Luis
le ha encontrado a su novia una habitación en una pensión de la calle Hilarión
Eslava, es un alojamiento provisional mientras encuentran algo mejor. Al tercer
día, Pilar ya se ha aburrido de no hacer nada y se presenta en la farmacia,
tras asegurarse antes de que no está su padre.
-Gracias a Dios que estás bien –es el saludo de Eloísa como si no
hubiese pasado nada-, empezábamos a estar preocupados.
-Hermana, no sabes la falta que nos haces. Nos han dicho que van a
depurar a los titulares de las oficinas de farmacia, y para ello van a citar a
todos los farmacéuticos a fin de examinar su proceder durante la guerra
–explica Jesús.
-¿Y
papá, también me espera? –pregunta Pilar que sabe que la única opinión que
cuenta es la de su padre.
-También, naturalmente, el enfado que tuvo contigo ya se le ha pasado
–explica Eloísa, que lo que no cuenta a su hermana es que, tras una larga
conversación, convenció a su padre de que no debía echarla de casa pues todos
dependían de su título. Sin un licenciado en Farmacia se quedarían sin un modus
vivendi y no solo tendrían un problema económico, sino que Jesús no podría
estudiar Farmacia, ya que tendría que trabajar para coadyuvar al sustento
familiar. Esta última razón fue la más determinante para que Julio abandonase
su intención de echarla de casa.
Pilar no está dispuesta a mantener una disputa
continua con su padre, de quien conoce sus arraigadas creencias por lo que le
va a costar perdonarla, sin embargo ha decidido volver porque es consciente de
que para los suyos es imprescindible y los quiere demasiado para dejarlos en la
estacada. Volverá a la farmacia, pero no al piso de Gran Vía, 54, de momento
seguirá en la pensión.
En
tanto, terminada la guerra entre las dos Españas, que no la paz, el Nuevo
Estado va organizándose como comentan en la tertulia de la perfumería.
-Franco acaba de nombrar su segundo gobierno que está integrado por
personalidades de todas las familias políticas que han ayudado a ganar la
guerra, pero con la influencia determinante de los falangistas –explica Infantes.
-¿Y
de dónde sacas que los falangistas van a tener más peso en el gobierno?
–pregunta Ramírez.
-Porque son el grupo más numeroso y por el hecho de que el hombre fuerte
del gobierno será el cuñadísimo, como llaman a Ramón Serrano Suñer, que ha sido
nombrado jefe de la Junta Política de FET y de las JONS y que, además, ocupará
la cartera de Gobernación, el ministerio clave ya que desde él controlará la
prensa y el aparato de propaganda –explica Infantes.
-Los
militares también se llevan una buena tajada en este gobierno: el general Muñoz
Grandes, será secretario general del partido único; el general Yagüe, ministro
del Aire y el coronel Beigbeder ministro de Asuntos Exteriores. Hasta hay un
sillón para los carlistas, pues Esteban Bilbao ha sido nombrado ministro de
Justicia. Por cierto, no sé si sabéis que por los corrillos políticos se
comenta que a él se le atribuye la idea de poner en las nuevas monedas la
frase: Franco, Caudillo de España por la gracia de Dios –cuenta Valdés.
-Sí,
y enseguida han sacado un chiste que dice: Franco, Caudillo de España porque
Dios es un gracioso –comenta
Ramírez.
En
Palma, los médicos de la clínica de la Marina, en la que Álvaro ha internado a
su madre, siguen sin encontrar la etiología de sus dolencias, pero lo cierto es
que Julia, que siempre fue una mujer incombustible, se va apagando día a día.
-Tato, creo que mamá se va a morir
–confiesa, apenada, Concha.
-No
digas tonterías, Concha, mamá es más dura que el granito de la Sierra de
Gredos. Ya verás cómo se repondrá.
-Me
parece que no y creo que ella lo sabe. Ha pedido la extremaunción y me ha dicho
que le gustaría ver a papá.
Álvaro
no acaba de creerse lo que le cuenta su hermana, pero por si acaso comienza a
gestionar el viaje de su padre a Palma. Se tropieza con mayores problemas de
los que esperaba, los vuelos comerciales entre Madrid y Mallorca todavía no se
han recuperado y algo similar ocurre con los viajes marítimos. Le dicen que,
posiblemente, en unos días volverán a ponerse en funcionamiento, aunque están
hablando de días o acaso de semanas para que los viajes a Mallorca se
regularicen y eso no le sirve; si su madre está tan grave como parece ha de
conseguir un medio de transporte más rápido. Tras muchas gestiones, y echando
mano de galones y amistades, consigue encontrar una plaza para su padre en un
vuelo militar que va desde el madrileño aeródromo de Cuatro Vientos a Palma.
Llama por teléfono a su padre y le cuenta que su madre está peor y lo del vuelo
del avión militar. Julio se queda muy preocupado, pues, que recuerde, nunca ha
visto a su mujer enferma. ¡Por Dios, qué aguante!, implora.
-Paca, prepárame una maleta con ropa para unos cuantos días que mañana
me voy a Palma. Parece que Julia ha empeorado.
-No
será tanto, la señora es más dura que el pedernal. ¿Se lo ha dicho a los
chicos?
-Ahora bajo a la farmacia a decírselo –Julio no ha vuelto a pisar la
botica desde que tuvo el agarrón con Pilar, más que nada para no volver a
cruzarse con ella, pero en estos momentos eso es en lo último que piensa.
-Jesús, Eloísa…, Pilar –le ha costado, pero al final la ha nombrado-, me
acaba de llamar Álvaro, parece que la mamá ha empeorado y me ha conseguido un
vuelo en un avión militar que sale mañana de Cuatro Vientos.
-Papá, ¿y mamá qué es lo que tiene? –es Pilar la que ha preguntado.
-En
concreto parece que no lo saben, dicen que si tiene una insuficiencia renal
grave y también problemas de hígado, pero no han sabido diagnosticar una
dolencia concreta.
-Si
estuviese en Madrid ya la habrían diagnosticado. Conozco a algunos de los
mejores médicos de la ciudad, si está en condiciones, tráetela y la
internaremos en la mejor clínica –sugiere Pilar.
-Papá, ¿puedo acompañarte? –Pregunta Eloísa-. Con que se queden Pilar y
Jesús se bastan para llevar la farmacia y allí os puedo servir de ayuda.
-Gracias, hija, pero en el avión solo hay una plaza para mí y, como es
militar, no creo que vayan a admitir más pasajeros civiles. Esta noche me ha
prometido Álvaro que volverá a llamar y nos contará más, mientras tanto no cabe
otra cosa que rezar por vuestra madre. ¡Quiera la Virgen de Guadalupe que
sane!, nos hace más falta que nunca.
Esa
misma noche, Julia empeora de forma muy rápida, el médico de guardia
diagnostica que los síntomas que presenta son de alteraciones en las funciones
renal y biliar que requieren de intervención clínica para lograr mantener la
homeostasis, pero no les da tiempo a intervenirla, y al amanecer, Julia cierra
los ojos. Según los médicos por un fallo multiorgánico. Tiene una muerte
apacible y según Concha, que era la que la estaba velando, sus dos últimas
palabras fueron: Julio…, Julio. En
cuanto conocen la noticia, los hijos que están en Palma acuden prestos a la
clínica. Álvaro retrasa el envío de un telegrama a Madrid dándoles cuenta de la
fatal noticia porque prefiere contárselo a su padre personalmente. Espera a que
el avión que lo trae haya salido de Cuatro Vientos para mandar el telegrama: Anoche falleció mamá. No sufrió. Lo
arreglaré para inhumarla en Madrid. Besos.
PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 81: Carta de
Julián