viernes, 10 de noviembre de 2017

Capítulo 7. Conjuras de tres al cuarto.- 26. Casi prefiero el plan B



   No todas las camarillas que se han conjurado para negociar con Salazar han dedicado mucho tiempo en diseñar un plan B por si el A fracasa. Es el caso de la que ha organizado por su cuenta Juan Antonio Almagro, que en el último momento se dio de baja del grupo de Felipe Muñoz por no estar de acuerdo con el pacto pergeñado por el mismo. El exconsejero se ha rodeado de otros exaltos cargos de la Junta de Andalucía y que pertenecen a lo que podría calificarse como la facción dura entre los imputados del caso ERE. Almagro les ha convencido sin demasiados problemas de que con Curro solo vale mano dura. Únicamente falta concretar hasta donde llegar para amedrentar al exsindicalista.
-Yo creo que con una buena palisa será sufisiente –afirma uno.
-De acuerdo, pero una palisa ¿hasta dónde? Porque entre hincharle la cara a hostias, romperle algún hueso o dejarlo medio muerto hay mucha diferensia –rebate otro-. No es lo mismo darle unas buenos guantasos que pegarle con un bate de esos que usan los mafiosos en las pelis.
   Después de muchas matizaciones de hasta donde se debería llegar acuerdan en que nada de bates ni porras ni puños americanos. Hay que darle un buen vapuleo pero del modo tradicional, con los puños. Y con esa concreción se adentran en el siguiente paso: buscar alguien que le dé una buena tunda y le amenace con que si se va de la lengua la próxima somanta será mucho peor. En esto consiste su plan B. Almagro ha hecho los deberes pues tiene hasta el nombre del posible matón.
-Si no tenéis ningún nombre que proponer, yo sí tengo uno. Y he de desir que es persona de toda confiansa. Estoy hablando de Pepillo Jiménez –Almagro se ha esforzado por pronunciar correctamente el apellido-. El nombre quisás no os diga nada, pero seguro que su mote sí, me refiero al Chato de Trebujena que, como alguno recordará, fue campeón de Andalusía de los semipesados. Pepillo por cuatro duros mal contaos hará el encargo a consiensia.
-Y si luego por lo que sea comiensa a largar, ¿qué puede pasar? –inquiere otro.
-Tranquilos. Con Pepillo solo hablaré yo, siempre que estéis de acuerdo, claro –Los síes son unánimes-. Por consiguiente, en el supuesto de que se fuera de la mui no podría delatar a nadie más que a mí y estoy totalmente seguro de que eso es algo que nunca hará el Chato, convertirse en un soplón. Tanto él como los suyos me deben demasiao.
   La reunión termina en cuanto concretan las cuestiones de intendencia, en las que se retratan como lo que son: unos cutres con mayúsculas. Alguien apunta que tendrán que alquilar un coche para el desplazamiento del Chato hasta la Costa de Azahar.
-Ni hablar, si nesesita un coche que lo alquile allí que saldrá a mejor presio y, por descontao, que sea un auto baratito, nada de alquilar un descapotable con la excusa de que es verano.
   Lo mismo ocurre cuando se menciona que tendrán que buscarle un alojamiento cercano adonde está Curro.
-Digo lo mismo que Manué con lo del coche, hay que encontrarle un hotel serquita, pero de pocas estrellas, que al fin y al cabo va a trabajar en lo suyo, no de vacasiones.
   Otra de las camarillas formadas para contactar con Curro está integrada igualmente por imputados en el caso ERE. Son funcionarios públicos que en su día ocuparon cargos políticos en la administración andaluza. El personaje que los lidera es Gabriel Salcedo, exconsejero de empleo. Tienen un único objetivo, intentar convencer a Curro para que se entregue a la justicia negociando antes con la fiscalía para rebajar las posibles penas. Le van a ofrecer todo tipo de ayudas. Todo a cambio de que sus declaraciones, informes y entrega de documentos vayan en el sentido de que ellos se limitaban a cumplir la ley y hacerla cumplir, algo que es el primer mandamiento de todo funcionario público. No se han molestado en estudiar un posible plan B porque si Salazar no acepta su propuesta no tienen más que ofrecerle. Su enviado es Alfonso Pacheco, funcionario del Cuerpo Superior Facultativo de Ingenieros de Montes, y cuya única baza que le ha hecho acreedor a ser el enviado del grupo estriba en que es paisano de Curro, aunque al ser bastante más joven no llegó a coincidir con el antiguo Conseguidor en sus correrías infantiles por Zahara de los Atunes.
   Hay una cuarta camarilla que también estudia como conectar con Salazar y que está formada por un reducido grupo de empresarios andaluces que, hasta el presente, no están imputados en el caso ERE, pero que si Curro tirara de la manta y aflorara la mucha documentación que, al parecer, obra en su poder tienen mucho que perder, no solo penalmente sino sobre todo, y es lo que les quita el sueño, económicamente. Dichos empresarios, comandados por Eduardo Gálvez que si no es el más inteligente si es el más rico y echao pa lante, han sido los que más se han lucrado del entramado ilícito del caso. Hasta el momento han permanecido ocultos, al igual que sus muchas y millonarias operaciones logradas al amparo de la legislación de la Junta de Andalucía para respaldar económicamente a empresas con problemas, reales o ficticios, que les obligaban a presentar un expediente de regulación de empleo (ERE). Toda esa urdimbre apenas si ha sido arañada por la instrucción del caso, pero ahí es donde se esconden la mayoría de los cientos de millones defraudados a las arcas públicas. El grupúsculo le ha dado mil y una vueltas a qué hacer con el exsindicalista hasta que ha llegado a una conclusión: mientras Salazar pueda ser llevado ante la justicia corren el grave peligro de que termine contando cuanto sabe. La única solución es que desaparezca de España y que se comprometa a no regresar hasta la finalización procesal del caso, termine cuando termine. Su oferta: se comprometen a pagar el viaje de Curro a un país que no tenga tratado de extradición con España y pasarle mensualmente una cantidad con la que pueda vivir dignamente.
-¿Y si Curro no acepta? –pregunta uno de los reunidos.
-Entonces se pasa al plan B –es la escueta respuesta de Gálvez que indica que este grupo si ha preparado una alternativa.
-¿Y a quién enviamos para negociar con Curro? –pregunta otro de los industriales.
   La pregunta genera una viva discusión. Las sugerencias que se aportan son variadas y en muchos casos contrapuestas hasta que es aceptada la proposición de uno de ellos: se trata del director ejecutivo de una de sus compañías que tiene el perfil que buscan.
-Fue quien me sacó las castañas del fuego –explica el proponente- después del colapso que siguió a la operación de marzo del 2013. Es hombre de fácil palabra, un zorro negociando y de una discreción a prueba de balas.
-¿Y cómo se llama esa perla?
-Carlos Espinosa. Y es hombre de mi total confianza.
-Bien, ya tenemos el negociador. Hay que enviarle enseguida no sea que otra gente, que la hay, se nos adelante. Ahora solo falta encontrar al hombre del plan B –especifica Gálvez.
   El silencio se cierne sobre la pandilla hasta que otro de los reunidos carraspea como prólogo antes de intervenir.
-Yo, por motivos que no vienen al caso, conozco a una banda de rusos que tienen varios clubes de alterne en la Costa del Sol y que se dedican, además de las drogas y las putas, a esa clase de trabajos. Son eficientes, expeditivos y callados. Sería cuestión de pactar el precio que haya que pagar porque, eso sí, son un poco caros.
-¡Coño, Félix, más caro nos saldrá si cogen al gilipollas del Curro y le da por irse de la lengua! –Le increpa Gálvez-. Habla con los rusos, les cuentas lo que queremos y negocias el precio. Y como te conozco, no te pongas en plan rácano. Es mucho lo que nos jugamos.
-Y al ruso, ¿lo enviamos cuando Espinosa fracase en su misión? –pregunta otro.
-Si lo hacemos así corremos el riesgo de que Curro se haya vuelto a esconder o que bien la policía o algún otro grupo se haya hecho con él y entonces el Plan B se va a la mierda. Lo mejor es enviar al mismo tiempo a ambos.
-Y si Espinosa no logra pactar con Curro, ¿cómo lo sabrá el ruso?
   Eduardo Gálvez medita su respuesta.
-Le dirás a Espinosa que todos los días a las doce le llamará alguien preguntándole… -duda unos instantes-, le preguntará si cenan juntos. Si la respuesta es afirmativa será que sigue en tratos con Curro o lo ha convencido, si es negativa el ruso tendrá manos libres.
-Y si el ruso no tiene que actuar porque Espinosa ha conseguido el sí de Curro, ¿le pagamos lo mismo? –quiere saber el llamado Félix.
-En ese caso ofrécele la mitad. Si no lo acepta, regatea y si al final dice que quiere cobrar lo que hayáis pactado cierra el trato. En asuntos así el dinero es lo de menos. ¿O es que alguno prefiere cambiar unos millones por una temporada en Alcalá de Guadaira o en Alhaurín de la Torre? –En alusión a dos de las cárceles más conocidas de Andalucía.
   Al salir de la reunión, uno de los empresarios le comenta a Gálvez en voz baja:
-Si te soy sinsero, casi prefiero el plan B porque con Curro nunca se sabe.
  
PD.- Hasta el viernes próximo

viernes, 3 de noviembre de 2017

25. ¡Que Dios reparta suerte!




   El grupo de Felipe Muñoz, tras inacabables discusiones, acuerda que el mejor pacto que pueden proponer a Curro Salazar se base en los siguientes puntos:
A) Que tratarán por todos los medios de frenar la investigación sobre el caso ERE. El pasado año ya eliminaron a la que era considerada como la bestia negra de los imputados, la juez Mercedes Alaya que, posiblemente harta de los repetidos ataques públicos que ha sufrido con el fin de desacreditar su trabajo y los continuos roces con la Junta de Andalucía, solicitó una plaza en la Audiencia Provincial que le fue concedida.
B) Que cuentan con el mejor bufete de Sevilla para que se encargue de su defensa. La minuta correrá a cargo del grupo.
C) Que cuando Curro declare ante el Juzgado de Instrucción nº 6 de Sevilla, donde se sustancia el proceso de los ERE, su deposición se ajustará a lo que le va a explicar el emisario del grupo.
D) Que no citará ninguno de los nombres que le enumerarán bajo ningún concepto. Si se le pregunta por ellos las respuestas serán del tipo de: no lo sé, no me acuerdo, no lo conozco, no sabría decirle, etcétera.
E) Que le facilitarán el dinero en mano que necesitará en cuanto la justicia le bloquee las cuentas y le embargue todos sus bienes.
-¿De acuerdo? –inquiere Muñoz tras leer las cláusulas del pacto.
   El asentimiento es unánime…, pero no, alguien levanta la mano; se trata de Juan Antonio Almagro, el exconsejero que ha sido una china en los zapatos de los conjurados por sus continuas salidas de tono y su intemperante oposición a cuantas propuestas se han formulado.
-No puedo estar de acuerdo con ese pacto. Eso es como echarles margaritas a los marranos.
-Entonces, ¿quieres decir de una puta vez cuál es tu propuesta? –pregunta con evidente cabreo el exdirector de IDEA.
-Conosco a Curro mejor que vosotros. Todo eso que queréis proponerle se lo va a pasar por el forro de los cojones. Lo único que puede lograr que tenga la húmeda quieta es que se le acojone y eso solo se logra con una buena mano de hostias o unas piernas partidas. Todo lo demás, humo.
-¿Qué es lo que pretendes, que terminemos todos en la cársel? ¡Cómo si no tuviéramos ensima lo que tenemos! –apostrofa Macarena Chacón.
-Almagro, perdona que te lo diga, pero cuando repartieron el sentido común ese día a buen seguro que hiciste pellas –ironiza Rivera, el abogado-. ¿Acaso no sabes que el mero hecho de proponer darle una paliza puede ser tipificado como delito?
-No estoy dispuesto a que se me siga menospresiando de esa manera. Está claro que aquí sobro. Por consiguiente, compañeros, me retiro por el foro. Felipe –Almagro se dirige al organizador del grupo-, grasias por tu invitasión, pero desde este momento me doy de baja en esta comparsa.
-¡Uf! –exclama Sierra dando un suspiro de alivio-, menos mal que se fue porque es que ya no le aguantaba ni una patochada más. ¡Y pensar que fue consejero! Claro, de esos polvos han venido estos lodos.
   Una vez ido Almagro el grupo, al que se han unido otros imputados, acuerda por unanimidad la propuesta leída por Muñoz. Ahora el asunto a debatir es a quien envían a negociar con Salazar. En principio, el debate se centra si mandar a alguien del grupo o buscar una persona de fuera. Esta segunda proposición es prontamente descartada.
-Ea, pues lo que hemos de concretar es quien de nosotros va a negosiar con el Curro –dice uno de los nuevos cofrades.
-Tendría que ser alguien con un perfil paresido a este: que tuviese mostrada capasidad suasoria, que tuviese experiensia en negosiar y mejor sí conose personalmente a Curro –explica Muñoz que agrega-. Yo mismo, sin falsas modestias, podría ser ese hombre, pero como creo que sabéis en los últimos tiempos me llevaba con Curro a matar. Lo que me descarta como alguien adecuada para tratar con él.
   Eduardo Guerra, el hombre de los seguros, expone otra sugerencia:
-Estoy de acuerdo con el perfil que ha trazado Felipe. Acabo de hacer mentalmente un rápido repaso de las biografías de cada uno de nosotros y creo que el hombre que mejor se adapta al precitado perfil es… Santiago Rivera.
   El resto de los conjurados se turnan uno tras otro para ensalzar las cualidades que tiene el letrado, todos con el mismo objetivo: no tener que comerse el marrón de una negociación de incierto resultado, por lo que el aludido no tiene otro remedio que replicar para librarse del embolado que sus socios quieren endosarle.
-No me cargues el muerto, Eduardo. El hecho de que sea abogado no me faculta más que a cualquier otro para llevar adelante el pacto que vamos a ofrecerle a Salazar, al contrario, me lo imposibilita. A mis socios del bufete no les hizo ninguna gracia que aceptara la invitación de Muñoz y más cuando se enteraron de cuál era el motivo. No quieren saber más del caso ERE, bastantes clientes nos ha costado el hecho de estar imputados. Además, está el aspecto legal, algo que no habéis contemplado. Salazar está en busca y captura y, si yo, abogado en ejercicio y sin ser su defensor, me pusiera en contacto con él estaría incurriendo en un delito y no digamos nada del aspecto deontológico. No me quiero quitar el muerto de encima, simplemente no puedo ir. Y por lo que pudiera ocurrir, a los rasgos que ha descrito Muñoz yo añadiría los siguientes: quien mandemos tiene que ser alguien que ahora no esté en política, ni sea funcionario público y mejor si es soltero y está en el paro.
   Es decir esto último y todas las miradas de los conjurados se dirigen a Jaime Sierra, el antiguo director de la Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía (IDEA) quien, al parecer, reúne las condiciones expuestas por el abogado. Sierra como toda respuesta se encoge de hombros, pero también tiene algo que decir:
 -Para comprometerme exijo que aceptéis mis condiciones. La primera es algo que ni siquiera nos hemos planteado. ¿Qué pasa si Curro no acepta nuestra oferta? Hemos de preparar un plan B. No puedo entablar una negociación como si fuera un trágala de lo tomas o lo dejas.
   La intervención de Sierra enfría súbitamente el clima de la reunión. Acaban de darse cuenta de que como urdidores de pactos son unos pardillos, unos alevines de conspiradores, unos estrategas de salón. Se miran unos a otros sin saber qué decir. Una vez más ha de ser quien inició la conjura el que trate de que el grupo no se venga abajo y para ello lo más eficaz es reconocer paladinamente los propios errores.
-Jaime, tienes más rasón que un santo y más cabesa que la mayoría; al menos más que yo que, lo confieso, ni se me había ocurrido pensar en un plan B. Estoy totalmente de acuerdo contigo, no puedes ir a negosiar con Curro sin llevar otra oferta en el bolsillo. Por consiguiente, hemos de estudiar cual puede ser esa otra oferta. Y llegados a este punto encuentro un pero. Nos ha costado Dios y ayuda ponernos de acuerdo en el pacto a proponer. Si ahora nos metemos en estudiar el contenido de un plan B, ¿cuánto tiempo nos va a llevar? Ni se sabe. Y ahí corremos un riesgo claro. Todos hemos oído que hay otros grupos que están planteándose negosiar con Salasar y quienes conecten primero con él son los que tendrán más probabilidades de lograr su aseptasión. O sea, que el tiempo es un factor primordial. Lo que va en contra de que nos demoremos mucho para estudiar un plan B que, repito, estoy de acuerdo…
   Uno de los nuevos miembros interrumpe la exposición de Muñoz.
-Perdona, Felipe, pero te ruego que vayas al grano: ¿qué propones para solucionar el dilema entre estudiar un plan B o ser los primeros en hablar con Salazar?
-No propongo nada porque no sé cuál puede ser la solusion –es la tajante respuesta de Muñoz.
-No sé si esto podría valer para el plan B –informa con cierta timidez la Chacón-, pero me han comentado que la familia de Curro tiene apreturas de dinero. En esa casa solo entra el modesto sueldo de su mujer y las cuatro perras que gana el chico mayor en los refuersos que de uvas a peras hase en Mercasevilla. Se me ocurre que le podríamos ofreser ayudar a los suyos. Encontrarle un puesto fijo al chico no tendría que ser ningún problema. Y eso, Curro, lo tiene que agradeser, al fin y al cabo sigue siendo su padre.
   Poco a poco va urdiéndose la trama del plan B que consistirá en el contenido del plan A más dos añadidos a su punto D. Que ayudarán económicamente a la familia de Curro para que puedan llevar una vida más fácil que la que tienen ahora y que se comprometen a encontrarle un puesto de trabajo a su primogénito que sea fijo y en el que gane un salario superior al de un mileurista.
   Ya acabada la reunión y antes de despedirse, el anfitrión echa una mirada a sus compadres y, sin que venga a cuento, le viene a la cabeza la estampa previa al inicio de una corrida cuando los toreros, con las zapatillas al borde del albero, adelantan un pie y trazan un conjuro en la arena en forma de cruz al tiempo que musitan la jaculatoria que con más fervor se formula en el universo taurino. Por eso, no les dice adiós ni hasta la vista ni ya nos veremos, sino que exclama:
-¡Que Dios reparta suerte!

PD.- Hasta el próximo viernes

viernes, 27 de octubre de 2017

24. Hay noticias que vuelan y traen cola



   Los silencios siempre tienen fecha de caducidad, así le ocurre al causado por la pregunta de Felipe Muñoz sobre quienes son partidarios de establecer contacto con Curro Salazar una vez descubierto su actual paradero. Uno tras otro los reunidos van levantando la mano, entre ellos el exconsejero que además precisa:
-Mi voto afirmativo está condisionado a saber cuál será la contraprestasión que se le ofresca.
-Bien, pero ahora la cuestión no es esa. Lo que hay que plantearse es: ¿quién será el que le ponga el cascabel al gato –pregunta el letrado que, al ver algún gesto de incomprensión, aclara-; es decir, ¿quién se pondrá en contacto con Salazar?
   La cuestión que plantea el abogado sume al grupo en otra pausa silenciosa. El silencio se va espesando hasta que, nuevamente, ha de ser el anfitrión quien lo rompa y lo hace respondiendo indirectamente a la pregunta formulada por Rivera:
-Estoy pensando que probablemente siete seamos demasiados para llevar a cabo lo que podríamos llamar la fase preparatoria de la estrategia a seguir. Dos o, como mucho, tres personas sería un grupo más operativo para estudiar quien se pone en contacto con Curro, y además qué proponerle, cómo, cuándo, etsétera. Puesto que he sido yo el que ha montado esta reunión, me veo en el deber de presentarme como voluntario para ese comité operasional. ¿Quién más se apunta?
   El exdirector de IDEA es el primero en levantar la mano y, con cierta renuencia, también termina alzándola el abogado. El exconsejero vuelve a intervenir para precisar:
-Con el buen entendimiento que ese comité no tendrá en prinsipio ningún carácter ejecutivo, sino que se limitará a presentar propuestas al resto.
-Por supuesto, nos limitaremos a diseñar una estrategia y proponerla a la totalidad del grupo –confirma Muñoz.
   Y así es como se forma el primer comité cuyo cometido es negociar con Curro. Lo que todavía no está definido es que clase de negociación.
   Unas horas después de haber terminado la reunión urdida por Felipe Muñoz, en ciertos círculos muy concretos de la sociedad sevillana se está comentando la última noticia que afecta al caso ERE: ha reaparecido Curro Salazar. Las versiones sobre la reaparición difieren considerablemente, solo coinciden en que el exsindicalista ha dado nuevamente señales de vida, algo que tiene su importancia puesto que en algún momento se le dio por fallecido. Se cuenta que si ha sido visto en Madrid en el aeropuerto Adolfo Suárez-Barajas tomando un avión para Brasil, otra versión dice que alguien se ha tropezado con él en la estación sevillana de Santa Justa subiéndose al AVE a Madrid, otros aseguran que está descansando en la onubense playa de Punta Umbría y hasta hay quien afirma haberle visto tomándose unos finos en su pueblo natal, Zahara de los Atunes. De momento, solo algunas personas concretas y con estrechos contactos en la Junta de Andalucía conocen el paradero exacto del fugitivo: Torrenostra. Asimismo, se ha conocido las dos propuestas que han surgido del grupo que acudió a la invitación de Muñoz. Propuestas a las que se han añadido muchos y diferentes matices, desde los que piensan que el dinero es el mejor medio para taparle la boca hasta los que insisten en que la mejor solución para que no cante es darle una buena paliza y dejarle bien clarito que si se va de la lengua puede terminar en el fondo del Guadalquivir con una cadena de ancla atada al cuello.
   Además de los que, debido a sus problemas judiciales, están interesados en saber dónde se esconde Curro, también lo están quienes en otro tiempo le tuvieron cariño, como su mujer, o los que le siguen teniendo afecto como el viejo sindicalista Pepote el Salvaculos, el hombre que le aconsejó que se fuera de Sevilla. Y en el mismo caso se supone que está Rocío Molina, su amante de los tiempos dorados.
   En el que fue hogar de Salazar la noticia de su reaparición causa una profunda conmoción cuando el hijo mayor, visiblemente nervioso, la cuenta:
-Mama, me acaba de desir la mujer de Juan Simón, el que fue director de Mercasevilla, que han visto al malnasío de tu marido en una playa de la Costa de Asahar.  
-Fransisco José, el malnasío de mi marido es tu padre, por tanto no debes hablar de él de esa manera. Te guste o no llevas su sangre.
-Pues bien que reniegas de él y buenas llantinas que has tenío por su culpa.
-Una cosa no quita la otra. Sigue siendo tu padre.
-Será mi padre si tú lo dises, pero tal y como se ha portao con nosotros es como para maldesirle un millón de veses. Y hay gente en Sevilla que prefiere verle muerto antes que vivo. Mala puñalá le den. Y ensima, nosotros pasando fatigas para llegar a fin de mes y él gastándose la guita en putas.
   Mientras el hijo se deshace en denuestos contra el autor de sus días, la madre está cavilando.
-¿Sabes qué?, estoy pensando que lo mismo ignora que se ha descubierto su escondite. Si le avisamos quisás se ablande y nos dé algo del mucho parné que según cuentan tiene. En cambio, si lo meten en el trullo no podrá darnos ná porque le quitarán la pasta o no tendrá ocasión de ir a por ella, porque la debe tener bien escondía. Piénsalo, hijo, tu podrías haserlo.
-¿Haser qué?
-Ir a verle antes de que le pongan los grilletes, avisarle de lo que ocurre y de paso contarle las fatiguitas que estamos pasando. Tu padre no es mala gente, lo que le pasó fue que cuando se vio con tantos dineros se le fue la olla, pero igual le ha vuelto el sentío común. Únicamente veo un pero a lo que estoy proponiendo, ¿de dónde sacaremos la guita para el viaje?, porque eso de la Costa de Asahar debe estar en algún sitio del extranjero donde veranea la gente de posibles.
   A la examante de Curro le llega la noticia del paradero a través del viejo sindicalista Pepote.
-Malas notisias, Rosío, han localisao al Curro. Parese que está en una playa de la provinsia de Castellón. Veo que no me hiso caso, yo le aconsejé que se fuera lo más lejos posible de Sevilla, mejor si era al extranjero, pero al final s´a quedao en España y, claro, han acabao descubriéndolo.
-¿Y qué le puede pasar? – pregunta Rocío, a quien la noticia no ha parecido alterarla.
-Pues que la juesa, más pronto que tarde, le echará el guante. Si me he enterao yo que soy el último de la fila eso quiere desir que a estas horas la polisía también debe saberlo. Y si no se da el piro antes de que lo trinquen de nuevo está ves irá al trullo y ¡cualquiera sabe cuándo podrá salir, si es que sale!
-¿Y qué debería haser para que eso no pase? –pregunta Rocío que sigue sin mostrar demasiado interés.
-Lo que te he dicho, largarse de donde esté y cuanto antes mejor. Igual no sabe que le han echao el ojo, por eso sería apropiao que alguien le avisase. Yo ya no estoy para trotes, pero alguien joven como tú podría darle el soplo de que tome las de Villadiego.
-¿Sabes qué, Pepote? –La mujer se pone brava-. Por mí, a Curro que le vayan dando por donde amarga el pepino. Desde que desaparesió no he vuelto a saber de él. Ni una carta, ni una llamada, ni siquiera un mensaje de móvil. Y lo que es peor, las transferensias que me hasía también terminaron. He tenido que buscarme un curro antes de que se terminara la guita que había guardao. Tengo motivos más que sobraos para desearle lo peor porque se ha portao como un marrano. Por eso no seré yo la que le ayude a escapar.
-Pero chiquilla, acuérdate de los buenos días que has pasao con Curro y de que te tenía como a una reina, que eras la envidia de la mitá de las mositas sevillanas.
-Pepote, de recuerdos no se vive. Te repito, el Curro se ha portao como un puerco, me prometió el oro y el moro y un mal día se hiso humo. Y así, para más de dos años. Si me lo echara a la cara no sería para avisarle sino para exigirle que me montara la peluquería que me prometió y que todavía estoy esperando.
-Acabas de desir otro motivo de por qué te interesa ver a Curro antes de que los maderos le echen el guante. Si lo meten en la trena no podrás sacarle un real. En cambio, si continúa estando libre puedes hablar con él y…
   El argumento del  viejo sindicalista motiva que la mujer se quede pensativa.
   En otros cenáculos mucho más restringidos y arcanos que el que montó Felipe Muñoz, también se discute sobre qué hacer con Curro Salazar. Así ocurre con uno formado por funcionarios públicos que en su día fueron altos cargos de la Junta de Andalucía y que lidera el exconsejero de empleo Gabriel Salcedo. Este es partidario de intentar convencer al exsindicalista para que se entregue a la justicia, previa negociación con la fiscalía sobre la reducción de las posibles penas de prisión y pecuniarias. Le quieren ofrecer todo tipo de ayuda. Todo ello a cambio de que sus declaraciones, informes y, en su caso, entrega de pruebas fueran en un determinado sentido: la mayoría de cargos imputados no hicieron más que acatar el ordenamiento jurídico promulgado por el gobierno andaluz. Ellos se limitaban a cumplir la ley y hacerla cumplir, algo que es el primer mandamiento de todo funcionario público.
   Mientras por los cenáculos sevillanos vuela la noticia del nuevo paradero de Curro que, por lo que parece, puede traer cola, el interfecto, ajeno por completo a ello, se dedica a chicolear a la joven rumana de la que anda encaprichado o no sabe si enamoriscado.

PD.- Hasta el próximo viernes