En Madrid el termómetro ya sobrepasa los 30 º Celsius, el calor es insoportable. Por ello me voy a Torreblanca a pasar el verano. Al lado del Mediterráneo la brisa marina atempera la calorina. Debido al viaje esta semana, excepcionalmente, publico el episodio semanal de "Una playa demasiado tranquila" (a la que me dirijo) el jueves. La próxima semana la publicación saldrá el viernes como de costumbre.
Deseo a todos los lectores del blog un feliz verano y espero que el cambio climático sea benevolente con vosotros.
Este blog contiene las novelas de Zacarías Ramo Traver. Un octogenario que no escribe por fama ni dinero, sino contra la soledad. Contiene: “Las dos guerras de Aurelio Ríos”; “La pertinaz sequía”; “Apartamento con vistas al mar “; “Los Carreño. Julio y Julia”; “Los Carreño. Los hijos”; “Los Carreño. El yunque de las guerras”; “El robo del Tesoro Quimbaya”; “Una playa aparentemente tranquila” y “El masover”. Los martes se publica “El masover” y los viernes “Los Carreño. El yunque de las guerras”.
jueves, 21 de junio de 2018
viernes, 15 de junio de 2018
Capítulo 14. La fiesta de la Asunción de la Virgen.- 57. El hombre propone y el destino dispone
Curro Salazar va reponiéndose poco a poco.
Se va sintiendo más animado, con ganas de charlar y de hacer algo más que ver
la tele. Como Anca es la persona que más tiempo pasa a su lado también se ha
convertido en su interlocutora imprescindible. Tantas horas pasadas juntos han provocado
que el exsindicalista, que en su etapa de fugitivo ha ido derivando hacia la
introversión, se vaya abriendo paulatinamente y, aunque sigue sin revelar a la
joven rumana su auténtica identidad, si le está contado muchas páginas de su
vida alterándolas a su antojo para quedar siempre como el chico bueno de las
películas. Hoy le está relatando historias de la niñez en su pueblo natal.
-Entonces,
naciste en la provincia de Cádiz. Yo creía que eras sevillano –comenta Anca.
-En Sevilla
he vivido buena parte de mi vida, pero sí, soy gaditano, exactamente de un
pueblecito que se llama Zahara de los Atunes, una pedanía que pertenece al
municipio de Barbate y que está muy cerquita del estrecho de Gibraltar.
-Zahara, que
nombre tan curioso. ¿Y por qué se llama de los Atunes?
-Porque en
su costa están las almadrabas que son las redes o cercos con que se pescan
atunes.
-¿Y cómo son
las almadrabas? –A Anca la pesca del atún le importa un bledo, pero se ha dado
cuenta de que hablar de sus orígenes es algo que le da vidilla a Curro.
-Como te he
dicho, la almadraba es un arte para la pesca del atún. La más simple es situar
dos barcos a cierta distancia entre los que se cala una red sujetada con un
palangre en la que se recogen atunes y otros peces. Cuando la red está llena,
los pescadores bajan a la misma y seleccionan los atunes más grandes que pueden
pesar hasta doscientos kilos y tras desangrarlos los suben a los barcos.
-¿Y por qué
atunes y no otra clase de peces?
-Porque los
atunes emigran anualmente desde el Polo Norte hasta el Mediterráneo por lo que
tienen que pasar obligatoriamente por el estrecho de Gibraltar. Por eso en la
zona del estrecho es donde están la mayoría de las almadrabas, en pueblos como Zahara,
Barbate, Chiclana de la Frontera, Tarifa, Rota, Conil de la Frontera, La Línea
y hasta el mismo Cádiz.
-Ya que
hablas de los pueblos de esa comarca, ¿también está por allí Jerez de la
Frontera?
-Así es,
chiquilla. Muy cerquita de la zona de la que hablo está la ciudad que tiene en
el vino, el caballo y el flamenco sus tres señas de identidad. Ah, y en los
últimos años se ha añadido otra: la pasión por las motos debida a su mundialmente
conocido circuito donde se corre una de las carreras del Campeonato Mundial de
Motociclismo.
-Eso ya lo
sabía, Vicentín me llevó allí una vez. Lo que quería preguntarte es ¿por qué
hay tantos pueblos en esa parte de Andalucía que se apellidan de la Frontera?
-Eso viene
porque aquel territorio fue durante mucho tiempo la frontera entre el último
reino moro en España, el de Granada, y la Corona de Castilla. Hasta que los
Reyes Católicos en 1492 conquistaron la ciudad granadina.
-Cuanto
sabes, Curro. Da gusto hablar contigo, tienes respuesta para todo.
Curro sonríe halagado, cada vez está más
encariñado con la joven y aunque no ha vuelto a catarla sigue atrayéndole más
que nunca.
-Cuéntame
más cosas de tu pueblo, anda –pide mimosa la joven.
-¿Qué más
quieres que te cuente?
-Yo que sé,
¿cómo es de grande Zahara, cómo Torreblanca?
-Quía, mucho
más pequeño. Debe tener unos mil habitantes, aunque en verano se llena de
turistas porque tiene una playa estupenda, mucho mejor que la de aquí, eso sí
el agua no es tan cálida como la de estas playas.
-¿Y por qué?
-Porque el
mar que lo baña es el océano Atlántico.
-¿Cómo que
el Atlántico? ¿Zahara no está al lado la Costa del Sol que tiene fama de tener
unas aguas muy templadas?
Aunque el bagaje cultural de Curro no es
gran cosa, en la escuela primaria de su pueblo le enseñaron la suficiente
geografía como para ser un erudito en comparación con la supina ignorancia que
en temas geográficos tiene la mayor parte de la juventud de nuestros días. Se
arma de paciencia y le explica a la joven camarera que el estrecho de Gibraltar
es la divisoria entre dos mares, al oeste el Atlántico y al este el
Mediterráneo. Y como la provincia de Cádiz está al oeste del estrecho sus
costas las baña el océano.
-Lo que yo
decía, cuanto sabes. Oye, tengo curiosidad, me he fijado que alguna vez se te
escapan palabras en las que hay ces pero que las pronuncias como eses y lo
mismo hace tu hijo. ¿En Andalucía habláis todos así?
Salazar le cuenta que en Andalucía, con
algunas excepciones, en general cecean en la costa y sesean en el interior. Y antes
de que Anca pregunte en qué consiste la diferencia se la explica.
-El ceceo
consiste en pronunciar el sonido de la zeta o la ce ante i y e en lugar de la
ese. En cambio, el seseo es pronunciar el sonido de la ese en lugar de la zeta
o de la ce ante la e y la i. Yo debería cecear porque es el modo de hablar de
mi pueblo, pero en lugar de eso seseo porque mi madre no era zahareña sino
sevillana y en Sevilla-ciudad se sesea. Además, me críe en Cádiz y en la ciudad,
a diferencia del resto de su provincia, también se sesea.
-Realmente
curioso.
-Si alguna
vez te llevo a mi pueblo –Curro lo ha dicho sin pensarlo y cuando se da cuenta
de sus palabras un ramalazo de lo que quizá podría ser le llena de melancolía
sin saber por qué-, verías lo curiosa que es su habla. Yo creo que al principio
ni entenderías muchas palabras No solo cecean sino que sustituyen la ele por la
ere. En vez de decir alma dicen arma o gorpe en lugar de golpe. Se comen las
eses al final de las palabras que la llevan y la jota y la ge no se distinguen.
Te hará gracia cuando escuches que dicen ustedes en lugar de vosotros, por
ejemplo dicen ustedes sois de Zahara, o venirse a mi casa en vez de veniros a
mi casa. También se comen la d, dicen mirao, planchao, cansao, caena… Ya te
digo, al principio te costará entenderlos, pero también te digo otra cosa: son
buena gente y si haces un amigo lo es para toda la vida.
-Aquí ocurre
algo parecido con la c. La gente del pueblo que mayoritariamente habla el
valenciano y que no se defiende bien en castellano cuando lo habla tiende a
pronunciar las palabras que tienen la ce y la ci como se y si.
-Ya me he
dado cuenta de que aquí hay bastante gente que le da cada patada al diccionario
que tiembla el misterio. Por cierto, lo que no te he dicho es que en Zahara
nació Paquirri, el famoso torero de los ojos verdes y al que cuerneó un toro en
Pozoblanco.
-¡Ahí va, el
que fue el marido de Carmen Ordóñez! –La cultura de las revistas del corazón, a
la que es muy aficionada Anca, sale a relucir.
Y así es como discurren las horas más
plácidas de Curro, en charlas banales y sosegadas con Anca. En muchas ocasiones
los relatos se quedan a medias porque la muchacha ha de atender a sus otras
tareas y ello hace que Curro piense más en su niñez y adolescencia de lo que lo
haya hecho jamás. Su mejoría es patente, el día anterior ya se aventuró a salir
de la habitación. Lo hizo a la caída de la tarde cuando el sol ya no apretaba y
no fue mucho más allá de darse un pequeño paseo por el espigón que hay enfrente
del hostal y cuya dársena meridional sirve de fondeadero al medio centenar de
pequeñas embarcaciones que integran lo que pomposamente llaman Club Náutico
Torreblanca. Se quedó asombrado del aluvión de gente que registraba el paseo
marítimo y de la cantidad de coches aparcados allí donde había un hueco,
incluso la terraza del hostal se encontraba hasta los topes. Preguntó a Anca
por esa inesperada riada de gente en una playa tan tranquila como aquella.
-Es por el
puente de la Mare de Déu d´Agost como
le llaman aquí. Todos los años pasa lo mismo, Curro –La muchacha le ha llamado
por su nombre de pila porque están solos, cuando hay gente delante le trata de
señor Martínez.
-Ah, claro.
En Sevilla –le explica Curro- el día quince de agosto se celebra el rito más
popular del verano. Sacan en procesión a la Virgen de los Reyes que es la
patrona de la ciudad, sale de la Puerta de los Palos de la Catedral y la pasean
alrededor del perímetro de la Seo. Para los devotos es un día grande. Antes de
sacarla, las camareras de la Virgen la visten cuidadosamente eligiendo uno de
los cinco mantos que cuenta el ajuar procesional. Sale de la Catedral a las ocho
en punto, tal es así que la gente dice que en Sevilla solo hay dos cosas que se
hacen puntualmente: la salida de la Virgen y el comienzo de las corridas en la
plaza de La Maestranza.
-¿Y cómo
sabes tanto de esa procesión? No te hacía un meapilas –pregunta con retintín
Anca.
-Si te digo
la verdad, yo nunca he asistido a la procesión ni como espectador, pero mi exmujer
era una devota de la Virgen y no se perdía ni una sola de esas salidas.
-¿Tu exmujer?,
¿te refieres a la madre de Francisco José?
-La misma,
todo lo que tenía de santurrona lo tenía de sosaina en la cama –y como no es un
tema del que le guste hablar, Curro cambia de asunto- Oye, ¿y hasta cuándo
durará todo este gentío?
-El puente
acaba hoy. Mañana, martes, esto estará como siempre, más tranquilo que una
balsa de aceite.
-Pues hoy no
habrá paseo, tanto gentío me incomoda. Hasta el atardecer no salgo de la
habitación –Curro no lo sabe, pero aquí valdría lo del dicho popular: el hombre
propone y el destino dispone.
PD.- Hasta
el próximo viernes
viernes, 8 de junio de 2018
56. Se avecina tormenta
Los empresarios del grupo que lidera Eduardo
Gálvez se han vuelto a reunir. Puesto que hasta el momento Carlos Espinosa, su
enviado para negociar con Curro Salazar, no ha conseguido nada positivo,
resuelven que hay que pasar al plan B. Demorarlo más sería tentar a la suerte,
corren el riesgo de que el exsindicalista pueda ser apresado por la policía o
aceptar otra oferta que vaya contra sus intereses. Por consiguiente, se ponen
en contacto con Grigol Pakelia y le ordenan que ejecute su encargo para lo que
le proporcionan datos que hasta ahora le habían ocultado: quién es el objetivo,
dónde encontrarlo y las demás referencias, que paradójicamente les ha
proporcionado Espinosa, entre la que se incluye una foto actual del antiguo
Conseguidor. Al saber el sitio donde se hospeda Salazar el sicario georgiano
lanza un silbido, resulta que en su primer y único viaje a Torrenostra estuvo pidiendo
una habitación para acostarse con una turista italiana en el hostal donde se
aloja el fulano al que tiene que pasaportar.
Inmediatamente comienza a planear el trabajo.
Lo primero es preparar el viaje, duda entre ir en coche o en un fueraborda como
hizo cuando estuvo allí con Alessia. Al pensar en la italiana también se
plantea en si ir solo o llevar compañía, aunque la duda es breve, se dice que
en una playa en verano una pareja pasa más desapercibida que un hombre
solitario. En cuanto a la manera de liquidar a Salazar tendrá que ser con el
menor ruido posible, para ello prepara su inseparable cuchillo afgano, el lohar, acopla silenciador a la
Griazev-Shipunov GSh-18, pistola de última generación, y saca del equipaje el
cable de fibra que utiliza como arma de estrangulamiento y de corte con el que
asfixiar o degollar hasta la muerte al comprimir las arterias carótidas o la
tráquea. La ventaja de la fibra es que no es reconocida por los detectores de
metales, incluso pasa desapercibida en las revisiones manuales. El problema que
más le preocupa es el plan de fuga. Se trata de un sitio pequeño y con una
población limitada de veraneantes por lo que los rostros desconocidos destacan
fácilmente. Tiene a su favor que en este puente de la Asunción el número de
visitantes aumenta exponencialmente, pero aun así deberá darle muchas vueltas
al plan de escape tras ejecutar el trabajo.
Gálvez no le ha dicho a Espinosa que ha
puesto en marcha el plan B. Y no lo ha hecho porque cree que el CEO malagueño
podría interferir en el trabajo de Pakelia. Ha llegado a esa conclusión por
alguna frase suelta que Espinosa ha soltado en sus últimas conversaciones
telefónicas. Lo que Gálvez ignora es que el malagueño, tras mil dudas y
cavilaciones, está pensando en llevar a cabo un plan B por su cuenta. No está
dispuesto a que el georgiano le chafe la guitarra como diría un castizo. Piensa
que no tendrá demasiados obstáculos para acceder a la habitación de Salazar,
bien directamente o por medio del hijo a quien lo tiene metido en el bolsillo
desde que le prestó la Harley. La cuestión más peliaguda es como liquidar a
Curro. No tiene armas, quizá podría comprar una pistola en Castellón, pero no
conoce los bajos fondos de la ciudad. Al pensar en el arma es cuando se da
cuenta de que no se ha planteado si tendrá las agallas necesarias para cometer
el crimen. Tras pensarlo detenidamente se dice que sí, pero un sí acotado.
Quizá no tenga los suficientes arrestos para matar a alguien apuñalándolo o
estrangulándolo, pero es posible que sí los tenga para liquidarlo por otros
medios, por ejemplo por medio de un veneno o poniendo una bomba en su coche. La
idea de la bomba la desecha de inmediato, lo ignora todo sobre explosivos, por
lo que usar un veneno comienza a tomar cuerpo en su mente.
Otro de los que negocian con Curro, Alfonso
Pacheco, ha terminado contaminándose de la radical aversión que siente su mujer
por el gaditano por lo que comienza también a compartir la idea que tanto
repite Macarena de que muerto el perro se acabó la rabia. Su problema es que le
faltan más arrestos que a Espinosa para llevar adelante el plan de extinción de
una vida humana. Le gustaría que Salazar desapareciera del mapa, pero se ve
incapaz de ser él quien lo haga desparecer. Se pregunta si su esposa tendrá el
coraje que a él le falta. Posiblemente sí, pero no se arriesga a preguntárselo,
cualquier tipo de respuesta que le diera Macarena podría poner en peligro su
estabilidad conyugal. También se plantea si sería conveniente dialogar con
Sierra sobre todo esto. No está seguro de cuál podría ser la respuesta de su
colega, piensa que los homosexuales, en el supuesto de que Sierra lo fuera, es
posible que realicen unos razonamientos que discurran por otras vías diferentes
a las suyas, aunque tampoco está tan convencido de que eso sea así. Al final,
de tanto darle vueltas al problema en que se ha convertido Salazar termina con
dolor de cabeza. Se toma un analgésico y se acuesta con la vista fija en su
mujer que parece dormir plácidamente. “¿Es el sueño de los que tienen la conciencia
tranquila o de los inconscientes?”, se pregunta Pacheco.
El socio de Pacheco en la negociación con
Curro, Jaime Sierra, anda navegando por la red a falta de mejores cosas que
hacer. Ha tecleado caso ere para ver
en qué estado está la instrucción del sumario. No hay nada nuevo, pero un
enlace le lleva a un titular del periódico Libertad Digital que, aunque ya
conocía, consigue volver a crisparle como cuando lo leyó por primera vez: Nuevo macrocaso de corrupción en Andalucía:
delito masivo en la Agencia IDEA. La entradilla de la información ya es
demoledora: La Agencia IDEA es el perejil
de casi todas las salsas de los diferentes macrocasos como los ERE, Invercaria
y el caso de los avales. Desde ella se ha orquestado la financiación de las
diversas operaciones presuntamente delictivas que están siendo investigadas por
los tribunales. Ahora la propia Agencia IDEA va a ser investigada por un
presunto delito masivo en su financiación, nada menos que de 4.315 millones de
euros…. No sigue leyendo, él mejor que nadie sabe lo que viene a
continuación, como no va a saberlo si dirigió la agencia durante cerca de siete
años. La información le lleva a pensar en su negro futuro penal como más de uno
comience a contar lo que realmente pasó. Y uno de ellos, posiblemente el que
más daño puede hacerle, es Salazar. “Si al menos Curro atendiera a razones y
aceptara nuestra oferta podría estar a salvo, pero si la rechaza, ¿qué puede
pasar”, se pregunta. “Puede pasar de todo”, se responde. “Quizá tenga razón
Macarena y lo más seguro sería que Curro no pudiese declarar”, piensa.
Otro implicado en el caso ERE, Juan Antonio
Almagro, le ha vuelto a instar al Chato de Trebujena que es hora de volverse a
Sevilla.
-Pepillo
tienes que volver, sí o sí. Como te quedes un día más tendrás que costearte el
hotel por tu cuenta.
La respuesta del antiguo púgil es que lo
tiene decidido: mañana intentará dar a Curro el último aviso de lo que le puede
pasar si no mantiene la boca cerrada. Y si no consigue hablar con él pues
adiós, muy buenas.
Rocío Molina también tiene un patrón que le
aprieta las tuercas, su billetera. Está prácticamente vacía. Por eso tiene
claro su plan de acción: “Mañana, con Anca o sin ella me voy a colar en la
habitasión de Curro y le voy a sacar a ese cabrón la guita que me debe aunque
tenga que sacarle los ojos. Por estas que son cruses”, se dice.
Francisco José está en las mismas que la
exnovia de su padre. “Me vuervo a Sevilla de toas, toas. Er cabrón de mi señor
padre tendrá que sortarme los talegos que tanta farta nos hasen. Y le voy a
aconsejar otra ves que lo mejor será que haga caso a Espinosa y que se largue a
un país de guiris, que allí nadie hará por él. Pero que si no quiere irse, que
haga lo que le sarga de los cojones, pero que suerte la tela”.
Anca no tiene los problemas de los que
intentan presionar a Salazar, los suyos son de otra índole. Como tantas veces
ocurre con los hijos, la opinión de su madre que es partidaria de que continúe
el noviazgo con Vicentín, ha provocado en la joven la reacción opuesta. Está decidida,
va a dejarle. No soporta ni un día más la presión de los celos. Su novio ha
convertido su existencia en un sinvivir. Y cada vez se pone más violento.
Terminará haciéndole daño y no está dispuesta a que eso pueda pasar. Su madre
ha llegado a decirle que el dolor de una bofetada pasa, pero que el papel en el
que se oficializa que el maltratador es tu marido permanece. Anca, cuya cultura
es muy primaria, desconoce el movimiento Me
Too pero ello no es óbice para que sea una feminista, aunque ella lo
ignora, que no está dispuesta a que nadie le imponga a la fuerza algo con lo
que no esté de acuerdo. Y mucho menos que le pongan la mano encima. “Hasta ahí
podríamos llegar, que ese baboso intente pegarme que le doy una patada en los
huevos que se los pongo por corbata”. Cuando resuelve decirle sin andarse por
las ramas que le va a dejar la reacción de Vicentín es poco menos que
apocalíptica. Ruega, suplica, llora, insta, exige y termina con toda clase de
amenazas: contra ella, su familia, sus amigos y, por último, contra el andaluz
Martínez al que acusa de ser el cerebro en la sombra que ha influido en Anca
para su determinación.
-¡Si tú no
vas a ser mía, no lo serás de nadie y menos de ese viejo chocho de Martínez.
Esto no va a quedar así, lo juro por mis muertos!
Todos los presagios apuntan en la misma
dirección: se avecina tormenta.
PD.- Hasta
el próximo viernes.
viernes, 1 de junio de 2018
55. Paquito el Chocolatero
La patrona del hostal se para un momento
para coger aire, está sofocada. Entre la calorina que hace en este día agosteño
y el ir y venir de los clientes que abarrotan el establecimiento no tiene un
segundo para descansar. Para consolarse piensa en el buen dinero que va a
ingresar con el puente, pero le puede más el cansancio y se dice que ojalá pudiera
hacer realidad aquello de perdono el huevo por el coscorrón. Tras el desahogo sonríe
burlándose de sí misma y retoma la tarea de revisar el servicio. Se sorprende
al encontrar a Anca, que debería estar preparando las mesas para la cena,
inmóvil y con la mirada perdida en Dios sabe dónde. Le extraña porque la joven
rumana es diligente y no le hace ascos al trabajo.
-Anca, ¿se
puede saber qué te pasa?
La camarera da un respingo como si despertara
en ese momento.
-Nada,
estaba pensando.
-Pues no te
pago por pensar. Y esas mesas no se van a componer por sí solas. ¿Tienes la
regla? –A la dueña le cae bien la joven, es trabajadora y su rotunda
arquitectura alegra la vista a los clientes lo que siempre es bueno para el
negocio.
-No… -La
chica opta por sincerarse, sabe lo cotilla que es su jefa-. Es que tengo
problemas con mi novio.
-Tranquila,
eso pasa en todos los noviazgos, hay ratos buenos y otros que lo son menos. Al
final, ya verás como todo acaba solucionándose. Y ahora, concéntrate en lo que
haces. Hoy y mañana tenemos mucho tajo por delante, el martes podrás descansar.
La joven retoma su tarea con diligencia,
pero en cuanto la señora Eulalia desaparece de su vista sigue haciendo el
trabajo pero mecánicamente, su cabeza está en otra parte. Hace días que no
piensa en otra cosa: su relación con Vicentín. La historia viene de lejos, pero
en los últimos tiempos el problema se ha acentuado de manera alarmante. Su
novio siempre fue celoso y posesivo, pero lo de este verano supera todas las
marcas, tanto que se ha vuelto insoportable. Últimamente está obsesionado con
el pobre señor Martínez, precisamente ahora que el dolorido andaluz no está en
condiciones de desnudarla como si hizo antes. Sea por su obsesión con Martínez
o porque lo de que le puedan poner los cuernos es algo que le vuelve loco, está
literalmente insufrible y ha hecho del noviazgo una bronca cotidiana, un
continuo torrente de reproches y hasta de vejaciones. El tormento de los celos
ha convertido a Vicentín en otra persona: la espía, la controla, la zahiere y
en un par de ocasiones hasta le ha levantado la mano. La situación ha llegado a
tal extremo que se ha planteado si no sería mejor dejarlo porque es un
sinvivir. Hace unos días se lo insinuó a su madre. El resultado es que ahora
los reproches se han duplicado: los de su novio y de su progenitora. Ésta no
quiere oír hablar de que rompa con uno de los mejores partidos del pueblo. Le
ha insistido hasta la saciedad que si quiere ser alguien en Torreblanca, si
quiere que la traten como a una verdadera señora el único camino es casarse con
el hereu de los Fabregat. Por lo que
el último consejo materno ha sido rotundo:
-Hija, capea
el temporal como puedas y espera tiempos mejores que seguro que llegarán.
Pese a la postura de su madre, Anca sigue
llena de dudas. Es más, piensa que si tuviera dinero ya lo habría dejado y
posiblemente hasta se habría ido de allí porque está del pueblo y de los
cotilleos de las chafarderas hasta la coronilla.
El otro polo de la pareja está apostado,
como suele hacer los días festivos, en la terraza del hostal donde pasa las
horas muertas dándole al coñac o a lo que se tercie y de vez en cuando
jugándose los cuartos al guiñote, el guiñot
en valenciano, un juego de cartas similar al tute y emparentado con otros como
la brisca o el arrastrado. Cuando no ve a su novia sirviendo en el comedor o en
la terraza, en su cabeza solo anida un pensamiento: “¿Qué estará haciendo esa
mala puta? Seguro que está riéndole las gracias al mamón del andaluz. Como me
ponga los cuernos, lo juro por…, por mis muertos que le parto la cara a
hostias. Y al chulo ese me lo cargo. Vaya si me lo cargo, como me llamo
Vicente”. Como todos los fanfarrones trata de armarse de un valor que es dudoso
que posea. En esas está cuando alguien le posa una mano en el hombro.
-Vaya,
Vicentín, que casualidad, tú por aquí –si el joven no estuviera tan ensimismado
en sus obsesiones podría haberse dado cuenta del tonillo irónico de Pedro
Ramo-. ¿Cómo están tus padres?
-Hola,
Pedro. Bien, mi madre quejándose como siempre, pero bien.
-Ya sabes lo
que se dice: mujer enferma, mujer eterna. Al final tu madre nos enterrará a
todos. ¿Hoy no tienes partida de guiñot?
-Estoy
esperando a mi amigo José Luis.
El diálogo lo corta Ramo cuando ve llegar a
sus amigos del dominó que ya le están llamando.
-Ahí están
mis compañeros. Te dejo. Saluda a tus padres de mi parte.
La partida de los jubilados transcurre como
la mayor parte de los días, con las burlas de los ganadores y los mutuos
reproches entre la pareja perdedora. La charla postpartida acaba centrándose en
la gran cantidad de forasteros que hay en la playa en este puente de la
Asunción.
-Pasa igual
todos los veranos –comenta Álvarez-, al menos desde que recuerdo. Cómo el día
de la Asunción caiga en lunes, martes, jueves o viernes se convierte en el
puente con más millones de desplazamientos del año.
-O sea, que
solo el miércoles libra que no haya puente –apunta Grandal.
-Y aun así.
Ten en cuenta que agosto es el mes de vacaciones por excelencia y una fiesta
que se celebra justo en su mitad es un señuelo irresistible para que el
personal salga de las ciudades –precisa Álvarez.
-Y qué mejor
lugar que irse unos días al mar –añade Ponte.
-Al quince aquí
le llaman la Mare de Déu de Agost y
era uno de los contados días en que la gente del pueblo bajábamos a bañarnos
–rememora Ramo.
-¡No
fastidies! ¿Tus paisanos no venían al mar los fines de semana teniéndolo tan
cerquita? –pregunta sorprendido Grandal.
-¡Qué va!
Cuando yo era un crío, estoy hablando de hace setenta años –recuerda Ramo-
bajábamos solo a la playa en días contados: en San Juan, San Jaime, San Pedro,
la Virgen del Carmen y la Virgen de Agosto. Lo cierto es que en el pueblo
vivíamos de espalda al mar. Lo de veranear y bañarse era considerada una
costumbre de señoritos y de gente de la ciudad.
-Oye, Pedro,
¿y este año también saldrá la fanfarria esa de otros años y los que tiran
cohetes y petardos? –pregunta Álvarez.
-Supongo que
sí. Lo del correfoc es una costumbre
muy arraigada. Ya sabéis que a los valencianos lo de la pólvora nos gusta más
que a un tonto un lápiz.
-Explícanos
que es eso del correfoc -quiere saber Ponte.
-El correfoc, correfuegos en castellano, es
una manifestación popular propia de los pueblos del arco mediterráneo en la que
un grupo de personas disfrazadas de demonios, o sin disfrazar, desfilan por las
calles corriendo, bailando y disparando fuegos artificiales. Hay años que
también llevan el toro de fuego que es un armazón metálico, que imita la forma
de un toro, sobre el cual se coloca un bastidor con cohetes y petardos. Es
transportado por una persona que corre persiguiendo a la gente asustándola con
las chispas y buscapiés que va soltando. A ello se une una charanga que alegra
el festejo tocando pasodobles y canciones populares.
-Supongo que
en el repertorio de la charanga no faltará Paquito el Chocolatero –apunta
Álvarez.
Para Grandal al que, como decían de Napoleón,
la música le parece el menos molesto de los ruidos, lo de Paquito el Chocolatero
le suena a broma, por eso pregunta:
-¿Qué coño
es eso de Paquito el Chocolatero?
Ramo ve ocasión de lucir su conocimiento de
la cultura popular de su tierra y le explica que Paquito el Chocolatero es un
pasodoble compuesto en 1937 en Cocentaina, un pueblo alicantino famoso por sus
fiestas de Moros y Cristianos, por un músico local llamado Gustavo Pascual.
Desde entonces no hay fiesta popular valenciana en que la composición no se
toque. Y se ha popularizado de tal forma que según un informe de la Sociedad
General de Autores fue la pieza musical más interpretada en vivo durante el año
2007 y la composición española más tocada en el mundo. Todo un fenómeno.
-Y a todo
eso, ¿quién coño era el tal Paquito el Chocolatero? –quiere saber Grandal.
-Un cuñado
del autor llamado Francisco y de profesión chocolatero al que el músico dedicó
su pasodoble.
-O sea, que
es más que posible que nadie recuerde quien fue el autor de la música, pero
todos saben que existió un tal Paquito chocolatero. Así se escribe la historia -remacha
Grandal.
-Eso ha
pasado más veces –pontifica Ponte que a veces se pone en plan erudito-. Hay
personajes que en su día fueron unos verdaderos quídams, personas absolutamente
desconocidas y de poco valer, pero que por el hecho de ser referente de una
obra de arte hoy todo el mundo las conoce. Por poner un ejemplo: posiblemente
cuando Lisa Gherardini vivió fue conocida por muy poca gente, pero al pintarla
Leonardo de Vinci como la Mona Lisa hoy es universalmente conocida.
-Oye, ¿y por
qué el correfoc y las charangas no
montan su juerga mañana que es el día de la fiesta? –pregunta Grandal.
-Porque en
esta tierra decimos que de la festa la
vespra –explica Ramo-. Literalmente:
de la fiesta, la víspera. Porque es en la víspera cuando se puede celebrar que
al día siguiente no hay que trabajar y en cambio habrá alegría, jolgorio y,
como dice la gente joven, buen rollo.
PD.- Hasta
el próximo viernes
Enlace para quien
quiera oír Paquito el Chocolatero. Duración: 3,06 m.
https://www.youtube.com/watch?v=f7JzWQiBx5I
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