estamos ante el armamento que se utilizará en la III Guerra Mundial.

   En Europa, la logística del avance aliado es un grave problema porque los suministros aún son desembarcados en Normandía. Para solucionarlo, los Aliados pretenden llegar al Rin, pero son frenados. Semanas después, los canadienses aseguran la entrada al puerto de Amberes con lo que la llegada de suministros se aligera. Entre tanto, Hitler ha estado planeando una contraofensiva, el objetivo sería capturar nuevamente Amberes. La ofensiva empieza a mediados de diciembre golpeando a través de las Ardenas. El ataque tiene un progreso lento, pero una de sus avanzadillas consigue penetrar en las líneas yanquis. Llegan al vital nudo de carreteras de Bastogne y los alemanes sitian la ciudad, pero no consiguen tomarla. El Tercer ejército de Patton golpea el flanco sur alemán y a finales de diciembre libera Bastogne, pues el clima ha mejorado permitiendo que la aviación aliada detenga el ataque. Esa batalla es la última ofensiva alemana en el frente occidental. En el frente europeo oriental, a últimos de diciembre los soviéticos despliegan sus fuerzas en Polonia. La ofensiva rusa rompe las defensas que cubren Prusia Oriental, dejando el frente alemán en un completo caos.

   Entre tanto, Andrés pasa otro año en la ENM, en un curso que discurre de enero a junio del 44. Lo primero que hace al comenzar el curso es examinarse de Electricidad, materia que había suspendido, aprobándola en esta ocasión. A finales de enero, cesa en la Escuela Naval y embarca en el minador Vulcano, -del que recuerda que Álvaro también estuvo en él- y en el que realiza el preceptivo viaje de prácticas. El minador recorre la mayoría de los puertos españoles, estando entre otros en el Ferrol del Caudillo –aposición añadida a la ciudad natal de Franco-, las Canarias, Cádiz, Cartagena y Valencia. En lo que resta de viaje, los guardiamarinas a bordo del Vulcano visitan los puertos de Barcelona y Palma de Mallorca, para finalmente recalar en Marín. En total, Andrés suma a su hoja de servicio un total de 92 días de mar. En junio desembarca del Vulcano y se reintegra a la Escuela en la que aprueba todas las asignaturas del curso.

   El sexto año de Andrés en la ENM va de julio a diciembre del 44. En agosto es promovido a guardiamarina de primera y en octubre vuelve a salir a la mar, otra vez a bordo del Vulcano, para efectuar prácticas. Su séptimo año en la ENM -pues ha repetido- discurre de enero a julio del 45, en el que aprueba todas las asignaturas del semestre. De febrero a abril sale a la mar para hacer prácticas en los destructores afectos a la Escuela, marchando el 30 de junio a su casa con un mes de licencia. El 14 de julio del 45 es promovido a alférez de navío. Y el 31 de julio del mismo año cesa como alumno de la Escuela Naval Militar y es destinado, con carácter forzoso, a las órdenes del comandante general de la Escuadra. A Andrés le ha costado graduarse mucho más que a su hermano Álvaro pero, aunque sea a trancas y barrancas, ha logrado hacerse oficial de la Marina española. El 1 de agosto embarca en el crucero Galicia, que se encuentra amarrado al muelle de los trasatlánticos de Vigo, de donde parte a Marín. A mediados de mes sale de Marín llevando a bordo a los ministros de Marina, Industria y Comercio en dirección a Vigo. Días después, el buque entra en dique para limpiar fondos y arreglar averías. Los Carreño respiran, Andrés, ¡y ya era hora!, termina la carrera.

  La segunda sorpresa positiva que les depara 1945 a los Carreño es que un día del principio de la primavera, el señor Damián Ramírez, dueño de la perfumería en la que trabaja Eloísa, le pregunta:

   -Vamos a ver, niña, ¿en tu familia quién lleva los asuntos económicos?

   -Mi hermano mayor, Álvaro y, en su ausencia, Julián.

   -Entonces dile a Julián que se pase por la tienda que quiero hacerle una proposición.

   Una tarde, Julián se pasa por la perfumería y la propuesta que le hace Ramírez le sorprende. El perfumista quiere jubilarse e irse a vivir a la tierra de su esposa, Valencia, donde ella tiene varias propiedades. Y antes de irse, quiere vender la perfumería y ha pensado en si a los Carreño podría interesarles. Es en los primeros en quienes ha pensado por dos motivos: uno es que Eloísa no tendría ningún problema para llevar la tienda, otro es el recuerdo de Julio Carreño, a quien siempre consideró como uno de sus mejores amigos.

   -Le agradezco que haya pensado en nosotros, señor Damián, pero antes de comenzar a negociar tengo que hablarlo con mis hermanos, sobre todo con Eloísa, por lo que le atañe, y con Álvaro que es quién tiene la última palabra.

   La propuesta de Ramírez de venderles su perfumería es debatida en el seno familiar. La que con más interés defiende su compra es Eloísa.

   -Esa tienda es un chollo, no podéis imaginaros cuánto vendemos. En un lugar de paso, tan concurrido como la Gran Vía, tener una tienda es un buen negocio, que lo diga si no Jesús. Y os prometo que lo que dice el señor Damián es cierto, creo que estoy más que preparada para llevarla.

   Julián está de acuerdo con su hermana, pero Jesús objeta que todavía tienen que pagar dos créditos, los de las farmacias de San Bernardo y de Peligros; y meterse en un tercero no parece que sea la mejor idea del mundo. Tras debatirlo, la resolución final es la de siempre: que sea Álvaro quien decida. En cuanto el marino tiene el primer permiso reglamentario y vuelve a Madrid, una de las primeras cuestiones que le plantean es la posible compra de la perfumería. Tras oír las opiniones a favor y las objeciones, sobre todo económicas, pide unos días para pensarlo. Lo primero que hace es hablarlo con Pilar, el marino tiene en alta estima la opinión de su hermana y, sobre todo, las buenas relaciones bancarias de Verdú.

   -Pilar, por lo que cuenta Eloísa, la perfumería es un saneado negocio y se cree capacitada para que lo siga siendo. Y entre hacer oposiciones al Cuerpo del Magisterio Nacional y ser la dueña de esa tienda no hay color. Julián opina lo mismo y, en cierto modo, Jesús también, aunque objeta que puede ser un problema para la economía familiar pedir un tercer crédito.

   -Ese aspecto deberías hablarlo con Luis –sugiere Pilar.

   -Como los asuntos financieros no son mi fuerte, dile que haremos lo que él crea más idóneo. En ese terreno, para mí, lo que diga Luis es palabra de rey -La postura de Álvaro de supervalorar la opinión de Verdú tiene un trasfondo familiar: sabe que lo que más agrada a su hermana es que los Carreño valoren en su justa medida los conocimientos, experiencia y olfato financiero del notario.

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 98: Buena se pondrá Carla

 

martes, 22 de abril de 2025

El masover”. 16. El corazón tiene razones que…

Si alguno de sus amigos le llega al alma a Zaca es Joaquín Pifarré, el amigo entre mil. Y eso que más diferentes no pueden ser. No sólo físicamente, también de carácter y temperamento. Algunas cosas les igualan: los padres son empleados de compañías foráneas y no son oriundos del pueblo. Son los primogénitos y su futuro, dada la carencia de bienes raíces de sus familias, y las aspiraciones de sus padres, no parece que vaya a estar ligado al cultivo de la tierra. En todo lo demás, las diferencias son notables, pero como escribió Pascal: el corazón tiene razones que la razón no comprende.  Acaso por ser tan distintos y, a la vez,  complementarios, o por lo que fuera, lo cierto es que desde muy niños se convirtieron en inseparables.

   -¿Qué te pasa. canijo, tienes murria?

   -Madre me ha reñido porque le he pegado unas collejas a Pedrito. Me ha dicho que, como vuelva a hacerlo, vendrá el Hombre del Saco y se me llevará. ¿Tú sabes adonde lleva los niños el Hombre del Saco?

    Pifa se encoge de hombros y no contesta, porque desde muy niño ha sido refractario al Hombre del Saco, al Coco y al Tío Camuñas. El espìgado amigo de Sacarietes no le tiene miedo a nada y a nadie. Bueno, acaso un poco a su padre que gobierna la familia con mano firme.  

   Pifa no es un cero a la izquierda para los demás, como lo es Zaca. Porque tiene la voluntad de un hombre; se le tiene en cuenta en su casa y en la calle. Y es que, pese a sus pocos años, posee personalidad y un talante hiperactivo que le lleva a pelearse con frecuencia con otros chavales y casi siempre sale victorioso, aunque a veces con algún que otro moratón. De hecho, esa fue la causa por la que se hicieron amigos. La cosa ocurrió tal que así.

   Uno de los grandullones de la escuela, un tal Plácido, en el partidillo del recreo, sin que mediara provocación alguna de Zaca, le empujó y lo echó al suelo. El chico, en vez de defenderse, lloriqueó y protestó tímidamente. Cuando el abusón fue a patearlo, otro niño,  tan alto como Plácido, y nuevo en la escuela, se encaró con el atacante.

   -Oye tú, déjalo. No te ha hecho nada. Vale con el empujón.

   -¿Y tú quién eres para decirme lo que le puedo o no hacer al mierda este?

   -Uno que no le gusta que se aprovechen de los canijos.

   -¿A que te doy una mano de hostias?

   -Pruébalo, si eres tan loco.

   Fuera por el gesto decidido del chaval, erigido en defensor del caído, o por el brillo acerado de sus ojos, el abusón optó por no meterse en peleas.

   -Te puedes quedar con ese tonto del haba. Foraster tenías que ser para meterte a salvador de mierdecillas.

   Y desde ese día Pifa y Zaca son amigos. Al niño Clavijo no han vuelto a sacudirle. Tiene quien le respalda. El primogénito de los Pifarré, familia recién llegada al pueblo, ya no es un solitario. Tiene un amigo. En el dúo, Clavijo es el reflexivo, el pesimista y el analítico, y Pifa el ejecutor, el optimista y el intuitivo.

   Lo que más suelen hacer es juntarse en la Fábrica o por los alrededores del Camí de l´Estació, pues Pifa vive en la cercanía, en unas viviendas de alquiler que son conocidas como les cases barates. Y emplean la mayor parte del tiempo en conversaciones interminables en las que hablan de todo, pero las charlas más recurrentes son las historias sobre sus familias, las pelis que han visto, lo que quieren ser de mayores, las chicas que les gustan y “eso”, que no es otra cosa que el sexo, pero que ni se atreven a mentarlo por su nombre.

   -Como mi padre es factor del ferrocarril, hemos vivido en muchos pueblos. Por eso cada uno de mis hermanos ha nacido en pueblos diferentes. Lolita nació en Altea, Pepito en Buñol y yo en Chiva.

   -Pues mi padre antes de casarse también vivió en muchos pueblos. Recuerdo que estuvo en Argelita, Fanzara, Artana y alguno más que ahora no me viene a la cabeza. Pero desde que se casó no ha salido de aquí.

   -Yo, de mayor, quiero ser factor como mi padre y trabajar en el ferrocarril. Además del sueldo, puedes viajar gratis.

   -¿A cualquier sitio de España?

   -Bueno, a los sitios donde el tren es de la compañía para la que trabajes. ¿Tú qué quieres ser?

   -A padre le gustaría que fuera ingeniero o, al menos, perito. A madre que fuera médico. Lo de ingeniero no sé, pero médico no me gusta. Me da miedo la sangre.

   -Pero a ti, ¿qué te gustaría?

   A Zaca le cuesta abrirse hasta con su amigo del alma.

   -A mí me gustaría ser abogado o trabajar en las películas. Padre quiso que fuera al seminario de Tortosa, pero a mí no me hubiera gustado ser cura.

   -Anda, a mí tampoco, pero médico no me importaría. Ganan mucho dinero. Y como hablamos de gustos, ¿qué chica del pueblo te gusta más?

   -No lo sé. Todas me parecen unas birrias. Bueno, menos Milieta y Elvira.

   -¿Quiénes son?

   -Milieta a veces me cuidaba de crío y Elvira nos cuidaba cuando madre tuvo a Chimet.

   -Pero esas no valen. Si te cuidaban de crío ya deben de ser muy viejas. Me refiero a las chavalas que pasean por el Raval -Zaca es incapaz de confesar que no le gusta ninguna.

   En primavera y verano, Clavijo y Pifa suelen sentarse, al caer la tarde, en cualquier leve prominencia, algunas veces en la Pedra de la Lliura, y desde allí contemplan el negro tendido del ferrocarril y el trazo gris de la carretera que son como dos blancas estelas abiertas entre los campos de naranjos, de almendros y de huertas de tierra campa que rodean el pueblo. Pifa, dada la profesión de su padre, es un entendido en trenes y cuando pasa un convoy de pasajeros –ora hacia el norte, ora hacia el sur- va indicando su nombre: el expreso de Valencia, el correo de Barcelona, el ligeret de Tortosa, el borreguero de Tarragona. Los trenes sin nombre y sin horario fijo son los convoys de mercancías que suelen arrastrar incontables vagones.

   Les gusta contemplar el conglomerado de campos, divididos en pequeñas fincas, salpicados de casetas de campo y en el que destacan las manchas verdes de los huertos de naranjos o las manchas más oscuras de los algarrobales. Y, sirviendo de telón de fondo, el trazo azulado del mar que cierra el horizonte por el este. Muchas tardes pierden el sentido del tiempo y la noche se les echa encima. La bóveda del firmamento va poblándose de estrellas y ambos chavales a veces se enredan en diálogos sobre una suerte de filosofía astral. En estos casos es cuando a Pifa se le ocurren ideas muy raras que cuenta a Zaca, esperando que éste las resuelva.

   -Zaca, ¿qué pasaría si una de esas estrellas cayera sobre la tierra? 

   –Las estrellas no pueden caerse. Están como clavadas en el cielo.

   -¿Y tú cómo lo sabes?

   –Porque me lo ha dicho don José.

   -¿Es que tu maestro lo sabe todo?

   –Pues, seguramente, sí.

   –Sabrá de todo, pero mi padre dice que jugando al chamelo es un adoquín.

   Pifa es el que lleva a Clavijo a acometer aventuras que para el chico canijo rayan en la temeridad y hasta en la locura. Como aquella vez que le convenció de que podían darse un atracón de naranjas en el huerto del señor Ventura, encajonado entre el Camí de l´Estació y el Camí de les Marjals. Con tal mala suerte que les pilló el tío Serrano, uno de los guardias jurados de campo. Al ver el guarda que uno de los ladronzuelos era el sobrino de Daniel de Quiquet, el cabo de la unidad, en vez de llevar la pareja de asustados mocosos a la policía municipal, no dio parte y los condujo a casa del cabo para que procediera a su entender. Daniel les echó un buen rapapolvo, les conminó a no repetir la “hazaña” y los dejó que se fueran a casa. Más tarde, y personalmente, informó a los padres de la travesura de sus primogénitos.

   -Todavía me duele el culo de los cintarazos de mi padre. No vuelvo a probar una naranja ni que me la unten de miel. ¿A ti también te han sacudido?

   -Peor. Me han prohibido que toque un tebeo o una novela en quince días.

   -Vaya suerte que tienes.

   -No creas. Habría preferido que me  hubieran cascado.

   -¿Qué hacemos esta tarde?

   -Lo que quieras menos meternos en campos ajenos. 

   -Como ha llovido, ¿por qué no vamos a ver si el

  Engulidor está lleno de agua?

   -A mí el Engulidor me da miedo. Mejor vamos a la

   estación a ver pasar trenes.

   -A estas horas solo pasan mercancías. Bueno, el expreso Sevilla-Barcelona pasará en hora y media.

   Así suele transcurrir la mayor parte del tiempo de ocio de ambos chavales. Cada vez hablan más de “eso”. Pese a que es el de menor edad, Pifa es el que parece saber más de sexo. En cambio, Zaca, teóricamente el listo de la pareja, está hecho un auténtico lío.

   -Entonces, ¿las mujeres llevan los críos en la barriga?

   -No sé si en la barriga, pero por ahí en la panza.

   -¿Y los bebés como llegan hasta la panza?  

   -Eso no lo sé bien. Creo que están ahí desde que el padre los mete.

   -¿Y el padre cómo los mete?

   -Con la pilila.

   -¡¿Con la pilila?!

   -¿Tú has visto como los conejos montan a las conejas?  Pues algo parecido. Y ya está bien, canijo. Eres un plasta. Aburres hasta las ovejas. Déjalo.

      No, Zaca no lo deja. Cuando no entiende algo es incapaz de no parar hasta desentrañarlo. Pero, ¿a quién preguntar? De cuantas personas a las que suele hacerlo, no se le ocurre ni una a la que antes se moriría de vergüenza que le preguntaría sobre “eso”. Quizás Joaquinito, como hijo de médico, pueda explicárselo mejor que Pifa. Cuando lo vea le preguntaré, se dice. Como la impaciencia lo consume, se lía la manta a la cabeza y decide preguntar al único que sabe que no le va a regañar por plantear unas preguntas tan feas.

   -Esa clase de preguntas, Sacarietes, se las debes de hacer a tu madre. Ella te lo explicará mejor que nadie.

   Hasta mosén Florencio se lo ha quitado de encima. Decididamente, “eso” es algo que no debe de tener una explicación sencilla. Pero el chico no ceja. Se dice que con la de críos que hay toda la gente mayor lo debe saber. Si continúa buscando, alguien se lo contará de pe a pa… Y, finalmente, lo encuentra. Quien menos podía suponer. Su hermana Charo a la que se lo ha explicado madre, que sin embargo se lo ha ocultado a él. El hecho de que madre ha sido explícita con su hija y no con su primogénito lo sintió como una puñalada trapera. Tardó mucho en olvidarlo.

  

PD.- El próximo martes publicaré el episodio 17, de la novela “El masover”, titulado: ¿Derechas? ¿Izquierdas? 

 

lunes, 21 de abril de 2025

Postinfo 21.04.2025

 

En mi último postinfo titulado: Cuando finalizan “Los Carreño”, decía que sería el 23 del próximo mayo. Me equivoqué, pues los episodios que restan estaban mal numerados. El final de la trilogía de “Los Carreño”, será el día 16 de mayo, con la publicación del episodio 100 y último. Dicho queda.