viernes, 6 de diciembre de 2024

Libro IV. Episodio 77. En el día de hoy, cautivo y desarmado…

 

   Ante la pregunta de Ramírez sobre qué pasará con la inminente caída de Barcelona, quien responde es Infantes.

   -Supongo que los dirigentes republicanos más realistas se convencerán de que la guerra está perdida, lo cual debería llevar al final del conflicto. A todo ello, habrá que esperar cómo reaccionan las democracias europeas.

   La respuesta internacional que reclama Infantes no tarda en producirse. Gran Bretaña y Francia reconocen al gobierno de Franco, al tiempo que la peseta republicana se deprecia casi totalmente en los mercados mundiales, pues el triunfo de Franco se considera solo cuestión de tiempo. Solo Madrid sigue resistiendo. Pese a tantas adversidades, hay políticos republicanos –especialmente los comunistas- que se aferran a la no rendición, ya que a principios de febrero el Ejército popular sigue disponiendo de 49 divisiones, aunque muy bajas de suministros y de moral. Negrín vuelve a Madrid, aunque Azaña ha renunciado a su cargo de presidente de la república y se ha negado a regresar, al igual que numerosos líderes políticos y militares.

   Álvaro sigue anotando en su diario los principales hechos de armas del crucero durante febrero, con un estilo tan sobrio como preciso.

   <<El 9 de febrero salimos para Menorca, cuya guarnición de Ciudadela se había sublevado, apoyando el desembarco de fuerzas de la 105 división, que se hizo sin novedad, así como la ocupación de la isla por dichas fuerzas, fondeando por la noche en Pollensa y regresando a Palma. El 20 salida a Barcelona, amarrando el mismo día, y saliendo el 22 para Tarragona a tomar parte en la revista naval que, a la altura del cabo Salou, pasó el Generalísimo desde el buque Mar Negro, desfilando la división de cruceros, flotilla de destructores, minadores, cañoneros y submarinos a las órdenes del almirante Moreno. Después el Caudillo vino a bordo pasando revista a la dotación. Por la noche regresamos a Palma>>

   Tras la caída de Cataluña, en lo que queda de la España republicana afloran dos tendencias contrapuestas. Por un lado, los que abogan por finalizar la guerra civil pues la consideran perdida, entre los que se encuentran los socialistas, los anarquistas y los republicanos de izquierda contrarios a Negrín, encabezados en Madrid por el presidente de las Cortes, Julián Besteiro. Por otro, los que, como el presidente del gobierno, apoyado por el partido comunista, defienden la opción de continuar resistiendo; se apoyan en la tesis de que una nueva guerra europea es inminente lo que podría obligar a Franco a parlamentar.

   La disyuntiva se resolvió como, con posterioridad al uno de abril, explicó Infantes a sus contertulios, bebiendo de fuentes de la BBC.

   -La pugna entre los partidarios de proseguir la guerra o darla por perdida, se resolvió en Madrid. El coronel, Segismundo Casado, jefe del Ejército del centro, el 5 de marzo encabezó un golpe de estado contra el gobierno de Negrín. El golpe de Casado triunfó, tras desencadenarse en Madrid una guerra, dentro de la guerra civil, entre las fuerzas a favor de Casado y los comunistas que eran los únicos que, junto a un pequeño sector del PSOE, apoyaban la política de resistencia de Negrín.

   -¿Y qué ocurrió tras triunfar el golpe de Casado?

   -Que se formó un Consejo Nacional de Defensa que inició conversaciones con los nacionales, pero el Caudillo sólo aceptaba la rendición incondicional. Mientras, el grueso de la flota republicana, con base en Cartagena, zarpó con rumbo al puerto de Bizerta en Túnez, donde quedó internada. Al mismo tiempo, el presidente Negrín y los principales dirigentes comunistas huyeron desde el aeródromo de Monóvar, ante el riesgo de ser hechos prisioneros.

   -¿Y qué pasó en el tiempo transcurrido desde el golpe de Casado al uno de abril?

   -En cuanto Casado tomó el poder, se puso en contacto con el gobierno de Burgos para conseguir una paz honrosa, pero Franco insistió en que sólo admitiría la rendición incondicional. Tras varios encuentros entre ambos bandos, no se llegó a un acuerdo por lo que, en la madrugada del 27 de marzo, el Caudillo ordenó a sus tropas lanzar la ofensiva final en todos los frentes.  

   -¿Y el Ejército popular presentó batalla?

   -Salvo alguna acción aislada, no. Un motivo que influyó en la desmoralización republicana fue que en febrero se dictó la Ley de Responsabilidades Políticas, condenando a todo el que hubiese apoyado la II República. En el frente sur nuestras tropas avanzaron hacia Córdoba y Toledo, encontrando poca resistencia, pues muchas posiciones habían sido abandonadas, ya que los ejércitos republicanos depusieron las armas y los pueblos se llenaron de banderas blancas ante la inminente llegada de las tropas nacionales. Y en el centro, varios Cuerpos de ejército avanzaron sin encontrar resistencia.

   -¿Hubo algún frente que opuso resistencia?

   -Hubo alguna en el frente de Levante, pues era por Valencia por donde estaban yéndose al extranjero las personalidades republicanas y había que darles tiempo. El día 29, Valencia y Alicante ya estaban prácticamente en manos de sus respectivos quintacolumnistas, sin que todavía hubiesen llegado nuestros ejércitos. Al día siguiente, los italianos de la División Littorio llegaron a Alicante. Ese mismo día, se entraba en Valencia. Y el 31, parte del Cuerpo de ejército de Navarra ocupaba Murcia y Cartagena.

   -¿Y qué se hizo con los soldados que se rendían?

   -A los soldados republicanos que iban siendo cercados por nuestras tropas se les ordenó que dejasen sus armas en montones antes de conducirles a campos de alambradas al aire libre o la plaza de toros más cercana. Los que estaban en las líneas más atrasadas tiraban sus fusiles a y se marchaban a sus casas.

   -Y, concretamente, Madrid, la ciudad del No pasarán, ¿cómo se rindió?

   -La quinta columna se hizo con el control de la ciudad en la madrugada del 27 de marzo. Empezaron a aparecer colgaduras y banderas rojigualdas y mucha gente se echó a la calle para recibir a nuestras tropas. Tras la firma de la rendición, en el edificio del Hospital Clínico, los nuestros ocuparon la ciudad en las horas siguientes sin encontrar ningún tipo de oposición.

   -Y la última, Esteban, al menos por mi parte –pregunta Julio- ¿cómo fue la redacción del famoso parte de guerra del 1 de abril?

   -El último parte de la guerra civil fue firmado por el Generalísimo el 1 de abril de 1939. Las palabras manuscritas por Franco fueron las siguientes: En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. El Generalísimo Franco. Burgos, 1° Abril 1939. Fue el único parte firmado por el Caudillo, quien revisó minuciosamente su redacción e hizo varias correcciones. El texto definitivo fue llevado desde el burgalés Palacio de la Isla, sede del gobierno nacional durante la guerra, hasta el estudio de Radio Nacional de España, en el Paseo del Espolón. De ahí que el primero de abril ha pasado a ser celebrado como Día de la Victoria.

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 78.Pillados infraganti

martes, 3 de diciembre de 2024

Post info. 03.12.24. Mi última novela

 

   A medida que me hago viejo, más recuerdos de mi niñez me vienen a la memoria. Son como flashes de pequeñas escenas -la mayoría anecdóticas-, muchas de las cuales había olvidado. Tanto mi infancia, como mi adolescencia, fueron etapas sosas y sin relieve, en las que no llevé a cabo, ni me ocurrieron, –o, al menos, no lo recuerdo- hechos extraordinarios o apasionantes. Y, sin embargo, no dejo de pensar en ellas.

   De ahí, que haya decidido que mi última novela verse sobre la vida de un niño que se hace adolescente y llega a la juventud en un entorno que desconoce y para el que no está preparado. Al principio, pensé en escribir sobre mis años mozos pero, como he dicho, mis etapas de niño y adolescente fueron tan convencionales y aburridas que todos los sucesos excitantes que realicé o que me pasaron cabrían en media docena de páginas, y hasta quizá en menos. Por lo que la biografía no me servía, como mucho, algunos datos y referencias personales. He tenido que echar mano de la imaginación que, afortunadamente, es una facultad que los años han respetado, hasta cierto punto.

   La clave principal de la novela estará en ese entorno en el que el protagonista pasa de niño a joven y las consecuencias que ese paso provoca. Otra clave, coyuntural pero importante, será la época histórica en que se desarrolla la novela: de 1930 a 1975. Cuarenta y cinco años en los que se suceden diferentes escenarios, a cual más turbulento: la monarquía de Alfonso XIII; dos dictaduras, la de Primo de Rivera y la de Franco; y tres contiendas, la Guerra Civil –determinante en el devenir del protagonista-, la II Guerra Mundial y la Guerra Fría. Esos sucesos repercuten, de algún modo, en la vida del muchacho por lo que la complejidad y tensión de la narración están aseguradas.

   Y como no tengo ánimos para meterme en un proceso de edición, voy a publicar la novela en mi blog senillar.blogspot.com, donde, gratis et amore, estará a disposición de todos cuantos quieran leerla. La frecuencia será de un episodio semanal –los martes-, teniendo cada uno de 7000 a 9000 palabras, unas 3-4 páginas.

   Ha llegado el momento de convertir la idea en un texto porque, dada mi provecta edad, o lo hago ahora o no podré hacerlo. El tiempo corre en mi contra.

PD.- El próximo martes daré más información. Los que leéis “Los Carreño”, los viernes seguiré colgando los episodios que faltan.

viernes, 29 de noviembre de 2024

Libro IV. Episodio 76. ¿Y ahora qué pasará?

 

   En Madrid, Pilar y Luis están haciendo planes de futuro. Lo que discuten hoy es la posible localidad en la que asentarse tras el término de la guerra, ahora que parece que el conflicto está en su etapa final.

   -Si vamos a un pueblo o a una ciudad pequeña será difícil ocultar que no estamos casados, y entonces tu notaría terminaría acusándolo. Ten en cuenta que hay muchos cavernícolas en todas partes –comenta Pilar.

   -Eso puede resultar un problema, por lo que mejor será ir a una ciudad cuanto más grande mejor.

   -Lo que ocurre es que en España ciudades grandes hay pocas: además de Madrid y Barcelona, están Valencia, Sevilla y creo que todas las demás están por debajo del medio millón de habitantes. ¿En cuál de las ciudades que he citado tendrías más probabilidades de conseguir plaza? –pregunta Pilar.

   -En Madrid, imposible; en Valencia y Sevilla difícil; en la única que tendría alguna posibilidad sería Barcelona. Una de las razones quizá sea porque hay pocos notarios que sean catalanes. Se ve que lo de opositar no les va demasiado, pero sigue siendo una plaza muy solicitada porque para la actividad notarial es un bombón. De todos modos, como la guerra lo ha cambiado todo y como, según las noticias que tengo, el gremio notarial ha sufrido sensibles pérdidas, sobre todo en la zona republicana, cualquier cosa puede pasar.

   -Que sea lo que Dios quiera. Oye, hace mucho que no me llevas a Chicote, ¿qué te parece si el próximo sábado vamos a tomar el aperitivo?

   Resulta que en Chicote no encuentran mesa pues hasta la barra está atestada, por lo que se van al cercano hotel Florida. El camarero calvo, en cuanto los ve, se apresura a señalarles una mesa.

   -Me alegra ver que están bien, hace mucho que no pasaban por aquí. ¿Qué van a tomar?, aunque ya les adelanto que cada vez estamos más desabastecidos.

   -¿Queda algún corresponsal? –pregunta Pilar.

   -¡Qué va!, ya les dije la última vez que estuvieron aquí que están todos en Barcelona. Esos son como los buitres, solo se les ve donde hay carroña.

   Una vez que el calvo les ha servido la comanda y mientras paladean el jerez que han pedido, Pilar, por asociación de ideas, plantea a Luis:

   -Se me ocurre que en el otro bando también debe de haber corresponsales de guerra, ¿no?

   -Los hay, claro, y algunos se han hecho famosos con sus crónicas. Uno de los más conocidos es El Tebib Arrumi, seudónimo de Víctor Ruiz Albéniz.

   En el escenario bélico, tras postergar unos días el ataque a Cataluña por mal tiempo, el 23 de diciembre los nacionales lanzan seis Cuerpos de ejército en un frente que va de los Pirineos hasta la desembocadura del Ebro. Pese a la defensa del Ejército popular, Valls cae en poder de los nacionales, con lo que estos concentran sus fuerzas sobre Tarragona, ciudad en la que entran el 14 de enero. Dos días después, el gobierno de la República ordena la movilización general de ciudadanos de ambos sexos entre 17 y 55 años de edad, así como la militarización de todas las industrias. Además de la movilización, el gobierno se enfrenta a la crisis causada por miles de refugiados que se dirigen en masa hacia la Ciudad Condal. El 18 de enero, Negrín y su consejo de ministros acuerdan declarar el estado de guerra y asignar al Ejército popular la autoridad civil en retaguardia. Tal resolución suscita el interés de algún contertulio de la farmacia que no acaba de entenderla, por lo que pide a Infantes que la explique.

   -Según el Derecho internacional la declaración de guerra es un acto formal mediante un documento que proviene de un estado hacia otro donde el primero declara el inicio de hostilidades. A lo que hay que agregar que dicho estado es una situación de excepción en la que se traspasa a la autoridad militar los poderes del orden público y se sustituye la jurisdicción ordinaria por la militar. Entonces la pregunta es: ¿por qué los gobiernos de la II República no declararon antes el estado de guerra? Por la sencilla razón de que no había lugar, pues no existía ningún estado al que declararle la guerra. Los que se alzaron en el 36, contra el gobierno del Frente Popular, eran un grupo de patriotas disconformes con la deriva social-comunista que había tomado ese gobierno, pero no formaban ningún estado, ni siquiera tenían gobierno. En cambio, ahora sí existe un estado y un gobierno al que declarar la guerra.

  -Esteban, otra pregunta: ¿cree que el lema No pasarán, que hizo famoso Madrid, se puede repetir en Barcelona?

   -Lo dudo. Militarmente, el bando republicano carece de armas y pertrechos para defender una ciudad como Barcelona. Además de que la desmoralización de las tropas es extremadamente grave, pues los reclutas republicanos no creen posible el triunfo y la población civil da por perdida la guerra.

   Haciendo buena la predicción, al difundirse la noticia de la caída de Tarragona, la moral republicana se viene abajo y la retirada se convierte en una huida caótica de refugiados de toda clase que marchan hacia la frontera francesa. Ante la amenaza de que llegarán a los Pirineos miles de refugiados republicanos, Francia decide abrir los pasos fronterizos para dejar entrar en España el material bélico destinado a la República. El general Rojo informa al consejo de ministros de que el frente de combate se ha roto apenas a 20 kilómetros de Barcelona. La reacción gubernamental es ordenar la evacuación de todas las entidades gubernativas hacia Gerona y Figueras, localidades cercanas a la frontera francesa. Dicha orden es la señal para una nueva huida caótica de civiles, ahora desde la propia Barcelona, lo que preanuncia su caída. 

   Ante el avance imparable de las tropas nacionales, el gobierno republicano se traslada a Gerona, dejando tras de sí a una Barcelona sumida en el caos. Militantes comunistas intentan defender la ciudad instalando barricadas y haciendo proclamas a la población, pero sus esfuerzos chocan con el desánimo de los barceloneses y el incesante flujo de refugiados rurales en huida hacia el norte.

   En la perfumería, Valdés cuenta a sus amigos que el derrumbe de Cataluña parece un hecho incontestable.

   -Ayer, las tropas nacionales alcanzaron las cumbres del Tibidabo y de Montjuic, y al mediodía ocuparon sin resistencia la ciudad, que se encontraba medio desierta.​ En paralelo, la quinta columna franquista ha hecho su aparición en las calles con lo que nuestras fuerzas han tenido un recibimiento apoteósico.

   Tras la caída de la Ciudad Condal, los que huyen marchan hacia la frontera francesa, mientras las tropas republicanas oponen escasa resistencia, y otras desertan y capitulan sin combatir, o uniéndose a las columnas de refugiados. El gobierno francés había pedido formar una zona neutral en territorio español donde pudiesen establecerse los refugiados bajo supervisión internacional, pero Franco rechazó la propuesta; ante ello, Francia abre la frontera a los que huyen. Una avalancha de cientos de miles de personas, incluida la mayor parte del que fue el Ejército del Ebro, se refugia en el país galo.

   El 4 de febrero, los nacionales toman Gerona forzando al gobierno republicano a trasladarse a Figueras, en cuyo castillo Negrín celebra la reunión final de su gabinete y de las Cortes republicanas. El día 8 cae Figueras, y el gobierno de la segunda república, incluyendo a su presidente, pasa a Francia. El 10 las tropas de Franco llegan a los Pirineos y alcanzan todos los pasos fronterizos.

   Julio pregunta a sus amigos de la perfumería como han acogido las autoridades francesas a los huidos.

   -Los refugiados están llegando a Francia, agotados y hambrientos, tras una larga marcha y cruzando los Pirineos en el mes de enero, y de inmediato han sido instalados por las autoridades francesas en improvisados campamentos a orillas del Mediterráneo; campos cercados con alambre de púas, vigilados por la gendarmería y desprovistos de suficiente alimento y agua, expuestos al viento y la lluvia al carecer de barracas o carpas, y en pésimas condiciones sanitarias –explica Valdés.

   -¿Y ahora qué pasará? –quiere saber Ramírez.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 77. En el día de hoy, cautivo y desarmado…