viernes, 7 de febrero de 2025

Libro IV. Episodio 86. Andrés, cadete en la Escuela Naval Militar

   Ha llegado diciembre y con él la Navidad. Como en el periodo republicano los Carreño tiraron a la basura las figuritas del Belén, Eloísa y Concha han ido a la Plaza Mayor, donde en las Navidades se montan puestos en los que se venden todo tipo de objetos navideños. Compran las figuras más importantes para montar un nuevo Belén, así como elementos decorativos para adornar la casa. Este año estarán todos los Carreño en casa, salvo Pilar que se mantiene en sus trece de no enfrentarse con su padre. Incluso estará Álvaro, cuyo buque está fondeado en Ferrol desde hace dos meses, pues tienen que ponerlo a punto. En la preparación de las comidas navideñas, Paca echa de menos a Pilar que era la que se encargaba de preparar los platos más elaborados y durante los brindis del día de Navidad, Eloísa se atreve a proponer uno.

   -Por los presentes y los ausentes –Todos alzan las copas pensando en su fallecida madre, aunque en su brindis Eloísa también ha incluido mentalmente a la ausente Pilar.

   Desde hace unos meses, los domingos Julián casi no hace sobremesa, se va a su habitación y al rato sale hecho un brazo de mar.

   -Hasta la noche, familia.

   -¿Dónde va ese chico tan peripuesto? –pregunta el padre.

   -Papá, ya no es un chico, tiene veintinueve años. Y si se ha arreglado tanto supongo que es porque va a ver a su novia –le explica Eloísa.

   -¿Qué es eso de que tiene novia? –se asombra Julio-, a mí no me ha dicho nada.

   -Porque todavía no es oficial el noviazgo, pero tranquilo que cualquier día de estos te presentaré a la muchacha –le tranquiliza Eloísa.

   -¿La conoces?

   -Sí, pero por encima. Me los encontré un día paseando por la Plaza Mayor y Julián me la presentó. Estuvimos charlando un ratito. Es alta, casi tanto como Julián, tirando a rubia y me pareció muy desenvuelta.

   -¿Y de qué familia es?

   -Papá que Madrid no es Plasencia, ¿cómo quieres que sepa de qué familia es? Solo te puedo decir que trabaja de dependienta en los almacenes SEPU. Supongo que se habrán conocido allí.

   A pesar de no reunirse con la familia, Pilar no estará sola pues Luis ha venido de Chiclana para estar junto a ella. Los Ramírez lo acogen cordialmente y en su casa celebran las comidas de las fiestas navideñas. Pilar, que se está convirtiendo en toda un chef de cuisine, es la encargada, con la ayuda de Charo, de preparar los menús que concitan las felicitaciones de los comensales. Cuando las mujeres se han ido a la cocina tras recoger los platillos y cubiertos del postre, Damián comenta dirigiéndose a Luis:

   -Esta novia tuya vale un Potosí.

   -Me lo dirás a mí.

   -Si todo lo hace igual de bien a como cocina, te vas a divertir mucho –Como Luis cree encontrar una segunda intención en las palabras de Damián opta por no contestar.

   En primavera, Luis Verdú ha participado en el concurso de méritos para la elección de nuevas plazas de notarios y le han adjudicado una plaza en Hospitalet de Llobregat. El cambio provoca la inmediata reacción de la pareja que se pone inmediatamente a planear su marcha a Barcelona.

   Para otro miembro de los Carreño, el año 1940 supone un hito. El 1 de febrero, el balarrasa de Andrés, tras superar los exámenes sufridos al efecto en la Escuela Naval Militar de San Fernando, accede a la misma como alumno del curso preparatorio para ingresar en el Cuerpo General de la Armada.

Junio es un mal mes para Andrés: al haber obtenido en los exámenes la calificación inferior a suficiente, pierde el curso y tiene que unirse a la siguiente promoción. Sus malas notas del bachillerato le han pasado factura. Disfruta de un mes de licencia y en julio comienza la repetición del curso preparatorio. La familia se lleva un buen disgusto, no están acostumbrados a que sus miembros suspendan, pero el joven no se arredra y lanza una bravata.

   -No os preocupéis, en diciembre aprobaré.

   Entre tanto, los alemanes acaban la drôle de guerre cuando, en la primavera del 40, sus ejércitos ocupan Dinamarca e invaden Noruega. Luego atacan Bélgica, Holanda y Luxemburgo. Y lo hacen con tal rapidez y eficiencia que asombran al mundo; parece que nadie sea capaz de parar a sus blindados. La Fuerza expedicionaria británica y el Ejército francés, avanzan hacia el norte de Bélgica, mientras mantienen un frente estático a lo largo de la Línea Maginot, la gran barrera defensiva francesa a la que se considera infranqueable. Vistos los desastrosos resultados de la guerra, a mediados de mayo el primer ministro británico, Neville Chamberlain, dimite y es sustituido por Winston Churchill.

   En la guerra comienzan a participar más actores, pues en junio Italia declara la guerra a Gran Bretaña y Francia. Días después, la Unión Soviética invade los países bálticos. Al tiempo, los alemanes atacan Francia, sorteando la Línea Maginot, al colarse a través de las Ardenas, una región que los Aliados pensaban que era impenetrable para un ejército mecanizado.

   En la reunión de la perfumería, los tertulianos comentan la increíble rapidez en el avance de los ejércitos alemanes, bautizada con un nombre que pronto se hace popular en las crónicas de los corresponsales de guerra: la blitzkrieg.

 -¿Y qué ha pasado con la Fuerza expedicionaria británica y las divisiones del Ejército francés que se han quedado rodeados en el norte? –inquiere Julio.

   -Están siendo evacuados desde Dunkerke, a través del Canal de la Mancha, en barcos de guerra y mercantes, en una de las operaciones de evacuación más grandes de la historia militar.

   -¿Y por qué los alemanes no se han echado sobre ellos para rematar la faena? –vuelve a preguntar Julio.

   -Se rumorea que la ofensiva ha sido detenida por el mismo Hitler para que sus tropas cojan aliento, algo que al parecer no les ha gustado nada a los mandos de los regimientos de panzers.

   Tras acabar con la bolsa de Dunkerke, las fuerzas alemanas continúan avanzando por Francia, donde las divisiones galas sufren una derrota tras otra. Al final, el gobierno francés firma un armisticio con Alemania el 22 de junio, que conduce a la ocupación alemana de París y dos tercios del país, y al establecimiento de un gobierno títere con sede en el sudeste de Francia, conocido como la Francia de Vichy. El mariscal francés, Philippe Pétain, se convierte en jefe de ese gobierno. La guerra está siendo un paseo para el ejército teutón. ¿Seguirá así?

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 87. Pilar se independiza

martes, 4 de febrero de 2025

5. Este chaval promete

 

                       

La llave que está en poder del boticario/banquero, y que es la causa de que don Eduardo Leuba sea un personaje que fascina a Zaca, abre un receptáculo mágico que no es otra cosa que la alcancía del chiquillo en la que guarda sus magros ahorros, y que en realidad es propiedad del Banco de Vizcaya, la única entidad bancaria existente en Torreblanca. Es una hucha ovalada de hierro, de color negro, con un asa móvil en la parte superior porque, aunque pequeña, para un niño pesa un quintal; tiene dos orificios para introducir el dinero, una ranura horizontal para las monedas y un agujero redondo para los billetes que, antes de meterlos, han de enrollarse para que quepan.

   El muchacho, acompañado por su padre, va al banco dos veces al año, por Navidad y a principios de julio, para que don Eduardo le abra la alcancía. Tras contar lo ahorrado, usualmente un puñado de pesetas, ingresa la mayor cantidad en la cuenta de ahorros a su nombre y una porción de monedas van a parar a su bolsillo, lo que, por unos días, le hacen sentirse como si fuera Juan March, del que se dice que es el más rico de España. Por eso, el muchacho mira al boticario/banquero como si fuera el personaje de uno de los cuentos de Calleja a los que tan aficionado es y en los que gasta buena parte de sus ahorros. El dinero que ahorra proviene de lo que, de vez en cuando y especialmente los domingos y festivos, le dan sus padres y tíos; curiosamente no sus tías que alguna vez le hacen regalos, pero nunca le dan dinero. Las dádivas pecuniarias generalmente son un puñado de monedas –lo que en el pueblo se llaman chavos y perres-, pero que el innato sentido del ahorro que tiene el muchacho las convierte en unas decenas de pesetas a lo largo del año.

    El mismo día que el chico ha ido al banco, durante la tarde la tía Paca la Francesa y unas vecinas están enfrascadas jugando al parchís. Es algo que suelen hacer semanalmente. Hacia mitad de la sesión, hacen un receso que aprovechan para tomar unas pastas y una copita del licor que fabrican los Carmelitas Descalzos en el Desierto de las Palmas, en Benicàssim. La pausa también les sirve para ponerse al día de los sucesos, rumores y bulos que circulan por los mentideros del pueblo, y uno de ellos es el parto de Rosario, prima de la anfitriona.

   -Oye, Paca, y ¿el mamoncillo cuánto se va a llevar con el mayor?

   -Pues Sacarietes nació el día de San Julio del año 20 y el crío pequeño el 12 de marzo de 1930, por lo que se llevarán…, -Paca echa la cuenta- algo menos de diez años.

   Cuando Paca sale a comprar fruta para la cena, las amigas aprovechan para comentar la situación de los Clavijo.

   -Me han contado, de buena fuente, que últimamente en casa de Rosario están pasando apurillos para llegar a fin de mes –reseña una de las vecinas.

   -Tanto como apurillos… -la mejor amiga de Paca intenta quitarle hierro al rumor.

   -Algo habrá de cierto porque me consta que Rosario le ha dicho a Elvira, la chiquita que la ayuda en la casa, que solo podrá quedarse con ellos hasta que  vuelva a tener el período y eso que está muy contenta con su desempeño. Y cuando el río suena…

   -Lo que es la vida, ¿quién le iba a decir a Rosario que tendría mejor vida con Agut que con el llumero?

   -¿De qué Agut hablas?

   -Del comerciante de frutas y verduras. Os lo cuento, que me lo sé con pelos y señales. Resulta que cuando apareció el maño por el pueblo y se prendó de Rosario, pues buen palmito tenía, ella hablaba con Agut, que entonces comenzaba a trabajar en el almacén de su tío Amadeo. Del chico se decía que tenía escaso presente aunque mucho futuro, pero el presente del llumero era mucho mejor: encargado de la luz, con el empleo de capataz, y cobrando un sueldo fijo un mes tras otro. Por otra parte, el problema de vivir con sus padres y su hermano chico desaparecería en cuanto todos ellos se fueran a Sagunto, pues otro hermano, Julián, acababa de ser nombrado capataz de la LUTE en esa ciudad y, al estar soltero, había reclamado a sus padres y a su hermano pequeño. Eso y lo mal que Rosario se llevaba con la segunda esposa de su padre fue lo que la decidió a cambiar al futuro comerciante por el llumero, tal y como le aconsejaron algunos familiares como las Luisas. Pero con la subida del coste de la vida, la congelación de los sueldos y haber aumentado la familia, la situación se les ha apretado mucho y ahora terminan los meses raspando. No digo que pasen hambre, pero lujos los justitos –la explicación termina cuando reaparece Paca de la compra.

   Se acaba junio y comienzan las esperadas vacaciones veraniegas que, para los escolares de primera enseñanza, durarán hasta mediados de septiembre. Alguno de los anteriores veranos, los Clavijo eran una de las contadas familias torreblanquinas que pasaban un par de semanas tomando los  baños en el barrio marítimo de Torrenostra. La familia solía pasar una quincena de verano en una casita que les dejaba un matrimonio amigo, los Escoí-Blanch, pero desde hace un par de años ya no es así y este verano, con la llegada del nuevo hermano, el muchacho piensa que, lo más seguro, es que tampoco irán. Un motivo más para estar fastidiado, ya que en Torrenostra se lo pasaba muy bien. Pese a su fastidio sabe que, cuando haya que pasear al crío en el destartalado carrito que fue suyo, luego de Charito y después de Pedro, tendrá que repartirse con su hermana el cuidado de Chimet, apelativo con el que se ha quedado el benjamín de la familia. Su soliloquio lo interrumpe Charito.

   -Tete, madre nos espera en la cocina.

   En casa de los Clavijo hay una norma nada usual en los hogares de la época en la que el machismo a ultranza es santo y seña. La norma no escrita, pero que se sigue a rajatabla dice que todos los hijos, sin tener en cuenta su género, ayudarán a madre en la cocina y, en consecuencia, a la larga aprenderán a cocinar, al menos los platos sencillos. El origen de la práctica hay que buscarlo en la biografía del señor Zacarías, que salió de su casa de Alcalá de la Selva a los trece años para, con uno de sus hermanos, ir a trabajar de aguador en la construcción de los túneles de Garraf. A esta precoz experiencia laboral le siguieron años en los que hizo de todo, hasta fue pinche de cocina. Debido a esa práctica, el llumero tiene la fijación de que los hombres también han de saber cocinar porque nunca se sabe lo que te deparará el futuro, y eso es una rara excepción en un tiempo en el que los varones no pisan una cocina por considerarlo contrario a los cánones de la masculinidad. Por eso, Zaca –como sus hermanos-, desde muy niño, ha ayudado a madre en las labores culinarias y desde los diez años realiza tareas básicas como mondar patatas, desgranar guisantes, batir huevos o preparar ensaladas. De estas prácticas, el chaval solo tiene una reserva: que no se entere la gente que las lleva a cabo. Se moriría de vergüenza si supieran que se pone un delantal. Es posible que pensaran que es un mariquita y un sarasa, que no tiene muy claro qué son, pero que supone que deben de ser personas repulsivas dado el desprecio y el desdén con que los mencionan.

   Con la llegada de las vacaciones, los parientes cercanos de los Clavijo, que se dedican a la docencia, retornan al pueblo. Y la primera que lo hace es la tía Emilia, que sigue de maestra en San Mateo. Emilia es muy querida por los Clavijo, pues a su talante de solterona alegre y generosa, aúna su particular cariño por Zaquita, a quien se ha llevado un par de veces a pasar con ella parte del curso a San Mateo para probar si la fuerte agua y el clima frío del Maestrazgo le hacían revertir su condición de fetiller pero, lamentablemente, la inapetencia del chiquillo no ha cambiado.

   En cuanto Emilia –doña Emilia, pues tiene un título académico- llega al pueblo, pide las notas del chico y queda encantada con los resultados, ya que son excelentes. Por lo que cuándo habla con los padres les ofrece su opinión sobre el porvenir del muchacho.  

   -Este chaval promete, es una pena que se desperdicie su talento, debería estudiar. Al menos, el bachillerato elemental y, luego, ya veríamos por donde se decanta. Paca me tiene al día de que andáis algo apurados de dinero y más con la llegada del nuevo retoño, pero deberíais hacer un esfuerzo. Esa es mi opinión y como la pienso la digo. De todas formas, la semana próxima viene el tío Paco. Tenéis que hablar con él puesto que de estudios es el que más sabe de la familia y el que mejor puede orientaros. En vuestro lugar yo haría lo que os recomiende. En cuanto venga le hablaré y le daré mi opinión sobre el chico; además le pondré al tanto de vuestra situación  y él, mejor que nadie, os aconsejará.

   Para el matrimonio Clavijo, que solamente tiene estudios de primaria y más bien escasos, las opiniones de Emilia y del tío Paco son muy a tener muy en cuenta, pues son los únicos de la familia que han estudiado. Aunque sigue preocupándolos los gastos que pueden acarrear los estudios. En todo caso y, para que esté preparado, informan al chico.

   -Zacarías –le avisa padre-, dentro de unos días vendrá el tío Paco y querrá hablar contigo. Ten a punto tus cuadernos escolares de este año que, a lo mejor, quiere echarles un vistazo.

   ¿Y para qué querrá ver mis cuadernos el tío Paco?, se pregunta el chaval, aunque supone que debe ser alguna bobada de las muchas que hacen los mayores y que no siempre entiende.

 

   PD.- El próximo martes publicaré el episodio 6, de la novela <<El masover>>, titulado:   ¿Zaca seminarista?

viernes, 31 de enero de 2025

Libro IV. Episodio 85. La II Guerra Mundial

 

   La vida en la España del IV Año Triunfal, salvo para los vencedores y no todos, es tristona, se pasa hambre que no mitigan las cartillas de racionamiento, hay un paro galopante, los precios están por las nubes ante la satisfacción de los estraperlistas y continúa la represión contra los perdedores de la guerra, lo que hace que las prisiones y los campos de concentración sigan llenos. En esa España de postguerra, solamente la afición al fútbol, a los cantantes de coplas y al cine ayudan al pueblo llano a matar la gazuza y olvidarse de las penurias. Pero la rueda de la historia está a punto de cambiar, no se sabe si para bien o para mal del sufrido pueblo español. Y así como la Guerra Civil forjó en su yunque la unidad indestructible de los hermanos Carreño, el conflicto que está a punto de desencadenarse no se sabe de qué modo les afectará.

   El afán expansionista del III Reich lo lleva a atacar, sin previa declaración de guerra, a su vecino más débil. El 1 de septiembre de 1939 la Alemania nazi invade Polonia. Dos días después el Reino Unido y Francia declaran la guerra a los germanos. En un primer momento, los países aliados están formados por las citadas potencias y Polonia, mientras que la fuerza del Eje la constituyen Alemania e Italia. En la tertulia de la perfumería, en la que han vuelto a reunirse los cuatro amigos, el inefable Esteban Infantes explica las posibles causas que han originado la agresión nazi.

   -Todo arranca del Tratado de Versalles que puso fin a la I Guerra Mundial y que fue muy opresivo para el pueblo alemán. La desmovilización forzosa de su ejército dejó en la calle a un sinfín de militares de carrera y a un país con una economía en pleno declive, lo que provocó una enorme tensión social. A ello se sumó la Gran Depresión, lo que ha hecho que la débil república de Weimar no haya sido capaz de mantener el orden público, y los continuos disturbios y conflictos han incrementado la exigencia de orden y seguridad. Sobre esa ola de descontento y rencor, el partido Nazi, liderado por Adolf Hitler, se ha presentado como el único capaz de devolver la paz, la riqueza y el progreso. Si a ello se le añade la pretensión de Hitler de fundar un Tercer Reich, tenemos el cuadro de motivos para comenzar una guerra que sabemos cómo ha empezado, pero que solo Dios sabe cómo y cuándo puede acabar.

   -¿Crees que los polacos podrán detener a los alemanes?

   -Ni soñarlo. Solo os daré un dato: los polacos todavía tienen regimientos de caballería; los teutones, de tanques.

   La guerra, que ha comenzado siendo estrictamente europea, pronto se universaliza. Tres países de la Commonwealth: Australia, Nueva Zelanda y Canadá declaran la guerra a Alemania. A mediados de mes, la Unión Soviética invade Polonia desde el este, con el beneplácito de Hitler que, en agosto del 39, firmó un pacto de no agresión con la URSS. Como había previsto Infantes, los polacos solo pueden hacer frente a los alemanes poco menos de un mes, y Varsovia se rinde. La Unión Soviética también invade Finlandia en noviembre. Tras ello, Alemania se toma una pausa para reagruparse durante el invierno de 1939-1940, mientras británicos y franceses se mantienen a la defensiva. Un parón que es bautizado por la prensa francesa como drôle de guerre porque, prácticamente, no hay combates.

   A los Carreño la guerra les parece algo ajeno y Jesús, siguiendo las instrucciones de Luis Verdú, cursa una instancia al rector de la universidad Central exponiendo que desea continuar sus estudios y solicitando acogerse al beneficio de los cursos intensivos, los llamados popularmente exámenes patrióticos. En octubre se presenta a los exámenes de segundo y tercero de Farmacia. Va vestido con su flamante uniforme de falangista y en el último momento, pese a la opinión contraria de Luis, se ha hecho con un pistolón del nueve largo que le ha prestado un amigo. El tribunal le pregunta nimiedades al alcance de cualquier bachiller y cuando uno de los vocales comienza a preguntar sobre temas farmacológicos, el joven Carreño usa la bala que tenía preparada por consejo del notario.

   -Hace usted unas preguntas igualitas que las que hacían los profesores rojos antes de la guerra. ¿No será usted de los de la cáscara amarga? –El profesor farfulla unas disculpas y cambia el tipo de preguntas.

   Jesús, de una tacada, aprueba segundo y tercero, y en el próximo año académico 1939-1940 cursará las asignaturas que le restan para completar la carrera de Farmacia. Con lo que, en dos años, más el que hizo anteriormente, será farmacéutico. Como le dijeron, los exámenes patrióticos son todo un coladero.

   Tal como le sugirió Luis, Pilar se ha repensado pedir a Charo Guardiola lo de vivir en su casa. Lo que más le atrae es que se sentirá menos sola, porque, con lo extrovertida que es, la soledad de la pensión le pesa. Decide visitar a Charo y tantearla. La entrevista discurre con la cordialidad habitual de otras ocasiones y charlando de variados temas tocan los familiares, uno de ellos es el estado de la relación entre Pilar y su familia.

   -Pues sigue igual. Con mis hermanos me llevo bien, pero con papá, no. Es incapaz de comprender que soy una mujer adulta y libre, y que solo a mí me toca decidir con quién estoy. Lo de que me haya emparejado con un hombre casado y con hijos es algo que no puede concebir, es superior a sus fuerzas. Lo comprendo, ha sido educado de esa forma, pero el hecho de que lo comprenda no significa que esté de acuerdo con que me siga poniendo mala cara. Y, como no me gusta que sufra por mi culpa, continúo sin poner los pies en el piso de Gran Vía. Y a propósito de eso, Luis antes de partir a Chiclana me sugirió que, para no sentirme tan sola en la pensión, debería repensarme la invitación que me hiciste. ¿Sigues manteniéndola?, dímelo con toda franqueza porque lo último que querría es imponeros mi presencia.

   -Por descontado, precisamente anteanoche estaba Damián contándome lo buena vendedora que es tu hermana Eloísa cuando, supongo que por asociación de ideas, me preguntó por ti y añadió que era una pena que no hubieses aceptado mi propuesta, así no me sentiría tan sola. Si decides venir, aliviarás la conciencia de mi marido por dejarme casi todo el día más sola que la una, y a mí me darás un alegrón.

   Mediada la charla, ambas mujeres se han puesto de acuerdo en lo esencial y también acaban acordando los detalles menores de la intendencia; Pilar se irá a vivir con los Ramírez.

   Entre la clientela de la farmacia se ha corrido la voz de la excarcelación de Julián y algunos clientes comienzan a preguntar cómo lo han conseguido. Cuando les explican que ha sido gracias a que el mayor de los hermanos, que es oficial de la Marina, fue personalmente a por él, alguno de los clientes más conocidos o con mayor atrevimiento les ruegan si Álvaro podría hacer lo mismo por su hijo, hermano o  pariente, amigo o conocido. La respuesta es siempre la misma: Álvaro no puede hacerlo puesto que está embarcado. El hecho, que se ha repetido bastantes veces, es comentado por Pilar y Luis, que ha venido a verla desde Chiclana.

   -Debe de haber todavía mucha gente encarcelada porque la petición de avales y certificados de buena conducta continúa siendo constante –comenta Pilar.

   -Ten en cuenta, cariño que, en estos momentos, los españoles pueden clasificarse en tres categorías: los afectos al Régimen o, como suele decirse, los de derechas de toda la vida, que no tienen ningún problema; los indiferentes que, por la cuenta que les trae, hacen méritos para figurar en la categoría anterior, y los desafectos, los que tienen un pasado que purgar que, según las estimaciones de un conocido sociólogo, deben de ser aproximadamente un treinta por ciento de la población. Piensa en la cantidad de avales que supone eso y en el trabajo que está generando a los curas párrocos y autoridades de los que depende la expedición de avales y certificados que los desafectos, presos o en peligro de estarlo, necesitan para rehabilitarse –explica Luis.

   -Cambiando de tema, ¿has sabido algo de tu familia?

   -A través de uno de mis primos, con el que sigo carteándome, sé que están todos bien. Y ahora que vuelvo a tener ingresos he recomenzado a enviarles mensualmente una generosa partida para ayudarles en el cuidado de los hijos.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 86. Andrés, cadete en la Escuela Naval Militar

martes, 28 de enero de 2025

4. Romanos y cartagineses

 

   El 12 de abril Zaca cumple diez años. Los Clavijo no han hecho una celebración especial, la economía familiar no está para muchos dispendios. Lo de la tarta, soplar las velas y demás rituales de los cumpleaños es propio de las ciudades, pero aún no ha llegado a los pueblos, al menos a Torreblanca. Sin embargo, madre, pensando en lo fetiller que es su primogénito, ha preparado dos de los pocos platos que el chico come sin demasiados remilgos: mandonguilles de patata, bacalao y piñones y, de plato fuerte, arroz con conejo, judías verdes y guisantes.

   El muchacho se zampa las croquetas, pero del arroz aparta los vegetales y la carne y apenas come un poco. Como es su día padre se lo perdona.

   Tras el almuerzo, ha llegado el momento de los regalos, pocos pero utilitarios. La tía Emilia le ha enviado desde San Mateo un paquete por correo que madre insta al chico a desenvolverlo.

   -¡Qué bien. Un diccionario enciclopédico ilustrado! Me va a venir como anillo al dedo.

  -Tienes otro regalo –y madre le da lo que es más un envoltorio que un paquete.

   -¡Ahí va, un pantalón largo! –exclama emocionado el muchacho, pues es el primero que tiene. Porque el pantalón de golf ni es corto ni largo, es una prenda que parece que solo se lleva en el extranjero. Y si él ha tenido que usar uno ha sido contra su voluntad. Fue cosa del tío Magín, el sastre de la calle Horno, que engatusó a madre.

      -Si vas a llevar pantalón largo, quiere decir que ya eres un hombre. Tendrás que portarte como tal –sentencia padre.

    Hoy ha sido un día escolar más, pero no para el mayor de los Clavijo, pues en la sesión de la tarde parece que al maestro le ha dado galbana y, en lugar de la clase habitual, han jugado a romanos y cartagineses. La rememoración de las guerras púnicas entre Roma y Cartago es incruenta, pero estimulante para los escolares, especialmente para Zaca que en ellas se encuentra como pez en el agua. El juego, pues de eso se trata, consiste en formar dos equipos de cuatro o cinco niños, generalmente de los dos últimos cursos, pues la clase funciona como una unitaria, hay escolares desde los seis a los doce años. Ambos conjuntos se enfrentan formulándose preguntas sobre materias escolares. Gana el equipo que más respuestas acierta, como atestigua el maestro. El capitán de cada equipo lo designa el docente como un premio a los más aplicados, y son ellos los que libremente eligen a los miembros de su equipo. Zaca, pese a que solo está en cuarto, es el capitán de uno de los equipos, ya que tiene fama de ser el que más sabe de la clase; al menos, según don José Domingo.

   Hoy ha habido empate entre ambos equipos y a los capitanes les corresponde romperlo. Comienza preguntando el líder de los cartagineses, que hoy es Manolo Sales con fama de ser más listo y astuto que los demás alumnos de doce años. La materia elegida por el maestro ha sido geografía de España. Sales no ha sabido responder a la pregunta formulada por Clavijo, a quién ahora le toca contestar la pregunta de su oponente.

   -¿Cuál es el río más largo e importante de España? –La

pregunta de Sales tiene su miga, porque es ambigua en lo de importante, y tiene trampa en cuanto a la longitud.

   Zaca, que se ha olido la trampa, piensa que no solo debe dar con la respuesta correcta, sino además lucirse para dejar tocada la moral de su rival. Por lo que, curándose en salud, antes de contestar a Sales, se dirige al maestro.

   -Con su permiso, don José, la pregunta que plantea Manolo exige precisar la respuesta. Porque si solo nos referimos a la nación española, el río más largo es el Ebro. Pero si hablamos de su longitud total, desde el nacimiento hasta la desembocadura, el más largo es el Tajo, aunque aproximadamente un veinte por ciento de su recorrido discurre por Portugal. En cuanto a caudal, el primero es el Ebro, por lo que se podría afirmar que, en conjunto, es el río más importante de España. Además, también es el que atraviesa más regiones, pues nace en Fontibre, provincia de Santander, que pertenece a Castilla la Vieja, pasa por Las Vascongadas, Logroño, discurre por Navarra, cruza Aragón y desemboca en Los Alfaques, cerca de Tortosa, que pertenece a la región catalana –el dedo del maestro se posa sobre el chico señalándole como vencedor, como suele ocurrir las más de las veces-. Por eso hoy vuelve de la escuela más alegre que unas castañuelas porque, en las raras ocasiones que pierde, el enfado consigo mismo le dura varios días. Esos juegos, en los que priman los conocimientos y no la potencia física, hacen feliz al muchacho, pues son en los que destaca muy por encima de sus condiscípulos. Y en los que no es el patito feo del grupo, sino el astro que brilla más que ningún otro.

   Cuando el muchacho llega a casa se extraña de no ver a padre. Madre le cuenta que, junto a su ayudante, Piñana, ha ido a recorrer la línea que, desde Cabanes, transporta el fluido eléctrico hasta Torreblanca. Es un tendido viejo por lo que, en cuanto sopla un viento medianamente fuerte, se avería fácilmente. Cuando eso ocurre, los encargados de la LUTE de Torreblanca y de Cabanes, tras dejar la línea fuera de servicio, se reparten la revisión de los aproximadamente veinte kilómetros de tendido hasta que uno de ellos encuentra y repara la avería. Si se trata de la caída de un poste, el apagón puede durar   veinticuatro horas, pues hay que contratar a un arriero para que con sus acémilas acarree uno nuevo. La línea de Cabanes es el particular calvario del llumero, pues le da más trabajo que el resto del tendido eléctrico del pueblo tanto el de alta como el de baja tensión.

   Puesto que Zaca va cumpliendo años, el matrimonio Clavijo-Alsina dialoga alguna que otra vez sobre el futuro del chico. Son conscientes de que, dada su falta de habilidad manual y su endeble físico, no va a tener futuro en un oficio artesano. En cambio, dado que es estudioso y con fama de listo se desenvolverá mejor en un trabajo en el que prime la mente. Por ello, en su momento, aspiraron a que estudiase una carrera, la principal dificultad residía que en Castellón solo existen dos centros académicos de grado medio: la Escuela Normal, donde se forman los maestros de enseñanza primaria, y la Escuela de Comercio, donde se cursan las carreras de perito y profesor mercantil. Para cursar estudios universitarios hay que desplazarse a Valencia, sede de la única universidad de la región. Lo de ir a la ciudad del Turia siempre estuvo descartado por su alto coste. Lo que si barajaron fue lo de que pudiera viajar a Castellón en el autobús diario o en el tren que cubre la ruta Tortosa-Valencia, el llamado ligeret. De esos proyectos ha tiempo que han dejado de hablar en la medida que la economía familiar ha ido  deteriorándose. Ahora los planes son más modestos y, en última instancia, padre piensa que siempre podrá trabajar en la LUTE, como sus hermanos Julián y Miguel y él  mismo, aunque solo es una última solución.

   Lo de trabajar en su empresa deja de ser una opción cuando un día que el padre ha ido al Banco de Vizcaya a ingresar el cobro de los recibos de la luz, el boticario, don Eduardo Leuba -también director de la entidad-, le sugiere que el chiquillo podría llegar a trabajar en el banco, pues él se hace mayor y llevar la botica y el banco al mismo tiempo comienza a resultarle gravoso. Y, cuando se jubile de director, el oficial que tiene ahora, Bernardo Simó que le sustituirá, necesitará un auxiliar. El padre vuelve a casa más que contento, porque trabajar en un banco es, como ser funcionario, el sueño dorado de cientos de miles de españoles. Cuando se lo cuenta al muchacho se equivoca en la manera de enfocar la propuesta, prueba de que conoce poco a su primogénito.

   -Y dice don Eduardo que, en cuanto dejes la escuela, irás varios días a la semana al banco para aprender a escribir a máquina y, si fuera necesario, barrerás la oficina, limpiarás los cristales, recogerás las papeleras y todo lo que te manden. Y en cuanto cumplas los dieciséis podrás entrar como aprendiz de auxiliar.

   Al chico, que se tiene muy creído lo de que es más que listo y aspira a cursar una carrera, lo de barrer, limpiar y recoger la  basura le parecen trabajos inapropiados para una persona tan inteligente como él y hace oídos sordos a la proposición paterna. ¡Hasta ahí podríamos llegar, estudiar álgebra y hasta ecuaciones para que te pongan a fregar!, dice.

   Para rematar la mala acogida al nonato proyecto, la madre echa gasolina al fuego,

   -¿Y hasta que cumpla dieciséis años qué va a hacer? Quita, quita.

   A pesar de que la propuesta sobre el futuro de Zaca del boticario/banquero ha caído en saco roto, ello no es óbice para que don Eduardo sea uno de los personajes locales que más fascina al chiquillo. El motivo: es que posee la llave que abre un receptáculo que es todo un tesoro para el chico.

 

PD.- El próximo martes publicaré el episodio 5, de la novela <<El masover>>, titulado: Este chaval promete