viernes, 19 de mayo de 2023

Libro III Episodio 195. La II República

   Los sentimientos que experimentan tanto Julio como Álvaro por el cambio de la monarquía a la república no son compartidos de modo tan firme por el resto de los Carreño. A Julia la política nunca le importó y recibe el cambio de régimen sin darle mayor importancia. Pilar está a favor de los republicanos, pues presiente que van a cambiar muchas cosas en la sociedad española y sobre todo en lo que es más importante para ella: mayor libertad para la mujer, pues hasta el presente siguen siendo ciudadanas de segunda, aunque se guarda de expresar ese sentimiento en voz alta, porque es consciente de que chocaría con su padre. Los medianos nadan entre dos aguas, debido a la educación recibida tienden a ser conservadores, pero se han contagiado del fervor que el advenimiento de la república ha prendido en la mayoría de la juventud. En cuanto a los pequeños no acaban de entender lo que está ocurriendo, salvo en pequeños detalles como que la bandera ya no es rojigualda sino tricolor: roja, amarilla y morada. En ese abanico de sentimientos hay una excepción: Andrés, y tiene sus motivos.

   El 14 de abril Andrés se encontraba en los alrededores de la Puerta del Sol. A primeras horas de la tarde un grupo de funcionarios izó la bandera republicana en lo alto de Correos y Telégrafos de la plaza de Cibeles. Corrió la noticia y una multitud se concentró para desde allí dirigirse a la Puerta del Sol, donde tiene su sede el Ministerio de Gobernación. Muchos portaban banderas tricolores y retratos de los capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández, ejecutados por la sublevación de Jaca. En esa riada espontánea del pueblo madrileño se vio inmerso Andrés que, sin pensárselo dos veces, se unió a ella y terminó siendo uno más entre la muchedumbre que se congregó frente al Palacio de Oriente, donde decenas de jóvenes con brazaletes rojos formaron un cordón para impedir que la gente invadiera el palacio y allí estuvieron de guardia toda la noche. Cuando un exultante y acalorado Andrés llegó a casa, a quien primero contó la jornada vivida fue a Paca que, aunque iletrada, sabe bien cómo piensa el cabeza de familia.

   -Lo que acabas de contarme no se lo digas a nadie. Como se entere tu padre de lo que has hecho, la bronca que te puedes ganar será de morirse. Eso, sí le coges de buen talante, que si tiene el día malo, no sé lo que puede hacerte -Andrés, que es un viva la virgen pero más espabilado que el Lazarillo, toma buena nota de la advertencia y no le cuenta a nadie sus vivencias en esa histórica jornada.

   Conforme van llegando las noticias de la proclamación de la república en diversas ciudades y cuando por la tarde una muchedumbre se concentra en Sol ante las puertas del Ministerio de Gobernación, los miembros del Comité Revolucionario se dirigen allí y se constituyen en Comité Político de la República, firmando un decreto -que será publicado al día siguiente en el diario oficial la Gaceta de Madrid- en el que comunican que han tomado el poder adoptando el título de Gobierno Provisional de la República, y a continuación otro decreto nombrando a Niceto Alcalá-Zamora como presidente del gobierno, que asumirá además las funciones de Jefe del Estado.

   El aceleramiento que ha tomado el cambio de régimen causa el asombro de propios y extraños. Julio es uno de ellos y no poder comentar la rapidez de la mutación política le hace añorar a sus amigos de tertulia del casino placentino. En Madrid no tiene con quien discutir lo que está ocurriendo, se limita a seguir los acontecimientos en las páginas del periódico ABC que, como diario monárquico, publica editoriales reprobando el fervor republicano que parece haber invadido a la mayoría de los ciudadanos y pidiendo la vuelta de la monarquía.

   La cascada de cambios continúa. El 15 la Gaceta de Madrid publica otro decreto fijando el Estatuto jurídico del Gobierno Provisional, la norma legal por la que se regirá el mismo hasta la aprobación por las Cortes Constituyentes de una nueva constitución. Lo más polémico del Estatuto es la contradicción que se observa en la cuestión de libertades y derechos ciudadanos, pues su reconocimiento va acompañado de la posibilidad de su suspensión sin intervención judicial, si la salud de la república, a juicio del gobierno, lo reclama. Como dice Julio a sus hijos:

   -Libertades sí, pero condicionadas.

   La aparición de problemas es coetánea al nacimiento de la república. El más inmediato es la proclamación de la República Catalana, hecha por Francesc Macià en Barcelona el mismo 14 de abril. Días después, tres ministros del gobierno se entrevistan con Macià alcanzando un acuerdo por el que Esquerra Republicana renuncia a la República Catalana. Dicha renuncia es a cambio del compromiso del gobierno de presentar en las futuras Cortes Constituyentes el Estatuto de Autonomía que decidirán los catalanes. En el caso de Las Vascongadas, el proceso para conseguir un Estatuto de Autonomía se inicia casi al mismo tiempo que el de Cataluña. La primera propuesta es a iniciativa de los alcaldes del Partido Nacionalista Vasco que a principios de mayo encargan a la Sociedad de Estudios Vascos la redacción de un anteproyecto de Estatuto General del Estado Vasco, que incluiría Vizcaya, Álava, Guipúzcoa y Navarra.

   La autonomía a la que aspiran catalanes y vascos es lo que produce mayor rechazo en buena parte de la sociedad incluidas las fuerzas armadas, pues como escribe Álvaro en una de sus cartas desde Cartagena donde sigue amarrado el crucero Príncipe Alfonso: … por las conversaciones que oigo a la mayoría de mis compañeros preferirían antes una España roja que una España rota… Ese sentimiento de contrariedad se agranda cuando Manuel Azaña, Ministro de la Guerra, pretende crear un ejército más moderno y eficaz y también más republicano, por eso uno de sus primeros decretos obliga a jefes y oficiales a prometer fidelidad a la República, con la fórmula: … prometo por mi honor servir bien y fielmente a la República, obedecer sus leyes y defenderla con las armas. Y para reducir el excesivo número de oficiales, el Gobierno, a propuesta de Azaña, aprueba un decreto de retiros extraordinarios en el que se ofrece a los oficiales del ejército, que así lo soliciten, la posibilidad de apartarse voluntariamente del servicio activo con la totalidad del sueldo. En el supuesto de no alcanzar el número de retiros necesarios, el ministro se reserva el derecho de destituir, sin beneficio alguno, a cuantos oficiales estime oportuno. Todo lo cual origina que la inicial contrariedad de las fuerzas armadas, en opinión de Álvaro, se convierta en abierta oposición a la II República.

   Sentimientos y opiniones aparte, a los Carreño el cambio de régimen ha terminado afectándoles de dos formas distintas. Como siempre que hay crispación política en el país, las ventas se han retraído, lo que lleva al cabeza de familia a replantearse el no que le dio al señor Ramírez, el perfumista, sobre contratar a Eloísa. Lo habla con la familia.

   -Como las ventas han caído, y es algo que vuestra madre y yo lo hemos vivido antes, no sé si no sería cuestión de pensar en otras formas de ingresos por si la crisis de ventas se alarga. Digo esto porque quizá fuese oportuno replantearse lo de Eloísa en la perfumería de Ramírez –La interesada secunda, entusiasmada, la sugerencia paterna.

   -Por mí encantada, papá. Como te podrá confirmar Pilar, mi trabajo en la farmacia puede suplirlo perfectamente Jesús, y en cuanto a mis estudios de Magisterio tengo más que suficiente con asistir a las clases de la mañana; aprobaré sin problema. La única pega que veo es si el señor Ramírez ha cubierto el puesto y a lo mejor no le interesa tener una empleada a media jornada.

   -Entonces no hablemos más. Visitaré a Ramírez y le sondearé a ver si mantiene la oferta que me hizo.

   Así lo hace el patriarca y, desgraciadamente, la respuesta que da el perfumista es negativa.

   -Lo que es la vida, señor Carreño, antes del día 14 la hubiese cogido sin dudar, pero ahora, como supongo que les pasará a ustedes, las ventas han descendido y no puedo permitirme tener una empleada a media jornada. Créame que lo siento porque sigo pensando que su chiquilla es una perla detrás del mostrador, venda aspirinas o perfumes.

   Días después, Ramírez vuelve a presentarse en la farmacia. Su situación ha cambiado de la noche a la mañana. Resulta que Candela, una de sus dependientas, se ha despedido; a su marido le han dado un buen puesto en el sindicato de impresores y tipógrafos y le ha dicho que con lo que va a ganar no es necesario que ella siga currando. Necesita cubrir inmediatamente ese puesto y, dado que las ventas continúan sin remontar, le vale una empleada a media jornada. Y la jovencita Carreño es una buena candidata. Quince días después, Eloísa, henchida de orgullo, da a su padre un sobrecito de color beige.

   -Papá, mi primera quincena.

   A fines de abril llega carta de Álvaro. Les cuenta que el 30 será su último día en el crucero Príncipe Alfonso, pues el primero de mayo debe presentarse en la Escuela Naval de San Fernando con objeto de efectuar la preparación para el examen de fin de carrera que tendrá lugar en la segunda quincena de julio… y os ruego que, desde el recibo de la presente, me mandéis vuestras cartas a la dirección de la Escuela. Vuestro hijo que lo es y os quiere, Álvaro. El mismo día de la recepción de la misiva, la Gaceta de Madrid publica un decreto del Gobierno provisional en el que se adopta como bandera nacional la tricolor.

   Con la proclamación de la II República, el nuevo orden constitucional debe amparar la libertad de cultos y desarrollar un proceso de secularización que permita superar la tradicional identificación entre el Estado y la Iglesia católica, uno de los elementos clave de legitimación de la monarquía, pero las aguas republicanas discurren por otros cauces.

jueves, 18 de mayo de 2023

Nota informativa de 18.05.23

 A los amigos lectores del blog.

El pasado viernes, 12 de mayo, tendría que haber colgado el episodio 195, titulado La

II República. Tuve una ligera indisposición -algo normal en un octogenario- y no me fue posible, y también hizo que me olvidara comunicarlo. Hoy, el que, posiblemente, sea el lector más fiel y avisado del blog, me ha puesto un whatspp indicándome la ausencia del 195. Le doy las gracias, e informo que mañana publicaré junto con el episodio de cada vienes, el correspondiente al día 12.05.23.

Pido disculpas, y un abrazo a todos los lectores.

ZRT

viernes, 5 de mayo de 2023

Libro III Episodio 194. Un país que se acuesta monárquico y se le levanta republicano

   A la pregunta del dueño de la perfumería de cuánto sabe Eloísa de productos para la mujer, la jovencita tiene la respuesta pronta.

   -Eso me viene de familia, señor Damián. Mis padres tenían una droguería en Plasencia y desde chiquita me gustaba ayudarles, por eso sé algo de productos femeninos de belleza.

   -Pero en una droguería no se venden productos de belleza.

   -Eso será en Madrid, pero en Plasencia, como éramos la única droguería, vendíamos un poco de todo, incluidos potingues para las mujeres.

   Ahí parece acabar el diálogo, pero días después Julio recibe la visita del señor Damián, el perfumista, que le pide hablar en privado.

   -Pues usted dirá, señor Ramírez –pues así se apellida su interlocutor.

   -Vengo a hablarle de Eloísa, pero he creído conveniente hacerlo primero con usted. Verá, señor Carreño, su hija me impresionó desde el primer momento por lo bien que atiende a los clientes, y aún me asombró más cuando hace unos días comprobé lo mucho que sabe esa chiquilla de perfumería. Tengo un hueco en la plantilla que no he cubierto porque no es fácil encontrar una dependienta que reúna las cualidades necesarias de una buena vendedora, cualidades que tiene, y sobradas, Eloísa. Para no alargarme, la quiero contratar para mi tienda y, como es menor de edad, he creído pertinente hablar con usted antes de decirle nada a la chiquilla. Estoy dispuesto a pagarle lo que pago a mis otras empleadas. ¿Qué le parece?

   Julio se toma su tiempo antes de contestar.

   -Antes que nada, le agradezco mucho que haya tenido el detalle de contármelo y también la buena opinión que tiene de mi hija. Es verdad que desde muy chica le tiró ir a la droguería que teníamos en Plasencia, y casi no alcanzaba el mostrador y ya atendía a los clientes. Pero me temo, señor Ramírez, que no va a poder ser. Eloísa va de oyente a la Escuela Normal pues quiere ser maestra, y para mí lo más importante es que tenga una carrera. Luego, que haga lo que quiera. Por eso nunca la verá por las mañanas, solo va a la farmacia por las tardes. En cualquier caso, le quedo muy agradecido por su oferta que pienso contársela a Eloísa porque estoy seguro de que la halagará. Y cualquier cosa que pueda hacer por usted, ya sabe dónde me tiene.

   Esa misma noche, durante la cena, Julio cuenta a la familia la conversación mantenida con el perfumista. La respuesta de su hija no es la que esperaba el páter familias.

   -¿Y por qué le has dicho que no, papá? Pilar, la mamá y Jesús se sobran y se bastan para atender la farmacia y yo podría ganar un sueldo que supongo que nos vendría muy bien.

   -Lo que dice Eloísa es cierto –Pilar apoya a su hermana.

   -Pero si solo tienes dieciséis años, criatura –responde Julio.

   Antes de que el diálogo entre en terrenos más resbaladizos, Julia interviene.

   -Creo que todos tenéis una parte de razón. Otro sueldo nos vendría de perlas, pero Eloísa es todavía muy chica y además como va de oyente a la Normal la he oído quejarse de que tiene que estudiar mucho. Podemos hacer una cosa: como el año que viene ya tendrá diecisiete, y asistirá a la Normal como alumna oficial, será un buen momento para replantearnos la oferta del señor Ramírez.

   -Eso si no tiene una nueva dependienta –precisa Eloísa, a quien le hace ilusión lo de trabajar fuera de casa. Y el coloquio termina ahí, dando por buena la propuesta de la madre.

   A Madrid siguen llegando cartas de Álvaro que continúa en el crucero Príncipe Alfonso navegando por las costas gallegas y cantábricas. En la última les cuenta que el 15 de noviembre partieron de Vigo para el puerto de Ferrol donde recalaron, y que el 23 atracaron en el pantalán de petróleo de La Grana, volviendo a su fondeadero ferrolano, pues el buque debe entrar en dique para que se efectúen las reparaciones que necesita; y que será en la ciudad ferrolana donde permanecerán hasta el nuevo año. No sabe si podrá viaja a Madrid por Navidad, aunque el comandante ha dejado caer que parte de la dotación tendrá una semana de permiso para los días navideños. A ver si tiene suerte y es uno de los agraciados.

   Dos días antes de Navidad, Álvaro sorprende gratamente a los suyos al llegar a Madrid. Un año más los Carreño pasarán la Nochebuena juntos, aunque no la Nochevieja porque al marino solo le han dado siete días de permiso y el 30 deberá partir hacia Ferrol. Durante la semana que el alférez de fragata pasa con la familia mantiene largas conversaciones con su padre en las que no suele participar ningún otro miembro de la familia, porque sus charlas se centran en un tema que a los demás les aburre: hablan de política y no solo de la nacional. Álvaro, que está más documentado, explica a su padre los efectos de lo que se conoce como la Gran Depresión, la terrible crisis económica provocada por el Crack del 29, que tiene un alcance mundial y que está causando fuertes tensiones sociales y políticas que están siendo el caldo de cultivo para el reforzamiento de dictaduras como la de Mussolini en Italia o Hitler en Alemania. Puesto que Julio está pez en política internacional, Álvaro le hace un resumen de la evolución de algunas de las grandes potencias mundiales. Le cuenta cómo Alemania se desarrolla nuevamente y la economía se relanza con el impulso que le da la industria y la inversión del estado en infraestructuras. Por su parte, Italia ha iniciado una política de rearme militar y de expansión territorial. La Unión Soviética está siendo el escenario de hambrunas endémicas y represión política. Estados Unidos continúa sumida en la ruina económica y social de la que parece incapaz de salir. Y al otro lado del mundo, el Imperio japonés se consolida afectando los intereses de Europa y Estados Unidos, especialmente en el Pacífico.

   Antes de volver a Santander Álvaro explica a los suyos que seguirá embarcado en el Príncipe Alfonso hasta el 30 de abril, fecha en la que deberá desembarcar, pues el uno de mayo tiene que presentarse en la Escuela Naval de San Fernando con objeto de efectuar la preparación para el examen de fin de carrera que dará comienzo hacia mediados de julio. Tras lo cual se irá de la Escuela en uso de la licencia reglamentaria.

   -Por tanto, me despido de vosotros hasta primeros de agosto.

   -¿Y cuando vuelvas ya serás capitán? –quiere saber Froilán.

   -No, enano, solo seré alférez de navío, para ser capitán me faltan un porrón de años.

   Amanece el 7 de enero de 1931 y, pasadas las festividades del nuevo año y de los Reyes, los Carreño retoman su vida habitual. Solamente hay un pequeño cambio, el reuma comienza a cebarse en Julio y, para que el patriarca no tenga que moverse mucho, ha empezado a enseñarle a Concha parte de las tareas mercantiles que desempeña, tales como gestiones bancarias y otro tipo de trámites.

   En el panorama político nacional la degradación de la monarquía de Alfonso XIII continúa hacia una cuesta abajo imparable. En febrero el almirante Aznar es designado por el Rey presidente del consejo de ministros, y en marzo se restablecen las garantías constitucionales, se suprime la censura y se reconoce la plena libertad de reunión y asociación. Posteriormente el gobierno convoca elecciones municipales para el 12 de abril. Eloísa, a quien le interesa casi todo, pregunta a su padre:

   -¿Y cuántos concejales se van a elegir?

   -Unos ochenta mil entre todos los ayuntamientos de España,​ pero para mí lo que se va a ventilar en estas elecciones es la continuidad de la propia monarquía.

   Los resultados electorales suponen para la Corona una amplia derrota en los núcleos urbanos, y una victoria en las zonas rurales. La corriente antimonárquica triunfa en cuarenta y una capitales de provincia. Si las elecciones se han convocado como una prueba para sopesar el apoyo a la monarquía, los republicanos consideran tales resultados como un plebiscito a favor de la república. El almirante Aznar presenta su dimisión y al ser preguntado si hay crisis, su respuesta es antológica: <<¡Qué más crisis desean ustedes que la de un país que se acuesta monárquico y se despierta republicano!>>

   Al conocerse la victoria en las ciudades de las candidaturas republicanas, el 14 de abril se proclama la Segunda República. El rey abandona el país ese mismo día, con el fin de evitar una guerra civil. Dos días después el diario ABC publica en su portada un manifiesto de Alfonso III que, entre otras manifestaciones, afirma que: <<Las[ elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo... Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas… Pero, resueltamente, quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro en fratricida guerra civil>>

   Julio vive esas jornadas como si fueran una pesadilla. Recuerda que de joven fue a la mili a servir al rey, como se decía, y ahora resulta que al que entonces era un real niño, el pueblo lo ha echado sin contemplaciones. Una carta urgente de Álvaro llegada desde Cartagena, donde ahora está fondeado su crucero, le da más detalles de la marcha del monarca. En su salida hacia Cartagena solo le acompañaba el almirante Rivera y, como única escolta, otro coche ocupado por un sargento y cuatro números de la Guardia Civil. En la ciudad departamental, embarcó en el crucero Príncipe de Asturias, que le conduciría a Marsella. Se ha hecho todo tan en secreto que ni siquiera la oficialidad de los buques surtos en la rada de la antigua Cartago Nova se han enterado. Al finalizar su carta le cuenta que en la Marina reina desconcierto y pesar y aguardan acontecimientos, aunque acatan la nueva realidad republicana pues, al parecer, esa es la voluntad popular.

   Julio, recordando las palabras del almirante Aznar, se dice:

   -Manda huevos, ¿qué puede esperarse de un país que se acuesta monárquico y se despierta republicano? 

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro III, La segunda generación, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 195. La II República


 [CM1]

viernes, 28 de abril de 2023

Libro III Episodio 193. El ocaso de la monarquía

   Los Carreño están cosiendo a preguntas al recién llegado de su segundo viaje en el Juan Sebastián de Elcano, y a la pregunta de su madre de si se irá a Madrid con ellos, Álvaro les cuenta por qué no va a ser posible.

   -Ya me gustaría, mamá, pero primero tenemos que hacer en la Escuela los exámenes del curso. En cuanto los terminemos, si aprobamos, nos darán licencia en espera de que la Comandancia General de la Escuadra designe el destino de cada uno.

   -¿Por qué dices si aprobamos, es que tienes alguna duda de que no los puedas superar? –le interpela Julio, receloso.

   -No tengo ninguna, pero los profes no se casan con nadie y un tropezón lo puede tener el más pintado; pero, tranquilos, seguro que aprobaré.

  -¿Y cuándo apruebes qué serás, capitán? –interroga Ángela.

   -Seré alférez de navío que es lo mismo que teniente en el ejército de tierra.

   La charla prosigue en la sobremesa y luego en un café del centro de la ciudad, hasta que, al caer la tarde, los Carreño dejan a su primogénito en la ENM y se despiden hasta que le den la licencia, que Álvaro calcula que será a finales de junio. La familia vuelve a Madrid, donde esperan los hermanos que no han podido viajar a Cádiz, y que aguardan expectantes a que les cuenten todo lo que les ha relatado su hermano mayor.

   El verano se ha echado encima y uno de los aspectos que les comentó el anterior propietario de la farmacia se muestra como cierto. Debido a los calores y las vacaciones veraniegas, la clientela nacional ha disminuido, pero en cambio han aumentado los clientes extranjeros. Pilar ve con agrado que, de todos sus coyunturales mancebos, Eloísa es quien mejor se desenvuelve en estos casos, aunque Jesús tampoco lo hace mal, pero es más eficaz ordenando la rebotica. A pesar de que, como la mayoría de los comercios, las farmacias suelen tener el horario de nueve a catorce, y de dieciséis o diecisiete a veinte horas, los Carreño, tras debatirlo, han optado por tener la botica abierta a mediodía y, en lugar de cerrar, se turnan, de modo que uno de ellos atiende a los clientes. Tener un horario más amplio, unido a que es raro que un cliente salga sin el producto que ha pedido, propicia que las cajas, que todas las noches contabilizan después del cierre, sean cada día más cuantiosas; a ello se añade que la familia sigue siendo tan ahorrativa como ya lo era en Plasencia, lo que ocasiona que Julio, que es quien lleva la contabilidad, pueda contar al resto de la familia:

   -Hijos, como sigamos vendiendo como hasta ahora, vamos a poder pagar los plazos de la farmacia sin mayor problema.

   -Ves cómo era cierto lo que te contamos, papá, que la farmacia sería un modus vivendi más rentable y seguro que la droguería –le recuerda Pilar.

   Hacia el veinte de junio llega Álvaro a Madrid. Ha terminado, y aprobado, los exámenes del tercer año de guardiamarina en la Escuela Naval Militar de San Fernando, con lo que solamente le falta el examen de fin de carrera para su ascenso al empleo de alférez de navío. Cuando eso ocurra, el Comandante General de la Escuadra le asignará, al igual que a sus compañeros de curso, su nuevo destino.

   -¿Y sabes dónde te destinarán? –le interpela Julio.

   -Ni idea, papá. Aunque lo más probable es que sea en alguno de los buques de la flota, pero igual puede ser en la flota del Cantábrico, que en la del Atlántico o del Mediterráneo. De momento, en lo único que pienso es en descansar y divertirme, aunque si tengo que echaros una mano en la farmacia estoy a tus órdenes, mi comandante –y poniéndose firmes hace el saludo reglamentario a su padre ante las risas de los demás.

   Resulta que, tal y como se ofreció, Álvaro ha podido echarles una mano. Es el único de la familia que habla con cierta fluidez una lengua extranjera, en su caso el inglés. Por eso cuando entra en la farmacia un extranjero al que no hay forma de entender, acuden al primogénito para que hagas las veces de intérprete. Del suceso, Álvaro extrae una conclusión de la que hace partícipe a sus hermanos.

   -Si algún día os casáis y tenéis hijos, algo que deberíais hacer es que aprendan idiomas, especialmente inglés, es la lengua que tiene más futuro. Para eso tendríais que matricularlos en una escuela bilingüe.

   Los días pasan rápidos y a mediados de septiembre llega a casa de los Carreño una carta certificada con acuse de recibo. Es una comunicación oficial del Ministerio de Marina en la que se comunica al alférez de fragata don Álvaro Carreño Manzano que ha sido destinado al crucero Príncipe Alfonso, que se encuentra fondeado en el puerto de Santander, y en el que debe embarcar en el plazo de setenta y dos horas a contar desde la fecha de recepción del comunicado. Álvaro cuenta a su familia lo que recuerda del buque.

   -Es un crucero de la clase Cervera. Fue botado en 1927 en los astilleros de la Sociedad Española de Construcción Naval de Ferrol, y comenzó sus pruebas de mar el mismo año. Se trata de un buque de los más nuevos de la flota española. Desde el Príncipe Alfonso, el año pasado observó su majestad el Rey las maniobras nqvqles del verano que tuvieron lugar en Santander y las grandes maniobras de otoño en aguas del Mediterráneo.

   El marino se marcha a Santander desde donde escribe a la familia su primera carta para contarles que el 23 de septiembre partirán hacia Ferrol, ciudad desde la que escribe la segunda misiva en la que les informa que, con base en el puerto ferrolano, harán prácticas de artillería naval y ejercicios de torpedos a lo largo de las costas gallega y cantábrica, prácticas que durarán hasta finales de abril del próximo año.

   Este estío, los Carreño no veranean como están acostumbrados, no pueden permitírselo, pero los padres consuelan a los chicos explicándoles que, si las ventas de la farmacia siguen el ritmo que están llevando, en 1931 podrán volver a marcharse a la costa veinte o treinta días, tal como hacían antes.

   Mientras, la situación de la monarquía española va degradándose, a pesar de que, tras la dimisión de Primo de Rivera, el rey nombra presidente del gobierno al conocido general Dámaso Berenguer con el propósito de retornar a la normalidad constitucional, lo que genera un ácido comentario de Pilar.

   -Actúa como si la Corona no hubiese estado implicada en la violación de la Constitución cuando el golpe de Primo de Rivera.

   Y en efecto, los políticos republicanos y los que se llaman monárquicos sin rey, así como numerosos juristas, denuncian que la vuelta a la normalidad constitucional es imposible. Posición que el periódico monárquico ABC -el que lee Julio- censura duramente. Así se va fraguando la convergencia de partidos republicanos cuyos líderes se reúnen en San Sebastián el 17 de agosto. De dicha reunión, promovida por la Alianza Republicana y a la que asisten representantes de casi todos los partidos republicanos, solo se sabe, a través de una nota oficiosa que publica al día siguiente el diario El Sol, que se hace un llamamiento a las demás organizaciones políticas y obreras para que se sumen a la acción contra el actual régimen político. En definitiva, se establece la base de una estrategia para poner fin a la monarquía de Alfonso XIII y proclamar la Segunda República. Posteriormente, se suman al pacto las dos organizaciones socialistas, el PSOE y la UGT.

   Julio, y otros muchos españoles con él, observa la situación con preocupación puesto que los cambios políticos unas veces sirven para mejorar el estado de la nación, pero en otras lo empeoran y, cuando eso sucede, los primeros en resentirse son los negocios. Y a los Carreño esa posibilidad les asusta, más ahora que les están yendo tan bien las ventas. Los republicanos y los socialistas tienen el propósito de organizar una huelga general que vaya acompañada de una insurrección militar que meta a la monarquía en los archivos de la historia y establezca la república sobre la base de la soberanía nacional representada en una Asamblea Constituyente, tal como se explica en el manifiesto hecho público a principios de diciembre. Para dirigir dicha acción se forma un comité revolucionario integrado por eminentes personalidades republicanas y socialistas. Sin embargo, la huelga general no llega a declararse y el pronunciamiento militar, previsto para el 15 de diciembre, fracasa porque los capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández sublevan la guarnición de Jaca el 12 de diciembre. Tras el fracaso de la sublevación, los dos capitanes insurrectos son fusilados, y de momento las aguas parecen remansarse, pero la crispación social y política subyace.

   A los chicos Carreño, como a la inmensa mayoría de la gente joven, no les interesa la política, por lo que apenas si se enteran de lo que está ocurriendo, salvo algún comentario de su padre en las sobremesas. En cambio, Álvaro vive los hechos prerrevolucionarios que suceden en el país de manera apasionada. La Marina española tiene claras tendencias conservadoras y es lógico que gran parte de su oficialidad esté preocupada por el rumbo que muestra la situación política. Y en las cartas que Álvaro escribe a la familia suele haber un apartado en el que comenta las actuales circunstancias.

   A la farmacia Carreño, como empieza a ser conocida en el barrio, acuden muchos de los propietarios de los comercios sitos en la Gran Vía, a la que Pilar y sus hermanas confieren un trato especial, trato que es correspondido cuando son ellas las que van a comprar a otras tiendas. Uno de dichos propietarios, dueño de una perfumería ubicada en la acera de los números impares de la calle, se ha fijado en las maneras que muestra la joven Eloísa tras el mostrador y hoy le ha llamado la atención el hecho de que esté dando consejos a una clienta sobre cremas para la piel, lo que le lleva a interrogarla.

    -Eloísa, ¿cómo siendo tan joven sabes tanto de cremas dérmicas?

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro III, La segunda generación, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 194. Un país que se acuesta monárquico y se levanta republicano