martes, 15 de julio de 2014

4.25. Sergio mejora, poco. Lorena empeora, mucho

   Sergio vuelve a trabajar en la empresa de instalaciones eléctricas del señor Francisco, solo que no de capataz pues su puesto fue asignado a otro. Haber perdido su estatus profesional es algo que lleva mal, pero el capataz jefe Dimas se muestra inflexible, por lo que recurre al patrón para recobrar su antiguo empleo:
- Señor Francisco, cuando me pidió que me fuera a trabajar a la asociación que montaron los de BACHSA, me aseguró que solo sería por una temporada y que cuando acabara volvería con usted. Yo supuse que quedaba sobreentendido que en mi anterior empleo, pero ahora Dimas dice que nanay, que todos los puestos de capataz están ocupados.
- Sergio, ya sabes que en los asuntos de personal yo no me meto, bastantes preocupaciones tengo como para añadir una más al cacao que llevo entre manos. Eso se lo dejo a Dimas.
- Pero…
- Paciencia, Estudiante, paciencia. Al paso que va el incremento del número de obras seguro que necesitaré más gente y entonces hablaremos. De momento, lo que has de hacer es esforzarte, como hacías antes, y procurar tener contento al Dimas.

   La predicción de Francisco se revela cierta, aunque las obras de urbanización en el PAI de la Marina se han parado debido a la medida cautelar tomada por el tribunal que juzga el contencioso contra el mismo, las construcciones se han acelerado en otras zonas del municipio, como si los constructores temieran por su futuro ante un posible efecto contagio. Francisco amplía el número de sus contratas y ha de montar una nueva cuadrilla.
- Dimas, para dirigir la nueva brigada había pensado en el Sergio, ya le tuvimos de capataz y tú estabas satisfecho de cómo se desenvolvía.
- Tú lo has dicho, jefe, estaba satisfecho, pero ese chico ha cambiado. Desde que estuvo al frente de esa asociación de esquiroles que crearon los jefes de BACHSA no es el mismo. Parece como si le hubiesen comido el coco. Además, creo que se ha aficionado a la botella, algunos días llega con un tufo capaz de marear al más templado y tengo mis sospechas de que el alcohol no es lo peor que se mete entre pecho y espalda.
- No creo que sea para tanto, hombre. Y luego está lo de cumplir con la palabra dada. Yo quedé con los tíos del marketing de BACHSA que en cuanto el chico dejara la asociación volvería a admitirle en la empresa. Cierto es que nunca se habló de en qué condiciones. En fin, tú verás, lo del personal es cosa tuya.
   Dimas conoce demasiado bien al zorro de su patrón para ignorar el mensaje que encierra su última parrafada. Llama a Sergio y le dice que lo ha pensado mejor y que la próxima cuadrilla que vayan a contratar quedará a su cargo.
   La ansiada recuperación de su antiguo puesto es un empujón para la autoestima de Sergio y, sobre todo, es decisiva para ayudarle a moderar el abuso de la bebida y dejar de consumir estupefacientes. Solo los fines de semana se permite fumar algún que otro porro o esnifar medio gramo de coca cuando anda algo más sobrado de dinero. Si ha de mandar a un nuevo equipo tendrá que estar en condiciones de hacerlo de la mejor forma posible, y ello está reñido con el tipo de vida al que se encaminaba sin remedio, una vida en la que el alcohol y la droga marcaban el rumbo.

   Lorena, en cambio, ha ido dando bandazos sin encontrar un trabajo que le guste y le motive. Termina aceptando un curro de camarera en un bar de copas donde, aunque el salario es ínfimo, gana buenas propinas. Otro motivo que la ha llevado a coger el trabajo es que el local tiene fama de que en su entorno abunda el trapicheo de drogas y la joven, al contrario que su pareja, no encuentra alicientes para cambiar el derrotero que ha tomado su vida. Cada vez necesita más estimulantes externos para afrontar el día a día.
   Como los pagos de la hipoteca y de la letra del coche se llevan la mayor parte de los ingresos de la pareja, a Lorena no le queda suficiente dinero para costearse el pillar coca, pastillas o, en su defecto, hachís con que apaciguar su adicción. Todo ello no hace más que profundizar la brecha que se ha abierto en la relación de la pareja. Sergio no se ha repuesto de la sospecha sobre las mentiras y la presunta infidelidad de Lorena. Ella acusa a su hombre de que no es capaz volver a ganar lo suficiente para mantener su anterior tren de vida y de que no le acompaña, con la asiduidad que le gustaría, en sus cada vez más frecuentes momentos de éxtasis producidos por la droga.
- ¿Esta mierda de sobre es lo que te da ahora el chupasangre del Francisco? – cuestiona una alterada Lorena agitando el sobre que contiene el salario de Sergio - ¿Pero no habías dicho que iban a volver a nombrarte capataz?
- Y lo harán, me lo ha prometido Dimas, pero cuando organice una nueva brigada.
- Con esto ¿cómo voy a pillar farlopa con lo cara que se ha puesto?
- Es que tendrías que esnifar menos coca, reina. Entre los dos no ganamos lo suficiente para poder mercar todo lo que eres capaz de meterte.
   El joven ha preparado un cuadro de doble entrada en el que aparecen los ingresos y los gastos fijos que tiene la pareja entre los que se llevan la palma las deudas contraídas: la hipoteca del apartamento, los plazos de los electrodomésticos, de parte del mobiliario y las letras del BMW. El saldo final es irrisorio y es cuanto tienen para los gastos cotidianos. Lorena apenas si echa un vistazo al cuadro, le suelta un papirotazo al papel y sale de la casa dando un portazo que hace vibrar la cristalería que hay en el aparador del comedor y que nunca han usado.

   Pasan los días. Sergio intenta seguir el consejo que le dio el señor Francisco y se esfuerza en el trabajo al tiempo que hace cuánto le es posible para tener contento a Dimas, que es de quien depende que recupere el puesto de capataz. A su vez, Lorena no deja de pensar en cómo conseguir más dinero o lo que es lo mismo, más coca o lo que pueda pillar. En más de un momento ha tenido la tentación de hacerle caso a algún cliente que le ha ofrecido hacer un viaje juntos a cambio de sexo, pero no ha llegado a dar el paso, todavía respeta su unión con Sergio y lo que ello conlleva. Ya tuvo una experiencia anterior con Maximino, pero no quiere generalizarla. Hasta que un buen día eso también cambia. Se encuentra en el bar donde trabaja con Tony, un antiguo amigo, que la aborda:
- Un colega me sopló que estabas aquí y no le creí, pero veo que es la fetén.
- ¿Es que tiene algo de malo que curre aquí? – responde desabridamente Lorena.
- No, guapita de cara, de malo no tiene nada. Lo que pasa es que creía que tu chorbo te tenía como una reina y no iba a dejarte caer tan bajo como para poner copas en un antro de colgados.
- Aquí entran tíos de toda clase, colgados y sin colgar, ¿tú en qué grupo estás?
- Ni en uno ni en otro. De estar en alguno, estaría entre los que se pirran por una potranca con un cuerpazo como el tuyo, paloma, y por la que sería capaz de currar hasta las tantas con tal de que solo fueras para mí y te olvidaras de ese hatajo de babosos que se te comen con la vista.
- No, si verborrea no te falta, Tony, pero luego fallas más que la carabina de Ambrosio. Y ya que te veo tan amaromado, ¿tienes material?
- No, bonita, pero ahora mismo salgo a la esquina y veo de pillar algo, ¿qué prefieres perico o hierba?
- Si tienen perico mejor, sí no un canuto puede pasar.
- Para ti siempre lo mejor. Ahora, eso sí, nos lo hacemos en casa – al ver el inicial gesto de rechazo, Tony plantea - ¿Voy o no, potranca? Tú decides.
   Lorena piensa que otra vez está en las mismas: sexo a cambio de unas rayas. Duda, pero la vacilación es corta. Gana la coca. Su bajada de ojos es señal suficiente para que el hombre salga escopeteado en busca del camello de la esquina.

viernes, 11 de julio de 2014

4.24. Ganar, ganarán los de siempre

   El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana ha admitido a trámite el recurso contencioso-administrativo contra la aprobación del PAI de la Marina de Senillar. Lo que demanda el recurrente es que la Sala de lo Contencioso declare no ser conforme a derecho y, en su caso, la anulación de los actos y disposiciones de la Administración Pública en relación con el referido PAI. Asimismo, solicita la adopción de medidas cautelares para que cesen todas las actuaciones que se vienen realizando en la urbanización del PAI, así como el restablecimiento de la situación previa y, si así fuera, la indemnización por daños y perjuicios.

   El directorio de BACHSA se reúne urgentemente para estudiar la estrategia a seguir ante la definitiva judicialización de su proyecto estrella. Ideas faltan, lamentos sobran.
- ¡Cómo coño hemos llegado a esto! – se queja un enfurecido Bricart.
- Esos pichafrías de ecologistas tienen más peligro que un aizkolari loco con un hacha en la mano pues – sentencia Arechabaleta.
- Ne capisco niente – se lamenta Montofarni.
- ¿Y tú, lumbrera, no dices nada? – inquiere Bricart dirigiéndose a Cardona.
   Juan Antonio pasa por alto el ofensivo tono del consejero delegado y se limita a explicar sus gestiones:
- Siguiendo el consejo de la asesoría jurídica, nos vamos a batir en dos frentes, el visible y el oculto. En el primero nuestros abogados han presentado al tribunal un escrito pidiendo que la compañía pueda personarse en el proceso como persona jurídica que ostenta un interés legítimo en el mismo, de esa forma conoceremos de primera mano el desarrollo procesal del recurso, en el supuesto de que se admita, y podremos controlarlo mejor. En el oculto, nos hemos puesto en contacto con los de Territorio y Medio Ambiente y hemos quedado en que nuestros letrados elaborarán un informe en el que la Consellería se apoyará para elaborar el escrito de contestación alegando diversos motivos de incompetencia y/o inadmisibilidad de la demanda. Nuestros asesores no se fían demasiado de la competencia del equipo de abogados de la administración. Si eso no funciona y el tribunal sigue adelante, nuestra gente volverá a redactar otro informe para que los de Medio Ambiente contesten al escrito de demanda.
- Y a todo esto, personalmente, ¿qué opinas? – pregunta Huguet directamente a Cardona.
- Siendo sincero, soy más bien pesimista, aunque con la justicia que tenemos nunca se sabe. Lo que sí me quita el sueño es el otrosí de la demanda en la que los recurrentes solicitan que el tribunal tome medidas cautelares. Como les hagan caso, y perdonar la grosería, vamos de culo.
- Paese di merda – apostrofa el italiano.

   En los poderes fácticos municipales la reacción ante el contencioso tiene parecidos tintes que entre los constructores. Tras ser citados, también de manera urgente, se reúnen los líderes de la coalición que sustenta al equipo de gobierno, así como los representantes de BACHSA en la localidad.
- ¿Me puede explicar alguien qué está pasando? – es el alcalde quien formula la pregunta, más bien retórica pues sabe muy bien qué está ocurriendo.
- Pues que unos forasteros le han pegado una patada a los palos del sombrajo y lo están echando todo a perder – contesta un enojado José Ramón Arbós.
- Esa demanda se la van a cargar los tribunales, ya veréis – opina Guillem Armengol.
- ¡Ojalá sea así! – exclama Amador Garcés para añadir una nota pesimista -. Lo malo es que los litigios se sabe cuándo empiezan, pero no cuándo acaban y luego está lo de la maldición de la gitana: pleitos tengas y los ganes.
- Ya veis a donde nos han llevado las manifestaciones de los chavales. ¡Maldita sea su estampa! – despotrica Arbós.

   Los chavales, a los que aludía Arbós, están que tiran cohetes. Han montado una pequeña fiesta en el local que utilizan como centro de reunión donde están brindando con la sangría que han preparado.
- ¡Por la reconquista de la Marina! – es el brindis que propone un adolescente levantando el vaso de plástico.
- ¡Porque la Marina siga siendo solo del pueblo! – propone otro.
   Acabados los brindis, una de las muchachas pregunta:
- Y ahora, ¿nos conformamos con esto o tendremos qué seguir luchando? – el interrogante va dirigido a todos, pero a quien mira es a Chelo Arbós.
- De conformarnos, nada – responde Chelo -. Tormo me ha dicho que no hay que vender la piel del oso antes de cazarlo; es decir, que primero habrá que esperar el fallo de los jueces. Pero, además, el recurso presentado no es más que una especie de aperitivo, según Pascual lo gordo vendrá a continuación.
- ¿Y en qué va a consistir eso tan gordo? – inquiere la chica que ha preguntado antes.
   Lo que la jovencita quiere saber, y a lo que Chelo Arbós no ha podido responder por la simple razón de que no lo sabe, es algo que se está fraguando más allá del pueblo. En el bufete que está llevando el contencioso se celebra una discreta reunión en la que se encuentran, amén de los dos abogados encargados del recurso, el vicepresidente de Ecologistas Valencianos en Lucha y Pascual Tormo, quien todavía se está preguntando por qué motivo le habrán invitado. Uno de los letrados explica cuál es el momento procesal de la demanda: el de cuando las partes pueden solicitar a la Sala que se practiquen las pruebas necesarias para esclarecer los hechos que consideren trascendentes para el fondo del asunto. A ello añade una nueva información:
- Hay otra cuestión más importante que la marcha del recurso. Hace unos días una persona llamó al bufete para revelarnos que estaba en posesión, según manifestó, de amplia información sobre un cúmulo de irregularidades de todo tipo que se habrían producido en el proceso urbanizador en Senillar desde el primer día. Que lo del PAI de la Marina no es más que la punta del iceberg.
- ¿A qué clase de irregularidades se refería? – pregunta el representante de los ecologistas.
- Desde infracciones administrativas y técnicas hasta posibles casos de prevaricación y cohecho y de otros presuntos quebrantamientos de la ley que podrían estar tipificados como delitos.
- Eso es muy gordo – opina el ecologista.
- De momento no son más que presunciones, habrá que probarlas. Hemos quedado con el informante para una posterior reunión en la que veremos qué datos nos ofrece y qué credibilidad le damos.
- ¿Y hasta qué punto os merece confianza ese misterioso informante? – inquiere Tormo a quien parece que todo aquello no le sorprende demasiado.
- Por eso estás aquí, para que nos ayudes a acreditar su fiabilidad. Y llegados a este punto, tengo que rogarte – pide el letrado dirigiéndose al representante de los conservacionistas – que nos dejes a solas con Pascual. Por mor de la confidencialidad, nos hemos comprometido a no revelar el nombre del informador, salvo a aquellas personas que, de algún modo, pudieran avalar sus datos.

   El tan traído y llevado recurso también es objeto de palique entre la gente de a pie que curra en los tajos de las construcciones que, día a día y sin preocuparse por los avatares de la justicia, expanden sus tentáculos por el término municipal de Senillar.
- Estudiante, tú que eres hombre de letras, ¿qué nos puedes contar sobre el pleito que los amigos de lo verde le han puesto al Ayuntamiento? – pregunta uno de los compañeros de Sergio mientras se zampan el bocadillo.
- Poca cosa, solo sé lo que se comenta en los corrillos. Lo que sí puedo decirte es que no es un pleito sino un recurso contencioso y que no va contra el Ayuntamiento sino contra la Consellería que aprobó el PAI de la Marina.
- Y en el caso de que en ese recurso triunfen los que recurren o los recurridos, ¿nosotros vamos a ganar o a perder? – quiere saber otro.
- No sabría qué decirte, la justicia puede ser muy complicada – Sergio, a quien el asunto le importa un comino, no quiere extenderse en más explicaciones.
- Yo sí lo sé – afirma con rotundidad Dimas -. Bueno, más que saberlo, me lo supongo. Fallen lo que fallen los jueces, ganar, lo que se dice ganar, ganarán los de siempre, los que tienen la pasta, que aquí son los constructores. Y perder, lo que se dice perder, perderán también los de siempre, que aquí somos los currantes. Oséase, todos ustedes vosotros incluido el que suscribe. 

martes, 8 de julio de 2014

4.23. ¿Qué es eso de Islero?

   Sergio y Lorena han vuelto de Ibiza un tanto tocados. Se han divertido mucho, eso sí, pero no han podido completar su mes de vacaciones forzadas al habérseles terminado el dinero antes de lo previsto. La coca sigue siendo cara y si te habitúas a esnifarla todos los días la cuenta sale por un riñón.
   Cuando vuelven a Senillar se encuentran con un panorama poco alentador. En el chiringuito donde trabajaba Lorena han cogido a otra camarera y de momento no tienen nada para ella, con la temporada más avanzada ya le dirán. Sergio también se encuentra con una desagradable sorpresa, Dimas se encarga de dársela:
- Estudiante, el patrón me ha dicho que te volvamos a coger porque así lo acordó con los jefes de BACHSA. Si por mí fuera te daría con la puerta en las narices. No es de recibo andar mariposeando de aquí para allá. El próximo lunes volverás al tajo, pero no de capataz. En tu antiguo puesto puse a Lozano y ha cumplido como los buenos.
- Hombre, Dimas, el tío de marketing de BACHSA me dijo que, cuando terminara de trabajar en la asociación que montaron, me volvería a la empresa del señor Francisco como si no hubiera salido de ella.
- ¿Qué quieres? Que coja a Lozano y le despida o le degrade solo por tu cara bonita. Ni hablar. Si vuelves con nosotros currarás de oficial y gracias.
- Pero…
- No hay pero que valga. Si te vale, vale, y, si no, a protestar al maestro armero, como dicen en la mili.
- ¡Vaya palo! – se duele Sergio. Cuando se acuerda de otra perentoria necesidad: no tienen un duro -. Oye, Dimas, ¿sabes si me podrían dar un adelanto? Estoy a dos velas.

   Francisco le ha dicho que nones a lo del anticipo. Que cobrará cuando los demás. El problema que se le plantea a la pareja es de órdago: no tienen, literalmente, ni para comer. A pesar de que Sergio ha estado ganando un buen dinero mes a mes, resulta que no han ahorrado nada. Sus gastos, muchos de ellos superfluos, la hipoteca del apartamento y las letras del BMW se han comido todos sus ingresos. Discuten a quien pedir prestado.
- Podrías pedir a tus amigas – sugiere Sergio.
- A mis amigas no les sobra la guita, siempre está a verlas venir. Lo que podías hacer es darles un palo a tus compañeros de tajo, esos sí que ganan una pasta gansa todos los meses.
- Eso no pienso hacerlo ni loco, me moriría de vergüenza. ¿Y si lo pedimos a la familia? Tú a tus padres, yo al abuelo.
   Los padres de Lorena no andan muy boyantes, pero les ofrecen que pueden ir a comer con ellos cuando quieran. Es el abuelo de Sergio quien se muestra más generoso, aunque no deja de sorprenderle la situación.
- ¿Cómo que no tenéis dinero ni para comer? Creía que ganabas un dineral y me contaste que los constructores te habían dado una generosa prima cuando dejaste de trabajar para ellos. ¿Qué habéis hecho con todo ese dinero?
   El joven por toda respuesta se encoge de hombros, su cara de perro apaleado es la mejor expresión de su derrota. Por eso, el señor Andrés no insiste en pedir explicaciones.
- Bueno, hijo, si no quieres contármelo allá tú, pero algo tendrás que hacer para ordenar tu tren de vida. Y no te preocupes, yo me encargo de que no os falte de nada, pero como al parecer tenéis un agujero en cada mano no os voy a dar billetes, lo que haré será ir con vosotros al supermercado y pagaré la cuenta de la compra. También me haré cargo del plazo de este mes de la hipoteca y de la letra del coche. Ah, y me podrás llamar refranero y lo que quieras, pero si no te lo digo reviento. Tendrías que escribir en un papel y tenerla bien a la vista esta máxima: el que no guarda cuando tiene, no come cuando quiere.

   El problema de la comida está resuelto, pero Lorena tiene otro, después de veintitantos días esnifando coca diariamente, siente que le falta algo para poder seguir la vida cotidiana. Sufre una suerte de síndrome de abstinencia que incrementa su mal humor y que le lleva a la búsqueda del polvo blanco. El problema es que hasta que Sergio cobre su primera paga no va a disponer de un maldito talego para pillar ni una dosis. Piensa en el mucho dinero que se ha dejado dónde el Perchas, el distribuidor más conocido del pueblo, y opta por dejarse caer por allí a ver si le fía, aunque sea una papelina. En última instancia, se dice que siempre puede abrirse de piernas, aunque el Perchas no  todos los días está por trocar farlopa por carne. En el portal del camello se tropieza con Maximino.
- ¡Vaya, hermosa!, ¿tú por aquí?, ¿vienes a ver si pillas algo? Hoy el Perchas está de mala gaita, ayer cogieron a uno de sus camellos y está que fuma en pipa. Claro que su mala hostia la pagamos los clientes, ha subido la papelina cuatro talegos de golpe. Oye, ahora que lo pienso, ¿por qué no te vienes conmigo y, en recuerdo de los viejos tiempos, nos fumamos unos buenos canutos?
   La joven recela de la invitación, conoce demasiado bien al hombre, pero también piensa que estando el Perchas de mala leche no será fácil que acceda a fiarle unas papelinas.
- ¿Crees que tengo estómago para fumarme un canuto contigo a un lado y al otro la puta de Mariasun?  
- A la Mariasun hace tiempo que le di boleta. Era una cotorra que no se callaba ni debajo del agua. Y en la cama una flojeras, en seguida se cansaba. Debe ser que estoy mal acostumbrado, he tenido tías mucho mejores – y su sonrisa lobuna parece recordar viejos episodios con Lorena entre sus brazos.
   La joven acaba por aceptar la invitación, es la mejor oferta que va a tener si quiere meterse unas rayas. Cuando la droga comienza a hacerles efecto, Maximino, que hasta entonces se ha portado, la atrae hacia sí y le da un apasionado beso que, tras unos segundos de indecisión, es contestado por la joven con el mismo ardor. El hombre, sin decir palabra, comienza a desnudarla.

   Días después, Sergio se tropieza con Maxi quien le saluda con una sonrisa burlona pintada en la cara y unas palabras que, por su aparente doble sentido, le dejan desasosegado:
- Hombre, el señor Islero, ¿qué es de tu vida, sigues de lameculos? Supongo que continuarás dorándoles la píldora a tus jefes. Y te aconsejo que no tengas a tu zorrita tan abandonada. Está acostumbrada a que la rieguen bien.
   El joven piensa que Maxi se debe referir a su antiguo amorío con Lorena. Lo que no entiende es lo de Islero  ¿qué habrá querido decir? Se molesta en buscar el vocablo en el diccionario de la RAE, la palabra no está registrada, el glosario remite a isleño como palabra que tiene la forma de escritura más cercana. Se dice que es un tonto preocupándose por las sandeces que diga un medio analfabeto como Maximino, pero algo le cosquillea por dentro. Decide preguntarle a su abuelo.
- El otro día un conocido me habló de Islero, ¿qué es eso, a qué te suena?, he buscado la palabra en el diccionario y no está registrada.
- Quizá quiso decir isleño.
- Pues no, porque la conversación no iba de islas ni de sus habitantes.
- Entonces, no sé qué puede ser… ¡Hombre! – El abuelo se echa mano a la cabeza -, ahora que recuerdo, Islero se llamaba el miura que mató a Manolete en la plaza de toros de Linares. ¿Eso te dice algo?
   Vaya si le dice, piensa el nieto: miura, toro, cuernos... Un ramalazo de vergüenza, celos y rabia transforma el rostro de Sergio, tanto que hasta el abuelo se da cuenta.

viernes, 4 de julio de 2014

4.22. No conseguirán callarnos

   La manifestación contra el PAI de la Marina no ha vuelto a suscitar el interés de los medios y Senillar deja de ser noticia. Sin embargo, los grupos ambientalistas no han tirado la toalla y uno de ellos, Ecologistas Valencianos en Lucha, más conocido por su acrónimo EVEL, ha hecho algo más que dar su apoyo moral a la protesta, ha presentado un recurso de alzada ante la Generalidad Valenciana sobre la aprobación del PAI.  Ante el recurso, y dado que el eco de la protesta parece haberse extinguido, las direcciones nacionales de los dos grandes partidos estatales, el PSOE y el PP, dejan las manos libres a sus terminales autonómicas para que decidan lo que sea más conveniente para sus intereses.
   En el PSPV dudan, no acaban de resolver si unirse a los recurrentes, oponerse a ellos u optar por una tercera vía, la de apoyarles en sus reivindicaciones, pero sin meterse en demasiados charcos. Les pesa el aviso de la directiva local de que fueron los socialistas, cuando gobernaban el municipio, quienes aprobaron el PAI de la Marina. Al final se decantan por la última opción, apoyarán las protestas, pero con la  boca pequeña.
   En cuanto al PPCV respalda decididamente a su ejecutiva local, puesto que entiende que serán muchas más las bondades y los beneficios de todo tipo que acarreará el proyecto que no salvaguardar la existencia de unos cuantos bichos más o menos en peligro de extinción. Valoran el hecho de que en el país los verdes todavía representan a un escaso número de votantes.

   Pese a todo, algunos de los promotores del PAI están intranquilos y alarmados. En una reunión de urgencia del directorio de BACHSA debaten la estrategia a seguir ante la nueva deriva que ha tomado el proyecto. Es el consejero delegado quien pone encima de la mesa el motivo por el que ha convocado al resto del núcleo duro del consejo:
- Ya sabéis que los de Territorio y Medio Ambiente están estudiando el recurso de alzada de esos tocahuevos de ecologistas. Por lo que me han contado, no tienen muy claro qué responder. Esta reunión es, fundamentalmente, para que decidamos sugerirles lo que deberían hacer con el recurso de marras.
- Yo les sugeriría que hicieran una de estas dos cosas: tirarlo a la papelera o utilizarlo para limpiarse el ojete pues – opina Arechabaleta.
- Me conformo con que lo desestimen o, si no, que lo archiven – comenta Huguet.
- Si lo desestiman o responden con el silencio administrativo, es muy probable que los demandantes presenten recurso contencioso-administrativo y entonces nos meteremos en un lío de tres pares de narices. El proyecto se habrá judicializado y si hay algo que funciona mal y tarde en este país es la justicia – objeta Cardona.
- ¿Y no es possibile convincere a los que poner recurso de ritirarlo? – la pregunta la plantea el letrado Montofarni, representante de los nuevos socios calabreses.
- ¿Y cómo se convence a una partida de chiflados que creen que es más importante la vida sexual del samaruc que la construcción de una ciudad residencial? - inquiere Bricart ante el asombro del italiano que no ha entendido el sentido del interrogante ni su carga sarcástica. Algo de lo que se da cuenta el consejero delegado que se apresura a preguntar - ¿Tú, cómo los convencerías, Enrico?
- Ci sono molte maneras per convincere – responde Montofarni y añade – Lasciatele a mio carico.
- Dice que los dejemos de su cuenta – traduce Bricart.
   Los demás miembros del directorio se miran entre sí y alzan los hombros.

   Pascual Tormo es quien da la noticia al grupito de estudiantes que encabezan las protestas contra el urbanismo desaforado en el pueblo: han agredido al presidente de los ecologistas que ha sido el firmante del recurso de alzada contra el PAI de la Marina.
- Le han pegado una paliza a Toño Alvear, le han partido las piernas y le han roto la mandíbula. Está ingresado en el hospital universitario de la Fe. El pronóstico es grave, aunque los médicos no temen por su vida.
- ¿Se sabe quiénes son los que han hecho esa salvajada? – pregunta una de los chicas que está verdaderamente consternada.
- Por ahora, no. Alvear no puede hablar dado como le han dejado el maxilar y la policía dice que está trabajando en varias líneas de investigación, pero a través de un compañero de la facultad me ha llegado una información preocupante. Los policías encargados del caso no han hecho público, ellos sabrán por qué, el hecho de que los asaltantes pintarrajearon en el pecho de Toño, con su propia sangre, la palabra bocasas, supongo que se referían a bocazas.
- ¿Bocazas? ¿Piensas lo mismo que yo? – inquiere Chelo Arbós dirigiéndose a Tormo.
- Me temo que sí. Solo hay una interpretación posible: intentan amordazar y atemorizar a los que han presentado el recurso. ¿Quiénes son? También solo puede haber una respuesta: cui prodest, ¿a quién beneficia el silencio en este caso? – pregunta retóricamente Tormo.
- ¡A los cabrones del ladrillo! – contesta uno de los estudiantes.
- Ahora lo importante es no perder la calma y seguir con la misma estrategia, pero ojito a esto: en adelante vais a tener que vigilar vuestra espalda, procurad ir siempre acompañados, alejaros de los lugares solitarios y mejor que no salgáis por la noche – aconseja Tormo.
- ¿Los compañeros de Alvear piensan hacer algo? – quiere saber Chelo.
- Aparte de presentar la correspondiente denuncia, me han confirmado que seguirán adelante y si la administración no les contesta o lo hace negativamente estudiarán la posibilidad de plantear recurso contencioso-administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de la comunidad, aunque tienen el mismo problema que todos los grupos conservacionistas: andan escasos de fondos y un contencioso puede resultar gravoso, hay que contratar abogados, procuradores, técnicos para los pertinentes informes periciales, etcétera.

   La agresión sufrida por el presidente de una de las asociaciones ecologistas más combativas de la región vuelve a despertar la atención de los medios. El incidente se convierte en noticia de primera plana en los periódicos y merece lugar destacado en los informativos de la televisión y la radio. A ello se añade otra noticia: la administración autonómica ha desestimado el recurso de alzada. La junta directiva de EVEL convoca una rueda de prensa en la que, a preguntas de los enviados de los distintos medios, explican cuál va a ser la estrategia a seguir:
- No, no sabemos quiénes han podido ser los agresores de nuestro presidente, pero sospechas tenemos.
   Una decena de manos se levantan pidiendo la palabra. El periodista a quien han pasado el micrófono formula la pregunta que está en la mente de todos:
- ¿De quién o quiénes sospecháis?
- Lo siento, pero no podemos contestar a eso. No podemos acusar sin pruebas, cuando las consigamos seréis los primeros en saberlo.
- Una vez que han desestimado el recurso de alzada, ¿vais a presentar el contencioso? – inquiere otro corresponsal.
- Estamos estudiándolo – Lo que no cuentan a los periodistas es que lo que están buscando es cómo financiar el recurso.

   Otro actor, que anteriormente ya jugó su papel en el desarrollismo de Senillar, entra en acción. Se trata del grupo Presslor Investment. El hedge fund de Singapur, tras perder la oportunidad de entrar en el accionariado de BACHSA, se planteó la posibilidad de presentar una opa hostil para comprar la empresa constructora. Desecharon la idea por su alto riesgo. Ahora han encontrado un medio más maquiavélico, y mucho más barato, para intentar adquirirla: financiando a quienes van a plantear un recurso contencioso que, de prosperar, puede dejar tocada a la compañía constructora. Un bufete madrileño se ha puesto en contacto con la directiva de EVEL y les informa que hay un filántropo, protector y amante de toda clase de espacios verdes, que está dispuesto a sufragar los gastos derivados del contencioso, solo exige quedar en el anonimato. Los ecologistas aceptan sin hacer más indagaciones y, acto seguido, convocan una nueva rueda de prensa.
- Os confirmamos que vamos a presentar el recurso contencioso-administrativo. El bufete que nos asesora ya lo está redactando. Otra primicia que podemos daros sobre el nuevo recurso: los abogados recomiendan que no tenga un solo firmante, sino que lo firmemos cuantas más personas mejor.
- ¿Qué finalidad tiene eso? – pregunta alguien.
- Una muy clara. Es un mensaje a los criminales que han querido taparnos la boca atacando a nuestro presidente. Tendrán que partirnos las piernas a todos y aun así no conseguirán callarnos.

martes, 1 de julio de 2014

4.21. Ibiza, mon amour

   Cuando Maximino le contó la cruda verdad de su relación con Lorena y la opinión que se tenía de ella en el pueblo, un torrente de sentimientos invadió a Sergio: rabia, frustración, desconcierto, vergüenza, celos. Más que por el hecho de que no era virgen cuando se le entregó, lo que más le desasosiega es que lo haya engañado. La sigue queriendo, pero la impoluta imagen que tenía de ella se ha hecho añicos. Después de mucho pensarlo ha optado por no decirle ni una palabra, más que nada porque sospecha que podría seguir mintiéndole.
 
   A Lorena no le ha gustado que a su chico se le haya terminado el chollo de liderar la banda de los “pepes”. Aparte de que ganaba un pastón, el que Sergio fuera considerado como alguien importante en el pueblo, aunque no todos opinasen positivamente, era motivo de orgullo para ella.
- ¿Y por qué te han dado la boleta?
- Porque ya no necesitan más la asociación y, por tanto, también sobramos los que estábamos allí – ha utilizado el circunloquio para no aludir a Maximino.
- ¡Qué plastas! ¿Y ahora qué vas a hacer, volver a currar con el Francisco?
- Eso será dentro de un mes. De momento, nos han ordenado que desaparezcamos durante ese tiempo del pueblo.
- ¿Irnos del pueblo, y para qué?
- Para que si vienen periodistas a entrevistarnos no nos encuentren. Podríamos hacer un viaje, me han dado un buen dinero. ¿A dónde te gustaría ir?

   En cuanto Lorena oye lo del viaje, se le olvidan todos los resquemores sobre el cese de su chico.
- ¿De verdad podemos ir dónde queramos?
- Iremos donde tú quieras, reina. Ya te he dicho que me han dado una buena prima. Podríamos hacer como una especie de viaje de luna de miel, es algo que me apetece mucho.
- ¿Sabes adónde muchas veces soñé viajar? A Ibiza. Siempre quise conocer la isla desde que, en la peluquería en la que trabajé, leía en las revistas del corazón los reportajes de las estancias de los famosos.
- Pues eso está hecho. Mañana mismo voy a comprar los billetes. Imagino que preferirás que vayamos en avión.
- Espera, has dicho antes que te han dado mucho dinero. ¿Es así? – ante el gesto afirmativo de Sergio, la joven formula una pregunta -. Antes de irnos, ¿podrías hacerme un pequeño regalo?
   El obsequio que pretende Lorena no es tan insignificante. Quiere cambiar el Ford Fiesta por un BMW, que es otro de sus sueños incumplidos. Sergio, como hace siempre, está a punto de decirle que sí, pero al pronto recuerda las risotadas de Maximino cuando contaba las guarradas que le hacía a Lorena y decide castigarla.
- ¿Tú sabes lo que cuesta ese coche? Ni hablar, con el Fiesta nos apañamos.
   La pelea está servida. Lorena no está habituada a que Sergio le niegue ninguno de sus caprichos y se coge una rabieta de época. El chico no cede, hasta que la joven le da un ultimátum:
- Pues si no hay BMW, tampoco habrá viaje. Me quedo en el pueblo. Tú puedes irte dónde quieras y si no vuelves, mejor.
   Cuando Lorena tensa la cuerda hasta el extremo de casi romperla, ocurre lo de siempre, Sergio cede. No sabe si por cobardía, por costumbre o por el miedo de perderla definitivamente, pero cede.

   Unos días después, la pareja llega a Denia, con su flamante sedán, donde cogen el transbordador que les conducirá hasta San Antonio, el puerto más próximo a la península de la mayor de las Pitiusas. Han desechado el viaje aéreo pues Lorena quiere recorrer la isla en el coche de sus sueños. Se hospedan en un hotel de cuatro estrellas de la Playa d´en Bossa. Ha sido toda una concesión de la joven. Sergio quería llevarla a un cinco estrellas, pero ella se negó, tenían que ahorrar para poder afrontar las letras del BMW que suben un pico.
   Lorena ha recortado de varias revistas del cuore varios reportajes de algunas de las playas de Ibiza que suelen frecuentar los personajes famosos. Las visitan todas: Ses Salines y Cala Jondal son las primeras y luego siguen Es Cavallet, Cala Tarida, Es Canar… En Formentera viajan a Es Racó da S´Alga, Ses Illetes y también se relajan en playas donde encuentran a bastantes nudistas como Cala Saona y Es Migjorn. Dejan de broncearse cuando descubren la movida de muchas de las discotecas isleñas y el intenso tráfico de toda clase de drogas que circulan en su entorno. Aquello para Lorena es una suerte de paraíso. Quiere probarlas todas, pues hay muchas que desconoce, y arrastra a ello a su chico.
- ¿No estaremos pasándonos, churri? – pregunta un Sergio que comienza a sentirse desbordado.
- Hay que probarlo todo ahora que somos jóvenes, mi vida. Ya tendremos tiempo de tomar solamente sopitas y buen vino, que es lo que hacen los viejos.
- Lo malo no es probar, sino el mal cuerpo que se te queda. Hay mañanas que no estoy para nada.
- Eso te pasa porque eres un antiguo. ¿A quién se le ocurre querer levantarse a la hora que tú lo haces, cómo si tuvieras que ir al tajo? ¡Qué no te enteras, Contreras! Que estamos de vacaciones y lo que has de hacer es lo que yo, dormir hasta que cae la tarde, luego darte un chapuzón en la piscina, tomar algo en la cafetería para entonar el cuerpo y a conocer otra disco para mover el esqueleto hasta que cierren y pillar todo lo que se pueda. Que esta vida son cuatro días.

   Así transcurren las jornadas, casi mejor se podría decir las noches pues están dormitando casi todo el día, hasta que una tarde, en uno de esos despertares en los que parece que han regresado de otra galaxia y con un cuerpo como si se hubiese pasado la noche cavando acequias, cuando Lorena, tras un gran esfuerzo, logra salir del cuarto de baño medianamente decorada, se sorprende al encontrarse a Sergio vestido solo con el slip.
- ¿Pero todavía estás así, tío? Anda, date prisa que si no cuando lleguemos ya habrán pillado todo lo bueno.
- Hoy no vamos a ninguna parte. Tendrás que conformarte con que nos quedemos aquí.
- ¿Y eso por qué? ¿Te encuentras mal? Ten, toma una de las pastillas de las que pillamos anoche. Esta morada es la mejor. Ya verás cómo te pone a mil.
- Si tomo una sola pastilla más puedo echar hasta la merienda de mi primera comunión. Y no vamos a salir hoy ni ningún día más porque no nos queda una lata.
- ¿Cómo que no queda pasta? ¿Y qué has hecho con toda la talegada que te soltaron los tíos del ladrillo?
- Nos la hemos fundido.
- Pero algo quedará, ¿no?
- Ni un puñetero duro.
- Entonces, ¿cómo vamos a pagar el hotel?
- La semana pasada, vista la prisa que nos dábamos – ha estado en un tris de no pluralizar el verbo, pero ha pensado que no sería justo, él también ha contribuido lo suyo - en quemar el dinero, tuve la precaución de abonar el hotel hasta el día de hoy. O sea, que mañana tenemos que volvernos. Y menos mal que saqué billete de ida y vuelta, si no tendríamos que habernos vuelto nadando – concluye dando a su frase una nota de humor negro.

   La pareja vuelve de Ibiza de muy distinta forma a la del viaje de ida. Han recorrido los cuatro puntos cardinales de la isla, se han bañado en muchas de sus playas, han comido en varios de los restoranes escondidos en sus paradisíacas calas y han bailado hasta el alba en algunas de las discotecas cuya fama trasciende los escuetos límites insulares. También han gastado el dinero a manos llenas hasta no quedarles, literalmente, ni una peseta. Tan es así que a Sergio no le salen las cuentan de cómo podrán afrontar los pagos de la hipoteca del apartamento de Los Arrayanes y las letras del BMW. Aunque para Lorena lo más importante es que la estancia en la isla ha supuesto para ella el descubrimiento de un nuevo mundo en el que la droga de diseño es el centro del universo. En el viaje de vuelta, Sergio ve a la joven tan absorta en sus pensamientos que le pica la curiosidad:
- En qué piensas que se te ve esa cara de felicidad.
- En Ibiza, mon amour. Tenemos que volver.

domingo, 29 de junio de 2014

*** Verano en el hemisferio norte

   Este blog se lee en países de ambos lados de la línea ecuatorial, pero se escribe en España, de ahí la precisión sobre el verano del que hablo.
   En algunos países europeos, la noche del 23 al 24 de junio, festividad de San Juan Bautista, es considerada como una noche mágica. Alrededor de esa jornada, en la que en el hemisferio norte ya ha llegado el verano, es cuando viajo a mi Senillar particular. Cambio el tórrido clima de la meseta castellana por el suave de la costa mediterránea. Me voy a gozar de sus limpias aguas, de su genuino codolar, de su paz y sosiego. Ni atascos en las calles ni multitudes en las playas. Un pequeño y desconocido paraíso.
   Pese a las tentaciones estivales, mantendré el ritmo bisemanal de las entregas, con una excepción: agosto, ese mes es el tradicional período en el que los españoles, los que pueden, cogen vacaciones. Lo que voy a hacer en dicho mes es seguir colgando episodios de Apartamento con vistas al mar, pero en lugar de las dos entregas semanales solo publicaré una, los viernes.  
   Anuncio asimismo que la novela está llegando a su término. Aún no he escrito los últimos episodios, cerrar una historia siempre es complicado, pero probablemente en septiembre, lo más tarde en octubre, daré a conocer el cuasi final de la historia de Sergio y Lorena y el desenlace del boom inmobiliario en Senillar.
   Felices vacaciones para los afortunados lectores que vayan a disfrutarlas y, en todo caso, les deseo a todos un grato verano. En cuanto a los del sur confío que tengan un invierno templado. 

viernes, 27 de junio de 2014

4.20. ¿Por qué tanto miedo los medios?

   Los prolegómenos de la nueva manifestación se inician en la forma que había previsto Pascual Tormo. Los promotores de la protesta hacen circular por los mentideros locales que van a volver a manifestarse y que no tienen ningún miedo a los esquiroles de la banda de los “pepes”. No será con sus groseros insultos como los van a parar repiten a quien quiera oírles. Entre la gente que, por muy diferentes motivos, arropa a los constructores nadie parece reparar que la frase encierra todo un reto: tendréis que hacer algo más que injuriarnos para reventar nuestra protesta. Solo hay una persona que ventea el peligro, Agustín Badenes que así lo confiesa a su socio José Ramón Arbós:
- No me gusta ni un pelo el cariz que está tomando lo de la próxima manifestación.
- Tranquilo, Agustín, no son más que chiquilladas. Pasará como la otra vez, saldrá a la calle un grupito de estudiantes acompañados por unos cuantos jubilados, lanzarán sus panfletos, armarán un poco de revuelo y luego se volverán por donde vinieron. Y hasta es posible que haya menos asistencia, de momento mi hija Chelo no acudirá, me lo ha prometido.
- Bueno, ojalá sea como dices. Ahora solo cabe rezar para que ese hatajo de esquiroles, que teledirigen los hombres de BACHSA, no meta la pata y se líe la parda.

   La nueva manifestación acoge a un número de personas similar a la anterior, la composición de los manifestantes también es parecida, solo hay un par de diferencias respecto a la última vez: hay un cámara en espera de acción para grabarla, un radiofonista haciendo entrevistas y un par de plumillas atentos a cualquier hecho que sea noticiable. El problema es que no pasa nada que lo sea, la otra diferencia es que la masa de los contra manifestantes es sensiblemente superior a los que trataron de reventar la anterior movida.
   El desarrollo de la protesta está discurriendo por los cauces previstos: los que abanderan la manifestación recorren el itinerario marcado por la autoridad,  enarbolando sus pancartas y coreando los eslóganes contra la urbanización de la Marina, mientras los esquiroles los abuchean y les lanzan toda clase de insultos, cuanto más vejatorios mejor. Todo parece transcurrir dentro de la nerviosa atmósfera que suele rodear a esa clase de actos, hasta que un confuso incidente, que posteriormente nadie fue capaz de averiguar quién lo inició, es el desencadenante de un rifirrafe en el que ambos grupos se lían a porrazos y aquello acaba como el rosario de la aurora. Ahora sí que los periodistas presentes tienen materia noticiable.
   Al día siguiente todos los medios regionales recogen la reyerta en sus informativos presentándola como si aquello hubiese sido un sangriento enfrentamiento, cuando no pasó de ser una pelea callejera que se saldó con un brazo roto, algunos cortes y varias contusiones de menor importancia. Quizá el hecho de que el día padezca una acusada sequía de noticias es la causa de que la información también llegue a los medios de ámbito nacional, la primera cadena de Televisión Española recoge la información en sus telediarios. Y lo que es más trascendente, el periódico El País, el primero que suelen leer los políticos, le dedica un editorial poniéndola como ejemplo de lo que el nuevo gobierno de los populares piensa hacer con la costa española: llenarla de hormigón, cargándose al mismo tiempo todos los parajes que deberían ser protegidos por el valor de su flora y fauna.

   Los que primero acusan la noticia son los especialistas de marketing que trabajan para BACHSA. El director de la empresa llama a capítulo a Eliseo Lavilla, quien hasta ahora ha teledirigido la estrategia de los contra manifestantes.
- Eliseo, ¿viste anoche el telediario de la uno?
- Sí, jefe, lo vi. Y esta mañana lo primero que hice fue llamar al secretario de AJOTSE y ordenarle que cierre la sede la asociación y que tanto él como el otro tipo que la dirigía se reintegren a sus anteriores trabajos. Y que todo lo hagan de la forma más discreta posible.
- ¡A buenas horas, mangas verdes! – exclama el jefe visiblemente contrariado -. ¿Pero no les dijiste a esos melones que nada de violencia?
- Claro que lo dije y les insistí mucho en ello. De hecho, hasta ayer no se había producido ningún altercado de esta clase. Y todavía no me explico cómo ha podido pasar éste.
- ¿Has pensado que puede ocurrir si algún medio los entrevista?
- Si he de ser sincero, no había caído en esa posibilidad. De uno de ellos, Sergio, sé que sabría capear el temporal, pero el otro es más bruto que un arado, será capaz de soltar cualquier burrada.
- Haz lo siguiente: además de cerrar la sede, págales un mes de sueldo con la condición de que se larguen del pueblo durante ese tiempo y que cuando vuelvan mantengan la boca cerrada. Y recemos para que el asunto acabe ahí.

   El asunto de la Marina no acaba donde impetraba el experto en mercadotecnia. Por el momento, y siguiendo la sugerencia de Pascual Torno que sigue manejando bajo cuerda los entresijos de la protesta, los manifestantes con algún tipo de lesión han presentado denuncia en los juzgados de primera instancia e instrucción de Gandía. Por otra parte, diversas organizaciones y grupos ecologistas se han puesto en contacto con los responsables de la manifestación mostrándoles su apoyo y solidaridad y pidiéndoles más información para estudiar de qué manera y a través de qué cauces pueden ayudarles.

   En la sede valenciana del PP la noticia no despierta ninguna inquietud. En la del PSOE se limitan a llamar al comité local y únicamente les indican que deberían aprovechar el incidente para calentar los próximos plenos municipales. El asunto podría haber acabado su recorrido ahí, hasta que en los despachos de la calle Génova, sede nacional de los populares, y de la calle Ferraz, donde radica el aparato nacional de los socialistas, alguien da la voz de alarma. Casi al mismo tiempo se descuelgan los teléfonos y desde los órganos centrales tiran de las orejas a las respectivas directivas regionales.
- Juan Ignacio, ¿qué pasa con el lío ese de Senillar? – pregunta el secretario ejecutivo de Política Autonómica del PP al vicesecretario de Política Territorial de la comunidad.
- ¿Un lío en Senillar? – se pregunta más que responde el vicesecretario, dándose tiempo para encontrar una respuesta que sea medio congruente -. Ah, sí, ahora caigo. Nada que deba preocuparnos, el típico follón pueblerino
- Una noticia que sale en El País y a la que dedica un editorial es cualquier cosa menos un follón pueblerino. Mándame por fax toda la información que tengas sobre el pueblo y sus asuntos urbanísticos y diles a los de allí que no den un solo paso ni hagan una puñetera declaración a los medios sin consultarte antes. Estaremos en contacto.
   Desde la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE quien descuelga el teléfono es el secretario de Relaciones Internacionales y Política Autonómica. El vicesecretario de Organización de la calle Blanquerías, sede de la dirección de los socialistas valencianos, es quien le atiende.
- Paco, ¿has leído El País de esta mañana? ¿Qué coño pasa en ese pueblo?
   El vicesecretario le da toda la información que tiene sobre el asunto; toda, no. Le oculta que la noche anterior tuvo una larga charla con el secretario general del partido en la localidad y al comunicarle que iban a aprovechar el incidente para denunciar al gobierno municipal del PP por su desastrosa, y quizá corrupta gestión urbanística, tuvo que escuchar como su correligionario se negaba en redondo a ello.
- ¿Cómo que te niegas? Esta es la ocasión que estábamos esperando para coger a esos advenedizos de la calle Quart por los mismísimos y retorcérselos hasta que revienten.
- Ni se os ocurra - es la tajante respuesta del secretario local.
- ¿Pero en qué clase de partido crees que militas?
- En el partido que, cuando gobernaba Senillar, fue el que autorizó el PAI de la Marina. Como comprenderás, compañero, no podemos ahora salir a los medios diciendo que está mal lo que yo, como alcalde que era, aprobé hace cuatro días. Al menos, conmigo no contéis, antes dimito. La verdad es que no sé por qué tenéis tanto miedo a los medios.