domingo, 17 de agosto de 2014

*** Visitas al blog por continentes


Según datos de la página de estadísticas de Google Chrome, a fecha de hoy, el blog ha sido visitado desde 44 países que distribuidos por continentes se agrupan así:
Europa: España, Rusia, Reino Unido, Países Bajos, Ucrania, Suiza, Alemania, Hungría, Polonia, Chipre, Portugal, Dinamarca, Francia, Italia, Bielorrusia, Serbia, Grecia, Bélgica y Suecia. En total, 19 países europeos.
América: Estados Unidos, Brasil, Canadá. El Salvador, Venezuela, Uruguay, Colombia, Argentina, Chile, Costa Rica, México, Perú, República Dominicana y Guatemala. Son 14 los países americanos desde los que se ha visitado el blog.
Asia: India, Indonesia, Japón, Tailandia, Corea del Sur, China, Malasia, Turquía, Vietnam y Singapur. Un total de 10 países asiáticos han accedido al blog.
Oceanía: Australia.
Ningún país africano.

jueves, 14 de agosto de 2014

4.31. El dinero importa cuando no se tiene

   Los fines de semana de Sergio y Lorena se han convertido en orgías de alcohol y drogas. La joven hace tiempo que dejó de trabajar regularmente, ahora lo hace a salto de mata cuando el salario de Sergio no alcanza para adquirir el material, como llaman a la droga. Él lo tiene más complicado porque sigue trabajando en la empresa de montajes eléctricos del señor Francisco, pero el desempeño de su puesto de capataz se resiente, especialmente los lunes dado que aún le duran los coletazos del desenfreno de los días anteriores. Ha tenido que llegar a un acuerdo con su primer oficial para que éste cubra sus cada vez más frecuentes demoras a la hora de incorporarse al tajo. El pacto con el operario tiene contrapartidas: éste roba material eléctrico y de cualquier otra clase que pueda afanar, lo hace en pequeñas cantidades para que los hurtos apenas se noten. Todo tiene su fin. Llega un momento en que Dimas, el capataz jefe, descubre los hurtos y al ladrón. No puede probar los hechos por lo que se limita a despedir al operario. Duda sí también echar a Sergio por haberse mostrado incapaz de controlar a su gente, pero éste proclama su inocencia y además tiene la suerte de que el ladrón no ha delatado su connivencia. Puesto que están agobiados de trabajo, al final Dimas no despide a Sergio, pero le pone una cruz. Desde ahora será un hombre a vigilar. Lo ocurrido es la causa de que durante una breve temporada Sergio reduzca el consumo de heroína los fines de semana y, sobre todo, procura no mezclarlo con el alcohol. Ha descubierto que la mezcla de ambas sustancias es explosiva. 

   La pareja tiene más problemas y uno de ellos, cada vez más acuciante, es el dinero. La adicción a la heroína es un vicio caro. Pronto el salario de Sergio no da lo suficiente para comprar el material que necesitan.
- ¡Cómo que no te queda pasta! Pues la pintas, pero yo necesito cinco talegos para un par de papelinas. Ya sabes que El Perchas no le fía ni a su madre – exige Lorena que, al ver el gesto de contrariedad de Sergio, añade -. Y si no, pide un adelanto.
- En administración ya me han dicho que se acabaron los adelantos. Esa fuente no da más agua.
- Pégale un sablazo a alguno de tus amigos – propone la joven.
- Mis amigos son los tuyos y ya sabes como están, a verlas venir.
- No me refería a esos amigos, sino a los que trabajan contigo. Siguen ganando sus buenos duros.
- Debo dinero a varios compañeros y como no he devuelto una peseta se ha corrido la voz. Nadie me prestará un duro. Tendremos que aguantarnos.
- Se aguantará tu puta madre – grita encolerizada Lorena.
- A mi madre ni mentarla o te parto la boca – amenaza Sergio, en una reacción que a él mismo asombra. Jamás había hablado así a una mujer.

   Lorena sabe que una mujer que precisa dinero o, en su caso, unas papelinas siempre tiene el fácil remedio de recurrir al sexo para conseguirlo. Así lo hizo tiempo atrás en alguna ocasión, pero una mezcla de pereza y de una cierta lealtad para con su pareja no la llevan, de momento, por ese camino. Recurre a otra medio. Comienza a malvender algunos de los cachivaches que ha ido atesorando en los tiempos de vino y rosas. En especial, los electrodomésticos tienen fácil salida. El primer aparato del que se deshace es el arcón congelador que, salvo en los primeros días, apenas si lo han usado. Sin embargo, los problemas económicos no han hecho más que empezar. Como su cuenta corriente está en números rojos frecuentemente, el banco devuelve impagados los cargos de las hipotecas del apartamento y de las letras del BMW. El coche es la primera baja.
- Los de la financiera se han llevado el carro – informa un desolado Sergio.
- ¡Qué se vayan a la mierda! Compraremos otro – es la respuesta de una colocada Lorena.
- ¿Comprar otro? Ya me dirás con qué.
- Pues a plazos, como compramos el BMW.
 - A plazos no podemos comprar ni un cucurucho de cacahuetes. Estamos en el RAI – comenta el joven que, al ver el gesto de ignorancia de su pareja, explica –. Es el Registro de Aceptaciones Impagadas, donde aparecen los morosos que no pagan cuando deben, como nosotros.

   El problema más acuciante les alcanza inmediatamente, también se devuelven impagados los cargos de la hipoteca del apartamento, por lo que la caja incoa el procedimiento para proceder al desahucio de la vivienda.
- Churri, nos van a echar de la casa – Sergio está totalmente abatido.
- Nadie nos va a echar. De esta casa no me mueven ni aunque venga la Guardia Civil – Lorena se ha puesto brava -. Esta casa es nuestra, para eso la hemos pagado.
- No, bonita, no; ese es el problema, que todavía no hemos terminado de pagarla. De hecho, falta una pila de años para que acabemos de pagarla. Y como no podemos hacer frente a los plazos de la hipoteca nos van a desahuciar – le explica Sergio.
- No seas cagueta, hermoso. Pon la chola a currar y verás cómo se te ocurre algo. Para eso eres medio ingeniero.
- No digas memeces, bonita. Ni soy medio ingeniero ni es cuestión de encontrar remedios mágicos, que no los hay. Es cuestión de pasta, o se tiene o no se tiene, y nosotros estamos a dos velas.
- ¿De verdad está la cosa tan jodida? – inquiere la joven, que no acaba de entender cuál es la situación real. De pronto se le ilumina el rostro -. Ya sé, pide ayuda a tus viejos. Si les cuentas que nos van a echar, seguro que tus padres no consentirán que su hijito del alma se quede en la puta calle. Te prestarán lo que les pidas.
- No creas que no lo he pensado, pero me da una vergüenza tremenda. Sería tanto como admitir que he fracasado, que todos mis planes se han ido abajo.
- Ni vergüenza ni nada que se le parezca. El que necesita, busca, y nosotros estamos tan pelados que no podemos pagar la casa y, lo que es más jodido, ni podemos comprar una mísera papelina. Llámales, llórales un poco y verás cómo te sueltan la pasta.

   Sergio no tiene que pensarse demasiado lo que propone Lorena. Es la única solución que le queda. Se ha corrido la voz de en qué se gasta los cuartos la pareja y nadie se arriesga a dejarles un dinero que, probablemente, jamás devolverán. El penúltimo sablazo se lo dio a su abuelo, que no es la primera vez que le presta dinero, a quien jura y perjura que se lo devolverá, pero el viejo Punchent vive de una modesta pensión y las cantidades que le puede dar son siempre pequeñas y no alcanzan a cubrir ni una mínima parte de las necesidades de la pareja. Tendrá que tragarse la vergüenza y el orgullo y llamar a sus padres.
- Papá, ¿cómo estás?, y la mamá, ¿está bien? 
- Hijo, que sorpresa, no esperaba que me llamaras a la oficina. Y sí, estamos los dos estupendamente. Tendrías que haber llamado a casa, ya puedes imaginarte las ganas que tiene tu madre de hablar contigo.
- He preferido llamarte ahí porque tengo un grave problema y ya sabes cómo se pone mamá cuando os cuento algo que no va del todo bien.
- ¿Qué problema tienes?, igual lo puedo solucionar.
   El joven cree preferible plantear directamente la cuestión y no andarse con medias tintas:
- Necesito dinero, papá. Y lo necesito con cierta urgencia. Créeme que me ha costado mucho hacer esta petición, pero eres el único que me puede ayudar.
- Si solo es una cuestión de dinero me quitas un peso, hijo. Por un momento pensé que podía tratarse de cuestiones realmente importantes.
- ¿Crees que no es importante tener deudas y no ser capaz de pagarlas? – arguye Sergio.
- Por supuesto que lo es, pero los problemas de salud, de pareja o del trabajo, por citar algunos, son mucho más cruciales que los económicos. El dinero siempre es un valor relativo.
- Sí, papá, para el que lo tiene, para el que no, el dinero si importa.

jueves, 7 de agosto de 2014

4.30 Ya tenemos cortafuegos

   En Senillar los acontecimientos se precipitan y una mujer es la principal causante. La esposa de Agustín Badenes, el director de la agencia local de Cajaeuropa, ha ido leyendo los documentos que guardaba el bancario en la caja fuerte del domicilio conyugal. Aunque no es más que un ama de casa, tiene las suficientes luces para reconocer que algunos de los papeles pueden ser muy comprometedores para su adúltero consorte. Decide darles prioridad a la hora de entregarlos al bufete que, a su vez, se encarga de filtrarlos a la prensa. ¡Dios nos guarde de una mujer despechada!, piensa el socio principal del despacho de abogados al estudiar el contenido del legajo que acaba de recibir.
   Al mismo tiempo, y ya fuera del estricto ámbito local, ocurren más hechos relacionados con la movida procesal. Dos colectivos, curiosamente uno ubicado en la extrema izquierda y otro tildado como neofranquista y que se han hecho famosos por presentarse como parte en numerosas demandas judiciales, han presentado sendas denuncias ante la justicia sobre las presuntas irregularidades en el proceso urbanizador de Senillar.
   Hasta ahora las informaciones aparecidas en la prensa han apuntado, por una parte, al Ayuntamiento de la localidad y a ciertos organismos de la administración autonómica y, por otra, a la empresa constructora BACHSA, pero sin mencionar ningún nombre concreto. Eso ha cambiado, en la segunda entrega de documentos que publica El Mundo ya aparece un nombre y, ante la sorpresa de la mayoría, es el de Agustín Badenes. Antes de que, con su desesperante parsimonia, el juzgado o la fiscalía anticorrupción actúen, los primeros en reaccionar ante el nuevo giro que ha tomado la situación han sido los directivos de la caja. Llaman a capítulo a su empleado.

   Gaspar Moltó, director general adjunto de Cajaeuropa, está hondamente preocupado. La información aparecida, aunque no le cite, recoge algunas de las operaciones en las que, de manera encubierta, ha participado. No deja de ser el hombre que ha pilotado en la sombra la financiación del proyecto urbanizador en Senillar y del que ha obtenido, y obtiene, pingües beneficios gracias a su pacto, a espaldas de la caja, con los directivos de BACHSA. Teme que en la entidad se lleguen a conocer sus enjuagues y que el escándalo le salpique. Supondría con plena seguridad su salida de la caja por la puerta falsa y que su reputación quedara manchada, con lo que volver a encontrar un puesto directivo en el mundo de las finanzas se convertiría en algo imposible, y hasta es bastante posible que le imputaran más de un delito. Tras meditarlo detenidamente decide pedir consejo legal a Ernesto González-Castro, socio de uno de los más prestigiosos bufetes madrileños. El banquero y el letrado fueron antiguos compañeros de pupitre en el colegio San Estanislao de Kostka de Madrid y han mantenido su amistad más allá del período colegial. Por ello y porque tiene la máxima confianza en González-Castro, queda con él para sincerarse y contarle sus cuitas. Tras escuchar las confesiones de Moltó, el abogado emite una primera opinión:
- No quiero pecar de pesimista, Gaspar, pero tienes motivos más que suficientes para estar preocupado. Si esta tormenta va a más, puede que el oleaje te alcance. Y como esto llegue a la Audiencia Nacional, y tiene toda la pinta de que así será, te puedes encontrar metido en un buen fregado.
- Ya me lo temía, Ernesto, por eso estoy aquí. Lo que todavía no me explico es cómo han conseguido toda esa información sobre mí. Me he devanado los sesos y solo encuentro una explicación: la fuente ha tenido que ser Agustín Badenes. Se trata del director de nuestra sucursal en Senillar. Es el hombre que me abrió los ojos sobre las posibilidades turísticas y urbanísticas del pueblo y es conocedor de la mayoría de los entresijos de todo el proceso. Si alguien me puede poner en un brete es Badenes. Como verás, necesito como nunca tu apoyo y tu consejo, más como jurista que como amigo. ¿Qué debo hacer o, mejor, qué puedo hacer?
- Antes de emitir un dictamen tendría que estudiar a fondo todo lo publicado más la documentación que tú puedas tener en relación al caso.
- La documentación aquí la tienes – afirma Moltó poniendo encima de la mesa el portafolio que lleva consigo -. ¿Cuánto tiempo vas a necesitar para tu dictamen?
- Dame un par de semanas.
- No tengo ese tiempo, Ernesto. El consejero delegado ha citado para dentro de tres días a Agustín Badenes quien, como te he dicho, es el hombre que si se va de la lengua me puede involucrar en todo este embrollo.
- O sea, que tengo poco más de cuarenta y ocho horas. Difícil me lo pones, Gaspar, pero haré un esfuerzo. Una pregunta: al tal Badenes ¿quién o quiénes le van a interrogar?
- Todavía no está decidido. Posiblemente una terna formada por el director general, el jefe de la asesoría jurídica y yo mismo.
- Pues lo primero que has de conseguir es que quién entreviste a ese fulano seas únicamente tú. Mira, estamos ante una especie de partida de ajedrez. Si la primera pieza a mover depende de ti siempre llevarás un movimiento de ventaja. En cambio, si no lo logras tus posibilidades de conseguir jaque mate o, al menos, tablas se verán muy reducidas.

   Moltó, siguiendo el consejo del letrado, maniobra ante sus superiores para ser él quien entreviste a Badenes. Basa su petición en el hecho de que es el único directivo que conoce personalmente al bancario y que eso facilitará el desarrollo de una entrevista que se presume tensa. Posteriormente, y en función del resultado de la sesión, prepararía un segundo encuentro con el resto de dirigentes. Consigue convencerles. Para él es un alivio, más después de lo que González-Castro, tras una primera y apresurada lectura de la documentación que le entregó, le ha dicho:
- Como el tal Badenes cuente todo lo que sabe lo más seguro es que acabes imputado. Solo tenemos una baza en nuestras manos. Para jugarla, en la entrevista que vas a tener con él le has de convencer de que la única persona que lo puede salvar o, como poco, reducir notablemente su condena eres tú. Que para ello vas a conseguir dos cosas muy importantes. Una, que mi bufete se haga cargo de su defensa. Otra, que la caja no se presentará como parte acusadora. A cambio de ello le exigirás que cuente lo que quiera, pero que no te mencione. Se trata de atajar el incendio que acaba de iniciarse para que no te abrase y, en todo caso, buscar cabezas de turco por si al final hay que crucificar a alguien para zanjar el asunto.

   La primera sorpresa que se lleva Moltó cuando Badenes entra en su despacho es la impresión que produce su subordinado. Lo que era aplomo ahora es inseguridad, su facundia se ha trocado en laconismo, su empuje se ha tornado en cobardía. Es un hombre derrotado. El subdirector lo desconoce, pero el hundimiento anímico del bancario no se debe solamente al escándalo mediático o a su separación conyugal, lo que más tocado le ha dejado es que su joven pareja, en vista del revuelo armado, le ha dejado. Lo que sí sabe Moltó es que el hombre que está ante él se encuentra sin trabajo, la caja le ha relevado de la dirección en espera de ver qué hacen con él, sin esposa, apartado de su hogar y de sus hijos. Un ramalazo de optimismo le sacude, a un hombre tan hundido no ha de ser difícil convencerle.
- Agustín, estás en un gran aprieto. Como la fiscalía pueda probar la mitad de los hechos que se te atribuyen vas a pasar en la sombra una larga temporada. No es una opinión a humo de paja, es lo que me ha informado la asesoría jurídica. Por otra parte, es probable que el director general decida que se te abra expediente por administración desleal, y por ahí también te va a coger el toro.
   Es oír eso y el bancario se derrumba todavía más. Moltó era la persona en quien confiaba para poder salvarse y ahora ve que no es así. El directivo sigue jugando sus cartas al compás que le ha señalado su antiguo compañero de estudios.
- Pese a todo eso voy a hacer algo por ti porque siempre me caíste bien y porque has prestado buenos servicios a la caja. He consultado tu caso con González-Castro, que es con diferencia el mejor penalista que conozco. Ha de estudiar más a fondo la documentación, pero ya me ha adelantado que los cargos por los que puedes ser imputado son malversación, fraude, cohecho, falsedad, tráfico de influencias, delito fiscal… – Moltó no prosigue la enumeración, espera una respuesta de su subordinado, pero ésta no llega por lo que prosigue -. Pues bien, en un panorama penal tan negro todavía se vislumbra una débil luz de esperanza. Según Castro puedes tener una vía de escape para dar un quiebro a una posible pena que podría suponer una condena entre quince y veinte años de cárcel. La única manera de eludir, al menos en buena parte, el marrón que se te cae encima es negociar con la fiscalía.
   Como bien había supuesto Moltó, no le cuesta demasiado convencer a Badenes de que pactar con la justicia a cambio de contar lo que sabe, sin mencionarle en ningún momento, es su única salida. En cuanto termina la entrevista se apresura a llamar a González-Castro para contarle el resultado de su charla con Badenes.
- ¡Albricias, ya tenemos cortafuegos! – exclama el abogado.

domingo, 3 de agosto de 2014

*** El top ten por países de las páginas vistas


Google Chrome, en sus estadísticas de audiencias y a fecha de hoy, establece el siguiente ranking por países de páginas vistas de este blog:

Entrada
Páginas vistas
España
1577
Estados Unidos
593
Rusia
228
Alemania
176
Reino Unido
173
Perú
170
Ucrania
110
Indonesia
66
Países Bajos
43
China
31


Hay 6 países europeos, 2 americanos y 2 asiáticos. España, dada la nacionalidad del autor y el entorno en el que se desarrolla la novela Apartamento con vistas al mar, es el país con mayor número de entradas, seguido a bastante distancia de los Estados Unido que, no olvidemos, es la segunda nación con mayor número de hispanohablantes; entre estos países destaca, asimismo, la imparable escalada de Perú.

viernes, 1 de agosto de 2014

*** Agosto: una entrada semanal

Como anuncié, hace veintitantos días, durante todo el mes de agosto me tomo unas semivacaciones. En vez de las dos entregas semanales del blog, donde publico la novela Apartamento con vistas al mar, solo colgaré una, los jueves. Por tanto, el blog aparecerá los días 7, 14, 21 y 28 de agosto. Cuando llegue septiembre reanudaré la entrega de dos episodios a la semana, martes y viernes.

Recuerdo asimismo que, como indiqué en mi anterior post, la novela está llegando a su término. En las últimas entregas se desvelarán las intrigas sobre las amenazas judiciales que se ciernen sobre la poderosa empresa constructora BACHSA, así como sobre todos los implicados en la supuesta trama corrupta del urbanismo en Senillar: empresarios, políticos, banqueros, correveidiles y gente de la más variada calaña. Por otra parte, descubriremos hasta qué extremo llega la degradación de Sergio y Lorena y si su vida, como seres humanos y como pareja, tiene un horizonte esperanzador o su bajada a los infiernos es irremediable. En cuanto pase agosto lo sabremos.

martes, 29 de julio de 2014

4.29. Te prepararé un chino

    Lorena lleva años alternando la marihuana con el hachís, fuma lo que en cada momento encuentra en la calle. Necesita el escape que la droga le ofrece. Como en el caso de tantos drogadictos ése es el principal factor que la impulsa a la adicción: el deseo de huir de la realidad. La joven forma parte de esa generación que adora la pasividad, la imperturbabilidad, el pasotismo. En la vida del adicto llega un momento en que la hierba no basta,  el camino de la droga lleva al toxicómano, casi inexorablemente, a probar otras sustancias que produzcan un subidón más intenso y, sobre manera, más rápido. Esa es la senda por la que transita la joven desde hace tiempo.
   Ahora que Sergio es nuevamente capataz y trabaja en jornadas interminables vuelve a ganar el dinero a espuertas. Gracias a ello Lorena puede permitirse el lujo de alternar la maría y el chocolate con la farlopa, nombre con el que es conocida la cocaína en el submundo de los drogatas. El viaje hacia el universo de las sensaciones extremas no termina ahí para la joven, todavía le queda una etapa que recorrer: la del caballo, como es denominada la heroína en el ámbito del lumpen. La adicción a la heroína se ha convertido en el no va más para la gente de los noventa enganchada a la droga. La vacuidad total en mente y espíritu que tanto buscan es alcanzada con mucha más intensidad al fumar o al inyectarse el derivado de la morfina.
   Durante algún tiempo, Lorena fue capaz de confinar su hábito a la noche de los sábados. Luego fueron los domingos, después también los viernes… El proceso de adicción a la heroína es insidioso, nadie piensa que terminará convirtiéndose en esclavo de la misma. Todo adicto está convencido de que podrá dejar de tomarla en cuanto se lo proponga, mañana mismo. Lo que ocurre es que ese mañana casi nunca llega. Y, día a día, el hábito crece y se refuerza, el tiempo entre chutes se reduce y la intensidad de los subidones se va haciendo cada vez menor.

   Los heroinómanos son grandes manipuladores. Con tal de conseguir un chute, son capaces de traicionar al amante, a su mejor amigo, a sus padres. Para pagar la droga, Lorena es cada vez más exigente en sus demandas de dinero a Sergio.
- ¿Otra vez más pasta?, ¿y qué hiciste con la que te di anteayer?
- ¿Tú sabes lo caro que está todo y lo aprisa que suben los precios? – se defiende la joven.
- Por muy cara que esté la vida no es posible que gastes tanto. Como si aquí se comiera caviar todos los días. Lo que has de hacer es procurar tener más cabeza y no gastar sin ton ni son – responde un irritado Sergio.
- Mira quien fue a hablar, como si tú te privaras de lo que te gusta.
   Es un diálogo de sordos y de medias verdades. Sergio sabe en qué gasta el dinero a manos llenas la mujer de la que tan enamorado estuvo. Ahora posiblemente ya no tanto, aunque todavía es muy poderosa la atracción que la joven ejerce sobre él. De ella lo sabe casi todo, pero no es capaz de echárselo en cara. Una mezcla de vergüenza, de pudor, de rabia y del vivo rescoldo de lo que fue una ardiente pasión sella su boca. Lorena sabe que él lo sabe, pero aún no ha dado el paso de hablar abiertamente de su adicción. Se encuentran en la fase de las mentiras piadosas, cualquier cosa vale antes de enfrentarse a la realidad que cada día que transcurre es más perentoria.
   En el camino de las drogas duras las etapas se queman rápidamente. Llega un momento en que el joven es incapaz de ganar lo suficiente para alimentar la incontrolada adicción de su pareja. A partir de ahí, la angustia se convierte en la constante compañía de Lorena. Lo primero que piensa al despertarse es: ¿De dónde sacaré hoy material para chutarme y dinero para pagarlo? Tenga o no tenga pasta casi siempre termina donde su proveedor habitual:
- Perchas, necesito una papelina, te la pagaré mañana.
- Bonita, sabes perfectamente que en este negocio no se fía. Los talegos por delante o no hay material.
- ¡Eres un cabrón de mierda, Perchas! Con la pasta que me dejo todas las semanas ¿y no eres capaz de fiarme una papelina? ¡Ojalá pilles un cáncer de hígado y la palmes en cuatro días, maricón!
- Insultándome tampoco conseguirás nada, hermosa. Trae money y tendrás caballo. Si estás pelada, no me toques más los cojones y lárgate con viento fresco.
- Anda, Perchas, te lo pido por favor. El sábado cobra mi chico y los primeros cuartos que arramble serán para ti – Lorena cambia de registro para ver si se gana el favor del camello.
- No me hagas perder el tiempo, Loren. No te lo voy a volver a repetir, aquí hay que venir con los talegos en mano, todo lo demás: humo. Y por otra parte no comprendo porque llegas a quedarte sin blanca, las titis ese problema lo tenéis siempre resuelto. Y tú con lo rica que sigues estando si no tienes para una mala papelina es porque quieres. Echas un par de polvos y asunto resuelto. Mira, dentro de un rato vendrá un tío que está podre de pasta y que es de los que se pone hasta las cachas pero solo los finde. Seguro que por cepillarse a un chochito como tú no le importará comprar una papelina de más.
   Lorena, al borde del mono, esta vez no lo duda. El maromo, con pinta de ejecutivo de medio pelo, le paga una dosis y se la lleva a su apartamento. Allí, mientras el tipo se fuma un cigarrillo mezcla de hachís y tabaco normal y comienza a desnudarse sin ninguna prisa, Lorena acomete el ritual del drogadicto. Ha cogido de la cocina una cucharilla y le dobla el mango. Luego llena el cuenco con el polvo. Saca el encendedor y calienta la droga hasta convertirla en líquido. Cuanto más claro sea, más puro será el caballo. El resultado es casi como el agua mineral, indicio de que la mierda que le ha vendido el Perchas es buena de veras. Luego procede a introducirlo en la jeringuilla que compró en una farmacia de camino al apartamento del eventual amigo. Con diestro movimiento, se clava la aguja en el antebrazo, justo por debajo del bíceps, y empuja el émbolo. Mientras se inyecta piensa que tendrá que comenzar a chutarse en otras partes del cuerpo, sus venas ya no resisten más.

   Sergio, reconquistado su anterior estatus profesional, creía que su vida  volvería a discurrir por los plácidos senderos anteriores a la aventura como directivo de la pseudo asociación juvenil creada por los constructores. La realidad es otra. Algo parece haber cambiado en su escala de valores, como si sus más íntimas convicciones morales se hubiesen evaporado. Una vez más, Lorena, con su fuerte carácter, le marca la ruta por la que transitar. La joven tiene un norte muy claro: la droga y, como aditamento, el alcohol. Sergio ha invertido el proceso: ha comenzado con la bebida y está llegando a los predios de los estupefacientes. Hace años que se aficionó a los porros, también ocasionalmente esnifa coca y toma pastillas, sobre todo los fines de semana y en las juergas que monta la pandilla de su chica. Llega un momento, siempre llega, en que siente que necesita estímulos más potentes. Una noche en la que llega a casa un poco antes que de costumbre, después de un día particularmente frustrante en el trabajo, se encuentra a Lorena en pleno proceso de inyectarse la droga. Hasta el momento Sergio se ha negado a fumar o a inyectarse heroína, pero hoy ha tenido un día especialmente estresante: uno de sus oficiales se ha encarado con él y han tenido un duro enfrentamiento; para rematar la jornada, Dimas le ha echado la enésima bronca al comprobar las deficiencias del trabajo de su cuadrilla. Un día de perros. Quizá por eso, o porque tenía que llegar, es por lo que pide a su chica:
- Churri, prepárame una toma de lo tuyo.
- Como eres novato será mejor que comiences con el caballo fumándolo. Te prepararé un chino.
   Lorena derrama un poco de droga sobre un pedazo de papel de aluminio, luego lo calienta con un encendedor por la parte posterior del papel. Cuando se produce la licuación de la heroína, le tiende a su chico un rulo o cilindro hueco que ha confeccionado con el mismo papel.
- Toma, ya puedes fumártelo.
- ¿Por la boca o por la nariz? – duda Sergio.
- Por la boca, te colocas antes – aconseja la experta.

viernes, 25 de julio de 2014

4.28 La madeja se enreda

   Una semana después de la publicación del reportaje sobre presuntas irregularidades en el proceso urbanizador en Senillar, el mismo periódico que se hizo con la primicia publica una segunda entrega. En ésta la información es bastante más contundente: aparecen las primeras fotocopias de documentos que parecen validar el hecho de que las anomalías denunciadas son algo más que presuntas.
   Los nervios se desatan, más entre los presuntos corruptos que entre los supuestos corruptores. La información todavía no ofrece nombres concretos, pero si apunta hacia dónde van los tiros. Hay dos direcciones que se perfilan como las primeras dianas: el Ayuntamiento, no solo el actual, sino también el de la anterior legislatura, y la empresa constructora BACHSA.

   Puesto que el nombre de BACHSA figura en los dos reportajes aparecidos, aunque no en ninguno de los documentos publicados, el directorio de la empresa se reúne de urgencia para estudiar la situación. La preocupación aparece reflejada en el rostro de la mayoría de los miembros. Oriol Bricart, el consejero delegado, con la ayuda de Juan Antonio Cardona, se encarga de tranquilizarles:
- Que no cunda el pánico – comienza diciendo en tono irónico -, pues no hay motivos para ello. Como a continuación os explicará Juan Antonio no hay rastros documentales ni de ningún otro tipo que puedan involucrarnos en posibles cohechos. El mayor perjuicio que puede plantearnos esta situación, si va a más, es un cierto daño a la imagen de la empresa, pero eso con una buena campaña de publicidad puede resarcirse. Juan Antonio, tu turno.
-  Ratifico lo dicho por Oriol. De momento no hemos de temer nada. Ahora bien, no quiero ocultaros que sí hay un riesgo potencial en el supuesto de que las denuncias se intensifiquen y es que el Ayuntamiento se amedrente y comience a ponernos pegas para la urbanización del humedal.
- Y eso, ¿cómo podríamos contrarrestarlo? – pregunta Huguet.
- Pues ya sabes cómo, untándoles más para que tengan la boca cerrada y que se aprieten los machos. Las galernas no duran siempre – afirma Arechabaleta.
- También podemos enviar alcuni amici para explicar loro l'omertà – sugiere il cavaliere Enrico Montofarni.
   Bricart y Cardona intercambian una rápida mirada. El representante de sus socios italianos les preocupa cada vez más. Siempre que surge un problema su propuesta es tratarlo a la calabresa manera.

   Los representantes de BACHSA en la localidad están mucho más intranquilos que sus representados, no tienen tantas tablas y están menos fogueados en asuntos de esta índole. Puesto que son dos sujetos concretos y conocidos todas las miradas recaen en ellos. Amador Garcés llama insistentemente a José Ramón Arbós, pero tanto el móvil como el teléfono fijo dan la señal de comunicar. Piensa que tendrá que ir a su casa si quiere hablar con su socio. Hace una postrera tentativa y por fin consigue la comunicación.
- Te llevo llamando media mañana y no hacías más que comunicar. Estaba a punto de ir a tu casa. Tenemos que hablar sobre lo que ha sacado El Mundo.
- He tenido los teléfonos descolgados. Me han debido llamar los periodistas de media España. Y de venir a casa ni se te ocurra. En la puerta de la villa están apostados un par de cámaras y varios reporteros. Parecen empeñados en entrevistarme. Oye, ¿a ti no te ha llamado la prensa?
- No, y en la puerta de casa no veo a nadie.
- ¡Coño, qué suerte tienes! Vamos a aprovechar que no te busca nadie. Coge el coche y espérame en la parte de atrás de mi gasolinera. Yo veré de llegar hasta allí sin que me sigan esos cuervos. Luego, quizá lo mejor será que nos vayamos a Valencia. Hemos de hablar con los de BACHSA. Al fin y al cabo nosotros no somos más que unos mandados.

   El Ayuntamiento también ha recibido la visita de los reporteros. El secretario municipal se los ha quitado de en medio informándoles que ni el alcalde ni el concejal de urbanismo están en el edificio y que no les puede decir más, él solo es un funcionario. Los munícipes que están buscando los periodistas se hallan reunidos en la trastienda del bar de Guillem Armengol. El edil de urbanismo parece más tranquilo que el alcalde. Javier Blasco nunca se ha visto metido en una situación como ésta y los nervios le tienen al borde de la histeria.
- ¡Virgen bendita, menudo follón se ha montado! ¿Qué vamos a hacer? – pregunta a su concejal.
- Pues de momento, nada. Esperar a que escampe.
- Y mientras eso ocurre, si es que llega, ¿qué les digo a los periodistas? Porque no veas lo pesados que se han puesto. Han estado toda mañana intentando entrevistarme – se lamenta el alcalde.
- Mira, Javier, lo mejor es que a los periodistas no les digamos ni pío. Esos siempre van buscando tres pies al gato. Por tanto, cuanto más tiempo tengamos cerrada la boca mejor nos irá.
- Ya quisiera estar tan tranquilo como tú, pero no tengo esa suerte. Y por si faltaba algo, tengo encima a la ejecutiva regional que no deja de atosigarme. No sabes lo afortunado que eres dirigiendo un partido que no tiene que dar cuentas a nadie.
- Tranquilo, Javier, en este país nunca pasa nada y si pasa se le saluda. Es cuestión de aguantar el tirón unos cuantos días y la noticia dejará de serlo en cuanto salga otra que tenga más morbo.
 
   Su nombre tampoco aparece en los reportajes, ni siquiera se menciona a Cajaeuropa como la entidad que financia las obras, pero a Agustín Badenes no le llega la camisa al cuerpo. Posiblemente, es quien más preocupado está entre todos los actores que han tenido una intervención directa en el proceso urbanizador en Senillar. Al fin y al cabo, suya fue la paternidad de la idea, aunque eso es lo de menos, lo que más le preocupa es que ha estado jugando sucio y engañando a casi todos los que han intervenido en el proceso y el rimero de irregularidades que atesora es más alto que una catedral gótica. Por eso intenta por todos los medios que su mujer le devuelva los documentos que sustrajo de la caja fuerte que tienen en casa. Ella se niega. Sostienen una fuerte discusión. Badenes hasta está a punto de pegarle, pero en el último momento se contiene.
- Vas a ser mi ruina, pero no creas que te vas a ir de rositas. Si por una vez te comportas como una mujer inteligente sabrás que lo mejor para todos es que los papeles que me has robado no vuelvan a ver la luz. Quédatelos, si quieres, pero, por Dios te lo pido, no se los des a los periodistas. Podríamos ir todos a la cárcel.
- Todo eso tendrías que haberlo pensado antes de encelarte con esa puta de tu oficina – responde la mujer con el rencor que produce el despecho.

   A la inmensa mayoría de la gente que está en las obras se la suda lo que está apareciendo en los papeles, como suelen llamar a los periódicos. Mientras tengan tajo ni entran ni salen en el revuelo que se está armando. Los más piensan que, ya se sabe, los políticos son casi todos unos chorizos y en cuanto a los empresarios, faltaría más, van siempre a lo suyo: a ganar pasta no importa cómo. Hay alguna voz aislada que avisa que lo que está ocurriendo también puede terminar siendo un riesgo para ellos.
- Pues tendríais que estar preocupados por esas denuncias, porque si la cosa no pasa de ahí, vale, pero como se complique y se joda el invento, ya me diréis qué coño vamos a hacer – explica Dimas a su gente mientras almuerzan.
- ¿Que qué vamos a hacer? Pues a seguir currando, como siempre. ¿Es qué podemos hacer otra cosa? – contesta uno de los operarios.
- Si paran las obras se acabó el curro – vaticina el capataz jefe.
- Vamos, Dimas, no seas cenizo – le pide Sergio -. Más de medio país está poblado de grúas. Tajo no va a faltar.