martes, 7 de octubre de 2014

*** Clave II. Senillar, su ámbito físico


NOTA: En este post hay párrafos con los tiempos verbales en pretérito y otros con los tiempos en presente. En el primer caso es porque describo paisajes del Senillar de los años cuarenta. En el segundo es porque los ámbitos descritos siguen siendo los mismos que en el Senillar de nuestros días.

                                                    ***
   Senillar (nombre ficticio) es un pueblo sito en la raya divisoria de las provincias de Valencia y Alicante. El topónimo deriva de la abundancia de una planta gramínea llamada senill en valenciano - carrizo en castellano - que suele criarse en los humedales y que prolifera en el prado pantanoso y la zona de la marjalería que lindan con la costa. Está ubicado en el centro de una llanura que mira al Mediterráneo al este y que está bordeado al oeste por una cadena de bajas y redondeadas colinas pobladas de matorral y en las que también hay estrechos bancales en los que crecían algarrobos, almendros, olivos y alguna viña; bancales hoy abandonados. Por el norte limita con el término municipal de Benialcaide y por el sur con el de Albalat del Mar (ambos topónimos también imaginarios). Tiene un término municipal pequeño puesto que es una de las localidades más nuevas de la comarca, su carta puebla o documento fundacional solo data de fines del siglo XVI.

   El núcleo urbano está a unos tres kilómetros del mar. En los años en que discurre la novela (1940-1955), en la costa existía un pequeño barrio, al que la gente llamaba la Marina y los burócratas el barrio marítimo, con casitas de una o dos plantas en las que vivían algo menos de un centenar de familias que intentaban ganarse la vida con la pesca de bajura. También había algunas casas o villas de gente del lugar que solo utilizaban cuando iban a la playa a “tomar las aguas”, en expresión de la época. Por lo demás la gente, volcada en la agricultura, vivía de espaldas al mar al que solo visitaba en algunas festividades estivales tales como: San Juan, la Virgen del Carmen o la Asunción. Lo de veranear, bañarse o tomar el sol eran consideradas como rarezas propias de la gente de ciudad.

   Las comunicaciones no eran malas. La carretera nacional del Mediterráneo, que enlazaba Cádiz con Barcelona, atravesaba el pueblo lo cual daba vida a diversos paradores y bares de carretera. El ferrocarril Alicante-Valencia-Barcelona también transitaba por el término municipal, estando la estación ubicada a medio kilómetro de la localidad. Una red de caminos de tierra conectaba el pueblo con las distintas partidas en las que se dividía el territorio municipal, entre ellos destacaban las denominadas carrassas que eran como las avenidas del campo y en las que morían o nacían la mayoría de los caminos rurales.

   El pueblo es llano en general, salvo un minúsculo cerro que marca el límite oeste del núcleo urbano y en el que se ubica el denominado Calvario con las catorce estaciones del viacrucis representativas de los momentos vividos por Jesús hasta su crucifixión. Presidiendo el cerro hay una capilla en la que se guarda una imagen de Cristo Crucificado que, según la creencia popular, tiene fama de milagrero. Las calles son rectas, salvo el núcleo más antiguo que se arremolina alrededor del Calvario, y estrechas, tan solo dos tienen una cierta anchura: el Rabal y la calle del Mar, entonces rebautizada como avenida José Antonio. El corazón del núcleo urbano es la plaza Mayor, denominada en aquellos años plaza del Caudillo. No había edificios de gran porte, salvo la iglesia parroquial que por su tamaño  correspondería mejor a una población mayor. Las casas solían tener de una a tres plantas, siendo este último tipo el más corriente, eran estrechas y muchas iban de calle a calle. En las viviendas de los labriegos por la puerta trasera se accedía al corral donde se guardaban los aperos, el carro y se estabulaba el mulo o el caballo, auxiliar indispensable para las labores del campo. Precisamente, una de las estampas más clásicas de aquella época ocurría al atardecer cuando una procesión de carros devolvía a los labradores al pueblo por los caminos de las distintas partidas del término municipal.

   El terreno entre el caserío y la costa estaba plagado de campos de regadío presididos por una miríada de norias en las que mulos y asnos eran los encargados de sacar el agua de sus profundidades. A mediados de los cuarenta la necesidad de incrementar la producción de alimentos impulsó la construcción de pozos equipados con motores, con lo que el campo se llenó de una intrincada red de regueros de mampostería que multiplicó la superficie de regadío. Fue el principio del fin para las viejas norias.
    Las huertas, casi siempre pequeñas y rectangulares, más parecían jardines, por lo cuidadas que estaban, que tierras de labor. No se veían grandes fincas puesto que la propiedad estaba muy repartida. En aquellas partidas que no se podían regar lo que más abundaba eran los campos de almendros.
   Con agua suficiente y un clima tan suave como el levantino el campo daba generosas cosechas de toda suerte de productos hortofrutícolas. Asimismo era numeroso el arbolado en el que destacaban por su número los huertos de cítricos. No eran los únicos frutales, también se veían nísperos, higueras, granados, perales, almendros, membrillos,…

   En la zona contigua al mar existe una zona pantanosa, una antigua turbera, plagada de pequeñas lagunas, de agua semisalada, llenas de carrizos, espadañas, juncos y demás especies propias de los humedales. Contigua a ese prado pantanoso está la marjalería. Los marjales son campos de cultivo arrancados al humedal. Son franjas largas y estrechas de terreno limitadas por dos o más acequias originadas al extraer la tierra que sirve de base al marjal y que lo sitúa por encima de la cota freática del humedal; las acequias sirven asimismo como conductos de drenaje y para suministrar agua para regarlos. Fueron muy útiles hasta que se mecanizó la extracción de agua. En las acequias se veían pulular ranas, tortugas, anguilas y demás especies que florecen en las aguas pantanosas. A mediados de los cuarenta hubo un intento de cultivar arroz en el humedal, intento que se hizo realidad durante unos cuantos años hasta que se salinizó el agua por la sobreexplotación.

   Finalmente, se llega, al mar delimitado por una costa plana y sin grandes relieves. La arena termina justo dónde mueren las olas. A partir de ahí comenzaba un cordón litoral de cantos rodados y grava entreverado de vez en cuando por pequeños arenales.

   En cuanto al clima es el típico del levante español: inviernos templados y con pocas precipitaciones, veranos calurosos y secos, primaveras y otoños muy marcados y en los que la lluvia, siempre escasa e irregularmente repartida, suele hacer su aparición, más la otoñal que la primaveral. Desde una perspectiva global se puede decir que Senillar pertenece a la España seca. Como contrapartida cada equis años se produce el fenómeno de la gota fría que anega todos los campos y hasta los bajos de buena parte de las casas, al fenómeno le llaman la riuà aunque el único río que pasa cerca del pueblo no es más que una modesta rambla. El meteoro más frecuente es el viento y desde donde más sopla es un arco que va desde el norte – con la tramuntana y el mistral – hasta el sur - el  migdía -,  pasando por los vientos más constantes que son los que provienen del Mediterráneo: el gregal o nordeste, el llevant o levante y el xaloc o sudeste. 

   En conjunto podríamos decir que el ámbito físico que rodeaba el pueblo tenía escasos relieves y pocos puntos de referencia; visto desde el aire se vería una llanura muy parcelada y con abundante arbolado en el que predominaban los naranjos. Su paisaje más singular era la costa que al ser baja y arenosa tampoco era una nota que sobresaliera en el panorama senillense. Hoy aquel paisaje ha sufrido drásticas alteraciones debido al boom inmobiliario.

viernes, 3 de octubre de 2014

*** ¿Para qué las claves?


    Su objetivo es la mejor comprensión de todo cuanto motiva las acciones y reacciones de los personajes de la novela. Dichas claves pueden resultar útiles para el lector que no tenga un cabal conocimiento de cómo es la vida en un pequeño pueblo y en una época tan oscura, controvertida y ya lejana como fue la posguerra civil española.

   Si las emociones, anhelos y pasiones de los hombres y mujeres que transitan por el relato pudiesen parecen en algún momento mezquinos, desmedrados y hasta miserables no es tanto porque sus sentimientos así lo fueran sino por el sórdido, alicorto y rígido ambiente en el que discurría su vida.

   Finalmente, una nota personal. El autor, entonces poco más que un adolescente, vivió aquellos años en un pueblo parecido a Senillar y recuerda pasajes e historias de entonces que posiblemente pudieron pasar en miles de poblaciones españolas de las que Senillar no es más que su exponente. Pese a lo que acabo de confesar afirmo que la novela no es autobiográfica. Y aunque muchas son las cosas que recuerdo de aquella época, no estoy tan seguro de que mi memoria las haya guardado con total fidelidad.   

   Las claves son las siguientes:
I. ¿Por qué la novela se titula “La Pertinaz sequía”?
II.  Senillar, su ámbito físico
III. Los senillenses
IV. El entorno político
V. El ambiente social
VI. La economía

   

 *** Clave I. ¿Por qué la novela se titula “La pertinaz sequía”

   Los geógrafos, desde el punto de vista hídrico, distinguen dos Españas: la húmeda y la seca. La primera comprende las vertientes noroeste y norte, en una franja que va desde Galicia a Cataluña, y en la que las precipitaciones suelen ser abundantes. El resto, un 72 % del territorio, constituye la llamada España seca en la que las lluvias son escasas e irregulares, con la excepción de algunos núcleos aislados que conforman auténticos islotes de humedad. El dato anterior es importante porque el país, en los años en que discurre la novela (1940-1955), tenía a la agricultura como su principal sector productivo y el cultivo más importante era el de los cereales, especialmente del trigo.

   En un país con esas características climáticas y con una población en la que el pan era alimento cotidiano el hecho de que la cosecha cerealista fuese exigua suponía una auténtica catástrofe. Durante la década de los años cuarenta una serie de prolongadas sequías hizo menguar dramáticamente las cosechas. A los efectos causados por el agostamiento de los cultivos se unió un ramillete de hechos generados por la política franquista: una economía autárquica, unas regulaciones asfixiantes e irracionales y una total ausencia de mecanización del campo. Además, al estar España aislada internacionalmente no existía la posibilidad de importar cereales de otros países.
   El resultado de todo ello generó fenómenos como el florecimiento del mercado negro, llamado en España estraperlo, en el que uno de sus productos estrellas era el plan blanco. El escaso pan que, por medio de las cartillas de racionamiento, llegaba a la población era de todo menos blanco; su color oscilaba del gris al castaño dependiendo de los ingredientes con los que estuviera elaborado que podían ser diversos cereales, distintos tipos de féculas, o Dios sabe qué.

   Durante aquellos tiempos de plomo el Régimen tenía como uno de sus eslóganes: Por la Patria, el Pan y la Justicia. Pues bien, en los duros años de la posguerra quizá hubiera una patria, pero pan había poco y justicia ninguna. La escasez de un alimento tan esencial era atribuida por el dictador únicamente a la pertinaz sequía, sin hacer mención alguna a las demás causas que contribuían a incrementar las penurias que padecía el pueblo español.
   La frase se convirtió en uno de los muchos latiguillos que usaba el Caudillo, de tal manera que pasó a formar parte de lo que podríamos denominar el léxico peculiar del franquismo. Si el Régimen atribuía a la conspiración judeo-masónica-comunista ser la causa de todos los males que en el plano político padecía España, en el plano agropecuario era la pertinaz sequía la causante de la ruina del campo español.

   La novela no trata sobre la dictadura franquista, pero si se desarrolla cuando la misma estaba en pleno apogeo y es el marco en el que se desenvuelven los personajes, por eso me ha parecido pertinente que se titulase “La pertinaz sequía” que, como suelo precisar, no solo fue climática.

martes, 30 de septiembre de 2014

*** AVISO


   Confío en que el próximo viernes, día de aparición habitual del blog, podré colgar la primera entrada de la nueva novela “La pertinaz sequía”.
   Previo al episodio inicial de la narración presentaré un conjunto de claves para una mejor comprensión del porqué, el cómo, el cuándo y hasta el dónde que motivan las acciones y reacciones de los personajes del relato.
   Entiendo que dichas claves pueden resultar útiles para el lector que no tenga un cabal conocimiento de cómo es la vida en un pequeño pueblo y en una época tan oscura, controvertida y ya lejana como fue la posguerra civil española.
   Si las emociones, anhelos y pasiones de los hombres y mujeres que transitan por el relato pudiesen parecen en algún momento mezquinos, desmedrados y hasta miserables no es tanto porque sus sentimientos así lo fueran sino por el sórdido, alicorto y rígido ambiente en el que discurría su vida.
   Finalmente, una nota personal. El autor, entonces poco más que un adolescente, vivió aquellos años en un pueblo parecido a Senillar y recuerda pasajes e historias de entonces que posiblemente pudieron pasar en miles de poblaciones españolas de las que Senillar no es más que su exponente. Pese a lo que acabo de confesar aseguro que la novela no es autobiográfica. Y aunque muchas son las cosas que recuerdo de aquella época, no estoy tan seguro de que mi memoria las haya guardado con total fidelidad.
   Las claves son las siguientes:
I. ¿Por qué la novela se titula “La Pertinaz sequía”?
II.  Senillar, su ámbito físico
III. Los senillenses
IV. El entorno político
V. El ambiente social y ético

viernes, 26 de septiembre de 2014

*** LA NOVELA EN CIFRAS


   Sin pretender realizar un análisis estadístico exhaustivo, los principales datos de la novela “Apartamento con vistas al mar”, cuyo relato acaba de finalizar, son los siguientes:
- La primera entrada se colgó el 21.05.13 y la última el 23.09.14, o sea que la narración se ha extendido durante 16 meses, con una periodicidad bisemanal, salvo en agosto.

- La cifra de caracteres (con espacios) y de páginas de cada libro de la obra ha sido:
. Libro I. Los despojos: 121.831 caracteres y 42 págs.
. Libro II. El origen: 349.467 caracteres y 117 págs.
. Libro III. El apogeo: 153.880 caracteres y 50 págs.
. Libro IV. El ocaso: 321.699 caracteres y 107 págs.
. Posts informativos (15): 14.741 caracteres y 8 págs.
En total: 961.618 caracteres y 324 págs.

- Los personajes, entidades y lugares claves para seguir la novela que se han personalizado en la página secundaria son 52.

- En cuanto a las visitas, según datos de la página de estadísticas de Google Chrome, a día de hoy, el blog ha sido visitado desde 44 países de todos los continentes salvo África. Respecto al top-ten de las páginas vistas por países es este:
Entrada
Páginas vistas
España
1623
Estados Unidos
622
Rusia
228
Perú
208
Alemania
188
Reino Unido
173
Ucrania
110
Indonesia
66
Países Bajos
43
Polonia
39

   En esta relación hay 7 países europeos (Rusia realmente es euroasiática), 2 americanos y uno asiático. Otro país de Asia, China, está cerca con 34 visitas.
   A las páginas vistas desde estos países hay que añadir la cifra de 282 visitas hechas desde otros territorios que no recoge pormenorizadamente Google Chrome. Ello conforma un total de 3.582 páginas vistas.

   De acuerdo, son cifras modestas, pero para un novelista amateur y casi octogenario convendrán que no están mal.

   A partir de próximo martes, 30 de septiembre, comenzaré a publicar las introducciones imprescindibles para comprender la trama y las acciones y reacciones de los personajes de la nueva novela “La pertinaz sequía”


martes, 23 de septiembre de 2014

3.40. Se acabó el sueño del apartamento con vistas al mar


   El controvertido año 2000 ha transcurrido en Senillar más o menos como en el resto del mundo: mucho ruido y pocas nueces. Los años que siguen discurren asimismo por parecidos cauces que en la última década, lo que es particularmente acusado en Senillar que sigue creciendo en población y en construcciones. El sueño de poseer un apartamento con vistas al mar continúa siendo un poderoso reclamo y las viviendas en las zonas costeras continúan vendiéndose como si fueran rosquillas. Basta con dar una entrada, que los promotores procuran que sea asequible, y luego firmar un rimero de papeles de la correspondiente hipoteca para que españolitos y demás europeos, desde la clase medio-baja hasta los burgueses con pretensiones, puedan adquirir un apartamento, una vivienda adosada o un chalé unifamiliar; eso sí, siempre con vistas al mar. Dentro del tinglado inmobiliario local la otrora poderosa empresa BACHSA, actualmente en concurso de acreedores, ha sido sustituida por una miríada de constructores que continúan llenando la costa de hormigón. La única zona que hasta el momento se ha salvado de la expansión inmobiliaria es la de la Marina, gracias a que pende sobre ella una sentencia judicial.

   La gente, en general, está contenta: hay trabajo, el dinero fluye generosamente y como un día explicó Pascual Tormo a sus alumnos, citando a Lope de Rueda, se vive en una especie de tierra de Jauja en la que parece haber un río de miel y otro de leche y a los hombres se les pagase por dormir. No a todos alcanza tanta bonanza, también existen marginales. Ese es el caso de Sergio y Lorena. Continúan habitando el más que modesto piso cuyo alquiler siguen pagando los padres de él. Viven a salto de mata con lo que Sergio saca de los ocasionales trabajos que le van surgiendo y, cuando ello es imposible, de la ayuda paterna. Lorena no aporta nada a la economía familiar, no está en condiciones de trabajar. La pareja sigue con el tratamiento de la metadona y son la viva estampa de dos yonquis en plena decadencia.
   Hoy es un día más en su gris existencia. Sergio está tirado más que sentado en un cochambroso sofá. Se despereza al oír el leve ruido que hace la raída cortina que sirve de puerta a la única habitación de la casa. Lorena aparece en el quicio, está tan flaca que se le pueden contar las costillas, lleva una camiseta que termina cuatro dedos por encima del ombligo y unas braguitas con pinta de sucias.
- ¿Qué haces ahí tirado, hoy no curras? – pregunta con lengua pastosa.
- El curro se acabó ayer. Hasta la próxima semana no hay nada.
- ¡Vaya mierda!, tendremos que ir a papar a casa de tu abuelo. Anda, sé buen chico y prepárame un café, a ver si se me quita el cabezón que tengo.
- Se terminó ayer. Y tampoco hay leche, pero te puedo poner una tacita de agua del grifo – la irónica respuesta le ha salido de forma mecánica.
- No me toques los ovarios, guapito de cara, que no estoy para coñas marineras. Al menos líame un chino.
- ¿Estás de broma o qué? Hace la intemerata que en esta casa no entra una puta papelina. Y levanta el culo de una vez o llegaremos tarde.
- ¿Dónde hay que ir?
- Si te parece, a ver como reparan el yate. Hay que ir por la metadona.
- Ah, claro. ¿A qué día estamos?
- Ni lo sé ni me importa. – es la destemplada respuesta de Sergio.
- Voy a ver el calendario de la cocina.
- Ese calendario es del 2007 y si no recuerdo mal ha pasado un año de eso - la voz de Sergio es un puro sarcasmo.

   Los políticos locales, aquellos que fueron procesados por el caso Tornasol, han desaparecido de la vida pública. A los sucesores el caso no parece que les haya impactado excesivamente porque continúan con parecidas prácticas que sus antecesores, especialmente las referidas a sus relaciones con los que mueven los hilos del mundo del ladrillo. El cohecho y la prevaricación siguen siendo moneda habitual, al menos en el ámbito de la política municipal. Eso sí, los procedimientos se han vuelto más sinuosos, las formas más cautas y las precauciones contra posibles fugas de datos sobre autorizaciones que bordean la legalidad, cuando no la vulneran por completo, se han multiplicado.
   La entrada de la economía española en el euro, algo que ocurrió en 2002, ha supuesto una desmedida alza de los precios, lo que se nota especialmente en la vivienda donde el incremento de precios es espectacular. Mucha gente no acaba de asumir que cada unidad monetaria de la Unión Europea cuesta 166,386 unidades de la vieja peseta y siguen dando al céntimo europeo el mismo valor que daban al céntimo de peseta cuando aquel vale dieciséis veces más. Ello también repercute en el ámbito inmobiliario donde no es inusual que también se produzcan desajustes a la hora de la conversión de pesetas en euros.
- Esa recalificación que pretendes es muy problemática, se tendrían que hacer muchos enjuagues y lograr la cooperación de un montón de funcionarios. Y eso siempre requiere una compensación – comenta el alcalde al empresario de turno que solicita una autorización que está más allá de la ley.
- Alcalde, comprendo que lo que pido tiene un precio, pero estoy convencido de que, como en anteriores ocasiones, llegaremos a un acuerdo satisfactorio para ambas partes. ¿Qué te parecen 120.000? – propone el empresario.
- Pues que como broma vale, pero si hablas en serio te diré que una cantidad así es una ofensa. Con la de gente a la que hay que convencer, ¿dónde voy con 120.000 pesetas? Eso no da ni para contentar al último mono de la concejalía de urbanismo.
- Perdona, alcalde, pero me refería a 120.000 euros. Unos veinte millones de las antiguas pesetas – precisa el promotor.
- Ah, eso es otro cantar. La verdad es que no termino de pillar lo del jodido euro.

   Hoy toca reunión de la Asociación de Empresarios de la Construcción de la mancomunidad de Albalat, Benialcaide y Senillar. La finalidad de la conferencia es oír un informe que la dirección pidió sobre el desarrollo de la Ley Urbanística Valenciana de fines del 2005 y de cómo puede afectarles en su negocio. Entre plato y plato las opiniones de los comensales sobre el texto legal van y vienen:
- Pues yo, a diferencia de otros, en general me parece una buena ley. Hilando más fino hay algunas partes del texto que podrían eliminarse, por ejemplo: eso del fomento del mercado del suelo para su promoción social es una patochada. Para promover el mercado del suelo ya estamos nosotros, por algo nos llamamos promotores – concluye el empresario con una risotada.
- Yo también le pongo alguna que otra pega a la ley. Y según mis abogados eso de la garantía de la legalidad urbanística, dependiendo de en qué sentido se desarrolle, puede traernos un montón de problemas.
- A ver, compañeros, escuchad, por favor – quizá por la firmeza de la llamada o porque quien ha hecho la petición es el presidente de la asociación el silencio se hace en el grupo -. Como sabéis: hace unos meses encargamos al reputado catedrático de derecho, don Eusebio Fernández-Gallarza, que elaborara un dictamen sobre la ley del 2005. Una copia de dicho dictamen se os entregará al terminar la reunión – al ver alguna mano que se levanta el presi agrega -. No se ha hecho antes porque los últimos ejemplares están todavía encuadernándose.  Bien, como decía solo voy a hacer un mínimo resumen. Según Fernández-Gallarza la ley, y el desarrollo que ha tenido en los dos años que lleva de vigencia, establece un modelo de agente urbanizador que es absolutamente favorable a nuestros intereses. Es cierto que dispone un modelo de garantías, pero no entra a determinar de qué modo deben agruparse los propietarios, pues el agente urbanizador puede ser cualquier empresa que obtenga la concesión. Y eso nos deja las manos libres para proceder según nos interese. Por ello os propongo un brindis – todo el mundo se pone de pie -: por las leyes que no solo regulan el urbanismo, sino que también propician el fomento de la construcción. Compañeros, amigos: nos espera un futuro verdaderamente brillante.
   A la salida de la reunión uno de los asistentes pregunta a otro empresario a quien considera mucho más leído:
- Oye, Alejandro, y eso de las hipotecas subprime de que tanto habla la prensa salmón, ¿qué coño es?
   
   El sueño del apartamento con vistas al mar y todas las historias que a su alrededor se han gestado, como la de Sergio y Lorena, acaba de iniciar su debacle… por ahora.

                                                         FIN





      AVISO
      El blog seguirá publicándose bisemanalmente durante lo que resta de septiembre.
      Iremos dando las claves para poder entender mejor la trama y las reacciones de los personajes de la nueva novela “La pertinaz sequía”, cuyas primeras entradas se colgarán en la red a principios de octubre.
     Puesto que el nuevo texto es un relato en el que priman las emociones, sentimientos y pasiones es imprescindible tener un conocimiento cabal de la época en la que se desarrolla la novela: aquellos años de una España postrada por las consecuencias de una terrible guerra civil, aislada internacionalmente y sojuzgada por una dictadura que intentaba controlarlo todo, desde quienes debían detentar el poder – del gobierno de la nación al último villorrio – hasta la moral o las relaciones entre hombres y mujeres.
      Conoceremos las luces, escasas, y las sombras, muchas, de aquella España que, como rezaba el lema franquista, era Una, Grande y Libre. Quizá fuera una, pero desde luego ni era grande ni mucho menos libre.


domingo, 21 de septiembre de 2014

*** Fin de Apartamento con vistas al mar


   Todo lo que empieza acaba. A ese principio no podía sustraerse mi novela. Lo que comenzó en la red un 21 de mayo del 2013 finalizará el próximo día 23.

Lo primero que quiero decir es agradecer su interés a los cerca de tres mil seiscientos internautas, de cuarenta y cuatro países de todos los continentes salvo África, que han entrado en el blog y que, supongo, de forma parcial o total habrán leído el relato.

  Para un novelista desconocido y casi octogenario, como el que firma este post, ha supuesto una inmensa satisfacción esta pequeña aventura literaria que ha durado cerca de dieciséis meses. La atención que ha concitado el relato que ahora termina ha supuesto un poderoso estímulo para que siga en el camino emprendido.

   Estoy escribiendo una nueva novela que reemplazará a la que ahora termina su andadura. Se titula La pertinaz sequía y aparecerá en la red a principios de octubre.
   Una vez más, gracias a los lectores del blog.

viernes, 19 de septiembre de 2014

4.39. Ahora con la metadona, luego veremos


   La estancia en el centro de El Patriarca, donde ingresaron Sergio y Lorena, ha resultado más larga de lo que al inicio prometió el responsable del establecimiento a los padres de Sergio. La pareja sale aparentemente rehabilitada, aunque subsisten insuficiencias sobre todo en el caso de la mujer.
   La salida sirve para el enésimo enfrentamiento entre el matrimonio Martín-Roca y Lorena.
- De momento iremos todos a Madrid. En casa ya tenemos preparada una habitación para vosotros – al ver la crispación del rostro de Lorena, Lola que es quien habla se apresura a añadir -. Eso solo será unos días, los necesarios para que encontremos un piso donde vayáis a vivir, piso cuyo alquiler pagaremos nosotros, por supuesto.
- Mira, Lola, a mí no se me ha perdido nada en los Madriles. O sea que muchas gracias por vuestro ofrecimiento, pero yo me vuelvo al pueblo, sola o acompañada – afirma Lorena que, mirando a Sergio, agrega -. Eso depende de ti, hermoso.
- ¿Y qué vais a hacer en el pueblo, de qué vais a vivir? – pregunta Lorenzo.
   Sergio, que hasta el momento ha sido testigo mudo de la charla, interviene:
- Papá, creo que Lorena tiene razón. En Madrid ella no conoce a nadie y yo hace un montón de años que no me relaciono con ninguno de mis antiguos amigos y conocidos. En cambio, en Senillar conocemos a medio mundo y tenemos muchos amigos. Además, están el abuelo y los tíos. Por otra parte, ese piso que pensabais alquilarnos os costará mucho más barato en el pueblo. En cuanto al trabajo, siguen construyendo y a buen seguro que encontraré fácilmente trabajo de lo mío. Hay mucha gente del oficio que me conoce y me ayudará a encontrar curro.
   Lola, que es quien toma las últimas decisiones en la familia, piensa que volver al pueblo es un error, que lo que los chicos – sigue llamándoles así pese a que han cumplido sobradamente la treintena – llaman sus amigos son todos unos drogatas que no les ayudarán precisamente a seguir por el buen camino, que los tíos - sus hermanos - les han dicho que poco pueden hacer para apoyar a la pareja, solo el abuelo está dispuesto a echarles una mano, pero sus recursos son limitados. Pese a todos esos argumentos, también está cansada de discutir y no lograr nada, por lo que se encoge de hombros. Será lo que ellos quieran: les buscarán un piso en el pueblo.
  
   En cuanto la pareja vuelve a Senillar comienzan a aflorar los problemas. Sergio vuelve a toparse con el obstáculo de que nadie quiere darle trabajo, los patronos siguen viéndole como un colgado. Lo único que encuentra son chapuzas. Lorena halla curro más fácilmente en un bar de copas de dudosa reputación, las camareras visten con una escuálida minifalda y un top que enseña más que cubre. Hay unos reservados donde además de beber se llevan a cabo otros entretenimientos más carnales. De ahí es donde Lorena vuelve a sacar la pasta para seguir drogándose. Con una vida miserable como la que llevan, sin futuro y sin alicientes para reintegrarse a la existencia del común, la recaída estaba cantada.
   Los padres de Sergio vuelven a intervenir y les convencen de que ingresen en otro centro de rehabilitación. La pareja, tras muchas dudas y no pocas presiones familiares, en la que el abuelo Punchent tiene un papel destacado, acepta internarse, pero no en la red de El Patriarca. Les buscan otro centro. Esto no es más que el principio de casi una década de ingresos y salidas en establecimientos, públicos y privados, de desintoxicación.

   El matrimonio Martín-Roca, que es quien sigue sufragando los gastos derivados de los tratamientos de rehabilitación, está a punto de tirar la toalla.  Lorenzo y Lola han perdido la esperanza de que la pareja se recupere. Por otra parte, se han gastado casi todos sus ahorros, incluso han tenido que vender un apartamento que tenían en Benialcaide. Realizan lo que piensan que será la última intentona: buscan un centro, que tiene de fama de lograr sorprendentes resultados, con un programa muy riguroso y cuyos tratamientos se centran básicamente en la medicación. Después de una estancia no excesivamente larga, el médico director del centro cita al matrimonio.
- Les he llamado para no falsear mi juramento hipocrático – así de ampuloso comienza el doctor su intervención -. Lo que he de decirles se resume en esto: no podemos hacer mucho más por sus hijos.
- ¿Eso quiere decir que les echan? – pregunta desconsolada Lola.
- Aquí, mientras se respeten las mínimas normas de convivencia no echamos a nadie, pero tampoco pretendemos alargar la estancia de personas que tienen pocas o ninguna oportunidad de superar de manera definitiva su adicción. Y ese es el caso de Sergio y Lorena. En nuestra filosofía no entra lucrarnos de internos que, por los motivos que fuera, han dejado de progresar en su rehabilitación. Eso es lo que ocurre con su hijo y su mujer. Para lo que hacen aquí quizá estarían mejor en su domicilio.
- Entonces, ¿qué nos recomienda? – pregunta Lorenzo.
- Verán. Su hijo tiene alguna posibilidad de dejar la heroína. Aunque es posible que en un futuro siga enganchado a otros estupefacientes como la cocaína o a alguna droga de síntesis. En cualquier caso deben ir haciéndose a la idea de que nunca volverá a ser el de antes.
- Al hablar de drogas de síntesis, ¿se refiere  a las drogas de diseño que son  esas pastillas de colores que se toman en la ruta del bakalao y en las fiestas y músicas electrónicas del tipo Techno y Acid? – pregunta Lola que después de tantos años ya domina buena parte de la cultura de los drogadictos.
- El término de droga de diseño se emplea erróneamente – el galeno se pone en plan doctoral -. Técnicamente deben llamarse drogas de síntesis que son un conjunto de sustancias psicoestimulantes, en su mayoría derivadas de anfetaminas, la más genérica de las cuales es la metilendioximetanfetamina, más conocida como metadona. Pero, bueno, de eso hablaremos más tarde, después de que ustedes hayan decidido si les dejan o se los llevan.
- Después de lo que acaba de decirnos no parece que resten muchas más salidas – comenta Lorenzo -. Nos los tendremos que llevar.
- Y si Sergio volviera a los estudios, ¿eso no representaría una motivación suficiente para que dejara la maldita droga? – pregunta esperanzada la madre.
- Me temo que no volverá a retomar los libros, señora. Si consiguiéramos que llevara una vía medianamente pautada podremos darnos por satisfechos.
- ¿Y la chica? – inquiere el padre.
- Lorena es un caso distinto. Su adicción es mucho más acusada. Habrá que ponerle un tratamiento compensatorio y sustitutivo de la heroína, quizá con la metadona de la que hablé antes.
- Doctor, si le he entendido bien, nuestro hijo puede curarse, si no del todo, en parte, en cambio la Lorena es poco menos que un caso perdido – sintetiza a su manera la madre -. Si eso es así, ¿no sería mejor para nuestro chico separarse de ella?
   El médico piensa unos segundos antes de responder:
- Verá, señora. Esta pareja es un caso digno de un estudio clínico. Hasta donde he podido profundizar en sus vidas su relación ha pasado por diferentes etapas. En el inicio, él estuvo profundamente enamorado. Un buen día conoce a una jovencita que, en un primer momento, concita su atención por su físico y de la que en el transcurso de unas pocas semanas se enamora como solo puede hacerlo un cuasi adolescente, al menos en cuanto se refiere a la relación con las mujeres. A eso se suma que ella le inicia en el sexo del cual estaba en ayunas. El resultado de todo ello es una pasión tan honda como sincera. Hoy da toda la impresión de que aquella hoguera pasional se ha extinguido, pero aún quedan rescoldos, no sé si los suficientes para reavivar la llama, mas sí para mantener los lazos de una unión que se ha convertido en hábito. En otras palabras: si hay alguna posibilidad de que se rehabiliten es mejor que sigan juntos que separados. Ustedes deciden.
  
   Los padres toman la única decisión que, vistas las circunstancias, pueden tomar: la pareja vuelve a Senillar. Les alquilan un piso modestito, nada de un apartamento con vistas al mar como disfrutaron en los días de vino y rosas. Sergio, gracias a la gestión en la sombra de su antiguo capataz Dimas, encuentra un trabajo, si se le puede llamar así, de vigilante del parking de uno de los supermercados locales. Le pagan una miseria, pero menos da una piedra. El abuelo Andrés les asegura la comida del mediodía en su casa. Y se apuntan al programa de rehabilitación que el dispensario local de la Seguridad Social tiene en funcionamiento y que se reduce a suministrarles el fármaco más utilizado como sustituto de la heroína: la metadona. Por eso, cuando Sergio se tropieza con algún conocido y le pregunta cómo le va su respuesta es casi siempre la misma:
- Ahora con la metadona, luego ya veremos.