jueves, 30 de junio de 2022

Post informativo

   Amigos: como sabéis, este blog lo cuelgo en la red los viernes, pero mañana viajo a Torreblanca a pasar el verano, al ladito del Mediterráneo. Por ese motivo, el episodio sobre Los Carreño que debería publicar mañana lo hago hoy. A partir de la próxima semana, la publicación volverá a ser los viernes.

   Aprovecho este post para desearos un feliz verano. Y tened cuidado con la covid, sigue dando guerra. Saludos.

 

viernes, 24 de junio de 2022

Libro III. Episodio. 150. El benjamín

   Pilar cuenta a su madre porque Álvaro está mustio, no le gustan las mates que enseñan en la facultad sevillana.

   -¿Y por qué no le gustan?

   -Esperaba otra cosa.

   -¿Y qué esperaba?

   -Una enseñanza más moderna, más actual. Por lo que me ha contado, la mayoría del claustro está formado por catedráticos viejos y bastante oxidados que se pasan las clases explicando la tesis doctoral que escribieron hace un montón de años y de ahí no hay quien les saque. Y, por lo que dice, en la actualidad las mates están creciendo a un ritmo exponencial, en cambio lo que enseñan en la facultad son las del siglo pasado.

   -¿Entonces es que lo que explican no lo entiende?

   -Claro que lo entiende, ese es el problema. A él le gustaría aprender la nueva matemática y no que le hablaran de conceptos que ya los vio durante el bachillerato.

   Julia le refiere a su marido lo que, a su vez, le ha contado Pilar. El matrimonio tiene un largo diálogo sobre qué hacer. Valoran qué será mejor, si afrontar el problema ahora o dejarlo para más adelante.

   -Yo creo que tendríamos que hablarlo ahora con el chico, antes de que la situación se encone más –sugiere Julia.

   -¿Y por qué no le damos tiempo al tiempo y dejamos que transcurra el curso? –Plantea Julio-. A lo mejor, con el paso de los meses lo que ahora no le gusta puede acabar agradándole. Por lo que me ha contado don Enrique, es frecuente que los profesores, durante el primer trimestre del curso, se dediquen a explicar una especie de introducción a la materia que enseñan para luego desarrollarla en los últimos trimestres. Podría ser este el caso.

   -Eso no lo sabía, pero lo que me extraña es que el chico esté tan alicaído, porque Álvaro es duro, tiene los pies en la tierra y no es de los que se rinden ante la primera dificultad.

   Tras debatirlo, prevalece la opinión de Julio y el matrimonio toma dos decisiones: no decirle nada al chico de lo que saben sobre su experiencia en el primer trimestre escolar, y esperar a que acabe el curso para plantearle si quiere continuar con la carrera de exactas o prefiere cambiar de estudios.

   El año 1923 comienza para los Carreño, aparentemente, sin mayores incidencias, aunque sucede algo que hace saltar la normalidad que espera la familia para el resto del año. Julia lleva casi dos meses sin la regla pero, dados sus cuarenta y un años, lo achaca a que le ha llegado la menopausia, aunque ciertos cambios hormonales delatan que el origen del desarreglo puede ser otro. Antes de acudir a la consulta del doctor Lavilla, recurre a su amiga de siempre que, aunque ya jubilada, sabe de obstetricia más que ningún tocólogo.

   -Etelvina, a mi edad casi me da vergüenza decirlo, pero presiento que vuelvo a estar encinta –se explica Julia que, después de muchos años de trato, ha llegado a tutear a la antigua comadrona-. Por eso, antes de lanzar las campanas al vuelo, me he dicho: ¿y por qué no lo hablo con Etelvina?

   -Julia, ser madre, se tenga la edad que se tenga, no es para avergonzar a nadie. Al contrario, es la función más maravillosa para la que hemos sido creadas. Y es una ironía que eso lo diga quién no tiene hijos.

   -No habrás sido madre, pero has ayudado a venir al mundo a la mitad de los críos de la ciudad y a toda la prole de los Carreño.

   -Dejémonos de palabreo y vamos a echarte una miradita -La miradita es corta.

   -Enhorabuena, Julina. Y te llamo así porque de menopáusica nada, estás como de ocho semanas.

   La noticia, que confirma sus sospechas, es recibida por Julia con más alegría que pena. Se enorgullece de que a sus años siga siendo fértil y de que Julio no haya perdido fuerza procreadora pese a sus cincuenta y cuatro años. Sabe que les gastarán alguna que otra broma, pero engendrar a su noveno hijo es motivo de orgullo. Julio tiene sentimientos parecidos cuando su esposa le cuenta la buena nueva.

   -Supongo que algún capullo del casino hará algún chiste a nuestra costa, pero te digo, esposa mía, que me das un alegrón. ¿Se lo dices tú a los chicos o lo hago yo? –pregunta, aunque ya sabe la respuesta que va a recibir.

   -Yo me encargo.

   Los chicos Carreño que vayan a tener un hermano más lo acogen como algo propio de su familia. El nuevo embarazo induce a Julia a llevar a cabo una de las decisiones que lleva tiempo meditando: deshacerse de su participación empresarial en Interplás, que ha bajado mucho la facturación. Vende su parte de la empresa a Rafael, el aparejador que es quien hace tiempo lleva la dirección de facto. En cuanto Julio, como suponía, es objeto de alguna que otra broma por parte de sus amigos de tertulia.

   -Enhorabuena, Carreño, está usted hecho todo un semental.

   -Julio, hace usted bueno el dicho de que el hombre antes pierde el diente que la simiente.

   -¡Caramba, Julio, a este paso vas a dejar en mantillas a Charlot!

   Las bromas enseguida se olvidan en cuanto Liaño les cuenta las últimas nuevas sobre la inacabable guerra de África.

   -A primeros de febrero han regresado a España, tras más de año y medio de negociaciones, los militares españoles presos por Abd el-Krim.

   -Por mi parte les puedo contar que hace unos días, en Italia, Benito Mussolini ha ordenado la detención de centenares de militantes socialistas –explica el doctor Lavilla.

   -¿Pero Mussolini no era también socialista? –pregunta don Mauricio.

   -Sí, pero ahora es fascista y dictador.

   Llega la primavera, y el 29 de abril se celebran elecciones de diputados a Cortes bajo la modalidad del sufragio universal masculino –las mujeres continúan sin tener derecho al voto-. Como en todas las elecciones celebradas durante la Restauración borbónica, el gobierno convocante es quien termina ganándolas. En la circunscripción de Cáceres se eligen siete diputados. Los resultados que arrojan las urnas son: 2 conservadores, 1 de la izquierda liberal, 3 demócratas y 1 independiente. En el distrito de Plasencia todo el mundo esperaba que uno de los diputados electos sería Manolo del Pino, que volvía a presentarse por el Partido Liberal –que sí ganó globalmente-, pero ante la sorpresa general sale elegido el candidato demócrata, Arturo Gamonal, antiguo alcalde de la ciudad. Una vez más las esperanzas depositadas en el nuevo gobierno de que llevaría a cabo una democratización real del sistema se ven frustradas.

   -Mientras en España quienes manden de verdad sean los caciques, no habrá manera de que el país se democratice –proclama don Enrique.

   -Totalmente de acuerdo, doctor, y eso lo explica el siguiente dato: en 146 circunscripciones solo se ha presentado un único candidato, por lo que, de acuerdo con lo regulado por la ley electoral, ese candidato ha sido proclamado diputado privando al electorado de su derecho al voto –detalla don Romualdo.

   -A lo que hay que añadir que en los distritos que sí ha habido elecciones ha intervenido el sistema caciquil para que salieran elegidos los diputados que habían sido designados en el previo encasillamiento. Así es como la llamada Concentración Liberal ha logrado la esperada mayoría absoluta. ¡País de mierda! –se lamenta el médico.

   -Pero en Madrid, sorprendentemente, han ganado los socialistas –apunta Julio.

   -Sí, pero una golondrina no hace verano –replica Liaño.

   Cuando Julio llega a casa y comenta a su esposa el resultado de las elecciones, resulta que Julia ya lo conoce a través de su amiga Maribel Quirós.

   -¿Y qué hayan ganado los liberales qué supone? –pregunta Julia.

   -Que todo seguirá igual –El tiempo confirmará que, como profeta, Julio no da una.

   A pesar de que las elecciones de abril han sido presuntamente democráticas, en realidad no ha sido así. El resultado es que el  pueblo está más que harto de la corrupción imperante, de las marrullerías caciquiles y de la pasividad de los gobiernos que casi siempre son efímeros. No importa el partido que gobierne: la política española ni es democrática ni social ni representativa. Como consecuencia del hartazgo de la sociedad, los desmanes, las huelgas y los enfrentamientos violentos se suceden ininterrumpidamente. El 19 de mayo, en Asturias, los obreros metalúrgicos de la sociedad Duro Felguera se declaran en huelga, y una miríada de paros y protestas se extiende por el país. La patronal y los sindicatos se enfrentan en las calles a tiro limpio. Los pistoleros del Sindicato Libre -a las órdenes de la patronal- atentan contra los sindicalistas, siendo el caído de más renombre Salvador Seguí. Como represalia, algunos sindicalistas traman el asesinato de personalidades conservadoras; uno de los señalados es el cardenal de Zaragoza, Juan Soldevila, que, en junio, cae acribillado por dos individuos, identificados posteriormente como Francisco Ascaso y Rafael Torres. Detenidos enseguida, la justicia condena a Torres a cadena perpetua, y Ascaso no puede ser juzgado al haberse fugado de prisión. El asesinato del purpurado provoca un gran impacto en la opinión pública y, naturalmente, en la tertulia de Julio.

   -¡No es de recibo que en una nación que se llama demócrata se asesine a un príncipe de la Iglesia al visitar una escuela-asilo! –Proclama Julio a quien su esposa le ha calentado la cabeza en casa-. Por este camino, ¿adónde vamos a llegar?, ¿a la guerra civil?

   -Estoy con usted, Carreño –le secunda don Romualdo-, eso es una barbaridad que no debería ocurrir en un país civilizado, y cuando ocurre es que algo va mal en la sociedad.

   -Si de mí dependiera, cogería a todos esos sindicalistas y los enviaría a África a verse las caras con los moros –opina don Eduardo.

   -Le recuerdo, Eduardo, que los pistoleros del Sindicato Libre tampoco son mancos –puntualiza Lavilla.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro III, Los hijos, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 151. ¿Quieres ser médico?

 

viernes, 17 de junio de 2022

Libro III. Episodio 149. El primer Carreño universitario


   Tras la marcha del tío Luis, el matrimonio Carreño comenta lo que ha estado contado el jurídico.

   -De lo que nos ha dicho el tío hay algunos datos que me han hecho pensar –comenta Julio-. Por lo que he entendido, si el chico ingresara en la Escuela Naval a partir de ese momento todos sus gastos los sufragaría la Armada, por lo que nos ahorraríamos lo que costarían los estudios universitarios. Y otro punto interesante es que el chico pasaría a ser funcionario del estado y tendría el sueldo asegurado de por vida, algo que, tal como vienen los tiempos, vale su peso en oro.

   -Julio, ¡por Dios!, solo te fijas en los aspectos materiales.

   -De eso nada, solo trato de ser realista. ¿Has pensado en lo que nos va a costar la educación de los chicos el año que viene?, y no te digo nada de lo que tendremos que apoquinar en los años venideros si queremos que todos los chicos estudien, una morterada de guita.

   -Eso no te lo niego, pero recuerda lo que siempre decía tu  madre, que la mayor herencia que podemos dar a los hijos es una buena formación y si va acompañada de alguna carrera, mejor que mejor. Y para mí esa meta es intocable, y para ti también debe serlo.

   -Yo no he dicho lo contrario. Lo que digo es que si Álvaro ingresara en la Escuela Naval eso que llevaríamos adelantado. Y  como no se lo hemos preguntado, se impone hacerlo.

   Los padres llaman al primogénito y le plantean la propuesta del tío.

   -Hijo, no debes hacer mucho caso de lo que ha dicho el tío Luis. Lo único que verdaderamente cuenta es lo que a ti te gustaría hacer cuando acabes el bachillerato –le plantea Julia.

   El chico vacila, pero se ve que alguna de las explicaciones de su tío-abuelo ha hecho mella en su ánimo.

   -Aunque se lo he preguntado varias veces, el tío no ha acabado de explicarme qué hace un marino de guerra y sin saberlo es difícil pronunciarse…, pero ha dicho algunas cosas que me han hecho pensar… Lo de que siendo marino viajaré por el mundo me ha gustado y otra cosa que también me ha parecido bien es que tendré un sueldo para toda la vida. Más que nada por vosotros, sé lo mucho que trabajáis y si yo, que soy el mayor y que debo dar ejemplo a los demás hermanos, puedo ayudar a la familia, es algo que me viene de cara –Los padres miran orgullosos a su hijo, el hecho de que afirme que lo primero en lo qué piensa es que está dispuesto a ayudar a la familia les demuestra que tantos años predicando que la familia es lo primero ha terminado por enraizar.

   -Bueno –zanja el padre-, como estamos hablando de algo que no se producirá hasta que acabes el curso, vamos a despreocuparnos y, cuando llegue el momento, tanto tu madre como yo apoyaremos la decisión que tomes, sea la que sea. 

   A todo eso, 1921 se ha despedido y el nuevo año va a ser cardinal para la familia Carreño porque son varias las resoluciones que han de tomar: la decisión de Álvaro sobre su futuro, Pilar debe pensar qué estudiará después del bachillerato, Julián terminará la primaria y debe confirmar si acepta matricularse en la academia Magister, y Jesús tendrá que hacer el ingreso de bachillerato para luego marcharse a la residencia cacereña junto con sus hermanos. En el ámbito laboral, Julia debe decidir qué hacer con Interplás, la empresa ha bajado mucho su facturación y ella, con tantos niños y teniendo que regentar ambas tiendas, no le puede prestar la atención debida.

     En el casino, Liaño cuenta a sus contertulios que el gobierno español negocia con Abd el-Krim el rescate de prisioneros del Desastre de Annual, pero lo que realmente encandila a los tertulianos es la noticia que les cuenta el doctor Lavilla.

   -En el aeródromo de Getafe, el ingeniero Juan de la Cierva ha conseguido realizar el primer vuelo en autogiro. Es una especie de avión, pero se diferencia de las aeronaves corrientes que tiene las alas fijadas a un rotor que es el que lo impulsa hacia arriba. ¡Nada menos que ha conseguido elevarse veinticinco metros del suelo durante tres minutos!

  En marzo, el Partido Comunista de España celebra su primer congreso y a principios de abril, en Moscú, Iósif Stalin se convierte en el primer Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética. El doctor Lavilla, que es quien ha contado la noticia, es interrogado sobre el tal Stalin.

   -¿Y ese Stalin va a tener mucho recorrido? –se interesa Julio.

   -En un régimen como el soviético nunca se sabe. Y cambiando de país otra noticia de muy diferente calado: en la India, un independentista llamado Majatma Gandhi ha sido arrestado y condenado a seis años de cárcel. Lo curioso es que el tal Gandhi practica la desobediencia civil no violenta y es un pacifista convencido.

   -¿Y cree que con la desobediencia no violenta va a convencer a los ingleses de que otorguen la independencia a su país? Pues a buena parte ha tocado, los ingleses en cuanto le ponen la zarpa a un territorio no lo sueltan sino es a base de cañonazos. Ahí los tiene en Gibraltar, que antes viajará el hombre a la luna, que soltarán el Peñón –augura Liaño.

   El curso 21-22 ha concluido y Álvaro vuelve a casa con su flamante título de bachiller. Y con ello, se plantea la gran pregunta.

   -Hijo, no tengo palabras para decirte lo orgulloso que estamos tu madre y yo, eres el primer Carreño que se ha hecho bachiller. Y dicho esto, tenemos que volver a peguntarte: ¿ya has decidido qué quieres hacer?

   Ante la sorpresa del matrimonio Carreño, la respuesta de su primogénito no es la que deseaban.

   -Lo siento, papás, este último año algo se me han aclarado las ideas, pero no de manera definitiva. Dudo entre exactas, física o química, aunque la que más me tira son las matemáticas puras. Y me han dicho que en Sevilla existe una Facultad de Ciencias Exactas, en la que, al parecer, hay muy buen profesorado.

   -Y lo del tío Luis de hacerte marino de guerra, ¿has llegado a considerarlo? –pregunta Julio.

   -Pues sí que lo he pensado, pero a mí es que eso de los militares…, todo el día dando y recibiendo órdenes a troche y moche, no sé qué quieres que te diga…

   Los Carreño comentan entre sí la sugerencia de su primogénito de estudiar matemáticas en Sevilla.

   -Yo habría preferido que hubiese estudiado para médico, ingeniero o abogado, pero eso de las ciencias exactas no sé... Porque me parece que esa carrera no tiene más salida que la enseñanza –en el tono de Julia trasciende la decepción.

  Tras mucho cavilar y preguntar a unos y a otros, y con la anuencia del chico, antes de irse de veraneo Julio matricula a su primogénito en el primer año de Ciencias Exactas en la Universidad de Sevilla.

   La familia Carreño ha cambiado su lugar de vacaciones, se han cansado de Punta Umbría. Alguien les ha contado que en la provincia de Cádiz hay playas tan o más tranquilas que las onubenses. Tras preguntar a amigos y conocidos, acaban optando por las playas de Conil de la Frontera. Un fin de semana aparece Julio en la playa sin previo aviso.

   -Marido, ¿ocurre algo?, no te esperábamos hasta fin de mes.

  -Tranquila, no pasa nada. He venido porque el domingo el Rey estará en Cádiz para despedir al buque-escuela de la Armada, el Nautilus, que parte para realizar la vuelta al mundo en viaje de instrucción. El comandante Liaño me ha contado que es una escena inolvidable y que, aunque solo sea una vez en la vida, vale la pena contemplarla. 

   Han de preguntar varias veces para llegar al muelle donde está fondeado el Nautilus. Cuando arriban, la ceremonia de despedida ha concluido, pero todavía pueden ver la corbeta, con las velas recogidas, camino de la bocana con la ayuda de un remolcador. La estampa es realmente espectacular y queda grabada en la imaginación de la chiquillería.

   Llega agosto y los Carreño se desplazan, como todos los años, a Pinkety. En esta ocasión regresan antes porque hay que preparar el equipaje del primogénito. Es su padre quien le acompaña a Sevilla. A su vuelta, todos quieren saber más detalles de cómo es la ciudad y con qué ánimo se ha quedado Álvaro.  

   -Preguntad de uno en uno, por favor. Os prometo que en la primera ocasión que tenga haremos un viaje para que veáis a vuestro hermano y conozcáis la ciudad. En cuanto a cómo se ha quedado Álvaro, yo diría que bien, en los dos días que he estado allí se ha mostrado muy animoso en todo momento.

      El curso 22-23 ya ha comenzado y la chiquillería Carreño se reintegra a sus respectivos centros docentes. Hay dos hechos que destacan: que Julián comienza sus estudios en la academia Magister, y que Jesús inicia el bachillerato y se marcha a Cáceres en compañía de Pilar. Recordando lo que años antes hizo Julián, los padres encarecen a su hija mayor que los primeros días no pierda de vista a su hermano, hasta que se aclimate.

   -No paséis miedo, papás, lo tendré vigilado pero no creo que haga falta, Jesús no es de la misma pasta que Julián, no se va a escapar.

   Sin avisar llega la Navidad y los Carreño ausentes retornan a la casa familiar. Los que llegan desde Cáceres vienen sin ningún problema a cuestas, pero ese no parece ser el caso de Álvaro, está un tanto alicaído y cuando sus padres le preguntan su respuesta es que no le pasa nada, que está bien. Julia sabe que, aunque aparentemente se lleven mal, con el único miembro de la familia con el que a veces el primogénito se desahoga es con Pilar. Lo que la lleva a hablar con su hija mayor y presionarla para que le cuente porqué su hermano está mustio y como ido. Después de un tira y afloja, Pilar le dice que se lo contará, siempre que le prometa que no le dirá a Álvaro que es ella la que se ha chivado.

   -El problema del tato es simple: no le gustan las mates que enseñan en la facultad sevillana de Exactas.

   -¿Qué quiere decir eso de que no le gustan las matemáticas que enseñan en la facultad? –Julia no acaba de entenderlo.

 

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro III, Los hijos, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 150. El benjamín