martes, 7 de enero de 2025

1. Zacarías, Sacaríes, Zaquita, Sacarietes, Zaca, Tete (*)

 

   De todas esas maneras llaman al protagonista de esta historia. No es que sea alguien relevante, pues es un niño que, al final del invierno de 1930 –cuando arranca la narración-, está a punto de cumplir diez años, pero en la comarca castellonense de la Plana Alta es habitual ser conocido por más de un apelativo, al menos el de la pila bautismal y el mote familiar.

   En el caso de nuestro personaje, Zacarías es el nombre que figura en el acta de bautismo, y así le llaman sus maestros y su padre. Sacaríes -la versión valenciana del patronímico- es como generalmente se le conoce en su pueblo –Torreblanca- donde el valenciano es la lengua dominante. Zaquita le llaman su madre y sus tías. Sacarietes, es la forma cariñosa que usan muchas personas mayores que le conocen desde siempre y el que se da a sí mismo en sus soliloquios. Zaca le denominan sus amigos, y es la versión que menos le disgusta. Y Tete le llaman sus dos hermanos: Charito, de ocho años, y Pedrito, de cinco.

   ¿Qué supone que Zaca sea la forma que menos le disgusta? Mejor es decirlo cuanto antes. Supone que al muchacho le horroriza su patronímico, le parece un nombre que suena a antiguo, poco usual –por mucho que la gente culta le recuerde que es un nombre bíblico- y feo de remate. A él le hubiese encantado tener un nombre corriente, de los que hay a patadas: Pepe, Juan, Paco, Manolo, Antonio…, cualquiera menos el que tiene, pero sabe que no le queda otra que apechugar con él.    

   El enojo con su nombre es algo que el chico guarda muy en secreto, ni sus amigos lo saben, ni siquiera su madre, la cual le contó que ella hubiese preferido que le pusieran el nombre de su abuelo materno, Joaquín, incluso no le habría parecido mal que le llamaran como a su otro abuelo, Pedro, y hasta sugirió que le bautizaran con el nombre del santo del día en que nació, Julio, pero no hubo forma de doblegar la voluntad del padre, que se empecinó en que le bautizaran con ese nombre porque también es el suyo. Y será una cruz que tendrá que llevar lo que le queda de vida.

    El 12 1de abril de 1930 el chico cumplirá diez años. Físicamente, es de corta estatura, como de uno sesenta y poco, aunque por su edad se espera que crezca pero, dada la talla de sus progenitores, no es probable que lo haga mucho más. Tiene la osamenta fina y la musculatura delgada porque, aparte de la genética, es un fetiller. Así llaman en el pueblo a los inapetentes, y él lo es en grado sumo. Sentarse a comer es uno de los momentos más ingratos del día; madre se pasa las comidas instándole a que coma aprisa, padre le amenaza con que va a probar su cinturón –amenaza que no suele cumplir- y lo que más le chincha es que su hermana Charito, que zampa como una lima, suele ofrecerse para ayudarle a comer. Es posible que su anorexia influya en que no hay epidemia que no pille: ha pasado la viruela y el sarampión, pesca todas las gripes y se acatarra con frecuencia. Es un niño enfermizo.

   Tiene el pelo -que peina con raya- negro como un tizón. La carita ovalada, la frente relativamente ancha, cejas y pestañas del color del pelo, nariz recta, ojos pequeños, tristones y de un marrón oscuro, nariz recta, boca generosa, labios gruesos y barbilla voluntariosa. No es que sea un feo de manual, pero tampoco podemos decir que sea atractivo. Desprende un aire un tanto taciturno y melancólico.

  Posee un carácter que podría calificarse de poliédrico, pues tiene muchas aristas como todos los retraídos. Tiene complejo de bajito, lo es; de feucho, lo es; de ser una nulidad física, lo es; de vergonzoso, lo es, y de ser muy torpe en las relaciones sociales, lo es. Quizás sea demasiado serio para su edad, excesivamente  introvertido, algo apocado, un tanto romántico y más bien egoísta. Una de sus tías, que lo tiene calado, dice de él que es un libro cerrado.

   También tiene cualidades, en parte como medio de compensar sus carencias. Es reflexivo, voluntarioso, metódico, tenaz y con una curiosidad insaciable. Su gran pasión es la lectura, lee todo tipo de libros, tebeos, periódicos, revistas y hasta panfletos publicitarios. Su nula condición física unida a su afición lectora le ha llevado a ser el clásico empollón, ya que en el ámbito del estudio es donde se siente cómodo y donde destaca sobre los otros muchachos.

   Posiblemente, por lo esmirriado de su cuerpo es una nulidad en todo lo relativo a la actividad física y eso le lastra en una sociedad rural en la que se espera de todo varón que corra como un guepardo, salte como una pantera y tenga la fuerza de un león. Su autoestima sufre cuando, en los partidillos de los recreos escolares, los capitanes de los equipos que se enfrentan eligen sus jugadores, y él es uno de los últimos en ser elegido, y sospecha que cuando le seleccionan es más por su buena fama académica que por sus dotes futbolísticas.

   Lo de su desgana y flaqueza han originado que una de las primas de su madre, la tía Emilia, que es maestra nacional en San Mateo -un pueblo del Maestrazgo-, algunos cursos se lo ha llevado con ella y con la tía Angelita -que hace de ama de casa-, con la aspiración de que, como el agua de allí es muy fuerte, se le abra el apetito. Vano intento, Zaca vuelve de Sant Mateu tan fetiller como se fue. La tía Angelita se pasa las comidas como su madre, achuchándole para que coma aprisa, afanya´t le repite, lo que surte tan nulo efecto como el aprisa materno. El continuo uso de esa voz valenciana fue la causa de una anécdota chusca. Los vecinos del piso de la tía Emilia son una familia cordobesa cuyo padre es molinero y, al ser casi palabras homófonas, confunden afanya´t con Azaña. Un día que la pareja de la Guardia Civil apuró al molinero con los permisos de la molienda, el cordobés, tratando de congraciarse, le contó al cabo que la maestra vecina debía de ser muy de izquierdas porque ella y su prima se pasaban las comidas gritando a un niño que vive con ambas: Asaña, Asaña, Asaña, repite con el seseo propio de su tierra. A lo que el uniformado replicó:

   -Si se está refiriendo a doña Emilia, tiene de izquierdas lo que yo de fraile. Y me consta por tres razones: la conozco desde hace años, es de la congregación de Hijas de María y, sobre todo, porque es hija del Cuerpo, su padre era guardia civil.

   Zaca guarda un recuerdo imborrable de esos inviernos en San Mateo, porque en el último de ellos, con ocho años, encontró su primer amor o, al menos, eso creía. Fue todo un flechazo. Llegó una nueva maestra al pueblo, doña Mercedes, y fue verla y ¡zas! se prendó de la janenca, pues su idolatrada es oriunda de La Jana un pueblecito cercano a Sant Mateu. Ese amor, flor de un día, siempre lo ocultó, pero su corazoncito latía más aprisa al recordarla hasta que, con la tardía llegada de la sexualidad, la idílica imagen de doña Mercedes se fue desvaneciendo hasta convertirse en un pálido recuerdo.

   Los apellidos de Zaca son Clavijo y Alsina. Del primero, de ascendencia turolense, está el chico orgulloso porque es único en el pueblo, no hay más Clavijos que su padre, sus hermanos y él. Del segundo también está satisfecho, pues como le contó el médico de su familia, con fama de erudito, Alsina es un nombre griego femenino que significa "de Alcina" y "fuertemente de voluntad"; y además, porque le suena muy diferente de los apellidos acabados en ez tan abundantes en lengua castellana.

   A propósito de los varios nombres conque el muchacho es llamado, su hermano chico tiene una pregunta que formularle.

  -Tete, siempre quiero preguntarte una cosa y me se olvida.

   -Se dice se me olvida –le corrige Zaca, tan pedante como suele-.Los pronombres… -El muchacho no sigue con su explicación, se da cuenta que Pedrito es pequeño para entenderla, por lo que cambia de discurso- ¿Qué quieres preguntarme?

-¿Por qué tienes tantos nombres? Padre te llama Zacarías; madre, Zaquita; Elvira, Sacarietes; la gente del pueblo Sacaríes y tus amigos, Zaca. Ah, y yo y Charito te llamamos Tete.  A mí solo me dicen Pedrito. ¿Por qué te llaman de tantas maneras?

-No sabría decirte. Sí puedo aclararte que lo de Tete en el pueblo se lo dicen a los hermanos mayores.

-Al hermano que es el mayor de todos, ¿no?

-En unas familias se lo dicen solo al primogénito y en otras, como la nuestra, a todos los hermanos mayores. Te recuerdo que tú llamas Teta a Charito y no es la primogénita.

Es oír eso y al chiquillo se le pone cara de expectación.

-Entonces, entonces…., ¿si tuviéramos hermanos pequeños me llamarían Tete?

-Posiblemente.

-¿Crees que si se lo pido, padres comprarán otro?

-¿Qué tienen que comprar?

-Otro hermanito. Así tendré alguien que me llamará Tete y ya no seré sólo Pedrito.

 

   (*) En adelante, jugaremos con todos los nombres que se dan al protagonista pero, por aquello de la economía lingüística, el apelativo que más usaremos será el de Zaca. Tampoco es cuestión de exasperar más al personaje llamándole con los otros nombres que tanto le disgustan.

 

PD.- El próximo martes publicaré el episodio 2, de la novela <<El masover>>, titulado: El crío será futbolista

domingo, 5 de enero de 2025

Post info. 05.01.25. Mi nueva novela. La publicación


   Como no tengo la energía necesaria para comenzar un nuevo proceso de edición, he decidido publicar mi última narración en mi blog senillar.blogspot.com lo que la convertirá en una novela por entregas, abierta a todo el que quiera leerla.

   El primer martes del nuevo año –el 7 de enero- colgaré el primer episodio, y todos los martes publicaré uno nuevo, mientras tenga fuerzas para ello. Cada episodio constará de unas 7000 a 9000 palabras, entre 4-6 pantallas, más o menos.

   Por tanto, a partir de enero del 2025 en mi blog se publicarán dos novelas. Los viernes seguiré colgando los episodios de la novela <<Los Carreño III>> hasta su finalización, para la que ya falta menos. Y los martes publicaré los episodios de la novela <<El masover>>, que así es como se titula el nuevo texto.

   La primera parte de la novela discurre en un pueblecito mediterráneo –Torreblanca- de la comarca castellonense de la Plana Alta en la década de 1930, pero cuenta hechos ocurridos y personajes reales que sucedieron y vivieron en las décadas del 40 y el 50. Es una técnica narrativa derivada del recurso literario de la ucronía. En otras palabras, es una historia de ficción en la que se narran hechos y personas reales en un tiempo en el que los hechos no sucedieron y los personajes no vivieron. Como si fuera una realidad alternativa.

   Hasta aquí hemos llegado. A partir del próximo martes espero que <<El masover>> os entretenga, pues ese es mi objetivo y mi deseo.

viernes, 3 de enero de 2025

Libro IV. Episodio 81. Carta de Julián

 

   La noticia del fallecimiento de Julia consterna a los hijos que viven en Madrid. Ha sido una muerte inesperada y, para más inri, no han podido despedirse de ella tras cerca de dos años y medio sin verla. Posiblemente, la más afectada por su pérdida sea Pilar, que siempre se sintió muy unida a su madre, sin embargo, la que más llora y se lamenta es Eloísa. Jesús no lo hace porque en la nueva España no está bien visto que los hombres lloren, pero realmente tiene el corazón desgarrado. Pilar cierra la farmacia colgando un cartelito con un crespón negro en el que pone: Cerrado por fallecimiento.

   En el aeropuerto militar de Palma, Álvaro está esperando a su padre. En cuanto Julio ve a su hijo la expresión de su rostro lo delata.

   -¿Y mamá? –la pregunta está salpicada de dolor porque teme la respuesta que va a darle.

   -Lo siento en el alma, papá. Falleció anoche. Los médicos no pudieron hacer nada.

   Julio no puede contenerse y una exclamación de dolor se le quiebra en la garganta, al tiempo que unos lagrimones gordos como perdigones le resbalan por las mejillas. Se abraza a su hijo y las lágrimas se convierten en un llanto inconsolable. Álvaro tampoco puede contenerse, y el espectáculo de dos hombres abrazados y llorando desconsoladamente en medio de la sala de espera del aeropuerto, conmueve a más de un pasajero.

   Cuando se reponen, se van a la clínica donde el cadáver de Julia ya está en el tanatorio del centro. Allí vuelven a repetirse los llantos a medida que Julio va besando a sus otros hijos, a los que lleva sin ver desde julio del 36. Pasados los emotivos momentos y, tras besar el rostro de su esposa que ya muestra indicios de rigor mortis, Julio pregunta:

   -¿Y murió sola?

   -No, papá –responde Concha-, yo estaba con ella, ¿y sabes cuáles fueron sus últimas palabras?, dijo Julio, Julio… Fuiste de quien se acordó en su último suspiro.

   El fallecimiento de Julia conmociona a los Carreño, pues era el eje sobre el que giraban todos los miembros de la familia. Julio se queda sin su amantísima esposa, sin la mujer que ha sido su compañera, su amiga, su más estrecha colaboradora y la madre de sus hijos. Los hijos varones pierden a la mujer que los ha educado, que los ha querido como solo una madre puede hacerlo, y las hijas se quedan sin referente, sin espejo en el que mirarse. Y todos sienten un vacío en el corazón, como si les hubiesen arrancado parte de las entrañas.

   Al inmenso dolor, la realidad se impone y Álvaro, tras laboriosas gestiones y volviendo a echar mano de su condición de militar, logra el necesario permiso para trasladar a Madrid el féretro. En el aeródromo militar de Cuatro Vientos, les esperan Pilar, Jesús, Eloísa y Paca que quizá está más apenada que los hijos. Llevan el ataúd a la iglesia parroquial de San Marcos donde celebran los funerales. La noticia del fallecimiento de la madre de los Carreño trasciende al círculo familiar porque los hijos han insertado una esquela en el diario ABC, y en el funeral hay más amigos y conocidos de los que esperaban. Acompañando a Pilar está Luis Verdú que, a pesar de la mala cara que le ha puesto Julio, no ha querido dejar sola a su novia. Tampoco falta el tío Luis que ya abandonó la legación de Guatemala. También está Charo Guardiola. Incluso los compañeros de la tertulia no le han fallado a Julio y están todos presentes. Los familiares de Malpartida han enviado un telegrama dándoles el pésame y excusando su ausencia por el poco tiempo con el que les avisaron.

   El sacerdote que oficia el responso da una breve plática en la que ensalza las virtudes de la finada, basándose en unas notas que le ha pasado Pilar. Terminado el funeral, un coche fúnebre transporta los restos de Julia Manzano a la Sacramental de San Isidro donde es inhumada.

   Paca, que se ha quedado en casa, ha preparado unos tentempiés para los que han ido al camposanto. En la casa se van formando los inevitables corrillos en los que las conversaciones versan sobre los últimos días de la finada. En un aparte, se han juntado Pilar, Luis y Charo. Tras contarles Pilar las circunstancias que han provocado el fallecimiento de su madre, la charla vira al noviazgo de la pareja, del que Charo Guardiola está al cabo de la calle pues siempre ha mantenido una cordial relación con Pilar.

   -¿Así que tu padre te ha echado de casa?

   -No ha llegado a tanto, soy yo la que me he ido. Por el momento estoy viviendo en una pensión de Hilarión Eslava hasta que encuentre algo mejor.

   -Pilar, hija, si quieres puedes venirte a vivir a casa, mis hijos ya se fueron y tengo tres habitaciones vacías, puedes elegir la que quieras. Y, por supuesto, gratis et amore, lo hago en recuerdo de tu santa madre, que Dios tenga en su seno. Estarás más cerca de la farmacia y me harás compañía, porque Damián entre la tienda, sus otros negocios y la tertulia se pasa la mayor parte del día fuera de casa.

   -Muchas gracias, Charo, pero no sé cuánto puede durar la actual situación y no querría convertirme en una invitada parásita.

   -No te voy a forzar, Pilar, pero sabes que mi ofrecimiento es de corazón. Y, por descontado, Luis podrá venir a visitarte cuando quiera, siempre será bien recibido.

   -Gracias, Charo, me lo pensaré.

   Dos días después de enterrar a Julia, los Carreño reciben carta de Julián de quien hace tiempo que no saben nada. La buena noticia es que está vivo, la mala que ha caído prisionero. Resulta que está en un campo de concentración y, por lo que se lee entre líneas, lo debe de estar pasando mal.

                                                            -l-

   III Año Triunfal. Arriba España. Viva Franco

  Campo de concentración de Albatera, 14 de abril de 1939

Queridos padres y hermanos: espero que al recibo de la presente estéis bien de salud, yo también, a Dios gracias.

En primer lugar, quiero deciros que estoy en un campo de concentración donde encierran a los soldados de los ejércitos rojos de Levante, aunque no puedo contar mucho más porque no estamos autorizados por el mando. El trato es bueno y la comida no es mala, lo peor es que a veces hay piojos y chinches.

Nos han informado que los que podamos conseguir avales de que no somos rojos y de que no tenemos antecedentes de haber estado metidos en política, en sindicatos y en asuntos de esa clase podríamos ser liberados. Por favor, papá, dile a Álvaro –espero que haya salido de esta- que, como es militar, a ver si puede conseguir que alguien importante me avale o que lo haga él mismo, y pueda salir de aquí.

Para poneros en contacto conmigo me escribís a la dirección del remite. También nos autorizan a recibir un paquete de comida y de ropa cada quince días. Me sería de gran ayuda si me pudierais enviar alguna cosilla. También me haría avío algo de (hay una línea tachada), igualmente me vendría de perlas si pudieseis mandarme tabaco y papel de fumar. Pero, sobre todo, lo más importante son los avales para que comprueben que nunca he estado metido en politiquerías ni nada por el estilo y me puedan liberar.

Espera pronto vuestras noticias y los avales. Vuestro hijo y hermano que lo es.

Julián Carreño Manzano

                                      

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 82. El campo de concentración

viernes, 27 de diciembre de 2024

Libro IV. Episodio 80. Julia dice adiós


   Luis le ha encontrado a su novia una habitación en una pensión de la calle Hilarión Eslava, es un alojamiento provisional mientras encuentran algo mejor. Al tercer día, Pilar ya se ha aburrido de no hacer nada y se presenta en la farmacia, tras asegurarse antes de que no está su padre.

   -Gracias a Dios que estás bien –es el saludo de Eloísa como si no hubiese pasado nada-, empezábamos a estar preocupados.

   -Hermana, no sabes la falta que nos haces. Nos han dicho que van a depurar a los titulares de las oficinas de farmacia, y para ello van a citar a todos los farmacéuticos a fin de examinar su proceder durante la guerra –explica Jesús.

   -¿Y papá, también me espera? –pregunta Pilar que sabe que la única opinión que cuenta es la de su padre.

   -También, naturalmente, el enfado que tuvo contigo ya se le ha pasado –explica Eloísa, que lo que no cuenta a su hermana es que, tras una larga conversación, convenció a su padre de que no debía echarla de casa pues todos dependían de su título. Sin un licenciado en Farmacia se quedarían sin un modus vivendi y no solo tendrían un problema económico, sino que Jesús no podría estudiar Farmacia, ya que tendría que trabajar para coadyuvar al sustento familiar. Esta última razón fue la más determinante para que Julio abandonase su intención de echarla de casa.

Pilar no está dispuesta a mantener una disputa continua con su padre, de quien conoce sus arraigadas creencias por lo que le va a costar perdonarla, sin embargo ha decidido volver porque es consciente de que para los suyos es imprescindible y los quiere demasiado para dejarlos en la estacada. Volverá a la farmacia, pero no al piso de Gran Vía, 54, de momento seguirá en la pensión.

   En tanto, terminada la guerra entre las dos Españas, que no la paz, el Nuevo Estado va organizándose como comentan en la tertulia de la perfumería.

   -Franco acaba de nombrar su segundo gobierno que está integrado por personalidades de todas las familias políticas que han ayudado a ganar la guerra, pero con la influencia determinante de los falangistas –explica Infantes.

   -¿Y de dónde sacas que los falangistas van a tener más peso en el gobierno? –pregunta Ramírez.

   -Porque son el grupo más numeroso y por el hecho de que el hombre fuerte del gobierno será el cuñadísimo, como llaman a Ramón Serrano Suñer, que ha sido nombrado jefe de la Junta Política de FET y de las JONS y que, además, ocupará la cartera de Gobernación, el ministerio clave ya que desde él controlará la prensa y el aparato de propaganda –explica Infantes.

   -Los militares también se llevan una buena tajada en este gobierno: el general Muñoz Grandes, será secretario general del partido único; el general Yagüe, ministro del Aire y el coronel Beigbeder ministro de Asuntos Exteriores. Hasta hay un sillón para los carlistas, pues Esteban Bilbao ha sido nombrado ministro de Justicia. Por cierto, no sé si sabéis que por los corrillos políticos se comenta que a él se le atribuye la idea de poner en las nuevas monedas la frase: Franco, Caudillo de España por la gracia de Dios –cuenta Valdés.

   -Sí, y enseguida han sacado un chiste que dice: Franco, Caudillo de España porque Dios es un gracioso –comenta Ramírez.

   En Palma, los médicos de la clínica de la Marina, en la que Álvaro ha internado a su madre, siguen sin encontrar la etiología de sus dolencias, pero lo cierto es que Julia, que siempre fue una mujer incombustible, se va apagando día a día.

   -Tato, creo que mamá se va a morir –confiesa, apenada, Concha.

   -No digas tonterías, Concha, mamá es más dura que el granito de la Sierra de Gredos. Ya verás cómo se repondrá.

   -Me parece que no y creo que ella lo sabe. Ha pedido la extremaunción y me ha dicho que le gustaría ver a papá.

   Álvaro no acaba de creerse lo que le cuenta su hermana, pero por si acaso comienza a gestionar el viaje de su padre a Palma. Se tropieza con mayores problemas de los que esperaba, los vuelos comerciales entre Madrid y Mallorca todavía no se han recuperado y algo similar ocurre con los viajes marítimos. Le dicen que, posiblemente, en unos días volverán a ponerse en funcionamiento, aunque están hablando de días o acaso de semanas para que los viajes a Mallorca se regularicen y eso no le sirve; si su madre está tan grave como parece ha de conseguir un medio de transporte más rápido. Tras muchas gestiones, y echando mano de galones y amistades, consigue encontrar una plaza para su padre en un vuelo militar que va desde el madrileño aeródromo de Cuatro Vientos a Palma. Llama por teléfono a su padre y le cuenta que su madre está peor y lo del vuelo del avión militar. Julio se queda muy preocupado, pues, que recuerde, nunca ha visto a su mujer enferma. ¡Por Dios, qué aguante!, implora.

   -Paca, prepárame una maleta con ropa para unos cuantos días que mañana me voy a Palma. Parece que Julia ha empeorado.

   -No será tanto, la señora es más dura que el pedernal. ¿Se lo ha dicho a los chicos?

   -Ahora bajo a la farmacia a decírselo –Julio no ha vuelto a pisar la botica desde que tuvo el agarrón con Pilar, más que nada para no volver a cruzarse con ella, pero en estos momentos eso es en lo último que piensa.

   -Jesús, Eloísa…, Pilar –le ha costado, pero al final la ha nombrado-, me acaba de llamar Álvaro, parece que la mamá ha empeorado y me ha conseguido un vuelo en un avión militar que sale mañana de Cuatro Vientos.

   -Papá, ¿y mamá qué es lo que tiene? –es Pilar la que ha preguntado.

   -En concreto parece que no lo saben, dicen que si tiene una insuficiencia renal grave y también problemas de hígado, pero no han sabido diagnosticar una dolencia concreta.

   -Si estuviese en Madrid ya la habrían diagnosticado. Conozco a algunos de los mejores médicos de la ciudad, si está en condiciones, tráetela y la internaremos en la mejor clínica –sugiere Pilar.

   -Papá, ¿puedo acompañarte? –Pregunta Eloísa-. Con que se queden Pilar y Jesús se bastan para llevar la farmacia y allí os puedo servir de ayuda.

   -Gracias, hija, pero en el avión solo hay una plaza para mí y, como es militar, no creo que vayan a admitir más pasajeros civiles. Esta noche me ha prometido Álvaro que volverá a llamar y nos contará más, mientras tanto no cabe otra cosa que rezar por vuestra madre. ¡Quiera la Virgen de Guadalupe que sane!, nos hace más falta que nunca.

   Esa misma noche, Julia empeora de forma muy rápida, el médico de guardia diagnostica que los síntomas que presenta son de alteraciones en las funciones renal y biliar que requieren de intervención clínica para lograr mantener la homeostasis, pero no les da tiempo a intervenirla, y al amanecer, Julia cierra los ojos. Según los médicos por un fallo multiorgánico. Tiene una muerte apacible y según Concha, que era la que la estaba velando, sus dos últimas palabras fueron: Julio…, Julio. En cuanto conocen la noticia, los hijos que están en Palma acuden prestos a la clínica. Álvaro retrasa el envío de un telegrama a Madrid dándoles cuenta de la fatal noticia porque prefiere contárselo a su padre personalmente. Espera a que el avión que lo trae haya salido de Cuatro Vientos para mandar el telegrama: Anoche falleció mamá. No sufrió. Lo arreglaré para inhumarla en Madrid. Besos.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 81: Carta de Julián

martes, 24 de diciembre de 2024

Post info. 24.12.24. Mi nueva novela es diferente

 

<<El masover>>, mi nueva novela, podrá ser calificada como costumbrista, social, histórica, rural, biográfica…, podrá ser todo o parte de eso, pero creo que la calificación que más le cuadra es la de ser diferente. También es diferente respecto a mi obra anterior.

   Asimismo, podrá haber opiniones distintas sobre si está bien o mal escrita, si hay pocos o demasiados personajes, si la trama es más o menos creíble…, pero seguirá siendo diferente.

   ¿Y por qué lo es? Porque narra un modo de vida y una manera de vivirla que ya no existen, y que solo pueden recordarla aquellos individuos que la vivieron, siempre que tengan más de ochenta años. Ítem más, se desarrolla en una época, la de 1930 a 1975, que ha sido una de las más convulsas de la historia española: los últimos años de la monarquía Alfonsina; dos dictaduras, la de Primo de Rivera y la de Franco; dos guerras, la Civil y la II Guerra Mundial; las postguerras y el franquismo, Todo lo cual supone una fuente segura de hechos singulares y sorprendentes. Y es lo que recoge <<El masover>>.

   Como he apuntado en anteriores posts, es una obra básicamente de ficción, aunque también narro hechos reales y personajes auténticos, pero siempre fuera del tiempo real en que sucedieron o vivieron.

   El último día del año daré la última información sobre  <<El masover>. Y el primer martes de enero, el 7, colgaré en el blog el primer episodio.

 

PD.-  Los que leéis “Los Carreño”, los viernes seguiré colgando los episodios que faltan.


 [CM1]

viernes, 20 de diciembre de 2024

Libro IV. Episodio 79. Eres un granuja, pero te adoro


   Mientras, Julio da rienda suelta a su monumental enfado, vocifera, anda de un lado a otro y hasta suelta palabrotas ante la sorpresa de Jesús y Paca que son los presentes. Jesús le pregunta el porqué de su cólera.

   -La desvergonzada de Pilar, que me la he encontrado apareándose como si fuese una yegua en celo con el mal nacido de Luis, ¡con un hombre casado y con hijos! Dios quiera que tu madre no se entere porque le iba a dar un soponcio. Y encima, la insolente de tu hermana me ha mandado callar y, por si faltaba poco, me ha echado de la farmacia. Esto es culpa de la relajación de las costumbres que trajo la República.

   -Pero, papá, no sé si me acabo de creer lo que cuentas de Pilar. No creo que mi hermana se haya… -Jesús no encuentra la manera de expresarse-; bueno, que tenga algo que ver con Luis. Son buenos amigos, pero nada más.

   Julio, algo más calmado, le cuenta a su hijo con detalle lo que ha visto en la rebotica.

   -Y estaban enganchados como si fuesen dos perros callejeros. ¡Qué vergüenza para la familia! ¿Qué dirá la gente cuándo se entere?, vamos a ser el hazmerreír de toda la Gran Vía. Pero tu hermana no sabe con quién se juega los cuartos. Si cree que voy a permitir una conducta tan vergonzosa está muy equivocada. La voy a echar de casa y que vaya a hacer de puta por esas esquinas y no en una casa decente.

   En esas que llega Eloísa de la perfumería. Antes de que entre en el comedor la detiene Paca.

   -Niña, espera, no entres que tu padre está echando fuego por la boca, nunca le había visto tan cabreado –y Paca le cuenta lo que ha visto Julio en la rebotica-. Y no veas como se ha puesto, hasta ha llegado a decir que va a echar de casa a tu hermana, no te digo más. A ver si consigues calmarlo porque está dispuesto a hacer una barbaridad –y agrega algo que denota su carácter pragmático-. Si Pilar tiene que irse, nos quedaremos sin su título, entonces ¿quién se quedará al frente de la botica.

   Eloísa capta al momento el sentido de la pregunta de la Gorda. Si se va Pilar, no van a poder seguir teniendo abierta la botica porque al frente ha de haber un licenciado en Farmacia…, y entonces ¿de qué van a vivir?

   La guerra ha forjado en su yunque la unidad de los hermanos Carreño, una cohesión que parece indestructible, pero que el episodio de Pilar la pone en cuarentena, ¿será esa peripecia capaz de destruirla?        

   Ante el desaforado enfado de Julio por la conducta de la mayor de sus hijas, Eloísa, la más serena, tiene que hacerle recapacitar antes de que diga o haga algo irreparable.

   -Papá, tenemos que hablar… sobre Pilar y sobre el futuro de todos.

   Mientras Eloísa trata de calmar a su padre, en Palma Álvaro se enfrenta a una situación dramática. Su madre está muy mal y ninguno de los medicamentos que le ha recetado el médico han surtido efecto. No se lo piensa dos veces y la interna en el hospital de la Marina donde le hacen un paquete de pruebas diagnósticas. Al tiempo, hace algo que, como se ha restablecido la conexión telefónica con la península y no ha podido efectuar por estar embarcado, es urgente: llamar a Madrid para hablar con su padre y sus hermanos. El timbre del teléfono suena en la farmacia de Gran Vía, 56 y es Jesús quien atiende la llamada.

   -Jesús, qué alegría oírte, qué ganas tengo de darte un abrazo. ¿Estáis todos bien?, ¿y papá y los hermanos? Aquí también estamos bien, salvo mamá que está un poco pocha, pero creo que en unos días se pondrá bien. Un besote de parte de ella y de los hermanos.

   -Tato, ya era hora de que pudiéramos hablar. La de cosas que tendrás que contarnos, al igual que nosotros. Estamos todos bien, pero no te puedo pasar con nadie porque estoy solo en la farmacia. Dame el número donde podamos localizarte y por la noche te llamamos. Antes de que se me olvide, ¿sabes algo de Julián? La última carta que nos envió desde Valencia fue a mediados de febrero y desde entonces no hemos vuelto a saber de él. Tú tendrás más medios de enterarte dónde está. Oye, ¿y exactamente qué es lo que le pasa a mamá?

   -Los médicos no se ponen de acuerdo, aunque espero que tras las pruebas que le están haciendo tendrán un diagnóstico preciso. En cuanto a Julián, esta noche me dais las señas de la última unidad en la que estuvo y haré las gestiones oportunas. Y ahora coge papel y lápiz y toma nota del número en el que podéis localizarme…

   Jesús no se ha atrevido a decirle a su hermano que, desde el agarrón que Pilar tuvo con su padre, su hermana no ha vuelto a casa. Eloísa y Paca la estuvieron esperando hasta las tantas, pero las rindió el sueño sin que apareciese. Y es que la mayor de las hermanas Carreño prefirió no volver a enfrentarse a su padre, porque sabe que, como comenzara a desbarrar otra vez, le cantaría las verdades del barquero, lo que podría suponer la ruptura de los lazos familiares y quiere demasiado a los suyos para permitir que eso ocurra. Por eso le pidió a Luis que prefería pasar la noche con él. Aquella noche, la pareja habló largo y tendido.

   -Luis, conozco a papá, y sé que lo que ha pasado no me lo va a perdonar. Lo mismo me echa de casa.

   -No hará esa barbaridad.

   -Cuando se le calientan los cascos no sabes de lo que es capaz. Y aunque no lo haga, tampoco voy a estar cómoda porque a estas horas ya debe de haber contado lo que ha visto a mis hermanos. Jesús y, sobre todo, Eloísa sé que lo van a entender, pero no se atreverán a enfrentarse con papá.

   -Entonces, ¿qué hacemos? –Pilar le agradece mentalmente el plural de la pregunta. Sus problemas también son los de él.

   -Lo primero que voy a hacer mañana es buscar un sitio donde quedarme, un hotel, una pensión o la casa de algún amigo o conocido que me acoja hasta que arregles lo de tu plaza de notaría y pueda irme contigo.

   -De eso también te quería hablar, de hecho, esa era mi intención cuando he ido a verte, pero…, como dicen los curas, la carne es débil… y no he sabido contenerme. Algo de lo que estoy muy arrepentido, pero en fin…, a lo hecho, pecho. Verás, estoy poniendo al día mis papeles. Ayer pude hablar por teléfono con mi antiguo pasante de Chipiona, con el que me llevaba a partir un piñón, y que era, y sigue siendo, el jefe local de Falange, y le pedí que me remita por correo urgente un certificado de que yo era uno de los camaradas de la falange local de antes del 18 de julio, con lo que podré ser tipificado como camisa vieja que casi vale tanto como si fuese excombatiente.

   -¿Y lo va a hacer?

   -Al principio se mostró renuente, pues si llegase a saberse le podría costar la cárcel, pero, en cuanto le prometí que le iba a doblar el sueldo, cambió de parecer y dijo que era difícil, pero posible.

   -Amor, eres un granuja, pero te adoro.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 80. Julia dice adiós