viernes, 11 de noviembre de 2022

Libro III. Episodio 170. San Martín Caballero, a ti me encomiendo

 

   Los aspirantes que van embarcados en el crucero Cataluña creen que van al puerto de Bilbao, pero el marinero que le contó a Álvaro lo de los percebeiros, y con el que de vez en cuando hecha una parrafada, le sopla que fondearán en la ría de Bilbao, pero en Santurce, primero, y luego en Erandio. Conoce bien la comarca, sobre todo la ribera izquierda del Nervión porque, aunque gallego de A Mariña, de niño vivió en Baracaldo donde su padre trabajaba en una acerería.

   En Santurce, el ayuntamiento les ha preparado un recargado plan de visitas a los lugares más emblemáticos de la ciudad. Primero los llevan a recorrer lo que es la principal zona portuaria, visita que los lleva toda la jornada. A mediodía, el alcalde ha invitado a los jefes y alumnos del Cataluña a un almuerzo en el que pueden degustar un menú típico de la gastronomía vasca: txangurro a la donostiarra, bacalao al pil pil, sukalki y de postre pastel vasco. En la siguiente jornada los llevan a visitar el conjunto de fortalezas costeras del monte Serantes y la Cofradía de Pescadores. El Patrón Mayor, quizá conocedor del opíparo almuerzo al que el alcalde invitó a la dotación del crucero, los invita a una comida típicamente marinera: chipirones en su tinta, porrusalda, marmitako y uno de los postres típicos vascos, goxua.

   Tras las densas jornadas pasadas en Santurce, el Cataluña recala en Erandio, en la margen derecha de la ría de Bilbao. Cerca del mediodía, una representación del crucero visita la casa consistorial donde el alcalde y el comandante del buque se intercambian presentes. Al día siguiente, los alumnos de la Escuela reciben su mejor premio: les dan francos de ría toda la jornada; lo que aprovechan para acercarse a Bilbao que solo está a unos diez kilómetros. Como están cansados de tanto monumento lo que hacen es callejear. Recorren la Plaza Nueva, corazón del centro histórico; el Arenal, donde les gusta pasear a los bilbaínos de pura cepa; se montan en el funicular de Artxanda, en la zona más alta de la ciudad, y acaban recorriendo las Siete Calles; en ellas Álvaro aprende su única palabra en vascuence: eskerrik asko.

   El 28 de julio termina la singladura del Cataluña donde comenzó, en el puerto de Cádiz, y los aspirantes desembarcan. Álvaro ni se plantea ir a casa pues les han avisado que deberán presentarse en la Escuela el 1 de agosto. Puesto que solo tiene tres días de permiso piensa que únicamente tendrá tiempo de ver a los que están en Los Caños de Meca. Se echa atrás cuando un compañero le informa que Los Caños están a unos 75 kilómetros de la capital gaditana. Se ha de contentar con poner una conferencia telefónica a Plasencia y hablar con su padre, a quien le hace un resumen de los principales sucesos de la travesía.

   Cuando le llamó su hijo, Julio estaba precisamente en trance de hacer efectiva la compra de acciones de la empresa alemana Bergwerk  Spanisch que explotará minas de wolframio en la cacereña localidad de Torrecilla de los Ángeles. Previamente, ha buscado segundas opiniones sobre la bonanza de esa compra y le han ratificado que, en principio, parece una inversión sólida. La aposición le resulta preocupante y al preguntar cómo debe de entenderla la respuesta es simple.

   -Ten en cuenta, Carreño, que los negocios, como tantas cosas en la vida, se sabe cómo empiezan pero no cómo acaban. Los alemanes son gente seria y no realizan inversiones a humo de pajas, pero en una explotación minera pueden ocurrir muchos contratiempos.

   A Julio la explicación le parece de cajón; sin embargo, antes de efectuar la compra, alguna que otra noche se la ha pasado medio en vela pensando en si comprar o no. La gota que resuelve sus dudas es lo que le cuenta don Mauricio, el abogado que forma parte de su tertulia.

   -Si Josemari está metido en ese negocio es porque hay dinero a ganar. En la facultad se decía de él que era capaz de afeitar un huevo y sacarle pelo. No te digo más sobre el olfato que tiene el jodido para los negocios.

   El droguero se pone en contacto telefónico con el abogado de Llerena y quedan citados en Cáceres para efectuar la operación. Julio adquiere acciones por valor de 25000 pesetas, las que le ha prestado Adelina la usurera. El letrado le reitera la excelencia de la compra y, como el diez por ciento de capital nacional que la administración pública exige a la compañía está prácticamente cubierto, ahora solo falta el pertinente permiso del Consejo de Economía Nacional para que comience la explotación de la mina. En cualquier caso Julio que, como católico practicante, tiene a todo el santoral en la cabeza, invoca al Santo Patrón del trabajo y las oportunidades.

   -San Martín Caballero, a ti me encomiendo, te ruego que salga bien lo de la mina. Amén.

   El 13 de septiembre, tercer aniversario del golpe de estado que le ha llevado al poder, Primo de Rivera realiza un plebiscito informal para demostrar que cuenta con el respaldo popular y al tiempo presionar al Rey para que acepte su propuesta de convocar una Asamblea Consultiva, no elegida. A pesar de que el pseudoplebiscito es votado por mayoría, o al menos eso dice el gobierno, Alfonso XIII se resiste al principio a firmar la convocatoria que estará compuesta por miembros elegidos por los ayuntamientos, las diputaciones provinciales, los órganos del estado, representantes de la administración, el ejército, la justicia y la Iglesia, junto a otros del trabajo, el comercio, la cultura y las artes, y pretende ser la expresión de un modelo tripartito de representación, con raíces en el corporativismo clásico y en el fascismo italiano.

   Álvaro está deseando que lleguen las vacaciones navideñas para poder estar con los suyos a quienes no ha vuelto a ver desde que se despidió de ellos para embarcar en el crucero Cataluña. En compensación, les escribe con frecuencia. En una de las cartas les ha contado que les han llevado a visitar la central eléctrica del Arsenal de La Carraca, sito en el mismo San Fernando, y que es un centro militar destinado a la construcción y reparación de buques y al almacenamiento y distribución de armamento y munición.

   Dado que el curso 1926-27 ya comenzó, se ha producido la desbandada de los hermanos Carreño que estudian fuera de Plasencia. Pilar, desde que se quedó la casa solo para ella, y aunque sigue teniendo a la murciana Fuensanta como compañera de piso, goza de una amplia libertad que dedica a la participación en toda clase de eventos sociales, culturales y recreativos. Entre su amplia red de compañeros y conocidos se la considera una chica muy pochola, muy à la page y muy liberal. No se pierde un estreno de obras teatrales, conciertos y películas. Y tiene amigos, muchos, con alguno de los cuales ha llegado a intimar, pero sin llegar a emparejarse de manera convencional.

   Otro de los hermanos Carreño para quien el nuevo curso ha supuesto un cambio radical ha sido Julián. Puesto que ha cumplido los dieciséis años y ha terminado sus estudios en la academia Magister ha comenzado su aprendizaje de droguero en la tienda familiar y en ocasiones también le echa una mano a su madre en la tienda de regalos. Aunque cuando se lo pasa pipa es cuando su padre se lo lleva en alguno de sus viajes.

   -Papá, ¿cuándo me enseñarás a conducir?

   -Hasta los 18 años no te dan el carné de conducir, por tanto, no hay prisa.

   -Pero de todas formas me podrías ir enseñando cómo funciona el Ford.

   Julio no lo confiesa, pero le gusta que al menos uno de sus hijos vaya a continuar con el negocio familiar. Y el chico muestra buena disposición.

   En noviembre, Primo de Rivera da otro paso más para consolidar su dictadura. Había prometido a los sectores obreros una actitud de paternal intervención para mejorar sus condiciones de vida y de trabajo, lo que concreta en la creación de la Organización Corporativa Nacional, una institución que regulará las relaciones entre trabajadores y empresarios bajo la supervisión del Estado. Falta saber que recorrido tendrá el invento.

   El año acaba y los chicos Carreño que estudian fuera vuelven a casa. Todos traen buenas noticias pues han aprobado los exámenes parciales del primer trimestre. Álvaro está relativamente contento pues ha aprobado la primera parte del curso, aunque esperaba sacar mejores notas.

   -En electricidad tengo un 8 y en explosivos un 6,8 que son las asignaturas principales. En las accesorias me han dado un 2 en tecnicismo y prácticas de taller y un 1,4 en dibujo lineal. Estas asignaturas puntúan sobre 3.

   -Pues yo tengo en química analítica un 9, en bioquímica un 9,8, en fisiología un 8,3 y en química orgánica un 8,6 –alardea Pilar.

   -¡Qué bestia, vaya notazas! –exclama Julián.

   -¿Y a ti, Jualianillo, cómo te va en la tienda? –le pregunta Álvaro.

   -Estoy la mitad del día haciendo recados, pero cuando me lo paso de muerte es cuando papá me lleva con él a algún viaje. Me ha prometido que un día de estos me enseñará a conducir.

   -Qué chuli.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro III, La segunda generación, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 171. Los jóvenes Carreño responden

viernes, 4 de noviembre de 2022

Libro III. Episodio 169. Julio se lía la manta a la cabeza

   Julio quiere saber el porqué del crecimiento económico español y pregunta al doctor Lavilla.

   -Paradójicamente, en parte se debe a una mayor intervención del estado a través de organismos como el nuevo Consejo de Economía Nacional sin cuyo permiso no se puede instalar ninguna industria nueva; órgano que también se encarga de la fijación de aranceles y la negociación de convenios comerciales. Todo ello ha contribuido a un incremento notable de la prosperidad y el crecimiento de los puestos de trabajo. Basta un dato: el parque automovilístico se ha duplicado en los últimos años.

  -Lo que cuenta don Enrique, y que avalo, es la cara de la moneda; el envés es otro cantar -puntualiza don Romualdo-. Esa política intervencionista está favoreciendo a las regiones más industrializadas lo que genera que se estén produciendo notables migraciones interiores. Hay regiones como la nuestra, Galicia, Aragón, las dos Castillas y Andalucía que se están despoblando en favor de Cataluña, Las Vascongadas y Madrid, y eso, a largo plazo, me temo que no será bueno. También es cierto que ha crecido la renta nacional y la producción industrial, pero también lo es que ha empeorado drásticamente la situación de la Hacienda pública.

   -Y, si me lo permiten, se olvidan ustedes de algo –apunta don Eduardo-. Se han acabado las huelgas y hay orden y paz. Y eso lo ha conseguido Primo porque trata con mano dura a los revolucionarios.

   -No hay conflictos laborales porque se ha ido ganando al obrerismo más moderado con medidas como las viviendas de protección oficial, el retiro obrero, la protección de familias numerosas y del trabajo de mujeres en temas de maternidad –puntualiza don Romualdo.

   Todo ese cúmulo de noticias positivas son las que llevan a Julio a liarse la manta a la cabeza, como suele decirse, y pedirle un nuevo préstamo a Adelina la Bronchales. En principio, la usurera se niega a concedérselo hasta que no salde el que tiene contraído con ella. Julio la convence recordándole que, hasta el presente, no se ha demorado ni un día en pagarle los intereses y devolver el porcentaje acordado del principal. Con alguna reticencia, que se traduce en que le carga el interés un punto más, Adelina termina por otorgarle el segundo préstamo. Julio ya está en disposición de comprar acciones de la empresa alemana Bergwerk Spanisch.

   Al volver a casa, encuentra a su esposa e hijos comentando la carta semanal de Álvaro que acaba de llegar. Lo más importante que cuenta es que ya han salido las notas del primer trimestre y lo ha superado.

   -Fíjate, marido, ha sacado en matemáticas 9,8 y en física 9,6. En las asignaturas accesorias también ha estado bien, en ordenanzas tiene un 4 y en inglés un 4,2. Y precisa que esas materias se califican sobre cinco, por lo que globalmente tiene unas notas magníficas.

   El año va discurriendo y, antes de que comience el verano, el 31 de mayo llega Álvaro, convertido en un flamante aspirante de primer curso. Le han dado licencia hasta el 14 de junio, ya que al día siguiente debe embarcar en el crucero protegido Cataluña al objeto de hacer el reglamentario viaje de prácticas. Es recibido entre parabienes y cariñosos abrazos y más cuando cuenta como le ha ido la segunda parte del curso.

   -He sacado buenas notas, papás. En las dos asignaturas principales tengo un 10 en química y un 6,8 en mecánica racional y aplicada. En las accesorias las notas no son tan buenas: en tecnicismo naval un 2,2; en inglés un 4,8; en ejercicios militares me han calificado como bueno y en ejercicios marineros tengo un suficiente. Y algo a lo que la Escuela le da mucha importancia, en conducta tengo un 9,3. Globalmente conservo el mismo número de promoción que obtuve en el examen de ingreso, el octavo.

   -Que bien, hijo. Y ese buque en el que vas a embarcar, ¿qué clase de barco es? –quiere saber Julio.

   -El Cataluña, es un crucero acorazado. Se construyó en los astilleros de Cartagena y fue botado en 1900. Ya es muy viejino, cualquier año de estos igual lo desguazan.

   -Y esas prácticas que tienes que hacer, ¿serán igual que las anteriores? –pregunta Julia.

   -No lo creo. En los destructores y torpederos con los que hacíamos prácticas en la Escuela levábamos anclas a primera hora y antes del ocaso ya estábamos amarrados en puerto. Con el Cataluña no sé qué derrota vamos a seguir, pero supongo que saldremos a mar abierto, quizá costeemos hasta Barcelona si viramos hacia levante, o hasta Bilbao si lo hacemos hacia poniente. 

   -Oye –pregunta Julián-, ¿y por qué se llama crucero acorazado? 

   -Se denomina así porque es un buque con una cubierta blindada que se curva por los lados protegiendo los costados del navío, y que tiene mamparos transversales de un espesor de siete milímetros que se unen al cinturón, formando así un cajón blindado que contiene los elementos vitales del buque. La principal finalidad del blindaje es proteger al buque del ataque de torpedos e impactos de cañón. Sus calderas están alimentadas por carbón, y es relativamente rápido, capaz de detener en caso de guerra el tráfico mercante enemigo y de proteger las rutas de ultramar.

   -Tiene guasa lo de proteger las rutas de ultramar, ¡a buenas horas mangas verdes! –ironiza Julio.

   El 14 de junio, Álvaro marcha a Cádiz en cuyo puerto embarca en el crucero Cataluña, junto al resto de sus compañeros de curso, para realizar el viaje de prácticas correspondiente al primer curso de la Escuela Naval. El buque, tras dejar atrás el golfo de Cádiz, se adentra en el Atlántico rumbo norte, navegando a unas 100 millas náuticas del litoral portugués. A la altura aproximada del paralelo 38 norte -como Álvaro contó después a su familia-, el profesor de guardia les comentó:

   -Caballeros, si navegáramos más cerca de la costa, a estribor podrían contemplar la bella ciudad de Lisboa.

   Y el mismo profesor, poco después de sobrepasar la desembocadura del río Miño, les informó sobre un rumor.

   -Estamos a la altura de la comarca del Morrazo, situada en la orilla meridional de la ría de Pontevedra. Desde hace tiempo se rumorea por los pasillos del Ministerio de Marina que existe el proyecto de construir una nueva Escuela Naval Militar por estos parajes. Al parecer, las localidades que tienen más probabilidades de que les toque el gordo son Cangas de Morrazo, Bueu y Marín. Lo que no se sabe todavía es cuál va a ser.

   Toda esa información la va anotando Álvaro en un cuaderno para luego contársela a la familia en sus cartas. Una de sus primeras anotaciones ha sido que no duermen en catres sino en coys, que es una pieza de tejido de malla en forma de rectángulo que, colgado de sus extremos, sirve de cama a bordo. Guarda en la memoria, para también contarlo, que una noche hubo una especie de torneo en el que cada aspirante debía contar un chiste, cantar, recitar una poesía o hacer alguna gracieta. Él, como no sabe cantar ni es muy gracioso contando chistes, optó por recitar un fragmento de la Canción del pirata de Espronceda; la que comienza diciendo: Con diez cañones por banda, viento en popa, a toda vela…También ha anotado para contarlo, pues sabe que a su madre le va a gustar mucho, que al ocaso el oficial de guardia hace una llamada: ¡Atención dotación, oración! Y a continuación todos rezan: Tú, que dispones de viento y mar, haces la calma y la tempestad. ¡Ten de nosotros, Señor, piedad! ¡Piedad, Señor. Señor, piedad! Tras la oración se dan las buenas noches del más moderno al más antiguo.

   El navío deja atrás las Rías Bajas y al llegar a las Altas un rumor vuela entre la tripulación: van a fondear en el puerto de Ferrol, que junto con Cádiz y Cartagena forman los tres Departamentos marítimos en que está organizada en la península la Marina española. La ciudad cuenta además con un importante arsenal y varias escuelas de especialidades náuticas, así como el Tercio Norte de Infantería de Marina.

   Al día siguiente de la arribada a Ferrol, por la mañana llevan a los aspirantes a visitar el arsenal y los astilleros y por la tarde quedan francos de ría. El programa oficial aconseja visitar el Museo Naval o la Sociedade Galega de Historia Natural, pero la mayoría de los alumnos, y entre ellos Álvaro, optan por darse un garbeo por el barrio de La Magdalena que es la zona comercial y de ocio de la ciudad. Y, una tras otra, recorren sus calles principales: Real, Magdalena, Igrexa, Dolores, Galiano y María. Entran y salen de los bares e intentan ligar a alguna rapaza con escaso éxito. Al finalizar la tarde, Álvaro, que nunca fue un gran bebedor, está hasta arriba de tazas de ribeiro y albariño. Y no se ha ligado a ninguna moza. A una a la que se le acercó, se lo quitó de encima espetándole:

   -¿Es parvo ou qué?

   Al día siguiente, el Cataluña suelta amarras y, al pasar por el estrechamiento de la bocana de la ría, la tripulación puede contemplar los castillos de San Felipe y A Palma, uno en cada orilla. A principios de la tarde el buque dobla el cabo Ortegal, la segunda punta más al norte de la península Ibérica. A su altura, apuntando al faro que lo señala, un marinero de la dotación, y que es natural de la zona, le comenta a Álvaro que esa cornisa gallega está festoneada por acantilados de rocas negras y afiladas como los llamados Aguillóns, tres peñascos donde muchos pescadores de percebes -los llamados percebeiros- se dejan la piel para conseguir el rico marisco.

   Doblado Ortegal, el navío vira avante en dirección este y cuando sobrepasa el cabo de Estaca de Bares -el punto más septentrional de la costa norte española- entra en las gélidas aguas del Cantábrico. Dejan atrás la costa del Principado de Asturias, luego el litoral santanderino y finalmente arriban a las costas de las provincias Vascongadas. Los que no la conocen están ansiosos por visitar la ciudad de Bilbao que es la ciudad más cosmopolita de la costa norte y donde Álvaro piensa comprarle una chapela a su padre.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro III, La segunda generación, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 170. San Martín Caballero, a ti me encomiendo

viernes, 28 de octubre de 2022

Libro III. Episodio 168. Un fragmento de la vida en la ENM

 

   Llega la Navidad de 1925 y los chicos Carreño que están fuera regresan al hogar. De San Fernando vuelve Álvaro vistiendo el uniforme de los aspirantes de marinería de la Escuela Naval. Sus hermanos le miran arrobados, nunca había visto al tato tan guapo y con tan buena facha. De Madrid retorna Pilar hecha toda una señoritinga y luciendo unos modelitos que son la envidia de sus amigas. Y de Cáceres regresan Jesús y Eloísa. Los demás hermanos todavía están en la casa paterna.

   Quien tiene más que contar es Álvaro, pues en sus cartas, más bien cortas, suele explicar generalidades sobre su vida en la Escuela y lo que todos quieren saber, comenzando por los padres, es el día a día de su vida en el centro militar. Se han puesto de acuerdo en que después de cenar harán una sobremesa y durante una media hora el marino describirá al resto de la familia un retazo de la vida en la Escuela Naval. Lo primero que les cuenta es una muestra del orden y rigor con el que la Marina sigue la vida de sus miembros.

   -El mismo día que ingresas te abren una especie de cuaderno en el que se inscribe todo lo que llevas a cabo durante tu permanencia en la Marina. Esos datos se vuelcan luego en tu Hoja de Servicios que es el registro oficial de tu vida profesional; recoge desde la fecha de ingreso en la Escuela hasta las notas que has sacado, los buques en los que has hecho prácticas, acciones favorables y desfavorables, empleos que has tenido, etcétera.

   -¡Qué barbaridad, qué forma de controlaros! Yo no lo soportaría –exclama Pilar.

   -Ah, y un hecho importante que me he saltado, el trece de noviembre prestamos el juramento de fidelidad a la bandera. Las Reales Ordenanzas Militares dicen que la bandera y el himno nacional merecen el máximo respeto y veneración. La institución militar es la encargada de la custodia, honores y defensa de la bandera, como símbolo de la Patria y de su unidad. Fue un acto muy emotivo.

   -¿Y cómo es el juramento? –quiere saber Julia.

   -Nos lo tuvimos que aprender de memoria. El juramento a la bandera proviene de las Reales Ordenanzas de 1768 y el que hicimos nosotros dice así: ¿Juráis a Dios, por vuestra fe, prometéis al Rey por vuestro honor, seguir constantemente sus banderas defendiéndolas hasta perder la vida, cumplir las leyes y ordenanzas militares y obedecer a quien en nombre del Rey se os haya dado a reconocer como para mandaros? Todos contestamos en voz alta que sí y luego el páter añadió: Si así lo hacéis, que Dios y la Patria os lo premien y si no que os lo demanden. Luego, de uno a uno, pasamos por donde el abanderado enarbolaba la enseña nacional y la besamos. Desde ese momento eres militar con un compromiso esencial: defender la Patria aún a costa de tu propia vida.

   -Solo de oírtelo contar se me ha puesto la piel de gallina –confiesa Eloísa.

   En la siguiente sobremesa Álvaro les cuenta lo que se hace en la Escuela a primera hora.

   -A las siete suena diana y hay que levantarse. Al minuto pasa el profe de servicio, normalmente un teniente de navío, y si no estás levantado te arresta. El arresto suele ejecutarse en el fin de semana y consiste en que no puedes salir ni el sábado ni el domingo. Y es algo que te fastidia mucho porque todos estamos deseando dejar la Escuela durante unas horas y olvidarte de la disciplina y los saludos. Luego, en cuanto te has aseado, vamos al comedor a desayunar.

 -¿Y qué es lo que os suelen dar para desayunar? –pregunta Julia.

   -Generalmente, café con leche, un chusco con mantequilla, mermelada y galletas, pero te pongan lo que sea te lo zampas en un bocado. Y no es que pasemos hambre, pues en la Escuela se come bastante bien. Después del desayuno, hay un rato de estudio que siempre viene de perlas porque hay mucho que repasar. También es el momento de intercambiar impresiones con los compañeros y de hacer planes para lo que vamos a hacer el siguiente fin de semana.

   -¿Y hablas con todos los compañeros del curso? –pregunta Pilar.

   -Con todos, no. Con los más amigos o, a veces, simplemente con los más cercanos. Luego de 9 a 11 horas, a.m… –Su madre le interrumpe.

   -¿Qué significa lo de a.m.?

   -A.m. es la sigla de Ante Meridiem, un latinajo que se traduce al español como antes del mediodía. Ese periodo va desde las 00:00 horas hasta las 11:59. Y p.m. es la sigla de Post Meridiem, el bloque de horas que van desde las 12 horas a las 24. Sigo con lo que hacemos. De 9 a 11 hay clases de teoría y vas cambiando de unas aulas a otras pues están distribuidas por toda la Escuela. En el primer trimestre las materias principales son la ampliación de mates y la física. Luego están las accesorias que son las ordenanzas y el inglés. A las clases hay que agregar la instrucción en orden abierto y cerrado, la práctica de desfiles, la gimnasia y por las tardes nos embarcan en buques antiguos, generalmente torpederos y minadores, en los que hacemos guardias en el puente, de timonel, de serviola…; en fin, de lo que te manden.

   -¿Qué es eso de serviola? –quiere saber Jesús.

   -El serviola es el servicio de vigía que se establece de noche cerca de la serviola, que es un pescante muy robusto instalado en las proximidades de la amura y hacia la parte exterior del costado del buque. En su cabeza tiene un juego de varias roldanas por las que laborea el aparejo de gata. Y no me preguntéis sobre los términos marineros que uso porque sería el acabose. Tened en cuenta que la marina tiene todo un vocabulario propio, nada es igual al lenguaje de tierra.    

   -Si estuviera aquí la abuela Pilar os diría: chicos, palabra que no sepáis el diccionario os la explicará –les recuerda Julia.

   - A media mañana –prosigue Álvaro- hacemos un descanso en el que nos llevan unos bocadillos a la explanada. A veces las gaviotas te acosan y como te descuides te pueden coger uno, son muy astutas. A mí y a Andrade, que es mi mejor amigo, el bocadillo que más nos gusta es el de queso. Hay días que he llegado a comerme hasta tres en ese descanso -Es oír eso y Julia piensa que a pesar de que el chico ha dicho que se come bien, lo más seguro es que debe pasar algún rato de hambre, ¿por qué, si no, se come tres bocadillos?

   Comienza el nuevo año de 1926 y la vida de los Carreño retoma su pulso habitual. Los que cursan bachillerato o estudios superiores regresan a las ciudades donde están sus centros, el resto vuelve a la escuela o, como en el caso de los más chicos, siguen al cuidado de Paca que cada día está más oronda. Julián terminará en junio sus estudios en la Academia Magister y está previsto que cuando eso ocurra comenzará a ayudar a su madre en las tiendas y a su padre en alguno de sus viajes. Solo hay una sombra en ese cuadro familiar: la pequeña Ángela tiene problemas de salud, sus pulmones no son tan fuertes como debieran y se acatarra con suma facilidad.

   En la tertulia de Julio se comenta con alborozo la noticia que trae la prensa en primera página: el viaje del Plus Ultra, un hidroavión pilotado por el comandante Ramón Franco que salió de Palos de la Frontera el 22 de enero y, tras haber hecho escala en las islas Canarias y en las de Cabo Verde, llegó a Buenos Aires el 9 de febrero donde fue recibido apoteósicamente.

   -Pues hablando de los Franco –comenta Liaño-, recordarán ustedes que en alguna ocasión les he hablado de su hermano, el coronel Franco. Pues a Franquito sus compañeros tendrán que hablarle con más respeto porque a principios de febrero ha sido ascendido a general de brigada. Con solo 33 años se ha convertido en el general más joven de Europa.

   Con una familia tan numerosa y que naturalmente origina muchos gastos, los padres se las ven y se las desean para hacer frente a los desembolsos necesarios para subvenir a tantas necesidades. Cuando hablan del difícil equilibrio de la economía familiar, la pareja no suele ponerse de acuerdo; Julia es más partidaria de recortar gastos, Julio de incrementar ingresos. Basado en ese principio, se decide a dar el paso de invertir en las minas que la empresa alemana Bergwerk  Spanisch va a explotar en la cacereña localidad de Torrecilla. Como no tiene dinero en efectivo, hace una discreta gestión ante las tres cajas de ahorro regionales con el mismo resultado: no pueden concederle un nuevo crédito antes de saldar los que ya le han hecho. Tan solo le queda un camino: la usurera hija del difunto Bronchales. Vacila mucho antes de dar el paso de enredarse con la prestamista hasta que, una charla sostenida en el casino sobre la situación económica del país, le induce a ver el futuro con mayor optimismo.

   -A mí me gustaría que esta tarde charláramos sobre la situación general del país –propone el doctor Lavilla-. En concreto, me refiero a cómo está llevando Primo de Rivera la política económica.

   -¿A qué se refiere exactamente, don Enrique? –pregunta Julio, al que todo lo que toque el ámbito de la economía le interesa muchísimo, dado el estado de sus finanzas.

   -Me refiero a que, en contra de lo que pensábamos la mayoría, Primo está consiguiendo con su política intervencionista una expansión y fortalecimiento económico que se está haciendo sentir en la mayoría de sectores productivos de la nación. Y donde la política intervencionista de la dictadura se está haciendo más patente es en las obras públicas, desde las hidráulicas a las comunicaciones. En el campo hidráulico ha sido todo un logro la creación de las Confederaciones Hidrográficas para el aprovechamiento integral de los ríos. En cuanto a las comunicaciones, la fundación del Circuito Nacional de Firmes Especiales ha logrado la cifra nada desdeñable de construir unos 7000 kilómetros de carreteras. Y en el ferrocarril los avances también han sido considerables. Cierto es que el crecimiento económico español es similar al experimentado en el resto de Europa y coincide con la favorable coyuntura internacional tras la guerra mundial.

   -¿Y ese crecimiento a qué es debido?, don Enrique –repregunta Julio.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro III, La segunda generación, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 169. Navegando en el crucero Cataluña

 

viernes, 21 de octubre de 2022

Libro III. Episodio 167. La Bergwerk Spanisch

   Julio se presenta a José María del Castillo, el abogado de Llerena.

   -Me llamo Julio Carreño, comerciante de Plasencia. Tengo una tarjeta de don Mauricio Álvarez para usted.

   El abogado se limita a echar una ojeada a la tarjeta.

   -Hombre, el bueno de Mauricio, ¿qué tal está?, hace mucho que no le veo. Pase a mi despacho –Es una habitación grande en la que todo está manga por hombro-. Perdone el desorden, pero es que hoy no ha podido venir el pasante. Siéntese, por favor. Usted dirá, señor Carreño.

   -Verá don José María, tengo entendido que representa a varias compañías mineras. Yo regento varios negocios y, como tengo algún dinerillo ahorrado, pensaba que podría invertirlo en explotaciones mineras, pero estoy pez en ese terreno. Don Mauricio me dijo que sobre el negocio minero usted lo sabe todo y venía a que me orientara.

   El letrado se retrepa en el sillón, sonríe a Julio, y su mirada se aviva.

   -Ha venido usted al lugar indicado. En efecto, como bien le dijo mi amigo Mauricio y sin querer pecar de inmodestia, posiblemente sea la persona que más sabe del negocio de la minería, sobre todo en lo que atañe a las explotaciones mineras en nuestra querida tierra. En concreto, ¿qué quiere usted saber?

   -Pues, para empezar, cuál es el potencial minero de la región y, especialmente, el de la provincia de Cáceres.

   -Verá, señor Carreño…, bajo el suelo de las tierras cacereñas existe una gran riqueza minera. En sus casi veinte mil kilómetros cuadrados, la provincia alberga más de seiscientos indicios metálicos y energéticos, algunos de los cuales se han explotado a lo largo de la historia, llegando en ciertas épocas a ser de los más importantes de España. Otros siguen a la espera de que los mercados, las exigencias de la industria o las innovaciones en los métodos extractivos los hagan rentables. Y permítame añadir que no solo ha venido usted al lugar indicado, sino que además ha llegado en el momento oportuno. Supongo que usted conocerá bien la Sierra de Gata.

   -Naturalmente, como que nací y me críe en San Martín de Trevejo.

   -¡Hombre, es usted mañego! Buena tierra y buena gente. Pues si quiere invertir en el negocio minero este es el mejor momento. Lo que voy a contarle lo hago porque viene usted muy bien recomendado. Verá, uno de los pueblos entre los que cuentan con explotaciones mineras es Torrecilla de los Ángeles –Julio hace gesto de que conoce el pueblo-. Pues bien, allí se explotaron hace muchos años minas de wolframio y de uranio. De hecho, todavía existen más de diez galerías que se enclavan en la zona conocida como el Canchal Gordo. Esas galerías llegan a tener hasta mil metros de profundidad, estando algunas de ellas en buen estado de conservación. Pues bien, hay una empresa alemana que se ha interesado en retomar la explotación de las minas de uranio, wolframio y estaño de la zona. Figúrese usted, ¡unos alemanes invirtiendo en nuestra tierra! Y, como sabrá, los germanos no hacen las cosas a humo de paja. Si están dispuestos a gastar sus marcos es porque habrán visto que se trata de un buen negocio.

   -Sí, claro, pero… ¿y qué puede pintar un comerciante placentino en una empresa alemana?

   -Señor Carreño, permítame la precisión. Usted, como buen comerciante, sabe que el dinero no tiene nacionalidad. Usted pensará: ¿acaso los alemanes no tienen suficiente dinero para acometer solos la empresa? Esos cabezas cuadradas tienen dinero por castigo pero,… se han topado de bruces con la administración pública. Para darles el permiso de explotación, nuestro gobierno les exige que al menos un diez por ciento del capital de la empresa explotadora tiene que ser español. Y ahí es donde entran los visionarios que, como usted, de las piedras sacan panes.

   -Me tendrá que explicar más porque sigo sin enterarme de cómo puedo participar en ese negocio.

   El abogado le explica que la Bergwerk  Spanisch, nombre de la empresa alemana, necesita captar inversores españoles para cumplir con el requisito del diez por ciento de capital nacional que exige la administración. Lo más natural habría sido salir a bolsa donde sus acciones se habrían vendido en un abrir y cerrar de ojos, pero los alemanes mantienen la política de preferir a los inversores autóctonos de donde están enclavadas las explotaciones, por aquello de involucrarse más en el entorno donde cuentan con minas. Y le pone de ejemplo el pueblo asturiano de Laviana, donde explotan minas de carbón. Allí han elegido, para llegar al diez por ciento del capital societario, a inversores asturianos. El objetivo es que parte de la riqueza que genera la explotación revierta en gentes del propio territorio en el que está emplazada la mina.

   -Pues bien, aquí quieren poner en práctica la misma política empresarial, y les está costando Dios y ayuda. Hablando sin rodeos, señor Carreño, como buen comerciante sabrá que en nuestra tierra no abunda gente con iniciativa y espíritu empresarial como el que usted demuestra. Y lo que en Asturias la gente de la Bergwerk  Spanisch logró en menos de un mes, aquí les está resultando más duro que la subida al Gólgota. Y es que en Extremadura hay mucho señorito que se jacta de fanegas, dehesas y cortijos, pero de tener dinero en efectivo hay pocos.

   -¿Entonces…? –pregunta Julio que anda un tanto perdido ante la verborrea del letrado.

   -Entonces, tiene usted la ocasión de comprar acciones de la Bergwerk  Spanisch, sin salir de este despacho, puesto que soy su apoderado para toda la región. Y de esa forma participar en la riada de cientos de miles de duros que generarán las minas de Torrecilla, en cuanto el gobierno conceda el permiso de explotación. Usted, y los afortunados inversores como usted, duplicarán y hasta triplicarán el capital invertido. Y, mientras usted está ocupado en sus negocios, su dinero está trabajando para hacerle más rico. Así de fácil.

   A Julio, la seguridad y el aplomo con que habla el abogado, le está convenciendo, pero se encuentra en un terreno que no domina y duda. Sabe, por propia experiencia, que ganar dinero nunca es fácil y, aunque el letrado asegura lo asequible que resulta el negocio minero, piensa que en alguna parte han de haber obstáculos que de momento no aparecen por ningún lado.

   -Perdone, don José María…

   -Llámeme Josemari, como lo hacen los amigos –le interrumpe del Castillo-, porque siendo amigo de Mauricio también lo considero mío.

   -Pues, don Josemari, como dicen en San Martín no hay rosa sin espinas. Entonces me pregunto: ¿dónde están las espinas de esta rosa?, porque alguna debe de haber, ¿o no?

   -Es usted un lince, Julio, ¿puedo llamarle Julio? –Ante el gesto afirmativo del droguero, el abogado prosigue-: No se le escapa ni una. Naturalmente que este más que prometedor negocio tiene espinas, la principal, y casi única, es que los dividendos que den las acciones van a demorarse algún tiempo en cobrarlos. Porque hay un proceso natural que hay que llevar a cabo. Primero, hay que completar el capital social de la empresa, para lo que por cierto falta muy poco; luego, hay que esperar a que el recién constituido Consejo de Economía Nacional revise el proyecto y lo informe favorablemente, algo que hará sin ninguna duda. Tras el informe del Consejo, vendrá la concesión del permiso de explotación por la Dirección General de Industria del Ministerio de Trabajo, permiso que se concederá de forma automática. Y, finalmente, habrá que esperar el tiempo necesario para que la explotación comience a dar sus frutos. Todo será cuestión de tener paciencia, pero los dineros que se inviertan en la Bergwerk  Spanisch estarán tan seguros como si los tuviera en el Banco de España –y, bajando la voz, como si temiera que alguien pudiese oírle, afirma-: Le voy a decir algo que solo he contado a los amigos; mire si estoy convencido de que es un negocio seguro, que he hipotecado varias de mis propiedades, entre ellas esta casa, para invertir el dinero obtenido en acciones de la empresa alemana; con eso se lo digo todo.

   La confesión del parlanchín abogado termina por convencer a Julio de que el negocio minero que le propone puede ser una ganga, pero antes de embarcarse en el mismo debe echar cuentas y ver del efectivo de que puede disponer para invertir en la Bergwerk  Spanisch, porque lo que ha dicho antes de que tiene algún dinerillo ahorrado no es del todo cierto. Dispone de una liquidez frágil y tiene más deudas que metálico. Aunque no es lo que cuenta al abogado.

   -Creo, don Josemari, que me voy a lanzar a comprar acciones, pero antes debo volver a Plasencia y hablarlo con mi esposa. Aunque, naturalmente, yo soy el que decide sobre los negocios familiares, me gusta que ella esté al tanto de la economía familiar porque nunca se sabe lo qué puede pasar, sobre todo a los que como yo viajamos tanto.

   -Es usted un hombre prudente y eso le honra. Espero volver a verle cuanto antes y le voy a dar mi tarjeta por si quiere tener más información. Ah, y dé recuerdos de mi parte a don Mauricio. Por cierto, le voy a contar una anécdota sobre el bueno de mi amigo, ¿sabe cómo le llamábamos en la facultad?, Sobaco sabio, porque siempre llevaba un libro bajo el brazo, aunque era de los flojillos del curso. Esto no se lo cuente porque podría sentarle mal. Espero verle pronto.

   En el viaje de retorno a casa, Julio no deja de estrujarse las meninges sobre la manera de allegar fondos para invertirlos en la Bergwerk  Spanisch. Si quiere comprar acciones de la compañía germana tendrá que pedir un nuevo crédito, ¿pero a quién? Ya está entrampado con las Cajas de Ahorro de Badajoz, Cáceres y hasta con la de Plasencia. Son créditos que no le agobian demasiado, todo lo contrario que el préstamo de la Bronchales, cuyos intereses son leoninos.

 

PD. Hasta el próximo viernes en que, dentro del Libro III, La segunda generación, de la novela Los Carreño, publicaré el episodio 168. Un fragmento de la vida en la ENM