martes, 26 de mayo de 2015

5.6. Eres maquiavélica



   Gimeno ha encontrado en Lolita la persona a la que puede contar sus dudas y a quien pedir opinión sobre casi todo, incluidas las cuestiones políticas. Ya metido de lleno en el camino de las confesiones, se sincera con la joven y ante su pregunta de ¿qué quieres hacer con tu vida? le da cumplida respuesta: le ha cogido gusto a la política, quiere ser el número uno del pueblo, quiere ser quién decida también en el Ayuntamiento, para ello ha de ser alcalde y al mismo tiempo necesita desprenderse de la tutela de los Arbós. Todo eso para empezar y luego, ¿quién sabe?, dar el salto a un puesto de más responsabilidad y mayor futuro en el ámbito provincial y al mismo tiempo mejorar profesionalmente.
- ... y eso es lo que quiero. Otra cosa es que pueda conseguirlo.
   Lolita no se sorprende demasiado sobre lo que está oyendo. Intuía las ambiciones políticas de su amigo, pero no creía que tuviera proyectos de futuro tan firmes. A sus ojos, Gimeno crece, es más maduro y luchador de lo que suponía, por eso su respuesta es la que es:
- Si pones voluntad y corazón estoy convencida de que lo conseguirás.
- No digo que no, pero ahora que te he abierto mi almario, ¿qué opinas? Sobre el problema concreto del proyecto del desvío.
- En principio, lo del desvío creo que sería positivo para el pueblo, por tanto opino que no deberías de oponerte. Dicho eso añadiré que tengo la impresión de que hay muchas más probabilidades de que la administración rechace la propuesta. El gobierno no tiene un duro, las pocas divisas que ingresa las tiene que gastar en carburantes y en productos de primera necesidad. Dudo mucho de que tenga capacidad para invertir en proyectos que no son prioritarios, como puede ser construir un desvío para un pequeño pueblo como éste.
- Opino lo mismo, pero en cualquier caso aunque digan que no, Vives se apuntará el tanto político de que ha sido quien ha cursado la petición.
- Es cierto y eso habría que contrarrestarlo. Y antes de que me preguntes cómo, te diré que no lo sé. Es cuestión de pensarlo. Posiblemente se te ocurrirá la solución antes que a mí.
   Deciden continuar la charla al día siguiente, a ver si mientras tanto encuentran alguna solución a los dilemas políticos que suscita el proyecto del desvío. Lolita se marcha a su casa excitada. La conversación le ha hecho sentir sensaciones que creía muertas o, en el mejor de los casos, dormidas. Se siente más viva, con más ganas de pelea, con hambre de comerse el mundo. La inmersión que acaba de tener en el escenario de la política real, aunque sea en un contexto tan modesto como el municipal, le ha sentado maravillosamente. Hasta siente un cierto cosquilleo en sus partes íntimas como hacía tiempo que no sentía y lo que le resulta más embarazoso es que nota una ligera humedad en las mismas. ¡Dios mío, se dice, si ahora va a resultar que vuelvo a la adolescencia! Debe de ser eso que algunos llaman la erótica del poder, piensa. Hacía mucho que no se lo pasaba tan bien, desde los añorados días de sus primeros años con Rafael. El recuerdo le cambia el semblante y su cara adopta, casi como si fuera un acto reflejo, la máscara de hosquedad y acritud que ha sido la constante en los últimos tiempos.
   Gimeno se queda en el despacho pensando por enésima vez que las mujeres en general y Lolita en particular son como esos arcones que te encuentras en los desvanes de la casa de los abuelos llenos de misterios y sorpresas, nunca sabes que vas a encontrar en ellos. Te puedes topar con una tonta de pomelo como la niña del tío Braulio, con una tímida discreta y amable como Merceditas la Estanquera o con una leona, toda energía y astucia, como ha demostrado ser Lolita. Tener al lado una mujer con ese empuje sería tanto como contar con una bandera de la Legión o una brigada de panzers: el éxito al alcance de la mano. ¡Qué lástima que le caiga tan mal como hombre! Porque es verdad que se han hecho muy amigos, pero nada más. Debe de tener razón Guillermo, se dice, puede que siga encoñada con el guaperas de Rafael Blanquer, que será un figurín pero también es tonto de baba, porque ya me dirás el trueque que ha hecho el fulano: cambiar a una tigresa como Lolita por una caniche como Pepita, por muchas fincas que vaya a heredar.
   Al día siguiente vuelven a encontrarse. Gimeno es el primero en confesar:
- Te soy sincero, no se me ha ocurrido nada que sea medianamente potable.
- Algo parecido me ha pasado. Solo un par de simplezas.
- A ver, cuéntamelas.
- Pues verás. Antes que nada, me reafirmo en que el desvío es algo bueno para el pueblo, por tanto no deberíamos torpedear el proyecto allí donde reside la capacidad para llevarlo a cabo; es decir, en Madrid o, en su caso, en Valencia. Algo distinto es que, tanto si se realiza como no, podemos utilizar su efecto propagandístico para llevar el agua a nuestro molino – y ya lanzada en su exposición política, Lolita sigue argumentando -. ¿Qué habría qué hacer? Si aprueban el proyecto, algo poco probable, habría que lanzar el rumor de que la construcción del desvío traerá al pueblo más inconvenientes que soluciones. Problemas del tipo de indemnizaciones por las expropiaciones, que estarán muy por debajo del valor real de las fincas, perderán los comercios del centro que ahora se benefician con el tráfico, etcétera. Y, lo más importante, los rumores a la contra: los únicos beneficiados serán los de siempre, Vives y sus amigos. Ahí funciona lo que te dije ayer, lo de los tuertos y los ciegos; es decir, algo tan español como la envidia.
- Oye, pues para ser una simpleza es de lo más retorcido y astuto que he escuchado. Si hubieras leído a Maquiavelo no lo habrías hecho mejor.
- Lo leí.
- Lolita, eres..., eres la caraba, aunque te tratara mil años seguirías sorprendiéndome. Anoche pensaba en ti; bueno, en lo que habíamos hablado, y te comparaba mentalmente con un arcón de esos de los abuelos en los que te encuentras lo que menos podías imaginar. Y en tu caso todas las sorpresas que deparas son a cual mejor. Si estuvieras de premio en una tómbola – dice con una amplia sonrisa para paliar la seriedad de su parrafada anterior – ten por cierto que sería el que me pediría.
- Bueno, ya solo me faltaba eso, que me rifen en una tómbola – también contesta humorísticamente, pero evidentemente halagada al detectar que los elogios de su amigo rezuman sinceridad a quintales.
- Bien. Has pensado una sugerencia soberbia sobre qué hacer si aprueban el proyecto. Ahora, por favor, cajita de las sorpresas, cuéntame la otra que se le ocurrió a esa cabecita tan maravillosamente amueblada que tienes.
- Eres incorregible, José Vicente, que forma de tomarle el pelo a una pobre muchacha como yo, pero te perdono. Pues he pensado otra simpleza, porque no merece otro calificativo. Si deniegan el proyecto tendríamos – Sin darse cuenta ya utiliza el plural de primera persona – que dejar correr el rumor de que la petición ha molestado no solo a los del Ministerio, sino también a Gobierno Civil, motivo por el cual han situado a Senillar en la cola de las localidades solicitantes, no solo para futuros desvíos sino para toda clase de obras públicas. Con lo que Vives y compañía, quizá sin pretenderlo, han podido hacer un daño irreparable al pueblo.
   Gimeno no puede evitar que se le escape un silbido admirativo.
- Lolita, no tengo palabras, de verdad que no sé cómo calificarte. Decirte que eres maquiavélica, en su mejor sentido, se queda corto. El día que decidas meterte en política vas a acabar con todos. No me importa confesar que, a tu lado, el aficionado soy yo.
- Al final has conseguido que me ponga colorada – Y sorprendentemente lo está -. Lo de maquiavélica no me pega ni con cola. Sigo insistiendo que lo más probable es que denieguen la petición. Quizá te preguntes que de donde saco esa impresión. De la simple lectura de la prensa diaria y sobre todo de escuchar Radio París.
- Ah, pero ¿sabes francés? Yo lo estudié en el bachillerato, pero ni lo hablo ni lo entiendo, siempre fui malo para las lenguas. Y hablando de formación, muchas veces tuve la tentación de preguntártelo, pero nunca me atreví, creo que, además de la escuela del pueblo, solo estuviste un par de años en un colegio de monjas cursando cultura general. Tan pocos estudios no se corresponden con la culturaza que tienes. Yo estudié más años y no tengo ni la mitad de tus conocimientos. ¿Cómo es posible que sepas tanto?
- No seas modesto, José Vicente. Sabes mucho más que yo. Además, no sé tanto como dices, mi bagaje cultural tiene más agujeros que un queso suizo. Lo que pasa es que he sido, y sigo siendo, una lectora voraz, leo cuanto cae en mis manos y durante los últimos años he tenido mucho tiempo libre. Encima tengo buena memoria. Si a todo eso añades que uno de mis maestros me inculcó una curiosidad enciclopédica y me enseñó a utilizar los instrumentos para buscar toda suerte de conocimientos, el puzle se completa.
- Lo que cuentas explica las muchas cosas que sabes, pero no por qué eres tan maquiavélica.

viernes, 22 de mayo de 2015

5.5. ¿Qué quieres hacer con tu vida?



   Horas después de terminada la reunión de Vives y sus amigos en la que acuerdan pedir a Obras Públicas la construcción de un desvío de la carretera nacional que transita por medio de la población, Gimeno ya está al corriente de todo lo hablado. Severino Borrás ha cumplido su papel de topo y le ha contado, de pe a pa, cuanto se ha dicho en la reunión. Gimeno reflexiona sobre el último plan de su adversario. No acaba de ver las ventajas que aportaría al pueblo la desviación de la carretera, lo de eliminar el peligro que supone el paso por el centro de tanto vehículo está claro, pero lo de la creación de establecimientos en sus laterales cree que es una utopía. En todo caso, solo por anular el peligro potencial del tránsito de coches por el interior de la localidad resulta evidente que la obra será valorada positivamente por la gente y… eso supone que Vives se apuntará un tanto. Y todo lo que es bueno para el alcalde es malo para él. Cuando llega a esa conclusión, decide que hay que contrarrestar el plan de sus adversarios. Su primera idea es comentarlo con Benjamín, pero la desecha. Si quiere llegar a ser un político de los pies a la cabeza debe de aprender a solucionar los problemas que se le plantean sin recurrir continuamente a los consejos de su mentor. De todas formas, siente la necesidad de comentar el asunto con alguien, de encontrar quien sea capaz de escuchar sus ideas al respecto y, si viniera al caso, que le ofreciera sugerencias y puntos de vista distintos. Esa persona con la que compartir impresiones no existe porque su relación con Merceditas está todavía muy verde. En momentos así es cuando más lamenta no estar casado, si tuviera una mujer a su lado podría compartir con ella cualquier asunto, claro que si fuera una mujer como la niña de los Arnau habría que oír las patochadas que se le podrían ocurrir. Al pensar en Pepita, le viene a la mente otro nombre. Cuanto más piensa en él más refuerza la impresión inicial de que puede ser la persona que busca. No es su esposa ni su novia, pero en los últimos meses le ha demostrado ser alguien en quien se puede confiar, no solo en su discreción, sino también en su capacidad de saber escuchar y, sobre manera, en el buen juicio de sus observaciones y opiniones. Recuerda sus agudas y sensatas opiniones cuando le contó lo de su participación en lo del proyecto industrial. Lo decide, hablará con ella.

   Gimeno busca el lugar y el momento más idóneo y plantea sus dudas sobre el proyecto:
- Lolita, me gustaría contarte un problema que tengo y que me dieras tu opinión.
- Depende de la clase de problema que sea, en algunos temas no soy precisamente la mejor consejera. Y si son de tipo afectivo ahí soy más nula todavía – Lolita presiente que su amigo le quiere plantear algo referido a su relación con Merceditas que, por lo que le han contado, no acaba de consolidarse.
- No es una cuestión personal ni sentimental. Se trata de un problema político.
- Vaya, eso sí es toda una sorpresa. ¿Será necesario que te recuerde que aquí el político eres tú? – dice la joven con una amplia sonrisa. Que la cuestión no sea sentimental le ha quitado un peso de encima.
- Bueno, si hay que ser precisos en el lenguaje, tú también eres una política, ¿o no es así? – pregunta a su vez Gimeno con aire de tomárselo a broma.
- Ambos sabemos que la causa de mi participación en política es rellenar mis muchas horas muertas. Digamos que tú casi eres un profesional de la política y yo no llego ni a la categoría de aficionada.
- Serás una aficionada, pero mucho más lista y con más olfato que la mayoría de los políticos profesionales que conozco.
- Cuando me das coba de manera tan descarada estoy segura de que algo quieres pedirme – El tono del diálogo sigue siendo desenfadado.
- Simplemente, quiero que escuches lo que voy a contarte y que me des tu opinión.
- De acuerdo, soy toda oídos, pero no te garantizo que mi opinión vaya a servirte de algo.
   Gimeno le cuenta el proyecto del desvío y su valoración. Se lleva su primera decepción al escuchar la respuesta de Lolita.
- Pues a mí me parece una excelente idea. Si vivieras en el Rabal como yo aprobarías el desvío. No puedes imaginarte la de ruidos y molestias que provoca el paso de los vehículos. También reconozco que ese tránsito le da vida al pueblo, sobre todo a la gasolinera de la plaza y a algún bar como el de las Molineras. Yo misma he pasado muchas horas detrás de los visillos viendo el paso de los automóviles e imaginando adónde van y de dónde vienen. Ahora bien, en cuanto al respaldo popular que pueda tener el proyecto, en caso de llevarse a cabo, creo que dependerá de a cuantos pueda perjudicar.
- Pienso lo mismo, a más perjudicados más descontentos.
- No necesariamente. Como los damnificados siempre serán solo una pequeña parte de la población, la mayoría dirá que lo siente con la boca pequeña, pero en el fondo se alegrará. Voy a decirte algo que en boca de una mujer puede parecer fuera de lugar, pero así es como pienso. ¿Sabes cuál es la exclamación española más castiza y que con mayor fruición utilizan nuestros compatriotas?: ¡Qué se jodan! Aquí, y este pueblo no es una excepción, hay mucha gente que está dispuesta a quedarse tuerta con tal de que sus enemigos queden ciegos.
- Entonces, ¿qué me aconsejas, qué postura debería de adoptar?
- Depende de respuestas a preguntas como: ¿qué pretendes conseguir apoyando o torpedeando el proyecto?, ¿piensas en el bien del pueblo o solo en el tuyo?, ¿te conformas con ser un hombre de paja de los Arbós o aspiras a volar más alto?
   José Vicente ignora las dos primeras preguntas aunque son las esenciales, lo que le ha dolido es lo de ser calificado de hombre de paja y acusa el puyazo.
- Hombre, Lolita, no soy tan títere de Benjamín como crees. Pienso por mi cuenta.
- No ha sido mi intención ofenderte – La joven se ha dado cuenta de que quizá tanta sinceridad sea un arma de doble filo -. Lo que quería decir es que todo el mundo sabe quién te propuso para jefe y que los Arbós son tus aliados naturales en la pelea contra Vives. Prueba de ello es que supongo que ya les pediste su opinión.
- Ves, no me conoces tan bien como crees. No hablé del asunto con ningún miembro del clan. Es más, no lo hice con nadie. Tú eres la primera persona, y posiblemente la única, con la que comento este asunto.
   No ha sido tanto lo que acaba de escuchar, sino el tono sinceramente dolido que ha empleado Gimeno lo que acaba de ganar la voluntad de la joven de ayudar en todo cuanto pueda a su amigo.
- Si es así, José Vicente, te daré mi opinión, pero antes hay una cuestión previa y que es determinante. Uno de los pasos que siempre pensé que debías de adoptar es desvincularte de los Arbós. No te molestes, pero en el pueblo están convencidos de que no eres más que uno de sus correveidiles. Acabas de demostrarme que se equivocan y no sabes cuánto me alegro. Si quieres llegar a ser alguien has de aprender a andar solo, sin necesidad de tacatacas, pero has de hacerlo con mucho tiento puesto que si no lo haces con prudencia se te puede volver en tu contra.
- ¿En mi contra, en qué sentido?
- En que tu puesto en la cooperativa depende de Leoncio o, lo que es lo mismo, de los Arbós. Si te vuelves contra ellos te puedes quedar con la brocha de la jefatura en la mano, pero sin la escalera del trabajo bajo tus pies. Ya me dirás entonces qué diablos haces.
- Eso ya lo había pensado. Lo que no atino es cómo resolverlo.
- Como te he dicho, poco a poco y sin que parezca que intentas cortar los lazos que te unen a ellos. La baza más importante para que puedas ser autónomo es que tu puesto no dependa de su voluntad. Has de conseguir que te hagan fijo, de plantilla o como se diga. Ese será el campanazo que anunciará tu libertad también en el terreno político.
- Da gusto oírte, Lolita. Eres la repera. Jamás pude imaginar que llegaras a ser tan certera en tus análisis. No voy a tener más remedio que nombrarte mi consejera áulica.
- No sabes tú dar coba fina ni nada. En eso eres un artista – otra vez lo dice con la boca chica, pero la vanidad le sale por todos los poros -, pero volvamos al principio, hay unas preguntas que no has contestado y la más importante es: ¿qué quieres hacer con tu vida?

martes, 19 de mayo de 2015

5.4. ¡Qué listo eres, Paco!



   Consumada la boda de Rafael y Pepita, y tras hundirse anímicamente, Lolita ha decidido que hay que tirar adelante, que el mundo sigue dando vueltas, que lamentarse solo conduce a la desesperación y que la nostalgia solo produce melancolía. Puesto que el negocio de la tienda le exige poco esfuerzo y se sabe su mecánica de memoria, se entrega de lleno a sus otras actividades y la más importante es dirigir la delegación de la Sección Femenina. Como es mujer orgullosa se esfuerza en disimular el impacto que ha sufrido, cree que lo ha conseguido, en realidad no es así. A ninguno de los que la conocen bien y la tratan a diario se les escapa el mal momento por el que atraviesa. Y sin que se pongan de acuerdo, todos adoptan parecida actitud: la de no mencionar nada de lo ocurrido. Hay una excepción: su amiga Consuelo, que siempre le tuvo envidia.
- ¿Sabes que se cuenta del por qué se han casado tan precipitadamente el Rafa y la tontorrona de Pepita?
- No tengo ningún interés en saberlo, Consuelo, pero mucho me temo que, de todas formas, me lo vas a contar.
- Pues sí, y te voy a hacer un favor contándotelo porque es un triunfo para ti. Aseguran que el sietemachos de tu exnovio le ha hecho un crío.
- No me interesa nada de lo que le pase a Rafa. Por favor, vamos a cambiar de conversación – pide con un hilo de voz porque la noticia ha sido otra puñalada.

   En el pueblo, el grupo de Paco Vives y sus amigos sigue empecinado en ganarle la partida política a Gimeno. En ese contexto, uno de los incondicionales del alcalde, Jaime Rúas, le ha sugerido que sería una provechosa reforma para Senillar si consiguiesen que Obras Públicas hiciese un desvío de la carretera por fuera de la población. Cada día hay más tráfico y la travesía de tanto automóvil por la localidad ocasiona un sinfín de problemas, especialmente por los camiones que cada vez son de mayor tonelaje. Hay un par de curvas, las que están a la entrada y salida de la Plaza Mayor, que son francamente peligrosas porque forman ángulos de noventa grados y parte de una de las calles es muy estrecha, tanto que algún balcón se ha ido al suelo destrozado por un camión. Además, a medio y largo plazo el desvío reportaría nuevos ingresos para el pueblo porque a ambos lados del mismo se podrían construir gasolineras, restaurantes, bares, talleres de reparaciones; en fin, toda una serie de establecimientos que darían trabajo y serían fuente de nuevos ingresos.
- Oye, pues no se me había ocurrido – admite Vives -. Me parece que es una excelente idea. Lo que pasa es que construir un desvío costará un montón de duros y ya sabes que las arcas municipales están llenas de telarañas.
- Al Ayuntamiento una obra así prácticamente no le costaría un duro.
- ¡Coño, Jaime, me lo estás poniendo de dulce! ¿Cómo que no costaría un duro?
- Porque esas obras las financia el Ministerio de Obras Públicas.
- ¡Joder, si es que últimamente estoy atocinado! Pues claro. Las carreteras las construye Obras Públicas y, por tanto, los desvíos también. ¿Y eso cómo se logra, qué gestiones hay que realizar?
- Exactamente no lo sé, pero supongo que lo primero será hablar con los de la Delegación Provincial de Obras Públicas y luego me imagino que vendrá la fase del papeleo, las solicitudes, los informes, los permisos y todo eso.
- Estoy pensando que si se hace un desvío se tendrán que expropiar fincas. Eso seguro que no le va a gustar al personal.
- Depende de qué clase de fincas. Si lo que te expropian son huertos y campos de regadío te hacen la santísima, porque el justiprecio de las fincas nunca llega a su valor real. Pero si te expropian tierras de secano entonces hasta puede ser un negocio porque la indemnización que te ofrecen suele ser mayor que lo que valen en el mercado.
- ¿Y por dónde iría el desvío?
- Eso lo deciden los ingenieros, pero ya te adelanto que tendrá que ir por el oeste del pueblo; es decir, por la zona del Calvario porque por el lado contrario está la vía del tren.
   El alcalde comienza a repasar mentalmente qué clase de fincas hay en esa parte del pueblo, justo entre el límite de las casas y las colinas que contornean la zona de poniente. La mayor parte de ellas son de secano, campos de almendros y algarrobos, pero hay algunos huertos. Va recordando quiénes son sus propietarios y una sonrisa de tahúr se pinta en sus labios.
- Varias de las fincas que hay por esa parte y que son de regadío pertenecen a algunos de los cabrones que nos jodieron el proyecto de las fábricas.
- En efecto. Y ahora podríamos devolverles la pelota.
- Jaime, sabía que tenías buena cabeza, pero no que hilaras tan fino… - y alzando la voz llama -. Asunción, saca el coñac francés que nos regalaron que vamos a tomarnos unos copazos.
   Vives convoca a sus partidarios para que escuchen la idea de Rúas y aporten sugerencias y críticas. Se oye de todo, quienes están a favor y quienes en contra, pero poco a poco las posiciones se van decantando.
- Yo creo que es una buena idea.
- Pues a mí no me gusta nada, me pueden joder el algarrobal que tengo junto al cerro de Matagats – se lamenta uno de los asistentes.
- No tienes por qué inquietarte, Pau, te prometo que si el desvío pasa por lo tuyo te conseguiré una tasación superior al valor de la finca – Vives trata de tranquilizarle y al tiempo evitar que haya más protestas de esa clase porque hay otros que están en el mismo supuesto.
- ¿Acaso eres tú quién va a fijar las indemnizaciones? – pregunta desconfiado el llamado Pau.
- Por supuesto que no voy a ser yo, las fijará el Ministerio, pero te garantizo que hay muchas maneras de llegar a un acuerdo para que ninguno de los que tengan fincas, sobre todo de secano, pierda un solo duro, más bien lo ganará – Vives sigue tratando de desactivar el flanco de los propietarios que pudiesen verse afectados por el hipotético desvío.
- A mí no me importaría tocarles los huevos a los hijos de puta que arruinaron lo de montar las fábricas de cerámica.
- Yo el plan lo veo bien porque será bueno para todos, se tengan o no fincas por las que vaya a pasar el desvío.
   Esa es la opinión que, con matices, se va imponiendo en el grupo. El proyecto debería de seguir adelante, al menos tendrían que intentarlo. 
- Estoy de acuerdo con las últimas cosas que se han dicho. Deberíamos de llevar adelante la idea, porque suponiendo que el Ministerio dijera que no, quedaría en la gente la impresión de que el único que se preocupa verdaderamente por sus intereses es Paco. El tanto político que se apuntaría valdría un imperio – matiza Rúas resumiendo la opinión más generalizada.
- Déjame matizar eso último, Jaime – precisa el alcalde -. Quien se preocupa por el pueblo no solo es Paco Vives, también son sus amigos… - Tras la pausa echa una ojeada a su alrededor y pregunta -. Entonces, ¿estamos de acuerdo, lo pedimos a Obras Públicas?
   La opinión es unánime a favor del proyecto. Ahora hay que pasar a la siguiente etapa: la de la engorrosa burocracia.
- ¿Y qué es lo primero que habría qué hacer?
- Yo creo – contesta el padre de la idea – que Paco o la persona que designe tendría que ponerse en contacto con la Delegación de Obras Públicas y…
- Jaime – le interrumpe Vives -, ¿primero no tendría que reunir el pleno del Ayuntamiento para que aprobase la solicitud?
- Pienso que antes de reunir el pleno, cosa que en su momento habrá que hacer, tendríamos que hablar de manera oficiosa con los de Obras Públicas para sondearles si el proyecto es factible, si hay financiación, en qué presupuesto podría incluirse la obra, qué debería de aportar el Ayuntamiento; en resumen, los aspectos más importantes que podría conllevar la obra.
- Oye, Jaime, ¿y si los del Ministerio contestan que no?, ¿qué hacemos?
- Si dicen que no al proyecto – contesta rápido Rúas como si tuviese preparada la respuesta -, cosa que puede ocurrir, deberíamos de hacer lo que dije antes: difundir la petición hecha para que la gente vea que nos ocupamos de sus intereses. No tendríamos la obra, pero ganaríamos puntos.
- Se me ocurre algo – interviene Vives – para completar lo último que ha dicho Jaime. Si nos deniegan el plan, tendríamos que dejar correr el rumor de que Obras Públicas ha denegado el proyecto porque los principales propietarios de las fincas de regadío que iban a ser afectadas se oponen al mismo. Y todos sabemos quiénes son esos propietarios.
- ¡La leche, qué listo eres Paco!  – aplaude el pelota de turno.