viernes, 18 de noviembre de 2022

Libro III. Episodio 171. Los jóvenes Carreño responden

   El año 1927 no comienza precisamente como un año de bienes para los Carreño. La primera contrariedad que se les presenta les llega por boca de Manuel Galiana, el dueño de la más importante ferretería que hay en la ciudad y contertulio del casino. No se puede decir que sea amigo de Julio, pero sí mantienen buena relación. De hecho fue uno a los que, antes de caer en las garras de Adelina, acudió Julio para que le prestara dinero cuando se obcecó en la compra de acciones de la Bergwerk  Spanisch. Galiana se disculpó de no poder darle el préstamo porque su hijo Fernando, al no poder ingresar en ninguna escuela de ingenieros, ha pensado en poner un comercio. Pues bien, parece que el chico del ferretero ya sabe la clase de tienda que quiere montar. Galiana cuenta a Julio que su hijo va a abrir una droguería y, antes de que se entere por terceros, ha venido a decírselo personalmente.

   -A mí la idea no me hace mucha gracia, pero el chaval; bueno, no tan chaval, pues ya tiene los veintitrés cumplidos. Como decía, el chico se ha emperrado en montar una droguería y no le voy a llevar la contraria porque no solo se iba a mosquear sino que mi mujer se iba a poner de uñas.

   -Primero, gracias por decírmelo, Galiana. Y en segundo lugar, no te preocupes. La ciudad se está haciendo grande y hay público para dos tiendas. Una pregunta por pura curiosidad, ¿dónde ha aprendido tu chico el negocio?

   -Ese es uno de los puntos débiles que le veo a la idea. No ha aprendido en ninguna parte y no sabe nada de droguería. En cierto modo tú eres el causante de que se le haya ocurrido el plan. Dice que si te va tan bien es porque es un buen negocio y, como yo le conté que tú habías aprendido con el Bisojo empezando de cero, piensa que también puede aprender, como tú, partiendo de cero.

   Ambos comerciantes se despiden amistosamente, pero Julio queda preocupado. Se ha olvidado de lo que es tener competidores porque cuando abrió la tienda el Bisojo estaba al final de su vida profesional y realmente nunca fue un competidor. Y ahora tener que medirse con un rival, aunque sea un principiante como el hijo de Galiana, no le hace ninguna gracia. Por poco que llegue a vender, alguna cuota de mercado le va a quitar y eso supondrá una merma en sus ingresos, cada vez más ajustados. En cuanto llega a casa se lo cuenta a Julia.

  -No te preocupes, marido. Ese chico, aunque sea bachiller, no es ningún portento. La prueba es que cuando se fue a Madrid a estudiar no sacó nada en claro, y dudo mucho que como droguero obtenga mejores resultados.

   -Eso ya lo sé, pero a pocos clientes que nos quite, los ingresos mermarán y en estos momentos nos viene fatal.

   -Admito que algún cliente perderemos, pero no creo que sean demasiados. Según su padre el chico no sabe nada de droguería, ¿cómo va a aconsejar a los compradores?, algo que es esencial en un negocio como este.

   -Se puede traer a un dependiente de fuera –objeta Julio.

   -A un dependiente forastero le costará meses hacerse con la confianza de la clientela y mientras tanto ¿qué hará ese chico?, ¿cómo podrá hacer frente a los pagos a los proveedores?

   -Su padre le echará un cable. Galiana tiene el riñón forrado.

   -Pero también tiene más hijos a los que ayudar. No se va a hipotecar por ayudar solo a uno. Quédate tranquilo, cariño, y no te preocupes que eso no va a ninguna parte.

   Julia no es del todo sincera con su esposo. La noticia también le ha dejado inquieta. En la familia Carreño, como en tantas otras aunque no se airee, las cuentas hogareñas las lleva la mujer y ella sabe mejor que nadie lo apretados que van. Tener un competidor, aunque sea de poco fuste, no es una buena noticia. Habrá que estar atentos a ver cómo evoluciona la competencia.

   El 8 de abril, dos días antes del Domingo de Ramos, llegan a casa los chicos Carreño que estudian fuera. Los que estudian el bachillerato en Cáceres no perciben nada en la actitud de sus padres, pero tanto a Álvaro como a Pilar, más hechos y curtidos, no se les escapa que algo les pasa. Pilar, que como siempre es la más directa, se lo pregunta a su madre con la que tiene una relación más fluida.

   -Mamá, lo he hablado con el tato y coincidimos. A papá y a ti se os ve un tanto alicaídos y mustios. ¿Qué os pasa?

   -Nada, hija, nada que no pueda solucionarse.

   -Si no quieres contármelo respeto tu decisión, pero creo que haces mal. Tanto Álvaro como yo somos lo suficientemente mayores para conocer todo aquello, bueno o malo, que afecte a la familia. Y no solo conocerlo, quizá también podamos ayudar. Porque lo que os afecte a vosotros más pronto que tarde repercutirá en nosotros. Por consiguiente, no deberíais ocultarnos lo que pasa, tendríais que contárnoslo.

   -Tienes razón, hija. Y te agradezco que me lo hayas recordado, ya no sois unos niños. Esta noche, tras la sobremesa, vamos a quedarnos solo los cuatro, y papá y yo os contamos lo que ocurre.

   En cuanto los demás hijos se van a dormir, se quedan el matrimonio y los dos hijos mayores, y Julio cuenta lo que ocurre: se ha abierto una nueva droguería en la ciudad, con lo cual tienen un competidor y, por las noticias que les llegan, está teniendo bastantes clientes. Todavía no han notado que las ventas hayan mermado, pero evidentemente cada comprador que entra en la nueva tienda es uno que no entrará en la suya.

   -¿Y quién ha puesto la tienda, alguien de aquí?

   -¿Os acordáis de uno de los hijos de Galiana que se llama Fernando?, pues ese.

   -¿Es el que no pudo aprobar el ingreso en la Escuela de Ingenieros de Caminos ni en la de Industriales? –pregunta Álvaro.

   -El mismo.

   -Pues vaya recorrido, de ingeniero a tendero –Nada más decirlo, Pilar se da cuenta de que acaba de meter la pata, sus padres también son tenderos. Intenta arreglarlo-. No es que tendero no sea una profesión tan honorable como cualquier otra, lo que quiero decir es que si quería ser ingeniero y no lo ha conseguido es que tampoco va a inventar la pólvora, por lo que yo no me preocuparía demasiado por él.

   -Pero ahí no acaba el asunto. Lo peor para nosotros es que nos ha robado a Lupe.

   -¿Cómo que os ha robado a Lupe?

   -Se ha llevado a Lupe con él. Le ha prometido darle más sueldo y un porcentaje sobre las ventas y además la ha hecho encargada.

   -¡Qué falta de lealtad! ¿Pero Lupe no es amiga tuya, mama?

   -Eso creía tu madre, de hecho cuando cerró la tienda el Bisojo le dimos trabajo. Y ya veis como nos lo ha pagado. Siempre fue una trepa.

   -Y ahora –interviene Julia-, tenemos un problema con la tienda de regalos. Cuando vuestro padre se iba de viaje yo me hacía cargo de la droguería y Lupe se quedaba al frente de la tienda de regalos. Al irse Lupe todavía no hemos encontrado solución al problema.

   Se produce un silencio, como si nadie tuviera nada más que añadir, hasta que Pilar se arranca.

   -Ese problema creo que os lo puedo solucionar. Mañana mismo me haré cargo de la tienda. Aunque nunca he despachado os he visto hacerlo tantos años que no creo que me plantee ninguna dificultad. Estoy segura de que en unos días me pondré al corriente.

   Julia no puede remediarlo, unos lagrimones gordos como cañamones le mojan las mejillas cuando se echa en brazos de su hija. Y entre hipos le dice:

   -Pilar, hija, eres una bendición del Señor. Tu ofrecimiento es el mejor regalo que jamás me han hecho, pero no es necesario. Lo que debes hacer es continuar sacando esas notas que traes que son el orgullo de la familia. Tu sitio está en Madrid estudiando, no aquí.

   -Hija, me uno a las palabras de tu madre, también yo estoy más que orgulloso por tu deseo de ayudarnos, pero como ha dicho mamá debes seguir estudiando que a lo mejor, cuando tengas el título de farmacéutica, quizá puedas corresponder.

   -De todas formas, papás, mientras esté de vacaciones iré con vosotros a las tiendas para ayudar en lo que pueda hasta que encontréis una dependienta,

   -Y contad también conmigo –Álvaro no quiere quedarse detrás de su hermana.

   El Jueves Santo aparece por Plasencia el tío Luis Manzano que piensa estar hasta el Domingo de Pascua. Dice de quedarse en un hotel, el único que hay en la ciudad, pero los Carreño se lo quitan de la cabeza. Pese al familión que son, en la casa siempre hay una habitación para él, todo será que los chicos duerman unas noches algo más apretados. En cuanto el jurídico de la Armada se pone cómodo empieza a preguntar por la marcha de los estudios de sus sobrinos. Al enterarse de que Jesús, en un par de meses, acabará el quinto de bachillerato le sale su natural de ordeno y mando.

   -Si después de que sea bachiller pensáis que haga alguna carrera es un error que curse el sexto año en Cáceres. Es mucho mejor que, como hicisteis con Pilar, lo mandéis a Madrid para que se gradúe allí. Así no tendrá ningún problema para ser admitido en la Universidad Central. Porque, vamos a ver –y Luis se dirige a Jesús-, ¿qué carrera quieres estudiar?

   Jesús no sabe qué contestar, pues realmente es algo en lo que no ha pensado. No tiene una vocación clara, pero la mera idea de seguir estudiando otros cinco años le espanta. Ante el silencio del jovencito, don Luis vuelve a su discurso.

   -Ya estás como estaba tu hermano mayor, menos mal que al final se cayó del guindo. Te voy a ayudar a descubrir tus aficiones. ¿Qué te gustan más las ciencias o las letras? -El chiquillo sigue dudando, pero el tío le apremia-.Te acabo de formular una pregunta muy sencillita. Todo el mundo sabe si le gustan más las matemáticas o la literatura. ¿Entonces…?

   -Es que no sabría decirle, tío.

   -¡Jo!, sí que me lo pones difícil. ¿Te gustaría ser marino cómo Álvaro? –Jesús niega-. ¿O ser farmacéutico como dentro de unos años lo será Pilar? –El chico vuelve a negar-. Probemos otro registro, ¿te gustaría hacer una carrera larga o corta?

   -Corta –En eso el jovencito sí ha sido contundente.

   -Entonces podrías hacer un peritaje, ser maestro o auxiliar sanitario, hacerte profesor mercantil… En fin, hay una amplia gama de posibilidades. Prométeme que lo pensarás y dentro de un año, cuando acabes el bachillerato, te lo volveré a preguntar.

   -Lo que tú digas, tío.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro III, La segunda generación, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 172. Un viaje a Murcia

viernes, 11 de noviembre de 2022

Libro III. Episodio 170. San Martín Caballero, a ti me encomiendo

 

   Los aspirantes que van embarcados en el crucero Cataluña creen que van al puerto de Bilbao, pero el marinero que le contó a Álvaro lo de los percebeiros, y con el que de vez en cuando hecha una parrafada, le sopla que fondearán en la ría de Bilbao, pero en Santurce, primero, y luego en Erandio. Conoce bien la comarca, sobre todo la ribera izquierda del Nervión porque, aunque gallego de A Mariña, de niño vivió en Baracaldo donde su padre trabajaba en una acerería.

   En Santurce, el ayuntamiento les ha preparado un recargado plan de visitas a los lugares más emblemáticos de la ciudad. Primero los llevan a recorrer lo que es la principal zona portuaria, visita que los lleva toda la jornada. A mediodía, el alcalde ha invitado a los jefes y alumnos del Cataluña a un almuerzo en el que pueden degustar un menú típico de la gastronomía vasca: txangurro a la donostiarra, bacalao al pil pil, sukalki y de postre pastel vasco. En la siguiente jornada los llevan a visitar el conjunto de fortalezas costeras del monte Serantes y la Cofradía de Pescadores. El Patrón Mayor, quizá conocedor del opíparo almuerzo al que el alcalde invitó a la dotación del crucero, los invita a una comida típicamente marinera: chipirones en su tinta, porrusalda, marmitako y uno de los postres típicos vascos, goxua.

   Tras las densas jornadas pasadas en Santurce, el Cataluña recala en Erandio, en la margen derecha de la ría de Bilbao. Cerca del mediodía, una representación del crucero visita la casa consistorial donde el alcalde y el comandante del buque se intercambian presentes. Al día siguiente, los alumnos de la Escuela reciben su mejor premio: les dan francos de ría toda la jornada; lo que aprovechan para acercarse a Bilbao que solo está a unos diez kilómetros. Como están cansados de tanto monumento lo que hacen es callejear. Recorren la Plaza Nueva, corazón del centro histórico; el Arenal, donde les gusta pasear a los bilbaínos de pura cepa; se montan en el funicular de Artxanda, en la zona más alta de la ciudad, y acaban recorriendo las Siete Calles; en ellas Álvaro aprende su única palabra en vascuence: eskerrik asko.

   El 28 de julio termina la singladura del Cataluña donde comenzó, en el puerto de Cádiz, y los aspirantes desembarcan. Álvaro ni se plantea ir a casa pues les han avisado que deberán presentarse en la Escuela el 1 de agosto. Puesto que solo tiene tres días de permiso piensa que únicamente tendrá tiempo de ver a los que están en Los Caños de Meca. Se echa atrás cuando un compañero le informa que Los Caños están a unos 75 kilómetros de la capital gaditana. Se ha de contentar con poner una conferencia telefónica a Plasencia y hablar con su padre, a quien le hace un resumen de los principales sucesos de la travesía.

   Cuando le llamó su hijo, Julio estaba precisamente en trance de hacer efectiva la compra de acciones de la empresa alemana Bergwerk  Spanisch que explotará minas de wolframio en la cacereña localidad de Torrecilla de los Ángeles. Previamente, ha buscado segundas opiniones sobre la bonanza de esa compra y le han ratificado que, en principio, parece una inversión sólida. La aposición le resulta preocupante y al preguntar cómo debe de entenderla la respuesta es simple.

   -Ten en cuenta, Carreño, que los negocios, como tantas cosas en la vida, se sabe cómo empiezan pero no cómo acaban. Los alemanes son gente seria y no realizan inversiones a humo de pajas, pero en una explotación minera pueden ocurrir muchos contratiempos.

   A Julio la explicación le parece de cajón; sin embargo, antes de efectuar la compra, alguna que otra noche se la ha pasado medio en vela pensando en si comprar o no. La gota que resuelve sus dudas es lo que le cuenta don Mauricio, el abogado que forma parte de su tertulia.

   -Si Josemari está metido en ese negocio es porque hay dinero a ganar. En la facultad se decía de él que era capaz de afeitar un huevo y sacarle pelo. No te digo más sobre el olfato que tiene el jodido para los negocios.

   El droguero se pone en contacto telefónico con el abogado de Llerena y quedan citados en Cáceres para efectuar la operación. Julio adquiere acciones por valor de 25000 pesetas, las que le ha prestado Adelina la usurera. El letrado le reitera la excelencia de la compra y, como el diez por ciento de capital nacional que la administración pública exige a la compañía está prácticamente cubierto, ahora solo falta el pertinente permiso del Consejo de Economía Nacional para que comience la explotación de la mina. En cualquier caso Julio que, como católico practicante, tiene a todo el santoral en la cabeza, invoca al Santo Patrón del trabajo y las oportunidades.

   -San Martín Caballero, a ti me encomiendo, te ruego que salga bien lo de la mina. Amén.

   El 13 de septiembre, tercer aniversario del golpe de estado que le ha llevado al poder, Primo de Rivera realiza un plebiscito informal para demostrar que cuenta con el respaldo popular y al tiempo presionar al Rey para que acepte su propuesta de convocar una Asamblea Consultiva, no elegida. A pesar de que el pseudoplebiscito es votado por mayoría, o al menos eso dice el gobierno, Alfonso XIII se resiste al principio a firmar la convocatoria que estará compuesta por miembros elegidos por los ayuntamientos, las diputaciones provinciales, los órganos del estado, representantes de la administración, el ejército, la justicia y la Iglesia, junto a otros del trabajo, el comercio, la cultura y las artes, y pretende ser la expresión de un modelo tripartito de representación, con raíces en el corporativismo clásico y en el fascismo italiano.

   Álvaro está deseando que lleguen las vacaciones navideñas para poder estar con los suyos a quienes no ha vuelto a ver desde que se despidió de ellos para embarcar en el crucero Cataluña. En compensación, les escribe con frecuencia. En una de las cartas les ha contado que les han llevado a visitar la central eléctrica del Arsenal de La Carraca, sito en el mismo San Fernando, y que es un centro militar destinado a la construcción y reparación de buques y al almacenamiento y distribución de armamento y munición.

   Dado que el curso 1926-27 ya comenzó, se ha producido la desbandada de los hermanos Carreño que estudian fuera de Plasencia. Pilar, desde que se quedó la casa solo para ella, y aunque sigue teniendo a la murciana Fuensanta como compañera de piso, goza de una amplia libertad que dedica a la participación en toda clase de eventos sociales, culturales y recreativos. Entre su amplia red de compañeros y conocidos se la considera una chica muy pochola, muy à la page y muy liberal. No se pierde un estreno de obras teatrales, conciertos y películas. Y tiene amigos, muchos, con alguno de los cuales ha llegado a intimar, pero sin llegar a emparejarse de manera convencional.

   Otro de los hermanos Carreño para quien el nuevo curso ha supuesto un cambio radical ha sido Julián. Puesto que ha cumplido los dieciséis años y ha terminado sus estudios en la academia Magister ha comenzado su aprendizaje de droguero en la tienda familiar y en ocasiones también le echa una mano a su madre en la tienda de regalos. Aunque cuando se lo pasa pipa es cuando su padre se lo lleva en alguno de sus viajes.

   -Papá, ¿cuándo me enseñarás a conducir?

   -Hasta los 18 años no te dan el carné de conducir, por tanto, no hay prisa.

   -Pero de todas formas me podrías ir enseñando cómo funciona el Ford.

   Julio no lo confiesa, pero le gusta que al menos uno de sus hijos vaya a continuar con el negocio familiar. Y el chico muestra buena disposición.

   En noviembre, Primo de Rivera da otro paso más para consolidar su dictadura. Había prometido a los sectores obreros una actitud de paternal intervención para mejorar sus condiciones de vida y de trabajo, lo que concreta en la creación de la Organización Corporativa Nacional, una institución que regulará las relaciones entre trabajadores y empresarios bajo la supervisión del Estado. Falta saber que recorrido tendrá el invento.

   El año acaba y los chicos Carreño que estudian fuera vuelven a casa. Todos traen buenas noticias pues han aprobado los exámenes parciales del primer trimestre. Álvaro está relativamente contento pues ha aprobado la primera parte del curso, aunque esperaba sacar mejores notas.

   -En electricidad tengo un 8 y en explosivos un 6,8 que son las asignaturas principales. En las accesorias me han dado un 2 en tecnicismo y prácticas de taller y un 1,4 en dibujo lineal. Estas asignaturas puntúan sobre 3.

   -Pues yo tengo en química analítica un 9, en bioquímica un 9,8, en fisiología un 8,3 y en química orgánica un 8,6 –alardea Pilar.

   -¡Qué bestia, vaya notazas! –exclama Julián.

   -¿Y a ti, Jualianillo, cómo te va en la tienda? –le pregunta Álvaro.

   -Estoy la mitad del día haciendo recados, pero cuando me lo paso de muerte es cuando papá me lleva con él a algún viaje. Me ha prometido que un día de estos me enseñará a conducir.

   -Qué chuli.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro III, La segunda generación, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 171. Los jóvenes Carreño responden

viernes, 4 de noviembre de 2022

Libro III. Episodio 169. Julio se lía la manta a la cabeza

   Julio quiere saber el porqué del crecimiento económico español y pregunta al doctor Lavilla.

   -Paradójicamente, en parte se debe a una mayor intervención del estado a través de organismos como el nuevo Consejo de Economía Nacional sin cuyo permiso no se puede instalar ninguna industria nueva; órgano que también se encarga de la fijación de aranceles y la negociación de convenios comerciales. Todo ello ha contribuido a un incremento notable de la prosperidad y el crecimiento de los puestos de trabajo. Basta un dato: el parque automovilístico se ha duplicado en los últimos años.

  -Lo que cuenta don Enrique, y que avalo, es la cara de la moneda; el envés es otro cantar -puntualiza don Romualdo-. Esa política intervencionista está favoreciendo a las regiones más industrializadas lo que genera que se estén produciendo notables migraciones interiores. Hay regiones como la nuestra, Galicia, Aragón, las dos Castillas y Andalucía que se están despoblando en favor de Cataluña, Las Vascongadas y Madrid, y eso, a largo plazo, me temo que no será bueno. También es cierto que ha crecido la renta nacional y la producción industrial, pero también lo es que ha empeorado drásticamente la situación de la Hacienda pública.

   -Y, si me lo permiten, se olvidan ustedes de algo –apunta don Eduardo-. Se han acabado las huelgas y hay orden y paz. Y eso lo ha conseguido Primo porque trata con mano dura a los revolucionarios.

   -No hay conflictos laborales porque se ha ido ganando al obrerismo más moderado con medidas como las viviendas de protección oficial, el retiro obrero, la protección de familias numerosas y del trabajo de mujeres en temas de maternidad –puntualiza don Romualdo.

   Todo ese cúmulo de noticias positivas son las que llevan a Julio a liarse la manta a la cabeza, como suele decirse, y pedirle un nuevo préstamo a Adelina la Bronchales. En principio, la usurera se niega a concedérselo hasta que no salde el que tiene contraído con ella. Julio la convence recordándole que, hasta el presente, no se ha demorado ni un día en pagarle los intereses y devolver el porcentaje acordado del principal. Con alguna reticencia, que se traduce en que le carga el interés un punto más, Adelina termina por otorgarle el segundo préstamo. Julio ya está en disposición de comprar acciones de la empresa alemana Bergwerk Spanisch.

   Al volver a casa, encuentra a su esposa e hijos comentando la carta semanal de Álvaro que acaba de llegar. Lo más importante que cuenta es que ya han salido las notas del primer trimestre y lo ha superado.

   -Fíjate, marido, ha sacado en matemáticas 9,8 y en física 9,6. En las asignaturas accesorias también ha estado bien, en ordenanzas tiene un 4 y en inglés un 4,2. Y precisa que esas materias se califican sobre cinco, por lo que globalmente tiene unas notas magníficas.

   El año va discurriendo y, antes de que comience el verano, el 31 de mayo llega Álvaro, convertido en un flamante aspirante de primer curso. Le han dado licencia hasta el 14 de junio, ya que al día siguiente debe embarcar en el crucero protegido Cataluña al objeto de hacer el reglamentario viaje de prácticas. Es recibido entre parabienes y cariñosos abrazos y más cuando cuenta como le ha ido la segunda parte del curso.

   -He sacado buenas notas, papás. En las dos asignaturas principales tengo un 10 en química y un 6,8 en mecánica racional y aplicada. En las accesorias las notas no son tan buenas: en tecnicismo naval un 2,2; en inglés un 4,8; en ejercicios militares me han calificado como bueno y en ejercicios marineros tengo un suficiente. Y algo a lo que la Escuela le da mucha importancia, en conducta tengo un 9,3. Globalmente conservo el mismo número de promoción que obtuve en el examen de ingreso, el octavo.

   -Que bien, hijo. Y ese buque en el que vas a embarcar, ¿qué clase de barco es? –quiere saber Julio.

   -El Cataluña, es un crucero acorazado. Se construyó en los astilleros de Cartagena y fue botado en 1900. Ya es muy viejino, cualquier año de estos igual lo desguazan.

   -Y esas prácticas que tienes que hacer, ¿serán igual que las anteriores? –pregunta Julia.

   -No lo creo. En los destructores y torpederos con los que hacíamos prácticas en la Escuela levábamos anclas a primera hora y antes del ocaso ya estábamos amarrados en puerto. Con el Cataluña no sé qué derrota vamos a seguir, pero supongo que saldremos a mar abierto, quizá costeemos hasta Barcelona si viramos hacia levante, o hasta Bilbao si lo hacemos hacia poniente. 

   -Oye –pregunta Julián-, ¿y por qué se llama crucero acorazado? 

   -Se denomina así porque es un buque con una cubierta blindada que se curva por los lados protegiendo los costados del navío, y que tiene mamparos transversales de un espesor de siete milímetros que se unen al cinturón, formando así un cajón blindado que contiene los elementos vitales del buque. La principal finalidad del blindaje es proteger al buque del ataque de torpedos e impactos de cañón. Sus calderas están alimentadas por carbón, y es relativamente rápido, capaz de detener en caso de guerra el tráfico mercante enemigo y de proteger las rutas de ultramar.

   -Tiene guasa lo de proteger las rutas de ultramar, ¡a buenas horas mangas verdes! –ironiza Julio.

   El 14 de junio, Álvaro marcha a Cádiz en cuyo puerto embarca en el crucero Cataluña, junto al resto de sus compañeros de curso, para realizar el viaje de prácticas correspondiente al primer curso de la Escuela Naval. El buque, tras dejar atrás el golfo de Cádiz, se adentra en el Atlántico rumbo norte, navegando a unas 100 millas náuticas del litoral portugués. A la altura aproximada del paralelo 38 norte -como Álvaro contó después a su familia-, el profesor de guardia les comentó:

   -Caballeros, si navegáramos más cerca de la costa, a estribor podrían contemplar la bella ciudad de Lisboa.

   Y el mismo profesor, poco después de sobrepasar la desembocadura del río Miño, les informó sobre un rumor.

   -Estamos a la altura de la comarca del Morrazo, situada en la orilla meridional de la ría de Pontevedra. Desde hace tiempo se rumorea por los pasillos del Ministerio de Marina que existe el proyecto de construir una nueva Escuela Naval Militar por estos parajes. Al parecer, las localidades que tienen más probabilidades de que les toque el gordo son Cangas de Morrazo, Bueu y Marín. Lo que no se sabe todavía es cuál va a ser.

   Toda esa información la va anotando Álvaro en un cuaderno para luego contársela a la familia en sus cartas. Una de sus primeras anotaciones ha sido que no duermen en catres sino en coys, que es una pieza de tejido de malla en forma de rectángulo que, colgado de sus extremos, sirve de cama a bordo. Guarda en la memoria, para también contarlo, que una noche hubo una especie de torneo en el que cada aspirante debía contar un chiste, cantar, recitar una poesía o hacer alguna gracieta. Él, como no sabe cantar ni es muy gracioso contando chistes, optó por recitar un fragmento de la Canción del pirata de Espronceda; la que comienza diciendo: Con diez cañones por banda, viento en popa, a toda vela…También ha anotado para contarlo, pues sabe que a su madre le va a gustar mucho, que al ocaso el oficial de guardia hace una llamada: ¡Atención dotación, oración! Y a continuación todos rezan: Tú, que dispones de viento y mar, haces la calma y la tempestad. ¡Ten de nosotros, Señor, piedad! ¡Piedad, Señor. Señor, piedad! Tras la oración se dan las buenas noches del más moderno al más antiguo.

   El navío deja atrás las Rías Bajas y al llegar a las Altas un rumor vuela entre la tripulación: van a fondear en el puerto de Ferrol, que junto con Cádiz y Cartagena forman los tres Departamentos marítimos en que está organizada en la península la Marina española. La ciudad cuenta además con un importante arsenal y varias escuelas de especialidades náuticas, así como el Tercio Norte de Infantería de Marina.

   Al día siguiente de la arribada a Ferrol, por la mañana llevan a los aspirantes a visitar el arsenal y los astilleros y por la tarde quedan francos de ría. El programa oficial aconseja visitar el Museo Naval o la Sociedade Galega de Historia Natural, pero la mayoría de los alumnos, y entre ellos Álvaro, optan por darse un garbeo por el barrio de La Magdalena que es la zona comercial y de ocio de la ciudad. Y, una tras otra, recorren sus calles principales: Real, Magdalena, Igrexa, Dolores, Galiano y María. Entran y salen de los bares e intentan ligar a alguna rapaza con escaso éxito. Al finalizar la tarde, Álvaro, que nunca fue un gran bebedor, está hasta arriba de tazas de ribeiro y albariño. Y no se ha ligado a ninguna moza. A una a la que se le acercó, se lo quitó de encima espetándole:

   -¿Es parvo ou qué?

   Al día siguiente, el Cataluña suelta amarras y, al pasar por el estrechamiento de la bocana de la ría, la tripulación puede contemplar los castillos de San Felipe y A Palma, uno en cada orilla. A principios de la tarde el buque dobla el cabo Ortegal, la segunda punta más al norte de la península Ibérica. A su altura, apuntando al faro que lo señala, un marinero de la dotación, y que es natural de la zona, le comenta a Álvaro que esa cornisa gallega está festoneada por acantilados de rocas negras y afiladas como los llamados Aguillóns, tres peñascos donde muchos pescadores de percebes -los llamados percebeiros- se dejan la piel para conseguir el rico marisco.

   Doblado Ortegal, el navío vira avante en dirección este y cuando sobrepasa el cabo de Estaca de Bares -el punto más septentrional de la costa norte española- entra en las gélidas aguas del Cantábrico. Dejan atrás la costa del Principado de Asturias, luego el litoral santanderino y finalmente arriban a las costas de las provincias Vascongadas. Los que no la conocen están ansiosos por visitar la ciudad de Bilbao que es la ciudad más cosmopolita de la costa norte y donde Álvaro piensa comprarle una chapela a su padre.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro III, La segunda generación, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 170. San Martín Caballero, a ti me encomiendo

viernes, 28 de octubre de 2022

Libro III. Episodio 168. Un fragmento de la vida en la ENM

 

   Llega la Navidad de 1925 y los chicos Carreño que están fuera regresan al hogar. De San Fernando vuelve Álvaro vistiendo el uniforme de los aspirantes de marinería de la Escuela Naval. Sus hermanos le miran arrobados, nunca había visto al tato tan guapo y con tan buena facha. De Madrid retorna Pilar hecha toda una señoritinga y luciendo unos modelitos que son la envidia de sus amigas. Y de Cáceres regresan Jesús y Eloísa. Los demás hermanos todavía están en la casa paterna.

   Quien tiene más que contar es Álvaro, pues en sus cartas, más bien cortas, suele explicar generalidades sobre su vida en la Escuela y lo que todos quieren saber, comenzando por los padres, es el día a día de su vida en el centro militar. Se han puesto de acuerdo en que después de cenar harán una sobremesa y durante una media hora el marino describirá al resto de la familia un retazo de la vida en la Escuela Naval. Lo primero que les cuenta es una muestra del orden y rigor con el que la Marina sigue la vida de sus miembros.

   -El mismo día que ingresas te abren una especie de cuaderno en el que se inscribe todo lo que llevas a cabo durante tu permanencia en la Marina. Esos datos se vuelcan luego en tu Hoja de Servicios que es el registro oficial de tu vida profesional; recoge desde la fecha de ingreso en la Escuela hasta las notas que has sacado, los buques en los que has hecho prácticas, acciones favorables y desfavorables, empleos que has tenido, etcétera.

   -¡Qué barbaridad, qué forma de controlaros! Yo no lo soportaría –exclama Pilar.

   -Ah, y un hecho importante que me he saltado, el trece de noviembre prestamos el juramento de fidelidad a la bandera. Las Reales Ordenanzas Militares dicen que la bandera y el himno nacional merecen el máximo respeto y veneración. La institución militar es la encargada de la custodia, honores y defensa de la bandera, como símbolo de la Patria y de su unidad. Fue un acto muy emotivo.

   -¿Y cómo es el juramento? –quiere saber Julia.

   -Nos lo tuvimos que aprender de memoria. El juramento a la bandera proviene de las Reales Ordenanzas de 1768 y el que hicimos nosotros dice así: ¿Juráis a Dios, por vuestra fe, prometéis al Rey por vuestro honor, seguir constantemente sus banderas defendiéndolas hasta perder la vida, cumplir las leyes y ordenanzas militares y obedecer a quien en nombre del Rey se os haya dado a reconocer como para mandaros? Todos contestamos en voz alta que sí y luego el páter añadió: Si así lo hacéis, que Dios y la Patria os lo premien y si no que os lo demanden. Luego, de uno a uno, pasamos por donde el abanderado enarbolaba la enseña nacional y la besamos. Desde ese momento eres militar con un compromiso esencial: defender la Patria aún a costa de tu propia vida.

   -Solo de oírtelo contar se me ha puesto la piel de gallina –confiesa Eloísa.

   En la siguiente sobremesa Álvaro les cuenta lo que se hace en la Escuela a primera hora.

   -A las siete suena diana y hay que levantarse. Al minuto pasa el profe de servicio, normalmente un teniente de navío, y si no estás levantado te arresta. El arresto suele ejecutarse en el fin de semana y consiste en que no puedes salir ni el sábado ni el domingo. Y es algo que te fastidia mucho porque todos estamos deseando dejar la Escuela durante unas horas y olvidarte de la disciplina y los saludos. Luego, en cuanto te has aseado, vamos al comedor a desayunar.

 -¿Y qué es lo que os suelen dar para desayunar? –pregunta Julia.

   -Generalmente, café con leche, un chusco con mantequilla, mermelada y galletas, pero te pongan lo que sea te lo zampas en un bocado. Y no es que pasemos hambre, pues en la Escuela se come bastante bien. Después del desayuno, hay un rato de estudio que siempre viene de perlas porque hay mucho que repasar. También es el momento de intercambiar impresiones con los compañeros y de hacer planes para lo que vamos a hacer el siguiente fin de semana.

   -¿Y hablas con todos los compañeros del curso? –pregunta Pilar.

   -Con todos, no. Con los más amigos o, a veces, simplemente con los más cercanos. Luego de 9 a 11 horas, a.m… –Su madre le interrumpe.

   -¿Qué significa lo de a.m.?

   -A.m. es la sigla de Ante Meridiem, un latinajo que se traduce al español como antes del mediodía. Ese periodo va desde las 00:00 horas hasta las 11:59. Y p.m. es la sigla de Post Meridiem, el bloque de horas que van desde las 12 horas a las 24. Sigo con lo que hacemos. De 9 a 11 hay clases de teoría y vas cambiando de unas aulas a otras pues están distribuidas por toda la Escuela. En el primer trimestre las materias principales son la ampliación de mates y la física. Luego están las accesorias que son las ordenanzas y el inglés. A las clases hay que agregar la instrucción en orden abierto y cerrado, la práctica de desfiles, la gimnasia y por las tardes nos embarcan en buques antiguos, generalmente torpederos y minadores, en los que hacemos guardias en el puente, de timonel, de serviola…; en fin, de lo que te manden.

   -¿Qué es eso de serviola? –quiere saber Jesús.

   -El serviola es el servicio de vigía que se establece de noche cerca de la serviola, que es un pescante muy robusto instalado en las proximidades de la amura y hacia la parte exterior del costado del buque. En su cabeza tiene un juego de varias roldanas por las que laborea el aparejo de gata. Y no me preguntéis sobre los términos marineros que uso porque sería el acabose. Tened en cuenta que la marina tiene todo un vocabulario propio, nada es igual al lenguaje de tierra.    

   -Si estuviera aquí la abuela Pilar os diría: chicos, palabra que no sepáis el diccionario os la explicará –les recuerda Julia.

   - A media mañana –prosigue Álvaro- hacemos un descanso en el que nos llevan unos bocadillos a la explanada. A veces las gaviotas te acosan y como te descuides te pueden coger uno, son muy astutas. A mí y a Andrade, que es mi mejor amigo, el bocadillo que más nos gusta es el de queso. Hay días que he llegado a comerme hasta tres en ese descanso -Es oír eso y Julia piensa que a pesar de que el chico ha dicho que se come bien, lo más seguro es que debe pasar algún rato de hambre, ¿por qué, si no, se come tres bocadillos?

   Comienza el nuevo año de 1926 y la vida de los Carreño retoma su pulso habitual. Los que cursan bachillerato o estudios superiores regresan a las ciudades donde están sus centros, el resto vuelve a la escuela o, como en el caso de los más chicos, siguen al cuidado de Paca que cada día está más oronda. Julián terminará en junio sus estudios en la Academia Magister y está previsto que cuando eso ocurra comenzará a ayudar a su madre en las tiendas y a su padre en alguno de sus viajes. Solo hay una sombra en ese cuadro familiar: la pequeña Ángela tiene problemas de salud, sus pulmones no son tan fuertes como debieran y se acatarra con suma facilidad.

   En la tertulia de Julio se comenta con alborozo la noticia que trae la prensa en primera página: el viaje del Plus Ultra, un hidroavión pilotado por el comandante Ramón Franco que salió de Palos de la Frontera el 22 de enero y, tras haber hecho escala en las islas Canarias y en las de Cabo Verde, llegó a Buenos Aires el 9 de febrero donde fue recibido apoteósicamente.

   -Pues hablando de los Franco –comenta Liaño-, recordarán ustedes que en alguna ocasión les he hablado de su hermano, el coronel Franco. Pues a Franquito sus compañeros tendrán que hablarle con más respeto porque a principios de febrero ha sido ascendido a general de brigada. Con solo 33 años se ha convertido en el general más joven de Europa.

   Con una familia tan numerosa y que naturalmente origina muchos gastos, los padres se las ven y se las desean para hacer frente a los desembolsos necesarios para subvenir a tantas necesidades. Cuando hablan del difícil equilibrio de la economía familiar, la pareja no suele ponerse de acuerdo; Julia es más partidaria de recortar gastos, Julio de incrementar ingresos. Basado en ese principio, se decide a dar el paso de invertir en las minas que la empresa alemana Bergwerk  Spanisch va a explotar en la cacereña localidad de Torrecilla. Como no tiene dinero en efectivo, hace una discreta gestión ante las tres cajas de ahorro regionales con el mismo resultado: no pueden concederle un nuevo crédito antes de saldar los que ya le han hecho. Tan solo le queda un camino: la usurera hija del difunto Bronchales. Vacila mucho antes de dar el paso de enredarse con la prestamista hasta que, una charla sostenida en el casino sobre la situación económica del país, le induce a ver el futuro con mayor optimismo.

   -A mí me gustaría que esta tarde charláramos sobre la situación general del país –propone el doctor Lavilla-. En concreto, me refiero a cómo está llevando Primo de Rivera la política económica.

   -¿A qué se refiere exactamente, don Enrique? –pregunta Julio, al que todo lo que toque el ámbito de la economía le interesa muchísimo, dado el estado de sus finanzas.

   -Me refiero a que, en contra de lo que pensábamos la mayoría, Primo está consiguiendo con su política intervencionista una expansión y fortalecimiento económico que se está haciendo sentir en la mayoría de sectores productivos de la nación. Y donde la política intervencionista de la dictadura se está haciendo más patente es en las obras públicas, desde las hidráulicas a las comunicaciones. En el campo hidráulico ha sido todo un logro la creación de las Confederaciones Hidrográficas para el aprovechamiento integral de los ríos. En cuanto a las comunicaciones, la fundación del Circuito Nacional de Firmes Especiales ha logrado la cifra nada desdeñable de construir unos 7000 kilómetros de carreteras. Y en el ferrocarril los avances también han sido considerables. Cierto es que el crecimiento económico español es similar al experimentado en el resto de Europa y coincide con la favorable coyuntura internacional tras la guerra mundial.

   -¿Y ese crecimiento a qué es debido?, don Enrique –repregunta Julio.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro III, La segunda generación, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 169. Navegando en el crucero Cataluña