viernes, 2 de enero de 2015

*** Guía para seguir la “Pertinaz sequía”




   Ha tenido que ser un lector del blog quien me ha llamado la atención sobre algo que faltaba en la publicación de “La pertinaz sequía”. A diferencia de la anterior novela, “Apartamento con vistas al mar”, en ésta no había una página secundaria con la guía o índice de personajes, lugares y entidades de la narración.
   Lo que ha ocurrido es, simplemente, que se me había olvidado. Debe ser cosa de la edad, mi memoria ya no es la que era.
   Reparo el olvido y hoy mismo he colgado en el blog la mencionada guía. Se encuentra en la parte derecha donde pone Páginas. Si se pincha en la guía aparece la relación de personajes por orden alfabético de apellidos y en el caso de aquellos cuyo apellido no se menciona, por ser su papel muy secundario, por su nombre de pila. Tras cada nombre hay una somera descripción de quién es cada uno.
   Asimismo, incluyo los lugares y entidades más importantes de la novela que están ordenados por la inicial de su nombre, a lo que añado una breve explicación de su situación o su función.
   A medida que vayan surgiendo nuevos personajes los iré incluyendo en la guía.
   Espero que esta guía ayude a seguir mejor el desarrollo del relato.

martes, 30 de diciembre de 2014

2.6. Quien controla el agua controla el campo



  En su entrevista con el Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento, Gimeno está desplegando toda su capacidad suasoria para tratar de convencer al preboste de que el candidato ideal para ser motorista del coto arrocero es su patrocinado. Y para ello ha escogido una vía realmente sorprendente: relacionar los problemas exteriores del país con la insignificante controversia local para dirimir quien es la persona que se va a encargar del motor para regar los nuevos campos.
- …pues bien, salvando todas las distancias, que son enormes, entre los problemas de la política exterior y los que afectan a Senillar, ambos tienen un común denominador y es el relativo a lo que atañe a… los hombres del Movimiento. Los que somos fieles a la doctrina joseantoniana y a las consignas del Caudillo debemos de estar unidos y ser el referente para que el resto de la sociedad sepa a qué atenerse, por eso los falangistas hemos de estar presentes en todos los sitios punteros de la sociedad. Esa idea, tan sencilla como fundamental, es la que no ha sabido entender mi querido amigo Francisco Vives. Porque el empleo de motorista del coto solo parece, a simple vista, un modesto e insignificante puesto de trabajo, pero en el contexto de un pueblo eminentemente agrícola, como es Senillar, el encargado de un motor de riego es el obligado referente de todos los labradores que riegan sus campos de dicho pozo. En una comunidad urbana esto es difícil de entender, pero en una agraria quien maneja el agua es el que tiene en sus manos el desarrollo de los cultivos... En otras palabras: quien controla el agua, controla el campo.
   Gimeno vuelve a hacer una pausa, tiene la boca reseca y la adrenalina disparada. El Gobernador piensa que su subordinado tiene imaginación y capacidad dialéctica, aunque el encadenamiento lógico de sus argumentos no deje de tener muchos flancos débiles.
- … y aquí es donde se produce la colisión entre lo que representan los dos candidatos motivo de la controversia. Uno, el que propone el alcalde, durante la guerra estuvo incurso en la lista de desafectos al Régimen y no fue a prisión por la simple razón de que ni en la cárcel del pueblo ni en la de aquí había materialmente sitio; en definitiva, es un rojo, desactivado, pero sigue siendo un rojeras. El otro, propuesto por la jefatura local, es un ex cautivo, uno de los nuestros. ¿A quién se le ha de otorgar el puesto? Yo lo tengo meridianamente claro, camarada, pero soy un hombre de partido y por tanto absolutamente fiel a las consignas del mando, por eso tu palabra será la última que se pronuncie sobre este lamentable hecho, que nunca habría tenido que llegar a ti porque tu tiempo es precioso y tienes asuntos mucho más importantes que ocuparte de ridículas rencillas locales. No quiero terminar mi exposición sin añadir que si consideras que mi actuación ha sido incorrecta o que he dañado, aunque sea un ápice, la imagen del partido tendrás mi dimisión encima de la mesa esta misma tarde – se levanta, se cuadra y con el brazo en alto exclama -. A tus órdenes, camarada ¡Arriba España!
   Aunque la lógica no sea el punto fuerte de la elocuencia de Gimeno, al Gobernador no deja de impresionarle su florida y barroca oratoria, dicha además con un apasionamiento y un empeño extraordinarios. Piensa que ante un tribunal quizá no ganaría muchas causas, pero ante auditorios no demasiado cultivados ese tipo de retórica puede ser tremendamente eficaz. A este hombre, se dice, habrá que seguirle la pista, puede ser aprovechable. El preboste no tiene que cavilar demasiado, la perorata del jefe local le ha persuadido de quien es el político que tiene futuro por delante y dado como están las cosas y los precedentes de anteriores enfrentamientos, de los que ha sido informado, la solución del problema está servida: será Gimeno quien se alce con el santo y la limosna. Casi está tentado de comunicar a su subordinado la decisión que ya tiene tomada, pero puede más su rutina de letrado.
- Bien, camarada. Tomo nota de cuanto has dicho y en breve os haré llegar mi resolución. Gracias por tu colaboración. Puedes retirarte.
   Días después llega la comunicación de Gobierno Civil: Arturo Rambla, el patrocinado por Gimeno, será el motorista del coto.
                                                                                 *                                                        
   En el pueblo no todo se reduce a los enfrentamientos políticos, también hay momentos para dedicarlos a actividades mucho más placenteras. Es el caso de las fiestas populares, como las de San Antonio. Este año se celebran en la calle de su nombre, también conocida como el Rabal. Los vecinos nombraron en su día una comisión para organizar los festejos, han celebrado rifas, han vendido participaciones de lotería y han tenido la suerte de que en el sorteo del Gordo del pasado diciembre les tocó la pedrea, un duro por peseta, por lo que la caja de los festeros está generosamente nutrida. El programa de actos comprende dos días dedicados a los santos bajo cuya advocación se celebran las fiestas: el diecisiete de enero, festividad de San Antonio, y el dieciocho, de Santa Lucía. Y luego tres días de vaquillas que se corren en las calles. Desde antes de la guerra no se había visto semejante derroche. Aunque son las fiestas de una calle, todo el pueblo participa en las mismas. El día de la fiesta mayor hay misa concelebrada y homilía a cargo de un renombrado orador sagrado, y a la salida se dispara una traca; por la tarde hay pasacalle, luego se corren unas carreras de caballos, mulos y asnos montados a pelo, con premios tan sustanciosos como un gallo para el primero, un pato para el segundo y un conejo para el tercer clasificado. La carrera está presidida por los clavarios de las fiestas y las autoridades locales, y amenizada por la banda municipal. Tras las carreras se lleva a cabo la procesión del santo por las calles del pueblo acompañada por caballerías prolijamente enjaezadas con vistosas gualdrapas y montadas por parejas de jóvenes ataviados con trajes regionales. Después la tradición establece que la gente se pase por las casas de familiares, amigos o simples conocidos, de la calle en fiestas, para degustar algunos de los dulces típicos y que cada ama de casa ha elaborado para la ocasión: dulces de boniato y de cabello de ángel, almendrados, cocas y demás productos de la repostería local. La tarde termina con el baile de plaza. Al día siguiente, festividad de Santa Lucía, el programa de festejos es similar. Luego hay tres días en que se corren vaquillas por la calle en fiestas, debidamente sellada. La guinda la pone el encierro de un toro embolado que es todo un espectáculo, en el anochecer resplandecen las bolas de alquitrán que un soporte de metal mantiene enhiestas y llameantes encima de las astas del animal.

   Lolita es una de las clavarias de las fiestas, algo así como las damas o reinas de los festejos, y en los distintos actos su airosa y esbelta figura destaca entre la mayoría de retacos de sus compañeras. Lleva un vestido entallado y unos zapatos de tacón que le hacen parecer más estilizada todavía. De una fina peineta de carey pende una larga mantilla negra que le llega justo al borde inferior del vestido. Ya no es la adolescente que miraba de reojo a Rafael Blanquer cuando paseaban por el Rabal, ni siquiera la joven que se debatía en el dilema de continuar o romper su noviazgo. Se ha transformado en una espléndida mujer que derrocha estilo y un asomo de sonrisa un sí es, sí no es irónica. Solo mirando muy al fondo de sus hermosos ojos, del mismo color de la miel de azahar, se podría adivinar un cierto poso de tristeza.
   Cuando le ofrecieron ser clavaria no lo dudó, no tiene demasiadas oportunidades de divertirse y para una ocasión que se le presenta pensó que había que aprovecharla. Y es que ha pasado a formar parte de un estamento de difícil encaje en la vida de una sociedad rural. Por una parte, a su edad la mayor parte de las jóvenes están casadas o en camino, ella ni siquiera tiene novio. Por otra, sin ser un buen partido, y en el pueblo solo se reserva esa expresión para los herederos de los terratenientes, tampoco es una chica que cuadre a la mayoría de los mozos locales cuyas futuras esposas, además de ser amas de casa, tendrán que ayudarles en las labores del campo. Lolita cursó dos años de cultura general con las monjitas de La Consolación y lleva la tienda de modas de su madre. Para los parámetros locales es casi una chica de ciudad y eso hace que los mozos se retraigan a la hora de poner sus ojos en ella, pese a que todos coinciden en que está más rica que el turrón de Jijona. Si permanece en el pueblo parece que los dados del destino han marcado su jugada: se convertirá en la clásica solterona, figura siempre un tanto incómoda y problemática de encajar en una sociedad agrícola, primitiva y machista.

viernes, 26 de diciembre de 2014

2.5. El que más chifle, capador



   La Comunidad de Regantes de la Marina de Senillar, que es el nombre con el que ha sido bautizada sindicalmente la entidad que agrupa a los arroceros, está que echa las muelas. Para mayo los campos deberían de estar listos para plantar el arroz, pero antes hay que prepararlos y para eso necesitan que por las acequias y canales discurra el agua, pero ¡no hay motorista! Julio Bosch, a quien han elegido vicepresidente de la comunidad, recibe el encargo de dar una especie de ultimátum a los dos prebostes locales que se disputan quién de sus patrocinados será el encargado del motor.
- No es por quitarme el muerto de encima, pero soy la persona menos indicada para esta embajada – se excusa Julio -. Con Gimeno no tengo ningún problema en hablar, pero con Vives es otra cosa. Tuvimos una fuerte agarrada el año pasado por culpa de un permiso de obras para ampliar mi almacén.
- Hagamos una cosa – dice el presidente de la comunidad -, tú hablas con José Vicente y yo lo haré con Paco, a ver si de una puta vez se ponen de acuerdo.
   Bosch va a visitar a Gimeno y, antes de que pueda abrir la boca, éste le ataja:  
- Julio, supongo que vienes a hablarme de lo del arroz, ¿no? Estoy del dichoso asunto del motorista hasta la coronilla.
- Pues no te puedes figurar como estamos los arroceros. Porque quienes nos jugamos los cuartos somos nosotros.
- Te recuerdo que también tengo una parcela.
- Sí, pero se nota poco. Mira, José Vicente, nos da igual que el motorista sea tu patrocinado, el de Vives o Perico de los Palotes, pero esto no puede continuar así. Ten en cuenta que el que más y el que menos ya contratamos los tractores y las caballerías para roturar los campos y algunos hasta apalabramos la compra de plantel. Hay muchos miles de pesetas en el alero y todo se puede ir al cuerno si Paco y tú no llegáis a un acuerdo. Algo que, si te he de ser sincero, no comprende nadie porque os comportáis como niños en vez de tíos que se visten por los pies.
- Julio, no me calientes los cascos. Otras veces he transigido, pero esta vez no me da la gana. Aquí, o jugamos todos o se rompe la baraja. He ofrecido que el motorista no sea mi candidato, estoy dispuesto a negociar otro nombre de consenso, pero el cabezota de Paco no se cansa de proclamar a los cuatro vientos que el motorista o es su apadrinado o no lo será nadie. Como comprenderás, así no hay negociación que valga. Y puestos a ser tercos, pues a ver quién es más.
- Pero, José Vicente, ¡por Dios y todos los santos! No puede ser que por una cabezonada, me da igual que sea de Paco que tuya, estéis dispuestos a causar un daño tan grande. Esto nos perjudicará, pero no solo a los arroceros, sino a todos y a los que más a vosotros dos.
- Pues así están las cosas. El que más chifle, capador.

   La entrevista del presidente de la comunidad de regantes con el alcalde discurre por parecidos derroteros, solo que es más bronca. Vives no da su brazo a torcer e insiste, una y otra vez, que la creación del coto arrocero ha sido idea suya y que, por consiguiente, debe de ser él quien decida la persona que será el motorista.
   Dándole vueltas al asunto los arroceros llegan a la conclusión de que el único camino que tienen para resolver el problema es recurrir al Gobierno Civil. Uno de los propietarios comenta que un pariente suyo conoce al Fiscal Jefe de la Audiencia Provincial, que fue compañero de facultad del Gobernador, por su mediación tratan de que el mandamás provincial les reciba. La gestión se salda con éxito parcial. El poncio no les recibirá, pero si cita, urgentemente y por separado, tanto al alcalde como al jefe de Falange.
   Esta vez Vives está convencido de que se va a llevar el gato al agua. El proyecto del coto arrocero ha sido realmente una iniciativa suya y tiene datos y documentos que así lo prueban. Además, Paco considera que la serie de obras que se han llevado a cabo en el pueblo durante su mandato es el mejor de sus avales y en ese sentido prepara la reunión con el Gobernador. Le hará un relato pormenorizado de todo lo realizado. El presentimiento que tiene Vives de que esta vez puede terminar con Gimeno se convierte en euforia cuando se entera de que el mandatario le va a recibir antes que a su adversario político.

   La reunión con el Gobernador discurre por unos cauces muy distintos a los que había previsto Vives, ni siquiera llega a abrir la cartera en la que guarda la documentación que acredita el amplio listado de obras efectuadas. La entrevista se tuerce desde el primer momento, el alcalde está empeñado en mostrar los documentos recopilados, en cambio el Gobernador solo quiere que le hable de cuál es la verdadera causa de su enfrentamiento con Gimeno.
   Al poncio no le entra en la cabeza que haya una pelea a cara de perro entre ambos políticos por decidir quién va a ser la persona que maneje un motor para regar unos campos de arroz. El gerifalte sabe que su experiencia sobre los avatares de la política local es nula, es su primer gobierno civil, pero el motivo le parece tan surrealista como poco creíble, de ahí su interés en desentrañar las auténticas raíces de la pugna. Paco termina haciéndose un lío intentando explicar lo del coto arrocero y el problema del motorista. Tras la entrevista, tan frustrante para Vives como desconcertante para el Gobernador, éste llega a la conclusión de que el alcalde no es más que un pueblerino con una verborrea confusa y con evidentes ganas de aplastar al que parece que es el origen de todos los males que afectan al pueblo: el jefe de Falange, de quien pide expresamente su cese fulminante. Habrá que ver si éste tiene mejor pinta porque en caso contrario piensa que lo mejor será cesarlos a ambos.

   Gimeno se ha tomado muy en serio la preparación de la entrevista con el Jefe Provincial, intuye que el resultado de la misma puede ser decisivo para su futuro político. Lleva lo que cree ser un comodín y que se lo facilitó Severino Borrás, el actual oficial mayor del Ayuntamiento, cuando en una charla se refirió de pasada a los antecedentes políticos de los dos candidatos a motorista. El Gobernador se encuentra con un hombre joven, que parece bastante preparado y con una habilidad dialéctica notable. José Vicente no le enseña documentos ni le expone los problemas del coto arrocero ni siquiera habla mal del alcalde; al contrario, lo califica como una buena persona, lleno de loables intenciones, y que si tiene que ponerle algún pero es que carece de tacto político y de sentido de la oportunidad histórica. Y Gimeno prosigue su exposición por donde menos podía esperar el poncio: por la senda de la política internacional.
- … y en un momento como el presente en que el mundo se debate en una guerra cuyos resultados pueden ser decisivos para nuestra Patria, ¿qué deberíamos de hacer los españoles?, ¿cómo enfrentarnos a problemas casi irresolubles? Tenemos dos opciones: una, tirando cada uno para un lado y no siguiendo las directrices que marca nuestro invicto Caudillo; la otra opción es unirse como una piña y seguir con fe ciega el camino que nos muestra el Generalísimo. Esa es la alternativa de la victoria segura y para seguir esa opción es absolutamente necesario que los hombres, que estamos comprometidos con el Movimiento, demos un paso al frente y seamos un ejemplo para el resto de los ciudadanos. Para ello lo primero es saber quiénes son los individuos comprometidos con la Causa más allá de la posesión de un carné…
   El Gobernador sigue la exposición de Gimeno cada vez más interesado. Piensa que allí tiene a un lugareño hablando de política internacional con el mismo desparpajo que si fuera Ministro de Asuntos Exteriores, pero lo que más le intriga es saber cómo diablos va a relacionar los problemas exteriores del país con una intrascendente lucha por el poder local, porque tiene claro que ese es el nudo gordiano del problema. ¿Por dónde saldrá?, tendrá que echarle imaginación. José Vicente, que ha intuido que se ha hecho con la atención de su jefe, prosigue su exposición, mientras el poncio se dice que por muchos años que esté en el Gobierno Civil nunca llegará a entender los intrincados vericuetos por los que transita la política de los pequeños municipios.