martes, 24 de marzo de 2026

“El masover”.65. De la caza con parany i piqueta

     Anoche, Zaca se quedó con ganas de preguntar a Sisca, el porqué de su indolente actitud en la clase de la tarde. Pensó que era algo para preguntarlo de manera privada, pero no tuvo oportunidad. En la cena, la conversación giró en torno al accidente sufrido por el pastor del rebaño de cabras. Según el médico de Benlloch, el zagal presenta una doble fractura de tibia y peroné, y el galeno los ha remitido a un traumatólogo de Castellón. El Valerio ha tenido que llamar al tío Tonellaes para que con su camioneta lleve al lesionado a la capital, donde ha quedado ingresado en el hospital provincial.

   El domingo, Zaca vuelve a madrugar para ayudar a Sisca a dar de comer a los bichos del corral. Ha aprovechado el momento en que se lavan las manos antes de desayunar para preguntarle lo que no pudo hacer anoche:

   -¿Se puede saber que te pasaba ayer en clase?

   -Que yo sepa, no me pasaba nada.

   -¿Cómo que nada? Estabas distraída y no diste ni una a derechas.

   -Ni a izquierdas. No te amola el señor maestro -La respuesta va cargada de chulería.

   La actitud de la chicuela vuelve a desconcertar a Zaca que prefiere no seguir la conversación, pues la señora Paca se ha acercado a la pileta para lavarse las manos. Espera continuar el interrogatorio por la tarde, pues esta mañana Valerio le ha dicho que le va a enseñar el parany. Zaca sabe que es un método de caza cuyo objetivo es atrapar tordos –zorzales como los denomina el mayoral- u otras aves, pero nunca ha estado en alguno, dado que no abundan, pues son costosos de construir y más de mantener, por lo que la visita le apetece un montón. El cazadero está bastante apartado del Mas, como de una horita masovera, según le dice Valerio.

   -¿Qué quiere decir una horita masovera?

   -Es una expresión que usamos los masoveros cuando hablamos de distancias. Se supone que una persona corriente tarda, más o menos, una hora en recorrer un kilómetro. Pues bien, un masovero, la misma distancia suele andarla en unos tres cuartos de hora.

   -O sea, que los masoveros andan más deprisa.

   -Eso dicen. Yo nunca lo he comprobado –Zaca se queda sin saber si el mayoral está hablando en serio o se está quedando con él.

   Del parany lo primero que le sorprende al chico es que ocupa un espacio más grande del que suponía. En el caso del que es propiedad de los Villalonga está emplazado en el área en que se levantan media docena de copudos olivos de buen porte. El mayoral se pone en plan profesoral y le explica la esencia de la trampa.
   -El parany consiste en transformar, mediante poda, árboles bien desarrollados, preferentemente algarrobos u olivos, e incorporar en sus ramas estructuras hechas con varillas impregnadas de liga o visc, un pegamento industrial, donde las aves migratorias son atraídas por medio de reclamos, especialmente en los meses de octubre y noviembre, que es cuando en esta zona emigran los zorzales u otras aves.

   -¿Esto se hace en toda España?

   -No lo creo, pero está ampliamente extendido en las regiones valenciana, catalana y también en la aragonesa.

    -Y las estructuras de las que habla, ¿de qué son?

   -Generalmente de madera, pero también pueden ser metálicas, aunque al ser más caras hay pocas.  Suelen tener forma de caja, con un entarimado donde se coloca el armazón de madera, que aquí llaman capolls, en el que se sitúan las perchas y varetas impregnadas con la liga. Todo ello se camufla  con las ramas de los árboles, enredaderas, etcétera, que dan al espacio un aspecto típico. Vamos a subir y verás lo bien que está montado.

   -Antes de subir, ¿qué es la liga?

   -La liga o visc es una sustancia pegajosa y natural para atrapar aves. Se obtiene de plantas como el muérdago o el ajonje, se unta en ramas o varas y se coloca en perchas estratégicas para que los pájaros queden pegados en ella al posarse. Tengo oído que comienzan a fabricarla de manera artificial, pero en el Mas usamos la de toda la vida. Vamos arriba.

   Por una precaria escalerita, el mayoral y el chaval suben a la parte superior del entramado y recorren los travesaños de madera que hacen el papel de pasillos entre las copas de los olivos. A Zaca le impresiona el volumen y complejidad de la construcción. Y sigue con sus preguntas.

   -¿Y sólo se cazan tordos?

   -No, aunque el parany está pensado para ellos, pero a cualquier pájaro que se queda enganchado en el visc se le aplica el dicho de pájaro que vuela a la cazuela.

   -Y parany, ¿cómo se traduciría al castellano?

   -Como trampa.

   -¿Y a los pájaros cómo se los atrae?

   -Por medio de reclamos que pueden ser otros pájaros, mejor si son hembras, o imitando el gorjeo característico de los zorzales. Durante las noches de octubre y noviembre, se activan los reclamos de zorzales para atraer a los bandos migratorios y, dependiendo de las condiciones meteorológicas, se pueden cazar muchas piezas. Prácticamente, se cogen todas las aves que acuden a posarse sobre los árboles y quedan atrapadas. En ese momento es fácil su captura al no poder volar.

   -En general, ¿cuántos árboles son necesarios para construir un parany?

   -Depende de cuánto se quiera gastar el dueño. Los poranays  pueden estar formados por un árbol o por grupos de dos a ocho, aunque los he visto de hasta casi veinte árboles.

   -¿Y a todo esto no es mucho montaje para cazar a unos pobres tordos?

   -Si uno es aficionado a la caza, la respuesta es no. Además, se ayuda a los olivareros. Los zorzales comen aceitunas como buitres, y como una bandada se pose en un olivar pueden dejarlo más tieso que la mojama. En cuanto a que el parany únicamente se utiliza dos meses, es verdad hasta cierto punto.  En la caseta que hay en todos los paranys es habitual que, a lo largo del año, se reúna el dueño, o dueños, porque a veces es de varios, del parany con sus amigos e invitados para almorzar o merendar. O, simplemente, para beber unos vasos de vino y charlar. Entonces, el parany se convierte en un lugar de encuentro como las tabernas o los cafés.

   Al muchacho, nada adicto a la caza, el método del parany no le convence ni poco ni mucho, pero como sabe que el mayoral si es cazador, solo esboza un enmascarado rechazo.  

   -O sea que esta trampa solo tiene bondades.

   -Hijico, has de saber que casi todo en la vida tiene una cara buena y otra mala o, al menos, regular. Como las monedas, que tienen un anverso y un envés. Personalmente, opino que este sistema de caza, aparte de que te tiras noches sin dormir, tiene un problema, y es que no solo quedan atrapados los zorzales, especie central en esta actividad, sino que también atrapa a otros tipos de aves, dado que el parany es un método no selectivo, y al no serlo afecta a aves cantoras, insectívoras, rapaces, etcétera. También hay que explicar que los que son paranyeros de raza cuando cazan aves que no son zorzales, si no están dañadas por la liga, las soltamos, pues no son nuestro objetivo. Recuerdo, como ejemplo, que el año pasado Anselmo cazó una curruca capirotada, pájaro que se come la cochinilla del olivo y, tras quitarle los restos de liga que tenía en un ala, la soltó.  Y¸ mocete, no me hagas más preguntas que para esta mañana creo que has cumplido con el cupo. ¡La leche que te dieron! ¿Es que no te cansas de preguntar?

   -Señor Valerio, perdone si lo he molestado con tanta pregunta, pero es mi natural, no puedo remediarlo.

   -A ver si te queda claro, en absoluto me molesta que me preguntes, pero sin excederte, pues no estoy acostumbrado a que me hagan preguntas como su fueran racimos de cerezas. Además, si uno no pregunta lo que no sabe siempre será un ignorante.

   -Menos mal que piensa así. Y lo último que ha dicho, me recuerda un proverbio chino que me enseñó el vicario de mi pueblo: Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre -La respuesta del mayoral es una carcajada que provoca un eco entre el entramado del paranay.

   -¡Hijico, eres la releche! Como todavía nos queda algo más de una hora, tenemos tiempo para que te enseñe la otra trampa que tenemos para cazar pájaros: la piqueta. ¿Sabes qué es?

   -Si. Una trampa como el parany, pero con agua.

   -¿Has visto alguna?, porque si es así, no hace falta que te la enseñe. Todas son muy parecidas.

   -No, no he visto ninguna.

   -Pues vamos allá.

   La piqueta o el bebedero de pájaros, como también le llama el mayoral, es una modesta trampa comparándola con el parany. Está hecha con un recipiente poco profundo, una especie de paellera vieja, semienterrada en una zona en la que existen varios frondosos árboles que dan sombra al garlito. A su alrededor hay varias rama secas y dentro del recipiente se ven algunas piedras que sobresalen del agua. A unos metros del bebedero hay una especie de chozo de la altura de un ribazo con una mirilla que apunta a la trampa.

   -En este chamizo es donde se esconde el cazador que tira de un cordel que hace caer una red sobre el bebedero y atrapa los pájaros que están bebiendo.

   -¿Y dónde están el cordel y la red?, no los veo.

   -Los guarda Juanito en su casa.

   -¿Juanito?

   -Es el único que viene a cazar alguna que otra vez. Se acuclilla o se tiende en el chozo y se pasa horas tendido, total para pillar unos cuantos pájaros. Pero el crío tiene afición y se divierte. De seguir así, será un buen cazador.

   -Esta trampa tiene poco que ver con el parany.

   -Por supuesto. Lo único que las iguala es que son trampas de cebo. En un caso, los reclamos, y en otro, el agua. ¿Qué te han parecido?

   -La piqueta es poca cosa. El parany me ha sorprendido, sobre todo por su tamaño y lo aparatoso de su construcción. A usted, Valerio, ¿qué le gusta más, el parany o coger la escopeta y el Careto y echarse al monte a por unas perdices o unas liebres?

   -No hay punto de comparación. Cazar con trampas, aunque yo lo hacía de joven, es propio de lo que llamo cazadores tripones, a los que les gusta poco pasearse por el monte. Coger la escopeta y pegar unos tiros lo hacen los cazadores de raza. Y ya está bien de cháchara. Volvamos, a ver con que nos sorprende hoy la parienta.

   En el camino de vuelta, Valerio explica al muchacho más aspectos de los masos.

   -Básicamente, las masías son casas de campo tradicionales que sirvieron como hogares y centros de trabajo agrícola para familias campesinas. Su historia y como entienden la vida están vinculados a la agricultura y la ganadería. Yo me crie en una, donde comencé mi vida laboral como porquero, para pasar a los quince años a mozo de labranza. Cuando volví de la mili, estuve trabajando de primer peón en una gran finca de Bocairente. Luego, fui mayoral en la masía más grande de Morella, hasta que Julia me propuso venirme al Canònge. Y aquí llevo un cuarto de siglo.

   -¿Hace veinticinco años la abuela ya era la que mandaba en el Mas?

   -Siempre lo ha sido, incluso cuando el señor Manuel estaba sano. Heredó la masía siendo poco más que una adolescente. Y el mando lo lleva en la sangre. No solo es la más lista, sino que comparada con los demás, es la más culta con diferencia. De niña, estuvo interna cuatro años en el colegio de las monjas de la Consolación de Castellón. Y se le nota una barbaridad. Otro día te contaré más sobre la abuela y los masos.

   -Mientras llegamos al Mas lo que podría contarme es lo que suelen hacer en los masos las otras épocas del año, pues las tareas que hacen en verano ya las conozco.

   -El otoño es tiempo de arar y sembrar. Se abonan con estiércol los bancales y se aran las tierras. La siembra se hace a partir de octubre o noviembre, aunque si el clima es seco la siembra se retrasa. También es tiempo de vendimia: de septiembre a fines de octubre. Y también el momento de recoger ciertas frutas: almendras, manzanas, cerezas, nueces, higos, maíz, patatas tardías, legumbres, judías y garbanzos. En diciembre se recogen las aceitunas. No faltan tareas con las caídas de las hojas, no.

   -¿Y en invierno?

   -El invierno es época de baja intensidad de trabajo, pero tareas no faltan. Se queman rastrojos y hierbajos, se podan árboles, se recoge leña, se desgrana el maíz, se muele el trigo y mil cosas más como limpiar los corrales y herrar los mulos. A partir de San Martín comienza la época de las matanzas.

   -¿Y en la primavera?

   -Pues entre otras muchas faenas, se escardan los campos de cereales. Se preparan campos para la siembra de patatas tempranas, tomates y judías…, y ya está bien. Eres una ametralladora preguntando, pero todo tiene un límite. Hoy lo has rebasado con creces. Ya estamos en casa, veamos a qué le metemos la cuchara hoy. Ah, ¿sabes manejar una escopeta? –Ante el gesto negativo del jovencito se explica-: Esta tarde te enseñaré a manejarlas para que cuando salgamos a por liebres o perdices no te pegues un tiro en un pie.

   Zaca ha seguido atentamente la explicación de Valerio sobre los masos y piensa que, para un hombre que ha estado casi toda su vida viviendo en las masías, el mayoral tiene una buena cultura, especialmente de ese mundo. Se dice que va a ser una buena fuente para aprender todo lo referente al entorno en que ahora vive y del que no sabía nada. Aunque dos meses no dan mucho de sí para llegar al fondo de un amplio conocimiento. Pero, por ahora, le vale, tampoco es que vaya a convertirse en un especialista en masadas. ¿Para qué le iba a servir ese conocimiento?, se pregunta y al punto se contesta: para nada.

   Después de almorzar, Zaca retoma el análisis de los seis servidores honestos de Kipling, que np ha vuelto a tocar en los últimos días. Se quedó en el quien (las personas), del que no se le ocurrió nada y ni tampoco ha tenido nuevas ideas. Por lo que ahora analiza el cuándo o tiempo. Es lógico pensar que serán los lunes los días de mayor actividad para el proyecto de vender productos de los otros masos, pero habrá que concretar otros periodos temporales como cuando recoger esos productos, cuando pagárselos a los masoveros, cuando retornar lo que no se ha vendido y… no se le ocurre más. Visto lo cual, comienza el análisis del dónde o lugar de la actividad del proyecto, pero no sigue, pues Valerio le ha invitado, junto a Sisca, a merendar a su casa. Tendrá que continuar otro día en acabar con el análisis de los seis servidores.

 

PD. El próximo martes publicaré el episodio 66 de la novela “El masover” titulado: La publicidad

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