viernes, 9 de febrero de 2024

Libro IV. Episodio 34. Madrid está al caer

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   Mientras en la periferia madrileña parece decidirse lo que puede ser la batalla definitiva de la guerra, en Suances la mayor preocupación de la madre de los Carreño, en estos días de noviembre, es el daño que la conducta inapropiada de Andrés puede generar en la familia. Por su parte, al muchacho la reprimenda de su madre le ha impactado profundamente. No recuerda haberla visto nunca tan enfadada ni tan dolida. Él no cree que sea para tanto porque sus aventuras han sido siempre con el asentimiento de las muchachas con las que ha estado, pero es consciente de que la gente mayor tiene otra escala de valores que no es precisamente la suya. En cualquier caso, piensa obedecer a su madre, al menos una temporadita, porque no quiere volver a disgustarla y además está lo de la amenaza de que puede echarlo de casa; algo que no acaba de creerse pues desde crío ha oído decir a sus padres que la familia siempre es lo primero, pero su madre está muy enfadada y quién sabe… Lo que no esperaba Andrés es la reacción de sus hermanos. La primera que le reprocha su actitud es Concha.

   -Andrés, eres un cerdo. Has de saber que mamá, cuando cree que nadie la ve, no hace más que llorar y es por tu culpa. Tienes suerte de que no esté aquí papá, ya te habría hecho probar su correa. Y no te digo nada de lo que te puede pasar cuando volvamos a Madrid, seguro que te meten en un internado. Tú verás lo que haces de ahora en adelante, pero te aconsejo que te lo pienses dos veces antes de volver a meterte en líos de faldas.

   Impensablemente, a Andrés le hacen mucha más mella lo que le afean sus hermanos más chicos. Ángela le plantea una comparación.

   -¿Te gustaría que me topara con alguien que me tratara cómo tú tratas a las chicas? O no te conozco o a buen seguro que te pelearías con ese malnacido. Pues figúrate que las demás chicas del pueblo son tu hermana, por tanto deberías tenerles el mismo respeto que a mí me tienes. Y también puede ocurrir que una de esas muchachas a las que solo quieres levantarles las faldas tenga un hermano como tú y te rompa la cara.

   El estoconazo final es de quien menos lo esperaba, viene del benjamín.

   -Nunca había visto a mamá tan disgustada. No sé qué le habrás hecho, pero dice Ángela que la culpa es tuya. Tienes que arreglarte con ella porque lo pagamos todos, y si no lo haces no quiero ser hermano tuyo. Y ya verás cuando se entere el tato.

   La alusión al primogénito a quien Andrés, como el resto de hermanos, profesa una férrea devoción es la última gota. No volverá a las andadas, tendrá que conformarse con satisfacerse manualmente. No es lo que más le complace, pero cuando no hay más remedio… Para tener el menor tiempo libre y no caer en la tentación, pues su fama de donjuán ha hecho que algunas rapazas le provoquen hasta con la mirada, se vuelca en el trabajo. Además de ayudar en el pósito de pescadores, también le echa una mano al dueño de un caserío que tiene un hato de vacas a las que hay que sacar a los prados por las mañanas y recogerlas al atardecer. El ganadero no le da salario, pero casi todos los días regresa a casa con un cantarillo de leche, otros días con algo de mantequilla y a veces con medio queso. Con su aporte, los menús de los Carreño se enriquecen y Julia puede variar los repetitivos menús. ¿Habrá cambiado el chico?, se pregunta?

   En tanto, en el frente de Madrid, el ministerio de la Guerra decreta la militarización de todos los varones entre 20 y 45 años, lo que reaviva los temores de los Carreño que temen que en cualquier momento Jesús sea militarizado. A ese temor, la familia añade otro miedo más tangible: el último día de octubre Madrid sufre un intenso bombardeo aéreo y por primera vez caen bombas en calles tan céntricas como Preciados y Fuencarral causando numerosas bajas.

  Los tertulianos de la trastienda de Ramírez dan por hecho que la toma de Madrid por las fuerzas nacionales está cantada, prueba de ello es que en noviembre se produce la salida del gobierno a Valencia, donde se establecerá la capital provisional de la República. Antes de la partida se airea, por medios oficiosos, que el Gobierno intenta que su partida no provoque un vacío legal, lo que es comentado en la tertulia.

   -Según Unión Radio –comenta Julio-, el Gobierno ha creado un organismo que se denomina Junta de Defensa de Madrid, bajo la presidencia del general José Miaja que, a su vez, ha nombrado jefe de su Estado Mayor al comandante Vicente Rojo, a quien ha encargado el plan de defensa. Con el apoyo de la población se iniciará la construcción de trincheras, nidos de ametralladoras y puestos de artillería a lo largo del río Manzanares.

   A su vez, Infantes, tomando como fuente informativa la BBC, les relata lo que pueden ser los planes de las fuerzas atacantes.

   -La BBC dice que las fuerzas del general Varela pueden tener varios planes para conquistar la capital. Uno puede ser, desde la Ciudad Universitaria avanzar hasta dominar la ciudad. Otro podría ser atacar por la Casa de Campo y desde allí adentrarse cruzando el Manzanares.

   En el entretanto los nacionales ya han llegado a la Casa de Campo y a la zona canalizada del Manzanares, lugares donde se enfrentan en principio dos ejércitos con una fuerza relativamente pareja en cuanto al número de efectivos, pero muy diferentes en otros aspectos, tal y como recapitula Infantes.

   -Son dos ejércitos: uno ataca, otro defiende, el nacionalista está organizado, el republicano es un puro caos, el que ataca tiene la moral alta, pues hasta ahora solo ha conocido victorias, el que defiende tiene una moral frágil, pues solo ha conocido derrotas -y termina con un vaticinio. Madrid está al caer.

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 35. Una carta dramática

viernes, 2 de febrero de 2024

Libro IV. Episodio 33. ¡Advertido quedas!


   Al tiempo que su primogénito sigue patrullando a bordo del bou armado, Julia tiene otro motivo de preocupación. Con sus diecisiete años, Andrés está en la fase de pasar de la adolescencia a una rotunda juventud. Al muchacho siempre le gustaron las mujeres, pero con los aires de liberación que, al amparo de las nuevas libertades, se han implantado en el país, su relación con el sexo femenino se ha disparado. No hay rapaza a la que no encuentre deseable y en cuanto tiene la menor oportunidad pasa de las palabras a los hechos. Julia ya le tuvo que llamar la atención cuando se dio cuenta de que el chico se estaba pasando de la raya con Paloma, la hija mayor de los Bermejillo, pues una tarde encontró a la pareja en una situación comprometida. ¿Qué voy a hacer con este chico?, se pregunta Julia. Parece que la reprimenda de su madre no le causó mucha mella a Andrés porque una vecindona le ha contado que el día anterior vio a su chico morreándose con una lugareña. Al no saber cómo afrontar el problema le pide consejo a Almudena Bermejillo, su única amiga íntima en el pueblo.

   -Lo de que Andrés me haya salido un donjuán es una pesadilla… y no sé qué hacer ¿En mi lugar qué harías?

   -Julia, te recuerdo que solo tengo hijas, no soy la más adecuada para aconsejarte como llevar por el buen camino a tu chico. Si quieres que Guillermo hable con él, de hombre a hombre, es lo mejor que se me ocurre.

   -¿De hombre a hombre?, pero si mi Andrés es un huevo a medio cocer.

   -Si Andrés es un donjuán quiere decir que el huevo se ha cocido del todo.

   El problema del joven tenorio se agrava cuando días después aparece en casa un vecino de la localidad visiblemente cabreado.

   -Me han dicho que es la madre de ese rapaz que se llama Andrés. Como soy hombre de bien, vengo a advertirle de que la próxima vez que pille a su hijo metiéndole mano a mi rapaza le voy a moler las costillas. Si su chico va por ahí presumiendo de garañón, que se tire a una yegua, pero que deje en paz a las rapazas. Queda avisada, y el que avisa no es traidor.

   Julia no sabe si eludir el problema de Andrés o tomar el toro por los cuernos. Ha pensado en Guillermo Bermejillo para que, como le sugirió Almudena, hable con el chico de hombre a hombre, pero no está muy segura de que ello haga cambiar de conducta a su hijo. En momentos así es cuando más echa de menos a su marido, seguro que Julio ya habría puesto orden en la desordenada vida del chico, pero como eso no es factible opta por hacerlo ella.

   -Andrés, no te vayas, tenemos que hablar.

   Más por el semblante de su madre que por sus palabras, el jovenzuelo sabe lo que le espera: hoy hay bronca, se dice. Habrá que aguantar el chaparrón.

   -Sabes, porque os lo he contado muchas veces, que nuestra posición en Suances es muy delicada. Somos unos forasteros que éramos bien recibidos cuando veníamos como veraneantes pues traíamos dinero al pueblo, pero ahora solamente somos una especie de refugiados que seguimos aquí porque no tenemos dónde ir. Dependemos, en buena medida, de lo que la gente del pueblo piense de nosotros, de la vida que llevemos, de nuestra conducta, de cómo tratemos a los vecinos… y tú no me estás ayudando para que sigan creyendo que somos una familia respetable…

   -Pero, mamá…

   -Por favor, no me interrumpas, no he hecho más que empezar. He tenido que regañarte más de una vez por tu comportamiento escasamente caballeroso con las chicas pero, desgraciadamente, las regañinas te han entrado por un oído y te han salido por otro…

   -Mamá…

   -Ni mamá ni leches –Julia se ha ido calentado a medida que va hablando-. Tú solamente piensas en tus apetitos y deseos y no tienes en cuenta lo que tu conducta puede repercutir en la vida de tus hermanos y de tu madre. Y esa no es la manera de comportarse que tu padre y yo os hemos inculcado. No respetas los mandamientos de la Santa Madre Iglesia, no respetas la buena fama de tus hermanos, no respetas a tu madre, no respetas el buen nombre de los Carreño; no respetas nada ni a nadie. Eres la vergüenza de la familia. Y eso se va a terminar…

   -Pero, mamá…

   -No hay mamá que valga, tu conducta dice mejor que con palabras que tu madre te importa un rábano, menos que un rábano, no te importa nada. Y hasta aquí hemos llegado. Ya que no haces caso de mis palabras, de ahora en adelante no diré nada, actuaré. Y escúchame bien porque solo te lo voy a decir una vez. En la próxima ocasión que alguien de la vecindad venga a quejarse de que te comportas como un verraco en celo, te voy a poner en la puerta de la calle. Ya que presumes de muy hombre, también sabrás ganarte la vida como si lo fueses. Te quiero mucho, muchísimo, pero no estoy dispuesta a que por tu reprobable conducta tengan que sufrir tus hermanos. ¡Advertido quedas!

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 34. Madrid está al caer

viernes, 26 de enero de 2024

Libro IV. Episodio 32. El bou-armado Cabo Home

   A los tertulianos de la trastienda de Ramírez casi ni les da tiempo a comentar todas las noticias del conflicto.

   -El gobierno republicano ha publicado un decreto de movilización general para la defensa de Madrid, al tiempo que sus tropas han realizado contrataques para frenar el avance por el sur de la capital, en los que han participado carros de combate rusos T-26, y también se han utilizado  cócteles Molotov –cuenta Julio.

   -Pues Radio Burgos -informa a su vez Ramírez- ha acusado a los republicanos de haber fusilado, sin juicio previo, al escritor Ramiro de Maeztu, que en honor a la verdad no sé quién es, y al falangista Ramiro Ledesma Ramos, que ese sí que me suena. ¿No era uno de los mandamases de la Falange?

   Mientras, desde su buque Álvaro vigila la entrada de la ría ferrolana y mata las muchas horas muertas procurando estar al día de lo que ocurre en los diferentes frentes, con el soporte de la radio del torpedero y de los boletines del Estado Mayor de la flota. Lógicamente, las noticias que más le atraen son las referidas a aquellas en las que participan buques de ambas marinas. Y así se entera de que, por medio de un desembarco de tropa, los nacionales controlan Bata y la parte continental de la Guinea  española. Las autoridades republicanas ni siquiera intentan defenderse, sino que huyen a Camerún.

   El 20 de octubre llega al torpedero T.9 un oficio de la Sección de personal de la Comandancia General de Ferrol en el que, en el lacónico estilo castrense, se le comunica al alférez de navío, don Álvaro Carreño Manzano, que <<...por necesidades del servicio, se le  nombra comandante del bou-armado Cabo Home, de cuyo mando deberá tomar posesión en el plazo de 48 horas tras abandonar su actual destino…>> El nombramiento es como un mazazo para el placentino, ha de volver a releerlo para creérselo. Está desconcertado, no sabe si es un ascenso, una degradación o lo que en rugby se conoce como patada a seguir. ¿Comandante de un bou armado?, el joven alférez sabe que un bou no es más que una de las dos barcas que arrastran una red lastrada que barre el fondo del mar y, en el mejor de los casos, el bou-artillado será un pesquero de altura o un bacaladero. Pregunta y le cuentan que el Cabo Home es uno de los pesqueros de altura perteneciente a la flotilla del puerto gallego de Ribadeo que echa las redes en el caladero atlántico del Gran Sol. Lleva como armamento un Vickers; una ametralladora Maxim-Nordenfelt y una Hotchkiss. ¡Comandante de un pesquero reconvertido en buque de guerra!, Álvaro no acaba de entenderlo, le parece una broma pesada, pero ahí está el oficio como testigo de que no se trata de una inocentada. Tras darle muchas vueltas, decide averiguar qué se esconde detrás del nombramiento. La lancha del torpedero lo lleva a puerto y se dirige a la Comandancia Departamental, donde ahora está destinado Manuel Calderón, su antiguo comandante del Velasco. El capitán de corbeta le recibe inmediatamente y, tras los saludos reglamentarios y antes de que Álvaro pueda hablar, le pregunta:

   -¿Supongo que querrás saber el porqué de tu nombramiento?

   -Me ha adivinado el pensamiento, mi comandante. Lo del Cabo Home me ha dejado perplejo, aunque, como hago con cualquier orden, la cumpliré a rajatabla, pero a fuer de sincero no le oculto que más me parece un castigo que un ascenso.

   -Pues de algún modo lo es, Carreño; me refiero al ascenso. Te explico… -Y Calderón le cuenta que la pequeña flota del Cantábrico, que han podido salvar los nacionales de los motines de la marinería, está formada por el crucero Almirante Cervera, el acorazado España y el destructor Velasco, pero para formar un grupo de acción naval necesitan de barcos auxiliares que los arropen-. Y para ello, y hasta que los astilleros de Ferrol y Cádiz entreguen nuevas unidades de corbetas y patrulleros de altura, no ha quedado más remedio que reconvertir pesqueros en buques de escolta. Por eso están artillándolos y en breve esperan contar con una flotilla de una veintena de bous armados. La tripulación, en su inmensa mayoría, estará formada por pescadores que hicieron el servicio militar en la Marina, pero que, pese a ello, están ayunos de conocimientos bélicos. Por eso, el Estado Mayor ha resuelto que esos bous estén al mando de oficiales del Cuerpo General de la Armada y, dadas las misiones que tendrán que afrontar, han elegido a los mejores. Por tanto, debes considerarlo un ascenso y no un castigo. Ítem más, te he recomendado para que seas el comandante de la flotilla de bous artillados de Ribadeo. Buena mar y espero que no me defraudes

  Y así es como El Cabo Home, al mando de Álvaro Carreño, acompañado por otros dos bous, el Chamorro y el Ferrolano, forman una barrera frente a las rías altas hasta nueva orden.

   ¡Vivir para ver!, se dice el placentino, ¡quien me lo iba a decir, comandante de un pesquero militarizado!

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 33. ¡Advertido quedas!

viernes, 19 de enero de 2024

Libro IV. Episodio 31. Las Brigadas internacionales

   Días después del episodio de las cédulas personales, los Bermejillo cuentan a Julia que las fuerzas nacionales tienen abierto el camino hacia la cercada ciudad de Oviedo y, por consiguiente, la liberación de Santander está más próxima. A lo que añade el médico que solo falta que las tropas de Mola presionen más para acabar con la resistencia de los vascos. Y, al parecer, así lo están haciendo, pues han rodeado el Cinturón de hierro de Bilbao, sistema defensivo considerado inexpugnable.

   El 12 de octubre se celebra, en las dos Españas, el Día de la Raza, aniversario del descubrimiento de América. En el bando nacional se organiza un magno acto en el paraninfo de la Universidad de Salamanca, cuyo desarrollo es conocido por Julio por medio de Unión Radio, y que al referirlo a sus amigos también les cuenta las dudas que le plantea dicho evento.

   -No sé si todo discurrió como ha dicho la emisora, porque me da en la nariz que lo que han contado o lo han tergiversado o han debido censurarlo. Lo digo, porque no acabo de creerme que un hombre como Unamuno, que se posicionó contra la República, haya dicho lo que le atribuyen –y sin más les cuenta lo escuchado-. El acto de Salamanca estuvo presidido por el obispo de la ciudad, Pla y Deniel, el rector de la universidad, Miguel de Unamuno, y el más famoso mutilado, el general Millán Astray, aunque lo que dio mayor realce al acto fue que en la mesa de la presidencia estaba la esposa del Generalísimo, doña Carmen Polo. Los primeros conferenciantes disertaron sobre el Imperio español y las esencias históricas de la raza, atacando a Cataluña y Las Vascongadas por su afán autonomista. Las críticas suscitaron el rechazo de Unamuno que intervino criticando a los oradores, lo que provocó una protesta generalizada. El general, levantándose, gritó: ¡Mueran los intelectuales! ¡Viva la muerte! Tras lo cual, Unamuno continuó con su discurso, esta vez cargando directamente contra los gritos de Millán-Astray, terminando su intervención con las frases de: ¡Venceréis, pero no convenceréis! … y me parece inútil pediros que penséis en España. Unamuno tuvo que salir del paraninfo protegido por Carmen Polo, que le ofreció el brazo, mientras era increpado por los asistentes. Después de este suceso, Franco ha destituido a Unamuno como rector de la Universidad de Salamanca.

   La cuarta semana de octubre se inicia con importantes novedades. La primera es la llegada a Albacete de los primeros brigadistas internacionales. La segunda que el presidente de la república, Manuel Azaña, se traslada a Barcelona.  

   -¿Por qué se ha ido Azaña a Barcelona, si allí no le quieren? –pregunta Julio. Esteban se encoge de hombros, pero Damián tiene la respuesta rápida.

   -Se ha ido porque es un cobarde.

   -Azaña no es santo de mi devoción, pero tampoco te pases, Damián –le reconviene Esteban-, supongo que se ha ido ante la proximidad del ejército de Franco a Madrid.

   -¿Y lo de los voluntarios extranjeros que van a formar brigadas internacionales cómo se cuece? –inquiere Julio.

   Esteban se pone en plan medio erudito, medio profético y comienza a describir lo que pueden llegar a ser las brigadas internacionales mezclando lo que sabe con lo que supone.

   -Por lo que he oído en la BBC, las brigadas internacionales serán unidades militares de voluntarios extranjeros. Al parecer, la mayoría de los que vienen no son soldados, sino trabajadores, parados y estudiantes reclutados por la Internacional comunista. Están llegando de muchos países, pero los más numerosos son los franceses.

   -¿Y van a luchar integrados en el ejército republicano o actuarán por su cuenta? –pregunta Damián.

   -Eso no creo que lo sepan ni ellos porque el gobierno de la República parece que en principio fue reacio a aceptar su creación, considerando que las brigadas están siendo formadas y regidas por el Comintern y su afiliado en España, el PCE. La opinión reticente del gobierno de Largo Caballero ha cambiado por el avance de los nuestros hacia Madrid que ha puesto en evidencia la crítica situación militar de la República, lo que ha hecho urgente reclutar la mayor cantidad posible de soldados.

Veremos en qué acaba todo.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 32. El bou-armado Cabo Home

viernes, 12 de enero de 2024

Libro IV. Episodio 30. También buscan al doctor Bermejillo

 En Madrid cada día se oyen más cercanos los tambores de guerra. Los hermanos Carreño no siguen demasiado de cerca el desarrollo de los combates, pero su padre los tiene al día cuando, tras cenar, les cuenta lo que ha dicho el parte, que es la acepción con la que la gente ha bautizado a los noticiarios radiofónicos que se nutren de lo que cuentan los partes de guerra.

   -Papá, ¿es cierto que los nuestros ya han llegado a la provincia de Madrid? –Pregunta Julián que esta noche cena con ellos-, porque en la División nos han dicho que es un bulo.

   -¿Y qué esperas que cuenten los rojos?, mentiras y patrañas. Los nuestros llegaron a San Martín de Valdeiglesias y la columna de Castejón ha entrado en Chapinería, lo que supone que sí están en la provincia de Madrid.

   -A mí lo que me preocupa es lo que me contado un cliente, y lo debe de saber bien porque trabaja en el diario El Globo. Dice que están llegando al cuartel general de las Brigadas Internacionales, en Albacete, los primeros brigadistas. Y que eso será el primer paso para reconvertir las columnas de milicias en un ejército formal… -Pilar no puede acabar porque Jesús entra en el comedor y se pone a hablar tan aceleradamente que es imposible entenderle.

   -Jesús, cálmate y habla más sosegadamente –le amonesta el padre.

   -Que acaba de decir Unión Radio que las tropas republicanas han hecho un reajuste táctico en el frente de Navalcarnero. Y cada vez que hablan de reajuste quiere decir que la localidad a la que aluden la han tomado los nuestros.

   -Esa es una buena noticia, pues Navalcarnero solo está a unos treinta kilómetros de Madrid. Pensaba que en un par de semanas los nacionales estarían en Madrid; rectifico, lo estarán en dos o tres días –sentencia Julio. 

  En Suances, hacia mitad de octubre una tarde se presenta en casa de Julia el matrimonio Bermejillo muy nervioso. Unos milicianos han ido a la clínica de Santander en la que trabaja el médico a preguntar por él. Han dicho que volverán. Bermejillo teme que no le buscan por tener algún problema dérmico, sino porque los médicos, en general, forman parte de la clase burguesa y la mayoría de burgueses son partidarios de los golpistas. El matrimonio le hace una petición a Julia.

  -… y lo que venimos a pedirte es que, por unos días, Guillermo pueda dormir en tu casa, porque, si han ido a buscarlo a Santander, es muy posible que también vengan aquí.

   -Por Dios, dadlo por hecho. Nuestra casa es vuestra. Y si lo buscan, creo que será mejor que no solo venga a dormir, sino que se pase aquí la mayor parte de la jornada, al menos estos primeros días. ¿Y por qué te buscan, Guillermo?

   -No lo sé, pero sabes bien, Julia que, en los tiempos que corren, no se necesitan razones para detener a una persona y una vez detenido, como la justicia ordinaria prácticamente está desaparecida, te puede pasar de todo, desde que te dejen libre hasta que aparezca tu cadáver en una cuneta.

  Durante algunos días, Bermejillo pasa todo el día en casa de los Carreño, mata el tiempo leyendo, escuchando la radio, que se ha traído de casa, y dándoles algunas clases a los chiquillos. Cuando Julia trató de explicar a sus hijos el por qué el médico iba a vivir con ellos unos días, no le resultó fácil hacerlo de forma que lo entendieran, por lo que al final tiró por la vía fácil.

   -Don Guillermo va a vivir con nosotros unos días. Como es una buena persona, por eso lo buscan los malos. Y de esto ni una palabra fuera de casa.

   Un día, el médico escucha en una emisora republicana una información que, de alguna manera, le afecta. El Ministerio de Gobernación ha publicado un decreto, con el que trata de frenar la represión incontrolada, creando la Sección de Investigación de las Milicias de Vigilancia de la Retaguardia. Guillermo piensa que si esa Sección se pone en marcha en Santander los milicianos dejarán de buscarlo. Sea por eso o porque no les interesaba tanto, lo cierto es que los milicianos ni han vuelto a la clínica a por él ni han aparecido por su casa de Suances. Con lo cual, pasados unos días, el médico se ha reintegrado a su domicilio. El hecho, además de reforzar los vínculos amistosos entre ambas familias, también supone que aumenten los aportes de comestibles de la tierruca por parte de los Bermejillo.

   En esos días una norma del gobierno de Largo Caballero afecta directamente a los Carreño de Soances. La orden dice que los arrendatarios que alojen forasteros deberán declararlo ante las autoridades correspondientes. Lo que origina que el casero que les alquiló la casita se haya presentado pidiendo las cédulas de todos los miembros de la familia, pues tiene que copiar los datos para entregarlos al ayuntamiento. Julia recela de la petición y sugiere al casero, a quien siempre ha tildado de buena persona, que no informe ni del arrendamiento ni de sus datos personales.

   -Vamos a ver, señor Fulgencio, este es el tercer verano que nos alquila la casa y nunca hemos tenido el menor problema. Nos ha bastado un apretón de manos para acordar el alquiler y no hemos necesitado de ningún papel. Y por lo que respecta al cobro del arrendamiento, no tendrá usted queja, le pagamos por adelantado. ¿Por qué ahora meternos en papeleos?, ¿qué va a ganar usted con ello? 

   -Créame que lo siento, señora Julia, pero en el ayuntamiento se han puesto muy serios y nos piden los datos de los inquilinos. Yo no gano nada con ello, pero en los tiempos que corren no hacer caso a los que mandan puede ser muy peligroso, lo sabe usted tan bien como yo. Por otra parte, creo que no hay nada que temer, otra cosa muy distinta sería que los papeles los pidieran los del Comité antifascista, pero siendo el ayuntamiento es lo normal -A Julia no le queda otra que dar al señor Fulgencio las cédulas personales para que copie sus datos, pero temiendo las posibles consecuencias.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 31. Las Brigadas internacionales

viernes, 5 de enero de 2024

Libro IV. Episodio 29. El tío Luis necesita esconderse


   Los Carreño de Madrid, con la  excepción del padre que sigue los avatares bélicos con atención, tratan de llevar una vida sin pensar demasiado en la guerra, algo difícil de conseguir. 

   Pilar ha asegurado a su padre que se valen y se sobran para sacar adelante la familia. Y prueba de ello es que, como la cesta de la compra es un problema, a Eloísa se le ha ocurrido que algunos artículos farmacéuticos los podrían trocar en los pueblos aledaños por comestibles y animales de granja.

   -Y si nos cogen, ¿qué puede pasar?

   -Si nos cogen con estraperlo nos puede pasar de todo. Y como nos lleven a una checa ni te cuento. Y, por supuesto, Jesús no debe participar en ninguna expedición de esa clase –señala Pilar.

   -¿Y por qué no vamos al Rastro?, si no salimos de Madrid será más difícil que nos cojan  –sugiere Eloísa.

   -¿Desde cuándo en El Rastro se vende comida?

   -En El Rastro se vende de todo, y con probar no perdemos nada.

   El siguiente domingo, Pilar y Eloísa se acercan al mercado al aire libre, originalmente de objetos de segunda mano, que se monta todas las mañanas de domingos y festivos en las aceras de la Ribera de Curtidores. En cuanto se dan un garbeo por los puestos de venta, que han ido creciendo y ahora se extienden en torno a la plaza de Cascorro y calles aledañas, observan que el trapicheo de productos comestibles es incontable. Asimismo, descubren que los medicamentos más conocidos como las aspirinas, los calmantes y los productos laxantes tienen fácil salida. Realizan algunos trueques y vuelven a casa con un capacho lleno de comestibles. Por unos días calmarán el hambre.

   Una tarde de ese cruento otoño, los Carreño tienen una visita inesperada. Paca entra en la farmacia y le susurra al oído a Pilar:

   -Pili –Paca es la única de la casa que continúa llamándola como de pequeña-, está en casa don Luís. Dice que quiere hablar contigo.

   -¿Qué demonios se le habrá perdido al tío?-, se dice Pilar, pues en la familia se le creía en Extremadura y, por consiguiente, en zona nacional. El orgulloso y siempre atildado jurídico de la Armada parece ahora un hombrecillo encogido y temeroso, y va vestido con un mono azul, como el que utilizan los obreros, que le sienta como a un santo cristo dos pistolas.

   -Pero tío, le creíamos en Plasencia, ¿qué hace en Madrid?   

   La inesperada aparición de Luis Manzano sorprende a los Carreño. Lo que no les choca tanto es lo que el jurídico les cuenta: anda huyendo de las patrullas milicianas que se dedican a localizar a presuntos enemigos de la República.

   -Por eso necesito que me escondáis. Me están buscando y si me encuentran del paredón no me libra ni Santa Rita de Casia.

   -¿Y dónde vamos a esconderte, Luís?, esta casa no tiene ningún rincón donde meterte –objeta Julio.

   -Papá, el único sitio donde podríamos esconderle es en la cueva, pero tenemos el problema de que cuando bombardean todos los vecinos se refugian allí y será difícil explicar la existencia de una cara nueva.

   -Podría esconderme en esa cueva y cuando suene la sirena y antes de que llegue ningún vecino saldré y me meteré en la farmacia o en la casa, el sitio que creáis más seguro. Prefiero arriesgarme a las bombas que a los milicianos. Y si no es molestia, querría darme una ducha, hace una semana que no me lavo como es debido y debo oler a porquero.

   Con las estrecheces que están pasando los Carreño y ahora van a tener a uno más en la casa. ¡Lo que faltaba!

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 30. También buscan al doctor Bermejillo

viernes, 29 de diciembre de 2023

Libro IV. Episodio 28. Los comunistas lideran el Ejército rojo

 El final de septiembre es parco en noticias para los tertulianos de la perfumería. Solo registran tres noticias de algún interés. En la zona republicana, la Generalidad de Cataluña ha formado un nuevo ejecutivo presidido por Josep Tarradellas. La segunda es que el presidente de gobierno, Largo Caballero, ordena reorganizar el Ejército Popular y une dentro del mismo a todos aquellos que combaten en defensa de la República. En la zona nacional destaca la carta pastoral que publica el obispo de Salamanca, Pla y Deniel. Su pastoral, titulada Las Dos Ciudades, justifica la sublevación militar convirtiéndose en la fundamentación teológica de lo que desde entonces se denomina Cruzada y que justifica el alzamiento contra la República.

A los tertulianos de la trastienda lo que más les ha chocado en el arranque de octubre han sido varias informaciones que ha propagado Unión Radio y de las que ha tomado buena nota Julio. La primera es casi anecdótica, el cambio de saludo militar en el Ejército rojo, pero Infantes la eleva al rango de categoría.

   -Si el Ministerio de la Guerra ha cambiado el saludo militar, que a partir de ahora será con el puño cerrado en alto, que es el saludo de los comunistas, quiere decir que ese partido se está adueñando de los mandos del ministerio.

Como apoyando la tesis del funcionario, unos días después el Ejecutivo encarga a Enrique Líster que forme la primera Brigada Mixta. Noticia que aprovecha Infantes para insistir en su planteamiento de que el partido comunista se ha infiltrado en los organismos que dirigen la guerra. A Ramírez no le preocupa hoy tanto lo de los comunistas, tiene un motivo más a ras de tierra por el que preocuparse. Resulta que el gobierno de Largo Caballero ha promulgado unos decretos sobre expropiación y nacionalización de tierras. Y el perfumista, que tiene unos huertos de naranjos en el valenciano pueblo de Catadau, heredados por su mujer, está que trina por lo que supone la expropiación para sus ingresos.

En el torpedero T-9, su comandante está contento por las buenas noticias que le llegan de los frentes. Y como lo bueno es mejor compartirlo, Álvaro comenta las últimas informaciones con sus oficiales.

   -El destructor Velasco, en el que tuve el honor de servir, ha hundido el submarino republicano B-6 cerca del cabo Peñas. Y hemos recuperado las islas de Ibiza, Formentera y Cabrera, con lo que en poder de los republicanos solo queda Menorca. En la operación ha sido decisivo el apoyo de nuestra escuadra.

   El 20 de septiembre, Álvaro y todos los comandantes de los buques nacionales reciben una alerta del Estado Mayor: el ministro de Marina y Aire, Indalecio Prieto, ha ordenado que la mayor parte de la flota republicana se traslade al Cantábrico para romper el cerco marítimo de los nacionales. Los buques republicanos arriban a los puertos de Gijón y Santander y atacan a las columnas nacionales que avanzan por la costa, en un desesperado intento de frenar su progresión. La noticia entristece a Álvaro que no deja de pensar en su madre y sus hermanos chicos retenidos en tierras santanderinas. ¿Qué será de ellos?, se pregunta. Por quien más teme es por Andrés que, con sus diecisiete años cumplidos, puede ser enrolado en el Ejército rojo.

   Octubre comienza movidito en la zona republicana. El uno de dicho mes se aprueba el Estatuto de Autonomía del País Vasco, y unos días después José Antonio Aguirre es elegido lehendakari en la Casa de Juntas de Guernica. Noticias que provocan la indignación de la oficialidad del torpedero T-9, alguno de los cuales es vasco. Precisamente es Iñaki Arechabaleta, el vicecomandante del buque, uno de los más irritados con esas noticias.

   -Los nacidos en Las Vascongadas somos vascos a fuer de españoles. Lo digo porque no sé qué coño pretenden algunos de mis paisanos con tanta autonomía, sobre todo los del PNV que son unos fanáticos que se creen descendientes de Túbal, nieto de Noé, o de un ancestro legendario llamado Aitor. ¡Menuda cuadrilla de iluminados!

   -Por eso estamos luchando, Iñaki –replica Álvaro- para que España siga siendo una, grande y libre, como lo lleva siendo desde los Reyes Católicos. Ah, otra información, y esta nos atañe, parece que han comenzado a arribar buques soviéticos a los puertos del Mediterráneo, al parecer con armamento para el Ejército rojo.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 29. El tío Luis necesita esconderse