martes, 16 de julio de 2024

RECUERDOS DE UN OCTOGENARIO. A la mar en carro.

 

   Recuerdo que hace ochenta años y más, la festividad de la Mare de Déu del Carmen, para muchos torreblanquins de entonces era una de las fechas en las que iban a la mar. Aparejaban el mulo al carro, cargaban la familia y …a la mar ens anirem a vore les marineres que cusen sense didal i tallen sense tisores. Cuando llegaban al codolar –playa no había- desengachaban el mulo y todo el mundo a remojarse, incluida la acémila a la que metían mar adentro y que le servía para desparasitarse. Ellos se bañaban con los calzones largos a rayas blancas y azules o grises, ellas en viso –lo de los bañadores, y no digamos los bikines, eran una rareza- y la chavalería con calzones cortos o en porreta. Nadie se metía mar adentro porque eran escasos los que sabían nadar y le tenían un reverencial temor al agua.

   Els torreblanquins, hasta la década de los setenta, vivían de espaldas a la mar y solo  la visitaban cuatro o cinco días al año: Sant Pere, la Mare de Déu del Carmen, Sant Jaume i la Mare de Déu d´Agost. Este dato hoy puede parecer poco creíble, pero es tal cual lo cuento.

   A mediodía se solía cocinar una paella –el plato por excelencia de los días de fiesta- junto al codolar, y con el sol todavía con recorrido para ocultarse cargaban la familia y los trastos y camí al poble por la carretera de tierra que unía Torrenostra con Torreblanca. Y salvo algún caso aislado no se mezclaban con los pescadores –els mariners-, que no dejaban de ser unos tipos raros que no tenían terres, llamaban popa al trasero y jugaban al fútbol con los pies descalzos. ¡Qué tiempos aquellos, no fueron ni mejores ni  peores, solo diferentes!

 

viernes, 12 de julio de 2024

Libro IV. Episodio 56. Una tertulia republicana


   Pilar y Luis se citan en la cafetería del Hotel Gaylord de la calle Alfonso XI. Cuando llega Pilar, encuentra a Luis charlando animadamente con una rubia larguirucha, de la que el murciano se despide con un cálido apretón de manos en cuanto la divisa.

   -Y esa rubia con unas piernas que parece que le nacen de los hombros, ¿dónde te la has ligado? –pregunta una sorprendida Pilar, no tanto por la rubia sino porque acaba de descubrir que se siente celosa.

   -¡Qué va!, es una corresponsal de guerra. Se llama  Martha Gellhorn y escribe para la revista Collier's, una publicación femenina estadounidense. Le he tenido que hacer de intérprete para que el camarero la entendiera. ¿Tú sabías que Madrid está lleno de periodistas de medio mundo venidos a informar de la guerra? Y entre ellos hay algunos que son escritores consagrados de los que posiblemente hayas leído alguna obra. ¿Te suenen nombres como Hemingway, John Dos Passos, Antoine de Saint-Exupéry, George Orwell, André Malraux o  Neruda…? Todos ellos, y más que ahora no recuerdo, están escribiendo reportajes para los principales rotativos de medio mundo –Pilar piensa que por detalles así le gusta Luis. No solo tiene una gran cultura, de la que no suele hacer gala, sino que es muy ameno describiendo cualquier situación, pero lo que le pregunta es algo trivial.

   -¿Y están todos alojados en el hotel?

   -Supongo que todos no, creo que también hay muchos en el Hotel Florida y también se juntan muchos en Chicote.

   -Aunque está en mi calle nunca estuve en Chicote, ¿me llevarás algún día?

   -Te llevaré a donde quieras, hasta a la luna si me lo pides –contesta, con voz firme, el hombre.

   Pilar le mira amorosamente, por eso le ha cogido cariño, es evidente que Luis está perdidamente enamorado de ella y que no encontrará a un hombre que esté dispuesto a hacer lo imposible para complacerla.

   Lisardo Valdés lleva a la tertulia una propuesta que parece descabellada: un compañero de su logia le ha invitado a participar en una tertulia en la que comentan las noticias más destacadas del momento. El problema reside en que la mayoría de participantes son del PSOE y de la UGT, y hay un par que si no tienen carné del PC les debe de faltar poco.

   -Hombre, Lisardo eso es un disparate, ¿pero tú no dices que eres de derechas y ahora pretendes meterte en un grupo de rojos? No te entiendo –le reprocha Ramírez.

   -Había pensado en que si voy de vez en cuando, más a escuchar que a opinar, podría enterarme de noticias que, de otra forma, no llegaremos a saber y también sería una manera de conocer cómo ven el desarrollo de la guerra desde la perspectiva republicana –se explica Valdés.

   -Lo que apunta Lisardo está bien traído, sería como tener una fuente directa de lo que opinan nuestros enemigos. Siempre y cuando, amigo mío, no te vayas de la lengua, metas la pata y descubran que eres del otro bando –opina Infantes.

   -Yo no sé si sería capaz de tener la sangre fría para estar en medio de una panda de rojos y no soltarles cuatro frescas –dice Julio con cierto candor.

   -¿Qué me decís, voy o no voy?

   -Bueno, por probar que no quede, pero ve con tiento –le aconseja Julio.

   En su primera presencia en la tertulia del café Gijón, Valdés se entera de cómo se desarrolla el ataque en la zona noroeste de la provincia madrileña.

   -Camaradas -cuenta un tertuliano-, dos grandes noticias: las tropas de Líster han ocupado Brunete y Villanueva de la Cañada y las de El Campesino mantienen un duro cerco sobre Quijorna. El resto de divisiones continúan su asedio a Villanueva del Pardillo y Boadilla del Monte.

   -Carlos, te has olvidado contar que los nuestros también han tomado Albarracín. Espero que se hayan cargado a todos los meapilas y fachas que encuentren –desea otro tertuliano.

   Noticias que al día siguiente repite Valdés a sus amigos de la trastienda y a las que Infantes pone reparos.

   -Esos rojos lo ven todo de color rosa, pero se han olvidado añadir que en el flanco sur de Madrid están fracasando en su intento de alcanzar Alcorcón y que, al tiempo, llegan reservas por tierra y aire, entre ellas parte de la Legión Cóndor. Y les van a dar p´al pelo –Infantes se ha puesto castizo.

   En el Canarias se celebran unas exequias marineras en recuerdo de los más de trescientos marineros del acorazado republicano Jaime I, hundido en junio tras una explosión en la base naval de Cartagena. Pese a que el buque y su dotación ahora son enemigos, no dejan de formar parte de la Armada española y son muchos los tripulantes del crucero que conocieron e incluso fueron amigos de algunos de los fallecidos. Al terminar el acto religioso, Álvaro habla con su superior orgánico, el teniente de navío jefe de la dirección de tiro del Canarias, sobre una idea a la que lleva dando vueltas hace tiempo. Como está al corriente del avance en el norte del Ejército nacional es consciente de que la liberación de Santander no puede tardar y, cuando eso ocurra, está decidido a pedir permiso para desplazarse a la provincia cántabra y buscar a su madre y hermanos, si es que están vivos y siguen allí. La respuesta de su superior es la que esperaba.

   -Hazlo, Carreño, avalaré tu petición y, si puedo, moveré algunos hilos para que te la concedan, siempre que las necesidades del servicio no lo impidan. Si los encuentras, ¿qué piensas hacer con ellos?

   -Llevármelos a Cádiz. En previsión he alquilado una casa en el barrio de La Viña.

   -¿Y si el buque cambia de base, también te los llevarás contigo?

   -Por supuesto, allí donde tenga la base el crucero, allí estará mi familia.

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 57. Álvaro teniente de navío

viernes, 5 de julio de 2024

Libro IV. Episodio 55. Con estos bueyes tendremos que arar


   Al oír la propuesta de Bermejillo de que puede tener un trabajo en Santander, Julia, que últimamente está muy sensible, se emociona hasta el extremo de que casi se le saltan las lágrimas, no llora pero le da un fuerte abrazo al médico.

   -Gracias de corazón, Guillermo, tenerte de amigo vale más que todo el oro que los rojos robaron del Banco de España… -Como Julia ha elevado algo el tono debido a la emoción, Bermejillo la regaña.

   -Chist, no hables tan alto que pueden oírte. La mayoría del personal y de los pacientes piensan como nosotros, pero nunca se sabe quién puede estar escuchando. Si trabajas aquí tendrás que contenerte y no decir en voz alta lo que sientes. Anda, ven conmigo que te voy a presentar al gerente, le diré que estuviste de recepcionista en el Instituto de Investigaciones Médicas del doctor Jiménez Díaz, que aquí tiene mucho predicamento. Habla poco y sonríe mucho.

   A fines de junio, cuando las tropas nacionales llegan al límite de Vizcaya con Burgos y Santander, los Carreño abandonan el pueblo. En Suances han sido felices y han pasado días duros, pero siguen unidos y vivos, lo que venga después, Dios dirá. Julia coge a sus hijos y sus escasas pertenencias y se marcha a Santander, huyendo de los presuntos peligros que supone la reactivación del Comité Antifascista local. En la capital cuenta con un empleo de recepcionista, y el problema de la casa lo ha resuelto gracias a un primo de su casero de Suances, que le ha ayudado a encontrar una casita en el barrio de pescadores. Aunque su trabajo apenas si les va a dar para subsistir, confía en que sus dos hijos mayores le ayuden a complementar los ingresos familiares y puedan vivir con cierta dignidad. Como siempre, procura ir un paso por delante de los acontecimientos, por lo que ahora se plantea, dado que los nacionales avanzan hacia Santander, ¿qué hacer, quedarse en la ciudad o ir a vivir a otro lugar? Porque es evidente que a Madrid no podrá volver mientras la capital continúe siendo republicana.

   En Santander, las preocupaciones de Julia son organizar la casa, buscar trabajo para los mayores y darles algún quehacer a los más chicos para que no se pasen el día callejeando. Tiene suerte, una anciana clienta de la clínica necesita alguien que la cuide. Se trata de la esposa de uno de los asesinados, en diciembre del 36, que estaba preso en el Alfonso Pérez, el barco que se habilitó como prisión en la dársena de Maliaño, y Concha es una candidata ideal para atender a la viuda. En cuanto Andrés, se ha buscado la vida por su cuenta, repartirá leche de una vaquería de las afueras de la ciudad con un triciclo que acarrea dos cántaras de leche y tres medidas de dos, uno y medio litro; el joven se hace enseguida con el trabajo y va por las calles pregonando ¡Leche fresca, leche del día!. Ángela, haciendo de tripas corazón, se encarga de la casa y Froilán es recadero de un tendero de ultramarinos que se está forrando con el estraperlo.

   En Madrid, a Luis Verdú le ha costado, pero ha terminado dando el paso, no ha podido aguantar más, se ha declarado a Pilar. Ha sido una declaración aparentemente muy racional y comedida, pero en el fondo ha estado trufada de pasión amorosa.

   -Pilar, me dirás que soy un insensato y posiblemente aciertes, pero no puedo más, no puedo seguir aparentando que no soy más que uno de tus amigos porque eso no es cierto. Al menos, no es lo que siento. Estoy perdidamente enamorado de ti, te quiero con toda mi alma y si no te lo digo, reviento. Si no lo he hecho antes es porque hacerlo en mi situación no me parecía digno… -El murciano le habla con suma claridad: oficialmente no podrán ser novios porque los Carreño saben que está casado y tiene hijos, tampoco podrán casarse porque legalmente él ya lo está, lo único que podrán hacer será vivir amancebados, a él no le importa, pero sabe el amor que ella siente por su familia y que jamás les daría semejante disgusto…- En estos momentos no puede ofrecerte nada, ni un anillo ni un hogar ni un futuro, solo un amor tan grande que no me cabe en el pecho. No espero nada de ti, solo te pido, te ruego, te suplico que seas paciente conmigo… y con el tiempo. Esta maldita guerra acabará algún día y entonces recuperaré mi notaría y me harías el hombre más feliz del mundo si me aceptaras y te vinieras a vivir conmigo. Si no te encontraras a gusto en Chiclana pediría el traslado, con los puntos acumulados en estos años, podríamos elegir una ciudad que te gustase… Estoy diciendo tonterías…, olvídate de cuanto acabo de decirte, quédate únicamente con una cosa: te quiero, te quiero como nadie podrá quererte y, aceptes o no mi amor, te seguiré queriendo mientras me quede un hálito de vida.

    A Pilar, que algo así barrunta desde hace semanas, la declaración le conmueve y hace que se emocione. Las palabras de Luis la han tocado, más que por lo que ha dicho por como lo ha hecho. La fuerza, el cariño, la pasión, la determinación con la que ha hablado el hombre denotan que sus palabras rezuman sinceridad y amor. No le cabe ninguna duda, Luis está enamorado de ella y la quiere para algo más que para un ocasional romance en medio de un escenario bélico. Y descubre, algo que también intuía hace tiempo, que su enamorado no le resulta indiferente, no es un pasatiempo como tantos que ha tenido, esto es mucho más profundo, más intenso y más comprometido que anteriores aventuras. Luis no es el hombre más galán, más pinturero y más dicharachero que la ha requerido de amores, pero tiene una hondura, una reciedumbre y una tenacidad que hacen de él un hombre con mayúsculas. Y ante el asombro del murciano no contesta, le da un tierno y a la vez apasionado beso que sella su amor.

   Pilar acepta tácitamente la declaración de Luis, y aunque no lo explicitó está decidida a decir que sí. Sentimentalmente, quien lo iba a decir, se siente atraída por el murciano bastante más de lo que quiere admitir. Racionalmente, porque su situación personal comienza a pesarle, tiene veintinueve años y sigue soltera y sin compromiso, y su mente y su cuerpo hace tiempo que le demandan compañía, pero no para pasar un rato sino para una relación más sólida y duradera. La principal causa de no haberle dicho al momento que ella también le quiere, es su familia. Sabe cómo piensan: son entrañables en todos los sentidos, pero también son conservadores, estrictamente religiosos y con muchos prejuicios morales. Si les dice que tiene relaciones con un hombre casado y con hijos, la escandalera que montarán puede ser monumental, hasta podrían negarle el pan y la sal, y si no se atreverán a echarla de casa es porque necesitan su título. Con lo cual solo queda un camino: emparejarse pero mantener la relación oculta. Será una situación terriblemente incómoda, no solo para su enamorado sino también para ella, pero solo hay una vida y o se atreve a convertirse en la amante de Luis o se condena a llevar una existencia plana, aburrida y solitaria. Y no está dispuesta. No lo piensa más, le cuenta lo que ella siente y que está dispuesta a ser su compañera para el resto de su vida, pero que mientras dure la guerra y tenga que vivir con su familia tendrán que atenerse a unas reglas que no son las ideales ni mucho menos…

   -… y si queremos que nuestra unión llegue a buen término con estos bueyes tendremos que arar.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 56. Una tertulia republicana

jueves, 27 de junio de 2024

Libro IV. Episodio 54. ¿Qué te parece?


   Mientas en Cantabria, Julia se enfrenta al dilema de quedarse en Suances o marcharse a la capital, Francisco Largo Caballero, sindicalista e histórico dirigente del PSOE, se ve obligado a dimitir tras perder el apoyo de todos los ministros de su gobierno. El presidente de la República encarga al doctor Juan Negrín, también miembro del PSOE, la formación de un nuevo ejecutivo. Para algunos miembros de la tertulia, Negrín es un desconocido.

   -Y el tal Negrín, ¿quién es? –pregunta Julio.

   -Es un caso atípico en la política española. Tras labrarse una carrera como investigador, médico y profesor de fisiología, se afilió tardíamente al PSOE. Los que le conocen dicen que es una eminencia –informa Valdés.

   -Te has olvidado añadir que el canario también es masón –agrega Infantes con una pizca de sorna-, aunque suscribo lo que has dicho de él y añado más, otros opinan que es un personaje controvertido porque le acusan de ser más proclive a los comunistas que a los socialistas pues, como los primeros, es partidario de la resistencia a ultranza en la guerra; su máxima es resistir es vencer.

   -¡Virgen del Amor Hermoso, lo que nos faltaba! –implora Julio.

   En tanto, el avance de las tropas de Mola en el frente vizcaíno parece imparable, pues se le oponen unas fuerzas que muestran una total falta de unidad. Por una parte, están los gudaris de los batallones vascos, cuyo jefe supremo es el lehendakari José Antonio Aguirre, que no tiene ninguna formación castrense. Por otra, el ejército regular mandado por el general Gamir Ulibarri. Dos ejércitos, dos jefes, cero coordinación. Y así, ¿cómo vamos a ganar la guerra?, clama Indalecio Prieto, ministro de la Defensa Nacional, sin que nadie sea capaz de darle una respuesta creíble

   La ofensiva nacional sobre el Cinturón de hierro de Bilbao es imparable al ser castigado por la artillería y bombardeado por la aviación ítalo-alemana. Los nacionales consiguen hacer una brecha en las defensas vascas y Bilbao queda al alcance de sus manos.

   En ese junio del 37, Valdés llega presuroso a la tertulia, como si tuviese una noticia importante.

   -¿Sabéis la mala nueva? Ha muerto el general Mola en un accidente aéreo, y Franco ha nombrado al general Fidel Dávila para sustituirle como jefe del Ejército del Norte. A su vez Dávila es sustituido por Gómez-Jordana al frente de la Junta Técnica de Burgos.

   -¿Y ahora qué va a pasar con la Campaña del norte? –pregunta Carreño.

   -Mi opinión es que la ofensiva proseguirá. Buena prueba es que el gobierno vasco está enviando niños al extranjero, sobre todo a Méjico y Rusia.

   Ante la inminencia de la conquista de Bilbao, Aguirre y sus asesores militares deciden su estrategia final: defensa a ultranza de la ciudad, evacuación de la población civil y envío de una solicitud al gobierno británico para que medie con Franco el cese de los bombardeos sobre la ciudad. Ante la inminente entrada de los nacionales, embarcaciones de toda clase y hasta barcos de guerra trasladan refugiados a la vecina provincia santanderina.

   A Suances han comenzado a llegar familias vascas, las primeras han sido las que veranean en la localidad, luego amigos, conocidos y todos aquellos que han conseguido alquilar una casa o han podido refugiarse en el hogar de algún amigo. Julia siente como la presión aumenta de día en día y los chicos le han comentado que en alguna ocasión los han tildado de señoritos. La gota que hace rebosar el vaso de la templanza de Julia ha sido que, discurrida una quincena, Andrés solo ha traído del Socorro Rojo dos solitarios paquetes: uno de lentejas y otro de sardinas en conserva.

   -Mamá, Eulogio me ha dicho que, como hay tantos refugiados vascos, las raciones han de repartirse entre todos y que, si seguimos así, en un par de semanas no habrá nada que repartir.

   Julia, tras mucho pensar sobre el dilema de si se va o resiste, viaja a Santander a hablar con los Bermejillo.

   -Guillermo, estoy angustiada, el pueblo se ha llenado de refugiados que están pagando millonadas por el alquiler de una casa. Una vecina me ha dicho que al señor Fulgencio le ofrecen el oro y el moro por la casita en la que vivimos. Ha tenido la honradez de no decírmelo, pero hace días me visitó y me sugirió que estaría mejor viviendo aquí que en el pueblo, que pasaríamos más desapercibidos. No sé qué hacer, y he venido a que me aconsejes, porque si nos venimos a la ciudad sigue vigente el problema de qué viviremos.

   -Julia, has nacido de pie, si llegas a formularme esa pregunta hace unos días te hubiese contestado que no tenía respuesta, pero justo anteayer causó baja, por maternidad, la empleada de recepción de la clínica en la que trabajo y están buscando una persona para cubrir el puesto. Con la preparación que tienes y tu experiencia de cara al público podrías desempeñar bien ese trabajo. No pagan mucho, pero con algo que te ayudaran los chicos mayores podrías salir del paso. ¿Qué te parece?...

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 55. Con estos bueyes tendremos que arar

viernes, 21 de junio de 2024

Libro IV. Episodio 53. Julia entre la espada y la pared


   En Madrid, Pilar intenta llevar una vida lo más normal posible y pasa, en la medida de lo posible, de las noticias sobre la guerra, porque casi siempre son informaciones, si no trágicas, sí tristes. Por lo que, más allá del trabajo cotidiano en la farmacia, se entrega en cuerpo y alma a aquellas actividades que no le hagan pensar en el conflicto. Ahora, junto con su inseparable Luis Verdú, está tratando de contestar la carta de Mr. Boris Wourky. Realmente, la carta la redacta el notario que es quien se defiende en inglés, aunque la joven boticaria no cesa de indicarle cómo debe hacerlo, qué tiene que poner, cómo preguntar, si también ha escrito a los de Suances…, hasta que Luis se cansa y echa los pies por delante.

   -Bueno, Pilar, hasta aquí llegaron las aguas de la última riada, como dicen los huertanos de mi tierra; me tienes hasta el mismísimo bigote por tus continuas exigencias, aunque mejor sería decir órdenes. ¿Nunca te han dicho que eres una marimandona? Y además, crees que lo sabes todo y que nadie puede hacer lo que fuere mejor que tú. Estás hecha una doña perfecta y cuando te pones así resultas de lo más cargante. Comprendo porque sigues soltera y, si continúas así, te quedarás para vestir santos. Ahí te quedas con la carta y apáñatelas como puedas, que ya no te soporto ni un minuto más –Todo eso lo ha dicho el murciano sin alterarse lo más mínimo ni levantar la voz.

   Pilar se queda atónita ante el arranque de Luis, le tenía conceptuado de otra forma, jamás pudo imaginar que fuese capaz de poner pie en pared. Y en lugar de enfadarse, mira al murciano de otra manera y cambia de actitud. La mujer que responde al exabrupto del notario es otra Pilar, amable, sumisa y complaciente.

   -Tienes razón, Luis, sé que tengo mal carácter, la abuela Pilar siempre lo decía, procuro contenerme pero a veces me propaso. Te ruego que me perdones y te prometo que no volverá a suceder. Y, por favor, no te vayas, me resultas imprescindible pues sabes que no sé inglés como para escribir una carta. A partir de ahora estaré calladita y te dejaré hacer y, si en algún momento, te sugiero algo lo haré educadamente y no en plan de ordeno y mando.

   A partir del incidente, la relación entre ambos cambia. A ojos de Pilar, el murciano ha dejado de ser una especie de sombra sospechosa y se convierte en el compañero ameno, divertido e ingenioso cuya sola presencia le hace más llevadera la vida. Ajenos a la escalada de la guerra fratricida, Pilar y Luis comienzan a vivir una nueva etapa en la que intentan evadirse de los horrores bélicos y  empiezan a ser algo más que amigos.

   -En abril estrenaron en el Teatro Español, Bodas de Sangre, de García Lorca y está causando furor. Me ha costado lo mío pero he conseguido unas entradas, ¿te apetece verla? –pregunta Luis.

   -Lorca es una de mis debilidades.

   Terminando abril, los bombardeos de localidades vizcaínas se acentúan y un mal día la Legión Cóndor bombardea Guernica quedando la villa reducida a escombros. El pueblo no era un nudo geoestratégico ni tenía asentamientos militares ni fábricas, por lo que nadie entiende el porqué del atroz bombardeo. Cuando se conoce el suceso, se produce un enorme revuelo internacional, casi tanto como cuando fue fusilado García Lorca. Periódicos como el británico The Times o el norteamericano The New York Times censuran agriamente el hecho y hasta la Sociedad de Naciones condena el bombardeo. En la tertulia de la perfumería las condenas caen mal, pero hay una voz que pone algo de lucidez.

   -Lo que ha hecho el mando nacional, por acción u omisión, ha sido una cagada y no de pájaro. Es un ejemplo perfecto de lo que es tirar piedras a tu propio tejado –sentencia Valdés.

   En la siguiente ocasión que van a tener la tertulia, ya entrado el mes de las flores, y aprovechando que aún no ha llegado Valdés, pero sí Infantes, Ramírez se le queja.

   -No me gustó nada lo que dijo Valdés de que los nuestros la habían cagado con lo del bombardeo de Guernica, ya que parece que fue una decisión unilateral de la Legión Cóndor que ni siquiera informaron a Mola. ¿Estás seguro de que tu compañero no es rojo?

   -Lo estoy, ya os lo dije en su día que es más de derechas que San Isidro, lo que ocurre es que Lisardo también es masón y los masones siempre van a su aire.

   Una vez reunidos los cuatro, se ponen a repasar las noticias más destacadas de  lo que va de mayo.

   -En la anterior reunión se nos pasó por alto una noticia no sé si interesante o curiosa –recuerda Infantes-. Que la Junta Técnica del Estado de Burgos, ha establecido el saludo romano como saludo nacional.

  -Entrando en la actualidad, hay una noticia que hace bueno el dicho de que la risa va por barrios; lo digo porque si hace unos días los nuestros tenían problemas internos con las refriegas entre diversas facciones falangistas, ahora quienes los tienen son los republicanos con la sublevación de los anarcosindicalistas en Barcelona. Lo que comenzó como un simple disturbio se ha convertido en un enfrentamiento armado –informa Valdés que agrega-. El edificio de la Telefónica, controlado por la CNT, fue asaltado por guardias enviados por la Generalidad, aunque los anarquistas siguen dominando los suburbios obreros.     

   -¿Los enfrentamientos se han limitado a Barcelona?

   -¡Qué va!, se han extendido a otros puntos de Cataluña controlados por ERC y el PSUC. La CNT y la FAI han aceptado participar en el nuevo Gobierno de la Generalidad, pero aun así siguen los problemas, el último es que la anarquista Federica Montseny ha sido detenida en un control del PSUC cuando viajaba a Barcelona.

   -¿Y el gobierno republicano no ha hecho nada?

   -Ha enviado al puerto de Barcelona algunos barcos de guerra y unos miles de guardias de asalto, lo que ha generado una nueva reunión de las facciones enfrentadas para tratar de poner freno a la violencia. La Generalidad ha aceptado las demandas presentadas por CNT-FAI, se han liberado los rehenes y se descartan represalias –remata su explicación Valdés.

   En la provincia santanderina, las aguas no están tan revueltas como en Cataluña, pero comienzan a encresparse porque desde finales de marzo las fuerzas republicanas y vascas se retiran de Vizcaya ante el avance de las tropas de Mola. Ante la descomposición del ejército, el lehendakari, José Antonio Aguirre, se proclama jefe supremo del Ejército vasco y lo desagrega del Ejército del norte. Todo ese cúmulo de noticias repercute directamente en la familia Carreño de Suances que, desde la marcha de los Bermejillo a Santander, está más sola que nunca. Todo ello afecta a Julia que cada día que pasa está más intranquila y nerviosa, solo le ha faltado ver que Andrés últimamente luce la insignia del Socorro Rojo consistente en una ese detrás de las rejas de una prisión. Julia calla porque los paquetes de comestibles del Socorro no son para desdeñar, pero no deja de temerse que su hijo acabe siendo comunista. Esta tarde, cuando llega de la cooperativa, encuentra a su casero esperándola. ¿Qué querrá?, se pregunta Julia. Se lava las manos, porque en la cooperativa todo huele a pescado, y va al comedor.

   -Señor Fulgencio, ¿cómo usted por aquí?, le veo tan bien como siempre… -Tras unas frases de cumplido el casero entra en faena.

   -Verá, señora Julia, usted; bueno, usted y toda su familia me cayeron bien desde que nuestra común amiga la señora Ramírez me los recomendó. Y desde entonces nada de lo que han hecho o dicho me ha hecho cambiar de opinión. Por eso estoy aquí, para avisarla. Pasados los tres primeros meses del comienzo de la guerra, la gente del Comité Antifascista del pueblo parece que se calmó y no han vuelto a molestar a la gente de bien, pero con las noticias de que los fachas están a punto de tomar Bilbao, las aguas bajan bravas y los del Comité han vuelto a reactivarse. Este es un pueblo pequeñuco y todos nos conocemos y, claro, todo el mundo sabe quiénes son ustedes y de que pie cojean. Ni a mí ni a la mayoría de vecinos nos importa, pero en el Comité hay dos o tres cabezas locas que son capaces de cualquier barbaridad. Bueno, me estoy alargando demasiado… Lo que he venido a decirle es que aquí no están ustedes seguros y, como les aprecio y sé que son buena gente, he creído que debía advertirles de que corren peligro. Mi consejo es que se vayan a Santander, en la ciudad podrán pasar desapercibidos, algo que aquí es imposible. Ya comprendo que es una faena, pero es lo que hay…

   A Julia el cielo le cae sobre la cabeza; lo que le faltaba, ahora que parecía que iba capeando los problemas del yantar, ahora viene este hombre aconsejando que deben irse. El agobio es tal que no puede contenerse, unos lagrimones como el puño le resbalan por las mejillas.

   -Por favor, señora Julia no me llore. Los años me enseñaron que en la vida, menos la muerte, casi todo tiene solución. Y este no es momento de lloros sino de tomar decisiones. Piense en lo que le he dicho y decídase, pero le adelanto que le queda poco tiempo. Para mí sería un cargo de conciencia, que nunca me perdonaría, que a una familia de bien como la suya le pasara algo. Yo no tengo más que decirle, pero algo tendrá que hacer…

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 54. ¿Qué te parece?

viernes, 14 de junio de 2024

Libro IV. Episodio 52. Un Carreño en el Canarias

 

   El 12 de marzo de 1937 es una fecha que Álvaro jamás olvidará. Por disposición del Comandante General del Departamento embarca en el crucero Canarias con destino en la estación transmisora de la dirección de tiro. Será el segundo en el mando de la artillería del crucero. Uno de sus sueños se ha cumplido. La despedida de la tripulación del patrullero Ferrolano es muy sentida, oficiales, suboficiales y marinería le dicen adiós con la sensación de que han perdido a un patrón recto y severo, pero al mismo tiempo muy humano. Álvaro tiene que ponerse al día sin demora porque tres días después el crucero parte para Cádiz. Su velocidad de 33 nudos, junto con su poderosa artillería, hacen que sea muy temido por los barcos de la marina republicana.

   -¡Que la Virgen del Carmen me proteja y que la mar me sea propicia! –es la jaculatoria del joven alférez de navío.

   Álvaro tiene que rememorar sus viajes de prácticas en los acorazados y cruceros de la Armada para hacerse a las dimensiones del Canarias, pues acostumbrado en los últimos meses a las reducidas medidas de bous y remolcadores, le cuesta asimilar los más de 193 metros de eslora y los casi 20 metros de manga del crucero pesado. También ha de asumir que ya no es el comandante del buque, sino uno de los muchos oficiales y de menor rango.

   En cuanto embarca, el primer viaje del crucero es  navegar de Cádiz a Ceuta para petrolear y luego sale a la mar a patrullar. Solo, o acompañado por el crucero gemelo Baleares, realiza numerosas operaciones de bombardeo y protección de convoyes. A bordo del buque, Álvaro tiene innumerables ocasiones de probar sus conocimientos de artillero, pues en pocos días el crucero bombardea los puertos de Tarragona y Vinaroz. Después, a la altura de Cartagena, avistan a parte de la escuadra roja con la que no pueden entablar combate pues los barcos republicanos se refugian en el puerto cartagenero. En el buque es comentario generalizado la información reciente que da a los oficiales de menor rango el segundo de a bordo.

   -Bombarderos republicanos atacaron al crucero alemán Deutschland en la bahía de Ibiza y días después el crucero italiano Barletta también ha sido atacado por aviones rojos. Les cuento esto para que vayan haciéndose a la idea de que, de seguir por esta vía, nuestra guerra puede acabar en un conflicto internacional.

   Mientras en el mar los dos cruceros nacionales se hacen los amos de las costas españolas, en tierra la batalla más importante de marzo es la de Guadalajara, en la que el Corpo Truppe Volontarie, integrado por camisas negras y soldados del ejército regular italiano, son la punta de lanza del ataque y cuyo desenlace cuenta Infantes en la tertulia.

   -Traigo una mala noticia, han acabado los enfrentamientos en Guadalajara con un resultado desfavorable para los nuestros –confiesa Infantes-. La verdad es que a los italianos los han corrido a pelo y nuestros muchachos tampoco han ayudado mucho.

   -Quizá esa derrota, a medio y largo plazo, no sea tan mala –especula Valdés-. Los italianos, como han aportado el contingente extranjero más numeroso, se estaban volviendo muy exigentes desde que tuvieron un destacado papel en la conquista de Málaga. Y, al parecer, Mussolini había exigido que pudiesen llevar a cabo operaciones en solitario. Esta derrota servirá para bajarles los humos y en adelante cuando pidan realizar acciones por su cuenta siempre habrá alguien que les susurre: ricorda Guadalajara.

   Días después de la debacle de Guadalajara, Infantes aporta a la tertulia otra noticia de sesgo diferente.

   -La aviación alemana de la Legión Cóndor se ha trasladado a los aeródromos del norte porque las tropas del general Mola van a iniciar la ofensiva sobre Vizcaya.

   -Hablando de las cosas de comer, el general Miaja se reunió con una serie de gerifaltes y de representantes de diversos organismos para encontrar una solución al abastecimiento de trigo y a la elaboración del pan en Madrid. Acordaron la intervención del trigo en las provincias cercanas a la capital. Eso es la información que difunde El Sol, pero la realidad es que las tahonas continúan vacías y encontrar pan blanco es más difícil que tropezarte con un republicano que crea en Dios –suelta Ramírez.

   -Lo último es una exageración, conozco muchos republicanos que son católicos practicantes, sin ir más lejos, Alcalá Zamora lo es.

   La campaña del norte, tan esperada por unos, como temida por otros, comienza con ataques aeronavales. Los bombarderos alemanes e italianos se ceban con los pueblos vizcaínos y la flota nacional inicia el bloqueo de los puertos del Cantábrico, bloqueo que la Royal Navy anuncia que va a respetar.

   En la segunda quincena de abril se producen noticias inquietantes en el bando nacional que muestran que la unidad entre los sublevados no es tan firme como se encarga de pregonar la prensa y las emisoras nacionalistas.

   -¿Sabéis lo que ha dicho Unión Radio? Que se ha producido en Salamanca un enfrentamiento armado entre bandos opuestos de falangistas y en la revuelta ha muerto el jefe del partido en la ciudad –y Valdés añade-. Y días después, y eso lo ha anunciado Radio Nacional de España, Franco ha unificado por decreto la Falange con el Carlismo, dando lugar a Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista, con él mismo como jefe supremo.

   -Eso más que el nombre de un partido parece un trabalenguas – se chancea Valdés.

   La unificación, manu militari, de falangistas y carlistas no acaba con los problemas internos del bando nacional, pues días después Manuel Hedilla, jefe nacional de Falange, es apresado y encarcelado en Salamanca por no aceptar su nombramiento en el nuevo partido unificado.

   En territorio cántabro, los Bermejillo han venido a despedirse de Julia y de los chicos, al final se han decidido, se van a vivir a la capital de la provincia.

   -Volveré a trabajar en la clínica en la que lo hacía antes pues me han asegurado que no corro peligro, pero en cambio aquí no me siento seguro. Todo el mundo sabe que estábamos de veraneo y eso, para la forma de pensar de los rojos, solo lo hacen los fachas. En Santander pasaremos más desapercibidos. Julia, ¿por qué no te animas y también os venís?

   -Ya te lo dije, Guillermo, tu trabajarás en lo tuyo, ¿pero nosotros de qué viviremos? Aquí, mal que bien, nos defendemos, en cambio en la ciudad tendría que empezar de cero y no sé cómo nos iría, desde luego que bien seguro que no.

   Julia ve partir a la familia del médico madrileño con el corazón encogido, son los únicos amigos de verdad que tenían en Suances, y ahora ¿qué van a hacer?

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 53. Julia entre la espada y la pared