La pasada semana el blog alcanzó las
3000 páginas vistas. Digo lo de siempre: ya sé que no es una cifra espectacular,
pero para un blog con objetivos modestos y un bloguero casi octogenario tiene
su valor. Como lo tiene el que haya sido
visitado desde 42 países de todos los continentes, salvo África. Cuando en el
pasado septiembre escribí que eran treinta los países desde los que se había
accedido al blog, hoy a que añadir a ellos otros doce: México, Malasia,
Bielorrusia, Turquía, Perú, Australia, Vietnam, Serbia, República Dominicana,
Grecia, Bélgica y Singapur. Y aunque la novela “Apartamento con vistas al mar”, que es la esencia del blog, está
en su fase final, espero que antes de poner el the end sea vista por unos
cuantos cientos más.
Este blog contiene las novelas de Zacarías Ramo Traver. Un octogenario que no escribe por fama ni dinero, sino contra la soledad. Contiene: “Las dos guerras de Aurelio Ríos”; “La pertinaz sequía”; “Apartamento con vistas al mar “; “Los Carreño. Julio y Julia”; “Los Carreño. Los hijos”; “Los Carreño. El yunque de las guerras”; “El robo del Tesoro Quimbaya”; “Una playa aparentemente tranquila” y “El masover”. Los martes se publica “El masover” y los viernes “Los Carreño. El yunque de las guerras”.
domingo, 27 de abril de 2014
viernes, 25 de abril de 2014
4.2. Lorena quiere dar el pelotazo
El apartamento que han comprado Lorena y
Sergio todavía tardará bastante en serles entregado, sin embargo la joven
piensa en él como si ya lo tuviesen en su poder. Se ha convertido en el
principal tema de conversación con su chico, con sus amigas, con cualquiera con
el que cruce unas palabras.
-
Sergio, me tienes que acompañar a una tienda de muebles que hay en
Albalat. Me ha dicho Anabelén que tiene
cosas de lo más guay. Y de paso nos acercamos a echar un vistazo a una
exposición de lámparas que hay cerquita para ver si encuentro alguna que quede
mona en la terraza.
- Lo
que quieras, cariño.
…..
-
Sergio, tesoro, a ver si esta tarde no vuelves a las tantas como acostumbras y
me puedes llevar a Gandía. Hay una fábrica de muebles que está haciendo una
oferta de mobiliario para comedores que parece que es lo más de lo más.
- Mi
vida, si vuelvo tarde es porque tengo que hacer muchas horas extras para poder
pagar el apartamento. Por tanto, no te quejes. Y precisamente hoy no va a poder
ser. Tenemos que acabar la instalación de un bloque que hay que tenerlo listo
para ser entregado antes de que acabe el mes. Tendrá que ser otro día.
Lorena se ha pateado casi todas las tiendas
de muebles de Senillar y de los pueblos vecinos. Ha comparado estilos,
calidades y precios, aunque para ubicar todo el mobiliario que piensa comprar tiene
un pequeño problema: no acaba de entender el plano y se arma un lío con las
medidas. No hay forma de que Sergio le enseñe cómo interpretar el plano que les
ha facilitado la vendedora.
- Mira,
churri, es fácil. Cada milímetro del plano representa un metro en la realidad.
Entonces lo que has de hacer es medir las distancias en el plano y sabrás de
cuanto espacio dispones en cada habitación.
-
Bueno, tú como has estudiado lo tienes chupado, pero no es tan sencillo como
dices. Por ejemplo: ¿cómo puedo saber el espacio que ocuparán la cama y los
demás muebles en el dormitorio?
- Coges
el plano, mides la habitación a lo largo, luego a lo ancho y te saldrá el
espacio del que puedes disponer para colocar la cama y el resto del mobiliario.
- Eso
ya lo hice y me armé un lío que te cagas.
A la postre, Sergio ha tenido que elaborar
un nuevo plano en el que ha ido dibujando todos los muebles, aparatos y
elementos decorativos que la joven está dispuesta a meter en el piso. Son
tantos que duda que todo aquello quepa en el espacio más bien ajustado del
apartamento, pero no pone pegas. La ve tan feliz e ilusionada que prefiere que
todo siga así. Ya llegará el momento de ocupar los metros reales y entonces
algo se le ocurrirá. De momento, se contenta con que Lorena esté centrada en el
montaje y decoración del apartamento lo que ha hecho que se aparte un tanto de
la pandilla de sus amigos de siempre, algo que no deja de preocuparle por la
deriva a la que los están llevando.
Cuando el joven llega a casa aquella noche,
Lorena lo recibe excitadísima.
- No
sabes de lo que me he enterado. La hija de la Rosita, la amiga de mi madre, ha
vendido el piso que había comprado donde nosotros. Le costó treinta y nueve
quilos, porque está en un octavo con muy buenas vistas y, ¡fíjate que chollo!,
lo ha revendido por cuarenta y uno y medio. Se ha ganado dos millones y medio
en unos meses. Y eso sin que todavía nos hayan entregado las llaves.
- Sí
que ha hecho un buen negocio – acepta Sergio.
- ¿Tú
crees que si pusiéramos el nuestro a la venta nos darían más de lo que nos ha
costado? – pregunta una excitada Lorena.
- Pues
es posible – contesta Sergio por decir algo.
- ¿Solo
posible?
- Mi
amor, no lo sé, no puedo saberlo. Y un apartamento, como cualquier otra cosa,
no vale lo que pidas por él sino lo que te ofrecen, y no sé cómo está el
mercado de segunda mano.
-
Nuestro piso no es de segunda mano – salta Lorena como un muelle -. Está sin
estrenar.
-
Bueno, pues el mercado de reventa o como se llame – responde Sergio en tono
conciliador.
- Lo
de revenderlo ¿por qué no lo probamos?
- ¿Lo
dices en serio o es una de tus bromas?
- Con
las cosas del dinero siempre hablo en serio. Si sacáramos dos o tres quilos más
de los que nos ha costado, piensa que tendríamos para comprar otro apartamento
y, además, el BMW que es mi sueño.
- No
creo que eso sea tan fácil como crees. ¿Qué hay de cena? – pregunta Sergio
dando fin al tema de la posible venta del apartamento.
Días después Lorena vuelve a sacar el asunto
de la reventa del apartamento:
- Desde
que me enteré de lo que ha hecho la hija de Rosita no hago más que darle
vueltas a la olla. ¿Tú sabes lo que representaría que pudiésemos sacar dos o
tres quilos de más por el piso? Con la de números que sabes, ¿por qué no lo
estudias?
-
Mira, tesoro, las cosas no son tan simples como crees. Primero habría que
encontrar un comprador que estuviese dispuesto a pagar un precio mayor del que
nos costó. Luego está el problema de la subrogación de la hipoteca.
- ¿Y
eso qué es?
Sergio le explica en qué consiste la
subrogación.
- … y
hay un problema añadido. Como nuestra hipoteca la negocié con el director de
Cajaeuropa tendría que hablar con él para ver si le mantendría las mismas
condiciones al nuevo comprador.
-
Pero, ¿los papeles de la hipoteca no están firmados? – inquiere una desconfiada
Lorena.
- Sí,
pero el director de la caja me dispensó un trato de favor y sería muy descortés
por mi parte subrogar la hipoteca sin consultarle.
- Con
el palabrerío fino que te gastas, seguro que convences al de la caja y a quien
se te ponga por delante.
- Mi
vida, no vendamos la piel del oso antes de cazarlo. Ante todo, hemos de pensar
muy seriamente si estamos dispuestos a revender el apartamento.
- Si
revendiéndolo vamos a ganar una pasta gansa sin mover el culo yo digo que lo
hagamos. ¿Sabes cuántas birras tendría que servir para ganar dos o tres quilos?
-
Piénsalo bien, amor, no nos precipitemos. Ten en cuenta que si lo vendemos
tendrás que volver a patearte un montón de urbanizaciones y remirar pisos y
propagandas… En fin, volver a pasar por todo lo que has pasado hasta que
encuentres un apartamento que te guste.
La última reflexión es la que pone freno a
los proyectos de la joven.
- En
eso tienes razón. Sería una pesadez volver otra vez al rollo de las visitas y a
escuchar los mismos discos de los vendedores. Pero ¿tú sabes lo que supone
ganarse dos o tres millones por la jeta? – insiste la joven.
Como la conversación lleva camino de
convertirse en un va y viene sin sentido, Sergio opta por cortarla proponiendo
algo que sabe que la contentará por el momento.
-
Vamos a hacer una cosa. Deja que hable con el señor Francisco o con Dimas, que
entienden la tira de tejemanejes de compraventa de pisos, y les pediré su
opinión. ¿De acuerdo, churri?
Resulta que ni el señor Francisco ni Dimas
son tan expertos en el mundo de la compraventa de apartamentos como suponía
Sergio, pero el primero le pone en contacto con un buen amigo suyo, un tal
Rogelio, que tiene una agencia inmobiliaria y que se las sabe todas sobre el
negocio.
- Mira,
chico. Si fueras un cliente al uso no te hablaría así, pero como vienes de
parte de Francisco, viejo amigo mío, te diré la verdad. El piso que has
comprado está mal orientado, el sol de poniente le va a dar casi toda la tarde
y eso lo convertirá en un horno. Si no queréis asaros tendréis que terminar
poniendo aire acondicionado y eso cuesta una pasta. Aún queda otro aspecto
negativo. Está en la primera planta. A pesar de lo que diga el contrato dudo
que sea posible divisar el mar desde la terraza. Resultará difícil encontrar un
comprador que no sé dé cuenta de esos fallos. De todos modos, si quieres, lo
pongo en mi catálogo de ofertas.
Lo que el de la agencia le acaba de explicar
no ha sido ninguna novedad para Sergio, los dos defectos señalados los detectó
en cuanto le echó un vistazo al plano general del edificio. No tuvo el valor de
decírselo a Lorena.
- Pese
a todo eso y, en el supuesto de que lo pusiésemos a la venta, ¿qué plusvalía
estima que podríamos sacar?
- En
el mejor de los casos, no creo que llegara al medio millón. Y descontando los
gastos de papeleo y tramitación algo menos. Pongamos que entre doscientas
cincuenta y trescientas mil pesetas.
-
Muchas gracias, señor Rogelio. Lo pensaré y, si opto por vender, volveré.
martes, 22 de abril de 2014
LIBRO IV (y último) EL OCASO 4.1. Un germen de protesta
A raíz de la publicación en el periódico
comarcal El Pregoner de que está en marcha el proceso de aprobación del PAI de
la Marina que contaría con un puerto interior, el cual, aunque no se dice
explícitamente, se sobreentiende que se construiría sobre los marjales, se
desata en el pueblo un torrente de opiniones encontradas. No se habla de otra
cosa. Paradójicamente, nadie dijo una palabra cuando comenzó a urbanizarse la
partida del Torreón y aledañas; es más, a casi todos les pareció bien que se
urbanizara aquella zona, quizá porque era el territorio más pobre del término
municipal. En el caso del PAI de la Marina ocurrió algo parecido en las
primeras fases del proceso: ni en la etapa de información pública, ni durante
el plazo de presentación de alegaciones apenas si hubo comentarios que
trascendieran al común de la población.
En cambio, ahora son muchas las voces que claman
contra la urbanización de la Marina, posiblemente porque en su almendra está el
humedal de la marjalería, paraje que va unido a la memoria y a las vivencias
infantiles de los lugareños. Quien más quien menos de los nacidos en Senillar
había ido de niño a nadar en los canales del humedal o recordaba como pescaba
ranas o capturaba tortugas en las acequias existentes entre marjal y marjal.
Sea por motivos sentimentales o por no se
sabe qué, pero cada día es mayor la contestación de la calle contra el proyecto.
Claro que la protesta, al menos de momento, se hace de manera netamente
española: echar toda clase de pestes y reniegos contra el plan en bares, tertulias
y reuniones, pero sin ir más allá. Es lo que Pascual Tormo ha bautizado como
una protesta ágrafa.
Acaso porque conoce bien el percal de que
están hechos sus convecinos, el equipo de gobierno del Ayuntamiento no concede
ninguna importancia a la incipiente protesta, se limita a repetir, una y otra
vez, que el proyecto será una nueva y duradera mina de oro para el pueblo y
que, por descontado, se urbanizará la zona, pero sin tocar los marjales. Hasta
el lobby local pro-urbanismo y sus variadas terminales no le dan mayor alcance
a unas quejas que casi siempre son en voz baja. De lo que sí se han ocupado los
representantes locales de los constructores ha sido cortar de raíz un amago de
oposición que detectaron a tiempo. Fue cuando Jaume Pellicer, que sigue siendo
secretario general del PSOE local, anunció que votaría en contra en el pleno
del Ayuntamiento en el que se iba a tratar del PAI. Tuvieron que recordarle que
más le valía mantenerse callado o saldrían a la luz algunas de sus actuaciones
en su etapa de alcalde en la anterior legislatura. La amenaza funcionó, los
socialistas se limitaron a abstenerse en la votación del pleno.
La postura entre los círculos locales del
poder de que aquí no pasa nada tiene una excepción: Agustín Badenes. Desde su
atalaya de Cajaeuropa ha olfateado que, por ahora, la protesta es un modesto
riachuelo, pero si no se lo represa a tiempo puede convertirse en un impetuoso
torrente. Por eso cita a su socio Arbós para hacerle partícipe de su
preocupación.
- José
Ramón, hay que atajar cuanto antes esas habladurías que corren por el pueblo
sobre la Marina o terminaremos teniendo un disgusto. Es mucho lo que nos jugamos en el negocio.
-
Tranquilo, Agustín, mis paisanos son de los de ladrar mucho, pero morder poco.
Y, si no, a las pruebas me remito. En el período de información pública apenas
si hubo gente que se acercara al Ayuntamiento a preguntar sobre el PAI y
¿cuántas alegaciones hubo?, creo que tres o cuatro y de escasa entidad.
- Sigo
sin estar convencido. Creo que es una mala política la del no sabe no contesta
que es la que está manejando el Ayuntamiento – Badenes no da su brazo a torcer.
- Te
insisto en que no te preocupes. En el Ayuntamiento solo había un peligro
cierto, que la oposición montara un pollo cuando se tratara lo del PAI, pero ya
nos encargamos de hacerle llegar un recado a Pellicer que, como sabes, surtió
efecto. En este pueblo no protestan ni los muertos y tampoco los vivos. Aquí
mucho bla, bla, bla, pero luego son de los de dame pan y llámame tonto.
- José
Ramón, puedes opinar lo que quieras, pero me reafirmo en la idea de que algo
tendríamos que hacer. La falta de información es lo que genera más bulos y
rumores y estos no hacen más que inyectar oxígeno a la hoguera de los dimes y
diretes.
Arbós, visto el empecinamiento de Badenes,
opta por ceder.
-
Bueno, para que te tranquilices, así a bote pronto se me ocurre que quizá fuese
suficiente con organizar un acto público al que se convocaría a la ciudadanía y
en el que se le daría una información lo más detallada y visual posible,
obviando por supuesto cualquier referencia a los marjales.
- Pero
en un acto de ese tipo no puedes controlar a todo el personal y siempre saldrá
un cantamañanas que querrá conocer lo que se vaya a hacer con los marjales en
un futuro – objeta Badenes.
- Ese
es un riesgo que habrá que correr, para contrarrestarlo se pueden llevar una
serie de respuestas preparadas para tranquilizar al vecindario. De todas formas
creo que hay que pensarlo más despacio. Mira, lo que voy a hacer es ponerme en
contacto con Bricart para que la gente de BACHSA nos ayude a preparar un plan
de desinformación lo más completo posible.
- Creo
que es mejor que lo hables con Cardona. Cierto que Bricart es mucho más
expeditivo, pero bastante menos sutil y para desinformar, como dicen los
italianos, le manca fineza – apunta
el bancario.
Los temores de Badenes comienzan a ser
reales. Sin que nadie pueda precisar cuándo y dónde se gestó el primer conato
de rebeldía, ha comenzado a circular entre la juventud más comprometida del
pueblo un grito de protesta. De momento es una queja que no tiene forma ni
siquiera mucha sustancia. Los chicos, al igual que sus mayores, se limitan a
parlotear pero poco más. Con la llegada del verano y la vuelta de los jóvenes
que están estudiando fuera del pueblo parece que la oposición a la urbanización
de la Marina comienza a consolidarse.
Una tarde, Pascual Tormo recibe la visita de
un grupito de muchachos, ninguno de los cuales debe de tener más de veinte
años.
-
Pascual, nos gustaría saber tu opinión sobre lo que está pasando con la Marina
– plantea Chelo Arbós, que parece ser la portavoz del grupo.
- ¿Y
para qué queréis saber mi opinión? – contesta un reticente Torno.
-
Verás, en este pueblo no abundan las personas como tú. Eres el único profesor
universitario que vive aquí y, por si no lo sabes, todos tenemos una gran
opinión de ti. Nos consta que estás interesado por la preservación del medio
ambiente.
- No
sé de dónde habéis sacado eso, pero por si no lo sabéis no pertenezco a ninguna
asociación de ecologistas.
- Lo
sabemos, como también que nunca te has negado a estampar tu firma en los
manifiestos en defensa de la naturaleza y de su conservación.
- Eso
es cierto, pero exactamente ¿qué es lo que queréis de mí?
- Que
nos aconsejes sobre cómo encauzar la protesta contra la urbanización de la
marjalería.
-
Según reitera la alcaldía y la concejalía de urbanismo, el marjal no se va a
tocar, solo se van a urbanizar los sectores más externos – les informa Tormo.
- ¿Y
tú crees lo que dicen? – pregunta irónicamente Chelo -. Primero fue el Torreón,
luego los sectores contiguos, después la parte periférica de la Marina, ahora ¿cuánto
crees que tardarán los constructores en poner sus garras en los marjales? De
todas formas, Pascual, quédate tranquilo que esto no ha sido más que un sondeo
para conocer tu opinión sobre lo que está ocurriendo. Ahora ya sabemos que eres
de lo que no se mojan ni debajo de la ducha. Que te aproveche y abur.
viernes, 18 de abril de 2014
3.20. La gente sí lee el periódico
El periódico comarcal El Pregoner sigue
publicando la serie de reportajes, elaborados por su corresponsal en Senillar,
sobre la aprobación del PAI de la Marina, así como las reuniones mantenidas
entre el equipo de gobierno del Ayuntamiento y los representantes de las
entidades que van a financiar y a llevar a cabo el proceso urbanizador.
El
corresponsal local del noticiero ha conseguido la primicia de las
manifestaciones de algunos de los intervinientes en dichas reuniones. Uno de
los entrevistados es Íñigo Arechabaleta, consejero delegado de la Mercantil Urbanizadora
de Senillar, que es el agente urbanizador.
- Señor Arechabaleta, como representante de
la empresa urbanizadora, ¿qué tiene que decir a nuestros lectores sobre el
resultado de las reuniones mantenidas con el gobierno municipal?
- Lo más importante es que, una vez aprobado
el PAI, se acometerán las obras de urbanización y servicios urbanísticos, lo
que, en su segunda fase, se podrá simultanear con la edificación de
apartamentos y chalés adosados. Y así hasta llegar a la última etapa con la
implantación de zonas terciarias, sobre todo de plazas hoteleras y de servicios
pues.
- ¿Por qué van a esperar al final para la
construcción de hoteles cuando Senillar carece de ellos? ¿No sería más lógico
comenzar precisamente por la edificación de plazas hoteleras?
- Vayamos por partes pues. Uno de nuestros
principales objetivos es, en efecto, la creación de hoteles para potenciar el
turismo que junto con la construcción se convertirán en los más firmes pilares
de la economía del municipio. A ese objetivo no renunciamos en absoluto, ahora
bien la economía impone sus particulares ritmos y plazos y en función de ellos
es por lo que vamos a edificar primero bloques de apartamentos.
Al
informador parece no terminar de convencerle la explicación del empresario e
insiste:
- Comprendo sus argumentos, pero aquellos
veraneantes o visitantes de estancias cortas, de menos de una semana, al no
encontrar aquí plazas hoteleras terminarán recalando en los pueblos vecinos que
sí las tienen.
- Acepto que eso pueda ocurrir al principio,
pero debe tener en cuenta que nos enfrentamos a un reto descomunal, y es nada
más y nada menos que ubicar a Senillar en el mapa de los destinos turísticos
donde hasta hoy brilla por su ausencia. Por eso hemos de comenzar por construir
viviendas que atraigan a veraneantes y turistas con estancias más prolongadas
para ocuparnos después de los de estadías más cortas o de los que prefieren
pasar sus vacaciones en un hotel pues.
Días después el corresponsal entrevista al alcalde de Senillar, el señor
Javier Blasco.
- Alcalde, ¿hasta qué punto es importante
para el pueblo la urbanización de la Marina?
- La urbanización de la Marina pasará a ser
nuestro proyecto estrella porque, como muy bien han dicho los representantes de
la empresa urbanizadora, representa el futuro económico de nuestro pueblo. El
hecho de que entidades como Cajaeuropa, MUCSA y la constructora BACHSA estén
detrás de este plan es para nosotros el aval de que las obras se culminarán de
manera satisfactoria para todos.
- Hasta ahora todas las urbanizaciones
construidas en el Torreón y sectores aledaños han sido de apartamentos y de
chalés adosados, ¿se van a construir en el nuevo PAI de la Marina hoteles y
zonas de servicios?
- Esa es una pregunta que tendría que
formular a los constructores para tener respuestas más concretas, pero por la
información que tengo puedo adelantarle que sí, que está contemplada la
edificación de plazas hoteleras, así como de grandes establecimientos
comerciales y de ocio. El nuevo PAI va a tener unos equipamientos mucho más
completos que todo lo que se ha construido hasta ahora.
- ¿Quiere añadir algo más?
- Solamente esto: hoy puedo afirmar con
satisfacción que el futuro de nuestros hijos y de nuestro pueblo es mucho más
esperanzador que nunca. Ante nosotros se despliega una época de bonanza social
y económica como nuestros mayores no pudieron soñar jamás. Que sean mis últimas
palabras para agradecer a mi partido el apoyo prestado al proyecto en todas las
instancias.
En
la tercera entrega de los reportajes sobre la urbanización de la Marina de
Senillar, el corresponsal de El Pregoner conversa con el concejal de urbanismo,
señor Guillem Armengol.
- Concejal, ¿cuál es su opinión del acuerdo
que han rubricado con la mercantil urbanizadora MUCSA?
- Reiterando las declaraciones del alcalde a
este mismo medio, considero que este proyecto es esencial no solo para la
economía del pueblo sino también para toda la comarca. Como se ha dicho, será
una fuente de riqueza, de trabajo y de bienestar para todos los senillarenses,
por eso en mi partido, en UNES, no hemos dudado un momento en apoyarlo y
potenciarlo.
- ¿Quiere añadir algo más?
- Quiero destacar algo importante, en
Senillar hemos llegado más tarde al desarrollo urbanístico y turístico que los
pueblos vecinos, eso significa que hemos de esforzarnos mucho más en urbanizar
todo lo posible para tratar de reducir la brecha que todavía nos separa de
ellos. Esa tardanza también tiene un lado positivo: hemos aprendido de los
errores que han cometido otros y no pensamos limitarnos en brindar un turismo
de sol y playa de baja condición, nuestra intención es ofrecer un equipamiento
turístico de alta calidad. Por eso no vamos a limitarnos a construir viviendas
y hoteles, tenemos la ambición de que nuestra costa tenga muchos mejores
equipamientos.
- ¿Eso significa que no van a limitarse a
ofrecer un turismo de sol y playa?
- Por supuesto, para el turismo de ese tipo
hay un exceso de oferta, nosotros tenemos la intención de ir un paso más allá.
- ¿Podría explicarnos mejor a qué quiere
referirse al hablar de ir un paso más allá?
- En este momento no estoy autorizado para
añadir nada más. Lo siento.
El
informador terminaba su crónica con la siguiente coda: este corresponsal, bebiendo
en fuentes generalmente bien informadas, está en situación de avanzar como
primicia que se está estudiando la posibilidad de construir una nueva y mayor
urbanización en la Marina que, probablemente, contaría con un puerto interior. La
jugada es arriesgada pero original, en vez de desecar el humedal, como han
hecho en otras localidades, lo transformarán en un puerto deportivo, lo que hará
de Senillar uno de los destinos turísticos más atractivo de toda la región.
En
el pueblo, salvo los funcionarios del Ayuntamiento, nadie lee el Diario Oficial de la Generalidad Valenciana, pero
la gente si hojea el periódico comarcal pues suele informar de la mayoría de
chismorreos y de las menudas incidencias de la vida local. La noticia de la
creación del Programa de Actuación Integrada de la Marina, que hace tiempo que
rodaba por los mentideros locales, alcanza carta de naturaleza tras aparecer en
los medios. El nacimiento del nuevo PAI se convierte automáticamente en el tema
principal, casi único, de todos los corrillos, tertulias y reuniones de los
vecinos de Senillar.
martes, 15 de abril de 2014
3.19. ¿Cómo me meto en este berenjenal?
Sergio ha vuelto a la caja para concluir el trámite de concesión de la hipoteca
del apartamento que quiere comprar. Ahora sí se ha acordado de llevar su última
nómina para que el director de la caja le eche un vistazo.
- Con esas cifras no habrá problemas para
concederte la hipoteca – le informa Badenes -. Ahora bien, te voy a ser
sincero. No estoy autorizado para rebajar el interés del crédito porque los
porcentajes los fija la central, pero en el resto de condiciones digamos que
tengo un cierto margen de maniobra y estoy dispuesto a emplearlo en un caso
como el tuyo. Ten en cuenta que para Cajaeuropa es un aval de larga vida
financiera contar con clientes de tu juventud y tu futuro.
El
bancario hace una pausa como si esperase ver el efecto que sus halagos causan
en el cliente. No le hacen ninguno porque Sergio está pensando que el director
está presentando la negociación de la
hipoteca como si fuera la caja a quien se le hiciera el favor de aceptar su
crédito. A la vista de que no hay reacción, Badenes retoma la palabra:
- Si tu problema es el plazo de amortización,
esa es una cuestión negociable. Tienes veintiún años. Mucha vida por delante.
Ahora ganas ya un buen jornal y tus probabilidades de ascender en la empresa
son más que prometedoras, lo que equivale a que en el futuro tu salario será
muy superior. ¿Qué te parece un plazo de amortización de treinta años? Mejor
aún, pongamos treinta y cinco. Tendrás solamente cincuenta y seis años cuando
finalices de pagar la vivienda y estarás todavía en edad de disfrutarla
plenamente muchos años, junto con tu esposa e hijos, sin tener que volver a
desembolsar un duro. Eso equivaldría a una cuota mensual de… - el banquero
garabatea una cantidad en su bloc y se la muestra al chico.
Sergio reprime el ramalazo de miedo que le ha sacudido el cuerpo. Está
calculando mentalmente y las cifras le marean. ¿Cómo es posible que me esté
metiendo en semejante berenjenal?, piensa. Él que, hasta hace cuatro días, se
daba con un canto en los dientes cuando la magra paga semanal, que le daban sus
padres, le duraba la semana íntegra. Cierra los ojos por un momento y vuelve a
la realidad.
- Tengo más problemas señor Badenes. La
promotora me pide seis millones de pesetas de entrada y solo tengo la mitad. El
otro, es que voy a necesitar liquidez para amueblarlo, decorarlo, comprar los electrodomésticos
que faltan; en fin, para vestir el piso como dice mi… novia – Cada vez que ha
de mencionar a Lorena, el chico no sabe que apelativo darle.
- ¿Esos son todos tus problemas? Permíteme
recordarte que estás en Cajaeuropa y que nuestra prioridad es el cliente y solo
el cliente. Como me has caído simpático y vienes recomendado por Francisco, te
voy a hacer una oferta especial y única:
te vamos a conceder un crédito adicional para que puedas hacer frente a la
entrada y, además, la hipoteca tendrá un período de carencia de tres años, con
la única obligación en ese tiempo de devolver únicamente la cuota de intereses.
¿Qué te parece?
- Señor Badenes, me abruma con su
amabilidad. No me explico por qué la gente habla mal de los banqueros. Seguro
que es porque no le conocen.
- Muy amable de tu parte. Decididamente hoy
es tu día de suerte. Me he quedado con la copla de que tu novia quiere vestir
el piso como Dios manda. Aquí no entran todos los días clientes como tú. Me
refiero a gente tan joven, con estudios, bien educada y que saben lo que
quieren. Y eso bien merece un trato especial. Pon atención a lo que te voy a
decir.
Sergio sigue expectante las explicaciones que le ofrece el director de
Cajaeuropa sobre la hipoteca que ha solicitado. Son tantas y tan buenas las
razones que el bancario pone encima de la mesa que al joven el comentario le
sale del alma:
- Me abruma señor Badenes.
- Te voy a hacer una última propuesta para
que le hagas un regalo a tu novia que estoy seguro que la encantará y que te lo
agradecerá. La hipoteca, como te ha explicado la vendedora, es de treinta
millones de pesetas. Pues bien, te voy a ofrecer treinta y cinco. Sí, como lo
oyes, treinta y cinco – remacha el bancario al ver la carita de desconcierto
que se le ha puesto al joven.
Badenes hace una pequeña pausa para que el cliente vaya asimilando su
proposición. Prosigue:
-.
¿Qué por qué lo hago? En este pueblo hay una frase que solo se la he oído decir
a las personas mayores y que me encanta. Hay gente que paga con la cara. Me
precio de evaluar bien a mis clientes y tú eres de esos, de los que paga con la
cara. No hay más que echarte una ojeada para comprender que eres una persona
seria, responsable y de las que jamás dejará de saldar una deuda sea grande o
chica. Y por otra parte, y eso es fundamental, ganas un buen salario, trabajas
en una empresa solvente y tienes un gran futuro profesional por delante. El
dinero que Cajaeuropa va a poner en tus manos está tan seguro como si lo
depositara en el Banco de España.
- Muchas gracias, señor Badenes. Se lo digo
de corazón. Pero no necesito tantos millones. Ya me va a costar sangre hacer
frente al crédito de treinta, ¡con qué imagínese que sería enfrentarse a la
devolución de treinta y cinco!
- Piénsalo bien, Sergio. Esta última propuesta
no creas que la hago a humo de paja. Estoy pensando en tu novia más que en ti.
Con esa cifra estarás en condiciones de poder deducir la cantidad que vayas a
entregar por la entrada y destinarla a que tu novia pueda amueblar y decorar el
piso como le pete. ¿De acuerdo? Un ruego, este trato es absolutamente
confidencial. De todo esto ni una palabra. Si se corriera la voz que te he
ofrecido tantas facilidades, la oficina se llenaría de clientes exigiendo las
mismas condiciones. ¿Me das tu palabra?
Sergio ni se atreve a llevarle la contraria a
aquel hombre que, por momentos, parece haberse transfigurado en uno de los
Reyes Magos, puesto que más que una hipoteca se diría que le está ofreciendo un
saco lleno de regalos.
Mientras
está esperando a que el oficial de la caja cumplimente el montón de impresos
que tendrá que firmar hace, por enésima vez, un rápido cálculo mental. El mismo
ramalazo de antes le recorre el espinazo y vuelve a decirse que en menudo
berenjenal se está metiendo. Al finalizar los treinta y cinco años el monto del
principal más los intereses ascenderá, añadiendo los gastos notariales y
registrales, a una cifra cercana a los setenta y seis millones. Con lo que
devolverá el ciento veinte por ciento de la cantidad prestada. Un profe de su
antiguo colegio a eso lo llamaría usura.
El
joven se siente como si estuviese en una especie de tobogán por el que se
desliza hacia una meta incierta. O como si se hubiera excedido bebiendo y la
borrachera le empujase a realizar acciones que estando sobrio jamás las hubiese
hecho. No es capaz de racionalizar lo que le está ocurriendo y a falta de un
asidero lógico al que agarrarse, lo que le sale del hondón de sus sentimientos
es elevar en silencio una plegaria: Virgen del Amor Hermoso que no me falte el
trabajo, porque si no, ¿cómo podré devolver ese dineral?
viernes, 11 de abril de 2014
3.18. La joya de la corona
La
sobremesa que mantuvieron constructores, políticos, lobistas y funcionarios para
tratar sobre nuevos planes de recalificación de terrenos tuvo que suspenderse
sin concluirla porque hubo una llamada urgente para el alcalde, se había
producido un incendio en los montes cercanos y el edil consideró que debía dar
prioridad a la emergencia. Unos días después retomaron la conversación donde la
habían dejado: el asunto de los marjales que para los constructores supone algo
así como la joya de la corona de su estrategia urbanística. El consejero
delegado de BACHSA es quien toma la palabra y lo hace, como acostumbra, yendo
directamente al grano:
- Lo que estábamos planteando el otro día,
alcalde, es que necesitamos nuevos terrenos para seguir construyendo y hemos
pensado en que una de las zonas más idóneas es la de los marjales.
Volver
a oír la palabra marjales y cambiarle la cara a Blasco es todo lo mismo.
Garcés, muy atento a las reacciones del alcalde, se da inmediatamente cuenta e
interviene antes de que el edil pueda decir algo de lo que luego tenga que
arrepentirse y de que Bricart, con sus intemperantes planteamientos, lo eche
todo a rodar.
- Si no estoy mal informado, más que de la marjalería propiamente dicha, en
principio deberíamos hablar de las zonas colindantes de la Marina, ¿no es eso,
Juan Antonio?
- En efecto, Amador – Cardona agradece con
un gesto la percha que le ha facilitado Garcés -. Es evidente que necesitamos
más suelo y que, como los del Torreón y de las demás partidas, pueda ser
recalificado de manera fácil y rápida. Y, además, que esté en la misma costa o
en sus proximidades. Esos terrenos todos sabemos dónde están ubicados. Sobre
todo en el extremo sur del término municipal, en la partida de la Marina.
Alcalde, como bien dice el amigo Amador, en principio no pensamos tocar el
humedal, sino solo las zonas contiguas. Todos somos conscientes de que los
marjales precisan de un tratamiento específico y, en su momento, presentaremos
un proyecto que así los trate, pero ahora estamos en otras cosas.
- Como expone mi socio – remacha Bricart -,
y para decirlo alto y claro, necesitamos suelo urbanizable y lo necesitamos ya.
- Hombre, es que la partida de la Marina es
algo muy especial para el pueblo y no digamos los marjales…
- Javier – le corta Arbós -, ya has oído lo
que acaba de decir Juan Antonio. Por ahora, los marjales ni tocarlos.
Uno
de los comensales que hasta el momento ha estado callado, el arquitecto
municipal, toma la palabra:
- Si se me permite opinar, el problema del
suelo desaparecería si se aprobara un Plan General de Ordenación Urbana que
convirtiera todo el término municipal en suelo urbanizable – Lo que no cuenta
el técnico es que la idea se la ha sugerido Badenes, el maquiavélico director
de la caja.
- Gregorio, ¿eso es posible? – pregunta el
alcalde dirigiéndose al funcionario.
- Naturalmente, Javier. Y no seríamos el
primer municipio ni, con toda seguridad, el último que lo lleve a cabo.
- Creo que Gregorio ha encontrado el ungüento
amarillo – Garcés apoya la propuesta del arquitecto, no en balde es otro de sus
patrocinadores junto con Badenes -. Si transformamos todo el suelo rústico en
urbanizable se acabaron los problemas en Senillar.
- Además – Arbós también echa su cuarto a
espadas -, ¿para qué coño sirven hoy las fincas, acaso se saca algo de ellas?
Lo sabéis igual que yo, no sacamos ni para pagar la contribución. Y sé de lo
que hablo. El mejor destino de nuestros huertos es convertirlos en solares.
La
corta pero rotunda intervención de Arbós parece calar en el ánimo de los
comensales, sobre todo en el del alcalde. Todos son conscientes de que el único
presente a quien se puede calificar de terrateniente es a José Ramón Arbós. Y
si está dispuesto a transformar sus fincas en solares por algo será. Los ricos
no suelen hablar a la ligera, sobre todo cuando se trata de sus propiedades.
- ¿Entonces el Ayuntamiento qué debería
hacer? – quiere saber el concejal de urbanismo.
- Pues lo mismo que hicimos con el PAI del
Torreón – contesta el arquitecto municipal, y cuando se lanza a describir el
procedimiento a llevar a cabo Bricart, haciendo gala tanto de sus malos modos
como de su falta de tacto, le interrumpe:
- Perdona, Gregorio, pero no creo que sea el
momento ni el lugar para explicarle al concejal el proceso de un PAI. Lo que
importa, Armengol, es que el Ayuntamiento tiene – ante la seña que le hace
Cardona, Bricart cambia de verbo -…, mejor dicho, debería tomar la resolución
de aprobar la recalificación de suelo rústico a suelo urbanizable de las
partidas de la Marina más alejadas del marjal. Y esa decisión tendría que
adoptarla lo antes posible porque, como ha dicho antes Juan Antonio, como
tengamos que parar el ritmo constructivo por falta de suelo urbanizable vamos a
tener unas pérdidas que no sé si estaremos en condiciones de soportar. Y como
nos vayamos de Senillar ya me dirás qué va a pasar con los ingresos del Ayuntamiento
y… con todo lo demás – las últimas palabras las dice mirando directamente al
alcalde.
El
alcalde no es tan lerdo como para no haber captado el mensaje.
- Claro, claro, por supuesto. La
construcción no debe pararse, sería también una ruina para el pueblo. Haremos
lo que haya que hacer, ¿no crees Guillem? – pregunta a su concejal.
- Naturalmente, Javier. Si los ciudadanos
nos han elegido es precisamente para que velemos por sus intereses. No os
preocupéis – asegura dirigiéndose a los promotores -, haremos lo necesario para
que todo siga igual como hasta ahora. De eso me encargo yo. Naturalmente, bajo
la supervisión del alcalde.
Unos meses después de la comida en la que confraternizaron políticos y
promotores, se publica en el Diario Oficial de la Comunitat Valenciana la
información de la alternativa técnica del programa de actuación integrada
correspondiente a los sectores números 7, 8, 9 y 10 de Senillar correspondientes
a la partida rural de la Marina.
En
la siguiente semana de la publicación en el DOCV del PAI de la Marina, el corresponsal en Senillar del periódico comarcal
El Pregoner inicia una serie de reportajes sobre el floreciente desarrollo
urbanístico en la localidad. En el primero informa de una reunión en el
Ayuntamiento entre el equipo de gobierno y representantes del accionariado de Mercantil
Urbanizadora de Senillar, que es el agente urbanizador. Comenta el reportero
que en la sesión de trabajo, donde se estudiaron los objetivos y previsiones
para la ejecución inminente del PAI de la Marina, se observaban semblantes de
satisfacción.
El
reportaje recoge asimismo las palabras de Rodrigo Huguet, consejero de la
empresa urbanizadora: “El nuevo proyecto inmobiliario supondrá una ingente
inversión y significará un enorme impulso para la economía local. Nuestros
objetivos, en cuanto se apruebe el programa de actuación integrada, son tener
la inscripción de la reparcelación cuanto antes, lo que nos dará la capacidad
financiera suficiente para comenzar las obras de urbanización, previa
licitación de las mismas. Asimismo, tenemos la intención de que podamos tener el
acta de replanteo e iniciar las obras cuanto antes”. A esta manifestación se
sumaba Gaspar Moltó, director general adjunto de Cajaeuropa, afirmando que
“estamos convencidos de que el proyecto de la Marina será para el pueblo de
Senillar la joya de la corona, ya que convergen muchos factores naturales en
este proyecto urbanístico que se va a ejecutar en primera línea de playa. El
proyecto, sin duda alguna, era una aspiración de todo el pueblo, que ahora se
va a hacer realidad gracias a la colaboración y el consenso de los partidos
políticos de la localidad y los grupos empresariales que nos hemos involucrado
en el plan”.
martes, 8 de abril de 2014
3.17. Hoy es tu día de suerte
El ciclo que imparte Pascual Tormo finaliza,
quizá por eso las preguntas surgen de todas partes. Alguien, que parece conocer
bien al profesor, pregunta en plan confianzudo:
- Oye, Pascual, ¿y en el pueblo hacía falta
de verdad que se urbanizara medio término municipal?
- La verdad es que había pisos para
alquilar, no muchos, pero los suficientes para la exigua demanda existente –
vacila un momento y añade -, aunque hay que reconocer que el urbanismo también
ha traído una prosperidad que antes no se conocía.
- Luego no fueron los vecinos quienes
solicitaron que se urbanizaran sus fincas – deduce Sergio.
- En efecto, la urbanización no fue una
decisión de la comunidad sino del Ayuntamiento, quien resolvió lo de urbanizar por
su cuenta.
- Y todo eso, Pascual, hablando en plata,
¿ha sido bueno o malo para el pueblo? – pregunta maliciosamente una señora ya
madura.
Tormo vuelve a dudar y, para no comprometerse excesivamente, opta por
generalizar:
- Es complejo dar un sí o un no rotundo a
ese interrogante. El urbanismo, como tantas otras actuaciones sociales, tiene
dos caras contrapuestas. Lo positivo o negativo del urbanismo es una cuestión
de medida y hasta de ritmo. Si se urbaniza una zona de manera racional y
controlada, respetando el medio ambiente, adecuándose a las expectativas reales
de que las viviendas serán habitadas y con un ritmo que no rompa el modo de
vida de la comunidad preexistente tiene muchos aspectos favorables. En cambio,
cuando la urbanización se realiza sin tasa ni medida, a un ritmo frenético,
destrozando el entorno, sin haber hecho un estudio de la posible demanda y sin
tener en cuenta a la población local sus aspectos negativos son relevantes.
- ¿Qué abunda más el primer supuesto o el
segundo? – inquiere Sergio metiendo baza en el coloquio.
- En general, el segundo. No olvidéis que la
construcción es, ante todo, una actividad económica y el objetivo de los
constructores es conseguir el mayor beneficio posible.
- ¿Y en Senillar, ha habido más efectos
buenos o malos? Lo pregunto porque antes te has ido por las ramas – insiste la
misma señora de antes.
- Como en botica ha habido de todo. Ha hecho
entrar en el pueblo un río impensable de dinero. El paro es prácticamente nulo.
El pueblo ha crecido. En fin que es innegable que en el plano económico las
consecuencias han sido positivas. En cuanto a los aspectos negativos: se
ha hecho todo con demasiadas prisas, hasta parece que, en más de un caso, sin
atenerse a la normativa, no se tiene demasiado respeto al medio ambiente y
todavía quedan por ver otros efectos colaterales que pueden resultar dañinos.
Sergio todavía tiene una postrera pregunta:
- Y en los planos que sueles llamar
intangibles, ¿cuáles han sido las consecuencias?
- Algunas hay. La gente se ha vuelto
manirrota, gasta el dinero como si éste creciera en los árboles. Los campos que
no se han urbanizado se están convirtiendo en eriales, nadie quiere
cultivarlos, se gana mucho más en la construcción. El entorno natural del
pueblo y, sobre todo, de su costa se ha alterado profundamente, todo ocupado
por bloques de apartamentos y de chalés adosados… En fin, la lista es larga,
pero tampoco es cuestión de ser exhaustivos. ¿Alguna otra pregunta?
Ante el silencio que sigue a su interpelación, Tormo retoma la palabra.
No quiere terminar el ciclo sin dar, al menos, un puyazo al Ayuntamiento:
- Y para finalizar, al hablar de los efectos
positivos me olvidé de uno muy interesante. No sé qué relación puede existir
entre el boom de la construcción y la diosa Fortuna, pero alguna debe haber. Lo
digo porque, como sabéis, últimamente la lotería ha agraciado varias veces a
algunos de nuestros ediles. Ahí tenéis otro ejemplo de los beneficiosos efectos
del urbanismo que, posiblemente, todavía no ha sido objeto de un concienzudo
estudio.
Una
carcajada general acoge sus palabras. Los asistentes han captado la fácil
ironía que encierran.
Al día siguiente de concluir el ciclo de
charlas, Sergio retorna a la caja para proseguir el trámite de solicitud de la
hipoteca que necesita para el apartamento que quiere comprar. Esta vez le atiende
personalmente el director de la sucursal, Agustín Badenes, pues el señor
Francisco le ha llamado para recomendar a su joven empleado.
- Siéntese, por favor. Caramba, no esperaba
que fuera tan joven. Podría ser perfectamente hijo mío – tras una pequeña y
estudiada vacilación añade -. Si no te importa te voy a tutear, me parece un
poco fuera de lugar que nos tratemos de usted. Y, antes que nada, quiero
pedirte disculpas en nombre de la caja y que comprendas al oficial que te
atendió el otro día. Está sobrepasado de trabajo y en ocasiones no valora
adecuadamente las peticiones que se hacen – y volviendo al tono confianzudo
prosigue -. Así que vienes a negociar la hipoteca de un apartamento en Los
Arrayanes. Buen ojo has tenido, cuando esté terminada será una de las mejores
urbanizaciones del pueblo. Supongo que has rellenado la ficha que te han dado.
Lorente – llama por el intercomunicador -, pásame la ficha del señor Martín.
A
Sergio que lo traten de señor, como lo hace ahora el untuoso bancario, o que le
vean aires de casado, como ocurrió con la encantadora vendedora de la
promotora, le produce una sensación extraña, como si todo aquello no fuera con
él. Todavía le cuesta creer que se haya convertido en cabeza de familia.
- Veamos tus datos personales…, tus
referencias bancarias…, ningún patrimonio salvo el coche… La casilla de
avalistas la has dejado en blanco, ¿puedo preguntar por qué?
- Verá usted, don Agustín…
- Agustín a secas – le interrumpe el
bancario - o, si prefieres, Badenes.
- Bien… señor Badenes – a Sergio aún le
quedan atavismos de su formación colegial -. Los padres de mi… novia no tienen
prácticamente nada y los míos por patrimonio quizá podrían avalarme, pero no me
atrevo a pedirles su aval porque están disgustados conmigo desde que dejé los
estudios y me puse a trabajar. Luego está mi abuelo, que es de aquí y tiene un
viejo caserón y un huerto, pero tampoco creo que pueda avalarme porque la mitad
de esos bienes, desde que enviudó, son de sus hijos y no quisiera meterlos en
mis asuntos.
- Bueno. Dice mucho de ti que seas tan
considerado con la familia y eso es un punto a tu favor. En tu caso estoy
dispuesto a hacer una excepción y vamos a olvidarnos de los avalistas. Te
preguntarás que por qué lo hago teniendo en cuenta que acabo de conocerte. Por
una razón muy simple, pero que para mí tiene suficiente peso, porque trabajas
para quien lo haces. A tu jefe en esta casa le tenemos en alta consideración y
estar en su empresa para nosotros es un seguro de vida. Además, veo que ya eres
capataz de segunda ¡y tan joven! Eso también dice mucho a tu favor.
- Gracias por sus amables palabras. El
problema que tengo es que el piso es muy caro, sinceramente creo que demasiado,
y con el plazo de veinte años que figura en el contrato para saldar la hipoteca
y los intereses que suben un pico dudo que pueda afrontar las mensualidades.
- Eso no va a ser ningún problema. En
Cajaeuropa tenemos un lema: díganos la cantidad mínima que puede ahorrar
mensualmente y nosotros le diremos cuál será la cuota que tendrá que abonar.
¿Traes una nómina?
- Vaya, se me olvidó. Si quiere voy a
buscarla y vuelvo en un momento.
- Tranquilo, no hace falta que vayas a por ella, ya me la
traerás. Ahora tengo otra cita y no tengo más tiempo para ti. Te pasas por aquí
mañana, o el día que te venga bien, y cerramos el acuerdo.
- Perdone, pero la vendedora me ha dicho que sólo podía
retener la opción de compra del apartamento unos días – explica Sergio, no
demasiado seguro de que la gestión de su patrón con la promotora haya sido
efectiva.
En la cara de
Badenes florece una sonrisa. Piensa que el joven va a ser un excelente cliente:
tiene un trabajo bien pagado, parece ser persona fiable y, acaba de
constatarlo, es sumamente ingenuo, no sabe que lo que le ha dicho la vendedora
se lo dice a todos aunque queden cien apartamentos por vender.
- No te preocupes por la vendedora. Ahora mismo voy a hablar
con la oficina de ventas y les pediré
que retiren el apartamento de la relación de vendibles. Decididamente, hoy es
tu día de suerte.
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