viernes, 13 de septiembre de 2019

Capítulo 29. Reconstruyendo el periplo de Curro.- Episodio 121. De Alvito a Torrenostra

   Grandal, a petición de sus amigos, les está contando su teoría sobre lo que ocurrió en la habitación de Curro Salazar la tarde de la Asunción. Ha comenzado por señalar las raíces del caso Pradera que sitúa en el archifamoso caso ERE.
-Un testigo clave de ese caso era Salazar, de ahí que sea lógico pensar que algunos de los que han querido callarle para siempre puedan ser artífices o autores intelectuales de su muerte.
-El resumen que has hecho del caso ERE creo que ha quedado más claro que el agua clara, Jacinto. Ahora la pregunta a formular es: ¿cuál es la siguiente página de la historia del caso Pradera?, que es lo que nos interesa –quiere saber Ballarín.
-Más que de página deberíamos hablar del segundo capítulo de la historia que nos ocupa –responde Grandal-, y es el periplo que recorre Salazar desde que huye de Sevilla hasta que aparece en Torrenostra y que, según la información que me pasó el sargento Bellido, ha sido reconstruido por los agentes de la UCO.
-Perdona mi ignorancia, Jacinto, ¿qué es la UCO? –pregunta Ramo que no estuvo en el principio de la investigación.
-Son las siglas de la Unidad Central Operativa, que es el órgano central del servicio de policía judicial de la Guardia Civil, encargada de la investigación y persecución de las formas más graves de delincuencia y crimen organizado. También sirve de apoyo a las unidades territoriales de policía judicial de la Benemérita que, por falta de personal o de medios o porque el ámbito del delito sea interprovincial, requieran el apoyo de esa unidad.
-Si seguís preguntando a cada momento, la explicación no acabará nunca –protesta Ballarín.
-Tranquilo, Amadeo. Como decía, tras la huida de Sevilla de Curro su primer escondite fue un pueblecito llamado Alvito perdido en el interior del Alentejo, región del centro-sur de Portugal más conocida por sus dehesas de alcornoques, olivos y vides que por su afluencia de visitantes. ¿Por qué huyó a Portugal?, quizá porque era el país que tenía más a mano, quizá porque supiera portugués o vaya usted a saber. Allí estuvo unos meses hasta que por causas desconocidas cambió de localidad y se marchó al Algarve. Es la región más meridional de Portugal y fronteriza con la provincia de Huelva. Es famosa por sus playas, sus complejos hoteleros y su clima lo que hacen que sea la región portuguesa que más turistas recibe. Dos de los mayores complejos turísticos de Europa se encuentran allí: Vilamoura, junto a la playa de la Falésia y la playa de Rocha en la localidad de Portimao. Pues bien, dentro del Algarve eligió la ciudad costera de Tavira a unos veinticinco kilómetros de la frontera española. Está en el distrito de Faro, que es la capital de la región, Allí estuvo cerca de un año. En algún momento alguien debió descubrirle, le pasó algo que ignoramos o simplemente se aburría por lo que optó por cambiar de guarida.
-La verdad es que el tío tenía poca imaginación. Si decides pirarte, ¿por qué no hacerlo a Brasil, a Cuba o a Bali en vez de esconderte al lado de tu casa? –se pregunta Álvarez.
-El tercer capítulo del periplo –prosigue Grandal sin contestar la pregunta de Álvarez- empieza cuando elige su tercer escondrijo: Torrenostra. ¿Por qué eligió una playa poco conocida y escasamente frecuentada, una playa que en muchos mapas ni siquiera aparece? No lo sabemos, personalmente creo que precisamente por eso, por ser poco conocida y menos frecuentada. ¿Quién podía sospechar que Francisco Salazar Jiménez, un personaje clave del caso ERE, se alojaba en un modesto hostal de la que posiblemente sea la más desconocida playa de la Costa de Azahar? En principio, el escondite estaba bien elegido para alguien que quiere pasar inadvertido. Era posible, pero en absoluto probable, que alguien le reconociera en este lugar, pensando sobre todo que Andalucía, dónde era más conocido, es la región española que menos visitantes aporta a las playas levantinas y por consiguiente menos probabilidades había de que alguien le reconociera.
-Eso posiblemente sea cierto. Un indicador de donde son los veraneantes que vienen aquí es la prensa, y en los puestos de periódicos, tanto de la playa como del pueblo, nunca he visto un periódico andaluz –aduce Ramo.
-Lo que apoya mi tesis sobre el porqué de la elección. Bien, un buen día, a primeros de julio, Salazar aparece en el hostal los Prados. Por las declaraciones de la patrona sabemos que Curro, como a él le gustaba que le llamasen, presenta como documento para inscribirse un carné de conducir alegando que ha extraviado el DNI y que está tramitando la expedición de un duplicado. El carné, más falso que un reloj Piguet comprado en un mercadillo, estaba a nombre de Francisco Martínez Galán y así le llamamos todos hasta que se descubrió su verdadera personalidad. Paga en metálico y por adelantado todo el mes de julio y a primeros de agosto hace lo mismo. También deja caer que es posible que se quede más tiempo, hasta que el establecimiento cierre a final de temporada. En el hostal se comporta como un cliente correcto, discreto, poco charlatán y deja buenas propinas por lo que los empleados le dan un trato preferente. Suele pasear a primeras horas de la mañana y a últimas de la tarde por la playa, pero no es amigo ni de tomar el sol ni de grandes baños. La camarera que tiene asignada su habitación, la número 16, es Anca Dumitrescu, a quien todos conocéis. Rumores sin confirmar apuntan que pudo haber un fugaz romance o simplemente una aventura sexual entre Curro y la joven rumana. Como el hecho, en caso de ser verdad, era irrelevante para la investigación no he querido preguntar a la chica para no avergonzarla ni crearle más problemas con su novio, puesto que ambos aunque estuvieron en la habitación del exsindicalista no tuvieron arte ni parte en su muerte. Finalmente, un dato significativo: en el mes y medio que Salazar vivió aquí no hizo amigos, tampoco parece que lo intentara. Jugó algunas partidas de dominó con gente del pueblo, pero sin llegar a intimar con nadie. Lo más parecido que tuvo a unos amigos o, mejor dicho, conocidos fuimos nosotros.
-A mí me parecía muy dicharachero como buen andaluz –opina Álvarez.
-Yo intuí desde el primer momento que era hombre al que no le gustaban las preguntas, ni siquiera las más inocentes –afirma Ponte.
-Recordaréis que yo solía decir que me parecía que no era trigo limpio. No sé por qué me dio esa impresión, debió de ser una cuestión de olfato policial –recuerda Grandal que dirigiéndose a Ramo le pregunta-. ¿Tú llegaste a conocerle?
-No, no le conocí, creo que ni siquiera llegué a cruzarme con él pues a tenor de las fotos que ha publicado la prensa no recuerdo haberle visto –responde Ramo.
-Antes de que me preguntes, Jacinto, yo tampoco le conocí –afirma Ballarín con su pizca de ironía-, y te ruego que sigas con la historia porque a este paso va a llegar el treinta y uno de agosto y todavía estaremos en los prolegómenos.
-Poco a poco, hila la vieja el copo –es la respuesta de Grandal echando mano del inabarcable refranero español-. No tengas prisa, Amadeo, que os lo contaré todo antes de que acabe agosto. Prosigo, durante el mes de julio, Salazar llevó una vida tranquila y sin sobresaltos, al menos que sepamos, pero a partir de primeros de agosto algo cambió. No hemos averiguado cómo o quién lo hizo, pero su escondite en este lugar paradisíaco fue descubierto. Tengo tres hipótesis al respecto: una es que alguna de las contadas personas en Andalucía con las que seguía teniendo algún tipo de contacto tuviera un desliz y dijera donde se ocultaba, otra es que una de esas personas le traicionó y reveló dónde se escondía, y la tercera que alguien por pura chiripa le reconoció y dio a conocer su escondrijo. Teniendo en cuenta lo mucho que se juegan en el caso ERE un montón de tipos de allá abajo, me inclino por la segunda hipótesis aunque no descarto la primera; en cambio la última me parece bastante improbable.
-Estoy contigo, Jacinto, con el follón que hay montado en Andalucía con el caso ERE no me extraña nada que las traiciones y los chivatazos abunden más que los mosquitos en los veranos que no fumigan –comenta Ramo.
-Bien, como decía, a partir de primeros de agosto algo cambia en la vida de Curro. Su localización en Torrenostra parece que rápidamente trasciende en los ámbitos sevillanos pues el 6 de agosto son varios los individuos de la ciudad hispalense que se ponen en marcha hacia Castellón. El primero que llega es Carlos Espinosa que alquila un avión privado que le lleva al aeropuerto de Castellón-Costa de Azahar y que se hospeda en el Hotel del Golf Playa en el Grao de Castellón.
-Allí estuvimos preguntando el menda y Manolo –recuerda Álvarez.
-Luego van llegando los demás. Francisco José, el hijo, hace el trayecto desde Sevilla en autobús y se aloja en el Hotel Miramar del pueblo. Es el alojamiento más cercano al de Curro. Rocío, la exnovia, también viaja en autobús y asienta sus reales en el Hotel Restaurante Serra d´Irta de Alcossebre. De esos tres desplazamientos es fácil deducir que el individuo o grupo que envió como emisario a Espinosa es gente de dinero porque alquilar un avión privado no está al alcance de todos los bolsillos. En cambio, el hecho de que tanto el hijo como la exnovia viajaran en autobús y se alojaran en hoteles de una estrella supone que sus presupuestos para el viaje eran muy limitados.
-Te puedo decir lo que se gastaron en el viaje porque he tenido la curiosidad de mirarlo en internet. El trayecto Sevilla-Castellón, con una duración de algo más de once horas, tiene un coste de sesenta y tres euros –informa Ballarín.
-Yo nací demasiado pronto y me quedé en la galaxia Gutenberg, pero reconozco que el invento de internet es la rehostia –proclama Ponte.
-Y que lo digas. Cosa que no sepas preguntas al señor Google y al instante te lo busca –comenta Ballarín.
-¿Y si hacemos otra ronda de birras? –propone Álvarez que se ha quedado seco.

PD.- Hasta el próximo viernes en que publicaré el episodio 122. No venían por su cuenta, eran emisarios

lunes, 9 de septiembre de 2019

*** Post info 7. Fin de Una playa demasiado tranquila e inicio de una nueva novela


   Se acabó el veraneo para mí. He dejado las tranquilas y escasamente pobladas playas de Torrenostra en el Mediterráneo valenciano y he vuelto a Madrid. He encontrado la ciudad como siempre: mucho sol, las aceras atestadas de viandantes, la almendra central de la ciudad repleta de extranjeros que se lo quieren comprar todo, y los viales saturados de automóviles. Parece que nada ha cambiado, hasta seguimos sin gobierno, algo que a los ciudadanos no parece quitarles el sueño; a mí tampoco.
   Tengo noticias que darles. No me acostumbro a tutear a mis lectores, al fin y al cabo no les conozco y me educaron para tratar de usted a los desconocidos. A lo que iba, Una playa demasiado tranquila está llegando a su fin. Quedan por publicar 10 episodios, lo que supone 10 semanas. Por tanto, el 15.11.19 colgaré en este blog el último episodio de la novela y conoceremos el desenlace del enigma de la muerte de Curro Salazar, verdadero protagonista de la novela tanto mientras vivió como después de haber fallecido. Jacinto Grandal, el coprotagonista junto a la panda de sus jubilados amigos, nos revelará lo realmente que ocurrió en la habitación del antiguo sindicalista el día de 15 de agosto de 2016.
   Y reitero otro anuncio que he ido haciendo en los últimos posts informativos que he ido colgando: tras el episodio final de Una playa demasiado tranquila y sin solución de continuidad comenzaré a publicar, también los viernes, las primeras entregas de mi próxima novela por episodios cuyo título provisional, que quizá termine siendo definitivo, es Los Carreño, también a razón de un episodio por semana.
   Los Carreño es una novela totalmente diferente de la actual, por temática, por unos escenarios que no tienen nada que ver con las playas mediterráneas y por el espacio temporal en que discurre.
   Los Carreño es la crónica de una saga familiar, que responde a dicho apellido, y que discurre de 1889 a 1949. Sesenta años de historia de una España agitada por cruciales acontecimientos que influirán, de muy diversas maneras, en la vida de los miembros de la saga. Una España que lleva un considerable atraso respecto a los demás países europeos, prácticamente en todos los terrenos. Es revelador el dato que en el año (1889), en que comienza la novela, en el país no hay sufragio universal. Hablamos del sufragio masculino, pues las mujeres tendrán que esperar hasta 1931, cuando la Constitución de la II República reconozca el acceso femenino al voto. Otro dato, que revela la dramática situación de un amplio sector del pueblo español es que hasta 1904 no se legisla el descanso de los domingos para los obreros.
   En una España arcaica, donde impera la tradición, un país empobrecido, con unas instituciones políticas minadas por la corrupción y el caciquismo, los fundadores de la saga han de luchar a brazo partido para que sus hijos puedan formar parte de la pequeña burguesía que comienza a emerger en el país. En ese contexto se desarrolla la primera parte de la novela, o Libro I, que se titula Un mañego enamorado.
   Amor, odio, amistad, aversión, heroísmo, cobardía, fidelidad, deslealtad, confianza, celos, astucia, ingenuidad, tenacidad, inconstancia son algunos de los sentimientos que experimentan y sufren los personajes de la obra durante esos años de finales del siglo XIX y primer tercio del XX.

viernes, 6 de septiembre de 2019

120. Las raíces del caso Pradera


   Jacinto Grandal suele acceder a Torreblanca por la entrada sur de la N-340 que empalma con la calle San Antonio o el Raval. Para ir a la playa recorre la calle hasta el cruce con Colón a cuyo final enlaza con Galicia que lleva a la Avenida del Mar que, a su vez, desemboca en la carretera a Torrenostra. Durante las fiestas, al estar cortadas muchas calles, ha de coger la calle Labrador hasta la calle Estación, desde la que llega a la carretera de la playa. Esta mañana se ha sorprendido al ver que en la calle San Antonio cada dos o tres metros hay un montoncito de arena, un haz de leña y unos melones. ¿Qué demonios es esto?, se pregunta. En todas las demás calles no ve los preparativos del Raval. Está citado con sus amigos en la terraza del bar el Muret, pues les prometió el día anterior que les contaría su teoría sobre lo que pasó en la habitación de Curro Salazar la tarde de la Asunción. Cuando llega, la cuadrilla está al completo.
-Buenos días, colegas, ¿qué estáis tomando, birras?
-Y algo más, Pedro nos ha sorprendido trayendo una botella de clarete del Burgo de Osma que entra sin pedir permiso –cuenta Álvarez.
-¿El Burgo de Osma?, eso está en Soria. No sabía que era tierra de buenos vinos.
-Es la parte más oriental y quizá la menos conocida de la Ribera del Duero, pero produce buenos caldos. Pruébalo y verás –le ofrece Ramo llenándole un vaso.
-¿Vienes preparado para contarnos tu teoría sobre lo que ocurrió en la habitación de Salazar? –inquiere Ballarín.
-Por supuesto. Anoche estuve hasta las tantas ordenando lo que hemos descubierto –Grandal utiliza el plural en deferencia a los amigos que han arrimado el hombro en las investigaciones sobre el misterio de la muerte del exsindicalista-, depurando lo que no sabemos y sistematizando la estructura de mi teoría sobre cómo fue el final del pobre Salazar.
-Pues te escuchamos, figura. Puedes hacer el paseíllo cuando gustes y no tengas miedo de arrimarte que estamos demasiado cascados para empitonar a nadie –dice Álvarez echando mano de su jerga taurina.
-Así lo haré, matador, pero antes una pregunta para Pedro que al ser oriundo del pueblo es el más indicado para contestarla –y Grandal cuenta lo de los montones de arena y los haces de leña que ha visto esparcidos a lo largo de la calle San Antonio y como en el resto de viales del pueblo no los había-. ¿Para qué es eso?
-Es por la fiesta de las paellas –y Ramo les explica que a lo largo del Raval, como se la conoce en el pueblo, y sus alrededores multitud de collas de amigos y familias cocinarán hoy una paella en la calle y luego se la comerán allí mismo. El Ayuntamiento, previa inscripción, les provee de arena sobre la que hacer el fuego, de leña, de melones y de cerveza. La fiesta finaliza con una gran batalla de agua y está amenizada por charangas. Pese a que lo de las paellas es un festejo relativamente reciente, comenzó hará treinta y tantos años, se ha convertido en el evento en que más gente participa. Hay años que se reúnen más de mil personas. Se puede decir que uno de cada cinco torreblanquins participa en la fiesta. Es digno de ver tantas paellas preparándose al mismo tiempo, y acaba proponiendo…
-Si os apetece luego podemos subir un momento y nos damos un garbeo por el Raval para que veáis la fiesta en su propia salsa.
-Más que en su salsa será en su paellera –dice Álvarez haciendo la gracieta de turno.
-Bueno, dejaros de historias de paellas y vamos al grano. Jacinto, tu teoría sobre la muerte de Salazar, please –reclama Ballarín.
-Pues vamos allá. Primero, unas precisiones sobre el caso Pradera que arranca con la muerte violenta o no natural de Salazar. Hay dos subclases de muerte violenta: la de aquella que se debe a un mecanismo suicida, homicida o accidental; es decir, exógena al sujeto. La otra subclase es la muerte sospechosa de criminalidad, aquella que pudiendo ser natural se presenta bajo la sospecha y la duda y que son aquellos casos en los que, por acontecer la rápida muerte de una persona aparentemente sana o porque las circunstancias de lugar y tiempo impiden un diagnóstico preciso, la hacen sospechosa de criminalidad siendo en este caso preceptivo la práctica de la autopsia. El deceso de Salazar lo podríamos incluir en este último supuesto, muerte sospechosa de criminalidad, lo que en principio requiere la existencia de uno o varios agentes externos -Grandal hace un parón para tomarse el culito del clarete del Burgo de Osma que todavía queda en el vaso.
   Nadie dice nada ni hay ninguna clase de pregunta, por lo que el excomisario continúa con su explicación.
-Decía antes que el caso Pradera arranca con la muerte no natural de Salazar, pero sus raíces o antecedentes hay que buscarlos en otro caso, el llamado caso ERE del que habréis visto infinidad de informaciones en los medios, pues dado que en él están metidos buena parte de los políticos andaluces, aparece continuamente en los telediarios y en las portadas de la prensa. Hagamos una sinopsis sobre el mismo… -y Grandal hace un resumen del caso ERE, también llamado EREgate o caso del fondo de reptiles. Se trata de una red de corrupción política vinculada a la Junta de Andalucía que gobierna el PSOE desde 1980, hace la friolera de 36 años. El origen del caso ERE estuvo en la investigación de presunta corrupción en la empresa municipal Mercasevilla. Una compañía privada iba a abrir una escuela de hostelería en terrenos de dicha empresa por lo que recibió una subvención de 900.000 euros de la Junta de Andalucía. El empresario se sorprendió cuando dos personas le exigieron la mitad de la subvención a cambio de garantizarle posteriormente otra subvención para dar cursos de formación. Dos exdirectores de Mercasevilla y el exdelegado provincial de empleo de la Junta fueron condenados por este caso. A partir de la investigación en dicha empresa municipal salieron a la luz presuntas irregularidades que se ampliaron a otros campos como el de los falsos prejubilados y las ayudas fraudulentas a empresas. En el 2001, la Junta de Andalucía, que entonces presidía Manuel Chaves, inició un procedimiento para respaldar económicamente a empresas con problemas de continuidad que se veían obligadas a presentar expedientes de regulación de empleo. Los ERE eran para realizar prejubilaciones o despidos… La correspondiente investigación desarrollada por la jueza Mercedes Alaya, del Juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla, con la colaboración de la Guardia Civil, sostiene que existieron graves deficiencias en la gestión de las ayudas a los ERE puesto que se concedieron prejubilaciones presuntamente fraudulentas, pagadas a personas que nunca habían trabajado en las empresas afectadas. Asimismo, se dieron subvenciones a empresas que no estaban presentando un ERE e incluso a personas que no llegaron a crear ninguna empresa. También se pagaron comisiones, muy por encima del valor de mercado, a intermediarios entre la Junta y los trabajadores, que fueron a parar a aseguradoras, consultoras, bufetes de abogados y sindicalistas relacionados con la Junta, entre ellos Salazar…, y termina la explicación añadiendo…
-Todo ello, en caso de probarse, supone un fraude de cientos de millones, aunque las cifras varían en función de la fuente. Asimismo, la juez Alaya no descarta el pago de sobornos a cargos políticos de la Junta por parte de los comisionistas.  
-Sé lo que es la prejubilación, pero no lo de los falsos prejubilados, ¿de qué se trata exactamente? –pregunta Ballarín.
-Como sabes, la prejubilación es una fórmula de finalización de contratos laborales, utilizada por acuerdo entre las empresas, los trabajadores y, en su caso, la Administración si participa en la financiación de estas. Es una fórmula legal ampliamente extendida, pero su uso en este caso está cuestionado por la policía judicial que lo investiga. Se produce el fraude al incluir, como prejubilados en los ERE de las empresas beneficiadas del fondo, a personas que no han tenido relación laboral con esas empresas o al sostener que lo habían hecho por unos periodos de tiempo mayores que los reales. De las primeras 183 irregularidades investigadas, 141 corresponden a trabajadores que cobraban una prejubilación mayor de la que les correspondería, y 126 eran individuos infiltrados que jamás trabajaron en esas empresas. En cuanto a las ayudas fraudulentas a empresas, teóricamente en crisis, se realizaban de forma totalmente discrecional, sin ningún tipo de trámite ni control gubernamental o parlamentario. Las manejaba a su arbitrio, según la investigación de la juez Alaya, el Director General de Empleo de la Junta, un tal Francisco Javier Guerrero actualmente en prisión provisional.
-Como diría un andaluz, ¡ojú, vaya tela! –exclama Álvarez.
-Desde luego. Y para terminar, decir que la causa troncal del caso ERE acumula cerca de 300 investigados, de los cuales 22 son exaltos cargos de la Junta de Andalucía implicados en la llamada pieza política.
-¿Y cuánta pasta se llevaron esos sinvergüenzas a la bolchaca? –quiere saber Ramo.
-En ese capítulo parece que nadie se pone de acuerdo, desde los que hablan de poco más de cien millones hasta los que lo elevan a varios miles. La única cifra que he visto recogida en la prensa es la de la partida presupuestaria de los ERE, denominada fondo de reptiles, y que estuvo dotada con algo más de ochocientos cincuenta millones de euros durante más de diez años. Pues bien, esas son las raíces del caso Pradera, y en ese entramado Salazar se movía cómo pez en el agua haciendo de comisionista, de conseguidor y de hombre para todo. Cuando se descubrió el pastel fue uno de los primeros en dar con sus huesos en la cárcel, pero salió al cumplirse el plazo de la prisión provisional y huyó. Naturalmente, había un montón de gente preocupada por lo que pudiera contar si hacía un pacto con la fiscalía y empezaba a cantar.                                                            
-Lo has dejado muy claro, el caso ERE es el antecedente del caso Pradera –resume Ramo.
-Sus raíces, más bien –sentencia Ballarín.

PD.- Hasta el próximo viernes en que publicaré, en el capítulo 29, el episodio 120. De Alvito a Torrenostra