martes, 22 de noviembre de 2016

81. Un cocido de tres vuelcos



   Por sus resultados da la impresión de que Federico Carranza, el comisario que dirige la Dirección Adjunta Operativa de la Policía Nacional, es tan operativo como la unidad que dirige. Gracias a su intervención, los inspectores que coordinan el Caso Inca reciben un detallado informe de la UCO  de la Guardia Civil sobre el tiroteo en el Polígono Cobo Calleja. En el mismo se describe que un grupo de etnia gitana, formado por una decena de individuos se personó en uno de los almacenes de la compañía China-Spain Yang Tutsin dedicada preferentemente a la importación de productos chinos. Quien parecía dirigir el grupo de gitanos exigió a gritos que querían ver a Xian Ping, el gerente de la empresa. Al decirles que el señor Ping no estaba preguntaron por Weizhen Yeng que era el segundo. Les contestaron que el señor Yeng no podía recibirles. Los intrusos quisieron entran a la fuerza en las oficinas lo que trataron de impedir los empleados, todos ellos de nacionalidad chica. Comenzaron los empujones y se generalizó una pelea en la que se esgrimieron armas blancas. En la refriega también intervinieron otros cuatro empleados, dos españoles y otros dos de nacionalidad colombiana, que trabajaban como vigilantes de seguridad en la referida compañía. Alguien, hasta el momento no se ha podido determinar quién, sacó una pistola y disparó. Aparecieron más armas de fuego y se generalizó el tiroteo. Resultado del cual hubo cuatro fallecidos: un gitano, dos chinos y un colombiano y además siete heridos, tres de ellos de gravedad. De los interrogatorios posteriores al suceso no se ha podido determinar el motivo por el que el grupo de etnia gitana entró en el almacén de la precitada empresa y por qué atacó a los empleados. Los trabajadores chinos y los vigilantes han declarado que ellos no hicieron más que defenderse. Nota: los vigilantes de seguridad tenían licencia para portar armas de fuego. Las pistolas decomisadas al grupo gitano eran armas ilegales. Y hasta ahí llega el informe.
- Pues mucha literatura, pero no dice nada que no supiéramos ya. Estos membrillos del tricornio se las pintan como ellos solos para hablar mucho y no decir nada – se lamenta Bernal tras la lectura del informe del Departamento de Investigación Criminal III de la UCO.
- La verdad es que este informe no da mucho de sí para lo que necesitamos saber – reconoce Atienza.
- ¿Vosotros creéis que la Guardia Civil sabe más de lo que dice el informe? – pregunta    Blanchard.
- Vete tú a saber – contesta Bernal -, pero podría ser. Porque de lo que nos interesa a nosotros, que es saber los motivos por los que los Corrochanos la liaron con los chinorris no dice ni palabra.
- ¿Y cómo podríamos averiguarlo? – inquiere el francés.
- La única forma es interrogando a los gitanos – responde Bernal -. El problema será que los de verde van a poner muchas trabas alegando que la investigación es suya.
- Os confieso que en toda mi carrera no me había topado con un caso tan complicado como este – se sincera Atienza -. Cada vez que surge una pista nueva terminamos estrellándonos contra un muro infranqueable. Y éste es un nuevo ejemplo de ello. Empiezo a estar hasta los huevos – se desahoga el inspector de Patrimonio usando expresiones pocos usuales en su boca.
   Mientras los policías del Caso Inca se desesperan por el nuevo impasse al que han llegado, Manuel Ponte recibe una inesperada llamada: Curro, hijo mayor del Tío Josefo, le dice que su padre quiere hablar con él. Que le diga que día quedan y donde. A Ponte le coge tan de improviso la llamada que no sabe qué contestar.
- Mira, Curro, dile a tu padre que para mí siempre es una alegría charlar con él. Lo que pasa es que en este momento no se me ocurre donde quedar. Dame tu número de teléfono y en un cuarto de hora te llamo y te lo digo.
- No se moleste, señor Manué. Le llamo yo en un rato – y Curro cuelga.
   Ponte se dice que porqué será que los gitanos siempre se resisten a ser localizados y rara vez, por no decir nunca, dan sus teléfonos. ¿Será una reminiscencia de un pasado no tan lejano en el que eran excluidos y perseguidos? Piensa que quizá fuera una buena idea invitar a comer al Tío Josefo. Pasa al piso de al lado y pregunta a su hija.
- Clarita, ¿dónde podría llevar a mi amigo el Tío Josefo a comer?
- Papá, qué cosas preguntas. Déjame pensar. ¿Qué les debe gustar a los gitanos?... No sé dónde leí que les gustan mucho los garbanzos. Si fuera así, puedes llevarle a un sitio especializado en potajes.
- ¿Conoces alguno? – pregunta el viejo.
- Pues ahora no recuerdo, pero se me acaba de ocurrir que el cocido madrileño también lleva garbanzos. Y de restaurantes especializados en cocido hay muchos. ¿Qué día de la semana es hoy?
- Estamos a nueve de febrero y martes. 
- Pues lo que son las cosas. Los miércoles, en Ponzano, un restaurante de Chamberí que no está lejos de aquí, ponen cocido de los de tres vuelcos y a un precio barato. Creo que es un sitio donde además de comer bien os podéis sentir a gusto.
   Al cabo de una media hora, Curro vuelve a llamar.
- Curro, dile a tu padre que si no tiene inconveniente, mañana podemos comer juntos, que la invitación corre por mi cuenta.
- No es buena idea señor Manué. A mi padre no le gusta comer fuera de casa.
- Dile que pensaba llevarle a una tasca en la que ponen un cocido de chuparse los dedos.
- Bueno, el cosido sí le gusta, casi tanto como la olla podrida. Se lo diré, pero ya le adelanto que dirá que, grasias pero no.
   A los pocos minutos, Curro vuelve a estar al aparato.
- Señor Manué. Mi padre es un saco de sorpresas. Me ha dicho que siendo un cosido, que encantado. Dígame dónde y a qué hora. Y por si no lo sabe, le gusta comer pronto.
- Dile que le espero en el restaurante Ponzano. Está en el número doce de la calle del mismo nombre. Los metros de Canal o Iglesia le dejan muy cerca. En cuanto a la hora que la fije él y me lo dices.
   Ponte llega al restaurante unos minutos antes de las trece treinta, hora convenida, pero el Tío Josefo se le ha adelantado. Tras los saludos de rigor y las consabidas preguntas sobre las respectivas parentelas, Manuel le cuenta al patriarca que el cocido de tres vuelcos que van a comer tiene fama de tener mucha sustancia y poca grasa.
- Como debe ser – afirma el gitano - y servido en puchero de barro. Primero: la sopa del cosido, luego los garbansos, las patatas y las verduras, para terminar con las carnes, preferentemente de gallina que si es vieja hase un buen caldo.
   Y entre vuelco y vuelco de las viandas, van enhebrando conversaciones sin que el Tío Josefo diga una sola palabra de lo que quería contarle a Ponte. Hasta que cuando están rematando el tercer vuelco, el patriarca cambia de tema.
- Señor Manué, la última ves que hablamos me dijo usté que andaba mu preocupao con lo del robo del museo ese porque es el único testigo del mismo. Y también me contó que pudiera ser que los Corrochanos anduvieran de alguna manera metíos en ese safarrancho. Por eso voy a haser algo que es la primera ves que lo hago en mi via, chamullar lo que he oío en una reunión de mi gente. Verá usté. Endespué de darle mil vueltas, desidí ir al funeral por el muchacho de la familia Corrochano que palmó en el rifirrafe del Cobo Calleja. Allí se contaron por lo bajini muchas cosas. No sé si toas siertas, pero hubo una que me dije: Josefo, esto igual le puede ayudar a don Manué pa ver si se aclara lo del robo.
   El patriarca interrumpe su relato para echar un trago de vino, mientras Ponte sigue expectante esperando que prosiga. Tras limpiarse educadamente la boca, el gitano prosigue.
- Lo que se contó, y no le aseguro que sea verdá, es que los Corrochanos estaban que fumaban en pipa contra unos chinos del polígono de Fuenlabrada porque les habían chorisao una carretá de parné. Parese que los sientos de miles de duros que sacaban los Corrochanos de la venta de la droga, los chinos se encargaban de convertirlos en billetes de curso legal; o sea, que como se dise, los lavaban y transformaban en dinero limpio. Esa fue la causa de que se liaran a tiros contra los amarillos. Otra cosa más y termino. Los malajes de los Corrochanos también parese que andan enfrentaos con unos sudacas que son los que les suministran la droga a los que acusan de estar conchabaos con los chinorris. Como verá, un lio de tres pares de cojone. Y no quiero acabar sin desirle algo pa que quede claro como el agua clara: yo le debía favore mu grandes, pero con lo que acabo de contarle hemos saldao cuentas. Estamo en pas. Sigo siendo su amigo, pero cuando quiera saber algo de mi gente, llame usté a otra puerta, la mía la encontrará serrada.
   Y no hubo más. Se despidieron amigablemente, pero a Ponte le quedó un regusto amargo. Tuvo la sensación de que acababa de perder a un amigo.

domingo, 20 de noviembre de 2016

*** Actualizada Guía para seguir “El robo del Tesoro Quimbaya”



   En el lateral derecho del blog, a la altura del título de cada episodio, aparecen unas entradas bajo el título de Páginas. Primero está la página principal y debajo hay otras tres con el nombre genérico de Guías para… La última de ellas es la Guía para seguir “El robo del Tesoro Quimbaya”.
   Las guías son relaciones de personajes, entes y lugares que aparecen en la trama de cada una de las tres novelas publicadas en el blog. Son una excelente herramienta para no perderse en el seguimiento de una narración por entregas. A medida que en la obra surgen nuevos personajes hay que actualizarlas, algo que no había hecho últimamente. Un sagaz lector me ha llamado la atención sobre ello. Tiene razón. He puesto al día la Guía para seguir “El robo del Tesoro Quimbaya” y acabo de colgarla.
   De paso comentar que el blog ha superado con creces la cota de 16.000 páginas descargadas y nos acercamos a las 17.000. Gracias a los lectores.

viernes, 18 de noviembre de 2016

80. La pista panameña



   La portada online de El País del dos de febrero lleva como titular principal: Iglesias suspende el diálogo con el PSOE en la primera reunión. Y tres subtitulares explicativos, uno referido al nuevo partido emergente de la izquierda populista: Podemos se niega a negociar mientras los socialistas no rompan con Ciudadanos. Otro relativo a la respuesta socialista: Sánchez rechaza el ultimátum y comienza a pactar políticas con Rivera. Y el tercero con la postura de los populares: El PP trata de boicotear los contactos presionando para precipitar la investidura. En este puñetero país lo del diálogo y los pactos que mal se lleva, piensa Ponte. Se nota mucho que todavía somos una democracia en pañales. La única foto de la portada es la denuncia gráfica de una de las tragedias ocurridas tras la mal llamada primavera árabe: El avance del régimen provoca otro éxodo masivo en Siria. Lo que pasa en la mayoría de países musulmanes es como una maldición, se dice el viejo, en cuanto parece que han encontrado el camino para la democracia llega un dictador o una guerra civil y lo desbarata todo.
   Mientras Ponte lee la prensa, su amigo Grandal está ocupado en otros menesteres más prosaicos. Se ha reunido con los inspectores que coordinan el Caso Inca y les cuenta lo que sus jubilados amigos le sugirieron el día anterior y que podría resumirse en la españolísima expresión de que alguien ha de coger el toro por los cuernos.
- Como hablar con la juez que instruye el caso parece que es tiempo perdido, hay que tocar la tecla del poder ejecutivo. Alguien tiene que hablar con vuestros superiores y explicarles que hay que presionar de algún modo al bufete para que suelte el nombre de quien le ha encargado contratar a unos detectives para vigilar a Adolfo Martínez. Es la única manera de avanzar en la investigación de un delito que no solo es un desdoro para el país sino también un descrédito para la policía española. Y ese alguien no puede ser uno de vosotros o los tres en comandita. Ha de ser alguien  contra quien tomar represalias, más o menos larvadas, sea complicado por no decir imposible. Alguien como yo. ¿Algún inconveniente por vuestra parte?
   Los inspectores quedan en silencio como sopesando la propuesta de Grandal. Se consultan con la mirada y tácitamente la aceptan.
- Te puedo preparar una reunión con mi jefe – ofrece Atienza.
- No, hay que volar más alto, y de la gestión que voy a hacer es mejor que no digáis nada a vuestros mandos naturales. Soy compañero de promoción de Federico Carranza, el comisario que dirige la Dirección Adjunta Operativa. Hablaré directamente con él y le haré ver cómo se encuentra la investigación y que si no se toman medidas drásticas el robo del tesoro pasará al archivo de casos irresueltos para vergüenza de la policía española. Si logro convencerlo tendréis en vuestras manos un comodín formidable. Carranza es la mano derecha del Director General y éste puede llegar al Ministro del Interior o al Presidente del Gobierno si hiciera falta.
- Oye, Jacinto. Si vas a hacer esa gestión que, sobra decirlo, te agradecemos de corazón, no estaría mal que también dejaras caer el problema de la falta de colaboración que está teniendo la UCO de la Benemérita con nosotros. Todavía no han mandado el informe del tiroteo en el polígono de Fuenlabrada – pide Atienza.
- Veré qué es lo que se puede hacer – responde Grandal, dando fin con ello a la reunión.
   El comisario Carranza, aunque dirige una unidad operativa, es hombre de talante reposado y reflexivo. Lo que le cuenta su antiguo camarada de promoción le da qué pensar. Y le promete a Grandal que moverá algunos hilos. El Caso Inca bien se lo merece. Las gestiones del Director Adjunto, siempre entre bambalinas, tienen éxito. En menos de cuarenta y ocho horas el Jefe de la Brigada de Patrimonio llama a Atienza.
- Juan Carlos, acaba de llamarme Federico Carranza y me ha dado un dato que afecta al Caso Inca – le dice al tiempo que le tiende un papel -. He trascrito literalmente su mensaje.
   Atienza lee la breve nota: El cliente buscado es la compañía Warkog HC que radica en Panamá.
- No sé si os va a servir de algo, pero es lo que hay – comenta el jefe.
   Del mensaje que ha recibido el jefe de la Brigada, los inspectores del Caso Inca se centran en los dos únicos datos que aporta: el nombre del cliente del bufete madrileño y el país en que está su sede. El nombre de la compañía no les dice nada, habrá que recurrir a internet y, en su caso, a Interpol. En cuanto al país, Panamá, es de todos conocidos que desde hace casi un siglo es un lugar idóneo para lavar dinero de manera fácil. Se pueden crear compañías de modo sencillo, no se necesita presentar declaraciones de impuestos y, en algunos casos, se puede ofrecer a los propietarios completa confidencialidad. Además, el país brinda gran variedad de incentivos fiscales y sus requisitos de informes reglamentarios son muy laxos en comparación con los de la mayoría de estados. Todo ello motiva que sean miles las empresas internacionales que tienen su sede, en muchos casos más teórica que real, en Panamá y que para muchos organismos internaciones el país sea considerado como un paraíso fiscal.
- ¿Y ahora qué? – es la pregunta que suele hacer Blanchard cuando se encuentran ante un callejón sin aparente salida.
- ¡Pues que estamos jodidos! – exclama Bernal muy dado a las expresiones rotundas.
- Como no nos saque de ésta la Interpol lo tenemos negro – afirma Atienza, mucho más pulcro en su lenguaje que Bernal -. Preguntar a la Warkog solo lo conseguiríamos con una comisión rogatoria, siempre y cuando la juez instructora la ordenase y ya sabemos que no está por la labor. Y aún en ese supuesto, podrían negarse a contestar o demorarlo hasta el fin de los tiempos.
- Bueno, al menos algo hemos averiguado – Blanchard trata de levantar el decaído ánimo de sus colegas -. Se trata de una entidad, posiblemente una compañía pantalla, que radica en un país que funciona como un paraíso fiscal. ¿Adónde nos lleva eso? Pues a que los que llamamos autores intelectuales del robo son personas económicamente potentes. Si los ladrones fueran una banda de tres al cuarto no estarían radicados en el país del canal.
- Y lo que dices, Michel, nos lleva a otra conclusión – sugiere Atienza -. Un grupo con la potencia económica como para tener la sede en Panamá ha de contar con expertos informáticos que le tuvieron que alertar en su momento de que lo que transportaba el furgón robado eran réplicas. Lo que viene a confirmar que los organizadores del atraco sí sabían que lo que iban a robar eran copias.
- El hecho de la ubicación en Panamá puede apuntar a otra posible pista – mete baza Bernal -. Ese país, al ser vecino de Colombia, es el paraíso fiscal preferido por los capos colombianos del narcotráfico. Quizá detrás de esa empresa se esconda un cártel colombiano.
- Es solo una hipótesis, pero creo que está bien traída, Eusebio – Blanchard, algo poco usual, está de acuerdo con Bernal.
- Recapitulando – resume Atienza -: tenemos, presuntamente, a una empresa que ha encargado a un bufete madrileño contratar a una agencia privada de investigación para que siga los pasos de un presunto colaborador de los ladrones del Tesoro Quimbaya. Una empresa que tiene el suficiente poderío económico como para tener registrada su sede en Panamá. Una gente que maneja dinero en esas magnitudes no puede ser un hatajo de chorizos de los que roban la pensión a una viejecita. Presumiblemente estamos ante auténticos profesionales del robo de obras de arte.
- Lo de Panamá también refuerza la idea que tuvimos desde el principio de que este es un robo por encargo – afirma Blanchard.
- También podría reforzar la idea de que los autores intelectuales del delito, los que se esconden detrás de esa compañía panameña, no son los mismos que ejecutaron el atraco – apunta Bernal. 
- Pongamos negro sobre blanco las inferencias que hemos sacado para no perdernos – propone Atienza al tiempo que abre una página en blanco en el portapapeles mural del despacho en la que comienza a anotar:
 A) Una compañía, la Warkog HC, con sede en Panamá investiga a un más que presunto colaborador en el robo.
B) El propietario o propietarios de la Warkog han de ser gente adinerada.
C) Se presupone que es gente profesional, por lo que han de contar con expertos informáticos que les debieron alertar que lo que llevaba el furgón eran copias.
D) Panamá es el paraíso fiscal preferido por los cárteles colombianos de la droga, ¿posible nexo de capos colombianos con el robo?
E) Se refuerza la idea de que se trata de un robo por encargo.
F) Los propietarios de la empresa panameña, los que presuntamente organizaron el robo, no son los mismos que los que lo ejecutaron.
- Mes amis, la pista panameña ha dado más de sí de lo esperado – resume Blanchard.