A finales
de febrero es motivo de mayor debate en la tertulia la noticia que acaba de publicar
la prensa: se ha hecho público que las reclamaciones por los daños causados por
la Revolución de Asturias son ya más de 3000. El problema es que los juristas
no se ponen de acuerdo sobre a quién reclamar: ¿al gobierno?, no, pues él no
puso en marcha la revolución, sino que luchó contra ella; ¿a la Alianza Obrera
que fue la impulsora de la asonada?, no es posible, ha desaparecido al
ilegalizarla.
-Me temo que los reclamantes lo tienen
crudo. Como dicen en el ejército, tendrán que reclamar al maestro armero
–comenta, chanceándose, uno de los contertulios.
-Pues alguien debería pagar los estropicios
porque tengo entendido que solo a la Iglesia Católica le destrozaron y quemaron
bienes por muchos millones de pesetas. Y no digamos de los asesinatos de
sacerdotes, frailes y seminaristas; eso no hay dinero que lo pague –arguye
Julio.
Llega la
primavera y parece que la preocupación del matrimonio Carreño por el celibato
de Pilar puede acabarse. Desde febrero, está saliendo regularmente con un joven
médico que trabaja en el hospital de la Cruz Roja. Todavía no lo ha presentado
a la familia, pero parece que la relación va por buen camino porque salen todos
los fines de semana que el chico no tiene guardia. Javier Izaguirre, de padres
vascos pero nacido en Madrid, es un joven bien parecido, luce una negra cabellera
engominada y ostenta un frondoso bigote. Ambos jóvenes tienen parecidos gustos
y aficiones, y Javier, que es muy aficionado a los deportes, ha llevado a la
joven a ver algunos partidos de fútbol de los dos grandes equipos de la
capital: el Real Madrid y el Atlético de Madrid, o los merengues y los
colchoneros, como se llama popularmente a sus respectivos aficionados. Ahora,
la está iniciando en un deporte que no es nuevo para Pilar, aunque ella lo ha
practicado de forma recreativa, el ciclismo. Precisamente, se está corriendo la
primera vuelta ciclista a España que se disputará entre el 29 de abril y el 15
de mayo en catorce etapas. La Vuelta comenzó en Madrid y también terminará en
la capital. Debido a lo que pesan las bicicletas de hierro, al recorrido de casi
3500 kilómetros y a la escasa preparación física, solo logran acabar la prueba veintinueve ciclistas, uno de ellos,
un belga, es el vencedor.
Hay otra
práctica, mitad física, mitad mental, que Pilar acaba de descubrir, el yoga. La
disciplina hindú, que acaba de introducirse en España, es todo un hallazgo para
la joven ya que le atrae mucho más que los deportes a los que la invita Javier.
En un hotelito de la colonia de El Viso, unos británicos han montado una
academia de yoga a la que se ha apuntado la joven. Allí conoce a Íñigo de la
Rosa, un practicante avanzado que, desde el primer momento, la fascina. Es un
hijo de papá que, a sus veintiséis años, sigue viviendo de la sopa boba y que
no piensa darle un palo al agua porque, como explica a Pilar, es un señorito y
como tal el trabajo no está hecho para él, tampoco lo necesita pues su familia
tiene dinero por castigo. Íñigo tiene ojos azules, pelo rubio, rostro un tanto
alargado en el que destaca una nariz prominente, es alto, delgado y con una
apariencia un tanto efébica. Pilar, que nunca ha conocido alguien como él, se
siente atraída por el joven desde el minuto uno. El resultado inmediato es que
deja de salir con Izaguirre, ante el consiguiente disgusto de sus padres que
consideraban al médico un buen partido.
Totalmente
ajena a lo que piensan los padres sobre su relación, Pilar sigue terne en su
empeño de seducir a Íñigo de la Rosa que continúa dejándose querer, pero sin
hacer nada por su parte. La joven boticaria contrapone la actitud de sus dos
últimos romances: Javier era una especie de pulpo a quien se lo tenía que
quitar de encima porque, en cuanto se quedaban solos, se pasaba con los
achuchones; a Íñigo, en cambio, le da igual que estén solos que acompañados, su
actitud indolente y un tanto desdeñosa es la misma. La relación con de la Rosa
hace que los Carreño vuelvan a tener esperanzas de que su hija mayor no acabe
siendo una solterona, pues si está saliendo regularmente con el joven igual la
amistad termina en noviazgo, y aún se alegran más al enterarse de que el
efébico dandi es hijo de una acomodada familia.
-A ver si de una vez se nos casa la chica.
No sea que se le vaya a pasar el arroz –comenta el padre.
-Y por lo que parece, el joven con el que
sale vive en Madrid y no hay peligro de que tenga que irse de la ciudad –añade
la madre.
Por su
parte, Álvaro, del 1 al 8 de julio, asiste al V concurso de atletismo de la
Marina, celebrado en la murciana base aeronaval de San Javier. Cuando cree que
le van a dar el permiso veraniego, recibe la orden de presentarse en el
destructor Velasco, con base en
Marín, en el que desempeñará el destino de tiro y torpedos, por lo que no puede
despedirse de su madre y hermanos que se van a veranear al cántabro pueblecito
de Suances. En esta ocasión, Pilar no ha querido ir, como suele hacer en
agosto, porque está empeñada en seducir a Íñigo que se deja querer, pero sin
que por su parte haga nada por corresponder.
Cuando los
Carreño vuelven de Suances, y Julio
retoma las visitas a la tertulia del Comercial, se encuentra con el enésimo
cambio de gobierno. El presidente de la república sustituye a Lerroux por
Joaquín Chapaprieta. El nuevo gobierno se apoya en formaciones netamente de
derechas, como el Partido Republicano Radical, la CEDA, el Partido Agrario y la
Lliga Catalana. Como habían pronosticado algunos tertulianos del Comercial, el
gobierno del radical Chapaprieta dura un visto y no visto y pronto dimite, por
lo que la inestabilidad política se acentúa. También ocurren sucesos
preocupantes más allá de las fronteras españolas. A mediados de septiembre,
Hitler firma las denominadas Leyes de Núremberg que privan a los judíos de la
ciudadanía alemana; un paso más en la exaltación del racismo ario. Y en
octubre, las tropas de Benito Mussolini invaden Abisinia sin que haya habido
provocación alguna por parte de los abisinios. Lo de los judíos no merece
comentarios en la tertulia, pero sí lo de la expansión italiana.
-Y en Abisinia, que no sé dónde coño está,
¿qué se les ha perdido a los macarronis? –pregunta Hernández.
-Está en el llamado Cuerno de África
–contesta Infantes, que añade-. Y lo que ha motivado a Mussolini posiblemente
sea el ansia expansionista del fascismo y su meta, que nunca ha ocultado, de
reconstruir el antiguo imperio romano.
En el
plano político, la dimisión de Chapaprieta crea una sensación de crisis general
del centroderecha que da pie al presidente Alcalá Zamora para imponer un
gobierno sin contar con la CEDA de Gil Robles, partido mayoritario de la
derecha. El presidente desea un gabinete centrista, aunque no cuente con apoyo
parlamentario, y encomienda la formación de gobierno a Portela, de ideología
liberal y centrista, que solo resiste dos semanas en el poder. Ante el fracaso
de su primer gobierno, Portela opta por formar otro con políticos que no
representen a ningún partido, y cambia la cúpula militar por generales adictos
al republicanismo?
-¿Y se sabe por qué lo ha hecho? –pregunta
un tertuliano.
-Porque hay insistentes rumores de amenazas
golpistas.
Finalmente,
ante la frontal oposición de los partidos de izquierda y el riesgo de no poder
controlar las Cortes, el presidente de la república opta por disolverlas
convocando elecciones. Los días 16 y 23 de febrero se celebran las terceras
elecciones generales de la II República. Los Carreño mayores de edad van a
votar a la CEDA. Sin embargo, quien obtiene una mayoría parlamentaria es la
coalición del Frente Popular. El Frente está formado por un batiburrillo de
partidos de izquierda que van desde el PSOE a Esquerra Republicana de Cataluña
o al joven Partido Comunista de España. La participación, en contra de lo
habitual, se acerca al 76 por ciento del censo, lo que se atribuye al voto
obrero que no ha seguido las consignas abstencionistas del anarquismo.
PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro
del Libro IV, Las Guerras, de la
novela Los Carreño, publicaré el
episodio 12. Una
democracia con déficit democrático
Libro IV.
Episodio 11. Los flirteos de Pilar
A finales
de febrero es motivo de mayor debate en la tertulia la noticia que acaba de publicar
la prensa: se ha hecho público que las reclamaciones por los daños causados por
la Revolución de Asturias son ya más de 3000. El problema es que los juristas
no se ponen de acuerdo sobre a quién reclamar: ¿al gobierno?, no, pues él no
puso en marcha la revolución, sino que luchó contra ella; ¿a la Alianza Obrera
que fue la impulsora de la asonada?, no es posible, ha desaparecido al
ilegalizarla.
-Me temo que los reclamantes lo tienen
crudo. Como dicen en el ejército, tendrán que reclamar al maestro armero
–comenta, chanceándose, uno de los contertulios.
-Pues alguien debería pagar los estropicios
porque tengo entendido que solo a la Iglesia Católica le destrozaron y quemaron
bienes por muchos millones de pesetas. Y no digamos de los asesinatos de
sacerdotes, frailes y seminaristas; eso no hay dinero que lo pague –arguye
Julio.
Llega la
primavera y parece que la preocupación del matrimonio Carreño por el celibato
de Pilar puede acabarse. Desde febrero, está saliendo regularmente con un joven
médico que trabaja en el hospital de la Cruz Roja. Todavía no lo ha presentado
a la familia, pero parece que la relación va por buen camino porque salen todos
los fines de semana que el chico no tiene guardia. Javier Izaguirre, de padres
vascos pero nacido en Madrid, es un joven bien parecido, luce una negra cabellera
engominada y ostenta un frondoso bigote. Ambos jóvenes tienen parecidos gustos
y aficiones, y Javier, que es muy aficionado a los deportes, ha llevado a la
joven a ver algunos partidos de fútbol de los dos grandes equipos de la
capital: el Real Madrid y el Atlético de Madrid, o los merengues y los
colchoneros, como se llama popularmente a sus respectivos aficionados. Ahora,
la está iniciando en un deporte que no es nuevo para Pilar, aunque ella lo ha
practicado de forma recreativa, el ciclismo. Precisamente, se está corriendo la
primera vuelta ciclista a España que se disputará entre el 29 de abril y el 15
de mayo en catorce etapas. La Vuelta comenzó en Madrid y también terminará en
la capital. Debido a lo que pesan las bicicletas de hierro, al recorrido de casi
3500 kilómetros y a la escasa preparación física, solo logran acabar la prueba veintinueve ciclistas, uno de ellos,
un belga, es el vencedor.
Hay otra
práctica, mitad física, mitad mental, que Pilar acaba de descubrir, el yoga. La
disciplina hindú, que acaba de introducirse en España, es todo un hallazgo para
la joven ya que le atrae mucho más que los deportes a los que la invita Javier.
En un hotelito de la colonia de El Viso, unos británicos han montado una
academia de yoga a la que se ha apuntado la joven. Allí conoce a Íñigo de la
Rosa, un practicante avanzado que, desde el primer momento, la fascina. Es un
hijo de papá que, a sus veintiséis años, sigue viviendo de la sopa boba y que
no piensa darle un palo al agua porque, como explica a Pilar, es un señorito y
como tal el trabajo no está hecho para él, tampoco lo necesita pues su familia
tiene dinero por castigo. Íñigo tiene ojos azules, pelo rubio, rostro un tanto
alargado en el que destaca una nariz prominente, es alto, delgado y con una
apariencia un tanto efébica. Pilar, que nunca ha conocido alguien como él, se
siente atraída por el joven desde el minuto uno. El resultado inmediato es que
deja de salir con Izaguirre, ante el consiguiente disgusto de sus padres que
consideraban al médico un buen partido.
Totalmente
ajena a lo que piensan los padres sobre su relación, Pilar sigue terne en su
empeño de seducir a Íñigo de la Rosa que continúa dejándose querer, pero sin
hacer nada por su parte. La joven boticaria contrapone la actitud de sus dos
últimos romances: Javier era una especie de pulpo a quien se lo tenía que
quitar de encima porque, en cuanto se quedaban solos, se pasaba con los
achuchones; a Íñigo, en cambio, le da igual que estén solos que acompañados, su
actitud indolente y un tanto desdeñosa es la misma. La relación con de la Rosa
hace que los Carreño vuelvan a tener esperanzas de que su hija mayor no acabe
siendo una solterona, pues si está saliendo regularmente con el joven igual la
amistad termina en noviazgo, y aún se alegran más al enterarse de que el
efébico dandi es hijo de una acomodada familia.
-A ver si de una vez se nos casa la chica.
No sea que se le vaya a pasar el arroz –comenta el padre.
-Y por lo que parece, el joven con el que
sale vive en Madrid y no hay peligro de que tenga que irse de la ciudad –añade
la madre.
Por su
parte, Álvaro, del 1 al 8 de julio, asiste al V concurso de atletismo de la
Marina, celebrado en la murciana base aeronaval de San Javier. Cuando cree que
le van a dar el permiso veraniego, recibe la orden de presentarse en el
destructor Velasco, con base en
Marín, en el que desempeñará el destino de tiro y torpedos, por lo que no puede
despedirse de su madre y hermanos que se van a veranear al cántabro pueblecito
de Suances. En esta ocasión, Pilar no ha querido ir, como suele hacer en
agosto, porque está empeñada en seducir a Íñigo que se deja querer, pero sin
que por su parte haga nada por corresponder.
Cuando los
Carreño vuelven de Suances, y Julio
retoma las visitas a la tertulia del Comercial, se encuentra con el enésimo
cambio de gobierno. El presidente de la república sustituye a Lerroux por
Joaquín Chapaprieta. El nuevo gobierno se apoya en formaciones netamente de
derechas, como el Partido Republicano Radical, la CEDA, el Partido Agrario y la
Lliga Catalana. Como habían pronosticado algunos tertulianos del Comercial, el
gobierno del radical Chapaprieta dura un visto y no visto y pronto dimite, por
lo que la inestabilidad política se acentúa. También ocurren sucesos
preocupantes más allá de las fronteras españolas. A mediados de septiembre,
Hitler firma las denominadas Leyes de Núremberg que privan a los judíos de la
ciudadanía alemana; un paso más en la exaltación del racismo ario. Y en
octubre, las tropas de Benito Mussolini invaden Abisinia sin que haya habido
provocación alguna por parte de los abisinios. Lo de los judíos no merece
comentarios en la tertulia, pero sí lo de la expansión italiana.
-Y en Abisinia, que no sé dónde coño está,
¿qué se les ha perdido a los macarronis? –pregunta Hernández.
-Está en el llamado Cuerno de África
–contesta Infantes, que añade-. Y lo que ha motivado a Mussolini posiblemente
sea el ansia expansionista del fascismo y su meta, que nunca ha ocultado, de
reconstruir el antiguo imperio romano.
En el
plano político, la dimisión de Chapaprieta crea una sensación de crisis general
del centroderecha que da pie al presidente Alcalá Zamora para imponer un
gobierno sin contar con la CEDA de Gil Robles, partido mayoritario de la
derecha. El presidente desea un gabinete centrista, aunque no cuente con apoyo
parlamentario, y encomienda la formación de gobierno a Portela, de ideología
liberal y centrista, que solo resiste dos semanas en el poder. Ante el fracaso
de su primer gobierno, Portela opta por formar otro con políticos que no
representen a ningún partido, y cambia la cúpula militar por generales adictos
al republicanismo?
-¿Y se sabe por qué lo ha hecho? –pregunta
un tertuliano.
-Porque hay insistentes rumores de amenazas
golpistas.
Finalmente,
ante la frontal oposición de los partidos de izquierda y el riesgo de no poder
controlar las Cortes, el presidente de la república opta por disolverlas
convocando elecciones. Los días 16 y 23 de febrero se celebran las terceras
elecciones generales de la II República. Los Carreño mayores de edad van a
votar a la CEDA. Sin embargo, quien obtiene una mayoría parlamentaria es la
coalición del Frente Popular. El Frente está formado por un batiburrillo de
partidos de izquierda que van desde el PSOE a Esquerra Republicana de Cataluña
o al joven Partido Comunista de España. La participación, en contra de lo
habitual, se acerca al 76 por ciento del censo, lo que se atribuye al voto
obrero que no ha seguido las consignas abstencionistas del anarquismo.
PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro
del Libro IV, Las Guerras, de la
novela Los Carreño, publicaré el
episodio 12. Una
democracia con déficit democrático
Libro IV.
Episodio 11. Los flirteos de Pilar
A finales
de febrero es motivo de mayor debate en la tertulia la noticia que acaba de publicar
la prensa: se ha hecho público que las reclamaciones por los daños causados por
la Revolución de Asturias son ya más de 3000. El problema es que los juristas
no se ponen de acuerdo sobre a quién reclamar: ¿al gobierno?, no, pues él no
puso en marcha la revolución, sino que luchó contra ella; ¿a la Alianza Obrera
que fue la impulsora de la asonada?, no es posible, ha desaparecido al
ilegalizarla.
-Me temo que los reclamantes lo tienen
crudo. Como dicen en el ejército, tendrán que reclamar al maestro armero
–comenta, chanceándose, uno de los contertulios.
-Pues alguien debería pagar los estropicios
porque tengo entendido que solo a la Iglesia Católica le destrozaron y quemaron
bienes por muchos millones de pesetas. Y no digamos de los asesinatos de
sacerdotes, frailes y seminaristas; eso no hay dinero que lo pague –arguye
Julio.
Llega la
primavera y parece que la preocupación del matrimonio Carreño por el celibato
de Pilar puede acabarse. Desde febrero, está saliendo regularmente con un joven
médico que trabaja en el hospital de la Cruz Roja. Todavía no lo ha presentado
a la familia, pero parece que la relación va por buen camino porque salen todos
los fines de semana que el chico no tiene guardia. Javier Izaguirre, de padres
vascos pero nacido en Madrid, es un joven bien parecido, luce una negra cabellera
engominada y ostenta un frondoso bigote. Ambos jóvenes tienen parecidos gustos
y aficiones, y Javier, que es muy aficionado a los deportes, ha llevado a la
joven a ver algunos partidos de fútbol de los dos grandes equipos de la
capital: el Real Madrid y el Atlético de Madrid, o los merengues y los
colchoneros, como se llama popularmente a sus respectivos aficionados. Ahora,
la está iniciando en un deporte que no es nuevo para Pilar, aunque ella lo ha
practicado de forma recreativa, el ciclismo. Precisamente, se está corriendo la
primera vuelta ciclista a España que se disputará entre el 29 de abril y el 15
de mayo en catorce etapas. La Vuelta comenzó en Madrid y también terminará en
la capital. Debido a lo que pesan las bicicletas de hierro, al recorrido de casi
3500 kilómetros y a la escasa preparación física, solo logran acabar la prueba veintinueve ciclistas, uno de ellos,
un belga, es el vencedor.
Hay otra
práctica, mitad física, mitad mental, que Pilar acaba de descubrir, el yoga. La
disciplina hindú, que acaba de introducirse en España, es todo un hallazgo para
la joven ya que le atrae mucho más que los deportes a los que la invita Javier.
En un hotelito de la colonia de El Viso, unos británicos han montado una
academia de yoga a la que se ha apuntado la joven. Allí conoce a Íñigo de la
Rosa, un practicante avanzado que, desde el primer momento, la fascina. Es un
hijo de papá que, a sus veintiséis años, sigue viviendo de la sopa boba y que
no piensa darle un palo al agua porque, como explica a Pilar, es un señorito y
como tal el trabajo no está hecho para él, tampoco lo necesita pues su familia
tiene dinero por castigo. Íñigo tiene ojos azules, pelo rubio, rostro un tanto
alargado en el que destaca una nariz prominente, es alto, delgado y con una
apariencia un tanto efébica. Pilar, que nunca ha conocido alguien como él, se
siente atraída por el joven desde el minuto uno. El resultado inmediato es que
deja de salir con Izaguirre, ante el consiguiente disgusto de sus padres que
consideraban al médico un buen partido.
Totalmente
ajena a lo que piensan los padres sobre su relación, Pilar sigue terne en su
empeño de seducir a Íñigo de la Rosa que continúa dejándose querer, pero sin
hacer nada por su parte. La joven boticaria contrapone la actitud de sus dos
últimos romances: Javier era una especie de pulpo a quien se lo tenía que
quitar de encima porque, en cuanto se quedaban solos, se pasaba con los
achuchones; a Íñigo, en cambio, le da igual que estén solos que acompañados, su
actitud indolente y un tanto desdeñosa es la misma. La relación con de la Rosa
hace que los Carreño vuelvan a tener esperanzas de que su hija mayor no acabe
siendo una solterona, pues si está saliendo regularmente con el joven igual la
amistad termina en noviazgo, y aún se alegran más al enterarse de que el
efébico dandi es hijo de una acomodada familia.
-A ver si de una vez se nos casa la chica.
No sea que se le vaya a pasar el arroz –comenta el padre.
-Y por lo que parece, el joven con el que
sale vive en Madrid y no hay peligro de que tenga que irse de la ciudad –añade
la madre.
Por su
parte, Álvaro, del 1 al 8 de julio, asiste al V concurso de atletismo de la
Marina, celebrado en la murciana base aeronaval de San Javier. Cuando cree que
le van a dar el permiso veraniego, recibe la orden de presentarse en el
destructor Velasco, con base en
Marín, en el que desempeñará el destino de tiro y torpedos, por lo que no puede
despedirse de su madre y hermanos que se van a veranear al cántabro pueblecito
de Suances. En esta ocasión, Pilar no ha querido ir, como suele hacer en
agosto, porque está empeñada en seducir a Íñigo que se deja querer, pero sin
que por su parte haga nada por corresponder.
Cuando los
Carreño vuelven de Suances, y Julio
retoma las visitas a la tertulia del Comercial, se encuentra con el enésimo
cambio de gobierno. El presidente de la república sustituye a Lerroux por
Joaquín Chapaprieta. El nuevo gobierno se apoya en formaciones netamente de
derechas, como el Partido Republicano Radical, la CEDA, el Partido Agrario y la
Lliga Catalana. Como habían pronosticado algunos tertulianos del Comercial, el
gobierno del radical Chapaprieta dura un visto y no visto y pronto dimite, por
lo que la inestabilidad política se acentúa. También ocurren sucesos
preocupantes más allá de las fronteras españolas. A mediados de septiembre,
Hitler firma las denominadas Leyes de Núremberg que privan a los judíos de la
ciudadanía alemana; un paso más en la exaltación del racismo ario. Y en
octubre, las tropas de Benito Mussolini invaden Abisinia sin que haya habido
provocación alguna por parte de los abisinios. Lo de los judíos no merece
comentarios en la tertulia, pero sí lo de la expansión italiana.
-Y en Abisinia, que no sé dónde coño está,
¿qué se les ha perdido a los macarronis? –pregunta Hernández.
-Está en el llamado Cuerno de África
–contesta Infantes, que añade-. Y lo que ha motivado a Mussolini posiblemente
sea el ansia expansionista del fascismo y su meta, que nunca ha ocultado, de
reconstruir el antiguo imperio romano.
En el
plano político, la dimisión de Chapaprieta crea una sensación de crisis general
del centroderecha que da pie al presidente Alcalá Zamora para imponer un
gobierno sin contar con la CEDA de Gil Robles, partido mayoritario de la
derecha. El presidente desea un gabinete centrista, aunque no cuente con apoyo
parlamentario, y encomienda la formación de gobierno a Portela, de ideología
liberal y centrista, que solo resiste dos semanas en el poder. Ante el fracaso
de su primer gobierno, Portela opta por formar otro con políticos que no
representen a ningún partido, y cambia la cúpula militar por generales adictos
al republicanismo?
-¿Y se sabe por qué lo ha hecho? –pregunta
un tertuliano.
-Porque hay insistentes rumores de amenazas
golpistas.
Finalmente,
ante la frontal oposición de los partidos de izquierda y el riesgo de no poder
controlar las Cortes, el presidente de la república opta por disolverlas
convocando elecciones. Los días 16 y 23 de febrero se celebran las terceras
elecciones generales de la II República. Los Carreño mayores de edad van a
votar a la CEDA. Sin embargo, quien obtiene una mayoría parlamentaria es la
coalición del Frente Popular. El Frente está formado por un batiburrillo de
partidos de izquierda que van desde el PSOE a Esquerra Republicana de Cataluña
o al joven Partido Comunista de España. La participación, en contra de lo
habitual, se acerca al 76 por ciento del censo, lo que se atribuye al voto
obrero que no ha seguido las consignas abstencionistas del anarquismo.
PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro
del Libro IV, Las Guerras, de la
novela Los Carreño, publicaré el
episodio 12. Una
democracia con déficit democrático