sábado, 23 de diciembre de 2023

Libro IV. Episodio 27. El Generalísimo

 

La duda de si el Ejército del sur, que capitanea Franco, continúa por la carretera de Extremadura o si toma la carretera que conduce a Toledo, donde le están aguardando los defensores del Alcázar, no lo es para los republicanos que, vista la proximidad de las fuerzas del sur, redoblan sus ataques contra el Alcázar. Como cuenta Infantes en la tertulia.

   -Los republicanos han intentado asaltar una y otra vez el Alcázar, lanzando granadas y dinamita, pero los defensores contraatacan y los han hecho retroceder.

Días después, Infantes cuenta en qué ha quedado el dilema de qué carretera seguir tras la toma de Maqueda.

   -Creo que Franco se ha equivocado, al menos eso es lo que dicen las emisoras extranjeras. En lugar de continuar hacia Madrid, sus tropas han tomado la carretera de Toledo, se supone que para levantar el asedio que sufre el Alcázar. La BBC ha contado que, fuentes cercanas al Estado Mayor, han comentado que Yagüe ha protestado contra la decisión. ¿Sabéis qué ha hecho el Generalísimo?, pues relevarlo y lo ha reemplazado por el general Varela.

   -¿A qué viene eso de Generalísimo? –quiere saber Carreño.

   -¿No os lo he contado? El pasado 21, en el aeródromo salmantino de San Fernando, y durante una reunión de altos mandos, Franco ha sido nombrado Generalísimo de las fuerzas nacionales de tierra, mar y aire y general jefe de los ejércitos de operaciones. Pero la denominación más recurrente con la que se le denomina es el Caudillo.

   -¿Y a qué se ha debido el nombramiento?

   -A ciencia cierta no lo sé, pero imagino que, tras la toma de Talavera, resultaba evidente que era necesario un mando militar único, lo que será una gran ventaja sobre el desorganizado bando republicano, cuya falta de unidad se considera una de las principales razones de sus derrotas.

   -¿Pero por qué ha sido nombrado Franco y no otro general, por ejemplo Mola? –insiste Carreño.

   -Porque una serie de factores han beneficiado la candidatura de Franco al mando militar supremo: ha establecido importantes acuerdos con Alemania e Italia, dirigió el decisivo paso del Estrecho, ha liderado el rápido avance de las fuerzas del sur hacia Madrid y parece que ha recibido el apoyo del sector monárquico del ejército. ¿Te parecen suficientes motivos? –pregunta Infantes.

En la reunión de la tarde de la tertulia –hoy han hecho doblete-, es Julio el portador de las últimas noticias que ha escuchado en la radio.

   -Han dicho en Unión Radio que el gobierno republicano ha anunciado que comenzará a enviar refugiados a las provincias de Levante para aflojar la presión que hay en la zona centro, especialmente en Madrid y su provincia.

   -Me veo veraneando en Levante; si tengo que irme, me pediré Gandía, pasé allí un verano del que guardo un inmejorable recuerdo –bromea Infantes. 

El final de septiembre trae también la sorprendente liberación del Alcázar de Toledo. Es lo primero que Infantes cuenta a sus amigos en cuanto llega a la trastienda de la perfumería.

   -Algunas milicias han opuesto resistencia a nuestras tropas en Toledo, pero la mayoría de los milicianos han preferido retirarse, temiendo ser atrapados en un nuevo cerco. El general Varela ha sido el primero que ha entrado en lo que queda del Alcázar y al día siguiente el propio Generalísimo recorrió las ruinas y condecoró a Moscardó con la Cruz Laureada de San Fernando.

El último día de septiembre, la prensa de la zona nacional publica que, en vez de Jefe del Gobierno del Estado como aparecía en un primer borrador, el nombramiento de Franco será como Jefe del Estado, mientras dure la guerra. La sutil diferencia ha pasado desapercibida para la mayoría, pero no para los habituados a la lectura de la prosa administrativa. Una vez más, es el funcionario de Fomento quien explica a sus amigos la diferencia entre ambas nominaciones.

   -Como recordaréis, hace una semana la Junta de Defensa Nacional había nombrado a Franco Generalísimo; pues bien ahora, y según cuenta la BBC, la Junta le ha nombrado Jefe del Estado. Y, como tal, el uno de octubre, en una solemne ceremonia celebrada en la Capitanía General de Burgos, ha sido investido con sus nuevos poderes.

   -¿Lo que quiere decir…? –Julio no termina su pregunta esperando la respuesta de Esteban.

   -Que además de ostentar el supremo mando militar, a partir de ahora también ostentará el supremo mando político. Dicho en plan castizo: será el que corte el bacalao.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 28.Los comunistas mandan en el Ejército Popular

viernes, 15 de diciembre de 2023

Libro IV. Episodio 26. Los Carreño pequeños también son solidarios

 Tras la explicación de Almudena sobre la depreciación de la moneda republicana, Julia comprende por qué cuando paga con billetes de los de antes le cobran menos.

     -Pues ahí no acaba el asunto de la moneda, las emisoras nacionales están informando de las series de billetes que se dan por buenos en la zona nacional. Esos son los que has de guardar –le informa la señora Bermejillo.

   -¿Y cómo me entero?, no tengo radio.

   -No te preocupes, le diré a mi hija mayor, que es la que apunta los números de serie, que te haga una copia y te la traiga. De todas formas, quien te explicará mejor el lío de los billetes será Guillermo, pásate una noche y que te lo cuente.

Julia ha hecho otra cosa que debería haberla hecho antes: contarles a sus hijos cuál es la verdadera situación en que se encuentran, sobre todo en el aspecto económico.

   -… y en consecuencia, todos debemos gastar lo menos posible, porque, en cuanto se nos acabe el dinero que traje de casa, lo podemos pasar muy mal, podemos hasta pasar hambre. Y os pido que, si a alguno se le ocurre algo para aportar dinero o comida a la familia, que lo diga, porque de momento no podemos esperar ninguna ayuda, ni de papá, porque no hay comunicación con Madrid, ni del tato, que Dios sabe por qué mares andará.

Los pequeños quedan sobrecogidos, más que por lo que les acaba de contar su madre por lo dramática que se ha puesto al explicarlo. Quienes mejor lo han entendido han sido Concha y Andrés, no en vano son los mayores de grupo. Y son los primeros en responder.

   -Mamá, yo podría trabajar en lo que fuera, lo que no se me ocurre es en qué –se ofrece Concha.

   -Gracias, hija. Ya lo había pensado, pero Suances es muy chico y encontrar trabajo aquí no es fácil –y les cuenta los intentos que ha hecho para encontrar alguna ocupación.

   -Mamá, lo he estado pensando y se me ocurre que podría ayudar a algún pescador, porque de eso hay faena.

   -Pero, Andrés, hijo, ¿y tú qué sabes de pesca?

   -Nada, pero no creo que sea difícil aprender. Para echar las redes, recogerlas, meter el pescado en cajas y traerlo al pósito de pescadores no hay que ser ninguna lumbrera.

   -Y si Andrés encuentra trabajo en una barca, yo le podría ayudar –secunda Froilán.

Quien ahora interviene es Ángela que hasta el momento no ha dicho palabra.

   -Y también podríamos ir a mariscar a la ría. A veces lo hemos hecho jugando, ahora podríamos hacerlo en serio para traer marisco a casa y te ahorrarías comprar pescado.

Julia no responde a los ofrecimientos de sus hijos, no puede, está demasiado emocionada para poder hablar.

Los intentos de los jóvenes Carreño de encontrar trabajo han dado resultados variados, solamente Concha ha conseguido un trabajo que, aunque parcial, es de una cierta estabilidad. Una vieja señora, viuda de un armador de la localidad y a quien los milicianos le dieron el paseo los primeros días del golpe, la ha cogido para que la ayude tres días a la semana. Le paga una miseria, pero más vale eso que nada. Ángela y Froilán, que son los que marisquean, no aportan dinero, pero los bivalvos y algún crustáceo que recogen en la ría de San Martín de la Arena, escasos en cantidad pero ricos en calidad, les alegran las comidas. Andrés no ha logrado encontrar trabajo en ninguno de los barcos de pesca. Lo máximo que ha conseguido es estar presente cuando las barcas arriban a puerto y echar una mano en la descarga de las capturas; no le dan dinero, pero siempre cae algún pescado. Entre lo que trae Andrés y los moluscos de los dos pequeños, los platos a base de pescado son uno de los menús que más se repiten en casa de los Carreño. 

En Madrid, al llegar hoy Infantes a la trastienda de Ramírez le pide que saque el mapa mural en el que, con chinchetas de colores, van marcando las posiciones de los dos ejércitos.

   -Esto hay que volver a modificarlo. Las columnas de Yagüe han tomado Maqueda, localidad en la que la carretera se bifurca hacia el noreste en dirección a Madrid y hacia el sudeste en dirección a Toledo –y añade-. Ello provocará un dilema a los nuestros: si continúan por la carretera de Extremadura y mantienen el ritmo actual, Madrid puede estar a su alcance en unos días, pero si toman la carretera que conduce a Toledo, les están aguardando los defensores del Alcázar.

   -¿Qué crees que van a hacer? –pregunta Julio.

   -No creo que nadie sepa lo que piensa Franco, pues la decisión está en su mano. La lógica militar indica que lo sensato es seguir 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 27.El Generalísimo

 

 

viernes, 8 de diciembre de 2023

Libro IV. Episodio 25. Ojito con qué dinero pagas

En la tertulia, hoy parece que hay poco que comentar por lo que Ramírez echa la vista atrás y pregunta por sucesos que ocurrieron a comienzos del 18 de julio.

   -Esteban, acaba de contarnos lo del Alcázar de Toledo, que llevas días sin decirnos nada y le he perdido la pista. Lo digo porque parece que está en la cresta de la ola pues no hay día en que Queipo de Llano no aluda en sus emisiones a los heroicos defensores.

   -El asedio del Alcázar es más una batalla de valor simbólico que estratégico. Os recuerdo, para que veáis la disparidad de fuerzas, que los asaltantes doblan y hasta triplican a los defensores –y prosigue-. Vista la negativa de rendirse, los rojos trasladaron a Toledo piezas de artillería de gran calibre, confiando en un pronto desenlace. A mediados de agosto, los sitiadores estrecharon el cerco y, durante las cinco semanas siguientes, los rojos atacaron hasta once veces la fortaleza y cada uno de esos ataques fue repelido. Y ahora en septiembre, se le propuso un alto al fuego al coronel Moscardó para sacar a mujeres y niños, y fueron las propias mujeres las que se negaron a salir. Han enviado algunos emisarios para que se rindan, pero una vez más los defensores se han negado. Fracasados esos intentos, los rojos han traído mineros de Asturias para cavar una mina bajo el Alcázar y volarlo y, en septiembre, se ha procedido a detonarla. Mirar si estaban seguros de conquistarlo que hasta Largo Caballero se desplazó a Toledo para ver la conquista, así como periodistas y corresponsales extranjeros. Unos minutos después de la explosión, los milicianos lanzaron hasta cuatro ataques contra el Alcázar. Ataques que volvieron a fracasar. Y así seguimos, los rojos alardeando día sí y día también de que van a tomarlo y los de dentro aguantando; no sé cómo lo consiguen, pero continúan resistiendo.

   Cambiando de tema, Julio, que es el encargado de oír Unión Radio Madrid, es quien da la noticia a sus compañeros: la Komintern ha aprobado el reclutamiento de voluntarios internacionales para apoyar a la República. El partido comunista de cada país deberá elaborar una lista de voluntarios.

   -¿Y eso qué puede suponer? –quiere saber Ramírez.

   -Pues que a no tardar mucho veremos combatiendo en las filas  republicanas a internacionales de todos los pelajes, pero con un común denominador, serán todos comunistas -responde Infantes que, a su vez, proporciona otras dos informaciones-. Los rojos están intensificando el asedio al Alcázar, del que se ha derrumbado toda la fachada oeste. Dudo que aguanten muchos más días. Y otra noticia es que ha fracasado el plan para liberar a José Antonio Primo de Rivera de la prisión de Alicante.

   En los cerca de dos meses que llevan de guerra, a Julia le ha pasado de todo, pero hoy se ha dado cuenta de que la carnicera no le cobra siempre lo mismo por el kilo de pollo. Cuando se lo cuenta a su amiga Almudena, esta le explica lo que, seguramente, es la causa real del cambio de precio.

   -¿En qué clase de billetes le pagas a la señora Rita?

   -En los que llevo en la cartera, ¿en cuáles le voy a pagar?

   -Pues no debes hacerlo, antes de pagar debes fijarte bien en los billetes que llevas y utiliza solo los que estén emitidos por la República -Y la señora Bermejillo le explica que la gente no acaba de fiarse de la moneda emitida por los gobiernos republicanos y prefiere el dinero de los gobiernos anteriores. Y termina su explicación aconsejándole:

   -Ojito con qué dinero pagas.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 26. Los Carreño pequeños también son solidarios

viernes, 1 de diciembre de 2023

Libro IV. Episodio 24. La fallida conquista de Mallorca

Al ser preguntado sobre Rúas, uno de sus amigos de la tertulia del café Comercial, Infantes da un respingo.

   -Lo de Rúas ha sido otra putada de las que se dan estos días. Sus trabajadores, por medio de su sindicato, le han expropiado la imprenta, han convertido su empresa en una cooperativa en la que mandan ellos y lo único que le han ofrecido a Julián es que se quede como un empleado más. Y, para demostrar que tiene más huevos que el caballo de Espartero, lo ha dejado todo, ha cerrado la casa y, con toda su familia, se ha vuelto a Sevilla.

   -¡¿A Sevilla?! –Exclama Carreño asombrado-. ¿Y cómo ha logrado atravesar los frentes?

   -No me refiero a la Sevilla andaluza, sino a Sevilla la Nueva que es su pueblo natal y que pertenece a la provincia de Madrid, como a unos cuarenta kilómetros de aquí –explica Infantes.

  -Dejaos de historias particulares y veamos cómo anda hoy el follón –Reclama Ramírez. Así es como llaman a veces a la guerra. Infantes hace una síntesis de cuál es el estado del follón.

   -Tras la caída de Badajoz,​ Yagüe ha ocupado Talavera de la Reina. En apenas cuatro semanas los nuestros han avanzado 500 kilómetros y han logrado conectar todos los territorios en nuestro poder. Ello ha significado un triunfo para Franco ya que, al ser Extremadura la ruta más larga hacia Madrid, parece que algunos generales criticaron tanto la estrategia como el itinerario escogido –A lo que el funcionario de Fomento añade-. Lo que os voy a decir es una opinión particular, pero para mí que Franco está ganando la pelea de la popularidad al resto de generales nacionales. Si continúa así acabaremos todos siendo franquistas –Es la primera vez que Julio oye ese adjetivo.

En septiembre, ante las pésimas noticias de los frentes, el Gobierno de Giral ha presentado su dimisión. Le sustituye el socialista Francisco Largo Caballero, apodado el Lenin español, que ha formado el llamado Gobierno de la Victoria, en un intento de insuflar nuevos ánimos a las alicaídas tropas republicanas. Pese a ello, los gubernamentales sufren una nueva y humillante derrota: la expedición, dirigida por Alberto Bayo para recuperar Mallorca, abandona la isla. Separados por 600 kilómetros, los Carreño, el padre y el primogénito, han seguido atentamente la operación. A batalla pasada, Julio cuenta a sus amigos el desarrollo de la operación en la que las  fuerzas republicanas han tratado de reconquistar las islas de Mallorca e Ibiza en las que, a diferencia de Menorca, triunfó la sublevación del 18 de julio.

   -El plan de conquista se fraguó en Barcelona y la Generalidad dio su apoyo. El gobierno central no se opuso a la idea y se limitó a observar su desarrollo. Una fuerza procedente de Valencia tomó Formentera y la columna de Bayo desembarcó en Ibiza y la dominó en pocos días. Llegaron a Mallorca a mediados de agosto y desembarcaron apoyados en el poder de fuego del acorazado Jaime I y el crucero Libertad. Los asaltantes, tras haber conseguido establecer una pequeña posición en la costa no lograron avanzar hacia el interior. Bajo el acoso de nuestras fuerzas, los milicianos retrocedieron en busca de sus barcos, abandonando decenas de hombres y numeroso material.

En Suances, Julia también procura estar al tanto de la marcha de la guerra, sobre todo de la toma de Madrid porque de ello dependerá en gran medida la regulación de sus caudales que siguen menguando. Aunque en este principio de septiembre tiene otra preocupación: hasta ahora la zona norte ha estado en una relativa calma al estar ocupadas las fuerzas que manda Mola en la conquista de Madrid pero, tras su fracaso en la Sierra de Guadarrama, el general ha vuelto la mirada hacia el resto de las provincias vascas fieles a la república. Julia para enterarse de lo que sucede recurre a los Bermejillo que tienen un aparato de radio.

   -Buenas tardes, Almudena, ¿qué me cuentas de nuevo?

   -Buenas noticias, en su camino hacia el Cantábrico, las tropas navarras de Mola están a punto de tomar Irún, y eso ha tenido repercusión mundial, pues el puente internacional, que une Irún con Hendaya, ha sido clausurado por el Comité de No Intervención, que es el que verifica el grado de cumplimiento del Pacto de No Intervención, con el que se busca evitar la intervención de países extranjeros en nuestra guerra.

   -Qué complicado es todo. A veces sudo la gota gorda para tratar de que mis hijos comprendan lo que está sucediendo.

   -Haz lo mismo que hago yo. Simplifico las cosas: los nacionales son los buenos y los rojos son los malos y lo entienden de maravilla. Por cierto, ¿qué sabes de los de Madrid?

   -No sé nada y eso me trae a mal vivir.

  -¿Y de tu chico mayor?

  -Igual. Lo último que supimos fue que al día siguiente de su llegada a Ferrol mandó un telegrama en el que decía que ya estaba en su barco. Y desde entonces, nada, por no saber no sé si está vivo o muerto –Y una lágrima le resbala por la mejilla.

   -No te preocupes, mujer, el Cristo de Medinaceli velará por que no le pase nada.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 25. Ojito con qué dinero pagas

viernes, 24 de noviembre de 2023

Libro IV. Episodio 23. Buenas y malas noticias

 De acuerdo a lo ordenado por el mando, Álvaro toma posesión del torpedero número 9, apresado por los nacionales en el puerto guipuzcoano de Pasajes. Comprueba, satisfecho, que el buque está artillado con tres cañones Vickers y lleva tres montajes de torpedos Whitehead. Siguiendo órdenes del Estado Mayor, sale inmediatamente hacia la ensenada de Cariño para desde allí vigilar la boca de la ría ferrolana. Realizando dicho servicio se entera que en la Armada nacional se ha producido un hecho importante: la incorporación del crucero pesado Canarias, noticia que se apresura a compartir con sus oficiales.

   -Al producirse el alzamiento, el buque se encontraba en el arsenal ferrolano sin haber completado su armamento. Se le equipó provisionalmente y se le dotó de una tripulación de voluntarios. El crucero es muy superior a los gubernamentales más modernos, tanto en alcance como en capacidad de fuego. Cuenta con cañones de 203 mm, que tienen un alcance de 20000 metros. Al mando está el capitán de navío Francisco Bastarreche que, pese a su apellido que parece vasco, es un gaditano de pro.

A mediados de septiembre, el Estado Mayor de la Armada nacional remite a los comandantes de la flota, y entre ellos a Álvaro, un telegrama, clasificado como confidencial, en el que les informa que la República ha enviado al Cantábrico a su escuadra con el propósito de impedir el avance de los nacionales por la costa vasca. Solamente cinco destructores quedan a cargo del bloqueo del Estrecho. Álvaro comenta con su segundo la noticia.

   -Esta sería una ocasión pintiparada para tratar de adueñarse del Estrecho. Si el almirante Moreno enviara a un par de nuestros cruceros, que tienen mayor potencia de fuego que los destructores, podríamos apoderarnos del Estrecho.

El alto mando de la Armada nacional, como si hubiese oído a quien no es más que un alférez de navío, envía a la zona del Estrecho a los cruceros Canarias y Almirante Cervera. Más tarde Álvaro contará a sus oficiales el resultado de la aparición de los dos buques nacionales en la zona.

   -Los dos cruceros llegaron al Estrecho el 29 de septiembre. Cuando el Canarias avistó al destructor republicano Almirante Ferrándiz abrió fuego que dejó al buque inmovilizado y se hundió en pocos minutos. Por su parte, el Almirante Cervera logró dos impactos en el destructor Gravina, lo que le hizo refugiarse en el puerto de Casablanca. Esta decisiva batalla del Cabo Espartel nos permitirá controlar el Estrecho de Gibraltar y a partir de ahora los convoyes de Marruecos podrán atravesarlo con regularidad. Ha sido un garrafal error estratégico del Estado Mayor republicano.

Un poco antes de la  batalla del Cabo Espartel llegan nuevas órdenes al torpedero capitaneado por Álvaro: abandonar la vigilancia de la ría de Ferrol y partir para La Coruña a recoger el petrolero Badalona al que convoya hasta Vigo. Días después vigilan el desembarco de presos, del buque de transporte Contramaestre Casado al lazareto de San Simón de la ría de Vigo que, al estar vacío, lo han convertido en cárcel. 

Sin tener la menor idea de que la carrera de su primogénito marcha viento en popa, Julio sigue reuniéndose con sus amigos en la trastienda de Ramírez, a quien hoy encuentran muy quejoso pues las ventas se han desplomado como si, de pronto, oler bien se hubiese convertido en una moda del pasado.

   -No pensarás, querido Damián, que a esas milicianas que se tocan con gorro cuartelero, vestidas con mono, con pañuelo rojo al cuello y pistola al cinto, les importa mucho oler a agua de rosas –le dice Infantes con sorna.

Julio, para no ahondar en las quejas del perfumista, da un giro a la conversación.

   -¿Y qué sabéis de nuestros amigos del café Comercial?, desde que empezó el follón no he vuelto a saber de ellos.

   -Hay buenas y malas noticias. Las buenas son que a Avelino Hernández le han confiscado su tienda de ultramarinos, ahora forma parte de los economatos de la CNT; a Lisardo Valdés, a pesar de que tiene carné de la UGT, le han quitado la jefatura de negociado, y al que suscribe le ha pasado tres cuartos de lo mismo. Ah, y debéis saber que vosotros formáis parte del paquete de las buenas noticias ya que, de momento, no os ha pasado nada. ¿Sabéis quién ha sacado mejor partido de la situación? Pues Rufino Iglesias, que ha cerrado la frutería porque su partido le ha nombrado Jefe de abastos de Madrid-norte con lo cual, si alguna vez llegáis a pasar hambre, ya sabéis a quién tenéis que recurrir.

   -Y si esas son las buenas noticias, ¿cuáles son las malas? –pregunta, con sorna, Julio.

   -Son buenas porque todos los citados seguimos vivos, lo que en los tiempos que corren no es ninguna tontería. Las malas son que a Ricardo Gutiérrez, fueron a buscarle una madrugada y desde entonces su familia no ha vuelto a saber de él, les han dicho que si está en la checa de La Guindalera. La peor parte se la ha llevado Magín Chaves, al que acusaron de ser sastre de los burgueses del barrio de Salamanca, también se lo llevaron y días después su cadáver apareció en las tapias del cementerio de La Almudena.  

   -¿Y qué ha sido de Rúas?

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 24.La fallida conquista de Mallorca

 

viernes, 17 de noviembre de 2023

Libro IV. Episodio 22. La rojigualda

 Julia, al saber que su amigo Guillermo va a abrir la consulta, sin pensarlo dos veces, se planta en casa de los Bermejillo para hablar con el dermatólogo.

-Guillermo, enhorabuena por la consulta. Una pregunta: ¿necesitas una recepcionista o alguien que te ayude a llevar la agenda de pacientes o las cuentas? Te lo pregunto porque, como estoy mano sobre mano, te podría ayudar. En cuanto al salario no habrá problema, me conformaré con lo que buenamente puedas pagarme.

   -Gracias, Julia, pero la realidad es muy distinta. He abierto la consulta, pero los pacientes me vienen a cuentagotas, ten en cuenta que Suances tiene poco más de dos mil vecinos y pacientes de mi especialidad hay pocos. Además, la mayoría de ellos me pagan con productos de la tierra. Por consiguiente, ni necesito recepcionista ni ayudante. De hecho, estoy haciendo gestiones a ver si en Santander me pueden coger en alguna clínica. Lo que sí haré, porque supongo que lo estáis pasando tan mal como nosotros, es pasarte de vez en cuando algo de las hortalizas, frutas y legumbres que son los productos que me suelen dar los paisanos como pago.

En Madrid, los Carreño que allí han quedado no tienen tantos problemas para subsistir puesto que la farmacia sigue teniendo clientes. Lo que sí ocurre es que comienzan a escasear muchos medicamentos, pues la mayoría de los laboratorios están en Cataluña y, con la guerra por medio, el transporte se ha vuelto complicado. Además, tienen otros problemas: cada vez con más frecuencia acuden milicianos que se llevan medicinas y que, en lugar de pagarlas, les dan unos vales. Han intentado convertir esos vales en dinero, pero no lo han conseguido, con lo que esas ventas se convierten en auténticas confiscaciones. La única forma que encuentran de parar esa sangría es esconder en la cueva los productos más caros y con menos existencias en el mercado y venderlos solo a los clientes habituales.

Julio continúa siguiendo al día la marcha de la guerra y sus reuniones con Ramírez e Infantes se han hecho casi diarias. El trío, con la finalidad de tener un conocimiento cabal de la marcha de la contienda, ha llegado al acuerdo de repartirse las fuentes informativas: Infantes, que tiene el aparato más potente, escucha Radio Sevilla; Ramírez hace lo mismo con Radio Castilla de Burgos, que se ha convertido en la principal emisora del bando nacional; y Carreño escucha Unión Radio de Madrid, el más significado portavoz del gobierno republicano. Cuando se reúnen contrastan sus informaciones y así logran una fotografía lo más cercana posible a la realidad, pues ambos bandos están utilizando los medios para manipular las informaciones. Esta tarde de finales de agosto es Infantes quien describe las últimas informaciones.

   -Las fuerzas de Yagüe han reemprendido el avance hacia Madrid y han alcanzado el valle del Tajo, con lo que tienen el camino abierto hacia la capital. Las fuerzas republicanas, al mando del general Riquelme, han presentado batalla aunque solo han conseguido retrasar el avance.

Mientras eso ocurre en tierra, en el mar también están sucediendo importantes acciones. En el torpedero en el que va embarcado Álvaro se está al corriente de lo que sucede en ambas flotas y así conocen que, en represalia por el paso del convoy del 5 de agosto, días después los acorazados Jaime I y Libertad atacan las baterías costeras y el Eduardo Dato, dejando a este inutilizado así como al Uad Kert. Con lo que el control del paso del Estrecho vuelve a manos gubernamentales.

Para Álvaro, el final de agosto supone un paso de gigante en su carrera militar. El 23 es nombrado comandante del remolcador Cartagenero, que es también utilizado como patrullero, y cuyo armamento se reduce a un Nordenfelt a proa. Se trata de su primera comandancia y es uno de los primeros de su promoción en alcanzar tal rango. El placentino piensa en lo orgullosos que estarían sus padres y hermanos si pudieran enterarse. La primera vez que el oficial de puente, saludándole en posición de firmes, le dijo: A sus órdenes, mi comandante, una vaharada de orgullo y satisfacción le corrió como un calambrazo de la cabeza a los pies.

El mismo día de su toma de posesión, Álvaro preside un solemne acto en honor de la que, en adelante, será enseña de las fuerzas nacionales. La bandera tricolor horizontal, de rojo, amarillo y morado, que ha sido el emblema de la II república, y que hasta ahora ha ondeado en los buques de la Armada, ha sido sustituida por la rojigualda. Al parecer, tras las presiones de sectores monárquicos y la necesidad de identificar en los distintos frentes a las fuerzas nacionales, se restablece la bandera bicolor, roja y gualda, y se sustituye el escudo con la corona mural por el escudo con el águila de San Juan y la divisa Una, Grande y Libre. Con toda la tripulación formada en cubierta y tras ser arriada la bandera de la República, un marinero iza la rojigualda, mientras el corneta de órdenes ataca, con más voluntad que acierto, los compases del Himno nacional, que ya no es el de Riego sino la Marcha Real que se ha convertido en el himno oficial de los nacionales. Izada la nueva bandera, Álvaro la saluda en posición de firmes y volviéndose a la dotación profiere los tres gritos de rigor en la España nacionalista.

   -¡España! –Grita, a lo que la tripulación contesta con un sonoro-. ¡Una!

   -¡España! –Repite, a lo que la dotación responde-. ¡Grande!

   -¡España! –Reitera-. ¡Libre!

   -¡Viva España! –Dice finalmente, grito que es respondido con un rotundo-. ¡Viva!

El mando del remolcador le dura a Álvaro una semana, pues el 30 de agosto, por necesidades del servicio, es nombrado comandante del torpedero número 9. Otro peldaño más en su carrera.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 23. Buenas y malas noticias

viernes, 10 de noviembre de 2023

Libro IV. Episodio 21. Los problemas de Julia

 En Madrid, Infantes cuenta a Carreño y Ramírez que se ha enterado a través de Radio Sevilla de que, tras llegar los refuerzos que han cruzado el Estrecho, Franco ha ordenado que tres columnas inicien su avance desde el norte de la provincia de Sevilla hacia Madrid, vía Extremadura.

   -Las columnas están bajo el mando superior de Yagüe. Las órdenes recibidas son no detenerse hasta llegar a Madrid. Las fuerzas de infantería de las columnas están formadas inicialmente por dos banderas legionarias y dos tabores de regulares apoyados por dos baterías de artillería, con vehículos requisados a toda prisa y sin apenas cobertura aérea. Las columnas ni son fuertes en número de soldados ni en armamento, pero tienen la ventaja de que están mandadas por fogueados oficiales africanistas, y la tropa de a pie también está curtida en la guerra de África. Ahora la pregunta del millón es, ¿qué fuerzas republicanas los van a detener? Les hacen frente milicianos que no tienen ninguna formación militar, están pobremente armados y carecen de cobertura aérea y artillería. Para tratar de frenar el rápido avance de los nacionales, dos diputados del PSOE encabezan sendas columnas de milicias a las que se van uniendo hombres que huyen de las fuerzas de Yagüe, lo que no mejora su eficacia militar, pero sí su sed de venganza que a veces descargan sobre las personas de derechas que encuentran en los pueblos que aún no han caído en poder de los sublevados. El rápido avance por Extremadura lo hace visible Infantes al cambiar las chinchetas del mapa de Ramírez.

   -Tras recorrer unos 200 kilómetros en menos de una semana, los nuestros han llegado a Mérida. Ahora se dirigen a Badajoz.

Días después es Ramírez, que lo ha escuchado en Radio Burgos, quien cuenta que la Legión lanzó un primer asalto contra Badajoz, que fue rechazado, pero en un segundo intento logró penetrar en el casco antiguo y continuó avanzando hasta alcanzar el centro de la ciudad. Y Julio, que ha estado oyendo a Unión Radio, añade:

   -La radio portuguesa ha dicho que, tras la conquista, ha habido una dura represión por parte de los nacionales, quedando la ciudad sembrada de cadáveres. No sé si habrá sido así o exageran.

   -La toma de Badajoz ha supuesto un hito importante en la marcha de la guerra –afirma Infantes y se explica-, porque significa el cierre definitivo de la frontera portuguesa a la República.

Cambiando de tema, Infantes relata a sus amigos una historia increíble sobre el Alcázar de Toledo.

   -Hacia el veintitantos de julio se recibió en el Alcázar una llamada telefónica del jefe de milicias de Toledo, quién conminó a Moscardó a rendirse advirtiéndole que, de no hacerlo, su hijo Luis, que había sido detenido, sería fusilado. La respuesta de Moscardó, tras hablar con su hijo para comprobar que era cierta su detención, fue que podían ahorrarse los diez minutos de plazo que le habían dado para el fusilamiento de su hijo, ya que de ninguna manera se rendiría el Alcázar.

En Suances, por el momento la vida discurre con cierta placidez pues las luchas suceden en escenarios lejanos, pese a ello el devenir de los acontecimientos bélicos también interesa a Julia, pero su mayor preocupación sigue siendo cómo va a poder alimentar a sus hijos si la guerra dura más que el dinero que tiene y que, en principio, solo era para pasar el verano. De momento ha logrado solucionar uno de sus muchos problemas, ha hablado con el dueño de la casita que arrendó y le ha pedido que si puede devolverle la mensualidad que le pagó por adelantado con la promesa de que se la reintegrará en cuanto acabe la contienda. El casero no le ha puesto ningún inconveniente con lo que Julia incrementa el peculio del que dispone. Y cuando pregunta, a aquellas personas que pueden tener mejor información, cuánto puede durar lo que claramente ya es una guerra civil, solamente recibe respuestas escasamente fiables; desde los que opinan que puede durar unas semanas hasta los que temen que el asunto puede alargarse meses. De momento, y como medida cautelar, comienza a gastar menos, se acabaron los chuches para los niños, las visitas a una pastelería que hace las delicias de la chiquillería, reduce las raciones y decide comprar carne una vez a la semana que la reserva para los niños, pues ella ni la prueba. Pero la cruda realidad es que, peseta a peseta, se le van yendo los caudales y se dice que no va a tener más remedio que adoptar medidas radicales para evitar quedarse sin un duro antes de que los nacionales puedan tomar Madrid, pues ha oído comentar que en cuanto la capital caiga la guerra terminará. Lo primero que se plantea es buscar una ocupación, pero la localidad es pequeña y la oferta de puestos de trabajo casi inexistente. Encima, se ha complicado la compra de alimentos, sobre todo los que provenían de otras regiones, con lo cual los menús cotidianos comienzan a ser repetitivos. No solamente sufren los Carreño, lo mismo ocurre a la pequeña colonia de veraneantes que han quedado atrapados en el pueblo; entre ellos está otra familia madrileña, los Bermejillo, que son de los pocos amigos de los Carreño. Guillermo Bermejillo es dermatólogo y tiene la consulta en la Gran Vía. A los Bermejillo les ocurre lo mismo, se están quedando sin metálico y el médico piensa lo que Julia, buscar trabajo. En el chalé que tienen alquilado monta una especie de consulta y, como tiene fama de ser un buen especialista, pronto comienzan a llegarle pacientes. Julia, que conoce a los Bermejillo desde el primer verano a través de Pilar, al saber lo de la consulta piensa que ahí podría tener una posibilidad de trabajo.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 22. La rojigualda