viernes, 1 de septiembre de 2023

Libro IV. Episodio 11. Los flirteos de Pilar

A finales de febrero es motivo de mayor debate en la tertulia la noticia que acaba de publicar la prensa: se ha hecho público que las reclamaciones por los daños causados por la Revolución de Asturias son ya más de 3000. El problema es que los juristas no se ponen de acuerdo sobre a quién reclamar: ¿al gobierno?, no, pues él no puso en marcha la revolución, sino que luchó contra ella; ¿a la Alianza Obrera que fue la impulsora de la asonada?, no es posible, ha desaparecido al ilegalizarla. 

   -Me temo que los reclamantes lo tienen crudo. Como dicen en el ejército, tendrán que reclamar al maestro armero –comenta, chanceándose, uno de los contertulios.

   -Pues alguien debería pagar los estropicios porque tengo entendido que solo a la Iglesia Católica le destrozaron y quemaron bienes por muchos millones de pesetas. Y no digamos de los asesinatos de sacerdotes, frailes y seminaristas; eso no hay dinero que lo pague –arguye Julio.

Llega la primavera y parece que la preocupación del matrimonio Carreño por el celibato de Pilar puede acabarse. Desde febrero, está saliendo regularmente con un joven médico que trabaja en el hospital de la Cruz Roja. Todavía no lo ha presentado a la familia, pero parece que la relación va por buen camino porque salen todos los fines de semana que el chico no tiene guardia. Javier Izaguirre, de padres vascos pero nacido en Madrid, es un joven bien parecido, luce una negra cabellera engominada y ostenta un frondoso bigote. Ambos jóvenes tienen parecidos gustos y aficiones, y Javier, que es muy aficionado a los deportes, ha llevado a la joven a ver algunos partidos de fútbol de los dos grandes equipos de la capital: el Real Madrid y el Atlético de Madrid, o los merengues y los colchoneros, como se llama popularmente a sus respectivos aficionados. Ahora, la está iniciando en un deporte que no es nuevo para Pilar, aunque ella lo ha practicado de forma recreativa, el ciclismo. Precisamente, se está corriendo la primera vuelta ciclista a España que se disputará entre el 29 de abril y el 15 de mayo en catorce etapas. La Vuelta comenzó en Madrid y también terminará en la capital. Debido a lo que pesan las bicicletas de hierro, al recorrido de casi 3500 kilómetros y a la escasa preparación física, solo logran acabar la prueba veintinueve ciclistas, uno de ellos, un belga, es el vencedor.

Hay otra práctica, mitad física, mitad mental, que Pilar acaba de descubrir, el yoga. La disciplina hindú, que acaba de introducirse en España, es todo un hallazgo para la joven ya que le atrae mucho más que los deportes a los que la invita Javier. En un hotelito de la colonia de El Viso, unos británicos han montado una academia de yoga a la que se ha apuntado la joven. Allí conoce a Íñigo de la Rosa, un practicante avanzado que, desde el primer momento, la fascina. Es un hijo de papá que, a sus veintiséis años, sigue viviendo de la sopa boba y que no piensa darle un palo al agua porque, como explica a Pilar, es un señorito y como tal el trabajo no está hecho para él, tampoco lo necesita pues su familia tiene dinero por castigo. Íñigo tiene ojos azules, pelo rubio, rostro un tanto alargado en el que destaca una nariz prominente, es alto, delgado y con una apariencia un tanto efébica. Pilar, que nunca ha conocido alguien como él, se siente atraída por el joven desde el minuto uno. El resultado inmediato es que deja de salir con Izaguirre, ante el consiguiente disgusto de sus padres que consideraban al médico un buen partido.

Totalmente ajena a lo que piensan los padres sobre su relación, Pilar sigue terne en su empeño de seducir a Íñigo de la Rosa que continúa dejándose querer, pero sin hacer nada por su parte. La joven boticaria contrapone la actitud de sus dos últimos romances: Javier era una especie de pulpo a quien se lo tenía que quitar de encima porque, en cuanto se quedaban solos, se pasaba con los achuchones; a Íñigo, en cambio, le da igual que estén solos que acompañados, su actitud indolente y un tanto desdeñosa es la misma. La relación con de la Rosa hace que los Carreño vuelvan a tener esperanzas de que su hija mayor no acabe siendo una solterona, pues si está saliendo regularmente con el joven igual la amistad termina en noviazgo, y aún se alegran más al enterarse de que el efébico dandi es hijo de una acomodada familia.

   -A ver si de una vez se nos casa la chica. No sea que se le vaya a pasar el arroz –comenta el padre.

   -Y por lo que parece, el joven con el que sale vive en Madrid y no hay peligro de que tenga que irse de la ciudad –añade la madre.

Por su parte, Álvaro, del 1 al 8 de julio, asiste al V concurso de atletismo de la Marina, celebrado en la murciana base aeronaval de San Javier. Cuando cree que le van a dar el permiso veraniego, recibe la orden de presentarse en el destructor Velasco, con base en Marín, en el que desempeñará el destino de tiro y torpedos, por lo que no puede despedirse de su madre y hermanos que se van a veranear al cántabro pueblecito de Suances. En esta ocasión, Pilar no ha querido ir, como suele hacer en agosto, porque está empeñada en seducir a Íñigo que se deja querer, pero sin que por su parte haga nada por corresponder.

Cuando los Carreño vuelven de Suances, y  Julio retoma las visitas a la tertulia del Comercial, se encuentra con el enésimo cambio de gobierno. El presidente de la república sustituye a Lerroux por Joaquín Chapaprieta. El nuevo gobierno se apoya en formaciones netamente de derechas, como el Partido Republicano Radical, la CEDA, el Partido Agrario y la Lliga Catalana. Como habían pronosticado algunos tertulianos del Comercial, el gobierno del radical Chapaprieta dura un visto y no visto y pronto dimite, por lo que la inestabilidad política se acentúa. También ocurren sucesos preocupantes más allá de las fronteras españolas. A mediados de septiembre, Hitler firma las denominadas Leyes de Núremberg que privan a los judíos de la ciudadanía alemana; un paso más en la exaltación del racismo ario. Y en octubre, las tropas de Benito Mussolini invaden Abisinia sin que haya habido provocación alguna por parte de los abisinios. Lo de los judíos no merece comentarios en la tertulia, pero sí lo de la expansión italiana.

   -Y en Abisinia, que no sé dónde coño está, ¿qué se les ha perdido a los macarronis? –pregunta Hernández.

   -Está en el llamado Cuerno de África –contesta Infantes, que añade-. Y lo que ha motivado a Mussolini posiblemente sea el ansia expansionista del fascismo y su meta, que nunca ha ocultado, de reconstruir el antiguo imperio romano.

En el plano político, la dimisión de Chapaprieta crea una sensación de crisis general del centroderecha que da pie al presidente Alcalá Zamora para imponer un gobierno sin contar con la CEDA de Gil Robles, partido mayoritario de la derecha. El presidente desea un gabinete centrista, aunque no cuente con apoyo parlamentario, y encomienda la formación de gobierno a Portela, de ideología liberal y centrista, que solo resiste dos semanas en el poder. Ante el fracaso de su primer gobierno, Portela opta por formar otro con políticos que no representen a ningún partido, y cambia la cúpula militar por generales adictos al republicanismo?

   -¿Y se sabe por qué lo ha hecho? –pregunta un tertuliano.

   -Porque hay insistentes rumores de amenazas golpistas.

Finalmente, ante la frontal oposición de los partidos de izquierda y el riesgo de no poder controlar las Cortes, el presidente de la república opta por disolverlas convocando elecciones. Los días 16 y 23 de febrero se celebran las terceras elecciones generales de la II República. Los Carreño mayores de edad van a votar a la CEDA. Sin embargo, quien obtiene una mayoría parlamentaria es la coalición del Frente Popular. El Frente está formado por un batiburrillo de partidos de izquierda que van desde el PSOE a Esquerra Republicana de Cataluña o al joven Partido Comunista de España. La participación, en contra de lo habitual, se acerca al 76 por ciento del censo, lo que se atribuye al voto obrero que no ha seguido las consignas abstencionistas del anarquismo.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 12. Una democracia con déficit democrático

 

 

Libro IV. Episodio 11. Los flirteos de Pilar

 

A finales de febrero es motivo de mayor debate en la tertulia la noticia que acaba de publicar la prensa: se ha hecho público que las reclamaciones por los daños causados por la Revolución de Asturias son ya más de 3000. El problema es que los juristas no se ponen de acuerdo sobre a quién reclamar: ¿al gobierno?, no, pues él no puso en marcha la revolución, sino que luchó contra ella; ¿a la Alianza Obrera que fue la impulsora de la asonada?, no es posible, ha desaparecido al ilegalizarla. 

   -Me temo que los reclamantes lo tienen crudo. Como dicen en el ejército, tendrán que reclamar al maestro armero –comenta, chanceándose, uno de los contertulios.

   -Pues alguien debería pagar los estropicios porque tengo entendido que solo a la Iglesia Católica le destrozaron y quemaron bienes por muchos millones de pesetas. Y no digamos de los asesinatos de sacerdotes, frailes y seminaristas; eso no hay dinero que lo pague –arguye Julio.

Llega la primavera y parece que la preocupación del matrimonio Carreño por el celibato de Pilar puede acabarse. Desde febrero, está saliendo regularmente con un joven médico que trabaja en el hospital de la Cruz Roja. Todavía no lo ha presentado a la familia, pero parece que la relación va por buen camino porque salen todos los fines de semana que el chico no tiene guardia. Javier Izaguirre, de padres vascos pero nacido en Madrid, es un joven bien parecido, luce una negra cabellera engominada y ostenta un frondoso bigote. Ambos jóvenes tienen parecidos gustos y aficiones, y Javier, que es muy aficionado a los deportes, ha llevado a la joven a ver algunos partidos de fútbol de los dos grandes equipos de la capital: el Real Madrid y el Atlético de Madrid, o los merengues y los colchoneros, como se llama popularmente a sus respectivos aficionados. Ahora, la está iniciando en un deporte que no es nuevo para Pilar, aunque ella lo ha practicado de forma recreativa, el ciclismo. Precisamente, se está corriendo la primera vuelta ciclista a España que se disputará entre el 29 de abril y el 15 de mayo en catorce etapas. La Vuelta comenzó en Madrid y también terminará en la capital. Debido a lo que pesan las bicicletas de hierro, al recorrido de casi 3500 kilómetros y a la escasa preparación física, solo logran acabar la prueba veintinueve ciclistas, uno de ellos, un belga, es el vencedor.

Hay otra práctica, mitad física, mitad mental, que Pilar acaba de descubrir, el yoga. La disciplina hindú, que acaba de introducirse en España, es todo un hallazgo para la joven ya que le atrae mucho más que los deportes a los que la invita Javier. En un hotelito de la colonia de El Viso, unos británicos han montado una academia de yoga a la que se ha apuntado la joven. Allí conoce a Íñigo de la Rosa, un practicante avanzado que, desde el primer momento, la fascina. Es un hijo de papá que, a sus veintiséis años, sigue viviendo de la sopa boba y que no piensa darle un palo al agua porque, como explica a Pilar, es un señorito y como tal el trabajo no está hecho para él, tampoco lo necesita pues su familia tiene dinero por castigo. Íñigo tiene ojos azules, pelo rubio, rostro un tanto alargado en el que destaca una nariz prominente, es alto, delgado y con una apariencia un tanto efébica. Pilar, que nunca ha conocido alguien como él, se siente atraída por el joven desde el minuto uno. El resultado inmediato es que deja de salir con Izaguirre, ante el consiguiente disgusto de sus padres que consideraban al médico un buen partido.

Totalmente ajena a lo que piensan los padres sobre su relación, Pilar sigue terne en su empeño de seducir a Íñigo de la Rosa que continúa dejándose querer, pero sin hacer nada por su parte. La joven boticaria contrapone la actitud de sus dos últimos romances: Javier era una especie de pulpo a quien se lo tenía que quitar de encima porque, en cuanto se quedaban solos, se pasaba con los achuchones; a Íñigo, en cambio, le da igual que estén solos que acompañados, su actitud indolente y un tanto desdeñosa es la misma. La relación con de la Rosa hace que los Carreño vuelvan a tener esperanzas de que su hija mayor no acabe siendo una solterona, pues si está saliendo regularmente con el joven igual la amistad termina en noviazgo, y aún se alegran más al enterarse de que el efébico dandi es hijo de una acomodada familia.

   -A ver si de una vez se nos casa la chica. No sea que se le vaya a pasar el arroz –comenta el padre.

   -Y por lo que parece, el joven con el que sale vive en Madrid y no hay peligro de que tenga que irse de la ciudad –añade la madre.

Por su parte, Álvaro, del 1 al 8 de julio, asiste al V concurso de atletismo de la Marina, celebrado en la murciana base aeronaval de San Javier. Cuando cree que le van a dar el permiso veraniego, recibe la orden de presentarse en el destructor Velasco, con base en Marín, en el que desempeñará el destino de tiro y torpedos, por lo que no puede despedirse de su madre y hermanos que se van a veranear al cántabro pueblecito de Suances. En esta ocasión, Pilar no ha querido ir, como suele hacer en agosto, porque está empeñada en seducir a Íñigo que se deja querer, pero sin que por su parte haga nada por corresponder.

Cuando los Carreño vuelven de Suances, y  Julio retoma las visitas a la tertulia del Comercial, se encuentra con el enésimo cambio de gobierno. El presidente de la república sustituye a Lerroux por Joaquín Chapaprieta. El nuevo gobierno se apoya en formaciones netamente de derechas, como el Partido Republicano Radical, la CEDA, el Partido Agrario y la Lliga Catalana. Como habían pronosticado algunos tertulianos del Comercial, el gobierno del radical Chapaprieta dura un visto y no visto y pronto dimite, por lo que la inestabilidad política se acentúa. También ocurren sucesos preocupantes más allá de las fronteras españolas. A mediados de septiembre, Hitler firma las denominadas Leyes de Núremberg que privan a los judíos de la ciudadanía alemana; un paso más en la exaltación del racismo ario. Y en octubre, las tropas de Benito Mussolini invaden Abisinia sin que haya habido provocación alguna por parte de los abisinios. Lo de los judíos no merece comentarios en la tertulia, pero sí lo de la expansión italiana.

   -Y en Abisinia, que no sé dónde coño está, ¿qué se les ha perdido a los macarronis? –pregunta Hernández.

   -Está en el llamado Cuerno de África –contesta Infantes, que añade-. Y lo que ha motivado a Mussolini posiblemente sea el ansia expansionista del fascismo y su meta, que nunca ha ocultado, de reconstruir el antiguo imperio romano.

En el plano político, la dimisión de Chapaprieta crea una sensación de crisis general del centroderecha que da pie al presidente Alcalá Zamora para imponer un gobierno sin contar con la CEDA de Gil Robles, partido mayoritario de la derecha. El presidente desea un gabinete centrista, aunque no cuente con apoyo parlamentario, y encomienda la formación de gobierno a Portela, de ideología liberal y centrista, que solo resiste dos semanas en el poder. Ante el fracaso de su primer gobierno, Portela opta por formar otro con políticos que no representen a ningún partido, y cambia la cúpula militar por generales adictos al republicanismo?

   -¿Y se sabe por qué lo ha hecho? –pregunta un tertuliano.

   -Porque hay insistentes rumores de amenazas golpistas.

Finalmente, ante la frontal oposición de los partidos de izquierda y el riesgo de no poder controlar las Cortes, el presidente de la república opta por disolverlas convocando elecciones. Los días 16 y 23 de febrero se celebran las terceras elecciones generales de la II República. Los Carreño mayores de edad van a votar a la CEDA. Sin embargo, quien obtiene una mayoría parlamentaria es la coalición del Frente Popular. El Frente está formado por un batiburrillo de partidos de izquierda que van desde el PSOE a Esquerra Republicana de Cataluña o al joven Partido Comunista de España. La participación, en contra de lo habitual, se acerca al 76 por ciento del censo, lo que se atribuye al voto obrero que no ha seguido las consignas abstencionistas del anarquismo.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 12. Una democracia con déficit democrático

 

Libro IV. Episodio 11. Los flirteos de Pilar

 

A finales de febrero es motivo de mayor debate en la tertulia la noticia que acaba de publicar la prensa: se ha hecho público que las reclamaciones por los daños causados por la Revolución de Asturias son ya más de 3000. El problema es que los juristas no se ponen de acuerdo sobre a quién reclamar: ¿al gobierno?, no, pues él no puso en marcha la revolución, sino que luchó contra ella; ¿a la Alianza Obrera que fue la impulsora de la asonada?, no es posible, ha desaparecido al ilegalizarla. 

   -Me temo que los reclamantes lo tienen crudo. Como dicen en el ejército, tendrán que reclamar al maestro armero –comenta, chanceándose, uno de los contertulios.

   -Pues alguien debería pagar los estropicios porque tengo entendido que solo a la Iglesia Católica le destrozaron y quemaron bienes por muchos millones de pesetas. Y no digamos de los asesinatos de sacerdotes, frailes y seminaristas; eso no hay dinero que lo pague –arguye Julio.

Llega la primavera y parece que la preocupación del matrimonio Carreño por el celibato de Pilar puede acabarse. Desde febrero, está saliendo regularmente con un joven médico que trabaja en el hospital de la Cruz Roja. Todavía no lo ha presentado a la familia, pero parece que la relación va por buen camino porque salen todos los fines de semana que el chico no tiene guardia. Javier Izaguirre, de padres vascos pero nacido en Madrid, es un joven bien parecido, luce una negra cabellera engominada y ostenta un frondoso bigote. Ambos jóvenes tienen parecidos gustos y aficiones, y Javier, que es muy aficionado a los deportes, ha llevado a la joven a ver algunos partidos de fútbol de los dos grandes equipos de la capital: el Real Madrid y el Atlético de Madrid, o los merengues y los colchoneros, como se llama popularmente a sus respectivos aficionados. Ahora, la está iniciando en un deporte que no es nuevo para Pilar, aunque ella lo ha practicado de forma recreativa, el ciclismo. Precisamente, se está corriendo la primera vuelta ciclista a España que se disputará entre el 29 de abril y el 15 de mayo en catorce etapas. La Vuelta comenzó en Madrid y también terminará en la capital. Debido a lo que pesan las bicicletas de hierro, al recorrido de casi 3500 kilómetros y a la escasa preparación física, solo logran acabar la prueba veintinueve ciclistas, uno de ellos, un belga, es el vencedor.

Hay otra práctica, mitad física, mitad mental, que Pilar acaba de descubrir, el yoga. La disciplina hindú, que acaba de introducirse en España, es todo un hallazgo para la joven ya que le atrae mucho más que los deportes a los que la invita Javier. En un hotelito de la colonia de El Viso, unos británicos han montado una academia de yoga a la que se ha apuntado la joven. Allí conoce a Íñigo de la Rosa, un practicante avanzado que, desde el primer momento, la fascina. Es un hijo de papá que, a sus veintiséis años, sigue viviendo de la sopa boba y que no piensa darle un palo al agua porque, como explica a Pilar, es un señorito y como tal el trabajo no está hecho para él, tampoco lo necesita pues su familia tiene dinero por castigo. Íñigo tiene ojos azules, pelo rubio, rostro un tanto alargado en el que destaca una nariz prominente, es alto, delgado y con una apariencia un tanto efébica. Pilar, que nunca ha conocido alguien como él, se siente atraída por el joven desde el minuto uno. El resultado inmediato es que deja de salir con Izaguirre, ante el consiguiente disgusto de sus padres que consideraban al médico un buen partido.

Totalmente ajena a lo que piensan los padres sobre su relación, Pilar sigue terne en su empeño de seducir a Íñigo de la Rosa que continúa dejándose querer, pero sin hacer nada por su parte. La joven boticaria contrapone la actitud de sus dos últimos romances: Javier era una especie de pulpo a quien se lo tenía que quitar de encima porque, en cuanto se quedaban solos, se pasaba con los achuchones; a Íñigo, en cambio, le da igual que estén solos que acompañados, su actitud indolente y un tanto desdeñosa es la misma. La relación con de la Rosa hace que los Carreño vuelvan a tener esperanzas de que su hija mayor no acabe siendo una solterona, pues si está saliendo regularmente con el joven igual la amistad termina en noviazgo, y aún se alegran más al enterarse de que el efébico dandi es hijo de una acomodada familia.

   -A ver si de una vez se nos casa la chica. No sea que se le vaya a pasar el arroz –comenta el padre.

   -Y por lo que parece, el joven con el que sale vive en Madrid y no hay peligro de que tenga que irse de la ciudad –añade la madre.

Por su parte, Álvaro, del 1 al 8 de julio, asiste al V concurso de atletismo de la Marina, celebrado en la murciana base aeronaval de San Javier. Cuando cree que le van a dar el permiso veraniego, recibe la orden de presentarse en el destructor Velasco, con base en Marín, en el que desempeñará el destino de tiro y torpedos, por lo que no puede despedirse de su madre y hermanos que se van a veranear al cántabro pueblecito de Suances. En esta ocasión, Pilar no ha querido ir, como suele hacer en agosto, porque está empeñada en seducir a Íñigo que se deja querer, pero sin que por su parte haga nada por corresponder.

Cuando los Carreño vuelven de Suances, y  Julio retoma las visitas a la tertulia del Comercial, se encuentra con el enésimo cambio de gobierno. El presidente de la república sustituye a Lerroux por Joaquín Chapaprieta. El nuevo gobierno se apoya en formaciones netamente de derechas, como el Partido Republicano Radical, la CEDA, el Partido Agrario y la Lliga Catalana. Como habían pronosticado algunos tertulianos del Comercial, el gobierno del radical Chapaprieta dura un visto y no visto y pronto dimite, por lo que la inestabilidad política se acentúa. También ocurren sucesos preocupantes más allá de las fronteras españolas. A mediados de septiembre, Hitler firma las denominadas Leyes de Núremberg que privan a los judíos de la ciudadanía alemana; un paso más en la exaltación del racismo ario. Y en octubre, las tropas de Benito Mussolini invaden Abisinia sin que haya habido provocación alguna por parte de los abisinios. Lo de los judíos no merece comentarios en la tertulia, pero sí lo de la expansión italiana.

   -Y en Abisinia, que no sé dónde coño está, ¿qué se les ha perdido a los macarronis? –pregunta Hernández.

   -Está en el llamado Cuerno de África –contesta Infantes, que añade-. Y lo que ha motivado a Mussolini posiblemente sea el ansia expansionista del fascismo y su meta, que nunca ha ocultado, de reconstruir el antiguo imperio romano.

En el plano político, la dimisión de Chapaprieta crea una sensación de crisis general del centroderecha que da pie al presidente Alcalá Zamora para imponer un gobierno sin contar con la CEDA de Gil Robles, partido mayoritario de la derecha. El presidente desea un gabinete centrista, aunque no cuente con apoyo parlamentario, y encomienda la formación de gobierno a Portela, de ideología liberal y centrista, que solo resiste dos semanas en el poder. Ante el fracaso de su primer gobierno, Portela opta por formar otro con políticos que no representen a ningún partido, y cambia la cúpula militar por generales adictos al republicanismo?

   -¿Y se sabe por qué lo ha hecho? –pregunta un tertuliano.

   -Porque hay insistentes rumores de amenazas golpistas.

Finalmente, ante la frontal oposición de los partidos de izquierda y el riesgo de no poder controlar las Cortes, el presidente de la república opta por disolverlas convocando elecciones. Los días 16 y 23 de febrero se celebran las terceras elecciones generales de la II República. Los Carreño mayores de edad van a votar a la CEDA. Sin embargo, quien obtiene una mayoría parlamentaria es la coalición del Frente Popular. El Frente está formado por un batiburrillo de partidos de izquierda que van desde el PSOE a Esquerra Republicana de Cataluña o al joven Partido Comunista de España. La participación, en contra de lo habitual, se acerca al 76 por ciento del censo, lo que se atribuye al voto obrero que no ha seguido las consignas abstencionistas del anarquismo.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 12. Una democracia con déficit democrático

viernes, 25 de agosto de 2023

Libro IV. Episodio 10. Lo de Cataluña ha sido una ópera bufa

A la pregunta que se hacen en la tertulia de si la proclamación del Estado Catalán convertirá la región en otro polvorín como Asturias, la respuesta se produce en horas. El mismo día que el presidente de la Generalidad proclama la secesión de Cataluña, una compañía de infantería y una batería de artillería llegan a la Rambla de Santa Mónica de la Ciudad Condal y, cuando un capitán se dispone a leer el bando del estado de guerra, unos sublevados empiezan a disparar resultando muertos varios soldados. La respuesta gubernativa es el bombardeo del local desde donde han disparado. Ante la falta de apoyos, los secesionistas se rinden al día siguiente. El general Batet, que manda las tropas del Gobierno, deja pasar el tiempo esperando reducir a los rebeldes.​ En la mañana del 7, el presidente Companys comunica su rendición. El Estado Catalán ha durado 10 horas desde su proclamación. El pueblo respira, a Dios gracias lo de Cataluña solo ha sido una especie de ópera bufa, como lo califican en la tertulia de la perfumería.

En la fracasada rebelión mueren cerca de medio centenar de personas y más de tres mil son encarceladas y puestas bajo la jurisdicción de consejos de guerra. Los militares que se han unido a la insurrección son condenados a muerte, aunque su pena es conmutada por la de prisión perpetua. El presidente y el gobierno de la Generalidad son juzgados por el Tribunal de Garantías Constitucionales y condenados por rebelión militar a 30 años de prisión que no llegarán a cumplir. La autonomía catalana es suspendida indefinidamente y el gobierno de la Generalidad es sustituido por un Consejo designado por el poder central. Se clausura el Parlamento de Cataluña y alrededor de cien ayuntamientos son disueltos. Da la impresión de que la astracanada catalana ha concluido, y que la democrática República española no ha consentido ninguna clase de ataque a la unidad de la nación española.

Los Carreño están contentos porque el rápido desenlace de la intentona secesionista catalana significa que la Armada no tendrá que desplazar a ninguno de sus buques a esa región y, por consiguiente, Álvaro no corre peligro. Ahora, en lo que piensan es en las novedades traídas por el curso 1934-35; las más destacadas son que Jesús, como le sugirió su padre, ha dejado de preparar las oposiciones a vista de aduanas y se ha matriculado en primero de Farmacia; Eloísa, que acabó Magisterio, trabaja a jornada completa en la perfumería del señor Ramírez, mientras espera que se convoquen oposiciones; Concha, además de ayudar en casa, sigue yendo a un taller de la calle Santa Engracia a aprender corte y confección, y Andrés, con sus dieciséis años a cuestas, repite quinto de bachillerato. Pero lo que empieza mayormente a preocupar a los padres del clan es que Pilar, cumplidas ya veintisiete primaveras, siga soltera y sin compromiso. Para sus padres, a esa edad debería estar casada y con algún que otro crío. Julio tuvo la esperanza de que el notario que la invitó a cenar en el Ritz hubiese seguido saliendo con ella pero, ante la decepción de todos, el murciano solo apareció un día por la farmacia para despedirse y no han vuelto a saber de él. Pilar, a través de un conocido que también es notario, se ha enterado de que Luis tiene la notaría en Caravaca de la Cruz, un pueblo de la región murciana.

Lo que resta de año discurre con más pena que gloria, y burla burlando las navidades se asoman a la puerta. Lo mejor para los Carreño es que Álvaro está de vuelta a casa con permiso. Pasadas las Navidades y entrados en el nuevo año de 1935, la vida de los Carreño retoma el pulso acostumbrado. Álvaro se marchó a Ferrol para reintegrarse a su destino y el resto de hermanos siguen a lo suyo.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 11. Los flirteos de Pilar

viernes, 18 de agosto de 2023

Libro IV. Episodio 9. Un Carreño en la Revolución de Asturias

Desde el Gobierno consideran que la revuelta asturiana tiene tintes de guerra civil y adoptan una serie de medidas enérgicas. Los generales Goded y Franco, experimentados jefes militares, son llamados a Madrid para que, desde el Estado Mayor, dirijan la represión de la rebelión. Estos recomiendan que se traigan tropas de la Legión y de Regulares desde Marruecos. También son enviados varios buques de la Armada para bombardear algunos núcleos costeros. Noticias que son debatidas en la tertulia del Comercial. Con todas las noticias frescas sobre el conflicto, Julio llega a casa, se le nota excitado y nervioso y tiene motivos para ello.

   -Me acaban de contar que entre los barcos que el Gobierno ha mandado a Asturias está el crucero Libertad.

   -¿En el que está Álvaro? ¡Oh, Dios mío! ¿Y qué le puede pasar?

   -Mientras esté a bordo supongo que nada, pero si le toca desembarcar, Dios sabe.

Esa noche, la familia Carreño reza fervorosamente un rosario pidiendo al Señor que salvaguarde al primogénito. Y Julia, al día siguiente, va a postrarse a los pies del Cristo de Medinaceli, con fama de milagrero, para rezar por su hijo.

El despliegue de las tropas del Gobierno para sofocar la sublevación se hace por diversos frentes con los objetivos de tomar Oviedo y Gijón y pacificar los valles mineros. Cuando los insurrectos conocen el avance de las tropas gubernamentales, unido a las noticias del fracaso del movimiento revolucionario en el resto de España, cunde el desánimo entre los sublevados y en la noche del 11 de octubre el Comité Revolucionario Provincial ordena la retirada de la capital y se disuelve. Sin embargo, la desbandada no se generaliza y en pocas horas se forma un nuevo Comité dispuesto a continuar la lucha. Los combates prosiguen durante los días siguientes pero, finalmente el día 13, la ciudad de Oviedo es ocupada por las tropas del Gobierno, aunque los combates continúan en las cuencas mineras. El general López Ochoa y el líder de los mineros, Belarmino Tomás, alcanzan un acuerdo tras el que los insurrectos entregan las armas y se rinden. La Revolución de Asturias ha terminado, ahora comienza una sangrienta represión.

Días después de terminar la insurrección asturiana, los Carreño reciben carta de Álvaro en la que el primogénito les cuenta su participación en la revolución: … estábamos fondeados en Vigo de donde el 26 de septiembre zarpamos hacia Ferrol para dar comienzo al período de preparación para el ejercicio de tiro. Pero el día 6 de octubre el comandante recibió la orden de embarcar el Batallón de Infantería número 29 y, en cuanto estuviera a bordo, partir inmediatamente hacia Gijón para sofocar el movimiento revolucionario allí iniciado. El día 7, de madrugada, fondeamos en el puerto de El Musel, desembarcando las tropas y seguidamente ese mismo día, anocheciendo, bombardeamos el acantilado de Santa Catalina en el que se habían hecho fuertes los rebeldes. El día 10, y formando parte de la columna de desembarco del buque, hice tierra en Gijón en cuya población estuvimos prestando servicio de vigilancia y protección, hasta el día 25 en el que embarqué de transporte en el acorazado Jaime I saliendo ese mismo día para Ferrol donde llegamos en la misma jornada y reintegrándome inmediatamente a mi destino en el crucero Libertad…

Álvaro sigue contándoles cómo se sintió en su primera acción de guerra: angustia por lo que podía pasarle y ansiedad para no flaquear. Apenas si entró en combate pues, antes que ellos, habían  desembarcado los legionarios y regulares. En las dos semanas en tierra la mayor parte la dedicó al servicio de vigilancia y no tuvo que desenfundar la pistola reglamentaria. Al final hay una posdata que dice: Radio Macuto ha hecho correr el rumor de que es posible que nos manden a Cataluña.

La posdata de Álvaro tiene su razón de ser: al calor del clima revolucionario, el 6 de octubre, el presidente de la Generalidad, Lluís Companys, proclamó el Estado Catalán dentro de la República Federal Española. El general en jefe de Cataluña, siguiendo órdenes del Gobierno central, proclamó el estado de guerra. En el resto de España flota una pregunta: ¿estamos ante otra revolución cómo la asturiana? Interrogante, que como no, comparten los Carreño, pues Álvaro puede volver a verse metido en el fregado. Y nunca se sabe lo qué puede pasar.

           

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 10. Lo de Cataluña ha sido una ópera bufa

viernes, 11 de agosto de 2023

Libro IV. Episodio 8. Suances

 Dado que Julia no solo desconoce Suances, sino toda la costa santanderina, pide a su amiga:

   -Cuéntame más, por favor.

   -Está al lado de Santillana del Mar, que a lo mejor te suena. Es un pueblo chiquito, pero, como te digo, encantador y muy tranquilo porque, aunque cuenta con unas playas estupendas, no tiene la fama de otras localidades santanderinas como San Vicente de la Barquera o Castro Urdiales.

   -¿Y será fácil alquilar una casita cerca de alguna de las playas?

   -Creo que no habrá problema. Te facilitaré la dirección de unos conocidos que viven allí, os ponéis en contacto diciéndoles que sois amigos nuestros y os pueden ayudar a alquilar una casa para el verano.

Julia lo habla con su marido y optan por probar lo de veranear en Suances. Los chicos protestan, pero, ante la decisión tomada por los padres, la protesta es más formularia que real. La pareja decide repartirse la prole puesto que la farmacia seguirá abierta en verano. Julia se llevará a Suances a los cuatro pequeños: Concha, Andrés, Ángela y Froilán. Julio se quedará en Madrid con los mayores: Pilar, Julián, Jesús y Eloísa y Paca. En cuanto a Álvaro sigue navegando a bordo del Libertad.

Julio, al tener más tiempo libre, asiste con mayor frecuencia a la tertulia del café Comercial. El tema más debatido, como no podía ser de otro modo, es la inestable situación política del país, aunque quizá la noticia más impactante es una que proviene de Alemania: el irresistible ascenso al poder de Hitler. 

Pocos días después de que la mitad de los Carreño se hayan ido a Suances, ocurre un suceso que provoca un controvertido debate en la tertulia del Comercial. Muere Hindenburg, el militar y estadista que ha sido presidente de Alemania en los últimos años, circunstancia que aprovecha Adolf Hitler para autonombrarse presidente del país, al tiempo que mantiene la cancillería, y se otorga el título de Führer. Los tertulianos liberales e izquierdistas lo tienen claro.

   -Siempre dije que el tío del bigotito a lo Charlot era un dictador como un pino y si alguien tenía duda habrá dejado de tenerla –afirma Iglesias.

   -Yo no sé si es un dictador, lo que sí sé es que está levantando Alemania y para eso has de tener al pueblo, al menos a la mayoría, apoyándote –arguye Rúas.

Julio que, sin abrir la boca, asiste al debate no sabe a qué carta quedarse. Por un lado, está convencido de que un político, que acapare demasiado poder, no es bueno para la sociedad; por otro, su experiencia como comerciante le dice que, para que un país prospere, ha de haber paz y trabajo y eso parece que Hitler lo está consiguiendo.

El mes de agosto discurre pronto y los Carreño que han estado en Suances retornan a Madrid. Cuentan y no paran de lo bien que se lo han pasado en el pueblo cántabro; vuelven encantados de sus playas, del clima tan agradable y de una gente muy amable, de tal manera que no les importaría repetir. De ninguna manera podían sospechar los Carreño el importante papel que iba a desempeñar el pueblecito cántabro en su vida, al menos en la de buena parte de la familia.

Ha comenzado el otoño y la zozobra que solivianta a buena parte de la sociedad española se acrecienta por la inestabilidad política de los gobiernos de Lerroux y la actividad de la derechista CEDA, partido al que los izquierdistas motejan de profascista. La agitación recorre el país, pero es especialmente en Asturias donde se materializa, pues de febrero a octubre se han declarado seis huelgas generales, afectando especialmente a las cuencas mineras. Además, en la región asturiana es donde la organización de la Alianza Obrera, formada por la UGT y el PSOE, ha logrado integrar plenamente a los anarquistas de la CNT. Y llevan tiempo preparando la insurrección contra el gobierno, robando armas de las fábricas de armamento de Oviedo y Trubia y acumulan otras muchas que han traído de Éibar, a través de una red creada por las Juventudes Socialistas, así como se han hecho con dinamita de las cuencas mineras.

Como estaba planeado, la huelga revolucionaria en Asturias se inicia en la madrugada del 5 de octubre y los mineros se hacen rápidamente con el control de toda la cuenca minera. Las acciones de los sublevados llevan a la rendición de muchos cuarteles de la Guardia Civil, a lo que se suma el triunfo de las milicias obreras en las inmediaciones de Oviedo sobre un batallón de infantería y una sección de Guardias de Asalto enviados por el gobierno. Pese a esas victorias revolucionarias, en la capital del Principado el movimiento insurreccional no triunfa plenamente, aunque las columnas de los mineros penetran en la ciudad y cercan varios cuarteles. En Gijón, la sublevación se ve condicionada por la falta de armas y municiones. A los tres días de iniciada la insurrección, buena parte de Asturias se encuentra en manos de los revolucionarios que organizan un Ejército rojo formado en su mayoría por mineros y obreros.

Todas las noticias sobre los movimientos revolucionarios asturianos son acogidos con temor por miles de familias españolas, entre ellas por los Carreño, pues tienen hijos en edad militar y su primogénito forma parte activa de la Marina española. Esperemos que todo quede en un intento, implora Julia al Cristo de Medinaceli.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 9. Un Carreño en la Revolución de Asturias

viernes, 4 de agosto de 2023

Libro IV. Episodio 7. Jesús estudiará Farmacia

Los Carreño, salvo Álvaro, están todos en casa dado que el ejército le ha dado a Julián la licencia indefinida, pues la controvertida reforma del ejército de Azaña ha reducido el servicio militar obligatorio a 12 meses y a 4 semanas para los bachilleres y universitarios.

   -Bien, hijo, ya era hora de que acabases la mili. ¿Qué piensas hacer? –quiere saber Julio.

   -Papá, he estado pensando en lo que hacíamos en Plasencia con la venta ambulante de los productos de la droguería. ¿Por qué no lo repetimos aquí con los productos de farmacia? Me he enterado de que en la provincia de Madrid hay muchos pueblos pequeños en los que no hay farmacia, podría ser un buen negocio vender en ellos medicinas y preparados sin que sus vecinos tengan que desplazarse a otra localidad. ¿Qué te parece?

   -Que es una buena idea, pero para eso necesitaríamos una camioneta que no tenemos. Déjame que haga números, que lo hable con Pilar y estudiaremos si es factible. ¿Y mientras tanto qué vas a hacer?

   -En SEPU me han ofrecido que siga con ellos trabajando la jornada completa y me han insinuado que en un plazo corto me pueden subir de categoría. Si no tienes inconveniente seguiré allí, más vale malo conocido que bueno por conocer.

Una vez resuelto el futuro inmediato de Julián, el padre del clan se fija como siguiente objetivo clarificar la situación de Jesús quien, a su juicio, está desperdiciando el hecho de ser bachiller.

   -Vamos a ver Jesús, esto ya lo hemos hablado antes, pero de ahí no hemos pasado. Creo que ya es hora de que resolvamos tu situación. Lo de las oposiciones a vista de aduanas no acaban de convocarse y, mientras, el tiempo va pasando. Opino que, por el momento, deberías olvidarte de esa salida y desempolvar tu título de bachiller. Ya ves lo bien que nos va con la farmacia gracias a Pilar, ¿pero qué puede pasar sin algún día tu hermana se casa y se va a vivir a otra ciudad? Ya sabes que ha salido a cenar con un chico que es notario. Suponte que sigan con la relación y se casan, se tendrá que ir adonde él tenga la notaría. Y si nos quedamos sin título, adiós farmacia y adiós modus vivendi. ¿Qué dices a eso?

   -Que sí, papá, que tienes razón, pero yo ¿qué pinto en todo eso?

   -Pues que eres el más idóneo para sustituir a tu hermana en el supuesto de que tenga que dejarnos y para eso deberías estudiar Farmacia.

   -Papá, que son cinco años de carrera y eso es mucho tiempo, y yo he perdido el hábito de estudio y… hago falta en la farmacia y… -A Jesús, que maldita la gracia que le hace la sugerencia de su padre, no se le ocurren más argumentos para rechazarla.

   -A ver, pongamos las cosas en su sitio. Son cinco años, pero podrías acortarlos matriculándote en más asignaturas de un curso. Lo de que hayas perdido el hábito de estudio, francamente, no me lo creo pues sigues preparándote para lo de la oposición de vista; en cuanto a que hagas falta en la farmacia, si sobra algo en esta familia son manos que ayuden a tu hermana. Por consiguiente, en septiembre debes matricularte en primero de Farmacia y de algunas asignaturas de segundo. La familia te necesita –remacha Julio, que se ha puesto serio.

Jesús, agacha la cabeza, sabe perfectamente que, cuando su padre alude a las prioridades familiares, las demás razones desaparecen como por arte de magia. Le joroba un montón, pero va a tener que estudiar Farmacia. Aquella noche, en la cama, Julio cuenta a su esposa las conversaciones mantenidas con sus dos hijos mayores en ausencia de Álvaro. Y ya metidos en harina piensan en el futuro del resto de la camada.

   -A mí me gustaría que Andrés fuese abogado, tiene buena planta –dice Julia.

   -¿Y qué tiene que ver la buena planta con estudiar Derecho, mujer? Además, con lo mal estudiante que es cualquier carrera le costará un siglo terminarla. Creo que se le daría mejor el comercio, tiene labia y desparpajo no le falta.

   -¿Y qué tendría que estudiar en la universidad para ser comerciante? –pregunta ella.

   -Ambos fuimos comerciantes y no estudiamos en ninguna universidad, pero admito que las cosas han cambiado y es posible que ahora haya estudios para ello. Lo preguntaré. Oye, ¿y Ángela, que sí que es estudiosa, no podría también hacer Farmacia?

   -Es una buena idea y creo que le gustará. ¿Y de Froilán, qué hacemos con él?

   -Yo lo veo como un brillante ingeniero pero, claro, falta mucho para eso.

   -Y una vez más nos hemos olvidado de Concha.

   -A Concha lo que hay que hacer es buscarle un buen marido –afirma Julio rotundamente.

Mientras los Carreño planean el futuro de sus hijos, el país ha entrado en un bucle de marcada inestabilidad política. El año ha comenzado con un gobierno encabezado por Lerroux, pero que solo dura hasta marzo. El líder radical forma nuevo gobierno que solo aguanta mes y medio, y al que sustituye el quinto gobierno radical, encabezado esta vez por Samper. Es el noveno gobierno desde el advenimiento de la II República, lo que supone un poder ejecutivo diferente cada cuatro meses. Paradójicamente, todos los partidos políticos parecen estar descontentos, tanto los de derechas como los de izquierdas, lo que es señal de la existencia de una grave y larvada enfermedad en la sociedad española.

Como la mayoría de los Carreño no se preocupa por la inconsistencia política, al llegar el verano la familia se plantea qué playa escoger para el veraneo. Una vez más no se ponen de acuerdo, la gente joven prefiere la costa mediterránea y los padres, que tienen el voto decisivo, están indecisos. El impasse termina resolviéndose de la forma más inesperada. Desde que el señor Damián empleó a Eloísa, el perfumista ha ido estrechando su amistad con Julio, amistad que ha trascendido a sus esposas. Ambas parejas, una vez a la semana, generalmente los sábados, salen a cenar y las mujeres suelen visitarse siempre que sus ocupaciones familiares lo permiten. Toman un refrigerio o una infusión y hablan de lo que suelen hacer dos amas de casa y madres de familia: de los problemas que dan los hijos, de lo cara que está la vida, de los cotilleos del barrio… Aunque últimamente, sus charlas están derivando hacia temas de más enjundia desde el momento en que dejaron atrás las formas de la creciente sociedad burguesa.

   -¿No cree usted, señora Carreño, que llevamos demasiado tiempo tratándonos para seguir hablándonos de usted? Lo de señora Carreño arriba, señora Ramírez abajo creo que es una antigualla. Prefiero que me llame como me bautizaron, María del Rosario, y como es un nombre tan largo las amigas, entre las que usted se cuenta, me llaman simplemente Charo.

   -Estoy de acuerdo contigo, Charo. Y puedes llamarme Julia.

A partir de ese momento, Charo y Julia es cuando se convierten en verdaderas amigas. A Julia le ha costado poco, pues no lleva en Madrid el tiempo suficiente para haber hecho nuevas amistades. Y Charo, pese a que vive en Madrid tras su casamiento, tampoco parece ser de muchas amigas. Ambas han percibido que, pese a que nacieron en regiones tan distintas y separadas, como la extremeña y la valenciana, y que han recibido formaciones muy diferentes, son más los lazos que las unen que los que las separan. Esta tarde, Julia está contando a su amiga la discusión que tuvieron en casa la noche anterior porque no se ponen de acuerdo donde ir a veranear y le pide su opinión.

   -¿Y ustedes…, perdón, y vosotros, dónde pasáis el verano?

   -Lo solíamos pasar en una casita que heredé de mis padres cerca de la playa valenciana de Las Arenas, pero desde que el médico le recomendó a Damián un clima más fresco vamos al norte. Hemos veraneado en Galicia, en la playa de Sanxenxo; en Asturias, en la de Ribadesella, y en los últimos años nos hemos decantado por un pueblecito santanderino, poco conocido pero muy agradable, Suances.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 8. Suances

viernes, 28 de julio de 2023

Libro IV. Episodio 6. Nueva casa para los Carreño

Pilar piensa que quizá no sea lo mejor continuar charlando sobre asuntos tan personales con Verdú y da un giro a la conversación.

   -Me has dejado atónita con lo que sabes de gastronomía, ¿dónde has aprendido tanto?

   -Me aficioné cuando estudiaba en Valencia. En la pensión vivía un tipo francés que echaba pestes de la cocina española pues, según repetía, le da demasiada importancia al aceite de oliva y poca a la mantequilla. Y qué te voy a contar de cómo ponía a la cocina valenciana, estaba hasta la coronilla de la paella pues era lo que comíamos todos los festivos. Como el gabacho me caía gordo, solo para rebatirle comencé a leer libros sobre cocina, incluso cuando volvía a casa de mis padres en vacaciones le pedía a nuestra cocinera que me enseñara a guisar…; total, que al final he terminado siendo un cocinitas, eso sí, más teórico que práctico. ¿Y a ti te gusta el guisoteo?

   -A fuer de sincera lo cierto es que no mucho. Hubo una época en que me dio por meterme entre pucheros y hasta quise aprender algo de cocina francesa, pero se me pasó la afición. Lo que sí sé, porque me lo enseñó mamá, es preparar algunos platos típicos extremeños.

   -Pues quizá deberías aprender; la cocina, la buena cocina, es todo un arte que da muchas satisfacciones y, por si no lo sabías, es uno de los mejores anzuelos para pescar a los hombres. En cuanto a la cocina regional también tiene su encanto. En Murcia, donde abundan las buenas hortalizas, tenemos algunos platos que no tienen nada que envidiar a la mejor cocina francesa o china.

Cuando la gastronomía no da más de sí, pasan a otro tema y luego a otro…, y así continúan toda la cena. Hablan de pintura, música, de teatro… y los postres los encuentran dialogando, ¡quién lo diría!, sobre el esperanto, lengua de la que ambos tienen algunas nociones. Tras la cena, Pilar está expectante sobre lo que pueda sugerirle Luis, pero el nuevo notario se limita a preguntarle:

   -¿Te llevo a casa o prefieres que demos un paseo?

La propuesta, no sabe muy bien por qué, decepciona a la joven, pero sin dar a entender su estado de ánimo la acepta como buena.

   -El paseo es una buena idea. Nos ayudará a bajar la cena.

De la Plaza de la Lealtad van paseando a lo largo del Paseo del Prado, charlando unas veces y en silencio otras, hasta que, cuando se dan cuenta, el tráfico del ferrocarril les trae al mundo real, han llegado a la Glorieta del Emperador Carlos V. Luis vuelve a preguntar:

   -¿Seguimos o…?

   -¿O qué? –es la escueta pregunta de Pilar.

   -O te llevo a casa, lo mismo estás cansada después de una jornada de trabajo en la farmacia.

   -Como quieras, tú eres el guía de este safari –contesta Pilar que no puede reprimir volver a sentirse decepcionada.

El guía, como lo ha calificado la joven, detiene un taxi y le da la dirección de San Bernardo. Mientras en silencio recorren las desiertas calles madrileñas, Pilar va pensando en el comportamiento de Luis durante las algo más de cuatro horas que llevan juntos: el murciano ha sido correcto en todo momento, no ha tenido el menor atisbo de intentar un acercamiento físico y ni siquiera la ha rozado, solamente le ha estrechado la mano. Pese a ello, en varios momentos de la noche, le ha parecido ver en la mirada del nuevo notario la llama del deseo, lo que parece contradecir su comportamiento de fría corrección. Todo ello le produce a la joven un sentimiento en el que se mezclan la decepción y el desconcierto. Al llegar al portal de la finca donde viven los Carreño, y mientras Luis llama al sereno, Pilar contempla al murciano como si fuera a verlo por última vez y piensa: no sé si es muy caballeroso, demasiado tímido o que oculta secretos inconfesables. Tras abrir el portal el sereno, a quien Luis da una más que generosa propina, Pila, en un arranque de los suyos, besa en la boca al joven notario y sin darle tiempo a reaccionar se mete en el portal al tiempo que le dice:

   -Que tengas felices sueños.

En los días siguientes, la excitante y extraña cena del Ritz no deja de dar vueltas en la mente de Pilar, que no ha vuelto a saber nada de Luis, hasta que ocurre algo que le obliga a centrarse en una cuestión mucho más doméstica. Una mañana aparece por la farmacia la quiosquera de la Plaza de España y pregunta por la titular. Pilar la recuerda en cuanto la ve.

   -Vaya, señora Brígida, cuánto tiempo. ¿Qué se le ofrece?

   -¿Podríamos hablar en privao?

   -Por supuesto, sígame –Pilar la lleva al despachito-. Pues usted dirá.

   -Como usted me cayó bien y clientes del quiosco me han asegurao que es la mejor boticaria del barrio, quiero que sea usté la primera en saber la noticia: en el número 54; es decir, en la finca de al lao, va a quedar un piso vacío. Y, naturaca, he pensao inmediatamente en lo que valdría para usted vivir al lao de donde tiene el negocio. ¿Le podría interesar?

   -¿Que si me interesa?, naturalmente. Me ahorraría los viajes desde y hasta San Bernardo, aunque hay un pero, somos un familión y necesitamos un piso que, al menos, tenga cuatro habitaciones más los servicios comunes. Con menos no nos apañaríamos.

   -Por el número de cuartos no hay problema pues tie cinco, aunque uno de ellos, no la voy a engañar a usté, es más bien un chiscón.

   -A ver, cuénteme más del piso.

  -Como le decía, el piso es mu cuco. Tiene cinco habitaciones, una cocina mu apañá, un comedor amplio, un servicio completo y otro pa aguas menores, y un chiscón que hace de lavadero y pa tender la ropa. La puerta de entrá es la de Gran Vía, 54 pero, como es un interior, el comedor y las habitaciones dan a la calle de Flor Alta. Si a usté le hace el avío, dígamelo y se lo hago llegar a los Pérez-Cobo que son los dueños.

   -Pues muchas gracias, señora Brígida. Tenga diez duritos y si cerramos el trato le daré otros diez. Le sugiero que les diga a los propietarios, cuya dirección le ruego que me dé, que esta misma tarde iré a verles. Y de paso cuénteles, como el que no quiere la cosa, que soy la propietaria de la farmacia del 56, lo que supone que no tendrán ningún problema de los que a veces ocasionan los inquilinos.

Esa misma tarde, Julio y Pilar alquilan el piso de Gran Vía, 54. Los Carreño ya están situados en el corazón de Madrid y, además, viven pared con pared junto a la farmacia que es su modus vivendi.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro IV, Las Guerras de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 7. Jesús estudiará Farmacia