viernes, 7 de julio de 2023

Libro IV. Episodio 3. Luis Verdú

          

La inestabilidad de la política nacional es cada vez más acusada, pues de junio a diciembre se suceden cinco gobiernos. Políticos como Azaña, Lerroux y Martínez Barrio encabezan gobiernos que duran un abrir y cerrar de ojos. Mientras, ocurre otro acontecimiento al que la mayoría de periódicos prestan escasa atención: la creación de Falange Española, tras el discurso fundacional de José Antonio Primo de Rivera en el teatro de la Comedia de Madrid.

En esos meses turbulentos, Pilar, que sigue divirtiéndose con una cohorte de amigos alguno de los cuales pretende ser algo más, flirtea con todos pero sin decidirse por ninguno. Una tarde va a El Ateneo a buscar un ejemplar de la última edición del Romancero Gitano de García Lorca. Al entrar en la biblioteca, alguien que está leyendo en una mesa, al verla le sisea, es un hombre alrededor de la treintena, algo entrado en carnes y lleva gafas. La joven no le reconoce. El desconocido se levanta y le hace señas de que le siga fuera de la biblioteca.

   -¿Te acuerdas de mí?, Pilar.  

   -No, ¿quién eres?

   -No me extraña, estoy más grueso y con menos pelo que cuando nos conocimos. Soy Luis Verdú –el hombre, al darse cuenta de que su nombre tampoco dice nada a la joven, da más explicaciones-. ¿Recuerdas cuándo estuviste en Murcia para la entronización de la Virgen de la Fuensanta? Soy el primo de tu compañera murciana de piso, de cuando vivíais en la calle don Quijote.

Pilar comienza a localizar en su memoria a Luis, aunque no tiene muchos recuerdos de él. Solamente que era un chico obsequioso y de cuya compañía terminó cansándose.

   -Sí, ahora me acuerdo. ¿Qué se hizo de tu prima Fuensanta, terminó lo de perito agrícola?

   -Sí, lo acabó. Creo recordar que tú estudiabas Farmacia, ¿te licenciaste?

   -Pues sí, y tengo una farmacia en la Gran Vía. ¿Y tú qué haces en Madrid? Creo que estudiabas Derecho en Valencia.

   -Estoy en Madrid opositando a notarías. Precisamente, dentro de unos días tengo el segundo examen. ¿Te puedo invitar a una copa y charlamos tranquilamente?

   -No, gracias. He venido a sacar un libro y no tengo mucho tiempo. Y tú, si tienes un examen en pocos días, deberías estar empollando, tengo entendido que las oposiciones a notarías son de las más duras que hay.

   -Dímelo a mí que es la tercera vez que me presento.

   -La gente dice que a la tercera va la vencida. Bueno, Luis, pues encantada de volver a verte y, cuando veas a Fuensanta dale recuerdos míos.

   -Se los daré. No sabes lo que me he alegrado de volver a verte. Y si me lo permites, te diré que estás mucho más guapa que cuando eras estudiante -Pilar agradece con una sonrisa la lisonja, le planta dos besos en las mejillas y se despide del opositor.

El 19 de noviembre se celebran elecciones a las Cortes Generales, las primeras en las que se permite el voto femenino, y que dan como resultado una victoria de los partidos conservadores. Aunque la fuerza política más votada de la derecha ha sido la Confederación Española de Derechas Autónomas, más conocida como la CEDA, la formación del nuevo gobierno no es ofrecida a su líder, José María Gil-Robles, sino al líder del Partido Radical, Alejandro Lerroux. Lo que provoca la controversia entre los tertulianos del Comercial.

   -Desde luego este país es diferente. Los que más escaños han sacado han sido los de la CEDA, pero va Alcalá-Zamora y encarga formar gobierno a los radicales –comenta Ramírez.     

   -Estoy convencido de que lo ha hecho por la presión de los republicanos, pues a Gil Robles le consideran que lo maneja la Iglesia –especula Gutiérrez, el relojero.

A mediados de febrero del 34, los Carreño reciben carta de Álvaro desde Valencia. Está muy impresionado porque desde su buque, fondeado en el puerto de El Grao, ha sido testigo del invento del ingeniero Juan de la Cierva, que ha hecho una prueba de despegue y descenso con su autogiro en la cubierta del portaaeronaves Dédalo. Augura que para la Marina española es una fecha que anticipa futuros días de gloria y que se está volviendo a plantear si convertirse en piloto naval.

El segundo gobierno de Lerroux dura poco, pues en marzo el Ministro de Gobernación dimite y arrastra con él a todo el gabinete. Nuevamente llamado a formar gobierno, Lerroux constituye un gabinete que, entre otras medidas, restablece la pena de muerte y promulga una Ley de amnistía, lo que provoca una inmediata crisis de gobierno.

Acabando marzo, una tarde Jesús avisa a Pilar, que está en la rebotica preparando una fórmula magistral, de que alguien pregunta por ella. El visitante es Luis Verdú, muy trajeado y peripuesto.

   -¡Hombre, Luis, tú por aquí!... –Pilar no sabe qué decir, pues se había olvidado del opositor murciano.

   -He venido a invitarte a cenar -a Pilar la invitación la ha pillado con el paso cambiado. No le apetece nada cenar con el murciano y trata de quitárselo de encima.

   -Lo siento, Luis, y te agradezco la invitación, pero tengo trabajo -aunque le pica la curiosidad y pregunta-. ¿Y dónde pensabas invitarme?

   -Al Ritz.

   -¡¿Al hotel Ritz?!

   -¿Es que hay otro?

Pilar vacila, lo de cenar con Verdú sigue sin apetecerle, pero conocer el Ritz es otra historia. Desde que fue inaugurado, por el rey Alfonso XIII en 1910, tiene fama de ser el hotel más lujoso de España y su oferta gastronómica, inspirada en la cocina francesa, dicen que es inigualable. La joven duda, pasar una velada con el murciano no parece ser excitante, pero conocer el Ritz…

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 4. Cena en el Ritz

jueves, 29 de junio de 2023

Libro IV. Episodio 2. ¿Qué hacemos con los chicos?

         

 Cuando en casa de los Carreño, el asunto del veraneo vuelve a surgir, los padres se sorprenden de que los hijos, unánimemente, prefieran ir a un pueblo del que nunca han oído hablar. Pilar ha preparado a Eloísa para que sea ella quien explique las bonanzas y encantos de Denia.

   -Tiene un clima suave, aunque en agosto hace algo más calor, pero es tolerable. Cuenta con un montón de playas y tiene poco más de trece mil habitantes, por lo que se puede ir andando a todas partes. Ah, y tiene muchas iglesias por lo que te será cómodo ir a misa, mamá. Y en cuanto a la comida, papá, me han dicho que tiene platos para relamerse, como la cazuela marinera, el pulpo seco y las gambas rojas.

El matrimonio, que se conoce del derecho y del revés a sus hijos, intuye que la explicación de Eloísa tiene como fuente a su hermana mayor, pero no entran en ello, en su lugar ponen en un brete a la segunda de sus hijas.

   -Eloísa, hija, ¿y si no has estado nunca en Alicante, cómo sabes tanto de ese pueblo?

La joven titubea, pero sus dieciocho años le dan aplomo suficiente para salir del paso.

   -Es que una compañera de la Normal es alicantina y ha sido quien me lo ha contado. Dice que en la provincia hay muchas playas preciosas, pero que como las de Denia, ninguna.  

Los padres ceden y el veraneo en Denia discurre sin pena ni gloria, al menos para los padres, aunque no es así para los jóvenes Carreño, sobre todo para los mayores, que encuentran un ambiente distendido y un tanto hedonista que les encanta. Álvaro, a quien le han concedido un corto permiso, tiene mucho éxito entre las jovencitas que veranean en la localidad. Incluso Pilar se ha echado un medio novio de verano al que lleva loco con sus provocaciones. Pero todo acaba, y agosto toca a su fin con lo que la familia regresa a Madrid.

El curso 1933-1934 va a comenzar y el matrimonio Carreño evalúa cómo van los estudios de sus hijos y qué hacer con los que han terminado o están sin saber a qué se dedicarán. Como el primogénito no está han pedido la ayuda de Pilar que, en ausencia de Álvaro, es la mayor. Comienzan el repaso de mayor a menor.

   -Julián terminará el año que viene la mili y no tengo ni repajolera idea de lo que piensa hacer –dice Julio.  

   -Creo, papá, que a él le gustaría encontrar un trabajo relacionado con el mundo del automóvil, ya sabes que le gusta mucho conducir –explica Pilar.

   -Bueno, cuando termine la mili, hablaré con él y veremos por donde se decanta. Me preocupa más Jesús. La oposición de vista de aduanas no acaba de salir y lo de ayudar en la farmacia no deja de ser una subocupación para un bachiller. A mí me gustaría que estudiara Farmacia, ¿qué os parece?

   -Es una buena idea, pero no sé si le gustará meterse en una carrera de cinco años –Julia conoce bien a su hijo y sabe lo que le gusta y lo que no.

   -Pero lo que no puede es continuar como está, esperando a una oposición que ni está ni parece que vayan a convocarla, según él mismo me ha comentado. ¿Hablo con él o le damos un año más de margen? –pregunta el padre. 

    -Estoy de acuerdo con lo que sugiere mamá, dadle un margen más de tiempo, y si no hay indicios de que vaya a salir la oposición, hablas con él y le propones lo de estudiar Farmacia, es una buena salida –sugiere Pilar.

   -Y Eloísa, al acabar Magisterio, ¿sabéis qué piensa hacer? –indaga Julio.

   -Tu hija me ha confesado que le gustaría ejercer su profesión, pero con las oposiciones al Magisterio Nacional pasa lo mismo que con las de vista de aduanas, que nadie sabe cuándo se van a convocar. Mientras tanto, me ha dicho que si no la necesitamos en la farmacia, le gustaría continuar trabajando en la perfumería de Ramírez, pero durante toda la jornada. Ramírez le ha dicho que por él encantado.

   -De acuerdo. ¿Y de Concha qué hacemos con ella?, os confieso que esa chica me tiene desconcertado. No ha querido estudiar ni tampoco parece tener claro lo qué quiere ser o hacer. ¿Vosotras sabéis algo que yo no sepa? –interroga Julio.

   -Ten en cuenta que solo tiene diecisiete años. De momento se conforma con seguir yendo al taller donde aprende corte y confección. Yo no le apretaría las clavijas, no todos maduran al mismo ritmo y Concha necesita más tiempo –afirma, muy segura de lo que dice, Julia-. En cuanto a los tres pequeños poco que decir, salvo el caso de Andrés, a pesar de haber repetido un año, va sacando el bachillerato y la última vez que visité al padre Artola me dijo que para el curso 34-35 espera que pueda acabarlo. En cuanto a Ángela y Froilán son de los mejores del colegio –dice Julia, muy orgullosa de sus hijos más chicos-. Y hablando de Ángela, voy a hablar con las monjas y les voy a pedir permiso para que comience el curso un poco más tarde. Recordad que, cuando el doctor Cuéllar le curó la neumonía, nos recomendó que la mandáramos una pequeña temporada a un sitio fresco y seco. Había pensado en mandarla a Pinkety con el señor Venancio –propone Julia.

   -Pero los nuevos dueños… -recela Julio

   -Los Casillas me han dicho que los actuales propietarios no van nunca por allí y que Venancio les ha insistido en que, si queremos mandar a algún chiquillo con ellos, que lo hagamos siempre que queramos. De todas formas, como los Casillas van al pueblo unas semanas, si no puede quedarse en Pinkety se quedará con ellos.

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 3. Reaparece Luis Verdú

 

 

Postinfo 29.06.23

El viernes viajo a Torreblanca y no sé cómo encontraré la cobertura de wifi en mi casa de la playa. Anticipándome a que sea mala o inexistente, cuelgo este jueves el episodio 2, del Libro IV de Los Carreño, titulado  ¿Qué hacemos con los chicos?, que debería publicar el viernes.

Otra vez: feliz verano. Z

viernes, 23 de junio de 2023

Libro IV. Episodio 1. España comienza a partirse

Crispación. El año 1933 comienza mal para la joven república española, aunque la mayoría de los hermanos Carreño están demasiado inmersos en su trabajo o en sus estudios, los más jóvenes, para cerciorarse de la crispación social. Hay excepciones. Una es el padre del clan pues, en su tertulia del café Comercial, el tema de las dos Españas es objeto de constante debate y hay un grupito de contertulios que mantiene que, en el futuro, las diferencias entre ideologías se resolverán en las urnas y no a tiro limpio. Otro miembro del clan que también es consciente de la situación es el primogénito, Álvaro debate a menudo con otros oficiales de la Armada sobre el tenso y lábil estado de la política nacional, y son mayoría los oficiales que opinan que los políticos republicanos solo gobiernan para un sector de la sociedad, aunque lo que más enerva a la oficialidad son las ansias autonomistas de vascos y catalanes, pues para el ejército la unidad de la patria es sagrada y prefieren un país rojo antes que un país roto. El tercer miembro, igualmente conocedor de la realidad sociopolítica del país, es Pilar que, en las reuniones con sus amigos de la Institución Libre de Enseñanza, ha escuchado, en más de una ocasión, que el país se ha europeizado y ha dejado atrás la España inferior que ora y embiste de Machado, y que no parece que ninguna clase de violencia vaya a afectar a la España que se adentra en el segundo tercio del siglo XX.

La realidad es otra. El país está partido ideológicamente y hay excesiva crispación y violencia en el ambiente que, llegado a un punto extremo, puede conducir a la guerra, pero que también puede servir de yunque para destrozar o forjar el temple de un individuo, de una familia, de una generación. La segunda generación de los Carreño no lo sabe, pero su temple se va a forjar en ese yunque.

En enero se produce un trágico suceso en el gaditano pueblo de Casas Viejas. Un grupo de campesinos, afiliados a la Confederación Nacional del Trabajo, inicia una revuelta y, armados con escopetas y pistolas, rodean el cuartel de la Guardia Civil produciéndose una lucha en la que dos guardias caen heridos. Tras dura refriega, los agentes rodean la choza de un viejo carbonero, apodado Seisdedos, y la queman con personas dentro. Se produce una desaforada represión y las fuerzas de seguridad abandonan el pueblo dejando a veintidós muertos; tres guardias corren la misma suerte. La verdad de los hechos tarda en conocerse, pero cuando la tragedia se difunde causa un enorme escándalo mediático y parlamentario que conmociona a la sociedad española. El gobierno de Azaña actúa con torpeza al tratar de eludir las responsabilidades. El sangriento suceso se convierte en el tema estrella de la tertulia del Comercial. Los tertulianos de izquierdas defienden la actuación del gobierno; los liberales y los de derechas lo acusan de dictatorial y represivo. En febrero, las Cortes ratifican la confianza al gobierno en el debate de los sucesos de Casas Viejas, aunque los simpatizantes derechistas siguen opinando que de un gobierno capaz de tolerar la atroz vulneración de los derechos civiles no puede esperarse mucho.

En el plano internacional, y a toro pasado, en la tertulia del Comercial se comenta las últimas elecciones norteamericanas, del 32, para la presidencia del país, en las que se eligió a Franklin D. Roosevelt que, en su toma de posesión, proclamó que a lo único que hay que tenerle miedo es al miedo mismo, en un intento de animar a sus compatriotas sumidos en la Gran Depresión. La elección apenas si merece un comentario marginal de los contertulios.

   -¿Sabéis que el tal Roosevelt está medio paralítico? –comenta Rúas.

   -Pues un paralítico no es el más adecuado para sacar a los yanquis del hoyo en el que están metidos –replica Infantes.

Mayor atención concitan las elecciones alemanas, de principios de marzo, en las que el partido nazi gana las elecciones, y días después el Reichstag aprueba una ley por la que se conceden plenos y excepcionales poderes al gobierno de Hitler.

Ajenos a los acontecimientos internacionales, los Carreño vuelven a plantearse el debate de dónde veranear. Varios de los chicos insisten en que tendrían que volver a una playa mediterránea, pues su anterior veraneo en Las Villas de Benicássim, se vio interrumpido por la Sanjurjada.

   -Que no, hijos, que hace mucho calor, mejor Galicia, así igual tendríamos la ocasión de ver a Álvaro, pues su barco suele recalar en Ferrol y en Marín –sugiere Julia.

   -Mamá, que en el norte solo hay sol uno de cada tres días –rebate Pilar.

Como no se ponen de acuerdo, aplazan el debate hasta que julio esté más avanzado. Mientras, Pilar se trabaja a sus hermanos para que apoyen su propuesta de ir al Mediterráneo, incluso les da el nombre de la localidad costera a la que quiere ir, Denia.    

En el marco político, pese a que las Cortes han librado al gobierno de toda culpa sobre Casas Viejas, continúa el malestar en la sociedad, y los partidos políticos monárquicos y liberales mantienen una cerrada oposición, por lo que en junio Azaña presenta su dimisión al presidente de la república, que encarga a Alejandro Lerroux formar nuevo gobierno. El líder del partido radical, debido al aislamiento a que se ve sometido, plantea una cuestión de confianza que no supera y dimite. El presidente de la república vuelve encargar a Azaña formar gobierno que tiene una vida breve, pues a principios de septiembre Azaña vuelve a presentar su dimisión. En su corto mandato se toma una importante medida: aprobar un nuevo sistema electoral que prima a las listas electorales más votadas, medida que altera el mapa electoral.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 2. ¿Qué hacemos con los chicos?