martes, 1 de julio de 2014

4.21. Ibiza, mon amour

   Cuando Maximino le contó la cruda verdad de su relación con Lorena y la opinión que se tenía de ella en el pueblo, un torrente de sentimientos invadió a Sergio: rabia, frustración, desconcierto, vergüenza, celos. Más que por el hecho de que no era virgen cuando se le entregó, lo que más le desasosiega es que lo haya engañado. La sigue queriendo, pero la impoluta imagen que tenía de ella se ha hecho añicos. Después de mucho pensarlo ha optado por no decirle ni una palabra, más que nada porque sospecha que podría seguir mintiéndole.
 
   A Lorena no le ha gustado que a su chico se le haya terminado el chollo de liderar la banda de los “pepes”. Aparte de que ganaba un pastón, el que Sergio fuera considerado como alguien importante en el pueblo, aunque no todos opinasen positivamente, era motivo de orgullo para ella.
- ¿Y por qué te han dado la boleta?
- Porque ya no necesitan más la asociación y, por tanto, también sobramos los que estábamos allí – ha utilizado el circunloquio para no aludir a Maximino.
- ¡Qué plastas! ¿Y ahora qué vas a hacer, volver a currar con el Francisco?
- Eso será dentro de un mes. De momento, nos han ordenado que desaparezcamos durante ese tiempo del pueblo.
- ¿Irnos del pueblo, y para qué?
- Para que si vienen periodistas a entrevistarnos no nos encuentren. Podríamos hacer un viaje, me han dado un buen dinero. ¿A dónde te gustaría ir?

   En cuanto Lorena oye lo del viaje, se le olvidan todos los resquemores sobre el cese de su chico.
- ¿De verdad podemos ir dónde queramos?
- Iremos donde tú quieras, reina. Ya te he dicho que me han dado una buena prima. Podríamos hacer como una especie de viaje de luna de miel, es algo que me apetece mucho.
- ¿Sabes adónde muchas veces soñé viajar? A Ibiza. Siempre quise conocer la isla desde que, en la peluquería en la que trabajé, leía en las revistas del corazón los reportajes de las estancias de los famosos.
- Pues eso está hecho. Mañana mismo voy a comprar los billetes. Imagino que preferirás que vayamos en avión.
- Espera, has dicho antes que te han dado mucho dinero. ¿Es así? – ante el gesto afirmativo de Sergio, la joven formula una pregunta -. Antes de irnos, ¿podrías hacerme un pequeño regalo?
   El obsequio que pretende Lorena no es tan insignificante. Quiere cambiar el Ford Fiesta por un BMW, que es otro de sus sueños incumplidos. Sergio, como hace siempre, está a punto de decirle que sí, pero al pronto recuerda las risotadas de Maximino cuando contaba las guarradas que le hacía a Lorena y decide castigarla.
- ¿Tú sabes lo que cuesta ese coche? Ni hablar, con el Fiesta nos apañamos.
   La pelea está servida. Lorena no está habituada a que Sergio le niegue ninguno de sus caprichos y se coge una rabieta de época. El chico no cede, hasta que la joven le da un ultimátum:
- Pues si no hay BMW, tampoco habrá viaje. Me quedo en el pueblo. Tú puedes irte dónde quieras y si no vuelves, mejor.
   Cuando Lorena tensa la cuerda hasta el extremo de casi romperla, ocurre lo de siempre, Sergio cede. No sabe si por cobardía, por costumbre o por el miedo de perderla definitivamente, pero cede.

   Unos días después, la pareja llega a Denia, con su flamante sedán, donde cogen el transbordador que les conducirá hasta San Antonio, el puerto más próximo a la península de la mayor de las Pitiusas. Han desechado el viaje aéreo pues Lorena quiere recorrer la isla en el coche de sus sueños. Se hospedan en un hotel de cuatro estrellas de la Playa d´en Bossa. Ha sido toda una concesión de la joven. Sergio quería llevarla a un cinco estrellas, pero ella se negó, tenían que ahorrar para poder afrontar las letras del BMW que suben un pico.
   Lorena ha recortado de varias revistas del cuore varios reportajes de algunas de las playas de Ibiza que suelen frecuentar los personajes famosos. Las visitan todas: Ses Salines y Cala Jondal son las primeras y luego siguen Es Cavallet, Cala Tarida, Es Canar… En Formentera viajan a Es Racó da S´Alga, Ses Illetes y también se relajan en playas donde encuentran a bastantes nudistas como Cala Saona y Es Migjorn. Dejan de broncearse cuando descubren la movida de muchas de las discotecas isleñas y el intenso tráfico de toda clase de drogas que circulan en su entorno. Aquello para Lorena es una suerte de paraíso. Quiere probarlas todas, pues hay muchas que desconoce, y arrastra a ello a su chico.
- ¿No estaremos pasándonos, churri? – pregunta un Sergio que comienza a sentirse desbordado.
- Hay que probarlo todo ahora que somos jóvenes, mi vida. Ya tendremos tiempo de tomar solamente sopitas y buen vino, que es lo que hacen los viejos.
- Lo malo no es probar, sino el mal cuerpo que se te queda. Hay mañanas que no estoy para nada.
- Eso te pasa porque eres un antiguo. ¿A quién se le ocurre querer levantarse a la hora que tú lo haces, cómo si tuvieras que ir al tajo? ¡Qué no te enteras, Contreras! Que estamos de vacaciones y lo que has de hacer es lo que yo, dormir hasta que cae la tarde, luego darte un chapuzón en la piscina, tomar algo en la cafetería para entonar el cuerpo y a conocer otra disco para mover el esqueleto hasta que cierren y pillar todo lo que se pueda. Que esta vida son cuatro días.

   Así transcurren las jornadas, casi mejor se podría decir las noches pues están dormitando casi todo el día, hasta que una tarde, en uno de esos despertares en los que parece que han regresado de otra galaxia y con un cuerpo como si se hubiese pasado la noche cavando acequias, cuando Lorena, tras un gran esfuerzo, logra salir del cuarto de baño medianamente decorada, se sorprende al encontrarse a Sergio vestido solo con el slip.
- ¿Pero todavía estás así, tío? Anda, date prisa que si no cuando lleguemos ya habrán pillado todo lo bueno.
- Hoy no vamos a ninguna parte. Tendrás que conformarte con que nos quedemos aquí.
- ¿Y eso por qué? ¿Te encuentras mal? Ten, toma una de las pastillas de las que pillamos anoche. Esta morada es la mejor. Ya verás cómo te pone a mil.
- Si tomo una sola pastilla más puedo echar hasta la merienda de mi primera comunión. Y no vamos a salir hoy ni ningún día más porque no nos queda una lata.
- ¿Cómo que no queda pasta? ¿Y qué has hecho con toda la talegada que te soltaron los tíos del ladrillo?
- Nos la hemos fundido.
- Pero algo quedará, ¿no?
- Ni un puñetero duro.
- Entonces, ¿cómo vamos a pagar el hotel?
- La semana pasada, vista la prisa que nos dábamos – ha estado en un tris de no pluralizar el verbo, pero ha pensado que no sería justo, él también ha contribuido lo suyo - en quemar el dinero, tuve la precaución de abonar el hotel hasta el día de hoy. O sea, que mañana tenemos que volvernos. Y menos mal que saqué billete de ida y vuelta, si no tendríamos que habernos vuelto nadando – concluye dando a su frase una nota de humor negro.

   La pareja vuelve de Ibiza de muy distinta forma a la del viaje de ida. Han recorrido los cuatro puntos cardinales de la isla, se han bañado en muchas de sus playas, han comido en varios de los restoranes escondidos en sus paradisíacas calas y han bailado hasta el alba en algunas de las discotecas cuya fama trasciende los escuetos límites insulares. También han gastado el dinero a manos llenas hasta no quedarles, literalmente, ni una peseta. Tan es así que a Sergio no le salen las cuentan de cómo podrán afrontar los pagos de la hipoteca del apartamento de Los Arrayanes y las letras del BMW. Aunque para Lorena lo más importante es que la estancia en la isla ha supuesto para ella el descubrimiento de un nuevo mundo en el que la droga de diseño es el centro del universo. En el viaje de vuelta, Sergio ve a la joven tan absorta en sus pensamientos que le pica la curiosidad:
- En qué piensas que se te ve esa cara de felicidad.
- En Ibiza, mon amour. Tenemos que volver.

domingo, 29 de junio de 2014

*** Verano en el hemisferio norte

   Este blog se lee en países de ambos lados de la línea ecuatorial, pero se escribe en España, de ahí la precisión sobre el verano del que hablo.
   En algunos países europeos, la noche del 23 al 24 de junio, festividad de San Juan Bautista, es considerada como una noche mágica. Alrededor de esa jornada, en la que en el hemisferio norte ya ha llegado el verano, es cuando viajo a mi Senillar particular. Cambio el tórrido clima de la meseta castellana por el suave de la costa mediterránea. Me voy a gozar de sus limpias aguas, de su genuino codolar, de su paz y sosiego. Ni atascos en las calles ni multitudes en las playas. Un pequeño y desconocido paraíso.
   Pese a las tentaciones estivales, mantendré el ritmo bisemanal de las entregas, con una excepción: agosto, ese mes es el tradicional período en el que los españoles, los que pueden, cogen vacaciones. Lo que voy a hacer en dicho mes es seguir colgando episodios de Apartamento con vistas al mar, pero en lugar de las dos entregas semanales solo publicaré una, los viernes.  
   Anuncio asimismo que la novela está llegando a su término. Aún no he escrito los últimos episodios, cerrar una historia siempre es complicado, pero probablemente en septiembre, lo más tarde en octubre, daré a conocer el cuasi final de la historia de Sergio y Lorena y el desenlace del boom inmobiliario en Senillar.
   Felices vacaciones para los afortunados lectores que vayan a disfrutarlas y, en todo caso, les deseo a todos un grato verano. En cuanto a los del sur confío que tengan un invierno templado. 

viernes, 27 de junio de 2014

4.20. ¿Por qué tanto miedo los medios?

   Los prolegómenos de la nueva manifestación se inician en la forma que había previsto Pascual Tormo. Los promotores de la protesta hacen circular por los mentideros locales que van a volver a manifestarse y que no tienen ningún miedo a los esquiroles de la banda de los “pepes”. No será con sus groseros insultos como los van a parar repiten a quien quiera oírles. Entre la gente que, por muy diferentes motivos, arropa a los constructores nadie parece reparar que la frase encierra todo un reto: tendréis que hacer algo más que injuriarnos para reventar nuestra protesta. Solo hay una persona que ventea el peligro, Agustín Badenes que así lo confiesa a su socio José Ramón Arbós:
- No me gusta ni un pelo el cariz que está tomando lo de la próxima manifestación.
- Tranquilo, Agustín, no son más que chiquilladas. Pasará como la otra vez, saldrá a la calle un grupito de estudiantes acompañados por unos cuantos jubilados, lanzarán sus panfletos, armarán un poco de revuelo y luego se volverán por donde vinieron. Y hasta es posible que haya menos asistencia, de momento mi hija Chelo no acudirá, me lo ha prometido.
- Bueno, ojalá sea como dices. Ahora solo cabe rezar para que ese hatajo de esquiroles, que teledirigen los hombres de BACHSA, no meta la pata y se líe la parda.

   La nueva manifestación acoge a un número de personas similar a la anterior, la composición de los manifestantes también es parecida, solo hay un par de diferencias respecto a la última vez: hay un cámara en espera de acción para grabarla, un radiofonista haciendo entrevistas y un par de plumillas atentos a cualquier hecho que sea noticiable. El problema es que no pasa nada que lo sea, la otra diferencia es que la masa de los contra manifestantes es sensiblemente superior a los que trataron de reventar la anterior movida.
   El desarrollo de la protesta está discurriendo por los cauces previstos: los que abanderan la manifestación recorren el itinerario marcado por la autoridad,  enarbolando sus pancartas y coreando los eslóganes contra la urbanización de la Marina, mientras los esquiroles los abuchean y les lanzan toda clase de insultos, cuanto más vejatorios mejor. Todo parece transcurrir dentro de la nerviosa atmósfera que suele rodear a esa clase de actos, hasta que un confuso incidente, que posteriormente nadie fue capaz de averiguar quién lo inició, es el desencadenante de un rifirrafe en el que ambos grupos se lían a porrazos y aquello acaba como el rosario de la aurora. Ahora sí que los periodistas presentes tienen materia noticiable.
   Al día siguiente todos los medios regionales recogen la reyerta en sus informativos presentándola como si aquello hubiese sido un sangriento enfrentamiento, cuando no pasó de ser una pelea callejera que se saldó con un brazo roto, algunos cortes y varias contusiones de menor importancia. Quizá el hecho de que el día padezca una acusada sequía de noticias es la causa de que la información también llegue a los medios de ámbito nacional, la primera cadena de Televisión Española recoge la información en sus telediarios. Y lo que es más trascendente, el periódico El País, el primero que suelen leer los políticos, le dedica un editorial poniéndola como ejemplo de lo que el nuevo gobierno de los populares piensa hacer con la costa española: llenarla de hormigón, cargándose al mismo tiempo todos los parajes que deberían ser protegidos por el valor de su flora y fauna.

   Los que primero acusan la noticia son los especialistas de marketing que trabajan para BACHSA. El director de la empresa llama a capítulo a Eliseo Lavilla, quien hasta ahora ha teledirigido la estrategia de los contra manifestantes.
- Eliseo, ¿viste anoche el telediario de la uno?
- Sí, jefe, lo vi. Y esta mañana lo primero que hice fue llamar al secretario de AJOTSE y ordenarle que cierre la sede la asociación y que tanto él como el otro tipo que la dirigía se reintegren a sus anteriores trabajos. Y que todo lo hagan de la forma más discreta posible.
- ¡A buenas horas, mangas verdes! – exclama el jefe visiblemente contrariado -. ¿Pero no les dijiste a esos melones que nada de violencia?
- Claro que lo dije y les insistí mucho en ello. De hecho, hasta ayer no se había producido ningún altercado de esta clase. Y todavía no me explico cómo ha podido pasar éste.
- ¿Has pensado que puede ocurrir si algún medio los entrevista?
- Si he de ser sincero, no había caído en esa posibilidad. De uno de ellos, Sergio, sé que sabría capear el temporal, pero el otro es más bruto que un arado, será capaz de soltar cualquier burrada.
- Haz lo siguiente: además de cerrar la sede, págales un mes de sueldo con la condición de que se larguen del pueblo durante ese tiempo y que cuando vuelvan mantengan la boca cerrada. Y recemos para que el asunto acabe ahí.

   El asunto de la Marina no acaba donde impetraba el experto en mercadotecnia. Por el momento, y siguiendo la sugerencia de Pascual Torno que sigue manejando bajo cuerda los entresijos de la protesta, los manifestantes con algún tipo de lesión han presentado denuncia en los juzgados de primera instancia e instrucción de Gandía. Por otra parte, diversas organizaciones y grupos ecologistas se han puesto en contacto con los responsables de la manifestación mostrándoles su apoyo y solidaridad y pidiéndoles más información para estudiar de qué manera y a través de qué cauces pueden ayudarles.

   En la sede valenciana del PP la noticia no despierta ninguna inquietud. En la del PSOE se limitan a llamar al comité local y únicamente les indican que deberían aprovechar el incidente para calentar los próximos plenos municipales. El asunto podría haber acabado su recorrido ahí, hasta que en los despachos de la calle Génova, sede nacional de los populares, y de la calle Ferraz, donde radica el aparato nacional de los socialistas, alguien da la voz de alarma. Casi al mismo tiempo se descuelgan los teléfonos y desde los órganos centrales tiran de las orejas a las respectivas directivas regionales.
- Juan Ignacio, ¿qué pasa con el lío ese de Senillar? – pregunta el secretario ejecutivo de Política Autonómica del PP al vicesecretario de Política Territorial de la comunidad.
- ¿Un lío en Senillar? – se pregunta más que responde el vicesecretario, dándose tiempo para encontrar una respuesta que sea medio congruente -. Ah, sí, ahora caigo. Nada que deba preocuparnos, el típico follón pueblerino
- Una noticia que sale en El País y a la que dedica un editorial es cualquier cosa menos un follón pueblerino. Mándame por fax toda la información que tengas sobre el pueblo y sus asuntos urbanísticos y diles a los de allí que no den un solo paso ni hagan una puñetera declaración a los medios sin consultarte antes. Estaremos en contacto.
   Desde la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE quien descuelga el teléfono es el secretario de Relaciones Internacionales y Política Autonómica. El vicesecretario de Organización de la calle Blanquerías, sede de la dirección de los socialistas valencianos, es quien le atiende.
- Paco, ¿has leído El País de esta mañana? ¿Qué coño pasa en ese pueblo?
   El vicesecretario le da toda la información que tiene sobre el asunto; toda, no. Le oculta que la noche anterior tuvo una larga charla con el secretario general del partido en la localidad y al comunicarle que iban a aprovechar el incidente para denunciar al gobierno municipal del PP por su desastrosa, y quizá corrupta gestión urbanística, tuvo que escuchar como su correligionario se negaba en redondo a ello.
- ¿Cómo que te niegas? Esta es la ocasión que estábamos esperando para coger a esos advenedizos de la calle Quart por los mismísimos y retorcérselos hasta que revienten.
- Ni se os ocurra - es la tajante respuesta del secretario local.
- ¿Pero en qué clase de partido crees que militas?
- En el partido que, cuando gobernaba Senillar, fue el que autorizó el PAI de la Marina. Como comprenderás, compañero, no podemos ahora salir a los medios diciendo que está mal lo que yo, como alcalde que era, aprobé hace cuatro días. Al menos, conmigo no contéis, antes dimito. La verdad es que no sé por qué tenéis tanto miedo a los medios.

martes, 24 de junio de 2014

4.19. Lameculos y encima cornudo

  El Ayuntamiento no se ha atrevido a denegar el permiso para la celebración de la manifestación en contra de urbanizar la Marina y los promotores de la protesta, agrupados en la Asociación de Jóvenes Unidos por un Senillar Libre, se apresuran a ultimar los postreros detalles de la misma.
- Oye, Chelo, ¿al final el pichafría de Tormo va a estar en primera fila de la mani o qué?
- No. Ha dicho que ese día tiene un tribunal de tesis doctoral en el CEU de Madrid y que no le es posible excusarse. Para mí que no es más que un pretexto para no dar la cara.
- Ese boquituerto es de los que ponen una vela a Dios y otra al diablo.
- Con Tormo o sin él, lo importante es que la mani vaya adelante, lo de menos es quién esté llevando la pancarta. Y sobre eso tengo que daros una mala noticia: yo tampoco voy a estar. El carroza de mi padre me ha amenazado que si voy me va a meter en un internado.
- No se atreverá.
- Me temo que sí. Mamá asegura que esta vez está muy cabreado y que no se va a echar atrás. Lo he pensado mucho y creo que es más inteligente y, sobre todo, más práctico no llevarle la contraria en esto. Porque si me envía fuera del pueblo, aunque no sea a un internado, no podré seguir trabajando con vosotros para pararles los pies a esos chorizos del ladrillo.

   En la Asociación de Jóvenes Trabajadores de Senillar también se están preparando para la manifestación. En su caso, para reventarla o, al menos, para minimizar su importancia entre la población y, en especial, para que su eco no llegue a los medios de comunicación, que es la principal preocupación de la gente de marketing que trabaja para BACHSA, que es quien está detrás de la estrategia esquirol. Eliseo Lavilla, el experto que teledirige la operación, da las pertinentes instrucciones a los teóricos dirigentes de la banda de los “pepes”, como es conocida en el pueblo AJOTSE.
- El Ayuntamiento ha autorizado nuestra manifestación, el mismo día y a la misma hora, pero por diferente recorrido, que la programada por los estudiantes.
- ¿Entonces cómo preparamos nuestra manifestación? – quiere saber Sergio.
- No nos manifestaremos, haremos un conato, pero lo que realmente vamos a hacer es reventar la marcha de los chavales.
- ¿Qué hacemos, los molemos a palos? – pregunta Maximino.
- De ponerles la mano encima nada de nada. Lo que tenéis que hacer es tratar de resquebrajar su moral con toda suerte de abucheos, improperios y cuanto se os ocurra para que se vengan abajo.
- O sea, llamarles hijos puta, cabrones, mariconazos y todo lo que sigue – apunta Maxi.
- No, tampoco es eso, tenéis que insultarlos de modo que quede patente para la población que los que se manifiestan son una panda de hijos de papá, de señoritos, de vagos, de melindrosos, de blandengues, de meapilas. En fin, cuanto se os ocurra, pero que vaya en la dirección de mostrarles como un grupo de privilegiados que jamás han dado un palo al agua y que, encima, protestan contra aquello que da trabajo y pan a la gente que ha de sudar para poder comer. Si conseguís eso, lograremos que la mayoría de la población no secunde su protesta.
- A todo esto, ¿cuántos tíos nos vas mandar? – inquiere Sergio.
- De acuerdo con los datos de manifestantes que habéis previsto creo que con una treintena será suficiente.

   La manifestación es un fracaso para ambas asociaciones. Los de AJUSEL logran congregar un corto número de manifestantes, entre adolescentes, jóvenes y jubilados. Los de AJOTSE también fracasan porque sus intentos de minar la moral de quienes se manifiestan insultándoles con toda clase de lindezas no produce el efecto deseado. Al final, hay un pequeño incidente entre varios manifestantes y unos cuantos esquiroles que, afortunadamente, solo se traduce en un cruce de amenazas y más insultos. Lo único reseñable es el empujón que recibe uno de los adolescentes que protestan y que termina con el chaval en el suelo; al caer se hace una pequeña brecha en la cabeza, sus compañeros lo llevan al consultorio de la seguridad social donde restañan la herida calificada de leve. El facultativo elabora el preceptivo informe, una copia del cual termina en el cuartelillo de la Guardia Civil que, al no haberse presentado denuncia alguna, archiva las diligencias.

   El grupo que lidera la protesta contra la urbanización de la Marina se reúne para evaluar el resultado de la manifestación y planificar nuevas acciones.
- Lo cierto es que hemos conseguido bien poco. La asistencia fue muy pequeña y no parece que hayamos logrado gran cosa – se lamenta uno de los chavales.
- Y encima los de la banda de esquiroles de los “pepes” tocándonos los cojones – se queja otro.
- Y por si faltaba algo no hemos sido noticia en ningún periódico, radio o tele. Nada, como si no hubiese ocurrido nada.
- Precisamente por ahí es por donde hemos de atacar, por los esquiroles y los medios.
   Chelo Arbós les cuenta la idea que le ha soplado Pascual Tormo. Lo importante no es manifestarse sino que la prensa lo recoja y para conseguirlo es imprescindible que haya cuantos más incidentes mejor. Lo que deberían hacer es airear por todas las esquinas que volverán a manifestarse y que no le tienen miedo a nadie y menos a los esquiroles que los pusieron a caldo que, encima, son casi todos forasteros. Lo que deben conseguir es que los contra manifestantes se calienten y cuando los insulten enfrentarse con ellos. Es posible que alguien termine con un ojo a la funerala, con algún chichón o, en el peor de los casos, con un hueso roto, pero habrá que dar por bien empleados esos pequeños percances porque seguro que su protesta será recogida por los medios. Y cuanto más follón se monte más repercusión mediática van a tener. Tormo, que tiene algunos contactos con medios de comunicación de la capital, se ha comprometido a que el día de la nueva protesta haya presentes algunos representantes de la prensa, radios y televisiones regionales.

   La dirección de AJOTSE se reúne asimismo para valorar sus esfuerzos para reventar la protesta. También ellos están descontentos con el resultado.
- La verdad, Lavilla, es que no hemos conseguido nada, pese a todo cuanto les dijimos, los chavales no alteraron ni el paso ni el talante. Para mí que lo tenían bien estudiado – comenta Sergio.
- Ya lo dije yo – recuerda Maximino – que solo con insultos y bobadas de esas no íbamos a lograr nada. Otro gallo nos hubiese cantado si les hubiéramos soltado una mano de hostias. Unos cuantos guantazos bien repartidos son mano de santo para acojonar a esos chiquilicuatros.
   Lavilla duda sobre qué hacer si los estudiantes vuelven a manifestarse como se rumorea por los mentideros locales. Conocedor de quién es la cabeza pensante de la asociación le pregunta:
- Sergio, ¿y tú qué opinas, también crees que a palos se yugulará la protesta?
- No creo que liándonos a palos consigamos algo. Tú insistes siempre en que lo más importante no es que se manifiesten sino que la protesta no la recojan los medios. Si llegamos a la pelea barriobajera hay muchas probabilidades de que sí lleguen los hechos a la prensa. Yo pienso como tú, Eliseo, mejor será seguir actuando con mano de hierro, pero en guante de terciopelo, como solía repetir uno de mis profes del colegio.
   Lavilla está de acuerdo con la postura de Sergio que, en definitiva, también es la suya y les ordena que sigan atosigando a los manifestantes, pero sin llegar a las manos. Esta vez les enviará más peones para ver si el número les impone. En cuanto el experto se marcha, Maximino revienta:
- Colega, eres el tío más pelota que me he echado a la cara. Por eso llevas el carrerón que llevas, porque siempre dices a los jefes lo que quieren oír. Supongo que también por eso tienes contenta a la golfa de tu churri.
 - Lorena no es ninguna golfa – salta Sergio como un resorte -. Para que te enteres, yo fui el primer hombre que conoció.
   La carcajada que suelta Maximino retumba en el despacho.
- ¿Qué tú fuiste el primero? Amos, anda, pues menudo pardillo eres. Por si no lo sabes, yo fui quien la desvirgó, y bien puta que salió que estaba todo el día detrás de mí como una gata en celo. Y después de mí, conozco al menos a diez tíos que también se la han tirado. ¿No te han contado que tu zorrilla era uno de los chochitos más buscados del pueblo? Pues para que te enteres de una jodida vez, llevas unos cuernos más grandes que el marrajo que empitonó al Paquirri. ¡Joder, con el pichafloja, lameculos y encima cornudo!

viernes, 20 de junio de 2014

4.18. Lo que faltaba, los calabreses

   Llegan dos representantes de la Società di Gestione Grazzi para establecer los primeros contactos con los directivos de BACHSA. Lo primero que plantean es que un delegado de la sociedad italiana entre a formar parte del consejo de administración de la empresa constructora. Tras un medido tira y afloja, más para salvaguardar las apariencias que otra cosa, el directorio aprueba la petición.
   En la primera reunión del consejo de administración de BACHSA se aprueba el nombramiento del representante de la sociedad calabresa, se trata del avvocato Enrico Montofarni. A continuación, el consejero delegado da la palabra a Juan Antonio Cardona quien, como responsable de las finanzas de la compañía, expone el actual estado financiero de la empresa. Comienza con la noticia que más temen los empresarios: habrá que rascarse el bolsillo:
- Lamento informar a los señores consejeros que, pese a la reciente ampliación de capital, seguimos padeciendo una creciente falta de liquidez debida fundamentalmente a las crecientes exigencias de Cajaeuropa respecto a refinanciar la masiva compra de nuevos solares.
- Eso no dice nada a favor de cómo se lleva la planificación financiera. Hicimos una ampliación hace cuatro días y ¿ya estamos ante otro cuello de botella? Pido una explicación y que sea convincente – exige un consejero representante de un fondo de inversión.
- La explicación, caballeros, es simple. Nos hemos visto obligados a comprar la mayor parte de los solares del PAI de la Marina antes de que lo hiciese la competencia. Esos terrenos se han encarecido notablemente porque los propietarios son conscientes de lo que valen y porque, como acabo de decir, hay otras empresas muy interesadas en el desarrollo del PAI. Resultado: pese a la nueva capitalización que ha supuesto la ampliación nos encontramos con un preocupante déficit de caja. Y no veo más que tres soluciones: inyectar nuevo capital, vender parte de los terrenos adquiridos o aceptar las, en mi opinión, inaceptables condiciones de la caja.
- Lo de inyectar nuevo capital me huele a otra ampliación. Si lo hiciéramos, ¿qué clase de mensaje estaríamos mandando a los hipotéticos inversores? Pues que BACHSA no es una empresa solvente. Me parece muy poco serio y alguien debería pagar por ello – acusa otro de los miembros del consejo.
- Si me permiten los señores consejeros, explico lo que ha ocurrido - vuelve a intervenir Cardona -. Cuando planeamos la ampliación todavía no habían llegado las nuevas exigencias de la caja respecto a la refinanciación. Si lo hubiesen hecho antes, la salida al parqué hubiese sido con un mayor volumen de acciones. En todo caso – Juan Antonio saca de su lujoso attaché un documento -, aquí está el escrito de mi dimisión como responsable de la gestión financiera y, si el consejo también lo creyera pertinente, mi renuncia como miembro del comité directivo.

   La renuncia de Cardona a sus cargos directivos produce una pequeña conmoción en el consejo traducida en el barullo que sigue a su dimisión. Nadie parece tener muy claro la postura a adoptar, hasta que interviene el consejero delegado, a quien Cardona explicó detalladamente la situación financiera de la empresa hace ya varios días:
- Señores, lo que acaba de explicar Juan Antonio Cardona es la situación real ante la que nos encontramos y de la que él no es el único culpable. Les recuerdo que la ampliación se aprobó por unanimidad, así como antes habíamos aprobado la adquisición de algo más de un millón de metros cuadrados en el sector de la Marina de Senillar. Sobre ambas resoluciones, Cardona es tan culpable como el resto de los que componemos este consejo. Dicho esto, he de añadir que si los terrenos se han encarecido por encima de nuestras proyecciones o si Cajaeuropa ha incrementado exageradamente la comisión que nos quiere cobrar por sus anticipos crediticios no es culpa de nadie de los que se sientan en esta mesa, Cardona incluido. Por consiguiente, no es de recibo la petición de cortar cabezas, sino el momento de aportar soluciones y nuestro hombre de las finanzas ya nos ha adelantado cuales son las tres opciones que tenemos. Eso es lo que hay que debatir, elegir la mejor o, si lo prefieren, la menos mala para nuestros intereses – concluye Oriol Bricart.
   Después de la parrafada del consejero delegado, Rodrigo Huguet, uno de los máximos responsables de la masiva compra de terrenos, toma la palabra, así lo ha convenido previamente con Bricart:
- Caballeros, me reafirmo en lo que siempre mantuve en anterior reuniones del consejo. Comprar suelo en las costas mediterráneas es un valor tan seguro como tener una cuenta en el Banco de España. ¿Dónde van a seguir pasando sus vacaciones la gente de la Europa central, de las islas británicas, de los países escandinavos, de la gélidas estepas rusas? Pues en nuestro litoral. ¿Dónde van a pasar los fríos inviernos europeos los cada vez más numerosos jubilados del norte de los Pirineos? Pues en nuestras costas. Tener solares en el litoral del Mare Nostrum y edificar ciudades residenciales en los mismos es una apuesta tan segura como apostar a que nuestro común amigo Arechabaleta, y permítanme la humorada, es capaz de ganar a cualquiera de nosotros en una partida de mus.

   La última frase de Huguet consigue arrancar una pálida sonrisa a alguno de los consejeros. Serenados los ánimos del consejo y, tras la no admisión por el mismo de la renuncia de Cardona, el debate se centra en el problema expuesto por el hombre de las finanzas y las posibles soluciones al mismo. La mayoría opina que si el desarrollo urbanístico continúa con su imparable evolución los terrenos adquiridos se pondrán a precio de oro. Y si no encontrasen una buena solución al inmediato déficit de tesorería, siempre tendrán suelo que poco a poco podrían ir vendiendo, posiblemente con elevadas plusvalías. El consejo parece ir decantándose por esa solución, bien que provisional y mientras duren los problemas de cash, hasta que de forma inopinada pide la palabra el signore Enrico Montofarni, flamante representante de los nuevos socios italianos, quien se expresa en un español trufado de párrafos itálicos:
- Señores, después de escuchar con il massimo rispetto las diversas intervenciones de los consiglieri, tengo una offerta que podría solucionar inmediatamente los actuales problemi de tesorería que afectan a nuestra empresa – el letrado Montofarni ha conseguido hacerse con la presta atención del resto de consejeros. Prosigue -. Estoy absolutamente accetto que la solucion de acceder a las attestazioni de la caja y la de vender terrenos son male, la única buena es inyectar más capitale a BACHSA. Mio rappresentato son disposti a aportar más soldi siempre que se amplíen sus diritti políticos en la empresa.

   Las palabras del abogado calabrés, pues de esa región italiana es natural il avvocato Montofarni, producen reacciones de todo tipo: desde caras de sorpresa hasta gestos de asentimiento o de rechazo. Los únicos que se mantienen imperturbables son los cuatro miembros del directorio pues ya  conocían previamente la oferta italiana, que fue patrocinada por Oriol Bricart y que, en principio, contó con el frontal rechazo de Juan Antonio Cardona, a quien los transalpinos le parecen unos socios potencialmente peligrosos. No ha conseguido que sus contactos internacionales le confirmen la pertenencia de la sociedad Grazzi a la Ndrangheta, la poderosa y temible organización mafiosa calabresa, pero la mayoría de los indicios apuntan a esa posibilidad. En esta ocasión, Cardona, que no ha hecho partícipe de sus sospechas a ningún otro consejero, no se atreve a votar en contra de la propuesta que es aprobada por el consejo tras escuchar el caluroso respaldo de la misma hecho por el consejero delegado. El núcleo duro de BACHSA cuenta desde ahora con un socio inesperado. Y como musita Cardona:
- Lo que faltaba, los calabreses – y añade siempre en susurro -. Que no nos pase nada. 

martes, 17 de junio de 2014

4.17. Papá, eres un fósil

   La intuición de Pascual Tormo, al visitar la muestra de “El dorado futuro de Senillar” y contemplar la maqueta de la proyectada urbanización de la Marina, de que los planes de los constructores podrían torcerse comienza a materializarse. Pronto arrecian las protestas de quienes están en contra del proyecto, aunque por el momento siguen siendo una minoría formada principalmente por gente joven, la mayoría de ellos estudiantes, y por jubilados. El resto de los vecinos, sobre todo los que están en edad de trabajar, cambian gustosos los marjales del humedal por un puesto de trabajo y los mayores ingresos que reportan las incesantes construcciones. Por ahora, los jóvenes críticos se conforman con incrementar el pegado de pasquines y el buzoneo de folletos en los que exponen lo que ellos consideran el expolio de una zona muy ligada al pasado del pueblo y el único humedal vivo que existe en la comarca.

   A Maximino, el pseudo presidente de AJOTSE, se le ha ocurrido una idea que expone a Sergio, su compañero en la artificial asociación sin asociados.
- ¿Has visto los carteles que han puesto por el pueblo en contra de lo de la Marina?
- Es imposible no verlos, hay uno en cada esquina.
- Como aquí en el despacho no hacemos nada más que tocarnos los huevos, se me ha ocurrido que podíamos dedicar parte de la jornada a pasearnos por el pueblo y cartel que veamos, cartel que arranquemos. Haremos algo de provecho, nos ganaremos el sueldo y le daremos un alegrón al estirado del Lavilla, además así le demostraremos que también somos capaces de pensar.
- Sí, no es mala idea, pero recuerda que Lavilla ha insistido en que seamos discretos y no nos signifiquemos demasiado, mientras no sea absolutamente necesario, y que nos vean arrancando pasquines no es un modelo de discreción precisamente. Si te parece, antes de ponernos a ello vamos a llamarle y contárselo para que nos dé su visto bueno.
- ¡Joder, macho!, eres de los que no vas ni a mear sin permiso de los jefes. Ahora entiendo porque has subido tan deprisa en la empresa del Francisco, por lameculos.
   Sergio da por no oída la ofensiva expresión de Maxi y lo que sí hace es llamar a Eliseo Lavilla. La respuesta del experto es salomónica. Les dice que los carteles ni tocarlos, lo que tienen que hacer es confeccionar un listado de los sitios donde suelen colocarlos y cuando lo tengan les enviará un par de peones jóvenes, que no sean del pueblo, para que sean ellos quienes se encarguen de arrancarlos. La contramedida resulta ser absolutamente ineficaz, en cuanto ha desaparecido un pasquín al día siguiente han colocado otro. Terminan por olvidarse del asunto, es una batalla que han perdido, no deja de ser más que una pequeña pelea, pero es la primera que pierden los magnates del ladrillo. ¿Una premonición?

   El grupo que capitanea Chelo Arbós, a quien su padre amenaza la mitad de los días con encerrarla en un internado religioso para que no siga con su cruzada ecologista, está organizando una manifestación en contra de la urbanización de la Marina. Piden ayuda a Pascual Tormo para que les aconseje como hacerla. Cuando le cuentan sus planes, el profesor les echa un jarro de agua fría:
- Creo que el planteamiento de manifestación que estáis haciendo es erróneo. Por dos razones básicas. Una es que no debéis manifestaros por las bravas, hay que hacerlo por las vías legales. Otra es que nada de llevarlo todo en secreto, lo tenéis que plantear con luz y taquígrafos. Esta es una guerra en la que la única posibilidad que tenéis de vencer es si os ganáis a la opinión pública. Es en esa cancha donde se va a dirimir la contienda. Os enfrentáis a un enemigo muy poderoso, con enormes recursos y sin ninguna clase de ética, si tienen que jugar sucio lo harán sin pestañear. Echando mano del manoseado tópico, vosotros sois el David de esta historia, por tanto estáis obligados, dicho en frase bíblica, a ser astutos como serpientes y sencillos como palomas.
- Hacerlo por la vía legal, ¿qué supone? – pegunta uno de los muchachos del grupo.
- Que debéis solicitar al Ayuntamiento el preceptivo permiso para manifestaros.
- En cuanto sepan para qué es la mani no nos lo darán – apunta Chelo.
- Si la solicitud está ajustada a derecho no creo que os nieguen el permiso. Os daré unas notas con los trámites que debéis realizar. Y aún en el supuesto de que os prohibieran manifestaros, habríais ganado la batalla de la opinión pública. Y, como dije, es en esa cancha donde se va a ganar o perder este enfrentamiento. Además, en el supuesto de la negativa siempre tendréis la baza de acudir a los tribunales.
- También queremos pedirte otra cosa, que seas tú, junto a nosotros, quien encabece la mani.
   Pascual tuerce el gesto, la petición no parece que le haya hecho ninguna gracia.

   A la autoridad municipal la solicitud de la manifestación no le ha sorprendido, hace días que el runrún de la misma circula por los mentideros locales. Los dos cabezas de fila de los partidos que sustentan al equipo de gobierno del Ayuntamiento se reúnen para tomar una resolución al respecto.
- Yo no sé lo que opinas tú, pero te adelanto que estoy en contra de todo cuanto se oponga a urbanizar y construir, sea en la Marina o en la plaza del pueblo – afirma tajante Guillem Armengol, el líder de los nacionalistas.
- Estoy contigo al cien por cien, el problema es que, según me cuenta el secretario, la petición se ajusta a la ley y podemos meternos en un berenjenal si les negamos el permiso – replica Javier Blasco, alcalde y presidente del PP.
- No creo que vayan a meternos en el trullo por negarnos – puntualiza el concejal de urbanismo.
- No, pero si no damos el permiso y recurren al juzgado dice el secretario que tenemos las de perder y, claro, la concesión o no de la autorización la he de firmar yo. O sea que el marrón también me lo comeré yo solito. ¿Sabes qué? Voy a llamar a Arbós y que me aconseje – resuelve el alcalde.
- Te dirá lo mismo que te he dicho yo.
- Es que también le pediré que consulte con sus jefes de BACHSA, esa gente tiene un montón de abogados a su servicio y serán quienes mejor nos pueden asesorar.

   La llamada de Javier Blasco a José Ramón Arbós no puede llegar en peor momento, está en plena bronca con su hija mayor. Arbós le dice a su conmilitón que lo consultará y ya le responderá. En cuanto cuelga el teléfono sigue con su reprimenda:
- ¿No comprendes que eres la persona menos idónea para significarte? ¿Acaso no sabes que, junto a mi amigo Amador, soy el representante local de BACHSA que, precisamente, es la empresa que va a construir esa maravilla de ciudad residencial en que se convertirá la Marina? ¿Es que quieres matarme a disgustos?
   Chelo se muerde la lengua para no replicar a su padre, sabe que da lo mismo lo que le diga, su progenitor seguirá dándole la matraca, como así sucede.
- Al final vas a forzarme a que te meta en un internado.
- No pienso irme ni aunque me envíes una pareja de la Guardia Civil.
- Chelo, no me calientes los cascos que no sabes de lo que tu padre es capaz. Y, por supuesto, te prohíbo terminantemente que asistas a la manifestación. Si es necesario, te encerraré en tu habitación, pero ningún Arbós irá con esa panda de inútiles y vagos que se van a manifestar. Es mi última palabra. Y no me rechistes.
- Papá, eres un fósil.

viernes, 13 de junio de 2014

4.16. ¿Les saldrá el tiro por la culata?

   Como han planeado los expertos de marketing que trabajan para BACHSA, se ha montado en el pueblo una exposición con el pomposo nombre de “El dorado futuro de Senillar”. Su objetivo es que vecinos y forasteros constaten el espléndido porvenir que le aguarda a la localidad gracias al denodado esfuerzo conjunto de autoridades y empresarios, y a las ingentes inversiones que las empresas constructoras han realizado para convertir el municipio en un referente turístico de primera categoría; en definitiva se trata de vender las excelencias del urbanismo. Su objetivo oculto es que la ciudadanía vaya visualizando cómo será la nueva urbanización de la Marina, edificada, en buena parte, sobre el humedal de los marjales.

   Las paredes del local, que acoge la muestra, están ornadas con fotografías que son un testimonio gráfico de cómo se ha transformado el paisaje del municipio. En cada panel hay dos grandes fotos panorámicas circulares que se contraponen: una recoge cómo estaba el territorio antes de mil novecientos noventa y tres, la otra como está actualmente. O sea, como estaban los campos antes de urbanizarlos y como después. El fotógrafo ha hecho un trabajo de auténtico encaje de bolillos. En las imágenes del antes ha procurado que el objetivo no recoja más que fincas abandonadas, casetas en ruinas, norias oxidadas, regueros desportillados, caminos llenos de abrojos, declinantes huertos de naranjos amarillentos; es una visión de un campo en plena decadencia y del que poco o nada se puede obtener. En las fotografías del después se recogen los mejores perfiles de los nuevos bloques de apartamentos, de las flamantes urbanizaciones, de las hileras de los chalés adosados, hasta de los solares en los que todavía no se ha construido, pero en los que si hay trazadas amplias avenidas, calles perfectamente delineadas con sus farolas, sus señales de tráfico, sus amplias aceras, sus acotaciones para aparcar los vehículos… Es una espléndida muestra  de lo que el urbanismo puede conseguir: transformar unos campos medio abandonados y sin apenas valor en zonas urbanas llenas de vida y riqueza.

   En la sala central es donde está la joya más valiosa de la exposición: una gigantesca y detallada maqueta de la proyectada urbanización de la Marina de Senillar. Las cuatro azafatas, que en turnos partidos, enseñan y explican los pormenores de la muestra dedican más tiempo al prototipo que al resto de cuanto contiene el local.
- Esta será una obra única en España y, posiblemente, en toda Europa. Se construirá en parte del humedal un puerto deportivo interior y a su alrededor se edificará una ciudad residencial de ensueño. Lo más parecido a este proyecto es la Marina de Ampuriabrava, ¿la conocen? Es la de la foto que tenemos enfrente, pero con una gran diferencia: esa marina se construyó en los años setenta y, claro, se ha quedado anticuada, en cambio ésta tendrá todos los adelantos de nuestro tiempo. Será lo más de lo más.
- ¿Lo que está pintado de azul es el agua? – pregunta el curioso.
- Naturalmente, mire, esto será el puerto en el que confluyen todos esos canales por los que podrán navegar los yates y las motoras.
- Y estos barquitos, ¿por qué están ahí, al lado de las casas? – quiere saber una señora que se ha puesto las gafas para no perderse detalle.
- Es que las viviendas, unifamiliares por supuesto, que se edificarán junto a los canales tendrá cada un atracadero para que los dueños puedan amarrar sus motoras o sus veleros. De tal forma que desde la terraza de su casa podrán acceder a las embarcaciones sin necesidad de desplazarse.
- Unos chalés así, con atraques propios, tendrán que costar un ojo de la cara -  comenta la señora de las gafas.
- Sobre precios no le puedo informar porque no sabemos nada, pero seguro que costarán millones.
- Entonces, será una urbanización para millonarios.
- Millonarios, no sé – puntualiza la azafata soltando a continuación el argumentario que le han enseñado -, pero personas con el riñón bien forrado, eso seguro. Y ahí radica una de las mejores virtudes que esta urbanización supondrá para Senillar. Si el pueblo se llena de millonarios y personajes famosos el dinero entrará a raudales en todos los bolsillos. Porque ya se sabe, cien pobres no hacen a un rico, pero un rico puede sacar de la miseria a cien pobres. La urbanización de la Marina asegurará el bienestar de las veinte próximas generaciones de Senillar. No habrá otro pueblo en toda la región, que digo en la región, en toda España en donde correrá el dinero con más facilidad.

   Uno de los visitantes de la muestra es Pascual Tormo que, cortésmente, rechaza las explicaciones de la azafata de turno y se detiene durante largo tiempo en la maqueta de la Marina. Contempla lo que será el puerto y sus múltiples canales y dársenas y, a su vera, las espaciosas viviendas con sus barquitos amarrados en los norays, en segunda línea las filas de chalés adosados y más allá bloques de apartamentos de no demasiada altura. Todo ello salpicado de hoteles, centros comerciales, zonas recreativas…, una maqueta espléndidamente concebida y ejecutada. Junto a él un viejo matrimonio del pueblo también contempla con mirada curiosa el modelo. Al ver a Tormo le saludan:
- ¿Qué tal, Pascual, cómo te va?
- Muy bien, tío Blay y señora. Aquí me tienen, mirando el dorado futuro del pueblo – responde Tormo con evidente sorna.
- Oye, Pascual, y si eso es la Marina, ¿dónde están los marjales?
- Cuando todo eso sea realidad, los marjales habrán desaparecido, será encima de ellos donde van a construir todo lo que hay ahí.
- Pues no será en mi marjal, tengo uno en la Sort de Monet y no pienso venderlo ni por todo el oro del mundo – sentencia concluyente el tío Blay.
- Si este PAI va adelante no podrá retenerlo, le pasará como con la finca del Bordar, lo meterán en el saco de los terrenos a urbanizar, se lo pagarán, posiblemente a buen precio, pero se quedará sin marjal como se quedó sin abuela.
- ¡Pero esto es un sin Dios! – exclama la mujer del tío Blay.
- Ves, Dolores, como tenías que haberme dejado coger la escopeta. Si les hubiera soltado una perdigonada cuando vinieron a por el campo del Bordar, ahora no se atreverían a venir por el marjal. Si ya lo decía mi pobre padre, que en gloría esté, las mujeres no deberíais meteros nunca en los asuntos de los que nos vestimos por los pies. ¡Me cagüen diez!


   Los Blay no son los únicos vecinos que refunfuñan ante la maqueta de la Marina. Otros hacen algo más que refunfuñar, sus comentarios son críticos y acerbos, cuando no completamente contrarios al proyecto que muestra el prototipo. Comentarios, eso sí, dichos a media voz y que no van acompañados de grandes aspavientos. Pese a los tonos comedidos de la gente da la impresión de que son muchos a los que parece no gustarles lo que están viendo. Tormo piensa en lo tortuosa e imprevisible que es la evolución de los sentimientos colectivos. Todo el pueblo sabía, o debía de saber, que estaba aprobado el PAI de la Marina y por tanto la urbanización de buena parte del humedal, pero hasta que no han visto la maqueta, hasta que no han visualizado en qué se van a convertir los viejos marjales no se han dado cuenta de que van a perder un pedazo de la historia viva del pueblo. Quizá las empresas y sus gabinetes de  sondeos de la opinión pública no han valorado debidamente la singular sensibilidad de, al menos, una parte de la población hacia su patrimonio medioambiental. En ese momento es cuando Tormo tiene la intuición de que los proyectos de los constructores quizá pueden torcerse. ¿Les saldrá el tiro por la culata?, se pregunta.