viernes, 24 de noviembre de 2017

28. Lo que tú digas, carita de ángel



   Ajenos naturalmente a todas las maquinaciones que se están desarrollando en Sevilla respecto al recién descubierto paradero de su nuevo compañero de dominó, Luis Álvarez y sus invitados están de enhorabuena porque al fin ha llegado el que completa el cuarteto de jubilados, Amadeo Ballarín. El exferretero les está contando que le ha sido complicado salir de Huesca dejando allí a su mujer, hija y nietas. Solo se alegra de haber perdido de vista al plasta de su yerno de quien echa pestes y venablos.
-Cada día me resulta más cargante y disimulo peor lo que me cuesta soportarle. Siempre ha sido un gilipollas insufrible y por si faltaba poco ahora se ha convertido en un independentista furibundo, de los del Espanya ens roba y Catalonia is not Spain. Hasta ha puesto una estelada en el balcón. Era lo que me faltaba.
-¿Qué es una estelada? –pregunta Álvarez, Dios sabe con qué finalidad, porque conoce perfectamente que la estelada, la estrellada en castellano y que plagia a la bandera cubana, es la enseña que enarbolan los secesionistas catalanes, en contraposición con la senyera o bandera de Cataluña que es la tradicional de los Reyes de la Corona de Aragón a la que pertenecía el Condado de Barcelona.
-No preguntes cosas que ya sabes, Luis –le replica tajante Ballarín que le tiene tomada la medida a su amigo.
-Pero sí creo recordar que tu yerno no tiene apellidos de raíz catalana y ni siquiera nació en Cataluña –puntualiza Ponte.
-Así es, se apellida García López y nació en Úbeda, provincia de Jaén, pero se ha hecho más catalanista que el mismísimo presidente del Barça. Es un claro ejemplo del inmigrante que se convierte en catalán para que no le digan que en el fondo no es más que un charnego andaluz reconvertido al catalanismo. Maldito sea el momento en que se casó mi hija con ese pazguato.
-Bueno, Amadeo, olvídate del soplapollas de tu yerno –le consuela Álvarez-. Ahora vas a estar un par de semanas sin tener que aguantarle.
-Triste consuelo –y cambiando de tema comenta-. Supongo que me habréis echado en falta, al menos para el dominó.
-Claro que te hemos echado de menos, pero no para el dominó. Salvo el día que llegamos hemos jugado todas las tardes. Nos hemos agenciado un cuarto que ya te presentaremos.
-¿Alguien del pueblo?
-¡Qué va! Es un forastero que está veraneando aquí y que parece buena gente –le explica Álvarez-. Y no juega nada mal.
-Buena gente lo parece, pero no le gusta que le hagan muchas preguntas –agrega Ponte.
-Puedo añadir que lo de buena gente habrá que verlo –matiza Grandal-. A mí me da en la nariz que no es trigo limpio, no sé por qué, pero esa impresión me produce. Ah, y se tima con una de las camareras del hostal donde se aloja. No sé si es un simple flirteo veraniego o son juegos de los que terminan en la cama.
-Eso quiere decir que todavía está en edad de echar alguna cana al aire.
-Sí, aún no debe necesitar Viagra. Rondará entre los cuarenta y los cincuenta tacos.
-Bueno, dejémonos de cháchara y démosle tiempo a Amadeo para que se dé una ducha, se cambie y luego salimos a tomarnos unas copichuelas –sugiere Álvarez.
   Esperaban ver a Curro en la cafetería del hostal para presentarle a Ballarín, pero no lo encuentran. Desconocen que está muy ocupado en consolar a Anca. A primera hora de la mañana, cuando la joven rumana le hizo la habitación vio que tenía los ojos enrojecidos y algo abotargados, señales evidentes de que había llorado y mucho. Le preguntó que le pasaba y la muchacha contestó que se lo contaría más tarde cuando hiciera un receso en el trabajo. Por eso Curro no ha aparecido, está en plan de galán experimentado intentando consolar a la joven camarera.
-Pero, bueno, ¿qué te ha pasado, reina, por qué esos ojazos están cómo están? Dime quien ha sido el culpable del disgusto que se va a enterar de lo que vale un peine.
-¡Quién va a ser!, el cabrito de mi novio. No sé cómo, ha descubierto que le mentí el día que estuvimos en Can Roig y no veas la que me ha montado. Me ha llamado de todo menos bonita. Hasta ha habido un momento en que creí que me pegaba. ¡Qué berrinche me he llevado! –se lamenta la muchacha que vuelve a lloriquear.
-No llores, princesa, que se me parte el corazón. Yo, de ti, lo mandaría a hacer puñetas. Una preciosidad como tú se merece alguien mucho mejor que el soplagaitas del Vicentín de los cojones.
-No creas, lo he pensado más de una vez, pero mientras viva aquí me da no sé qué romper con él. Además de que a mis padres les daría un disgusto enorme si rompiéramos también está lo de que es uno de los mejores partidos del pueblo. Sus padres tienen fincas que valen una millonada y Vicentín es el hereu, todo será para él. Y si nos casamos podré vivir como una señorona y darme todos los gustos que quiera.
-Si es por dinero aquí estoy yo para lo que quieras. No te voy a mentir, yo no tengo fincas, pero lo que los ingleses dicen cash, es decir billetes uno encima del otro seguro que tengo muchos más que el chiquilicuatro de tu novio. Conozco bien a la especie a la que pertenece tu Vicentín. Son los clásicos ricos de pueblo que tienen muchas fincas, muchos solares, la tira de bienes raíces, pero que a la hora de la verdad el saldo de su cuenta bancaria es una puta mierda. Y tú lo que necesitas es un hombre hecho y derecho con billetes de quinientos como para asar a una vaca –y dicho eso le enseña un rollo de billetes de ese valor-. Lo que tienes que hacer es dejar de una vez al mierda de tu novio y venirte conmigo  y entonces sí que vivirás como una reina –termina Salazar sin pensar mucho en lo que está diciendo.
-No digas lo que no sientes, Curro. Apenas si nos conocemos y además tengo la impresión de que eres un ave de paso. Las mujeres buscamos seguridad y sé que Vicentín me la dará, aunque eso suponga que tendré que aguantar sus ataques de celos, pero el que algo quiere algo le cuesta. Lo que si voy a hacer va a ser castigarle donde más le duele. Dentro de un rato voy a decirle a la jefa que me siento mal porque me ha venido la regla y me voy a largar. Por eso se me ocurre que si quieres puedes invitarme a comer, solo a comer eh.
-Eso está hecho, bocadito de nata, ¿dónde quieres que te lleve?
-Hay otro restaurante al que el agarrao de Vicentín me ha prometido mil veces que me llevaría y que todavía estoy esperando que lo cumpla.
-Pues suelta por esa boquita que me trae loco que te llevo donde tú quieras.
-Tendrás que reservar mesa porque siempre suele estar lleno.  
-Dime como se llama y hago la reserva ahora mismo.
-Se llama El Pinar y está en Alcossebre, en lo alto de un monte de la Sierra d´Irta. Tiene unas vistas increíbles, me han dicho que en los días muy claros se puede ver hasta Ibiza. También tiene fama de buena cocina, creo que está hasta en la Guía Michelín. La única pega es que es un poco caro, pienso que por eso no me ha llevado el rácano de Vicentín.
-Rácano, celoso, broncas, menudo novio te has buscado. ¿Crees de verdad que un tipo así te hará feliz?
-Para serte sincera, a veces tengo mis dudas, pero es lo que dice mi madre: no hay nada que endulce más una relación que un buen fajo de billetes. Y Vicentín es o será de los que va a tener el riñón forrado, aunque como es tan ahorrativo no se le da nada bien lo de manejar los dineros, pero cuando nos casemos le voy a enseñar cómo darles aire.
   Curro está tentado por momentos en poner a la joven frente a sus contradicciones: nunca habla de que esté enamorada de su novio, ni siquiera de que le gusta, solo cuenta que algún día será muy rico y que sí se casan lo que piensa hacer con tanto dinero. Por otra parte, le pide que la invite a comer pero remarcando que solo a comer, aunque Curro tiene la sospecha de que si le pone la mano encima la joven es lo suficientemente fogosa como para que terminen la jornada metidos en la cama. “¡Mujeres!, ¿quién acaba de entenderlas?”. En vez de ese fútil razonamiento, dice algo más pragmático:
-Voy a buscar el teléfono del restaurante y ahora mismo llamo para reservar.
-No hace falta, aquí tengo el número, anota –Al parecer, Anca lo tenía todo pensado.
-Bien, ¿quieres que encargue algún plato en especial?
-Me han comentado que preparan un arroz con bogavante y un arroz del señoret riquísimos y también que tienen unos entrantes estupendos.
-Pues eso está hecho, princesa. A mediodía vas a comer en El Pinar lo que te apetezca. Todo me parece poco para la boquita más dulce que he probado en mi vida. Faltaría más. Y después, si quieres, nos acercamos a la zona del puerto que me quisiste enseñar el otro día y del que guardo un recuerdo inolvidable.
   La muchacha hace un mohín picaresco como recordando el apasionado encuentro que tuvieron, primero en una ladera de la Sierra de Irta y luego en un parador de carretera, pero en esta ocasión quiere dejar las cosas claras y reitera:
-Pero que conste, solo iremos a comer, eh. No te hagas otras ilusiones –repite Anca dando a entender que lo que pasó el día de Can Roig no volverá a suceder.
-Lo que tú digas, carita de ángel, lo que tú digas –replica Curro, aunque lo que está pensando es” ¿Me la llevaré al huerto esta vez o se va a hacer la estrecha?”.

PD.- Hasta el próximo viernes.

viernes, 17 de noviembre de 2017

27. ¿Torrenostra?, ¿dónde cae eso?



   En dos agencias sevillanas de viajes unos empleados, bien por ser novatos, poco profesionales o estar de guasa, al ser preguntados por sendos clientes sobre como viajar y donde encontrar alojamiento en Torrenostra han respondido:
-¿Torrenostra?, ¿dónde cae eso?
   Los dos clientes que han hecho esa gestión no es que sean demasiado viajados ni precavidos y no se han preocupado en dejar tras sí rastros de adónde quieren viajar, quizás porque piensan que no tienen nada que ocultar. El primero de ellos es Francisco José Salazar, el primogénito del antiguo Conseguidor, a quien su madre tras mucho insistir y rogar ha convencido de que lo mejor para la familia es que avise a su padre de que se ha descubierto su paradero y de paso pedirle ayuda para paliar su precaria situación. El joven ha accedido a regañadientes y lo ha hecho más por su madre que por lo que le pueda pasar a su padre si le echa mano la justicia o algunos personajes que lo andan buscando, ¡Dios sabe para qué!. Algo que no es que le quite precisamente el sueño. Anda escaso de caudales por lo que ha insistido en la agencia que quiere un viaje y un alojamiento lo más barato posible.
   En el mismo caso que el primogénito de Salazar está Rocío Molina, la pinturera mozuela sevillana, ahora ya no tan mozuela, por la que Curro perdió la cabeza en aquellos años gloriosos en los que apaleaba los euros como si fueran gavillas en una era y que fue la principal causante de que abandonara a su familia. El sindicalista Pepote el Salvaculos, que fue mentor de Salazar, ha terminado convenciéndola de que, pese a la malquerencia que ahora tiene a Curro, si le avisa del potencial peligro que corre tendrá la oportunidad de cobrarle el favor recordándole lo del montaje de una peluquería que le prometió el exsindicalista. Su presupuesto también es exiguo por lo que insiste en la agencia en que tanto el hotel como el viaje han de ser los más económicos.
   Los otros que también quieren contactar con Curro Salazar, más astutos y cautelosos, lo que han hecho ha sido meterse en internet y han tecleado torrenostra. hoteles. Visto la existencia de un único establecimiento hotelero, justo en el que se aloja el exsindicalista, han derivado su búsqueda hacia las poblaciones próximas: Torreblanca, Marina d´Or, Alcossebre, Orpesa del Mar, Benicàssim y hasta alguno ha buscado en Peñíscola y Castellón. En Torreblanca, el municipio al que pertenece Torrenostra y por tanto el más cercano al alojamiento de Curro, han encontrado poco donde elegir, solo hay hostales, pensiones y paradores de carretera. En cambio, en las otras localidades las ofertas son amplias y diversas.
   Uno de los que ha entrado en internet es Jaime Sierra, antiguo director de la Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía (IDEA), cuya cualidad más relevante para haber sido elegido por el grupo de Felipe Muñoz es que conoce personalmente a Curro y, sobre todo, que está en el paro lo que viene a decir que debe ser escasamente solvente, algo relevante en el supuesto de una sanción pecuniaria de la justicia o de una fianza si las cosas salen mal. El propósito de la camarilla es que contacte con Salazar y le ofrezca ayuda y dinero para que, en caso de que le capturen y tenga que declarar ante la juez instructora, dé la versión de los hechos que ellos han elaborado.
   Otro de los que andan con tiento es Alfonso Pacheco, funcionario del Cuerpo Superior Facultativo de Ingenieros de Montes y antiguo político de la Junta. Ha sido el elegido por el grupo formado por funcionarios públicos y que capitanea Gabriel Salcedo. La única baza que le ha hecho acreedor a ser el enviado estriba en que es paisano de Curro, aunque al ser bastante más joven no llegó a coincidir con el antiguo Conseguidor en los tiempos en que vivían en Zahara de los Atunes. Tiene un solo objetivo: convencer a Salazar, en el supuesto de que comparezca ante la justicia, de que declare que todos ellos, como funcionarios públicos, se limitaron a cumplir las órdenes que sus superiores jerárquicos les dieron. A cambio se comprometen a maniobrar para que su posible sentencia sea la más leve posible.
   Un quinto enviado que tampoco ha recurrido a las agencias de viajes es Pepillo Jiménez, más conocido como el Chato de Trebujena que era su nombre de guerra cuando fue profesional del mundo del boxeo. Al Chato se lo ha dado todo hecho la gente que lidera Juan Antonio Almagro, el exconsejero que estuvo en el grupo organizado por Felipe Muñoz y del que se apartó por no estar de acuerdo con su estrategia. Si envían al antiguo pugilista es porque pretenden que dé un correctivo a Curro con la amenaza añadida de que si no cierra la boca la siguiente paliza podría tener consecuencias irremediables.
   El sexto hombre que ha recibido el encargo de establecer contacto con Salazar es Carlos Espinosa, escogido por el grupo de empresarios que comanda Eduardo Gálvez. Espinosa es hombre curtido en viajes de todo tipo. Al contrario que el Chato no ha necesitado a nadie para organizar su viaje a la Costa de Azahar, zona que conoce bien porque durante un tiempo dirigió un hotel en la ciudad de Castellón de La Plana. Su misión es conseguir que Curro acepte irse al extranjero con el respaldo de la camarilla empresarial.
   Hasta hay un séptimo enviado que es el que tiene el encargo más drástico: liquidar a Curro si no se aviene a marcharse al extranjero y que es el plan B del grupo de Gálvez. Se trata de un georgiano de Anaklia llamado Grigol Pakelia, al menos ese es el nombre que figura en su pasaporte; mejor dicho, en uno de sus pasaportes. Llegó a España ejerciendo de chulo de dos jóvenes eslavas que terminó entregando a una de las mafias rusas que operan en la Costa del Sol a cambio de una sustanciosa compensación en la que se incluía su integración en la banda de hampones. Si sus jefes lo han elegido para realizar el trabajo encargado por Gálvez y sus amigos es porque quizá sea, de entre los integrantes de la banda, el que parece menos ruso. Los antepasados georgianos de su familia materna le han legado una piel cetrina y unos ojos oscuros, de tal forma que podría pasar por español, lengua que ha aprendido rápido con esa extraña facilidad que tienen los caucasianos para los idiomas. Viaja ligero de equipaje, quizá lo que más pesa en su bolsa es una Griazev-Shipunov GSh-18, pistola de última generación y que es una de las que equipa a las fuerzas especiales rusas, las temidas Spetnaz. Una característica única de la GSh-18 es el marco polímero compuesto de fibra de vidrio reforzada con poliamida, lo que reduce el peso de la pistola y aumenta su fiabilidad en las circunstancias más adversas. Otro de sus rasgos es su capacidad para perforar chalecos antibalas de segunda clase, algo que ninguna de sus competidoras en el mercado armamentístico ha conseguido, ni la austriaca Glock ni las alemanas SIG-Sauer y Heckler & Koch. Le han facilitado los datos personales de su objetivo y contemplando la foto de Salazar, Pakelia considera que no va a tener ninguna complicación en pasaportarlo, podrá liquidarlo con las manos o con su inseparable cuchillo plegable afgano, que no es la mejor arma blanca del mundo, pero que le sirve de recordatorio de uno de los episodios más dramáticos de su enrolamiento en el ejército ruso. Durante la guerra de Afganistán, un día los muyahidines tendieron una emboscada a su pelotón. Cuando uno de ellos le arrancó el cinturón, le bajó el pantalón hasta las rodillas y sintió el contacto de unos dedos ásperos en su pene comprendió horrorizado que iba a castrarle, algo que los muyahidines hacían a los prisioneros del Ejército Rojo; la inopinada llegada del resto de su destacamento lo salvó. Desde entonces guarda la llamada lohar afgana como si fuera el amuleto que le preserva intactas sus partes pudendas. La banda no ha necesitado ir a una agencia de viajes ni entrar en internet para organizar el viaje de su hombre a la Costa de Azahar, les ha bastado una inocente llamada telefónica a uno de sus compinches indicándole que su amigo Pako, es el nombre de guerra de Grigol por su relativa proximidad fonética con Pakelia, irá a pasar unos días con él.
   Siete son los enviados por las diferentes camarillas para entrevistarse o lo que sea con Curro. Dos que quieren ponerle en guardia de que su escondite ha sido descubierto y, al tiempo, pedirle dinero. Cuatro que pretenden pactar con él para que, en su caso, haga unas declaraciones previamente cocinadas o que se vaya al extranjero. Y uno cuyo objetivo es que se quede dónde está pero bajo unos palmos de tierra. Estos siete, no se sabe si galgos o podencos, son lo que se encaminan a una playa perdida, y demasiado tranquila al decir de algunos, del litoral que recibe el turístico apelativo de la Costa de Azahar. Quien primero llegue o quien primero hable con Curro, ¿se llevará el premio de lograr que acepte su propuesta?

PD.- Hasta el próximo viernes

viernes, 10 de noviembre de 2017

Capítulo 7. Conjuras de tres al cuarto.- 26. Casi prefiero el plan B



   No todas las camarillas que se han conjurado para negociar con Salazar han dedicado mucho tiempo en diseñar un plan B por si el A fracasa. Es el caso de la que ha organizado por su cuenta Juan Antonio Almagro, que en el último momento se dio de baja del grupo de Felipe Muñoz por no estar de acuerdo con el pacto pergeñado por el mismo. El exconsejero se ha rodeado de otros exaltos cargos de la Junta de Andalucía y que pertenecen a lo que podría calificarse como la facción dura entre los imputados del caso ERE. Almagro les ha convencido sin demasiados problemas de que con Curro solo vale mano dura. Únicamente falta concretar hasta donde llegar para amedrentar al exsindicalista.
-Yo creo que con una buena palisa será sufisiente –afirma uno.
-De acuerdo, pero una palisa ¿hasta dónde? Porque entre hincharle la cara a hostias, romperle algún hueso o dejarlo medio muerto hay mucha diferensia –rebate otro-. No es lo mismo darle unas buenos guantasos que pegarle con un bate de esos que usan los mafiosos en las pelis.
   Después de muchas matizaciones de hasta donde se debería llegar acuerdan en que nada de bates ni porras ni puños americanos. Hay que darle un buen vapuleo pero del modo tradicional, con los puños. Y con esa concreción se adentran en el siguiente paso: buscar alguien que le dé una buena tunda y le amenace con que si se va de la lengua la próxima somanta será mucho peor. En esto consiste su plan B. Almagro ha hecho los deberes pues tiene hasta el nombre del posible matón.
-Si no tenéis ningún nombre que proponer, yo sí tengo uno. Y he de desir que es persona de toda confiansa. Estoy hablando de Pepillo Jiménez –Almagro se ha esforzado por pronunciar correctamente el apellido-. El nombre quisás no os diga nada, pero seguro que su mote sí, me refiero al Chato de Trebujena que, como alguno recordará, fue campeón de Andalusía de los semipesados. Pepillo por cuatro duros mal contaos hará el encargo a consiensia.
-Y si luego por lo que sea comiensa a largar, ¿qué puede pasar? –inquiere otro.
-Tranquilos. Con Pepillo solo hablaré yo, siempre que estéis de acuerdo, claro –Los síes son unánimes-. Por consiguiente, en el supuesto de que se fuera de la mui no podría delatar a nadie más que a mí y estoy totalmente seguro de que eso es algo que nunca hará el Chato, convertirse en un soplón. Tanto él como los suyos me deben demasiao.
   La reunión termina en cuanto concretan las cuestiones de intendencia, en las que se retratan como lo que son: unos cutres con mayúsculas. Alguien apunta que tendrán que alquilar un coche para el desplazamiento del Chato hasta la Costa de Azahar.
-Ni hablar, si nesesita un coche que lo alquile allí que saldrá a mejor presio y, por descontao, que sea un auto baratito, nada de alquilar un descapotable con la excusa de que es verano.
   Lo mismo ocurre cuando se menciona que tendrán que buscarle un alojamiento cercano adonde está Curro.
-Digo lo mismo que Manué con lo del coche, hay que encontrarle un hotel serquita, pero de pocas estrellas, que al fin y al cabo va a trabajar en lo suyo, no de vacasiones.
   Otra de las camarillas formadas para contactar con Curro está integrada igualmente por imputados en el caso ERE. Son funcionarios públicos que en su día ocuparon cargos políticos en la administración andaluza. El personaje que los lidera es Gabriel Salcedo, exconsejero de empleo. Tienen un único objetivo, intentar convencer a Curro para que se entregue a la justicia negociando antes con la fiscalía para rebajar las posibles penas. Le van a ofrecer todo tipo de ayudas. Todo a cambio de que sus declaraciones, informes y entrega de documentos vayan en el sentido de que ellos se limitaban a cumplir la ley y hacerla cumplir, algo que es el primer mandamiento de todo funcionario público. No se han molestado en estudiar un posible plan B porque si Salazar no acepta su propuesta no tienen más que ofrecerle. Su enviado es Alfonso Pacheco, funcionario del Cuerpo Superior Facultativo de Ingenieros de Montes, y cuya única baza que le ha hecho acreedor a ser el enviado del grupo estriba en que es paisano de Curro, aunque al ser bastante más joven no llegó a coincidir con el antiguo Conseguidor en sus correrías infantiles por Zahara de los Atunes.
   Hay una cuarta camarilla que también estudia como conectar con Salazar y que está formada por un reducido grupo de empresarios andaluces que, hasta el presente, no están imputados en el caso ERE, pero que si Curro tirara de la manta y aflorara la mucha documentación que, al parecer, obra en su poder tienen mucho que perder, no solo penalmente sino sobre todo, y es lo que les quita el sueño, económicamente. Dichos empresarios, comandados por Eduardo Gálvez que si no es el más inteligente si es el más rico y echao pa lante, han sido los que más se han lucrado del entramado ilícito del caso. Hasta el momento han permanecido ocultos, al igual que sus muchas y millonarias operaciones logradas al amparo de la legislación de la Junta de Andalucía para respaldar económicamente a empresas con problemas, reales o ficticios, que les obligaban a presentar un expediente de regulación de empleo (ERE). Toda esa urdimbre apenas si ha sido arañada por la instrucción del caso, pero ahí es donde se esconden la mayoría de los cientos de millones defraudados a las arcas públicas. El grupúsculo le ha dado mil y una vueltas a qué hacer con el exsindicalista hasta que ha llegado a una conclusión: mientras Salazar pueda ser llevado ante la justicia corren el grave peligro de que termine contando cuanto sabe. La única solución es que desaparezca de España y que se comprometa a no regresar hasta la finalización procesal del caso, termine cuando termine. Su oferta: se comprometen a pagar el viaje de Curro a un país que no tenga tratado de extradición con España y pasarle mensualmente una cantidad con la que pueda vivir dignamente.
-¿Y si Curro no acepta? –pregunta uno de los reunidos.
-Entonces se pasa al plan B –es la escueta respuesta de Gálvez que indica que este grupo si ha preparado una alternativa.
-¿Y a quién enviamos para negociar con Curro? –pregunta otro de los industriales.
   La pregunta genera una viva discusión. Las sugerencias que se aportan son variadas y en muchos casos contrapuestas hasta que es aceptada la proposición de uno de ellos: se trata del director ejecutivo de una de sus compañías que tiene el perfil que buscan.
-Fue quien me sacó las castañas del fuego –explica el proponente- después del colapso que siguió a la operación de marzo del 2013. Es hombre de fácil palabra, un zorro negociando y de una discreción a prueba de balas.
-¿Y cómo se llama esa perla?
-Carlos Espinosa. Y es hombre de mi total confianza.
-Bien, ya tenemos el negociador. Hay que enviarle enseguida no sea que otra gente, que la hay, se nos adelante. Ahora solo falta encontrar al hombre del plan B –especifica Gálvez.
   El silencio se cierne sobre la pandilla hasta que otro de los reunidos carraspea como prólogo antes de intervenir.
-Yo, por motivos que no vienen al caso, conozco a una banda de rusos que tienen varios clubes de alterne en la Costa del Sol y que se dedican, además de las drogas y las putas, a esa clase de trabajos. Son eficientes, expeditivos y callados. Sería cuestión de pactar el precio que haya que pagar porque, eso sí, son un poco caros.
-¡Coño, Félix, más caro nos saldrá si cogen al gilipollas del Curro y le da por irse de la lengua! –Le increpa Gálvez-. Habla con los rusos, les cuentas lo que queremos y negocias el precio. Y como te conozco, no te pongas en plan rácano. Es mucho lo que nos jugamos.
-Y al ruso, ¿lo enviamos cuando Espinosa fracase en su misión? –pregunta otro.
-Si lo hacemos así corremos el riesgo de que Curro se haya vuelto a esconder o que bien la policía o algún otro grupo se haya hecho con él y entonces el Plan B se va a la mierda. Lo mejor es enviar al mismo tiempo a ambos.
-Y si Espinosa no logra pactar con Curro, ¿cómo lo sabrá el ruso?
   Eduardo Gálvez medita su respuesta.
-Le dirás a Espinosa que todos los días a las doce le llamará alguien preguntándole… -duda unos instantes-, le preguntará si cenan juntos. Si la respuesta es afirmativa será que sigue en tratos con Curro o lo ha convencido, si es negativa el ruso tendrá manos libres.
-Y si el ruso no tiene que actuar porque Espinosa ha conseguido el sí de Curro, ¿le pagamos lo mismo? –quiere saber el llamado Félix.
-En ese caso ofrécele la mitad. Si no lo acepta, regatea y si al final dice que quiere cobrar lo que hayáis pactado cierra el trato. En asuntos así el dinero es lo de menos. ¿O es que alguno prefiere cambiar unos millones por una temporada en Alcalá de Guadaira o en Alhaurín de la Torre? –En alusión a dos de las cárceles más conocidas de Andalucía.
   Al salir de la reunión, uno de los empresarios le comenta a Gálvez en voz baja:
-Si te soy sinsero, casi prefiero el plan B porque con Curro nunca se sabe.
  
PD.- Hasta el viernes próximo