lunes, 23 de septiembre de 2019

Post info 10. La España de Los Carreño


   La nueva novela que voy a publicar, cuando en un par de meses acabe Una playa demasiado tranquila, es la crónica de una saga familiar, Los Carreño, que discurre de 1889 a 1949, sesenta años de la historia de una España agitada por importantes acontecimientos que influirán, de uno u otro modo, en la vida de todos los miembros de la familia. En ese periodo hay hitos históricos cruciales que condicionan la vida de los españoles y por tanto de Los Carreño. Entre esos jalones que marcan la historia de España e influyen decisivamente en la vida de los españoles quizá los más significativos sean los siguientes.
   1898. La Guerra con Estados Unidos que significa la desaparición del en otros tiempos poderoso imperio español. La derrota y la pérdida de las últimas colonias, Cuba, Puerto Rico y Filipinas, provocan una gran crisis nacional que marcará el desarrollo del país hasta bien entrado el siglo XX. Conocida como el Desastre del 98.
   1902. Mayoría de edad de Alfonso XIII, rey de España. Durante su reinado la nación experimentó cuatro importantes problemas que acabarían con la monarquía liberal: la falta de una verdadera representatividad política de amplios grupos sociales, la pésima situación de las clases populares, en especial la campesina, los problemas derivados de la Guerra de Marruecos y el nacionalismo catalán.
   1909. Comienzo de la Guerra de Marruecos, que tanta sangre costaría y que afectará gravemente al país. La guerra, en general mal vista, provocó importantes conflictos en la sociedad española del momento que se tradujeron en huelgas generales y en un hondo malestar social contra los gobiernos de la época.
   1914. Estalla la Primera Guerra Mundial, en la que España se mantuvo neutral durante todo el conflicto, pese a ello la contienda tuvo importantes consecuencias económicas, sociales y políticas para el país que repercutieron en muchos hogares españoles, entre ellos el de Los Carreño.
   1923. El general Primo de Rivera da un golpe de estado y se hace con el poder, precipitando el desgaste de la monarquía. Ha sido considerado como «el primer ensayo de institucionalización consciente del nacionalismo español autoritario» cuyo instrumento fue el ejército, fuertemente corporativo y militarista. Se conoció como la Dictablanda.
   1931. Elecciones municipales. Pese a que el número de concejales monárquicos fue mayoritario, las elecciones supusieron para la Corona una amplia derrota en las ciudades pues la corriente republicana triunfó en 41 de las 50 capitales de provincia. Se proclama la Segunda República, abdica el rey y se exilia. El país es una fiesta que, desgraciadamente, terminará a tiros cinco años más tarde.
   1936. El Frente Popular, coalición electoral creada por los principales partidos de izquierda, gana las elecciones y la sociedad española se parte en dos, lo que será una de las causas de la trágica Guerra Civil.
   1936. Se produce el levantamiento contra la República del general Francisco Franco y se inicia la Guerra Civil que durará casi tres años. Periodo que marcará indeleblemente a la segunda generación de Los Carreño. Tras el final de la contienda se instaura el régimen dictatorial del franquismo, etapa en la que termina la novela.
   1939. El último parte de guerra es el 1 de abril. Desaparece la República española y comienza el largo periodo de la dictadura franquista que durará hasta la muerte del dictador en 1975. España se queda sin partidos políticos, sin prensa libre y sin libertad de expresión y de opinión.
   1946. La ONU rechaza el ingreso de España. Los embajadores de los países democráticos, con algunas excepciones, se retiran de España. El país queda aislado y comienza una difícil etapa de autarquía, pobreza y dificultades de todo tipo.
   1949. La ruptura entre la URSS y el bloque occidental favorecen a Franco. EEUU se opone a que la ONU imponga nuevas sanciones a España, Francia reabre la frontera y se firma un acuerdo comercial con Gran Bretaña. Pese a ello la falta de libertad sigue imperando en el país.

viernes, 20 de septiembre de 2019

122. No venían por su cuenta, eran unos mandados


   La cuadrilla de jubilados apura las cañas pedidas por Álvarez y se disponen a seguir escuchando el relato que está haciéndoles Grandal sobre los últimos días de Curro Salazar.
-Como os iba diciendo…
-Perdona, Jacinto, antes de que prosigas, ¿puedo hacer una pregunta? –formula Ponte que, ante el gesto afirmativo de su amigo, prosigue-. Me ha llamado la atención que en varios momentos de tu explicación te has referido a los visitantes de Salazar como emisarios, ¿por qué les llamas así?
-Buena pregunta, Manolo. También se les podría calificar de mensajeros, legados, enviados, representantes, mandados, correos o embajadores. Y no se me ocurren más sinónimos. Les llamo así porque es lo que realmente son: no venían por su cuenta, eran unos mandados, unos enviados como representantes de los grupos que los patrocinaban. Traían propuestas a Curro no en nombre propio sino en nombre de otros. Y una vez más me ratifico en que los que enviaban a esos emisarios eran grupos y no individuos aislados, al menos en la mayoría de casos.
-Si no recuerdo mal, Pacheco y Sierra también están imputados en el caso ERE, ¿entonces esos dos venían como emisarios o por su cuenta? –repregunta Ponte.
-Creo que, aunque estén imputados en el también conocido como caso del fondo de reptiles, tanto Sierra como Pacheco vinieron igualmente como mensajeros. ¿Alguna pregunta más?, ¿no?, entonces prosigo con el relato de la aparición en tierras castellonenses del resto de emisarios. Jaime Sierra hace el viaje a la Costa de Azahar por carretera a bordo de su Opel Cabrio, el descapotable gracias al cual detectamos que había estado en Torrenostra el día de la Asunción. Se aloja en el Hotel Marina d´Or Playa, un cuatro estrellas sito en la misma urbanización en la que estoy veraneando. En cuanto al matrimonio Pacheco también hace el trayecto en coche, un Volvo V40 Cv Kinetic, y se hospeda en el Tufi Dive Resort, un hotel de cuatro estrellas en Orpesa del Mar. Por los hoteles que eligieron ambos se desprende que sus patrocinadores cuentan con más recursos que el hijo y la exnovia de Salazar, pero menos que Espinosa. Digo esto porque de esos pequeños datos podemos deducir que clase de autores intelectuales estaban detrás de cada uno de los emisarios.
-¿Y has llegado a alguna conclusión?, me refiero a lo de los autores intelectuales –pregunta Álvarez.
-A alguna he llegado, pero os las voy contando a lo largo de mi explicación. Ahora prosigo con los emisarios, aunque en el caso del Chato más que de emisario podría hablarse de matón. El exboxeador, según sus propias declaraciones ante la jueza del Valle, hizo el viaje en tren hasta Madrid y allí contrató un coche de alquiler para llegar hasta aquí. Se hospedó en los apartamentos Jeremías de Alcossebre. Otra vez el modo de viajar y el alojamiento nos llevan a otra conclusión: el grupo que patrocinó al Chato tenía unos fondos limitados o eran unos rácanos de cuidado.
-Una curiosidad, Jacinto –le interpela Ramo-, si el Chato tenía coche ¿por qué el día de la Asunción vino a Torrenostra y se fue en taxi?
-¡Buena pregunta, Pedro! No se me había ocurrido pensar en ello, pero tienes razón. Y no tengo la respuesta…, quizá prefirió que nadie se quedase con la matrícula del coche o qué sé yo. Y resta el último emisario, Grigol Pakelia que, como el Chato, más que un emisario es un matón. Por la sanción que le puso la Guardia Civil de tráfico a la altura de Valencia sabemos que viajaba a bordo de un Audi A7 Sportback. Lo que no sabemos es dónde se alojó al llegar a la provincia, y posiblemente no lo sabremos hasta que la policía lo localice y lo detenga, algo que como sea cierto que ha huido de España va a resultar muy complicado.  
-Y todos esos emisarios, por usar tu terminología, ¿cuándo comienzan a entrevistarse con Salazar? –pregunta Ballarín.
-La primera visita que recibe el exsindicalista, y de la que tenemos constancia, es el siete de agosto. Come en el restorán Can Roig de Alcossebre con Carlos Espinosa que, según ha declarado en su segunda cita en el juzgado, le propone que se marche al extranjero, a un país que no tenga tratado de extradición con el nuestro. Espinosa, que dice hablar en nombre de unos amigos cuyos nombres se ha negado a revelar, también ha contado el resto de detalles de su propuesta. Lo que tampoco ha declarado es como se enteraron de dónde se escondía Salazar.
-Y esos amigos cuyos nombres se ha negado a revelar deben ser parte de los que denominas los autores intelectuales –apunta Ballarín.
-En efecto. Sigo. El día ocho por la noche, Curro recibe la visita de Jaime Sierra. Cenan en el restorán Pica Pica de Torrenostra y el sevillano, de acuerdo con lo que declara en su segunda comparecencia ante la jueza del Valle, le propone su posible entrega a la justicia previa negociación con la fiscalía, también le asegura que le buscarán un buen bufete para que lo defienda y que ayudarán económicamente a su familia. Un dato importante que aportó en esa segunda declaración es que se enteraron de dónde estaba Curro por medio de un funcionario de la Junta de Andalucía que casualmente le vio en un restorán de Alcossebre. Sierra lo ha contado todo menos en nombre de quien hacía la propuesta a Salazar.
-Otra vez quedan ocultos los autores intelectuales –apunta Álvarez.
-Así es. El nueve de agosto llega a Torreblanca el hijo de Curro, como consta en el registro del hotel Miramar de Torreblanca donde se alojó. El chico ha mantenido en todo momento que su madre le envió a pedirle pasta a su padre pues andaban muy mal de dineros. El mismo día visita a Curro su exnovia Rocío Molina que ha declarado que vino a buscar a Curro para lo mismo que el hijo, a pedirle dinero. Ah, un dato interesante, estos dos sí han declarado de cómo se enteraron dónde estaba Curro. El hijo por medio de un viejo amigo de su padre. La mujer a través de un antiguo sindicalista que fue mentor de Salazar en el mundo sindical. Y ahora dejadme que descanse un poquito que me he quedado otra vez sin saliva.
-El parón me recuerda los intermedios de los cines de mi niñez –rememora Ponte-. ¿No os acordáis que a mitad de la película los cines hacían un descanso o intermedio?, momento que aprovechaba el público para ir al baño, el meadero le llamábamos, a comprar golosinas o chucherías en el puesto que había junto a la entrada o en el interior del local.
-Eso sería en tu pueblo, pero en Madrid no recuerdo que hicieran intermedios en los cines, si en los teatros, pero los llamaban entreactos –puntualiza Álvarez.
-Cuando vivía aquí, era yo un niño, había dos cines y sí hacían descansos a mitad de la película y también los aprovechábamos para comprar chucherías, generalmente cacahuetes y altramuces –recuerda Ramo.
-Ya os habéis puesto en plan de abuelo Cebolleta –se burla Ballarín-. Jacinto, ¿ya has descansado?
-Amadeo eres un polvorilla, siempre tienes prisa. ¿Dónde me quedé? –pregunta Grandal.
-En el día que aparecen en Torrenostra el hijo y la exnovia de Curro –puntualiza Ballarín.
-Ah, sí. Pues ese mismo día, el nueve de agosto, aparece el Chato de Trebujena que se lleva a Curro a una solitaria calle que hay detrás del hostal y le casca una paliza de órdago con el resultado de dos costillas fracturadas y un montón de contusiones. La agresión no fue a más gracias a la providencial aparición de Alfonso Pacheco que había ido a ver a Curro. El Chato ha declarado que nunca tuvo intención de pegarle tan fuerte como para romperle las costillas, pero que se le fue la mano. Su verdadera intención era la de asustarlo para que no dijera ni una palabra de lo que sabía del caso ERE. Naturalmente, era una paliza de encargo, pero se negó a revelar el nombre de la persona o personas que se la encomendaron. En cuanto a Pacheco su presencia tenía la misma finalidad que la de Sierra: convencer a Curro de que se entregara a la justicia y de que no se fuera de la lengua si le trincaba la policía.
-El pobre Curro estaba más solicitado que el besugo en Navidad –comenta Álvarez.
-Bien. Al día siguiente de la agresión, Alfonso Pacheco recoge a Curro por la mañana para acompañarle a un hospital a que le hagan una exploración como le recomendaron en el consultorio médico de la playa. Pacheco pretende llevarle al Centro de la Seguridad Social de Torreblanca, que es el servicio sanitario más cercano, pero no lo hace a petición de Curro que prefiere que le vean en una clínica privada. Atendiendo esa petición, Pacheco le lleva a Castellón a un policlínico donde le someten a diversas pruebas diagnósticas: análisis de sangre y orina, una ecografía, un TAC y una radiografía de tórax. El primer diagnóstico, a falta de confirmación por otras pruebas, es que tiene fracturadas dos costillas, además de magulladuras, pequeños cortes y el labio partido. Aquí es donde arranca el vía crucis de la salud del exsindicalista que cinco días después terminará con su óbito.
-Ahora, sí que estoy hecho un lío. ¿Eso quiere decir que la paliza que le dio el Chato fue el origen de su muerte? –inquiere Ponte.
-De manera directa, no, aunque sí indirectamente. Esas dos costillas facturadas fueron las que, tras el empujón que le propinó Pacheco la tarde de autos, le provocaron el neumotórax que sería el origen mediato de su fallecimiento. En todo caso, no se le puede imputar al Chato la muerte violenta de Salazar. Ah, un dato que se me olvidaba: a pesar de que se lo recomendó la dueña del hostal, Curro no denunció la agresión a la Guardia Civil. Algo en lo que yo, pues era cuando jugaba alguna partida con nosotros, también le recomendé. Entonces no lo entendí pues no sabía que era un prófugo.
-Lo recuerdo –rememora Álvarez-, como también que eso reforzaba tu sospecha de que Salazar no era trigo limpio.
-A toro pasado la lidia es fácil, pero… -Grandal no sigue, piensa que desde que se jubiló su instinto policial se ha enmohecido, quizá tendría que haber investigado a Curro y no habría ocurrido lo que pasó, pero…

PD.- Hasta el próximo viernes en que publicaré el episodio 123. Los árboles no dejan ver el bosque

miércoles, 18 de septiembre de 2019

*** Post info 9. Más que votarles habría que botarles



   La noticia hoy en España, la que abre todos los noticieros televisivos y radiofónicos, así como la que figura en lugar destacado en las portadas de la prensa escrita es que el 10 de noviembre volveremos a votar. Será la cuarta vez en cuatro años que a los españoles nos convocan a las urnas.
   Votar para elegir a los que te van a representar en el parlamento, en España llamado Cortes generales, es una buena señal de salud democrática, pero como decía Horacio en el término medio está la virtud. Y cuando las votaciones son excesivas se devalúan y lo que debería ser indicio de salud democrática se convierte en un preocupante síntoma de que algo anda mal en la vida democrática de un país.
   El hecho de que el presidente en funciones del gobierno español, el líder más votado en las elecciones del pasado abril, no haya sido capaz o no ha querido por cálculo político o vaya usted a saber por qué conseguir una mayoría suficiente para formar gobierno le señala como uno de los culpables de que tengamos que volver a las urnas. Pero no es el único culpable, la culpabilidad hay que repartirla entre los líderes del resto de partidos políticos con representación en la cámara, al menos de los partidos con más peso político. Unos ni siquiera se han sentado a dialogar y otros lo han hecho, pero en un diálogo de sordos. Todos han demostrado ser unos perfectos egoístas, arrogantes e incapaces de cumplir con su trabajo. Unos políticos que no se ganan su sueldo.
   España es una democracia, es algo de lo que no cabe duda, pero nuestros políticos la hacen muy imperfecta. Quizá sea porque la inmensa mayoría de ellos son políticos profesionales desde su juventud. Nunca han ejercido otros trabajos. Viven por, para y de la política; es decir, viven, y muy bien, a costa del sudor de sus conciudadanos.
   A esos políticos más que votarles habría que botarles.