viernes, 18 de octubre de 2024

Libro IV. Episodio 70. Igual puedo ayudaros

 

   Al escuchar los lamentos de Eloísa acerca de los problemas que tienen para conseguir alimentos, la tía Mechita, como quien no quiere la cosa, dice:

   -Igual puedo ayudaros…

   Eloísa vuelve a de casa de la tía Mechita más contenta que un niño con un pirulí. En cuanto se marcha de la farmacia el último cliente cuenta a sus hermanos el motivo de su alegría.

   -¿Sabéis lo que me ha contado la tía Mechita? Que igual nos puede ayudar en lo de procurarnos más comestibles. Resulta que a través de su yerno diplomático, aunque no está en España, nos puede conseguir comida en el economato que los ingleses han montado en el consulado para sus empleados y algunas familias británicas que la guerra ha pillado en Madrid –Al oír lo que cuenta Eloísa el jolgorio que se monta en la farmacia es general hasta que Julio pone algo de orden.

   -A ver, chicos, no vendamos la piel del oso antes de cazarlo. Eloísa cuéntanos cómo piensa ayudarnos la tía Mechita.

   Eloísa les explica que el consulado británico ha autorizado a la tía Mechita que use los vales para comida que le correspondían a su yerno que, al no estar en la capital, no puede utilizarlos. Como en su casa solo son dos personas y mayores todos los meses le sobran cupones…

   -Y al conocer nuestras dificultades, se le ha ocurrido que uno de nosotros la acompañe al economato de la embajada cuando mensualmente vaya a por los comestibles que le corresponden, pero que, en lugar de sacar solo los que ella necesita, los pedirá todos, y los sobrantes nos los pasará a nosotros. Naturalmente, los tendremos que pagar, pero con lo que saquemos del economato cree que no volveremos a pasar hambre. La única pega, es que no son productos frescos sino que vienen envasados directamente desde Inglaterra.

   -¡Bendita pega! –exclama una contentísima Pilar-, con las ganas que tenía de comerme un buen rosbif inglés.

   -¿Y qué clase de comestibles son? –quiere saber Paca.

   -Los he apuntado en un papel –y Eloísa lee-: Full English Breakfast, pudin de Yorkshire, roast dinner, bangers and Mash, fish fingers, chips and beans, chicken Tikka Masala, jellied Eels y un montón más de comidas que no me ha dado tiempo a apuntar. Y a veces también tienen Fish and Chips que tampoco sé qué es.

   -Cuando llegue Luis le diré que nos lo traduzca.

   En cuanto a media tarde aparece Verdú, se apresuran a contarle el extraordinario hallazgo que ha supuesto encontrar a la tía Mechita y le piden que les traduzca los platos ingleses que tiene apuntados Eloísa.

   -Creo que os los puedo explicar casi todos. El breakfast es un desayuno inglés completo, el pudin de Yorkshire es una oblea de masa horneada, el roast dinner  es una especie de asado, el bangers and mash son salchichas y puré de patatas, los fish fingers y chips and beans  son palitos de pescado, patatas fritas y alubias, y las jellied eels  son anguilas gelatinosas. Ah, y el fish and chips es pescado y patatas, el plato británico más popular.

   En el frente de Levante al mal tiempo se le une la importante ayuda internacional de armamento para los republicanos y las fuerzas de Varela vuelven a estancarse. En cuanto cesa el mal tiempo, los nacionales inician tres ataques en paralelo, cuyo principal fruto es que la cuarta división de Navarra ocupa Alcossebre, pedanía en la costa de Alcalá de Chivert. Sin embargo, en la tertulia del Gijón se alegran con las noticias positivas que les llegan de ese frente.

   -Nuestras tropas están contraatacando. Las baterías instaladas en Villanueva de Alcolea, al mismo tiempo que varios carros rusos de combate T-26 con base en Torreblanca, están atacando a los fascistas instalados en la ribera izquierda del río Cuevas.

   Pero las lanzas pronto se tornan cañas y un mes después el signo de la guerra cambia.

   -Buenas noticias –anuncia Infantes-, el 11 de junio los nuestros ocuparon en la costa el pueblo de Torreblanca, por lo que la línea defensiva XYZ formada alrededor del cauce del río Cuevas ha desaparecido. Esas conquistas han costado muy pocas bajas.

   -¿Y eso a qué se ha debido? –pregunta Julio.

   -A que los rojos habían abandonado sus posiciones el día anterior ante el peligro del avance de los nuestros hacia Borriol. Aunque las ofensivas de los tres Cuerpos de ejército resultan bastante desiguales: las que más han avanzado han sido las fuerzas de Valiño que han ocupado el vértice del Peñagolosa, la cota más alta de la provincia de Castellón –contesta Infantes.

    El 13 de junio los nacionales alcanzan los primeros arrabales de Castellón. Como algunos vecinos se anticipan a la llegada del grueso de las fuerzas nacionales haciendo flamear banderas rojigualdas, unidades republicanas se ensañan con la población civil. Al día siguiente las fuerzas del Cuerpo de ejército de Galicia desfilan ante el general Aranda en Castellón, para dirigirse después hacia Almazora y Villarreal de los Infantes.

   La tía Mechita ha avisado a sus sobrinos de que el próximo jueves se repartirán en el economato británico los comestibles que los ingleses proporcionan a su personal en Madrid. Que decidan quién la va a acompañar y que se acuerden de traer un talego o cesto para meter las latas y paquetes. Los Carreño discuten sobre quién debería ir, pero Pilar se pone muy terca en su propuesta de que debería ir ella que, además, piensa ir acompañada por Luis, porque como habla inglés les puede ayudar con los funcionarios del consulado.

   -Pero, hija, que vayas tú, pase, al fin y al cabo eres una civil y puedes alegar que eres sobrina de la tía, ¿pero cómo vas a llevar al lado a un soldado republicano? Seguro que los ingleses se niegan a daros los comestibles –objeta Julio.

   -Papá, lo tengo todo pensado. Si preguntan, a Luis le haré pasar por otro sobrino de la tía. Y no sabrán que es soldado, irá vestido de civil.

   -¿Y a la tía Mechita no le puede parecer mal? –Julio sigue siendo renuente a la sugerencia de su hija mayor.

   -Pasado mañana iremos Luis y yo a visitar a la tía. Se lo presentaré y, en cuanto le cuente que es notario y que además habla inglés, con lo que gusta a la tía presumir de amistades pijas estoy convencida de que congeniarán enseguida.

Dos días después aparece Verdú a recoger a Pilar vestido de tal guisa que casi no lo reconocen, lleva un traje de tres piezas con corbata a juego y calza unos zapatos bruñidos como si de charol fuesen. Al verle, Paca no puede contenerse.

   -Ahí va, Luis, ahora sí que pareces un notario.

Como suponía Pilar, la tía Mechita y Luis congenian enseguida. Cuando termina la visita, la tía insta a la pareja a que la visiten más a menudo, así le harán compañía. Antes de irse, en un aparte, la tía pregunta a Pilar:

   -Este chico ¿está soltero o casado?

   -Casado, tía.

   -Es una lástima, formáis una magnífica pareja. Y te diré más, si no está enamorado de ti le falta el canto de un duro -Pilar se dice que la tía podrá estar vieja, pero que su percepción se mantiene joven.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 71. Los rojos han cruzado el Ebro

viernes, 11 de octubre de 2024

Libro IV. Episodio 69. La llegada al Mediterráneo


   Tras conquistar Morella, los nacionales se dirigen hacia Alcanar, ya en tierras catalanas. A mediados de abril, las fuerzas nacionales tienen a tiro de fusil la carretera y el ferrocarril de Valencia a Barcelona. La llegada al Mediterráneo, la cuenta Valdés a sus compañeros de tertulia.

   -Hoy, Viernes Santo, tropas de la IV división de Navarra han llegado al Mediterráneo por Vinaroz y Benicarló, y han dividido en dos la zona republicana, quedando Cataluña aislada del resto de España.

   Los republicanos de la tertulia del Gijón solo pueden agarrarse, para que el desánimo no cunda, a la última iniciativa que el presidente Negrín hace pública el último día de abril.

   -El presidente del gobierno ha expuesto su programa político, al que han bautizado como los Trece puntos de Negrín, donde formula las condiciones para alcanzar una paz negociada con la España franquista.

   Tras la llegada al Mediterráneo, los estrategas de salón de las tertulias se plantean la gran pregunta: ¿hacia dónde atacarán ahora los nacionales, al norte o al sur? En el Gijón parecen tenerlo claro.

   -No hay ninguna duda, al norte. Cataluña es la única región industrial que nos queda y a través de su frontera con Francia es por donde entran las armas y los suministros que tanta falta hacen a nuestro ejército.

   Por una vez, en la tertulia de la perfumería opinan lo mismo.

   -Cataluña es ahora la zona a batir y su premio final será la toma de Barcelona. En cuanto la conquistemos, los rojos se quedarán sin industria y tendrán que rendirse –explica Infantes.

   Ante el asombro de todo el mundo, Franco ordena a sus tropas que giren hacia el sur, en dirección a Valencia. Algo que la mayoría, incluidos los militares, no entienden.

   -Sinceramente, caballeros, no entiendo esa estrategia –Al comandante Yela se le ve confuso-Atacar el sur me parece un error estratégico de primera magnitud. ¿Por qué? Además de que la región valenciana apenas cuenta con industria, está el problema geográfico. La agreste orografía del Maestrazgo y la estrecha llanura costera hacen de la zona norte valenciana un buen terreno para la defensa, pues las maniobras de grandes masas de hombres han de resultar difíciles. No lo entiendo… salvo que el Caudillo tenga datos o intenciones que los demás desconocemos.

   En la tertulia de la perfumería, el siempre inabarcable Valdés apunta una de las posibles causas de la sorprendente decisión tomada por el Generalísimo.

   -Hasta donde he podido enterarme, el hecho de que los nacionales ataquen el sur puede tener motivaciones no estrictamente estratégicas. Un conocido sostiene la teoría de que en esa decisión han podido influir motivos de carácter internacional. Dice que hay que tener en cuenta que el gobierno francés, liderado por el socialista León Blum, es decidido partidario de la II República y no vería con buenos ojos que la guerra llegara hasta las puertas de su frontera sur. Y añado más, mientras nuestra guerra continúe, la atención internacional está distraída con ella y no fija su atención en los continuos desmanes anexionistas de Hitler y Mussolini que son los grandes aliados de Franco…

   Infantes explica a sus compañeros que los tres Cuerpos de ejército que se dirigen a Valencia logran, pese a la tenaz resistencia de los republicanos, conquistar Peñíscola y Lucena del Cid.

   -Julio, ¿qué te cuenta tu hijo Julián que está por allí? –pregunta Ramírez.

   -Pues qué va a contar: penalidades, piojos, algún rato de gazuza y con unas ganas locas de que se acabe la guerra –responde Julio, que añade-. Y todavía se conforma porque, como sigue en el Tren de transporte, se queda lejos de donde se cuecen las empanadas de tiros.

   -Desde luego, conquistar Valencia no va a ser fácil. Ahí, Franco se equivocó, debería haber mandado sus tropas hacia el norte y no al sur –pontifica Infantes.

   Desde finales de abril y casi todo mayo, la campaña de Levante se estanca ya que  el Ejército de Galicia, que avanza por la costa, detiene su avance frente a la línea defensiva asentada en el curso del río Cuevas al norte de Castellón, que más que río es una rambla.

   En la perfumería, Infantes explica las posibles causas del parón.

   -Más que nada, al cansancio. Nuestros soldados llevan muchos kilómetros a sus espaldas y deben de estar exhaustos; además, es posible que anden cortos de municionamiento. En cuanto se repongan, en unos días tomarán Castellón, pues entre el río Cuevas, donde ahora está el frente, y Castellón solo hay tres poblaciones: Torreblanca, Oropesa del Mar y Benicàssim, y ninguna tiene valor estratégico.

   En Madrid, Pilar ha terminado de elaborar la fórmula magistral que ha preparado para la tía Mechita. Y Eloísa se encarga de llevársela a su domicilio de la calle Lista. Antes de partir, pregunta a su hermana cuánto vale el preparado.

   -No le vamos a cobrar. Dile que es un regalo de nuestra parte.

   -Y si se empeña en pagarlo, ¿qué hago?

   -Como se ponga pesada cóbrale cinco duros.

   El piso de la tía Mechita está en un edificio antiguo, pero bien conservado, y que rezuma señorío por todos sus ladrillos.

   -Hija, muchas gracias y dáselas de mi parte a tu hermana. Casi no me acordaba de ella, pero me causó una grata impresión. A quien vi un tanto envejecido es a tu padre. ¿Cuánto cuesta la pomada?

   -Pilar me ha dicho que, tratándose de usted, nada, que lo considere un regalo de nuestra parte.

   -Ah, no, de ninguna manera. Después de lo que se ha molestado Pilar y de que me la has traído a casa no puedo aceptar que me salga gratis, dime cuánto es.

  Eloisa piensa que la tía Mechita se parece a su pariente Luis, es de las de ordeno y mando, por lo que no rechista y le dice el precio. La tía le da treinta y cinco pesetas y precisa:

   -Las diez pesetas sobrantes son para ti, para compensarte por haber venido hasta aquí. He preparado merienda, espero que me acompañes –y, agitando una campanilla, al momento aparece una doncella, con cofia y todo, y que debe de tener los mismos años que la tía, portando una enorme bandeja en la que hay de todo: infusiones, tostadas francesas, mermeladas, pastas de té y un cestillo con fruta. Eloísa hacía años que no veía semejante festín.

   A la tía le gusta charlar y comienza a contarle a la joven historias de su familia. Tiene dos hijas, una que se casó con un médico canario, Juan José Armas, del que se enamoró cuando él estudiaba medicina en Madrid, y a la que la guerra ha pillado en las islas. La otra se casó con un diplomático británico en Madrid, Henry Wolff, pareja a la que el inicio de la guerra los cogió de vacaciones en Inglaterra. Van pasando de un tema a otro hasta que tocan el problema de la escasez de víveres. Eloísa se sincera y cuenta a su tía las dificultades que tienen para llenar el puchero.

   -Igual puedo ayudaros…

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 70. Igual puedo ayudaros