viernes, 23 de marzo de 2018

45. En vísperas del Ferragosto


   El 15 de agosto, el Ferragosto de los italianos, es una fiesta de carácter laico en la península transalpina, en cambio en España se caracteriza por la celebración de un sinfín de festejos en honor a las diferentes advocaciones de la Virgen María. Ello no es óbice para que también haya toda clase de actos y manifestaciones civiles: regatas de piraguas, exposiciones de arte, exhibiciones de deportes rurales e incruentas batallas de moros y cristianos. También es la fecha en la que Amadeo Ballarín prometió a su mujer que volvería a Huesca.
-¿Pero de verdad tienes que irte, no puedes estirarlo una semanita más? Piensa en el gilipollas de tu yerno y verás cómo encuentras razones para quedarte –sugiere Álvarez maliciosamente.
-Ya me gustaría, Luis, pero le prometí a Asunción que el día de su onomástica estaría con ellos. Siempre hemos celebrado ese día en familia y no voy a cambiar la costumbre por el mala sombra de Manel.
-¿Quién coño es Manel? –inquiere Ponte.
-Mi yerno. Fue bautizado como Manuel, pero desde que se ha hecho independentista está emperrado en que le llamemos Manel.
-Y viviendo en Huesca, ¿de qué coño es independentista? –quiere saber Grandal.
-Es independentista catalán porque, aunque nació en Huesca, su familia proviene de Tamarite de Litera, un pueblo oscense que está enclavado en la denominada Franja de Aragón y donde se habla el catalán.
-El mundo de los soplapollas es inabarcable –sentencia Grandal.
-¿Y qué vamos a hacer si te vas? Nos quedaremos sin poder jugar al dominó –se lamenta Álvarez.
-Bueno, ya encontraréis un cuarto. Aquí hay más gente que juega –apunta Ballarín.
-Pero casi todos son unos muermos de cuidado.
   Esa misma tarde los cuatro jubilados reciben una visita inesperada.
-A las buenas tardes, caballeros –saluda el viejo que se ha acercado hasta la mesa.
-Hombre, Pedro, ¿pero qué haces tú por estos lares? –es Ponte quien responde al saludo del recién llegado-. Os presento a mi buen amigo, Pedro Ramo. Somos vecinos de barrio.
   Tras invitar a Ramo a que se siente con ellos, Ponte se interesa por los motivos de que su vecino esté en Torrenostra.
-Es que nací aquí. Soc un torreblanquí, como diría un paisano. Y tengo una casa junto al mar. Lo raro no es que yo veranee en Torrenostra, lo que sí es sorprendente es que lo hagas tú.
   Ponte explica a Ramo los motivos por los que está pasando el mes de agosto allí.
-A ti te tengo visto por la playa –interviene Álvarez-. Recuerdo un par de veces que fui a la terraza de El Perero y estabas jugando al dominó.
-No es raro, solía jugar allí todas las tardes. Y digo solía porque ya no es así. Teníamos montada una partida desde hace muchos años, pero la edad no perdona y unos por unas causas y otros por otras al final me he quedado sin compañeros para jugar. Precisamente, me he acercado hasta aquí para ver si encontraba con quien echar una partidita.
-Vienes como anillo al dedo. Ya tenéis a mi sustituto –anuncia Ballarín.
   Álvarez explica al vecino de Ponte que Ballarín debe volver a Huesca y que les hará falta un cuarto para completar el imprescindible cuarteto.
-No sé si estaré a vuestra altura –comenta modesto Ramo-. ¿A qué hora comenzáis?
-Sobre las cuatro y media más o menos.
-Pues entonces hasta mañana. Ahora me voy que me esperan mis nietos.
   Tras partir Ramo, Ponte cuenta a sus amigos algo más de su vecino del barrio de Gaztambide.
-Vive en mi misma manzana aunque en diferente calle y alguna que otra vez nos hemos emparejado llevando los carritos de nuestros nietos. También he jugado al dominó algunas veces con él en el Centro de Mayores de Chamberí al que voy poco porque me pilla lejos. Es buena gente.
-¿Qué edad tiene? –quiere saber el cotilla de Luis.
-Es de mi quinta. Otro jovencito, vamos.
-¡Anca! –Ballarín llama a la camarera que se ha asomado a la puerta de la cafetería-. Por favor, sirve a estos amigos lo que quieran que habrá que celebrar mi despedida.
-¿Ya se va, don Amadeo?, ¿tan pronto? Todavía queda mucho verano –A la camarera le caen bien los viejos, no es que den grandes propinas, pero son clientes fijos, nunca se propasan y dan poca guerra.
-La obligación es antes que la devoción, hija. Es el santo de mi mujer.
-Y uno de los tres jueves del refrán –añade Álvarez que recita-. Tres jueves hay en el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión.
   En cuanto Anca se va por las bebidas Jacinto, que no desperdicia la ocasión de meterle una puya a Álvarez, le corrige:
-Luisito, en lo que atañe al santoral estás más verde que una papaya. El día quince de agosto es la Asunción de María y puede caer en cualquier día de la semana, de hecho este año cae en lunes. El jueves del refrán que has mencionado es el día de la Ascensión del Señor que se celebra en Pascua. Jesús ascendió al cielo, María es ascendida, pues ella no es Dios.
-¡Joder con el exseminarista! –se cachondea Álvarez.
    Cuando vuelve Anca con la comanda, Ponte le pregunta:
-Niña, ¿cómo está el señor Martínez?, ¿mejoran sus fracturas?
-Está mejor, pero todavía le duelen y duerme malamente pues según la postura que adopta le dificulta la respiración.
-¿Sabes si al final presentó la denuncia de su agresión ante la Guardia Civil? –pregunta Grandal.
-No estoy muy segura, don Jacinto, creo que no.
   El excomisario mueve la cabeza en gesto negativo y murmura entre dientes:
-Ese tipo no es trigo limpio, tan cierto como me llamo Jacinto.
   Al tiempo que discurre este diálogo, en Alcossebre Rocío Molina, como no la dejan visitar a Salazar, trama como podría conseguir hablar con su antiguo novio para reclamarle los dineros que en su día le prometió. Previo pago de un pequeño soborno, ha tirado de la lengua a una de las empleadas del hostal y se ha enterado de varias cuestiones. La principal es que solo su hijo y las camareras acceden al cuarto del exsindicalista. Puesto que su relación con Francisco José no puede ser peor, únicamente le queda la opción de servirse de alguna de las chicas de servicio. También le cuentan que entre todas ellas es la llamada Anca la que mayormente atiende las necesidades del dolorido Curro. Y que la rumana tiene fama de ser una desvergonzada a la que le gusta mucho el dinero. “Tendrá que ser Anca -se dice- la que me sirva para contactar con Curro”.
   Aquella tarde cuando Anca termina su jornada de trabajo, que como en tantos días ha sobrepasado con creces las horas reglamentarias, encuentra a Rocío que parece esperarla. La joven camarera intenta esquivarla, pero la andaluza se le planta delante.
-Perdona, Anca, pero tenemos que hablar. Será solo cuestión de unos pocos minutos. Y podría ser interesante para ti, podrías ganar un dinero fásil.
   Lo del dinero fácil es lo que decide a la joven rumana a aceptar la invitación de la andaluza.
-Vamos a sentarnos en cualquier sitio que no esté muy concurrido y hablamos –sugiere Rocío.
   La rumana lleva a la andaluza a un paseo que está a espaldas de las calles que dan al mar, los llamados Jardines de Cabrera, donde se sientan en uno de los bancos de madera a los que dan sombra unas moreras de denso ramaje. Rocío ha elaborado una historia con la que trata de convencer a la joven.
-Verás, Anca, se trata de una historia complicá, pero voy a intentar resumirla. El señor Martínes –ha optado por no revelar la verdadera personalidad de Salazar- y yo fuimos novios casi seis años. Durante ese tiempo compartimos muchas cosas, entre otras montamos una peluquería para lo que pedimos un crédito hipotecando para ello un piso de mi propiedá. Las mensualidades de la hipoteca las pagábamos a medias. Pues bien, desde hase bastantes meses Martínes ha dejado de abonar las mensualidades con lo que tengo que afrontar yo todos los pagos. Y ha llegao un momento en que ya no me queda pasta, en el banco me han dicho que tendrán que ejecutar la hipoteca y me voy a quedar en la calle. Por eso estoy aquí, pa pedirle a Martínes que me abone lo que me debe. Esta es mi triste historia y a buen seguro que estás pensando: ¿y a mí que me va y que me viene todo eso?
   Anca no contesta, sigue mirando a la andaluza con recelo. Visto lo cual, Rocío sigue con su falso relato.
-Verás. Solo he podido hablar con Martínes una ves, antes de lo de la palisa, y me prometió que me daría el dinero nesesario para resarsirme de lo que me debe y además de que me adelantaría la cantidad sufisiente pa las mensualidades de la hipoteca de lo que resta de este año. Como no he vuerto a verle no me ha podio haser efectivas esas cantidades que se asercan a los veinte mil euros –Roció ha soltado una cifra a voleo-. Lo que te pido es que me fasilites un encuentro con Martínes y como el que argo quiere, argo le cuesta, estoy dispuesta a recompensarte ese favor. ¿Qué te paresen sien euros?
-¿Cien euros?, por esa cantidad no muevo ni un dedo. Si mi patrona se entera de que te he dejado subir a la habitación de don Francisco, con lo estricta que es, puede ponerme de patitas en la calle. No voy a arriesgar mi trabajo por esa miseria.
-¿Y dosientos?

PD.- Hasta el próximo viernes

viernes, 16 de marzo de 2018

44. Al que no tenga paciencia que le den


 
   El hijo de Salazar está que flipa con la moto que le ha dejado Carlos Espinosa para que pueda ir a visitar a su padre sin tener que coger el bus. El CEO malagueño aprovecha la euforia del muchacho para llevar el agua a su molino.
-Por cierto, hablando de tu padre…-Espinosa le cuenta al joven la oferta que ha hecho a su progenitor de marcharse al extranjero como medio para eludir la acción de la justicia-.Tú podrías ayudarme a convencerle de que es la mejor opción que tiene. Se lo pagaríamos todo y no tendría que preocuparse de nada.
   La idea de que el autor de sus días se vaya al extranjero no provoca en Francisco José el impacto que Espinosa esperaba. El propio joven no tiene nada claro que sea algo bueno o malo, por eso su respuesta no es la que esperaba el ejecutivo malagueño.
-No sé qué desirte –dice a lo que añade una pregunta que a Espinosa no le gusta ni un pelo-. ¿Y cuánto tiempo tendría que estar fuera?
-En principio, hasta que se termine el proceso judicial del caso.
-¿Y eso para cuándo se espera? –insiste el joven.
-Para fin de este año se cree que puede terminarse la instrucción del caso, luego el tribunal que tenga que juzgarlo dictará la fecha de apertura del juicio oral.
-Eso der juisio oral, ¿qué es?
   Espinosa se arma de paciencia, el muchacho da la impresión de ser uno más de esa juventud que más allá del grupo musical de moda parece no muchos más conocimientos.
-El juicio oral es la última fase de un proceso penal que se desarrolla una vez concluida la fase de instrucción y la de acusación provisional, sin olvidar que una vez que se haya dictado sentencia cualquiera de las partes podrá recurrir ante instancias superiores.
-No he entendido ni jota.
-Te lo explico de otra forma. Es la fase en la que se practican las pruebas y se presentan las alegaciones ante el tribunal para que éste dicte sentencia.
-Ah –Parece que esa explicación sí la ha comprendido-. Y lo de que cuarquiera de las partes puede recurrir la sentensia ante instansias superiores ¿quiere desir que er caso puede presentarse a otro tribunal?, ¿puede llegar hasta ese que hay en Madrid?
-Supongo que te refieres al Tribunal Supremo. Sí, podría llegar al Supremo –Espinosa se guarda de explicarle que todavía quedaría una instancia superior, el Tribunal Constitucional.
-Pues como dise don Juan Tenorio, cuan largo me lo fiais –sentencia Francisco José.
   La respuesta sorprende a Espinosa. Que el joven salga con la cita de una obra clásica, El Burlador de Sevilla, no se compadece con la ignorancia que ha mostrado hasta ahora. En ese momento decide no seguir por esa vía y cambia de tema.
-Bueno, la justicia, como tantas cosas en la vida, puede tener dos velocidades, una lenta y otra más acelerada… Y hablando de aceleración, me han comentado los de la agencia de alquiler de motos que posiblemente para mañana van a poner a mi disposición una Harley-Davidson Road King Classic. ¿Has montado alguna vez una Harley?
-Ojú, una Harley, la reina de las motos, lo que daría por montar en una.  
   Otro de los que esperan volver a ponerse en contacto con Salazar es Pepillo Jiménez pues tiene la impresión de que solo ha cumplido la mitad del encargo que le hizo Juan Antonio Almagro, dado que no tuvo tiempo de dejarle bien claro lo que le podía ocurrir si se atrevía a largar más de lo debido. No se ha atrevido a volver a Torrenostra por si alguien le reconoce y lo denuncia como autor de la agresión. A lo más que se ha arriesgado es a llamar por teléfono al hostal donde se aloja Curro y preguntar por él. La respuesta ha sido escueta:
-Lo siento, pero el señor Martínez no puede ponerse.
   Jiménez no es hombre de mar, como mucho podría ser de río porque el Guadalquivir discurre por el término municipal de su pueblo natal, pero ni siquiera eso. Y si estás en una playa y no te bañas o al menos no tomas el sol, como le ocurre al que en el deporte de las doce cuerdas fue conocido como el Chato de Trebujena, el resultado no puede ser otro: el aburrimiento. Mata las horas dando paseos por las veredas que bordean las playas y calas de Alcossebre. También se pasa sus buenas horas tomando copas y alguna que otra tapa en los bares, cafeterías y chiringuitos que tanto abundan. Hay días que se pasa de tragos y vuelve al hotel con una media moña, cuando eso ocurre, al menos esas noches duerme a pierna suelta. Aún con todo eso se aburre miserablemente. Una tarde que está tomando un fino en una terraza, alguien pronuncia a media voz su nombre de guerra.
-Tú eres er Chato de Trebujena, ¿verdad?
   Pepillo se vuelve raudo y con cara de malas pulgas, como si le hubieran mentado a su madre. La desconocida, pues de una mujer se trata, al ver el gesto hosco del hombre se apresura a explicarse:
-Te he reconosio porque yo también soy trebujenera. Me llamo Rosío Molina y soy de la familia de los Arquelaos. Vivíamos ar final de la calle der Arrumbador.
   Al oír la explicación el gesto ceñudo de Jiménez se mitiga. No parece que sea alguien que le pueda relacionar con la fechoría que le hizo a Salazar. Aun así, desconfiado, lo que hace es formular una pregunta que no parece venir al caso:
-¿Y cómo una trebujenera de la calle der Arrumbador en vez de zezear sesea?
-Porque hase la tira de años que vivo en Sevilla y ya sabes lo que se dise: to se pega menos la hermosura. Además, no todos los gaditanos cecean, tengo un amigo que es de Zahara de los Atunes y sesea.
-Bueno, hay gente pa to. ¿Y zi no es indiscrezión que hazes en este culo der mundo y tan lejos de Zevilla?
   Rocío fabula con absoluta naturalidad.
-He venio a ver a un amigo que está enfermo, presisamente er que es naturá de Zahara.
   Aunque Pepillo no tiene demasiadas luces sí las suficientes para sumar dos y dos: sabe que Curro es zahareño y que está en el pueblo contiguo, luego blanco y en botella. El Chato no lo duda y decide disparar un tiro a ciegas a ver que saca.
-¿Por un casua, tu amigo enfermo no zerá Curro Zalazar?
   Rocío no esperaba esa pregunta, pero como tampoco es lerda comienza a atar cabos: “¿Qué hase un exboxeador trebujenero a unos pocos quilómetros de donde le dieron la palisa a Curro? No puede ser casualida”. De momento no sabe qué hacer ni qué contestar. “Si le pegó a Curro también podría agredirme a mí, pero ¿por qué tendría que haserlo? Yo no le he hecho nada, ni siquiera me conosía…”
-¿Qué te pasa quilla, ze te ha comío la lengua er gato? –insiste Pepillo al ver que la mujer no responde.
   “Argo tengo que desirle. Si le digo que no es Curro lo más seguro es que no se lo crea. Si le digo que sí, ¿qué puede pasar?”. Tras pensarlo, Rocío decide hacer de la necesidad virtud y opta por contar la verdad.
-Pues sí, mi amigo enfermo es Curro Salasar. Y tú, ¿de qué le conoses?
   Las cañas se han vuelto lanzas. Ahora a quien le toca meditar la respuesta es a Pepillo. “Chato, te has columpiao. No tendrías que haberle hecho esa pregunta. Nunca aprenderé. Zeguro que está pensando que acaba de descubrir al autor de la paliza, pero… si es verdá que está aquí para cuidar ar Curro eso supone que está en contacto con él….Me puedo enterar de cómo está ese pringao”.
-La verdá es que solo le conosco de referenzias. ¿Y cómo está de sus males?
-¿Cómo sabes que está enfermo; mejor dicho, bardao de la palisa que le dieron? –pregunta suspicaz la mujer.
-Porque tenemos un amigo común que zi le conoze personalmente y que ha zío quien me lo ha contao.
   Rocío está convencida de que el Chato miente, pero como no tiene claro que rédito puede sacar si le aprieta las tuercas lo deja correr. Si se le ocurre algún modo de sacarle punta al exboxeador ese será el momento de apretarle los machos. Los dos paisanos se despiden amigablemente, sin concretar nada respecto a futuros encuentros. Ambos tienen sus motivos para ello.
   Otro que también está al pairo de los acontecimientos aunque no es conocedor de lo que está pasando con Salazar, es Pakelia. El sicario georgiano por ahora solo tiene un trabajo muy liviano: llamar a mediodía a un móvil y preguntar si cenan esa noche. Hasta el momento la respuesta ha sido la misma: no. Pakelia, que desde que estuvo en las Spetsnaz rusas está entrenado para esperar el momento propicio de atacar, se lo toma con filosofía y procura llenar su mucho tiempo libre. Por las mañanas las dedica a cuidar su musculoso cuerpo, por las tardes se va a la playa y las noches las pasa en las discotecas y bares de copas de la zona. Hasta ha ligado un par de veces: con una alemana y una francesa. Aventuras de una noche y poco más. Piensa que nunca ha tenido una misión tan relajante y relajada y por él puede durar lo que resta del verano. Solo le preocupa que pueda toparse con alguien que le conozca, algo que es posible en aquella babel veraniega que son Las Villas de Benicássim.
   Mientras, Curro sigue reposando en su habitación en la que recibe las atenciones de Anca, que ha mostrado ser una solícita enfermera, y esporádicamente las visitas de su hijo. Postrado en su cama piensa en su situación y en todos los que desean negociar con él y se dice: “Los demás pueden esperar y al que no tenga paciencia que le den”.

PD.- Hasta el próximo viernes

domingo, 11 de marzo de 2018

*** Guía para seguir: “Una playa demasiado tranquila”



   Un lector me ha preguntado por qué no he insertado en el blog, al igual que en anteriores novelas, una guía que ayude a seguir la narración que estoy publicando. A fuer de sincero tengo que decir que no lo había hecho porque no estaba seguro de que fuera necesario. El mencionado internauta, a quien doy las gracias, me comenta que sí la considera útil pues es un instrumento al que acudir para recordar quien es determinado personaje o cual es el significado de unas siglas.
   Siguiendo la recomendación del lector acabo de incluir a la derecha del cuerpo central del texto y debajo del epígrafe de Páginas la “Guía para seguir “Una playa demasiado tranquila”. En ella se relacionan por orden alfabético los nombres de los personajes más importantes de la novela, los de las localidades y lugares más frecuentemente citados, así como el significado de siglas y nombres de entidades.
   En la medida que aparezcan nuevos personajes, lugares o entidades iré actualizando la guía.