jueves, 21 de junio de 2018

58. Andando que luego es tarde


   Grigol Pakelia, una vez recibido el mandato de llevar adelante el plan B, se dispone a ejecutarlo. Lo único que le extraña de la orden es que le han dicho que ya no haga más llamadas al número que le habían facilitado para preguntar si cenaban esa noche. Se encoge de hombros, los tipos que le han encargado el trabajito sabrán lo que se hacen.
Inmediatamente comienza a diseñar el plan para la eliminación de Curro Salazar que desde ese momento pasa a ser el objetivo. Hace una lista de los aspectos que tiene que planificar. Reconocer el escenario en el que el objetivo desarrolla su vida. Enterarse de cuál es su rutina diaria: si se baña, si toma el sol, si pasea por la playa, donde come, que bares frecuenta, si va solo o acompañado, si se echa la siesta, si sale por la noche…  También cavila sobre el medio a utilizar para ir hasta Torrenostra y el que va a emplear para escapar. Si será mejor ir solo o acompañado. Que armas va a emplear para la eliminación del objetivo. El momento del día más idóneo para ejecutar el trabajo. ¿Debería disfrazarse o ir tal cual es? Algo que no le preocupa es el calendario, los que le han encargado la operación solo le han dicho que la ejecute cuanto antes, pero no le han marcado ningún plazo concreto.
   Lo primero que piensa realizar es desplazarse a Torrenostra para inspeccionar el escenario en el que vive Salazar. Puede ir por tierra o por mar, como hizo la primera y única vez que  estuvo en esa playa. Se dice que un viaje en lancha podría resultar problemático y dejaría muchos rastros pues tendría que alquilarla. Lo descarta, viajará en coche ya que el lugar cuenta con dos accesos que le ofrecen rápidas vías de escape: la N-340 y la AP-7. También descarta emplear su propio vehículo, lo mejor será robar uno para no dejar huellas. En cuanto a llevar compañía lo más adecuado sería ir acompañado de una mujer, las parejas son lo más habitual en una playa y por tanto no despiertan ningún recelo. Recurre a lo que tiene más a mano, a Alessia. Había resuelto olvidarse de la italiana porque no ha conseguido llevársela a la cama, pero como ahora la necesita será cuestión de volver a ponerle buena cara. Cuando la llama se encuentra con la desagradable sorpresa de que se ha vuelto a Italia. Lo que más le fastidia no es que se haya largado, sino que se ha ido sin despedirse. Tendrá que ligarse otra. El azar viene en su ayuda cuando la camarera de uno de los bares que suele frecuentar comenta que, contra toda lógica empresarial, su patrón le ha dicho que puede librar a partir del mediodía. No se lo piensa dos veces.
-Si al final de la mañana estás libre hoy es tu día de suerte, te invito a pasarlo en una playa cercana, Torrenostra, y que es estupenda. Almorzaremos en un buen restorán y luego disfrutaremos de playa, paseo en moto náutica y por la noche cena donde te pete.  
-Y todo ese paquete, ¿a cambio de qué? –inquiere la joven con desconfianza.
-De nada, solo de tu compañía. La invitación obedece simplemente a que me caes bien y estoy más solo y aburrido que una lapa. Me basta con tener alguien con quien charlar.
   Y así quedan. Pakelia piensa que en principio le debe valer con Elvi, que supone que es una contracción de Elvira, como pareja para comenzar a reconocer el terreno donde se mueve Salazar. El siguiente paso es robar un coche, algo que le resulta sorprendentemente fácil, le basta con darse una vuelta por las atestadas calles de Las Villas y termina haciéndose con un modelo de bastante potencia pero muy común: un Ford Mondeo de color champán. Ni siquiera tiene que violentar la puerta porque está abierto y tampoco ha de hacer un puente pues las llaves las encuentra debajo de la alfombrilla del asiento del conductor. En cuanto a las rutas hasta Torreblanca puede ir por la N-340 o por la AP-7 accediendo a la autopista por la entrada de Castellón o por la de Orpesa del Mar y desplazándose hasta la salida 44 que es la que conduce a Torreblanca. También descubre en Google Maps que desde Orpesa se puede ir en coche a Torreblanca por un camino rural llamado Camí l´Atall y que otro camino con idéntico nombre, no le ha quedado claro si es el mismo, enlaza Torrenostra con Alcossebre, por lo que si fuera necesario podría eludir pasar por el centro de Torreblanca. Un dato a tener en cuenta para trazar el plan de huida.
   En cuanto a disfrazarse se dice que para una primera misión de reconocimiento no será necesario. Bastará con que cubra su negro cabello con una gorra que no sea muy llamativa y que oculte parte de su rostro con unas amplias gafas de sol. Ahora le resta pensar en donde va a almorzar con Elvi. Duda entre llevarla a un restorán de Las Villas u Orpesa, pero tras pensarlo opta por almorzar en alguno de Torrenostra, así comenzará a dominar el escenario de su trabajo. Incluso va más allá, llama al hostal donde se hospeda Salazar para encargar una reserva a mediodía para dos. No se sorprende cuando le dicen que está todo reservado. Le ocurre lo mismo en los dos establecimientos siguientes a los que llama. En el tercero encuentra mesa libre. Almorzarán en el restorán El Marítim, que por lo que ve en internet está en una de las calles perpendiculares al mar, quizá por eso todavía tiene mesas libres. Respecto a la cuestión de las armas a utilizar para la eliminación del objetivo lo deja para una fase posterior. De todas formas, como hombre precavido, coge el cable de fibra que utiliza como arma de estrangulamiento y de corte con el que asfixiar o degollar a alguien hasta la muerte, dado que abulta poco y pesa menos. Cuando está preparado, coge las llaves del Mondeo y se dirige a recoger a Elvi. La joven ya lleva el biquini puesto y también lleva una transparente bolsa de mano en la que se adivinan una toalla y demás complementos para el baño.
-¿Dónde vamos a comer? –pregunta la muchacha.
-Te voy a llevar a un restaurante de Torrenostra donde me han dicho que se come muy bien.
-No conozco esa playa, me han contado que no está mal, pero que tiene poca movida.
-Mejor, así estaremos más tranquilos.
   Pakelia opta por hacer el primer recorrido hasta Torrenostra por la N-340. Lo primero que anota es que se trata de una carretera que soporta un denso tráfico, tanto de turismos como de camiones, lo que lentifica extraordinariamente el recorrido. Además, entre Benicàssim y Orpesa hay un pequeño puerto que suma lentitud a la marcha. Tras pasar este último pueblo hay una zona con continuos caseríos al borde de la vía lo que supone que abunden los tramos en los que la velocidad máxima se reduzca extraordinariamente. Decididamente, la nacional 340 no parece la vía más adecuada cuando se tiene prisa. Entra en Torreblanca y sigue la ruta que marcan los rótulos con la indicación de Playa. Los indicadores le conducen a una carretera comarcal que le lleva hasta Torrenostra. “Huir por aquí puede convertirse en una ratonera”, se dice el georgiano. Aparca en un descampado que está repleto de coches y se acercan al mar que está a poco más de cien metros. Se topan con unas bonitas playas en las que se ve bastante gente, pero que al lado de las aglomeraciones de las playas de Las Villas tienen todavía mucha arena sin ocupantes. Toman un aperitivo en el único chiringuito que hay dentro del propio espacio playero.
-¡Que guay! –exclama Elvi- solo hay un chiringuito en toda la playa. Estaba convencida de que sitios así no quedaban. Cuando lo cuente en el trabajo no se lo van a creer.
-Ya te dije que ibas a pasar un día fenomenal –alardea Grigol como si fuera un conocedor a fondo de unas playas que pisa, prácticamente, por primera vez.
    Como no tienen prisa pues ha hecho la reserva para las tres, los disparatados horarios de las comidas de los españoles es algo que al georgiano le costó asimilar, deciden darse un garbeo por el paseo marítimo. Paseando en dirección sur pasan delante de un espigón que da paso a una nueva playa bastante más grande que la anterior y en la que también hay muchos más bañistas, aunque sigue habiendo mucha arena vacía. El paseo tiene para Pakelia una finalidad: llegar hasta donde se aloja Salazar. Cuando otro espigón marca el límite de la playa grande y el comienzo de otra más chica donde se encuentra un pequeño fondeadero, sabe que está frente al hostal donde se hospeda su hombre. Encuentran un hueco en la terraza y se sientan a tomar unas cervezas. El georgiano lo mira todo con nuevos ojos, va tomando mentalmente notas del escenario en el que tendrá que trabajar en un corto plazo. El hostal da a tres calles, el paseo marítimo es uno, otra es una corta calle perpendicular al mar y la tercera es un callejón también perpendicular al mar que parece ser solo peatonal. Solamente se puede entrar al establecimiento por esos accesos pues a unos doscientos metros se acaban las edificaciones y lo que viene a continuación es un espacio libre de edificios. Debe de tratarse del Parque Natural de Cabanes-Torreblanca, se dice, por lo que ha visto en Google. Cuando lo ha grabado todo en su mente e incluso ha hecho unas fotos con el móvil, le dice a Elvi:
-Preciosa, es hora de la pitanza –la primera vez que oyó esa expresión le tuvieron que explicar que era sinónimo de alimento cotidiano y como le gustó la usa habitualmente-, conque andando que luego es tarde –otro dicho popular que también le encanta usarlo.

PD.- Hasta el próximo viernes.

*** Llegó el verano

En Madrid el termómetro ya sobrepasa los 30 º Celsius, el calor es insoportable. Por ello me voy a Torreblanca a pasar el verano. Al lado del Mediterráneo la brisa marina atempera la calorina. Debido al viaje esta semana, excepcionalmente, publico el episodio semanal de "Una playa demasiado tranquila" (a la que me dirijo) el jueves. La próxima semana la publicación saldrá el viernes como de costumbre.
Deseo a todos los lectores del blog un feliz verano y espero que el cambio climático sea benevolente con vosotros.

viernes, 15 de junio de 2018

Capítulo 14. La fiesta de la Asunción de la Virgen.- 57. El hombre propone y el destino dispone


   Curro Salazar va reponiéndose poco a poco. Se va sintiendo más animado, con ganas de charlar y de hacer algo más que ver la tele. Como Anca es la persona que más tiempo pasa a su lado también se ha convertido en su interlocutora imprescindible. Tantas horas pasadas juntos han provocado que el exsindicalista, que en su etapa de fugitivo ha ido derivando hacia la introversión, se vaya abriendo paulatinamente y, aunque sigue sin revelar a la joven rumana su auténtica identidad, si le está contado muchas páginas de su vida alterándolas a su antojo para quedar siempre como el chico bueno de las películas. Hoy le está relatando historias de la niñez en su pueblo natal.
-Entonces, naciste en la provincia de Cádiz. Yo creía que eras sevillano –comenta Anca.
-En Sevilla he vivido buena parte de mi vida, pero sí, soy gaditano, exactamente de un pueblecito que se llama Zahara de los Atunes, una pedanía que pertenece al municipio de Barbate y que está muy cerquita del estrecho de Gibraltar.
-Zahara, que nombre tan curioso. ¿Y por qué se llama de los Atunes?
-Porque en su costa están las almadrabas que son las redes o cercos con que se pescan atunes.
-¿Y cómo son las almadrabas? –A Anca la pesca del atún le importa un bledo, pero se ha dado cuenta de que hablar de sus orígenes es algo que le da vidilla a Curro.
-Como te he dicho, la almadraba es un arte para la pesca del atún. La más simple es situar dos barcos a cierta distancia entre los que se cala una red sujetada con un palangre en la que se recogen atunes y otros peces. Cuando la red está llena, los pescadores bajan a la misma y seleccionan los atunes más grandes que pueden pesar hasta doscientos kilos y tras desangrarlos los suben a los barcos.
-¿Y por qué atunes y no otra clase de peces?
-Porque los atunes emigran anualmente desde el Polo Norte hasta el Mediterráneo por lo que tienen que pasar obligatoriamente por el estrecho de Gibraltar. Por eso en la zona del estrecho es donde están la mayoría de las almadrabas, en pueblos como Zahara, Barbate, Chiclana de la Frontera, Tarifa, Rota, Conil de la Frontera, La Línea y hasta el mismo Cádiz.
-Ya que hablas de los pueblos de esa comarca, ¿también está por allí Jerez de la Frontera?
-Así es, chiquilla. Muy cerquita de la zona de la que hablo está la ciudad que tiene en el vino, el caballo y el flamenco sus tres señas de identidad. Ah, y en los últimos años se ha añadido otra: la pasión por las motos debida a su mundialmente conocido circuito donde se corre una de las carreras del Campeonato Mundial de Motociclismo.
-Eso ya lo sabía, Vicentín me llevó allí una vez. Lo que quería preguntarte es ¿por qué hay tantos pueblos en esa parte de Andalucía que se apellidan de la Frontera?
-Eso viene porque aquel territorio fue durante mucho tiempo la frontera entre el último reino moro en España, el de Granada, y la Corona de Castilla. Hasta que los Reyes Católicos en 1492 conquistaron la ciudad granadina.
-Cuanto sabes, Curro. Da gusto hablar contigo, tienes respuesta para todo. 
   Curro sonríe halagado, cada vez está más encariñado con la joven y aunque no ha vuelto a catarla sigue atrayéndole más que nunca.
-Cuéntame más cosas de tu pueblo, anda –pide mimosa la joven.
-¿Qué más quieres que te cuente?
-Yo que sé, ¿cómo es de grande Zahara, cómo Torreblanca?
-Quía, mucho más pequeño. Debe tener unos mil habitantes, aunque en verano se llena de turistas porque tiene una playa estupenda, mucho mejor que la de aquí, eso sí el agua no es tan cálida como la de estas playas.
-¿Y por qué?
-Porque el mar que lo baña es el océano Atlántico.
-¿Cómo que el Atlántico? ¿Zahara no está al lado la Costa del Sol que tiene fama de tener unas aguas muy templadas?
   Aunque el bagaje cultural de Curro no es gran cosa, en la escuela primaria de su pueblo le enseñaron la suficiente geografía como para ser un erudito en comparación con la supina ignorancia que en temas geográficos tiene la mayor parte de la juventud de nuestros días. Se arma de paciencia y le explica a la joven camarera que el estrecho de Gibraltar es la divisoria entre dos mares, al oeste el Atlántico y al este el Mediterráneo. Y como la provincia de Cádiz está al oeste del estrecho sus costas las baña el océano.
-Lo que yo decía, cuanto sabes. Oye, tengo curiosidad, me he fijado que alguna vez se te escapan palabras en las que hay ces pero que las pronuncias como eses y lo mismo hace tu hijo. ¿En Andalucía habláis todos así?
   Salazar le cuenta que en Andalucía, con algunas excepciones, en general cecean en la costa y sesean en el interior. Y antes de que Anca pregunte en qué consiste la diferencia se la explica.
-El ceceo consiste en pronunciar el sonido de la zeta o la ce ante i y e en lugar de la ese. En cambio, el seseo es pronunciar el sonido de la ese en lugar de la zeta o de la ce ante la e y la i. Yo debería cecear porque es el modo de hablar de mi pueblo, pero en lugar de eso seseo porque mi madre no era zahareña sino sevillana y en Sevilla-ciudad se sesea. Además, me críe en Cádiz y en la ciudad, a diferencia del resto de su provincia, también se sesea.
-Realmente curioso.
-Si alguna vez te llevo a mi pueblo –Curro lo ha dicho sin pensarlo y cuando se da cuenta de sus palabras un ramalazo de lo que quizá podría ser le llena de melancolía sin saber por qué-, verías lo curiosa que es su habla. Yo creo que al principio ni entenderías muchas palabras No solo cecean sino que sustituyen la ele por la ere. En vez de decir alma dicen arma o gorpe en lugar de golpe. Se comen las eses al final de las palabras que la llevan y la jota y la ge no se distinguen. Te hará gracia cuando escuches que dicen ustedes en lugar de vosotros, por ejemplo dicen ustedes sois de Zahara, o venirse a mi casa en vez de veniros a mi casa. También se comen la d, dicen mirao, planchao, cansao, caena… Ya te digo, al principio te costará entenderlos, pero también te digo otra cosa: son buena gente y si haces un amigo lo es para toda la vida.
-Aquí ocurre algo parecido con la c. La gente del pueblo que mayoritariamente habla el valenciano y que no se defiende bien en castellano cuando lo habla tiende a pronunciar las palabras que tienen la ce y la ci como se y si.
-Ya me he dado cuenta de que aquí hay bastante gente que le da cada patada al diccionario que tiembla el misterio. Por cierto, lo que no te he dicho es que en Zahara nació Paquirri, el famoso torero de los ojos verdes y al que cuerneó un toro en Pozoblanco.
-¡Ahí va, el que fue el marido de Carmen Ordóñez! –La cultura de las revistas del corazón, a la que es muy aficionada Anca, sale a relucir.
   Y así es como discurren las horas más plácidas de Curro, en charlas banales y sosegadas con Anca. En muchas ocasiones los relatos se quedan a medias porque la muchacha ha de atender a sus otras tareas y ello hace que Curro piense más en su niñez y adolescencia de lo que lo haya hecho jamás. Su mejoría es patente, el día anterior ya se aventuró a salir de la habitación. Lo hizo a la caída de la tarde cuando el sol ya no apretaba y no fue mucho más allá de darse un pequeño paseo por el espigón que hay enfrente del hostal y cuya dársena meridional sirve de fondeadero al medio centenar de pequeñas embarcaciones que integran lo que pomposamente llaman Club Náutico Torreblanca. Se quedó asombrado del aluvión de gente que registraba el paseo marítimo y de la cantidad de coches aparcados allí donde había un hueco, incluso la terraza del hostal se encontraba hasta los topes. Preguntó a Anca por esa inesperada riada de gente en una playa tan tranquila como aquella.
-Es por el puente de la Mare de Déu d´Agost como le llaman aquí. Todos los años pasa lo mismo, Curro –La muchacha le ha llamado por su nombre de pila porque están solos, cuando hay gente delante le trata de señor Martínez.
-Ah, claro. En Sevilla –le explica Curro- el día quince de agosto se celebra el rito más popular del verano. Sacan en procesión a la Virgen de los Reyes que es la patrona de la ciudad, sale de la Puerta de los Palos de la Catedral y la pasean alrededor del perímetro de la Seo. Para los devotos es un día grande. Antes de sacarla, las camareras de la Virgen la visten cuidadosamente eligiendo uno de los cinco mantos que cuenta el ajuar procesional. Sale de la Catedral a las ocho en punto, tal es así que la gente dice que en Sevilla solo hay dos cosas que se hacen puntualmente: la salida de la Virgen y el comienzo de las corridas en la plaza de La Maestranza.
-¿Y cómo sabes tanto de esa procesión? No te hacía un meapilas –pregunta con retintín Anca.
-Si te digo la verdad, yo nunca he asistido a la procesión ni como espectador, pero mi exmujer era una devota de la Virgen y no se perdía ni una sola de esas salidas.
-¿Tu exmujer?, ¿te refieres a la madre de Francisco José?
-La misma, todo lo que tenía de santurrona lo tenía de sosaina en la cama –y como no es un tema del que le guste hablar, Curro cambia de asunto- Oye, ¿y hasta cuándo durará todo este gentío?
-El puente acaba hoy. Mañana, martes, esto estará como siempre, más tranquilo que una balsa de aceite.
-Pues hoy no habrá paseo, tanto gentío me incomoda. Hasta el atardecer no salgo de la habitación –Curro no lo sabe, pero aquí valdría lo del dicho popular: el hombre propone y el destino dispone.

PD.- Hasta el próximo viernes

viernes, 8 de junio de 2018

56. Se avecina tormenta


   Los empresarios del grupo que lidera Eduardo Gálvez se han vuelto a reunir. Puesto que hasta el momento Carlos Espinosa, su enviado para negociar con Curro Salazar, no ha conseguido nada positivo, resuelven que hay que pasar al plan B. Demorarlo más sería tentar a la suerte, corren el riesgo de que el exsindicalista pueda ser apresado por la policía o aceptar otra oferta que vaya contra sus intereses. Por consiguiente, se ponen en contacto con Grigol Pakelia y le ordenan que ejecute su encargo para lo que le proporcionan datos que hasta ahora le habían ocultado: quién es el objetivo, dónde encontrarlo y las demás referencias, que paradójicamente les ha proporcionado Espinosa, entre la que se incluye una foto actual del antiguo Conseguidor. Al saber el sitio donde se hospeda Salazar el sicario georgiano lanza un silbido, resulta que en su primer y único viaje a Torrenostra estuvo pidiendo una habitación para acostarse con una turista italiana en el hostal donde se aloja el fulano al que tiene que pasaportar.
   Inmediatamente comienza a planear el trabajo. Lo primero es preparar el viaje, duda entre ir en coche o en un fueraborda como hizo cuando estuvo allí con Alessia. Al pensar en la italiana también se plantea en si ir solo o llevar compañía, aunque la duda es breve, se dice que en una playa en verano una pareja pasa más desapercibida que un hombre solitario. En cuanto a la manera de liquidar a Salazar tendrá que ser con el menor ruido posible, para ello prepara su inseparable cuchillo afgano, el lohar, acopla silenciador a la Griazev-Shipunov GSh-18, pistola de última generación, y saca del equipaje el cable de fibra que utiliza como arma de estrangulamiento y de corte con el que asfixiar o degollar hasta la muerte al comprimir las arterias carótidas o la tráquea. La ventaja de la fibra es que no es reconocida por los detectores de metales, incluso pasa desapercibida en las revisiones manuales. El problema que más le preocupa es el plan de fuga. Se trata de un sitio pequeño y con una población limitada de veraneantes por lo que los rostros desconocidos destacan fácilmente. Tiene a su favor que en este puente de la Asunción el número de visitantes aumenta exponencialmente, pero aun así deberá darle muchas vueltas al plan de escape tras ejecutar el trabajo.
   Gálvez no le ha dicho a Espinosa que ha puesto en marcha el plan B. Y no lo ha hecho porque cree que el CEO malagueño podría interferir en el trabajo de Pakelia. Ha llegado a esa conclusión por alguna frase suelta que Espinosa ha soltado en sus últimas conversaciones telefónicas. Lo que Gálvez ignora es que el malagueño, tras mil dudas y cavilaciones, está pensando en llevar a cabo un plan B por su cuenta. No está dispuesto a que el georgiano le chafe la guitarra como diría un castizo. Piensa que no tendrá demasiados obstáculos para acceder a la habitación de Salazar, bien directamente o por medio del hijo a quien lo tiene metido en el bolsillo desde que le prestó la Harley. La cuestión más peliaguda es como liquidar a Curro. No tiene armas, quizá podría comprar una pistola en Castellón, pero no conoce los bajos fondos de la ciudad. Al pensar en el arma es cuando se da cuenta de que no se ha planteado si tendrá las agallas necesarias para cometer el crimen. Tras pensarlo detenidamente se dice que sí, pero un sí acotado. Quizá no tenga los suficientes arrestos para matar a alguien apuñalándolo o estrangulándolo, pero es posible que sí los tenga para liquidarlo por otros medios, por ejemplo por medio de un veneno o poniendo una bomba en su coche. La idea de la bomba la desecha de inmediato, lo ignora todo sobre explosivos, por lo que usar un veneno comienza a tomar cuerpo en su mente. 
   Otro de los que negocian con Curro, Alfonso Pacheco, ha terminado contaminándose de la radical aversión que siente su mujer por el gaditano por lo que comienza también a compartir la idea que tanto repite Macarena de que muerto el perro se acabó la rabia. Su problema es que le faltan más arrestos que a Espinosa para llevar adelante el plan de extinción de una vida humana. Le gustaría que Salazar desapareciera del mapa, pero se ve incapaz de ser él quien lo haga desparecer. Se pregunta si su esposa tendrá el coraje que a él le falta. Posiblemente sí, pero no se arriesga a preguntárselo, cualquier tipo de respuesta que le diera Macarena podría poner en peligro su estabilidad conyugal. También se plantea si sería conveniente dialogar con Sierra sobre todo esto. No está seguro de cuál podría ser la respuesta de su colega, piensa que los homosexuales, en el supuesto de que Sierra lo fuera, es posible que realicen unos razonamientos que discurran por otras vías diferentes a las suyas, aunque tampoco está tan convencido de que eso sea así. Al final, de tanto darle vueltas al problema en que se ha convertido Salazar termina con dolor de cabeza. Se toma un analgésico y se acuesta con la vista fija en su mujer que parece dormir plácidamente. “¿Es el sueño de los que tienen la conciencia tranquila o de los inconscientes?”, se pregunta Pacheco.
   El socio de Pacheco en la negociación con Curro, Jaime Sierra, anda navegando por la red a falta de mejores cosas que hacer. Ha tecleado caso ere para ver en qué estado está la instrucción del sumario. No hay nada nuevo, pero un enlace le lleva a un titular del periódico Libertad Digital que, aunque ya conocía, consigue volver a crisparle como cuando lo leyó por primera vez: Nuevo macrocaso de corrupción en Andalucía: delito masivo en la Agencia IDEA. La entradilla de la información ya es demoledora: La Agencia IDEA es el perejil de casi todas las salsas de los diferentes macrocasos como los ERE, Invercaria y el caso de los avales. Desde ella se ha orquestado la financiación de las diversas operaciones presuntamente delictivas que están siendo investigadas por los tribunales. Ahora la propia Agencia IDEA va a ser investigada por un presunto delito masivo en su financiación, nada menos que de 4.315 millones de euros…. No sigue leyendo, él mejor que nadie sabe lo que viene a continuación, como no va a saberlo si dirigió la agencia durante cerca de siete años. La información le lleva a pensar en su negro futuro penal como más de uno comience a contar lo que realmente pasó. Y uno de ellos, posiblemente el que más daño puede hacerle, es Salazar. “Si al menos Curro atendiera a razones y aceptara nuestra oferta podría estar a salvo, pero si la rechaza, ¿qué puede pasar”, se pregunta. “Puede pasar de todo”, se responde. “Quizá tenga razón Macarena y lo más seguro sería que Curro no pudiese declarar”, piensa.
   Otro implicado en el caso ERE, Juan Antonio Almagro, le ha vuelto a instar al Chato de Trebujena que es hora de volverse a Sevilla.
-Pepillo tienes que volver, sí o sí. Como te quedes un día más tendrás que costearte el hotel por tu cuenta.
   La respuesta del antiguo púgil es que lo tiene decidido: mañana intentará dar a Curro el último aviso de lo que le puede pasar si no mantiene la boca cerrada. Y si no consigue hablar con él pues adiós, muy buenas.
   Rocío Molina también tiene un patrón que le aprieta las tuercas, su billetera. Está prácticamente vacía. Por eso tiene claro su plan de acción: “Mañana, con Anca o sin ella me voy a colar en la habitasión de Curro y le voy a sacar a ese cabrón la guita que me debe aunque tenga que sacarle los ojos. Por estas que son cruses”, se dice.
   Francisco José está en las mismas que la exnovia de su padre. “Me vuervo a Sevilla de toas, toas. Er cabrón de mi señor padre tendrá que sortarme los talegos que tanta farta nos hasen. Y le voy a aconsejar otra ves que lo mejor será que haga caso a Espinosa y que se largue a un país de guiris, que allí nadie hará por él. Pero que si no quiere irse, que haga lo que le sarga de los cojones, pero que suerte la tela”.
   Anca no tiene los problemas de los que intentan presionar a Salazar, los suyos son de otra índole. Como tantas veces ocurre con los hijos, la opinión de su madre que es partidaria de que continúe el noviazgo con Vicentín, ha provocado en la joven la reacción opuesta. Está decidida, va a dejarle. No soporta ni un día más la presión de los celos. Su novio ha convertido su existencia en un sinvivir. Y cada vez se pone más violento. Terminará haciéndole daño y no está dispuesta a que eso pueda pasar. Su madre ha llegado a decirle que el dolor de una bofetada pasa, pero que el papel en el que se oficializa que el maltratador es tu marido permanece. Anca, cuya cultura es muy primaria, desconoce el movimiento Me Too pero ello no es óbice para que sea una feminista, aunque ella lo ignora, que no está dispuesta a que nadie le imponga a la fuerza algo con lo que no esté de acuerdo. Y mucho menos que le pongan la mano encima. “Hasta ahí podríamos llegar, que ese baboso intente pegarme que le doy una patada en los huevos que se los pongo por corbata”. Cuando resuelve decirle sin andarse por las ramas que le va a dejar la reacción de Vicentín es poco menos que apocalíptica. Ruega, suplica, llora, insta, exige y termina con toda clase de amenazas: contra ella, su familia, sus amigos y, por último, contra el andaluz Martínez al que acusa de ser el cerebro en la sombra que ha influido en Anca para su determinación.
-¡Si tú no vas a ser mía, no lo serás de nadie y menos de ese viejo chocho de Martínez. Esto no va a quedar así, lo juro por mis muertos!
   Todos los presagios apuntan en la misma dirección: se avecina tormenta.

PD.- Hasta el próximo viernes.