El
blog ha llegado a las 2000 visitas. Como decía cuando alcanzó las mil, la cifra
debe ser una minucia para los blogueros famosos. No es mi caso. Para un blog
que sólo es soporte de una novela por entregas, de un desconocido autor, tiene
su pequeño mérito. Por cierto que, entre los 35 países desde los que se ha
visitado el blog, el ranking de los diez en los que más visitas se han hecho ha
sufrido algunas variaciones, lo encabeza España con un 57 % y la siguen Estados
Unidos, Rusia, Reino Unido, Indonesia, Países Bajos, Ucrania, Alemania,
Colombia y China.
Este blog contiene las novelas de Zacarías Ramo Traver. Un octogenario que no escribe por fama ni dinero, sino contra la soledad. Contiene: “Las dos guerras de Aurelio Ríos”; “La pertinaz sequía”; “Apartamento con vistas al mar “; “Los Carreño. Julio y Julia”; “Los Carreño. Los hijos”; “Los Carreño. El yunque de las guerras”; “El robo del Tesoro Quimbaya”; “Una playa aparentemente tranquila” y “El masover”. Los martes se publica “El masover” y los viernes “Los Carreño. El yunque de las guerras”.
domingo, 20 de octubre de 2013
viernes, 18 de octubre de 2013
2.16. Aún quedan alcahuetas
Sergio no ha dicho a sus padres que está saliendo con Lorena, intuye que no les va a
gustar. Lo que no puede imaginar es que su madre tiene metida entre ceja y ceja
la idea de encontrarle novia en el pueblo. A Lola no se le oculta que la
mayoría de jóvenes de la localidad no están a la altura de lo que ella pretende
para su hijo, pero naturalmente hay excepciones y dentro de ese grupo espera
encontrar una jovencita adecuada para su retoño. Hace unas indagaciones
discretas preguntando a cuñadas y primas.
- ¿Una buena chica para tu hijo? Las hay, pero no tantas.
¿Estás pensando en un arreglo familiar?
- No sé qué decirte, no creas que lo tengo tan clarito.
- El pueblo ya no es el que era cuando vivías aquí, Lola.
Los chicos de ahora van a su aire y lo de los arreglos entre los padres ya no
se estila. Alguno se apaña, pero son contados y casi siempre de parejas a las
que se les está pasando el arroz. Que no es precisamente el caso de tu hijo,
vamos.
- ¿Lo que me estás diciendo es que me olvide de un apaño?
- Difícil es, pero nunca se sabe. Yo de ti hablaría con la
Rajolera, si en el pueblo hay alguien que te pueda dar luces sobre ese asunto
es ella.
Julieta la
Rajolera, apodada así porque su padre tenía un modesto obrador de alfarería, es
un espécimen en vías de extinción en la sociedad urbana, pero que todavía
perdura en las comunidades rurales. Su oficio se remonta seguramente a la
primera vez que un varón trató de conseguir a una mujer y buscó quien le
ayudara en el empeño; en otras palabras: la Rajolera se dedica a la nunca bien
ponderada ocupación de la tercería, es la alcahueta del pueblo. Lo de los
arreglos casamenteros no sólo es que la ponen, sino que también constituyen una
fuente de ingresos, en ocasiones bastante sustanciosos.
La conversación
entre ambas mujeres transcurre en su primera parte recordando los tiempos en
que Lola vivía en el pueblo y cuantas cosas han pasado desde entonces. Cuando
la Rajolera pregunta por Sergio, Lola ve llegado el momento de llevar la charla
al terreno que le interesa.
- … y está estudiando una ingeniería, fíjate tú, ¡quien me
lo iba a decir!, un hijo mío ingeniero. Más de una y más de dos podrán presumir
de que si tienen fincas y lo esto y lo otro, pero ¿cuántas podrán vanagloriarse
de tener en casa a todo un ingeniero?
- Desde luego, Lola, es para que estés orgullosa. Y razón
tienes, muchas casas pueden presumir de huertos de naranjos y de fincas de
regadío y de muchas propiedades, pero sus chicos serán toda la vida unos
gañanes. Oye, ¿y tu muchacho tiene novia en Madrid? – La Rajolera sabe
perfectamente que el chico está flirteando con la Lorena, pero su pregunta está
determinada por su querencia celestinesca.
- ¡Qué va! Se le va todo el tiempo en los estudios. Y mejor
que sea así, porque ya sabes lo que pasa en las ciudades, nadie conoce a nadie,
y si se ennovia vete a saber qué clase de chica coge, de qué familia es y el
tipo de vida que ha podido llevar. No es lo mismo que si se echara una novia
del pueblo, que aquí todos sabemos de qué pie cojea cada quisque.
A la Rajolera no le
coge de sorpresa que Lola no parezca saber nada del idilio que su hijo está
manteniendo con la chiquita de los Vercher, por un momento se siente tentada a
contárselo, pero puede más su oficio de celestina y coge al vuelo la velada
insinuación de Lola.
- Más de acuerdo contigo no puedo estar, Lola. Aquí todos
sabemos quién es cada quién. Yo, desde luego, también me quedaría más tranquila
si un hijo mío se emparejara con alguien conocido. Y por cierto, en el pueblo
no hay muchas chiquitas que estén a la altura de todo un futuro ingeniero, pero
alguna hay y con buenas fincas.
- Yo lo que quiero para mi Sergio es una buena chica, que el
día de mañana vaya a ser una buena esposa y una mujer de su casa. Y para ser
sincera tampoco me importaría que tuviera posibles, que el dinero nunca hizo
mal a nadie, y más vale tener que desear.
- Mira, Lola, como te conozco desde niña te voy a hacer un
favor, pero antes he de preguntártelo ¿quieres que haga alguna averiguación
para ver si una familia en la que estoy pensando vería con buenos ojos a tu
chico como futuro yerno?
Lola, que se conoce
el ritual, sabe que es llegado el momento de hacerse la melindrosa.
- La verdad, Julieta, es que me pones entre la espada y la
pared. No sé si a mi Sergio le gustaría tener una novia del pueblo y encima que
fuera un medio arreglo. Ya sabes cómo son estos chicos de hoy en día. Aunque me
pica la curiosidad, ¿en qué familia estás pensando?
- En una que mejor no la hay en todo el pueblo – La Rajolera
sabe que ahora le llega el turno de hacerse valer.
- Claro, claro, pero si no me das alguna pista no voy a
poder darte una respuesta clara – La réplica de Lola está servida.
- Sólo te diré que es la casa más fuerte del pueblo – Julieta sigue guardándose el meollo de la información.
- Bueno, por probar que no quede. Ya me contarás.
La Rajolera habla
con Elvira, esposa de José Ramón Arbós, y el resultado no puede ser más
decepcionante.
- Hasta ahí podríamos llegar, que el hijo de Lola la
Punchenta aspirara a emparejarse con una Arbós. ¡No hemos caído tan bajo!
- Elvira, que el chico va para ingeniero, nada menos.
- Lo de que llegue a ser ingeniero habrá que verlo y, de
cualquier modo, será un ingeniero que no tendrá dónde caerse muerto. ¿Qué tiene
esa familia? Lo sé de buena tinta, nada. El padre es un empleado de tres al
cuarto y la madre, ¿qué te voy a contar de los Punchent que tú no sepas? Dos o
tres finquitas de mala muerte y un caserón que se cae de viejo. En total, de forment ni un gra.
La alcahueta le
cuenta a Lola el resultado de su gestión y su intención de no cejar en el
empeño.
- Estos Arbós están cargados de puñetas, Lola. Creen que
porque tienen dinero ya lo tienen todo. Y en resumidas cuentas, ¿qué son? Nada
más que unos ricos de pueblo con muchas fincas, pero que si no fuera por la
gasolinera no tendrían un duro en el bolsillo. Mucho darse postín y, en el
fondo, no son más que unos vulgares gasolineros. Hay mejores familias en el
pueblo, no tendrán tantas fincas como ellos, pero sí más señorío. Voy a echarle
un tiento a Carmen la de Sanchís, que esos además de tener perras son gente de
categoría.
- No te preocupes, Julieta, déjalo. Mi hijo cuando sea
ingeniero no va a estar por debajo de ninguna chica del pueblo sea de la
familia que sea.
- La que no has de preocuparte eres tú. O yo dejo de
llamarme Julieta o le encuentro a tu chico una pareja de rechupete. Más vale un
arreglo que un noviazgo con Dios sabe qué clase de chica – y al decir esto sólo
le falta añadir el nombre de Lorena.
martes, 15 de octubre de 2013
2.15. Do ut des
El consejo de
administración de BACHSA, tras oír el detallado informe aportado por Bricart y
Huguet después de visitar Senillar y revisar el plan de apoyo financiero
ofrecido por la dirección de Cajaeuropa, decide por unanimidad dar luz verde para
iniciar los estudios previos al proyecto de urbanización de la costa
senillerense.
Los constructores
están eufóricos, tienen ante ellos el sueño dorado de todo promotor
inmobiliario: poder adquirir cientos de miles de metros cuadrados a precio de
suelo rústico, transformarlo en urbano y convertir un territorio prácticamente
virgen en un mar de viviendas, con el valor añadido de estar ubicadas en la
costa mediterránea y con la singular posibilidad de contar con un puerto
interior. Realmente, un proyecto irresistible y con un potencial de generación
de riqueza inconmensurable. También lo es para el representante de la caja en
el proyecto, Moltó sabe mejor que nadie que la operación generará un gran
volumen de beneficios, no sólo para él sino también para su entidad que, además,
será la que controlará el tempo y las fases del proyecto. Todos los
participantes estarán endeudados con la caja y, como siempre recordaba uno de
sus profesores de Stanford, quien controla la deuda controla el poder.
El directorio de
BACHSA se reúne para ir perfilando el plan de convertir a Senillar en un
emporio urbanístico.
- Juan Antonio, tú que eres el hombre de los números, ¿qué
nos cuentas en cuanto al cronograma de la puesta en marcha? – pregunta el
consejero delegado.
- Primero hay que hacer muchos cálculos y elaborar un estudio
exhaustivo, fase en la que precisamente estamos – contesta Cardona -. Tened en
cuenta que hablamos de un territorio que, prácticamente, es todo suelo rústico
que habrá que transformar en urbanizable, con el problema añadido del humedal
al que tendremos que dar un tratamiento especial para evitar ulteriores
problemas, como siempre nos recuerda Rodrigo.
Después de que
Cardona haya presentado un adelanto de lo que será la planificación general, el
directorio toma un conjunto de iniciativas, una de las cuales es enviar otra
delegación al pueblo para comenzar los tanteos exploratorios con los poderes
locales. El objetivo básico será el de diseñar un plan para fijar los primeros
puentes que les faciliten el acceso a los miembros del Ayuntamiento y a la
posterior recalificación de terrenos.
En esta ocasión son
Oriol Bricart y Juan Antonio Cardona quienes viajan a Senillar para iniciar los
tanteos con las personas señaladas por el director local de la caja como los
hombres decisivos en la política local.
- Como ya comenté la vez anterior a Oriol, las personas más
indicadas para los primeros contactos son José Ramón Arbós y Amador Garcés –
asegura el empleado de forma tajante y prosigue en un tono más didáctico -. ¿Y por
qué opino que sería más adecuado comenzar hablando con ambos?, por tres
importantes causas. La primera, de la que ya le hablé a Oriol, es porque así
nos cubriremos las espaldas, tanto si gobierna el PSOE como si lo hace el PP.
Serán vuestros lobistas ante los políticos municipales. La segunda es que ambos
son los propietarios de una empresilla local denominada ARBOGAR, acrónimo de
las iniciales de sus apellidos, y en la que Arbós pone el dinero y Garcés la
gestión. Os servirá como empresa puente para todas aquellas gestiones a
realizar en el ámbito local y que, en cualquier caso, BACHSA tendrá que subcontratar.
Al mismo tiempo será la más elegante manera de retribuir sus servicios de
lobistas.
- ¿Exactamente, qué sugieres? – inquiere Bricart, cansado de
los meandros que Badenes imprime a la charla.
- ARBOGAR ya se ha dedicado a la compraventa de terrenos de
todo tipo. En el pueblo no hay gestorías inmobiliarias ni empresa alguna que
pueda colaborar en el desarrollo urbanístico y turístico en la zona. Cuando
pongáis en marcha el proyecto, tendréis que buscar agentes de la propiedad
inmobiliaria. En vez de pagar las correspondientes comisiones a algún foráneo
os será más útil hacerlo a través de dicha empresa. Podrá convertirse en
vuestro principal agente para la compra de terrenos, incluso cuando se pongan
en marcha las construcciones podrá ayudaros en la venta y alquiler de
apartamentos.
Interviene Cardona para
preguntar:
- Hablaste de tres causas, ¿cuál es la tercera?
- La tercera está formada por una serie de factores que
podríamos denominar intangibles, pero que son importantes. José Ramón es hombre
que goza de gran prestigio e influencia, quizás más que él su familia.
Cualquier operación que se haga en el pueblo y que cuente con el aval de los
Arbós supone un plus de garantía para la misma. Por su parte, Garcés es, a mi
juicio, el individuo más político y sagaz del pueblo y, como buen comerciante,
sabe que los pactos que llegan a buen puerto se cimientan en el do ut des.
- ¿Y eso qué coño quiere decir? – pregunta desabridamente
Oriol.
- Es una expresión latina, doy para que me des o doy para
recibir – se apresura a explicar Cardona antes de que su socio se encalabrine y,
para suavizar el ambiente, comenta -. Una de dos, Badenes, o estudiaste derecho
o económicas, o estuviste en el seminario.
- Acertaste Juan Antonio, fui seminarista. De entonces me
viene la afición a los latinajos. Y volviendo a nuestro asunto, tanto uno como
el otro tienen un punto débil fácil de atacar: la codicia. Arbós, que realmente
no necesita el dinero, es de los que siempre quieren más. Garcés, que sí lo
necesita, lo busca con avidez.
- Mejor así, es más fácil manejar un maletín que montar una
fiesta con putas, averiguar que coche deportivo le gusta al baranda de turno o
elucubrar si un abrigo de visón le petaría a su señora – afirma Bricart.
El bancario mueve
la cabeza en señal de no estar de acuerdo con la afirmación del empresario.
- Me parece, Oriol, que tendrá que ser algo más que un
maletín. Conozco bien a ambos, como antiguos clientes que son de la caja, y no
creo que vayan a conformarse con unos pagos puntuales. Creo que lo que más les
motivará para ayudaros a sacar adelante el proyecto será involucrarles de
alguna manera en el mismo.
- ¡No pretenderás que les hagamos socios! – exclama Cardona,
falsamente escandalizado.
- No van por ahí los tiros, Juan Antonio, acabo de explicar
cuál puede ser el instrumento más eficaz para convertirlos en vuestros
representantes y hombres de confianza, transformar a ARBOGAR en una empresa
subsidiaria vuestra. En el bien entendido que no me estoy refiriendo al terreno
jurídico, sino al operativo.
Cardona, a quien no
acaba de convencer la propuesta del bancario, resume lo que, a su juicio,
parece ser la empresa que Badenes se empecina en venderles:
- Por lo que cuentas, parece que estamos ante la típica
empresita de pueblo en la que el rico de la localidad hace de socio capitalista
y el listo del pueblo de socio industrial, pero no necesitamos capitalistas de
pueblo, para eso ya estamos nosotros.
- Juan Antonio, lo diré de otra forma, a ver si así os
convenzo. Arbós no os interesa por su dinero, que comparado con las magnitudes
que vosotros manejáis es poca cosa, sino por su prestigio e influencia. Así
como Garcés es, como diría un francés, un parvenu,
José Ramón es un rico de los de toda la vida. El hecho de que un Arbós
participe en un proyecto como el que tenéis en manos dará mucha tranquilidad al
personal. Pensad que aquí la gente es bastante desconfiada en lo que se refiere
a hacer tratos con desconocidos y he de añadir que motivos no les faltan. Más
de una vez un comerciante de fuera ha comprado partidas de naranjas y todavía
están esperando cobrar.
- Es una sugerencia que habrá que estudiarla – admite
cautelosamente Cardona para cortar un debate que se está yendo por las ramas -.
De todo cuanto nos has contado lo que mejor me suena es que, si te he entendido
bien, gane quien gane las próximas elecciones con esa pareja tendremos línea
directa con el Ayuntamiento.
- Correcto. Sabéis mejor que yo que en política no puede
asegurarse nada al cien por cien, pero de entre todas las opciones que tenemos
en el pueblo para un asunto como éste la
más fiable, sin ningún género de dudas, es la de la dupla Arbós/Garcés.
Cardona y Bricart
intercambian una mirada, no necesitan más palabras. Moltó les ha reiterado que
Badenes es hábil y sabe calar a la gente y si propone a esos dos será porque es
la opción más fiable.
domingo, 13 de octubre de 2013
LATINOAMÉRICA Y EL BLOG
Entre
los 35 países en los que hay visitantes del blog casi un tercio son latinoamericanos,
como no podía ser menos en un blog escrito en español. De sur a norte
encontramos lectores en Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Perú, Venezuela,
Colombia, Costa Rica, El Salvador y México. La mitad de los países
hispanoparlantes, no está mal. Por ahora, los colombianos son los más numerosos.
Doy las gracias a todos y les animo a que publiquen sus opiniones sobre la
novela.
viernes, 11 de octubre de 2013
2.14. Dos biografías dispares
Todas las
expectativas que Sergio había imaginado durante el invierno, mirando la borrosa
imagen de Lorena pinchada en el corcho de su habitación, se ven superadas por
la actitud y el comportamiento de la joven. A los ojos del chico se muestra
como un dechado de buenos modales, sazonados con una pizca de coquetería, y
torrentes de encanto y simpatía. El muchacho, cada vez que la jovencita le mira
directamente con sus negros ojazos y esboza una media sonrisa, literalmente se
funde. No es posible que tenga tanta suerte. Porque no sólo es salada como ninguna,
es que está para comérsela. No es que sea una belleza espectacular, pero tiene
un rostro singularmente atractivo y un cuerpazo capaz de marear al más templado.
Como Maripili es la
referencia que Sergio tiene más cercana sobre su relación con las mujeres,
trata a Lorena de manera similar. Apenas si se atreve a tocarla, y no es por
falta de ganas. Los vestidos de la joven son los típicos veraniegos, lo que supone
que esconden poco e insinúan mucho, y cada vez que en la playa la muchacha se
desabrocha el sujetador para broncearse la espalda al chico está a punto de
darle un sofocón cuando ella le pide muy modosamente que se lo abroche,
mientras se sujeta la parte delantera, acción que a veces le lleva a enseñar una buena porción de sus adorables
pechos. La sexualidad de Sergio, que si no ha estado dormida si al menos
adormilada, despierta y de qué manera. El joven comienza a tener sueños
húmedos. La figura central de los mismos es siempre la misma: Lorena. Recurre
al onanismo como única salida para desfogarse. En el terreno de los amoríos,
Sergio está muy verde. Su carácter más bien retraído, su formación cristiana,
una vida familiar muy reglada y un miedo cerval a coger alguna enfermedad de
transmisión sexual son algunos de los factores que explican que Sergio, a sus
diecinueve años, sea todavía virgen.
En contraposición, la biografía de
Lorena no puede ser más dispar, casi está en las antípodas de la de Sergio.
Siendo apenas una adolescente puso sus ojos en ella un chico del pueblo tres
años mayor, Maximino es su nombre aunque todo el mundo le llama Maxi. Al poco
tiempo de salir juntos, una tarde, en una confusa mescolanza entre el
romanticismo de la entrega y la rudeza de la violación, Maxi la hizo mujer.
Desde entonces fueron novios y amantes en una relación en la que el sexo, con
toda suerte de fantasías, fue determinante. La relación prosiguió sin mayores
contratiempos hasta que Lorena cumplió los diecisiete y el amor propio, con la
impagable ayuda de los celos, se impuso al sexo.
- Me lo contaron y no quise creerlo, pero ayer volvieron a
decirme que te lo estás montando con la gilipollas de la Merche.
- No digas bobadas, churri. ¿Cómo voy a perder el tiempo con
una tía que no pasa de chóped del malo cuando tengo en mis brazos a un jabugo
cinco estrellas?
- No te quedes conmigo, Maxi, que te conozco. Estoy hasta
los moños de que vayas por ahí tratando de ligarte a la primera piba que se te
cruza por delante. Y lo de la Merche ya es demasié.
- Que no, cara bonita, que no. Que para mí no hay otro
chochito más que tú. ¿Dónde voy a encontrar un pastelito de cabello de ángel
como el que ya tengo?
Lorena duda, pero
se siente incapaz de romper definitivamente con Maxi, se encuentra presa del bronco
y viril atractivo del joven que en la cama es un tigre y, acaso, porque ha sido
su primer y único hombre. La relación con su novio se convierte en una suerte
de montaña rusa en la que tan pronto parece tocar las estrellas como hundirse
en la sima de los celos. Hasta que una de sus amigas le rompe el corazón al
confirmarle lo que temía.
- Loren, si no fueras mi mejor amiga no te lo diría, pero
creo que tengo la obligación de contártelo – No está muy claro si Mariasun está
pasando un mal rato o se está regodeando de antemano.
- ¿De qué va el cotilleo? – Lorena pretende imprimir a su
pregunta un tono entre irónico y despectivo, pero teme lo peor.
- De cotilleo nada. Lo vi ayer con mis propios ojos. ¿Sabes
quién iba de paquete en la burra de Maxi? – Dejar un espacio en silencio
después una pegunta así es poco menos que obligado. Como Lorena no pregunta,
Mariasun prosigue -. Pues el putón de la Merche.
- ¿Y? – es la lacónica pregunta de Lorena.
- Me lo habían dicho, pero como hay tan malas pécoras, que
más parecen víboras que otra cosa, no hice mucho caso. La semana pasada también
se lo contaron a Anabelén y a Verónica. Estuvimos discutiendo sí decírtelo,
pero no nos atrevimos, ¡cómo estás tan encoñada con ese chulo!, pero lo de ayer
fue lo que me decidió. Perdona que sea tan directa, si lo hago es por nuestra
amistad, pero llevas unos cuernos más grandes que el Micalet. Eres muy dueña de
hacer lo que te salga del chumino, pero desde luego si estuviera en tu pellejo
ese fantasmón no me volvía a tocar ni un pelo.
Demasiadas
evidencias, pero con todo Lorena aún mantenía la leve esperanza de que lo de
Maxi con la Merche no fuera más que un calentón pasajero, sospechaba que algo
así ya había pasado otras veces, pero al final el joven siempre volvía a sus
brazos.
La situación terminó por quebrarse la tarde en
la que estuvo esperándole pues le había prometido darle un paseo en moto. Al
ver que no llegaba, se acercó al cobertizo en el que guardaba la burra, como
solía llamar el mozo a su moto, para ver si estaba allí. Y estaba. Tendido en
una mugrienta colchoneta y con los pantalones por los tobillos. Y aquello no
era lo peor pues entre el magro colchón y Maxi estaba Merche, con la falda por
la cintura, lanzando unos gemidos que se
podían escuchar desde una legua de distancia. Aquello fue el the end de la película, mitad romance
mitad porno, de Lorena y Maxi.
En el año que
siguió a la ruptura con su ya ex novio, Lorena pasó por varias relaciones que
siempre fueron cortas pero intensas. Sabe lo que les gusta a los hombres y no
duda en complacerles. También a ella le encanta divertirse. Lo que no consigue
es una relación estable. Unas veces son ellos los que, en cuanto han catado y
recatado a la joven, se alejan. En otras, es la propia Lorena la que los aparta
de su lado.
Con unas vidas
sexuales tan distantes y distintas la relación entre Lorena y Sergio podía
discurrir por las sendas más insospechadas. Ha sido la joven quien ha marcado
el terreno y lo ha hecho de forma que no se corresponde con su biografía. Desde
el primer día, y no sabe muy bien por qué, decidió tener al muchacho encelado
pero sin dejar que se propasara ni un pelo. La joven le incita sutilmente a que
contemple y admire sus encantos que son muchos, pero no le deja ir más allá.
Con lo que Sergio vive un sinvivir.
martes, 8 de octubre de 2013
2.13. La contabilidad es como el chicle
Gaspar Moltó, director general adjunto de Cajaeuropa, informa a Agustín Badenes,
encargado de la entidad en Senillar, que el acuerdo entre la caja y BACHSA es
pleno y que en breve el directorio de la empresa enviará una delegación al
pueblo para comenzar los contactos con las personas que van a ser sus
representantes oficiosos y los muñidores del poder municipal.
- Ni que decir tiene, Agustín, que las personas que elijas para un
cometido tan delicado y trascendente tendrán que ser de la máxima confianza en
todos los órdenes.
- No te preocupes, Gaspar, la gente de la compañía no va a tener ningún
problema. Tengo ya en cartera dos nombres, son personas de prestigio y de peso
en el pueblo y con notable ascendencia en los partidos locales mayoritarios.
Por su mediación, y con una retribución condigna, tendremos controlados todos
los resortes locales de poder.
- Ya que citas las retribuciones, ha de saber que, independientemente de
las primas establecidas por la caja a medida que crezcan y mejoren los balances
de tu oficina, me encargaré personalmente de que recibas un bonus especial en
cuanto comiencen las obras y que la cuantía de las sucesivas primas sea
proporcional al flujo crediticio que se genere.
Badenes agradece efusivamente a
su superior la confianza que deposita en él, así como los bonus prometidos,
aunque se dice para su coleto que para pluses los que generará la trama que ha
puesto en marcha y a la que todavía le falta el estrambote final. En cuanto
llega el pueblo se pone en contacto con Garcés.
- Amador, es imprescindible que esta tarde nos veamos. Nos reuniremos en
el mismo hotel de Benialcaide donde nos juntamos la otra vez, pero en esta
ocasión sólo estaremos los dos. De esta cita ni una palabra a nadie y menos a
José Ramón, ¿entendido?
Badenes conoce bien a Garcés y
no duda que aceptará el trato que le va a proponer. Sabe que estar siempre en
un segundo plano respecto a Arbós ha hecho que germine en él la envidia y un
cierto rencor, puesto que es mucho más inteligente que su socio, pero en cambio
ha de darle la primacía en todo, no en balde es quien pone el dinero. El
bancario se guarda, además, un as en la manga. Cuando ARBOGAR estaba operativa,
descubrió casualmente que Garcés manipulaba la contabilidad, lo que le servía
para detraer beneficios que iban directamente a su bolsillo sin que se enterase
Arbós. El método que utilizaba era bastante chapucero y casi resultaba
milagroso que ni Hacienda ni José Ramón lo hubiesen detectado. De su
descubrimiento no dijo una palabra, quizá sea éste el día en que tenga que
desvelarlo si Garcés no se aviene a razones, aunque no cree que llegue a
ocurrir. Sabe cuáles son las teclas que hay que tocar.
De entrada, Badenes plantea la
charla tocando la fibra de la vanidad de Garcés.
- Amador, después de la reunión de ayer me quedó, no sé cómo decirlo, yo
diría que mal sabor de boca.
- ¿Y por qué?
- Básicamente porque el acuerdo al que llegamos no es justo contigo.
- ¿No es justo? No lo entiendo, Agustín, como no me lo expliques con
bolas de colores…
- Verás. A partir de ahora, vamos a ser tres los socios de ARBOGAR. El
mayoritario, ¿qué trabajo va a llevar a cabo? Prácticamente, ninguno. José
Ramón, como hace siempre, ni va a aparecer por el despacho. En cambio, los dos
minoritarios vamos a ser los que llevemos todo el peso de la empresa. Con una
notable diferencia, que yo, al ser socio en la sombra, tendré que trabajar en
la trastienda, sólo quedarás tú para dar la cara. La situación que acabo de
describir plantea algunos interrogantes. ¿Quién va a ser, permíteme la
expresión, el burro de trabajo?, ¿quién se va a ocupar de que todo funcione con
eficacia y eficiencia?, ¿quién será el que se preocupe y pase malos ratos
cuando algo no salga tan bien como se esperaba? La respuesta es sólo una:
Amador Garcés.
El aludido hace un gesto de asentimiento y da la réplica al bancario:
- Lo que dices es tan cierto como que ahora luce el sol, pero ya estoy
acostumbrado. Siempre me ha tocado bailar con la más fea y supongo que me
seguirá tocando. Son los gajes de haber nacido en una familia humilde y no en
una de los ricachos del pueblo. Aun así estoy contento con mi suerte. He
conseguido un patrimonio como nunca pude soñar y mis hijas podrán hacer algo
con lo que su padre ni siquiera pudo soñar, ir a la universidad. En todo caso,
Agustín, te agradezco sinceramente tus palabras, dicen mucho de la clase de
hombre que eres.
- Quien acaba de demostrar tu calidad como persona eres tú, Amador, pero
el valor de tu papel en el proyecto que vamos a iniciar me sigue pareciendo que
es poco reconocido. Y me acuso de no haberlo previsto antes, de no haber sido
lo suficientemente previsor para haber organizado el acuerdo con otros mimbres.
Te mereces más, mucho más de los derechos que te van a reportar tus acciones en
ARBOGAR.
- Bueno, Agustín, las cosas son como son y no como deberían ser, pero
una vez más te agradezco sinceramente el interés que demuestras y que hace que
esté todavía más en deuda contigo.
Badenes hace un gesto como
rechazando la gratitud que le muestra Garcés y prosigue tocando la tecla del
rencor hacia el que nació en cuna dorada:
- Mira, Amador, al contrario que con Arbós, tú y yo tenemos muchas cosas en común, ambos procedemos
de familias humildes, hemos tenido que luchar duro en la vida y hemos sido
capaces de abrirnos camino. Creo que nos ha llegado la hora de tener nuestra
parte del pastel, la que nos merecemos.
Llegado ese momento, es cuando
el bancario explica a su interlocutor lo que tiene en mente para que ambos, que
son los únicos que van a dar el callo, vean recompensados justamente sus esfuerzos.
En la nueva ARBOGAR crearán tres contabilidades cuya existencia sólo conocerán
ambos. La oficial, la opaca para el fisco y una tercera que servirá para que
parte de los beneficios vaya directamente a sus bolsillos que, al fin y al
cabo, serán los curritos del negocio. Garcés protesta, más para cumplir con las
formas que otra cosa. Al fin, y tras hacerse el digno, acepta el acuerdo que le
propone el bancario.
- Lo que tendrás que explicarme mejor, Agustín, y sé que éste no es el
momento, es como voy a detraer tu participación en las operaciones que llevemos
a cabo sin que dejen rastro, tanto para José Ramón como para los cabrones de
Hacienda.
- De ese asunto no te preocupes. Es cuestión de ingeniería contable que
es mi especialidad. Al fin y a la postre, la contabilidad es como el chicle, se
puede estirar a voluntad.
viernes, 4 de octubre de 2013
2.12. ¿Hace una apuesta?
Sergio vuelve a
estar en la playa al día siguiente de su penosa experiencia, en la que a punto
estuvo de pringarse, por culpa de la descocada manera de conducirse del putón
verbenero de Mariasun, así la ha calificado. Se ha dicho a sí mismo que hoy sin
falta ha de abordar a Lorena. Cuando ve llegar a la muchacha, junto a sus
amigas, da un paso adelante, pero su intención se disuelve como una burbuja de
lluvia primaveral al descubrir con pavor que Mariasun se dirige en su busca. Se
levanta de un salto, coge apresuradamente la esterilla de mimbre, la toalla, la
crema bronceadora y el libro que ha estado leyendo y sale disparado sin mirar
atrás. No le importa lo que puedan decir de su escapada. Todo vale antes de que
aquella calientapollas le ponga la mano encima.
La espantada de
Sergio está siendo motivo de las chirigotas de la pandilla que especialmente se
ceban con Mariasun.
- Lo tuyo es de campeonato, tía. No sé qué le hiciste ayer
al pichafloja del madrileñito, pero en cuanto te ha visto ha huido como un
conejo.
- Si a todos te los ligas así no te vas a comer una rosca en
todo el verano.
- Como no te pongas de rebajas como el Corte Inglés te vas a
quedar sin un tronco al que echarle la zarpa.
Para tapar bocas y
rebajar la general rechifla, Mariasun hace sus amigas una revelación. Sabe
cuánto les gustan los cotilleos y más si atañen al sexo.
- ¿Sabéis una cosa de ese pasmao? Anoche mientras bailábamos
le arrimé la mandarina y se le puso más dura que una piedra. Por un momento
creí que iba a correrse. Y no creáis, por el bulto me pareció que está bien
armado, pero en algo tenéis razón, es un flojeras, al cabo de un ratito se le
quedó morcillona. No creo que nadie saque nada de ese capullo, pero si alguna
se anima lo puede intentar. Yo no pienso dedicar a ese sieso ni un minuto más.
Lorena, que tiene
enfilada a Mariasun, recoge el guante:
- Lo que pasa es que no sabes cómo manejar a un tío como ese.
Te aseguro que, como me lo proponga, a ese chorbo le puedo tener comiendo de la
mano en menos de una semana. ¿Hace una apuesta? – pregunta mirando a Mariasun.
- ¿Qué nos jugamos? - Es la respuesta de la aludida.
- La que pierde se paga unas rondas en casa Chelo.
- Unas rondas, pero sin barra libre, eh – precisa Mariasun.
- Hecho, y ve guardando pasta para pagar el pedo que nos
vamos a coger – anticipa Lorena, como muy segura de sus posibilidades.
- ¿Te lo piensas tirar? – quiere saber la cotilla de Anabelén.
- Si hace falta echar un quiqui me sacrificaré, pero igual
no es necesario. Lo que pienso hacer es ligármelo, le haré creer que estoy
loquita por sus huesos y luego lo dejaré tirado como una colilla. Nos vamos a
reír mogollón.
Un día más Sergio
vuelve a la playa, hay pocos más sitios en Senillar dónde ir en verano, pero se
oculta de las miradas ajenas tras un tenderete de helados. Considera que allí
está a salvo de las acometidas de la loca de Mariasun. Lo que menos podía
esperar es que quien se le acerca esta vez es Lorena. La jovencita en plan
modoso y hasta algo compungido lo aborda.
- Perdona, ¿puedo hablar contigo un momento? – sin esperar
respuesta continúa -. Verás, me lo han pedido las amigas, queremos pedirte
disculpas por el comportamiento de Mariasun. Es una borde y una pringada. No sé
qué opinión te habrás formado de las pibas de aquí, pero quiero decirte que la
mayor parte; bueno, ninguna es como esa cabeza loca. He querido decírtelo
porque no soporto la idea de que pienses que las demás somos tan ordinarias y descaradas
como ella. Sólo quería decirte eso. Adiós.
Apenas la jovencita
ha dado tres pasos cuando Sergio reacciona, se levanta como un resorte y corre
tras ella.
- Por favor, espera un momento. No quiero que te vayas sin
darte las gracias. Ha sido muy guay y muy valiente por tu parte contármelo. Ah,
me llamo Sergio – y le tiende la mano.
- Hola Sergio. Yo me llamo Lorena. Nos dijo la tontorrona de
Mariasun que eres de Madrid. ¿Es verdad?
Es la excusa que
necesitaba el muchacho para soltar el lastre de su timidez. Casi sin darse
cuenta, se encuentra sentado en la ajustada superficie de la esterilla y a su
lado, ¡benditos sean los hados!, la jovencita más maravillosa del mundo está
charlando con él con toda naturalidad, como si se conocieran de siempre. Y nada
que ver con la descarada de la otra. Lorena parece ser una chica simpática,
modosa, muy normalita y que más que charlar por los codos sabe escuchar
atentamente. Cuando Sergio le cuenta que también él es medio senillarense el
diálogo se hace más fluido por momentos.
- ¿O sea, que tu familia es de aquí? ¡Qué guay! Cuéntame
cómo es eso.
- De aquí es la familia de mi madre. Mi abuelo es Andrés
Roca, seguramente lo conocerás por su apodo, el Punchent.
- Lo conozco, aunque creo que nunca he hablado con él, pero
sé quién es y hasta donde vive. Bueno, eso en un pueblo pequeño como éste es lo
normal, aquí, aunque sólo sea de vista, nos conocemos todos. En cambio, a ti no
te había visto nunca.
- Es que vivo en Madrid y al pueblo sólo me traían mis
padres de vez en cuando, pero como murió la abuela ahora paso las vacaciones
con el abuelo.
- Que envidia me das, lo chulo que debe de ser vivir en una
gran ciudad como Madrid. ¿Y qué haces, estudias o trabajas?
A partir de la
pregunta, clásica donde las haya durante generaciones, surge otro Sergio:
aplomado, parlanchín, desenvuelto y hasta gracioso. Tiene mucho que contar,
sobre su vida, sus estudios, lo que piensa ser de mayor… En el transcurso de la
charla hasta descubren que sus madres fueron a la escuela del pueblo en los
mismos años, por lo que han de conocerse. En una pausa de la charla, Lorena se
queja del mucho calor que hace y Sergio sugiere que en el agua estarán mejor.
Sin dudarlo, ambos se sumergen en el mar. En efecto, dentro la calorina es
mucho menor. Sergio la reta a una carrera. Enseguida ve que no ha sido buena
idea, Lorena nada rematadamente mal y en cuanto da unas cuantas brazadas traga
un sorbo de agua y comienza a toser. Salen del mar y, para reparar su error, la
invita a un helado. Sentados en la heladería, y con Sergio hablando por los
codos ante la atenta actitud de Lorena, discurre la mañana que para el muchacho
ha sido la más maravillosa de todos cuantos veranos recuerda.
Aquella noche, en la amplia y destartalada habitación en la que duerme Sergio, el muchacho no hace más que repetir: ¿será posible que una chica tan maravillosa me esté haciendo caso?
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