viernes, 9 de enero de 2015

2.8. Esa chica es una joya


    Lolita, nueva delegada de la Sección Femenina, pronto se da cuenta de que el sector de población más prometedor en el que trabajar es el formado por las chiquitas entre diez y catorce o quince años. Antes de los diez son muy crías para tomarse las cosas en serio y después de los quince se hacen demasiado mujeres para estar interesadas en algo que no sea tontear con los mozos y tener novio formal.
   La joven se sumerge en el trabajo como terapia para sanar su mal de amores. Ahora ya no sube al Calvario a pasear y a leer. En cuanto cierra la tienda se dirige al modesto despacho que la jefatura ha puesto a su disposición y allí pone en marcha toda su energía creativa. Organiza equipos deportivos, monta una sección de coros y danzas, otra de aprendizaje de corte y confección y un grupo de bordar a máquina; incluso logra la colaboración de alguna de las maestras para que las niñas mayores de las escuelas practiquen gimnasia y reciban una charla semanal sobre el papel de la mujer en la España Nacionalsindicalista. No para. Ha convertido lo que al principio fue una mera excusa para matar su aburrimiento en parte esencial de su vida cotidiana.
   Desde su lejana estancia en el colegio de La Consolación ha tenido la impresión de que le gusta enseñar, aunque lo que realmente le apasiona es transformar las actitudes y escalas de valores de sus jóvenes falangistas, aunque mejor debería decir compañeras, porque lo de falangistas no lo tiene tan claro. La doctrina de la Falange no le dice gran cosa. Gimeno le dio un opúsculo con los veintisiete puntos falangistas, síntesis de la doctrina joseantoniana. Tras leerlo, su opinión sobre el credo falangista no ha mejorado, le han parecido un ramillete de frases huecas y altisonantes que poco tienen que ver con la realidad. En el mejor de los casos son como utopías inalcanzables, quizá por eso los teóricos de Falange hablan a menudo de la revolución pendiente, pero sin concretar a qué revolución se refieren y en qué consistirá. Y, de manera especial, hay un detalle del ideario falangista que Lolita valora muy negativamente: no dice una sola palabra sobre la mujer, ni siquiera la menciona. Por eso, se da la paradoja de que quien parece ser una falangista modélica es, en su fuero interno, una profunda escéptica sobre dicha doctrina.

   El espectacular despliegue del programa de actos, cursos, participaciones en concursos y campeonatos provinciales, asistencia a campamentos y un largo etcétera de las muchachas de la Sección Femenina de Senillar constituye el primer logro efectivo de la jefatura local y provoca la primera felicitación para su jefe.
- Enhorabuena, José Vicente, el otro día, en el Consejo Provincial, haciendo el balance de actividades del pasado trimestre, Senillar estaba en tercer lugar. Habéis pasado de ser uno de los últimos pueblos a estar entre los cinco mejores. El vice comentó que había que darte la enhorabuena. Un día de estos recibirás un escrito suyo expresándote su felicitación, que quiere que hagas extensiva a tus colaboradores más directos, especialmente a la delegada de la Sección Femenina que ha batido todas las marcas conocidas de participación. En esa chica tienes a una joya.
- Gracias, Germán, y dale las gracias al vice de mi parte. No te oculto que estoy poniendo el máximo interés y toda mi capacidad para conseguir que todos nos sintamos orgullosos de la falange senillense. En cuanto a la delegada, estoy de acuerdo contigo, es una auténtica joya.

   A José Vicente sigue gustándole la joya, pero ha cumplido su palabra y no ha vuelto a realizar ningún intento de flirtear con ella, aunque en ocasiones tiene que esforzarse para no romper su promesa. Se consuela pensando que Lolita es algo así como su particular Gibraltar, del que el Caudillo ha sentenciado que algún día caerá como fruta madura. Por el momento, sus relaciones podrían calificarse como estrictamente profesionales. Pese a ello, no deja de lamentarse caerle tan mal a Lolita, puesto que la joven ya llamó su atención la primera vez que la vio, cuando fue a comprar una corbata a su tienda. Aquel día pensó que era buena vendedora y el tiempo se ha encargado de demostrar que no se equivocó. Además de saber vender corbatas también sabe vender otras cosas. Sigue sin estar enamorado de la joven, pero continúa mirándola, siempre cuando ella no se da cuenta, con lasciva voracidad y es que está muy rica. Parece que no es el único que piensa así, uno de los contados amigos que ha hecho en el pueblo, Guillermo Bruñó, es de similar parecer:
- Oye, tío, ¿y a la Lolita Sales no has intentado ligártela? Porque estando con ella la mitad de los días has de tener un montón de ocasiones para echarle los tejos. A mí, desde luego, no me importaría nada llevármela al huerto – afirma Guillermo.   
- ¿Es que Lolita tiene fama de facilona? – inquiere José Vicente, un tanto molesto por la confesión de su amigo.
- ¿Facilona? ¡Qué va! De eso nada. No creo que se la haya cepillado nadie y conozco a muchos tíos que darían lo que fuese por conseguirlo. Pero alguno habrá de ser el primero, ¿no? Todo es cuestión de intentarlo y el que no se moja no pasa el río.
   Él se ha mojado, piensa, pero no ha pasado el río. Sus insinuaciones han encontrado hasta ahora la callada por respuesta. El comportamiento de Lolita no ha dejado de sorprenderle y hasta de irritarle: es la primera joven del pueblo que hace oídos sordos a sus galanteos. No es que se haya convertido en un tenorio, pero sí es cierto que en pocos meses ha pasado a ser uno de los solteros más cotizados de la localidad. Aunque es forastero y no posee fincas, es joven, buen mozo, simpático cuando se lo propone, cuenta con un sueldo fijo y la gente comenta que tiene un gran futuro como político y que puede llegar lejos. Todo ello, dado su comportamiento, parece que para Lolita no vale nada, menos que un ardite. Bueno, pues ella se lo pierde.
                                                                               *
   El maestro se esfuerza para que a sus alumnos les quede clara la efeméride del día: es nueve de febrero, Día de los Caídos de la Juventud.
- … y en un día como hoy, cayó asesinado, en la calle Mendizábal de Madrid, Matías Montero, fundador del SEU de Medicina y uno de los más prometedores afiliados de la primera Falange. Ese mártir se ha convertido para todos nosotros en el símbolo de la juventud falangista que fue sacrificada por su amor a la Patria. En aquellos años, España vivía en un permanente caos y la mejor parte de la juventud española salió al paso de aquella anarquía dispuesta a darlo todo por la Patria. Hoy tenemos la inmensa fortuna de vivir en una nación donde se considera al hombre portador de valores eternos y de tener un estado que se asienta sobre tres pilares inconmovibles: la familia, el municipio y el sindicato. Además…- Ricardo Poveda interrumpe su perorata, acaba de darse cuenta de que, llevado de su fervor de catecúmeno falangista, no está dando una lección a sus alumnos, les está endilgando un mitin. Un poco avergonzado de su exceso recapitula -. Solo quiero que recordéis que Matías Montero fue uno de los primeros caídos por Dios y por España.  ¿Alguna pregunta?
   Un par de manos se alzan raudas.
- A ver, Peris.
- ¿Quién le mató?
- Unos pistoleros rojos. Barceló, ¿qué querías preguntar?
- ¿Qué quiere decir SEU?
- Son las siglas del Sindicato Español Universitario. Es el sindicato de los estudiantes que van a la universidad, los que estudian para abogados, médicos, profesores, boticarios, etcétera.
   Acabadas las preguntas, el maestro explica que va a rematar la efeméride repitiendo la oración que pronunció José Antonio con ocasión del entierro de Matías Montero. Pone a los chavales en posición de firmes y con voz grave declama:
- Que Dios te dé su eterno descanso y a nosotros nos los niegue hasta que sepamos recoger para España la cosecha que siembra tu muerte – eleva la voz para gritar -. ¡Matías Montero!
- ¡Presente! - contestan al unísono los alumnos.
- ¡José Antonio Primo de Rivera!
- ¡Presente!
- ¡Caídos por Dios y por España! 
- ¡Presentes! – vuelven a corear los niños.

martes, 6 de enero de 2015

2.7. Los sentimientos no tienen por qué ser razonables


    Durante las fiestas de San Antonio, Lolita pasea con aire entre castizo y señorial por el centro del Rabal, su figura brilla como un faro en medio de la ocre mediocridad de sus acompañantes. Delante de la farmacia de José Sanchís, un hombre todavía joven, de reluciente calva, con gafas y bien vestido para lo que es usual en el pueblo, no la pierde de vista. Le gusta su pelo castaño, su cara suavemente redonda con un asomo de mofletes en sus mejillas cubiertas de diminutas pecas, su bien formada boca en la que unos labios gordezuelos parecen ser promesa de tiernos y cálidos besos. No es una belleza excepcional, pero tiene algo que te atrapa. Se fijó en ella el día anterior y, desde entonces, cada vez que la ve pasar no deja de seguirla con la mirada.
   De la botica sale un hombre avejentado, con poco pelo, fibroso y con más arrugas en su cara que un mapa en relieve de los Cárpatos. Va vestido como un dandi de los años veinte y muestra una serie de tics capaz de poner nervioso a un registrador de la propiedad. Al verle, el hombre joven le pregunta: 
- Tío, ¿quién es esa chica? La más alta y chic de las que van con mantilla.
- Mmm..., es la hija de la señora Leo, María Dolores, pero todos la llaman Lolita. Su madre tiene la tienda de modas que hay en esta misma calle. Realmente, creo que es ella quien la regenta. Recuerdo que…
- Don José, ¿qué tal, cómo está? – un hombre vestido de pana interrumpe al boticario.
- Hombre, Sebastián, precisamente quería verte. No sé si te dieron mi recado.
- Me lo dieron, por eso he venido y me he permitido molestarle hablando como está con este señor. Si lo prefiere, vuelvo en otro momento.
- De ninguna manera, es de confianza. Te presento a mi sobrino Enrique, es hijo de mi hermana Claudia. Este es mi mediero, Sebastián, el que me lleva los huertos. Enrique está terminando la carrera de farmacéutico.
- Mucho gusto don Enrique. Así que va para boticario como su tío, buen oficio ese, mejor que el de labrador.
   Don José le cuenta al mediero que su sobrino, al que solo le faltan un par de asignaturas para terminar la carrera, está haciendo prácticas porque tiene la intención de traspasarle la farmacia en cuanto se jubile.

   La joven que ha impresionado al sobrino del boticario está pasando su particular vía crucis. Lolita después de meses en que los lagrimales se le han secado de tanto llorar, tras muchos rezos al Cristo del Calvario y hasta a Santa Rita de Casia, patrona de las causas imposibles, ha resuelto dejar de compadecerse y cambiar de actitud. Como mil veces le han repetido, tanto su madre como sus amigas, no será la primera ni la última que rompa con el novio. Sabe que es así, pero le resulta difícil explicar a los demás que los sentimientos no tienen por qué ser razonables. Ha querido a Rafael, y pese a todo le sigue queriendo con toda su alma. Ha sido su primer y único amor. El hombre al que se lo dio todo, con el que soñaba, reía, gozaba y la hacía sentir la mujer más feliz del mundo. Cuando se da cuenta de que piensa en pasado, las lágrimas vuelven a deslizarse por sus mejillas, pero es un llanto silencioso y calmo. Sabe que la cicatriz que la ruptura ha causado en su alma no se borrará jamás, pero seguir sintiendo lástima de sí no le ayudará ni conseguirá que Rafa vuelva a su lado. Tiene que ser valiente. Sus amigas insisten en que le queda toda una vida por delante y que lo que sobran son hombres.
   Lo del pasado verano fue la gota que hizo rebosar el vaso de su paciencia y de su orgullo. Rafael había llegado al pueblo a finales de junio y hasta el tres de julio, recuerda muy bien la fecha, no fue a buscarla. Se mostró tan pancho, como si hubiesen estado de cháchara el día anterior, hasta saludó a su madre como si nada. Cuando se quedaron solos la trató como si fuera una perdida, como supone que los hombres deben de tratar a las… putas. Después de comérsela a besos y acariciar todo su cuerpo, la obligó a ponerse de rodillas ante él y lo que le pidió que hiciera era… tan repugnante que solo de pensarlo le dan arcadas. Algo se rompió dentro de ella, ese no era el hombre al que se había entregado, al que quería más que a su vida, al que estaba dispuesta a seguir hasta el fin del mundo. No sabe de dónde sacó el coraje, pero le echó de casa y le pidió que no se le ocurriera volver a poner los pies en ella, que para él como si estuviera muerta. Suelta el enésimo suspiro de la tarde. Se echa un poco de agua fría en la cara y se obliga a pensar como una mujer adulta, como lo que es. No puede seguir suspirando por un hombre que la trata como a una golfa y que solo busca en ella el sexo más aborrecible y vicioso. Se acabaron los lamentos y los lloros, se terminaron los rezos, ha de finalizar la reclusión que ella mismo se ha impuesto, para eso mejor sería meterse monja de clausura y sabe perfectamente que no tiene ni pizca de vocación religiosa. Como se ha dicho en tantas ocasiones: de mañana no pasa que he de comenzar una nueva vida. Está firmemente dispuesta a que esta vez sea verdad. Lo primero será buscar otras maneras de emplear el mucho tiempo en el que está ociosa.
                                                                            
   Camila Tena está sentada en la mesa camilla removiendo el brasero ya que, por mucho que los senillenses se jacten en sostener lo contrario, hay muchos días en invierno que hace frío. Su rostro se distiende en una sonrisa al ver quien viene a visitarla.
- Lolita, hija, que agradable sorpresa. Pasa y siéntate. Cuanto tiempo sin saber de ti.
- Por eso he venido a verte, porque hace tiempo que no hablamos. Y me he dicho voy a ver cómo está Camila. Y lo más importante, preguntarte como llevas el embarazo.
- Lo llevo muy bien. Hasta ahora no he tenido más que las molestias normales. Todo eso que dicen de antojos y de esas historias de embarazadas, nada de nada. Para mí que son cuentos chinos. Para ser el primero lo llevo francamente bien – reitera.
- Verás, Camila, últimamente he estado poco sociable, prácticamente no salía de casa y me he dicho que sería bueno volver a… - no encuentra las palabras que den forma precisa a lo que quiere explicar – a llevar una vida normal. Creo que todavía puedo hacer muchas cosas y he pensado en aquello que me dijiste de la Sección Femenina. ¿Todavía sigue en pie la oferta o ya habéis encontrado otra persona?
- Me encanta oír esas palabras, Lolita – da la impresión de que la alegría de Camila es sincera -. No, no hemos pensado en otra persona. Le pedí al nuevo jefe que, hasta que tú no dieras una respuesta, mantuviera el puesto libre y ha cumplido su palabra. No parece mal chico José Vicente. ¿Le conoces?, ¿sí? Yo no le había tratado hasta ahora, pero me ha producido buena impresión. Es educado, amable y hasta tiene buena facha. Pero de ti para mí, del ideario falangista sabe muy poco, aquí no han debido darse cuenta porque son un hatajo de paletos indocumentados, pero a los que hemos leído los textos de El Ausente no se nos engaña fácilmente – afirma Camila.
- Entonces, ya me dirás cuál es el siguiente paso a dar.
- Ir a hablar con Gimeno... Espera, haré algo mejor: invitaré a José Vicente una tarde de éstas a tomar café y así podréis hablar con tranquilidad. Y da por descontado que si no te parece bien lo que te proponga o posteriormente no te encuentras a gusto con la tarea la dejas, y aquí paz y después gloria.

   Lolita está tan decidida a cambiar de modo de vida que ni siquiera le importa tener que trabajar a las órdenes de Gimeno de quien no tiene, precisamente, muy buena opinión. Se dice que solo le verá de Pascuas a Ramos y que, por tanto, no la va a importunar demasiado. De todos modos, en su primera entrevista quiere dejar las cosas claras.
- Si vamos trabajar juntos antes quisiera puntualizar unas cuantas cosas. Lo primero es que entre usted…
- Perdona que te corte, Lolita, pero si vamos a colaborar en una obra falangista como la Sección Femenina nadie entenderá que me trates de usted. Sabes perfectamente que el tuteo forma parte de nuestro estilo. Por consiguiente, dime lo que quieras, pero de tú, por favor.
- Bien, de tú. Tienes que saber que mi colaboración se ceñirá estrictamente a los asuntos de la delegación. Fuera de ella no habrá ninguna relación entre nosotros, salvo la que imponga la obligada cortesía. Lo cual supone que se acabaron tus visitas al Calvario cuando yo esté allí o que acudas a mi tienda con cualquier excusa. ¿Queda claro? 
- Claro como el agua clara. ¿Qué más quieres puntualizar?  
   Lolita esperaba otro tipo de reacción de Gimeno. Le considera un hombre correcto, pero inseguro y más bien mediocre, un tiralevitas más para la corte de los Arbós, y en lo que atañe a ella un moscardón inoportuno, molesto y pesado. Sin embargo, la fría naturalidad con la que parece haber aceptado su posicionamiento la ha descolocado.
- Mmm…, de momento lo que he dicho – parece que se le han olvidado otras cuestiones a puntualizar.
- Por mi parte – ahora es el turno de Gimeno - solo quiero añadir dos cosas. Una es que tienes carta blanca para llevar la delegación de la forma que creas más pertinente. Para allanar tu comienzo le he pedido a Camila que te ayude en las primeras semanas. La otra es darte las gracias por aceptar el envite y decirte que estoy absolutamente convencido de que harás un gran papel.
   De ese modo, más bien frío y aséptico, comienza la andadura de Lolita Sales como nueva delegada de la Sección Femenina de Senillar.

viernes, 2 de enero de 2015

*** Guía para seguir la “Pertinaz sequía”




   Ha tenido que ser un lector del blog quien me ha llamado la atención sobre algo que faltaba en la publicación de “La pertinaz sequía”. A diferencia de la anterior novela, “Apartamento con vistas al mar”, en ésta no había una página secundaria con la guía o índice de personajes, lugares y entidades de la narración.
   Lo que ha ocurrido es, simplemente, que se me había olvidado. Debe ser cosa de la edad, mi memoria ya no es la que era.
   Reparo el olvido y hoy mismo he colgado en el blog la mencionada guía. Se encuentra en la parte derecha donde pone Páginas. Si se pincha en la guía aparece la relación de personajes por orden alfabético de apellidos y en el caso de aquellos cuyo apellido no se menciona, por ser su papel muy secundario, por su nombre de pila. Tras cada nombre hay una somera descripción de quién es cada uno.
   Asimismo, incluyo los lugares y entidades más importantes de la novela que están ordenados por la inicial de su nombre, a lo que añado una breve explicación de su situación o su función.
   A medida que vayan surgiendo nuevos personajes los iré incluyendo en la guía.
   Espero que esta guía ayude a seguir mejor el desarrollo del relato.