viernes, 25 de marzo de 2016

12. Hipótesis, líneas de investigación, pero…



   El inspector francés parece darse por satisfecho con las explicaciones de sus colegas hispanos sobre las últimas acciones llevadas a cabo por la justicia colombiana relativas al Tesoro Quimbaya y cree llegado el momento de tocar otros puntos relevantes del Caso Inca.
- Hay una cuestión que hemos de tratar y creo que este es un buen momento, el fallecimiento del vigilante del museo. ¿Cuál es vuestra opinión sobre ello, fue algo premeditado o más bien un hecho accidental?
- Estamos convencidos que lo segundo – es Bernal quien contesta –. Creemos que ese suceso no figuraba en los planes de los asaltantes. El robo del furgón tiene toda la pinta de haber sido concebido por profesionales y estos saben que cometer un asesinato supone una condena mucho más dura que la de un mero atraco. Otro dato que apunta a que no desearon causar más bajas es que, pudiendo, no atacaron a nadie más. Por tanto, la muerte del uvese la calificamos como un accidente e irrelevante en cuanto atañe a la solución de caso.
- Perdón, ¿qué significa uvese? - pregunta el gabacho.
- Es la contracción de vigilante de seguridad – le explica Atienza.
- Alors, en vuestro informe preliminar sobre el fallecimiento del uvese – El galo se muestra rápido a la hora de aprender la jerga de sus colegas – indicáis que el único testimonio que tenéis sobre el hecho es el del vieillard del que me hablasteis, del tal Ponte. ¿No es así? – sin esperar respuesta prosigue -. ¿Consideráis fiable su testimonio al cien por cien?
- Hombre – es Bernal quien sigue respondiendo -, cierto que es un hombre de avanzada edad, que estaba muerto de miedo y que su única preocupación era salir vivo de allí y salvaguardar a su nieto, pese a todo damos a su testimonio un alto grado de fiabilidad.
- Bien. Más adelante me gustaría poder interrogarle, pero por el momento no es lo prioritario. Lo que ahora si me interesa porque supongo que tendréis más de una hipótesis es… - Blanchard no acaba de completar la frase.
- Hipótesis, ¿sobre qué? – inquiere Bernal.
- Sobre la identidad de los autores del robo.
- ¿Contestas tú o yo? – pregunta Bernal.
- Hazlo tú, bastante paliza os he dado hablando de los indios – se excusa Atienza.
- Tenemos al menos tres hipótesis sobre la identidad de los atracadores – explica Bernal -. La primera está relacionada con tres datos relativos al suceso: el origen del tesoro, la reclamación del mismo y el hecho de que, hasta donde hemos podido constatar, las dos únicas frases que pronunciaron los asaltantes fueron hechas en correcto español. Esos datos apuntan a que podría tratarse de una banda colombiana. Todos sabemos que en Colombia hay narcotraficantes cuya capacidad económica es increíblemente poderosa y que se mueven con asombrosa facilidad allí donde se consume coca, lo que supone casi todo el mundo. Esta hipótesis contempla la posibilidad de que un grupo de dicha nacionalidad, patrocinado por alguno de los cárteles vinculados al narcotráfico, haya sido el autor del robo.
- ¿Para devolver el tesoro a su país? – pregunta el francés, en cuyo rostro se pinta un gesto de incredulidad.
- Tu pregunta no tiene respuesta. Al menos, por ahora – aclara Atienza, al que sin duda alguna le gusta el parloteo -. Es evidente, que el gobierno colombiano no podría aceptar la devolución del tesoro recuperado por medios ilícitos. Ello no es óbice para que algún capo de la droga mantuviera las piezas robadas en lugar oculto para su particular contemplación. Algunos de los grandes señores del tráfico de coca han llegado a poseer bienes y tesoros artísticos que se disputarían los mejores museos del mundo. En todo caso, como ha dicho Bernal, es la hipótesis a la que damos menos valor. Por cierto, si no la has leído te voy a dejar una novela del Nobel colombiano Gabriel García Márquez titulada “Noticia de un secuestro”. Es una crónica basada en hechos reales, que gira alrededor de unos secuestros ordenados por el capo Pablo Escobar y que es una pintura formidable del poder que los narcos llegaron a tener en la Colombia de los años noventa. Negociaban con el gobierno de igual a igual.
- Bien, continúo – Bernal retoma la palabra -. La segunda hipótesis es que se tratara de una banda española. Tampoco tenemos mucha fe en esta teoría. En líneas generales, la delincuencia nativa no suele estar preparada para golpes de esta naturaleza. Cierto es que en nuestro país no escasea el robo de objetos artísticos, pero se centran básicamente en el asalto a centros de culto cuya seguridad deja mucho que desear o es inexistente. Iglesias de pequeños pueblos, ermitas, apartados conventos, etcétera, son algunos de los lugares en los que todos los años hay rapiñas de bienes artísticos, algunos de gran valor. Pero de esos robos, a llevarse una colección única en el mundo, como el Tesoro Quimbaya, hay todo un abismo. Pese a todo, es una línea que mantenemos abierta por el momento puesto que hay algunos elementos que así lo aconsejan.
- ¿Cuáles son? – se interesa el galo.
- Uno, que el atraco se ha cometido aquí, lo que induce a creer que si no son españoles, al menos algún componente de la banda es muy factible que lo sea. Dos, que el hecho de que las cámaras de vigilancia no funcionaran ese día abona la sospecha de que los asaltantes tienen un cómplice entre el personal del museo. Naturalmente, no es determinante ser español para conseguir un secuaz, pero en este caso serlo lo facilita. Y tres, como dije antes al hablar de los colombianos, está el dato de que los atracadores que hablaron lo hicieran en nuestro lengua.
- ¿Y la tercera hipótesis? – inquiere el galo.
- Es la que creemos más sólida. Que se trate de una banda internacional especializada en robos de objetos artísticos de gran valor. Sabemos de la existencia de esos grupos en buena parte de Europa. Nos hemos puesto en contacto con Interpol para que nos facilite cuantos datos tenga en sus archivos sobre esa clase de bandas. Ya nos han remitido una primera relación, pero que no pasa de ser una simple enumeración. Seguirán profundizando en esa línea y nos enviarán más información a medida que vayan recopilándola.
- Hay una cuestión básica, pero que no he visto en vuestro primer informe. ¿Estáis de acuerdo en que se trata de un vol sur comande? – el francés usa su idioma al no saber cómo se denomina un suceso así en la jerga policial española.
- ¿Un robo de encargo? – traduce Atienza -. Por supuesto. Así lo hemos contemplado desde el minuto uno. Este robo fue encargado y financiado por persona o personas concretas o si no fue así sería porque los atracadores conocían de antemano quien les iba a comprar la mercancía. Nos inclinamos por la primera opción, ¿por qué? Porque todas las piezas del tesoro están perfectamente catalogadas y son más que conocidas en los circuitos artísticos y museísticos de todo el mundo. Este no es un robo cuyo contenido pueda venderse al primer chamarilero
- ¿Chamarilero, qué significa? – pregunta el Blanchard.
- En principio, una persona que se dedica a comprar y vender objetos de lance y trastos viejos, pero algunos de ellos se especializan en adquirir objetos robados, lo que se conoce como receptación – contesta Atienza -. Como decía, no creemos que exista un chamarilero que se atreviese a comprar una sola pieza del tesoro, supondría correr un alto riesgo. ¡Ojalá lo hubiera!, nos facilitaría enormemente la solución. Por eso, y como apuntas, hemos creído desde el principio que persona o personas, por el momento desconocidas, han encargado a una banda especializada realizar el robo. En esa línea de investigación trabajamos básicamente.
- Hipótesis, líneas de investigación…, pero pistas fiables, indicios concretos, ¿tenéis algunos? – el gabacho es duro, sigue apretando las tuercas a sus colegas.

martes, 22 de marzo de 2016

11. Una donación controvertida



   Tras la copiosa comida con la que los policías españoles han agasajado a su colega francés para que tenga un buen recuerdo de su primer día de trabajo, se impone una pequeña siesta. El inspector galo contempla un tanto atónito como Bernal, reclinando el sillón en la pared del despacho en el que trabajan, cierra los ojos y en unos minutos sus ronquidos llenan la habitación. Atienza ha desaparecido y no sabe dónde ha podido meterse. Blanchard termina por copiar a Bernal, entrecierra los ojos y, ante su propia sorpresa, acaba echando una cabezadita. No sabe cuánto tiempo ha podido dormir hasta que oye la voz de Atienza llamándoles al orden.
- Colegas hay que volver a abrir la barraca que todavía nos queda mucho tajo por delante.
   Como se maliciaba Blanchard, después del espléndido y bien regado almuerzo en Casa Nicomedes, el trabajo que realizaron por la tarde fue de todo menos fructífero. Al día siguiente retomaron el análisis de los temas que habían quedado pendientes. Uno de ellos e importante era hablar del contenido del furgón blindado. Otra vez, es Atienza quien toma la palabra.
- Bien, pues hablemos del Tesoro de los Quimbayas. Se trata de un conjunto arqueológico de ciento veintidós piezas compuesto, fundamentalmente, por estatuillas y otros objetos de oro. Su valor lo da no solo su rareza y su excepcional belleza sino que está fechado hacia el siglo cuarto de nuestra era, aunque sobre la datación hay controversia. La colección fue desenterrada por unos guaqueros o ladrones de tumbas en la región de Quindío en mil ochocientos noventa y uno. Y todavía no se sabe muy bien por qué, pero el tesoro no se repartió entre los buscadores que lo encontraron, como era lo usual, ni tampoco se fundió. Esto último es otra rareza sin par. Prácticamente, todas las piezas auríferas que se descubrían en América, hasta principios del siglo XX, se fundían para acuñar moneda o convertirlas en lingotes, pero en este caso no sucedió así.
- Dices que fue encontrado en mil ochocientos noventa y uno, pero en esa fecha Colombia ya era una nación independiente, entonces ¿cómo llegó ese tesoro a España?, ¿acaso fue robado por los españoles? – La precisión histórica que hace el francés muestra que algo sabe de la historia sobre las guerras de independencia de las antiguas colonias españolas en Sudamérica.
   Atienza opta por no entrar al trapo de la provocación de su colega al hablar otra vez de robo, en su lugar explica cómo llegó el tesoro a España:
- Es que no fue un robo, se trató de una donación. Para entenderla hay que conocer los problemas fronterizos entre Colombia y Venezuela. Comparten una frontera muy artificial pues no está determinada, en la mayoría de tramos, por accidentes geográficos, sino por líneas establecidas mediantes cálculos de longitud y latitud. Esto que sirve en otras muchas zonas del mundo no es tan útil en una región selvática a lo que se suma la línea de demarcación trazada sobre unos ríos que alteran su curso constantemente. Otro factor que la convierte en una línea fronteriza compleja y problemática es la división del pueblo guajiro, habitante de la zona, que se desplaza indistintamente hacia cualquiera de los dos países  en busca de recursos para su subsistencia. A ello hay que añadir los problemas que generan las frecuentes incursiones de grupos armados, el asunto del contrabando y de la emigración ilegal.
- Sigues sin explicarme como llegó el tesoro a vuestro país – apremia Blanchard que se está cansando de tanta erudición.
- Lo resumo. En uno de esos múltiples conflictos fronterizos, Colombia pidió la mediación de la reina regente María Cristina de Habsburgo. Como agradecimiento a la feliz intervención de la soberana española, el Gobierno colombiano donó la colección a España adónde llegó el tesoro en mil ochocientos noventa y dos. En principio, las piezas fueron expuestas en Sevilla con motivo del cuarto centenario del descubrimiento de América. Posteriormente, y dada su valía, fueron guardadas en las cámaras acorazadas del Banco de España. Hoy forman parte de los fondos del Museo de América en el que quizá constituyen la muestra más valiosa de las culturas precolombinas. Finalmente, otro dato a tener en cuenta del tesoro es que la citada donación ha generado y sigue generando en nuestros días un conflicto diplomático, aunque dicho conflicto es tratado con sordina y no se hable del mismo.
- Un conflicto diplomático, ¿entre quiénes y por qué? – inquiere presto el francés.
- ¿Entre quienes?, entre los que regalaron el tesoro y los que lo aceptaron. Es decir, entre los colombianos y nosotros – aclara Atienza, que prosigue -. ¿Y por qué? Verás, la donación del tesoro a España, realizada por el gobierno colombiano del presidente Carlos Holguín en mil ochocientos noventa y dos, ha sido cuestionada en Colombia tanto por ilustres personajes del país como por prestigiosos centros académicos y culturales como la Facultad de Artes de la Universidad Nacional o la Academia de Historia de Colombia. Por otra parte, la transferencia de bienes culturales ha sido puesta en tela de juicio igualmente por reconocidos antropólogos, historiadores, arqueólogos y  gente del ámbito cultural de todo el mundo.
- ¿Ha habido acciones concretas para el retorno del tesoro a Colombia? – pregunta el inspector galo.
- Sí. En dos mil siete fue promovida una acción legal por un grupo de gentes de la cultura colombiana, solicitando de la justicia de su país la anulación de lo que ellos llaman la transferencia del tesoro, en base a violaciones graves de la Constitución colombiana de aquella época y que mantiene vigentes su actual carta magna. Argumentan que el gobierno donante no pidió la autorización del congreso para donar bienes nacionales adquiridos con fondos públicos. Otrosí – El francés almacena el palabro para averiguar posteriormente su exacto significado -, en el supuesto de haberse producido tal autorización por el congreso, el gobierno de entonces tendría que haber promovido la celebración de un tratado para ser suscrito entre la República de Colombia y el Reino de España. Dicho tratado tampoco existió, lo cual confirma, a juicio de los demandantes, que la actuación del presidente Carlos Holguín fue una decisión unilateral y sin base jurídica.
- Y esa demanda, ¿qué recorrido ha tenido? – quiere saber Blanchard.
- Un juez colombiano falló declarando la ilegalidad de la donación del Tesoro Quimbaya a España. Ese fallo lleva ocho años en la Corte Constitucional de Colombia que podría impulsar el proceso o, en su caso, dejar abiertos los plazos para la solicitud y trámite de la restitución del tesoro. La colección Quimbaya ha pasado a engrosar la relación internacional de casos relevantes de restitución de bienes culturales de estado a estado, de la que hay múltiples ejemplos que por conocidos me abstengo de enumerar.
- Y la Corte Constitucional colombiana, ocho años después, ¿no ha movido pieza? – se extraña el francés.
- No, que yo sepa. Un funcionario de Asuntos Exteriores amigo mío me dio una explicación sobre el retraso que parece razonable. En las últimas décadas, Colombia ha luchado para quitarse el remoquete de ser un país en el que los clanes de narcotraficantes tienen tanto poder o más que los gobiernos legítimos. Por otra parte, está el pugnaz enfrentamiento con la guerrilla de las FARC, el grupo guerrillero más antiguo de América. Es decir, que los gobiernos colombianos tienen muchos y graves problemas internos y no les interesa en absoluto abrir un conflicto diplomático con un país como España, que le sirve de puente ante la Unión Europea y con el que mantienen unas excelentes relaciones diplomáticas y comerciales. De ahí que los gobiernos colombianos no tengan, al menos por el momento, ningún interés en que su Corte Constitucional active el caso.
- Parece una explicación razonable y es muy posible que por ahí vayan los tiros – admite el francés.
- Dile lo de la embajada – apunta Bernal dirigiéndose a Atienza.
- Ah, sí, se me olvidaba. La embajada colombiana ha hecho una discreta gestión ante nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores, lo que ha provocado que ese departamento sea uno más entre los organismos que nos está metiendo presión para que solucionemos el “Caso Inca” cuanto antes.
- Si se meten los colombianos en el affaire el asunto puede complicarse mucho más – comenta como para sí el galo.
- ¿Nos lo dices o nos lo cuentas? – es la castiza réplica de Bernal.

viernes, 18 de marzo de 2016

10. Una tertulia de casino



   En tanto los Sacapuntas vuelven a la Comisaría General para seguir desgranando los pormenores del “Caso Inca” a su colega francés, el único testigo del mismo está entregado a su divertimento favorito: jugar al dominó en compañía de sus amigos. Tras las obligadas tomaduras de pelo a los perdedores echan su ratito de tertulia en la que se habla de todo un poco. Hoy se centran en lo que es la noticia de hace muchos días, más bien de muchas semanas: Cataluña y los devaneos secesionistas de una parte de su nuevo parlament.
- ¿Creéis que serán capaces de conseguirlo? Me refiero a si lograrán ser independientes – pregunta Álvarez.
- Por mí pueden irse a tomar viento. Me la suda que sean independientes o que se conviertan en un protectorado de Kazajistán – Grandal no se para en barras.
- Yo creo que es una barbaridad lo que están haciendo los de Junts x Sí y la CUP. Cataluña ha sido siempre parte de España y así debe seguir. En un mundo global, y donde la tendencia es ir a constituir grandes núcleos sociales, económicos y políticos, es una locura pretender volver a la Edad Media – opina Ballarín.
- Yo estoy con Amadeo. Si se independizan a las bravas, ¿dónde van a ir los catalanes fuera de todos los organismos internacionales, incluida la Unión Europea?, ¿qué van hacer cuándo quieran exportar sus productos y tengan que pasar por el aro de las aduanas europeas o, en su caso, españolas?, ¿a quién le venderían sus productos?, ¿sabéis que Cataluña exporta más a Aragón que a Francia, por poner un solo ejemplo? Lo que se proponen es una insensatez – concluye Álvarez.
- No solo una insensatez – abunda Ballarín -, también es un ataque directo a la democracia. Por eso ya hay gente que no les llama independentistas sino golpistas. Porque lo que pretenden es dar un golpe de estado. El otro día escuché una entrevista a un expresidente del Tribunal Constitucional que así lo afirmaba. Y añadía que, por mucho que los secesionistas hablen de democracia, desde el momento en que no respetan el ordenamiento jurídico dejan de ser demócratas. Porque el pilar básico de toda democracia es el respeto a la ley.
- Lo que había que hacer era mandarles a la División Acorazada Brunete y todo se acabaría en un abrir y cerrar de ojos – opina Álvarez.
- No desbarres, Luis, la Brunete ya no existe – replica Grandal.
- Bueno, pues se manda a la Legión – contrarresta Álvarez.
- Hoy has venido de lo más belicoso, eh – comenta con sorna Grandal.
   Quien no ha opinado nada hasta el momento sobre el controvertido asunto es Ponte, por eso Ballarín le anima a hablar:
- ¿Y tú qué opinas, Manolo?
   Ponte se quita las gafas, las limpia con una gamuza que lleva en la funda y se repantiga en la silla como para estar más cómodo. Se nota que le encanta que le pregunten sobre la cuestión del nacionalismo catalán.
- En este caso concreto, la verdad es que no tengo una opinión cerrada. Creo que la unión de un país debe ser como la de un matrimonio, si las cosas entre la pareja se ponen mal y están todo el día regañando mejor es que se separen. El problema es otro cuando solo un cónyuge es el que quiere separarse. Que es lo que ocurre aquí. Una parte quiere irse sin tener en cuenta los deseos de la otra, algo que es muy propio del sentir nacionalista. Hay que tener en cuenta que los nacionalismos, por su propia razón de ser, son siempre excluyentes. Un nacionalista, de donde sea, es un hombre cuya obsesión es construir fronteras, marcar límites, poner aduanas, todo para que los demás no les contaminen. Se entiende que no físicamente, sino en sus sentimientos y creencias.
- ¿Y eso cómo se compadece con que en Cataluña haya una buena parte de nacionalistas que se califican de izquierdas? – inquiere Álvarez.
- No hay nacionalismos de izquierda – contesta rotundo Ponte -. Para la ideología izquierdista; es decir, para los comunistas, para los socialistas su nación es el mundo. Recordar algunas estrofas de la Internacional: arriba parias de la tierra…, el género humano es la internacional…, agrupémonos todos en la lucha final, etcétera. Toda la letra del himno trasciende cualquier tipo de frontera, algo que tanto encandila a los nacionalistas sean de donde fueren.
- Vamos a ver, Manolo, y perdona, pero no estoy de acuerdo con tus tesis – rebate Álvarez -. ¿Quieres decir que la ideología de un partido que se llama Izquierda Republicana no es la de un nacionalismo de izquierdas? Y no digamos los de la CUP que son más rojos que lo era la Pasionaria. Si esos dos partidos, que son los que sostienen al president Mas, no son de izquierdas yo soy un monje capuchino.
- Pues lo siento, Luis, pero mi respuesta sigue siendo que no. Todos esos que se autodenominan izquierdistas son, antes que nada, nacionalistas duros y puros, todos los demás adjetivos que puedan ponerse son cortinas de humo. No niego que puedan tener veleidades izquierdistas, pero en ellos prima el sentir nacionalista mucho antes que el ideario socialista o comunista. Ya expliqué antes porque sostengo que, desde un punto de vista conceptual, la idea de nacionalismo excluye la de socialismo o la de comunismo. Para un progresista el mundo se divide entre explotados y explotadores, entre proletarios y patronos. Para un nacionalista la división es entre ellos y los demás. Todos los que no sean de los de ellos los excluyen, sean obreros o capitalistas.
- Vaya, ahora resulta que tenemos en el grupo a todo un filósofo de la historia – proclama Grandal con su conocida ironía -. Lo que nos faltaba.
   Ballarín, que parece muy interesado en las ideas que expone Ponte, le anima a proseguir:
- A ver, Manolo explícanos tu concepto del nacionalismo con más detalle y me refiero al nacionalismo en general.
- Que pesaditos estáis con lo de nacionalismo. Si eso es más antiguo que las gaseosas de bolita y además ese asunto ya aburre hasta las ovejas – se lamenta Grandal que pasa de todo lo que huela a política.
- No seas plasta, Jacinto, a ti es que no te importa casi nada, pero a Luis y a mí sí que nos interesa conocer la opinión de Manolo que parece que sabe la tira sobre el tema – arguye Ballarin.
   Ponte, hinchado como un pavo real pues no es habitual que pidan su opinión, retoma su exposición:
- Nacionalistas son los que sacralizan su tierra, su raza, su lengua, su historia, su cultura... En fin, aquello que según ellos los hace distintos de los demás. Su doctrina se basa en que se consideran diferentes y, en el fondo, mejores que los demás que son todos los que no comulgan con su credo, casi sería mejor decir que no comulgan con sus sentimientos, porque el nacionalismo es más un sentimiento que un cuerpo doctrinal. Se parece más a la religión que a una concepción política. Tiene más que ver con los emociones que con las razones. Eso es lo que lo hace tan atractivo y al tiempo tan peligroso. Pretender convencer a un nacionalista con razones, con la lógica, con el sentido común es empresa tan imposible como intentar que abjuré de su fe un creyente sincero. Es un tema endiabladamente complicado. Ahora bien, he leído mucha historia y estoy absolutamente convencido de que el nacionalismo es una de las mayores lacras de la humanidad. Y no me refiero al nacionalismo catalán o al español, sino al nacionalismo sin adjetivos, al nacionalismo de todos los tiempos y latitudes.
- Oye, Manolo – inquiere Álvarez -, ¿y los catalanes que quieren ser independientes que cosa sacralizan?
- Pues una mezcla de todo: su tierra, en la que incluyen lo que llaman la Cataluña del Norte en Francia, la Franja de Poniente aragonesa y los llamados Països Catalans, sus tradiciones… , pero si tuviera que centrarme en un solo elemento…, el becerro de oro de sacralización de los secesionistas sería la lengua. Han hecho de ella una especie de fetiche, algo que está por encima de todo. De ahí su obsesión en blindarla y para preservarla eliminar toda huella posible del castellano.
- Bueno, señores, hasta aquí ha llegado mi paciencia. Sois más cargantes que las últimas películas de Almodóvar. Me recordáis a esos vejetes de pueblo que matan las tardes en el casino arreglando los problemas políticos del mundo mundial. Cuidaros – y dicho esto, Grandal toma las de Villadiego.