martes, 17 de diciembre de 2024

Post info. 17.12.24 Mi nueva novela no es autobiográfica

 

   Cualquiera que me conozca, personalmente o a través de mis novelas, cuando lea el primer episodio de <<El masover>> deducirá que es una narración autobiográfica. Una deducción razonable, pues el protagonista tiene mi nombre –no mis apellidos-, la historia comienza desarrollándose en Torreblanca –mi pueblo natal- y hay otros datos reales como los nombres de varios familiares. Pese a esas coincidencias, el lector habrá errado su ilación, la novela no es mi biografía ni mucho menos. Es una obra salida de mi imaginación, posiblemente la única facultad que mantengo casi intacta pese a los muchos años que acumulo y las variadas patologías que me acosan.

   No es una autobiografía, pues tanto mi infancia como mi adolescencia fueron etapas tan aburridas y planas, fui un niño y un púber tan soso y modosito que para contar lo que me pasó en ellas me bastarían media docena de páginas.

   No es una autobiografía, pues si lo fuera, tendría 104 años y aún me falta algo más de una década para ello. No tengo un hermano que se llame Pedro y, lo más determinante: jamás viví en una masía, solo las conocí de oídas.

    Con todo, alguien puede pensar en el adagio latino: excusatio non petita, accusatio manifesta pero, a pesar de que en el texto aparecen algunos datos personales, insisto que no se trata de una narración autobiográfica. Lo que sí hago es usar una variante del recurso literario de la ficción histórica: la trasposición temporal. Sucesos que ocurrieron y personajes que vivieron en las décadas de mil novecientos cuarenta y cincuenta –y que conocí personalmente- los traslado a la década de mil novecientos treinta. Es decir, los hago revivir en un tiempo que en realidad no fue el suyo.

   A ojo de buen cubero, calculo que la narración tiene, más o menos, un quince por ciento de realidad de trasposición temporal en los primeros episodios para ir disminuyendo ese porcentaje a medida que la historia se desarrolla y terminar desapareciendo prácticamente.

   <<El masover>> es, por consiguiente, una novela novelada. Dicho queda.

PD.- El próximo martes daré más información. Los que leéis “Los Carreño”, los viernes seguiré colgando los episodios que faltan.

lunes, 16 de diciembre de 2024

La cabecera del blog

 

   Debido a las normas que aplica Google para la configuración de los blog, la cabecera no puede tener más de 500 caracteres, por lo que he tenido que recortar el texto inicial que era el que transcribo a continuación. El autor.

   El objeto básico de este blog es ser el medio para conocer la obra narrativa de Zacarías Ramo Traver. Un octogenario -le faltan meses para ser nonagenario- que no escribe para lograr fama ni dinero ni reconocimiento, sino para combatir la soledad y tener un motivo más para vivir.

   Desde el 2005, Zacarías ha escrito las siguientes novelas, que contiene el blog.

. Una trilogía sobre un pueblo mediterráneo –Torreblanca. Cs-: “Las dos guerras de Aurelio Ríos”, la Guerra Civil en dicho pueblo; “La pertinaz sequía”, la vida en la postguerra; y “Apartamento con vistas al mar”, el boom de la construcción y la crisis del 2008. La historia se desarrolla entre 1936 y 2014.

   Otra trilogía sobre una familia extremeña singular e irrepetible: “Los Carreño, Julio y Julia”, la vida de los fundadores de la saga; “Los Carreño. Los hijos”, la vida de los nueve hijos; “Los Carreño. El yunque de las guerras”, la familia en la Guerra Civil y la II Guerra Mundial. La historia se desenvuelve entre 1888 y 1944.

   Además, “El robo del tesoro Quimbaya“, el robo de unas excepcionales joyas precolombinas en el Museo de América. Y “Una playa aparentemente tranquila”, un encausado por el caso ERE, huyendo de la justicia, se esconde en una playa recóndita –Torrenostta-.

   Actualmente, escribe su nueva novela: “El masover”, la infancia, adolescencia y juventud de un niño que, accidentalmente, acaba viviendo en una masía del Maestrazgo en la que pasa mil avatares. La narración se desarrolla entre 1930 y 1975, una de las etapas más convulsas de la historia española.

   En el blog se publicarán episodios: los martes de “El masover” y los viernes de Los Carreño. El yunque de las guerras”.

viernes, 13 de diciembre de 2024

Libro IV. Episodio 78. Pillados infraganti

 

   El final de la guerra es celebrado en casa de los Carreño de Madrid por todo lo alto. El padre y los hermanos lo celebran descorchando una botella de auténtico champán francés que Verdú se ha sacado de la manga.

   -¡Virgen del Amor Hermoso!, ya era hora de que se acabara esta pesadilla y las personas decentes podamos ir por la calle con la cabeza bien alta –proclama Eloísa.

   -Y yo no tendré que seguir escondiéndome –se alegra Jesús.

   -Lo más importante es que mamá y los pequeños podrán volver a casa y volveremos a ver a Álvaro –señala Julio.

   Pilar se abstiene de decir en voz alta lo que para ella representa el fin del conflicto, por lo que se limita a comentar:

   -Y podremos poner la farmacia al día, que falta nos hace. Por cierto, papá, ¿vais a continuar con la tertulia de la perfumería?

   -Por supuesto, esta misma tarde tenemos reunión, hay muchas cosas que comentar.

   Los Carreño de Palma también se alegran con el fin de la guerra, aunque la alegría está atenuada por el estado de la madre. Julia ha ido decayendo poco a poco sin que el médico militar que la visita ofrezca un diagnóstico preciso de su dolencia, pero lo cierto es que su vitalidad ha desaparecido y pasa más tiempo en la cama que en pie. Concha, como la mayor de los hermanos de Palma, está deseando que desembarque Álvaro para que tome una decisión sobre su madre: internarla en una clínica, llevársela a Madrid o hacer lo que sea, pues es la más consciente de que su madre se está apagando.

   En Madrid, los que un día se llamaron a sí mismos quintacolumnistas de pacotilla, se juntan donde la perfumería. A Dios gracias, la guerra ha finiquitado y todos pueden contarlo. Y salvo aquellas épocas en que pasaron hambre, no les ha ido tan mal, sobre todo comparándose con otros que fueron encarcelados, torturados o paseados. La primera pregunta la formula hoy Julio.

   -Oye, Lisardo, ¿has vuelto a reunirte con tus amigos del café Gijón?

   -¡Qué va!, la tertulia no ha vuelto a reunirse desde principios de marzo y sus integrantes han desaparecido.

   -Deben de estar escondidos como las ratas. Ahora los rojos tendrán que rendir cuentas y ya veremos cómo les va.

   -A mí lo que me remonta la moral son las disposiciones que está tomando el gobierno de Burgos, como lo de que se declara obligatoria la presencia de crucifijos en las aulas escolares. Por ahí es por donde debe caminar el gobierno de Franco –comenta Julio.

   -Ya que has citado a Burgos, según mis fuentes el gobierno va a durar poco en la ciudad. De hecho, sé que los distintos ministerios se están preparando para regresar a Madrid.

   Acabada la tertulia, Julio retorna a casa, pero antes se pasa por la farmacia donde se ha dejado el ABC, el diario monárquico que ha vuelto a ser publicado en Madrid. Como suelen hacer los Carreño, entra en la rebotica por la puerta trasera que da a la calle de Flor Alta. Lo primero que le llama la atención es que la puerta no está cerrada. Tendré que llamar la atención a los chicos, se dice Julio. No enciende la luz, ve que no es necesario pues la rebotica tiene claridad que proviene del flexo que hay en el despachito donde se ven dos bultos. Este Jesús debe de haberse ligado a alguna moza, piensa, y se la ha traído aquí; tendré que decirle que no vuelva a hacerlo. Como Julio ha hecho ruido, los bultos le han oído y se vuelven…

   Julio ve con estupor que quien está en la rebotica no es Jesús, el que está abrazado a su hija Pilar, que tiene la ropa desordenada por encima de la cintura y que le mira sin que parezca sentir ni pizca de vergüenza, es Luis Verdú. En cuanto se recobra de la sorpresa, comprende lo que está haciendo la pareja… y la ira le ciega. ¡Su hija, en su propia farmacia, copulando como si fuera una perra en celo con un hombre, casado y con hijos!..., está tan encolerizado que no acierta qué decir hasta que rompe a gritar…

   -¡¡Desgraciado, malnacido, hijo de mala madre!!, ¡¿pero cómo te atreves a deshonrar mi familia?! ¡Tú, que te he acogido en casa como si fueras otro de mis hijos!, ¡¿cómo has tenido la desfachatez de ultrajar a mi hija?!, ¡¿cómo te has atrevido a faltarle el respeto a una familia que mantiene el decoro y la decencia por encima de todo?¡Apártate de mi vista, no quiero volver a verte en mi casa nunca más, desgraciado! Y contigo, Pilar, hablaré luego.

   La reacción de la pareja es desigual. Al hombre se le nota alterado, avergonzado y parece no saber qué decir, pero la mujer rezuma tranquilidad y aplomo, y es la que contesta a su padre.

   -Papá, cálmate y, por favor, deja de gritar que se te debe oír hasta en la Puerta del Sol. A ver cómo te lo explico: soy soltera, mayor de edad, estoy en mi farmacia –lo recalca- y me junto con quien me apetece. No necesito tu permiso ni el de nadie para unirme con el hombre a quien quiero. Admito que debería haberte dicho antes que estoy enamorada de Luis y, en cuanto pueda volver a su notaría, pienso irme con él. Ya sé –se adelanta a su padre que pretendía decir algo- que está casado y que tiene hijos, pero para mí es como si fuese soltero. Y tranquilízate, porque te va a subir la tensión y te puede dar un ataque. Y, como te acabo de decir, no seré ninguna deshonra para la familia, en cuanto sea posible me iré lo más lejos posible a vivir con mi hombre. Por lo tanto, aquí no ha pasado nada, cálmate y vuelve a casa que es hora de cenar.

   Era lo que menos podía esperar Julio, su hija, su Pilar, amonestándole como si fuese un párvulo y admitiendo que Luis no la ha deshonrado, sino que ha sido ella la que se ha entregado conculcando la mitad de los mandamientos de la Santa Madre Iglesia. Y eso no es lo peor, ¿qué dirá la gente cuándo se entere?, ¿qué dirán los vecinos, los clientes…?, y, sobre todo, ¿qué dirán sus demás hijos?, ¿cómo podrá encajar su esposa lo ocurrido y Álvaro con lo recto que es?, ¿y qué clase de ejemplo está dando la mayor de sus hijas a las hermanas más chicas? Se hace muchas preguntas, pero se ha quedado sin palabra que decir, por lo que da media vuelta y se marcha, dando un portazo al salir.

   En cuanto se va su padre, Pilar se disculpa con Luis, al tiempo que trata de quitarle hierro a la desaforada reacción de Julio.

   -Perdóname, corazón, esto no tendría que haber ocurrido, la culpa es mía. Estoy avergonzado y te ruego que no te enfrentes con tu familia por mí. Si quieres, no volveré por aquí, nos veremos fuera –se excusa Luis.

   -No tengo nada que perdonarte, mi amor. Soy yo la que debe pedirte perdón por cómo se ha puesto mi padre. Y no te preocupes por mi familia, son como son, pero sé la forma de bajarles los humos. En cuanto a lo de no volver, ni lo sueñes, la titular de esta oficina de farmacia soy yo y aquí entra quien yo diga, la opinión de mi señor padre es irrelevante. Y ahora, invítame a cenar, tenemos mucho de qué hablar.

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 79. Eres un granuja, pero te adoro