martes, 8 de julio de 2014

4.23. ¿Qué es eso de Islero?

   Sergio y Lorena han vuelto de Ibiza un tanto tocados. Se han divertido mucho, eso sí, pero no han podido completar su mes de vacaciones forzadas al habérseles terminado el dinero antes de lo previsto. La coca sigue siendo cara y si te habitúas a esnifarla todos los días la cuenta sale por un riñón.
   Cuando vuelven a Senillar se encuentran con un panorama poco alentador. En el chiringuito donde trabajaba Lorena han cogido a otra camarera y de momento no tienen nada para ella, con la temporada más avanzada ya le dirán. Sergio también se encuentra con una desagradable sorpresa, Dimas se encarga de dársela:
- Estudiante, el patrón me ha dicho que te volvamos a coger porque así lo acordó con los jefes de BACHSA. Si por mí fuera te daría con la puerta en las narices. No es de recibo andar mariposeando de aquí para allá. El próximo lunes volverás al tajo, pero no de capataz. En tu antiguo puesto puse a Lozano y ha cumplido como los buenos.
- Hombre, Dimas, el tío de marketing de BACHSA me dijo que, cuando terminara de trabajar en la asociación que montaron, me volvería a la empresa del señor Francisco como si no hubiera salido de ella.
- ¿Qué quieres? Que coja a Lozano y le despida o le degrade solo por tu cara bonita. Ni hablar. Si vuelves con nosotros currarás de oficial y gracias.
- Pero…
- No hay pero que valga. Si te vale, vale, y, si no, a protestar al maestro armero, como dicen en la mili.
- ¡Vaya palo! – se duele Sergio. Cuando se acuerda de otra perentoria necesidad: no tienen un duro -. Oye, Dimas, ¿sabes si me podrían dar un adelanto? Estoy a dos velas.

   Francisco le ha dicho que nones a lo del anticipo. Que cobrará cuando los demás. El problema que se le plantea a la pareja es de órdago: no tienen, literalmente, ni para comer. A pesar de que Sergio ha estado ganando un buen dinero mes a mes, resulta que no han ahorrado nada. Sus gastos, muchos de ellos superfluos, la hipoteca del apartamento y las letras del BMW se han comido todos sus ingresos. Discuten a quien pedir prestado.
- Podrías pedir a tus amigas – sugiere Sergio.
- A mis amigas no les sobra la guita, siempre está a verlas venir. Lo que podías hacer es darles un palo a tus compañeros de tajo, esos sí que ganan una pasta gansa todos los meses.
- Eso no pienso hacerlo ni loco, me moriría de vergüenza. ¿Y si lo pedimos a la familia? Tú a tus padres, yo al abuelo.
   Los padres de Lorena no andan muy boyantes, pero les ofrecen que pueden ir a comer con ellos cuando quieran. Es el abuelo de Sergio quien se muestra más generoso, aunque no deja de sorprenderle la situación.
- ¿Cómo que no tenéis dinero ni para comer? Creía que ganabas un dineral y me contaste que los constructores te habían dado una generosa prima cuando dejaste de trabajar para ellos. ¿Qué habéis hecho con todo ese dinero?
   El joven por toda respuesta se encoge de hombros, su cara de perro apaleado es la mejor expresión de su derrota. Por eso, el señor Andrés no insiste en pedir explicaciones.
- Bueno, hijo, si no quieres contármelo allá tú, pero algo tendrás que hacer para ordenar tu tren de vida. Y no te preocupes, yo me encargo de que no os falte de nada, pero como al parecer tenéis un agujero en cada mano no os voy a dar billetes, lo que haré será ir con vosotros al supermercado y pagaré la cuenta de la compra. También me haré cargo del plazo de este mes de la hipoteca y de la letra del coche. Ah, y me podrás llamar refranero y lo que quieras, pero si no te lo digo reviento. Tendrías que escribir en un papel y tenerla bien a la vista esta máxima: el que no guarda cuando tiene, no come cuando quiere.

   El problema de la comida está resuelto, pero Lorena tiene otro, después de veintitantos días esnifando coca diariamente, siente que le falta algo para poder seguir la vida cotidiana. Sufre una suerte de síndrome de abstinencia que incrementa su mal humor y que le lleva a la búsqueda del polvo blanco. El problema es que hasta que Sergio cobre su primera paga no va a disponer de un maldito talego para pillar ni una dosis. Piensa en el mucho dinero que se ha dejado dónde el Perchas, el distribuidor más conocido del pueblo, y opta por dejarse caer por allí a ver si le fía, aunque sea una papelina. En última instancia, se dice que siempre puede abrirse de piernas, aunque el Perchas no  todos los días está por trocar farlopa por carne. En el portal del camello se tropieza con Maximino.
- ¡Vaya, hermosa!, ¿tú por aquí?, ¿vienes a ver si pillas algo? Hoy el Perchas está de mala gaita, ayer cogieron a uno de sus camellos y está que fuma en pipa. Claro que su mala hostia la pagamos los clientes, ha subido la papelina cuatro talegos de golpe. Oye, ahora que lo pienso, ¿por qué no te vienes conmigo y, en recuerdo de los viejos tiempos, nos fumamos unos buenos canutos?
   La joven recela de la invitación, conoce demasiado bien al hombre, pero también piensa que estando el Perchas de mala leche no será fácil que acceda a fiarle unas papelinas.
- ¿Crees que tengo estómago para fumarme un canuto contigo a un lado y al otro la puta de Mariasun?  
- A la Mariasun hace tiempo que le di boleta. Era una cotorra que no se callaba ni debajo del agua. Y en la cama una flojeras, en seguida se cansaba. Debe ser que estoy mal acostumbrado, he tenido tías mucho mejores – y su sonrisa lobuna parece recordar viejos episodios con Lorena entre sus brazos.
   La joven acaba por aceptar la invitación, es la mejor oferta que va a tener si quiere meterse unas rayas. Cuando la droga comienza a hacerles efecto, Maximino, que hasta entonces se ha portado, la atrae hacia sí y le da un apasionado beso que, tras unos segundos de indecisión, es contestado por la joven con el mismo ardor. El hombre, sin decir palabra, comienza a desnudarla.

   Días después, Sergio se tropieza con Maxi quien le saluda con una sonrisa burlona pintada en la cara y unas palabras que, por su aparente doble sentido, le dejan desasosegado:
- Hombre, el señor Islero, ¿qué es de tu vida, sigues de lameculos? Supongo que continuarás dorándoles la píldora a tus jefes. Y te aconsejo que no tengas a tu zorrita tan abandonada. Está acostumbrada a que la rieguen bien.
   El joven piensa que Maxi se debe referir a su antiguo amorío con Lorena. Lo que no entiende es lo de Islero  ¿qué habrá querido decir? Se molesta en buscar el vocablo en el diccionario de la RAE, la palabra no está registrada, el glosario remite a isleño como palabra que tiene la forma de escritura más cercana. Se dice que es un tonto preocupándose por las sandeces que diga un medio analfabeto como Maximino, pero algo le cosquillea por dentro. Decide preguntarle a su abuelo.
- El otro día un conocido me habló de Islero, ¿qué es eso, a qué te suena?, he buscado la palabra en el diccionario y no está registrada.
- Quizá quiso decir isleño.
- Pues no, porque la conversación no iba de islas ni de sus habitantes.
- Entonces, no sé qué puede ser… ¡Hombre! – El abuelo se echa mano a la cabeza -, ahora que recuerdo, Islero se llamaba el miura que mató a Manolete en la plaza de toros de Linares. ¿Eso te dice algo?
   Vaya si le dice, piensa el nieto: miura, toro, cuernos... Un ramalazo de vergüenza, celos y rabia transforma el rostro de Sergio, tanto que hasta el abuelo se da cuenta.

viernes, 4 de julio de 2014

4.22. No conseguirán callarnos

   La manifestación contra el PAI de la Marina no ha vuelto a suscitar el interés de los medios y Senillar deja de ser noticia. Sin embargo, los grupos ambientalistas no han tirado la toalla y uno de ellos, Ecologistas Valencianos en Lucha, más conocido por su acrónimo EVEL, ha hecho algo más que dar su apoyo moral a la protesta, ha presentado un recurso de alzada ante la Generalidad Valenciana sobre la aprobación del PAI.  Ante el recurso, y dado que el eco de la protesta parece haberse extinguido, las direcciones nacionales de los dos grandes partidos estatales, el PSOE y el PP, dejan las manos libres a sus terminales autonómicas para que decidan lo que sea más conveniente para sus intereses.
   En el PSPV dudan, no acaban de resolver si unirse a los recurrentes, oponerse a ellos u optar por una tercera vía, la de apoyarles en sus reivindicaciones, pero sin meterse en demasiados charcos. Les pesa el aviso de la directiva local de que fueron los socialistas, cuando gobernaban el municipio, quienes aprobaron el PAI de la Marina. Al final se decantan por la última opción, apoyarán las protestas, pero con la  boca pequeña.
   En cuanto al PPCV respalda decididamente a su ejecutiva local, puesto que entiende que serán muchas más las bondades y los beneficios de todo tipo que acarreará el proyecto que no salvaguardar la existencia de unos cuantos bichos más o menos en peligro de extinción. Valoran el hecho de que en el país los verdes todavía representan a un escaso número de votantes.

   Pese a todo, algunos de los promotores del PAI están intranquilos y alarmados. En una reunión de urgencia del directorio de BACHSA debaten la estrategia a seguir ante la nueva deriva que ha tomado el proyecto. Es el consejero delegado quien pone encima de la mesa el motivo por el que ha convocado al resto del núcleo duro del consejo:
- Ya sabéis que los de Territorio y Medio Ambiente están estudiando el recurso de alzada de esos tocahuevos de ecologistas. Por lo que me han contado, no tienen muy claro qué responder. Esta reunión es, fundamentalmente, para que decidamos sugerirles lo que deberían hacer con el recurso de marras.
- Yo les sugeriría que hicieran una de estas dos cosas: tirarlo a la papelera o utilizarlo para limpiarse el ojete pues – opina Arechabaleta.
- Me conformo con que lo desestimen o, si no, que lo archiven – comenta Huguet.
- Si lo desestiman o responden con el silencio administrativo, es muy probable que los demandantes presenten recurso contencioso-administrativo y entonces nos meteremos en un lío de tres pares de narices. El proyecto se habrá judicializado y si hay algo que funciona mal y tarde en este país es la justicia – objeta Cardona.
- ¿Y no es possibile convincere a los que poner recurso de ritirarlo? – la pregunta la plantea el letrado Montofarni, representante de los nuevos socios calabreses.
- ¿Y cómo se convence a una partida de chiflados que creen que es más importante la vida sexual del samaruc que la construcción de una ciudad residencial? - inquiere Bricart ante el asombro del italiano que no ha entendido el sentido del interrogante ni su carga sarcástica. Algo de lo que se da cuenta el consejero delegado que se apresura a preguntar - ¿Tú, cómo los convencerías, Enrico?
- Ci sono molte maneras per convincere – responde Montofarni y añade – Lasciatele a mio carico.
- Dice que los dejemos de su cuenta – traduce Bricart.
   Los demás miembros del directorio se miran entre sí y alzan los hombros.

   Pascual Tormo es quien da la noticia al grupito de estudiantes que encabezan las protestas contra el urbanismo desaforado en el pueblo: han agredido al presidente de los ecologistas que ha sido el firmante del recurso de alzada contra el PAI de la Marina.
- Le han pegado una paliza a Toño Alvear, le han partido las piernas y le han roto la mandíbula. Está ingresado en el hospital universitario de la Fe. El pronóstico es grave, aunque los médicos no temen por su vida.
- ¿Se sabe quiénes son los que han hecho esa salvajada? – pregunta una de los chicas que está verdaderamente consternada.
- Por ahora, no. Alvear no puede hablar dado como le han dejado el maxilar y la policía dice que está trabajando en varias líneas de investigación, pero a través de un compañero de la facultad me ha llegado una información preocupante. Los policías encargados del caso no han hecho público, ellos sabrán por qué, el hecho de que los asaltantes pintarrajearon en el pecho de Toño, con su propia sangre, la palabra bocasas, supongo que se referían a bocazas.
- ¿Bocazas? ¿Piensas lo mismo que yo? – inquiere Chelo Arbós dirigiéndose a Tormo.
- Me temo que sí. Solo hay una interpretación posible: intentan amordazar y atemorizar a los que han presentado el recurso. ¿Quiénes son? También solo puede haber una respuesta: cui prodest, ¿a quién beneficia el silencio en este caso? – pregunta retóricamente Tormo.
- ¡A los cabrones del ladrillo! – contesta uno de los estudiantes.
- Ahora lo importante es no perder la calma y seguir con la misma estrategia, pero ojito a esto: en adelante vais a tener que vigilar vuestra espalda, procurad ir siempre acompañados, alejaros de los lugares solitarios y mejor que no salgáis por la noche – aconseja Tormo.
- ¿Los compañeros de Alvear piensan hacer algo? – quiere saber Chelo.
- Aparte de presentar la correspondiente denuncia, me han confirmado que seguirán adelante y si la administración no les contesta o lo hace negativamente estudiarán la posibilidad de plantear recurso contencioso-administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de la comunidad, aunque tienen el mismo problema que todos los grupos conservacionistas: andan escasos de fondos y un contencioso puede resultar gravoso, hay que contratar abogados, procuradores, técnicos para los pertinentes informes periciales, etcétera.

   La agresión sufrida por el presidente de una de las asociaciones ecologistas más combativas de la región vuelve a despertar la atención de los medios. El incidente se convierte en noticia de primera plana en los periódicos y merece lugar destacado en los informativos de la televisión y la radio. A ello se añade otra noticia: la administración autonómica ha desestimado el recurso de alzada. La junta directiva de EVEL convoca una rueda de prensa en la que, a preguntas de los enviados de los distintos medios, explican cuál va a ser la estrategia a seguir:
- No, no sabemos quiénes han podido ser los agresores de nuestro presidente, pero sospechas tenemos.
   Una decena de manos se levantan pidiendo la palabra. El periodista a quien han pasado el micrófono formula la pregunta que está en la mente de todos:
- ¿De quién o quiénes sospecháis?
- Lo siento, pero no podemos contestar a eso. No podemos acusar sin pruebas, cuando las consigamos seréis los primeros en saberlo.
- Una vez que han desestimado el recurso de alzada, ¿vais a presentar el contencioso? – inquiere otro corresponsal.
- Estamos estudiándolo – Lo que no cuentan a los periodistas es que lo que están buscando es cómo financiar el recurso.

   Otro actor, que anteriormente ya jugó su papel en el desarrollismo de Senillar, entra en acción. Se trata del grupo Presslor Investment. El hedge fund de Singapur, tras perder la oportunidad de entrar en el accionariado de BACHSA, se planteó la posibilidad de presentar una opa hostil para comprar la empresa constructora. Desecharon la idea por su alto riesgo. Ahora han encontrado un medio más maquiavélico, y mucho más barato, para intentar adquirirla: financiando a quienes van a plantear un recurso contencioso que, de prosperar, puede dejar tocada a la compañía constructora. Un bufete madrileño se ha puesto en contacto con la directiva de EVEL y les informa que hay un filántropo, protector y amante de toda clase de espacios verdes, que está dispuesto a sufragar los gastos derivados del contencioso, solo exige quedar en el anonimato. Los ecologistas aceptan sin hacer más indagaciones y, acto seguido, convocan una nueva rueda de prensa.
- Os confirmamos que vamos a presentar el recurso contencioso-administrativo. El bufete que nos asesora ya lo está redactando. Otra primicia que podemos daros sobre el nuevo recurso: los abogados recomiendan que no tenga un solo firmante, sino que lo firmemos cuantas más personas mejor.
- ¿Qué finalidad tiene eso? – pregunta alguien.
- Una muy clara. Es un mensaje a los criminales que han querido taparnos la boca atacando a nuestro presidente. Tendrán que partirnos las piernas a todos y aun así no conseguirán callarnos.

martes, 1 de julio de 2014

4.21. Ibiza, mon amour

   Cuando Maximino le contó la cruda verdad de su relación con Lorena y la opinión que se tenía de ella en el pueblo, un torrente de sentimientos invadió a Sergio: rabia, frustración, desconcierto, vergüenza, celos. Más que por el hecho de que no era virgen cuando se le entregó, lo que más le desasosiega es que lo haya engañado. La sigue queriendo, pero la impoluta imagen que tenía de ella se ha hecho añicos. Después de mucho pensarlo ha optado por no decirle ni una palabra, más que nada porque sospecha que podría seguir mintiéndole.
 
   A Lorena no le ha gustado que a su chico se le haya terminado el chollo de liderar la banda de los “pepes”. Aparte de que ganaba un pastón, el que Sergio fuera considerado como alguien importante en el pueblo, aunque no todos opinasen positivamente, era motivo de orgullo para ella.
- ¿Y por qué te han dado la boleta?
- Porque ya no necesitan más la asociación y, por tanto, también sobramos los que estábamos allí – ha utilizado el circunloquio para no aludir a Maximino.
- ¡Qué plastas! ¿Y ahora qué vas a hacer, volver a currar con el Francisco?
- Eso será dentro de un mes. De momento, nos han ordenado que desaparezcamos durante ese tiempo del pueblo.
- ¿Irnos del pueblo, y para qué?
- Para que si vienen periodistas a entrevistarnos no nos encuentren. Podríamos hacer un viaje, me han dado un buen dinero. ¿A dónde te gustaría ir?

   En cuanto Lorena oye lo del viaje, se le olvidan todos los resquemores sobre el cese de su chico.
- ¿De verdad podemos ir dónde queramos?
- Iremos donde tú quieras, reina. Ya te he dicho que me han dado una buena prima. Podríamos hacer como una especie de viaje de luna de miel, es algo que me apetece mucho.
- ¿Sabes adónde muchas veces soñé viajar? A Ibiza. Siempre quise conocer la isla desde que, en la peluquería en la que trabajé, leía en las revistas del corazón los reportajes de las estancias de los famosos.
- Pues eso está hecho. Mañana mismo voy a comprar los billetes. Imagino que preferirás que vayamos en avión.
- Espera, has dicho antes que te han dado mucho dinero. ¿Es así? – ante el gesto afirmativo de Sergio, la joven formula una pregunta -. Antes de irnos, ¿podrías hacerme un pequeño regalo?
   El obsequio que pretende Lorena no es tan insignificante. Quiere cambiar el Ford Fiesta por un BMW, que es otro de sus sueños incumplidos. Sergio, como hace siempre, está a punto de decirle que sí, pero al pronto recuerda las risotadas de Maximino cuando contaba las guarradas que le hacía a Lorena y decide castigarla.
- ¿Tú sabes lo que cuesta ese coche? Ni hablar, con el Fiesta nos apañamos.
   La pelea está servida. Lorena no está habituada a que Sergio le niegue ninguno de sus caprichos y se coge una rabieta de época. El chico no cede, hasta que la joven le da un ultimátum:
- Pues si no hay BMW, tampoco habrá viaje. Me quedo en el pueblo. Tú puedes irte dónde quieras y si no vuelves, mejor.
   Cuando Lorena tensa la cuerda hasta el extremo de casi romperla, ocurre lo de siempre, Sergio cede. No sabe si por cobardía, por costumbre o por el miedo de perderla definitivamente, pero cede.

   Unos días después, la pareja llega a Denia, con su flamante sedán, donde cogen el transbordador que les conducirá hasta San Antonio, el puerto más próximo a la península de la mayor de las Pitiusas. Han desechado el viaje aéreo pues Lorena quiere recorrer la isla en el coche de sus sueños. Se hospedan en un hotel de cuatro estrellas de la Playa d´en Bossa. Ha sido toda una concesión de la joven. Sergio quería llevarla a un cinco estrellas, pero ella se negó, tenían que ahorrar para poder afrontar las letras del BMW que suben un pico.
   Lorena ha recortado de varias revistas del cuore varios reportajes de algunas de las playas de Ibiza que suelen frecuentar los personajes famosos. Las visitan todas: Ses Salines y Cala Jondal son las primeras y luego siguen Es Cavallet, Cala Tarida, Es Canar… En Formentera viajan a Es Racó da S´Alga, Ses Illetes y también se relajan en playas donde encuentran a bastantes nudistas como Cala Saona y Es Migjorn. Dejan de broncearse cuando descubren la movida de muchas de las discotecas isleñas y el intenso tráfico de toda clase de drogas que circulan en su entorno. Aquello para Lorena es una suerte de paraíso. Quiere probarlas todas, pues hay muchas que desconoce, y arrastra a ello a su chico.
- ¿No estaremos pasándonos, churri? – pregunta un Sergio que comienza a sentirse desbordado.
- Hay que probarlo todo ahora que somos jóvenes, mi vida. Ya tendremos tiempo de tomar solamente sopitas y buen vino, que es lo que hacen los viejos.
- Lo malo no es probar, sino el mal cuerpo que se te queda. Hay mañanas que no estoy para nada.
- Eso te pasa porque eres un antiguo. ¿A quién se le ocurre querer levantarse a la hora que tú lo haces, cómo si tuvieras que ir al tajo? ¡Qué no te enteras, Contreras! Que estamos de vacaciones y lo que has de hacer es lo que yo, dormir hasta que cae la tarde, luego darte un chapuzón en la piscina, tomar algo en la cafetería para entonar el cuerpo y a conocer otra disco para mover el esqueleto hasta que cierren y pillar todo lo que se pueda. Que esta vida son cuatro días.

   Así transcurren las jornadas, casi mejor se podría decir las noches pues están dormitando casi todo el día, hasta que una tarde, en uno de esos despertares en los que parece que han regresado de otra galaxia y con un cuerpo como si se hubiese pasado la noche cavando acequias, cuando Lorena, tras un gran esfuerzo, logra salir del cuarto de baño medianamente decorada, se sorprende al encontrarse a Sergio vestido solo con el slip.
- ¿Pero todavía estás así, tío? Anda, date prisa que si no cuando lleguemos ya habrán pillado todo lo bueno.
- Hoy no vamos a ninguna parte. Tendrás que conformarte con que nos quedemos aquí.
- ¿Y eso por qué? ¿Te encuentras mal? Ten, toma una de las pastillas de las que pillamos anoche. Esta morada es la mejor. Ya verás cómo te pone a mil.
- Si tomo una sola pastilla más puedo echar hasta la merienda de mi primera comunión. Y no vamos a salir hoy ni ningún día más porque no nos queda una lata.
- ¿Cómo que no queda pasta? ¿Y qué has hecho con toda la talegada que te soltaron los tíos del ladrillo?
- Nos la hemos fundido.
- Pero algo quedará, ¿no?
- Ni un puñetero duro.
- Entonces, ¿cómo vamos a pagar el hotel?
- La semana pasada, vista la prisa que nos dábamos – ha estado en un tris de no pluralizar el verbo, pero ha pensado que no sería justo, él también ha contribuido lo suyo - en quemar el dinero, tuve la precaución de abonar el hotel hasta el día de hoy. O sea, que mañana tenemos que volvernos. Y menos mal que saqué billete de ida y vuelta, si no tendríamos que habernos vuelto nadando – concluye dando a su frase una nota de humor negro.

   La pareja vuelve de Ibiza de muy distinta forma a la del viaje de ida. Han recorrido los cuatro puntos cardinales de la isla, se han bañado en muchas de sus playas, han comido en varios de los restoranes escondidos en sus paradisíacas calas y han bailado hasta el alba en algunas de las discotecas cuya fama trasciende los escuetos límites insulares. También han gastado el dinero a manos llenas hasta no quedarles, literalmente, ni una peseta. Tan es así que a Sergio no le salen las cuentan de cómo podrán afrontar los pagos de la hipoteca del apartamento de Los Arrayanes y las letras del BMW. Aunque para Lorena lo más importante es que la estancia en la isla ha supuesto para ella el descubrimiento de un nuevo mundo en el que la droga de diseño es el centro del universo. En el viaje de vuelta, Sergio ve a la joven tan absorta en sus pensamientos que le pica la curiosidad:
- En qué piensas que se te ve esa cara de felicidad.
- En Ibiza, mon amour. Tenemos que volver.

domingo, 29 de junio de 2014

*** Verano en el hemisferio norte

   Este blog se lee en países de ambos lados de la línea ecuatorial, pero se escribe en España, de ahí la precisión sobre el verano del que hablo.
   En algunos países europeos, la noche del 23 al 24 de junio, festividad de San Juan Bautista, es considerada como una noche mágica. Alrededor de esa jornada, en la que en el hemisferio norte ya ha llegado el verano, es cuando viajo a mi Senillar particular. Cambio el tórrido clima de la meseta castellana por el suave de la costa mediterránea. Me voy a gozar de sus limpias aguas, de su genuino codolar, de su paz y sosiego. Ni atascos en las calles ni multitudes en las playas. Un pequeño y desconocido paraíso.
   Pese a las tentaciones estivales, mantendré el ritmo bisemanal de las entregas, con una excepción: agosto, ese mes es el tradicional período en el que los españoles, los que pueden, cogen vacaciones. Lo que voy a hacer en dicho mes es seguir colgando episodios de Apartamento con vistas al mar, pero en lugar de las dos entregas semanales solo publicaré una, los viernes.  
   Anuncio asimismo que la novela está llegando a su término. Aún no he escrito los últimos episodios, cerrar una historia siempre es complicado, pero probablemente en septiembre, lo más tarde en octubre, daré a conocer el cuasi final de la historia de Sergio y Lorena y el desenlace del boom inmobiliario en Senillar.
   Felices vacaciones para los afortunados lectores que vayan a disfrutarlas y, en todo caso, les deseo a todos un grato verano. En cuanto a los del sur confío que tengan un invierno templado. 

viernes, 27 de junio de 2014

4.20. ¿Por qué tanto miedo los medios?

   Los prolegómenos de la nueva manifestación se inician en la forma que había previsto Pascual Tormo. Los promotores de la protesta hacen circular por los mentideros locales que van a volver a manifestarse y que no tienen ningún miedo a los esquiroles de la banda de los “pepes”. No será con sus groseros insultos como los van a parar repiten a quien quiera oírles. Entre la gente que, por muy diferentes motivos, arropa a los constructores nadie parece reparar que la frase encierra todo un reto: tendréis que hacer algo más que injuriarnos para reventar nuestra protesta. Solo hay una persona que ventea el peligro, Agustín Badenes que así lo confiesa a su socio José Ramón Arbós:
- No me gusta ni un pelo el cariz que está tomando lo de la próxima manifestación.
- Tranquilo, Agustín, no son más que chiquilladas. Pasará como la otra vez, saldrá a la calle un grupito de estudiantes acompañados por unos cuantos jubilados, lanzarán sus panfletos, armarán un poco de revuelo y luego se volverán por donde vinieron. Y hasta es posible que haya menos asistencia, de momento mi hija Chelo no acudirá, me lo ha prometido.
- Bueno, ojalá sea como dices. Ahora solo cabe rezar para que ese hatajo de esquiroles, que teledirigen los hombres de BACHSA, no meta la pata y se líe la parda.

   La nueva manifestación acoge a un número de personas similar a la anterior, la composición de los manifestantes también es parecida, solo hay un par de diferencias respecto a la última vez: hay un cámara en espera de acción para grabarla, un radiofonista haciendo entrevistas y un par de plumillas atentos a cualquier hecho que sea noticiable. El problema es que no pasa nada que lo sea, la otra diferencia es que la masa de los contra manifestantes es sensiblemente superior a los que trataron de reventar la anterior movida.
   El desarrollo de la protesta está discurriendo por los cauces previstos: los que abanderan la manifestación recorren el itinerario marcado por la autoridad,  enarbolando sus pancartas y coreando los eslóganes contra la urbanización de la Marina, mientras los esquiroles los abuchean y les lanzan toda clase de insultos, cuanto más vejatorios mejor. Todo parece transcurrir dentro de la nerviosa atmósfera que suele rodear a esa clase de actos, hasta que un confuso incidente, que posteriormente nadie fue capaz de averiguar quién lo inició, es el desencadenante de un rifirrafe en el que ambos grupos se lían a porrazos y aquello acaba como el rosario de la aurora. Ahora sí que los periodistas presentes tienen materia noticiable.
   Al día siguiente todos los medios regionales recogen la reyerta en sus informativos presentándola como si aquello hubiese sido un sangriento enfrentamiento, cuando no pasó de ser una pelea callejera que se saldó con un brazo roto, algunos cortes y varias contusiones de menor importancia. Quizá el hecho de que el día padezca una acusada sequía de noticias es la causa de que la información también llegue a los medios de ámbito nacional, la primera cadena de Televisión Española recoge la información en sus telediarios. Y lo que es más trascendente, el periódico El País, el primero que suelen leer los políticos, le dedica un editorial poniéndola como ejemplo de lo que el nuevo gobierno de los populares piensa hacer con la costa española: llenarla de hormigón, cargándose al mismo tiempo todos los parajes que deberían ser protegidos por el valor de su flora y fauna.

   Los que primero acusan la noticia son los especialistas de marketing que trabajan para BACHSA. El director de la empresa llama a capítulo a Eliseo Lavilla, quien hasta ahora ha teledirigido la estrategia de los contra manifestantes.
- Eliseo, ¿viste anoche el telediario de la uno?
- Sí, jefe, lo vi. Y esta mañana lo primero que hice fue llamar al secretario de AJOTSE y ordenarle que cierre la sede la asociación y que tanto él como el otro tipo que la dirigía se reintegren a sus anteriores trabajos. Y que todo lo hagan de la forma más discreta posible.
- ¡A buenas horas, mangas verdes! – exclama el jefe visiblemente contrariado -. ¿Pero no les dijiste a esos melones que nada de violencia?
- Claro que lo dije y les insistí mucho en ello. De hecho, hasta ayer no se había producido ningún altercado de esta clase. Y todavía no me explico cómo ha podido pasar éste.
- ¿Has pensado que puede ocurrir si algún medio los entrevista?
- Si he de ser sincero, no había caído en esa posibilidad. De uno de ellos, Sergio, sé que sabría capear el temporal, pero el otro es más bruto que un arado, será capaz de soltar cualquier burrada.
- Haz lo siguiente: además de cerrar la sede, págales un mes de sueldo con la condición de que se larguen del pueblo durante ese tiempo y que cuando vuelvan mantengan la boca cerrada. Y recemos para que el asunto acabe ahí.

   El asunto de la Marina no acaba donde impetraba el experto en mercadotecnia. Por el momento, y siguiendo la sugerencia de Pascual Torno que sigue manejando bajo cuerda los entresijos de la protesta, los manifestantes con algún tipo de lesión han presentado denuncia en los juzgados de primera instancia e instrucción de Gandía. Por otra parte, diversas organizaciones y grupos ecologistas se han puesto en contacto con los responsables de la manifestación mostrándoles su apoyo y solidaridad y pidiéndoles más información para estudiar de qué manera y a través de qué cauces pueden ayudarles.

   En la sede valenciana del PP la noticia no despierta ninguna inquietud. En la del PSOE se limitan a llamar al comité local y únicamente les indican que deberían aprovechar el incidente para calentar los próximos plenos municipales. El asunto podría haber acabado su recorrido ahí, hasta que en los despachos de la calle Génova, sede nacional de los populares, y de la calle Ferraz, donde radica el aparato nacional de los socialistas, alguien da la voz de alarma. Casi al mismo tiempo se descuelgan los teléfonos y desde los órganos centrales tiran de las orejas a las respectivas directivas regionales.
- Juan Ignacio, ¿qué pasa con el lío ese de Senillar? – pregunta el secretario ejecutivo de Política Autonómica del PP al vicesecretario de Política Territorial de la comunidad.
- ¿Un lío en Senillar? – se pregunta más que responde el vicesecretario, dándose tiempo para encontrar una respuesta que sea medio congruente -. Ah, sí, ahora caigo. Nada que deba preocuparnos, el típico follón pueblerino
- Una noticia que sale en El País y a la que dedica un editorial es cualquier cosa menos un follón pueblerino. Mándame por fax toda la información que tengas sobre el pueblo y sus asuntos urbanísticos y diles a los de allí que no den un solo paso ni hagan una puñetera declaración a los medios sin consultarte antes. Estaremos en contacto.
   Desde la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE quien descuelga el teléfono es el secretario de Relaciones Internacionales y Política Autonómica. El vicesecretario de Organización de la calle Blanquerías, sede de la dirección de los socialistas valencianos, es quien le atiende.
- Paco, ¿has leído El País de esta mañana? ¿Qué coño pasa en ese pueblo?
   El vicesecretario le da toda la información que tiene sobre el asunto; toda, no. Le oculta que la noche anterior tuvo una larga charla con el secretario general del partido en la localidad y al comunicarle que iban a aprovechar el incidente para denunciar al gobierno municipal del PP por su desastrosa, y quizá corrupta gestión urbanística, tuvo que escuchar como su correligionario se negaba en redondo a ello.
- ¿Cómo que te niegas? Esta es la ocasión que estábamos esperando para coger a esos advenedizos de la calle Quart por los mismísimos y retorcérselos hasta que revienten.
- Ni se os ocurra - es la tajante respuesta del secretario local.
- ¿Pero en qué clase de partido crees que militas?
- En el partido que, cuando gobernaba Senillar, fue el que autorizó el PAI de la Marina. Como comprenderás, compañero, no podemos ahora salir a los medios diciendo que está mal lo que yo, como alcalde que era, aprobé hace cuatro días. Al menos, conmigo no contéis, antes dimito. La verdad es que no sé por qué tenéis tanto miedo a los medios.

martes, 24 de junio de 2014

4.19. Lameculos y encima cornudo

  El Ayuntamiento no se ha atrevido a denegar el permiso para la celebración de la manifestación en contra de urbanizar la Marina y los promotores de la protesta, agrupados en la Asociación de Jóvenes Unidos por un Senillar Libre, se apresuran a ultimar los postreros detalles de la misma.
- Oye, Chelo, ¿al final el pichafría de Tormo va a estar en primera fila de la mani o qué?
- No. Ha dicho que ese día tiene un tribunal de tesis doctoral en el CEU de Madrid y que no le es posible excusarse. Para mí que no es más que un pretexto para no dar la cara.
- Ese boquituerto es de los que ponen una vela a Dios y otra al diablo.
- Con Tormo o sin él, lo importante es que la mani vaya adelante, lo de menos es quién esté llevando la pancarta. Y sobre eso tengo que daros una mala noticia: yo tampoco voy a estar. El carroza de mi padre me ha amenazado que si voy me va a meter en un internado.
- No se atreverá.
- Me temo que sí. Mamá asegura que esta vez está muy cabreado y que no se va a echar atrás. Lo he pensado mucho y creo que es más inteligente y, sobre todo, más práctico no llevarle la contraria en esto. Porque si me envía fuera del pueblo, aunque no sea a un internado, no podré seguir trabajando con vosotros para pararles los pies a esos chorizos del ladrillo.

   En la Asociación de Jóvenes Trabajadores de Senillar también se están preparando para la manifestación. En su caso, para reventarla o, al menos, para minimizar su importancia entre la población y, en especial, para que su eco no llegue a los medios de comunicación, que es la principal preocupación de la gente de marketing que trabaja para BACHSA, que es quien está detrás de la estrategia esquirol. Eliseo Lavilla, el experto que teledirige la operación, da las pertinentes instrucciones a los teóricos dirigentes de la banda de los “pepes”, como es conocida en el pueblo AJOTSE.
- El Ayuntamiento ha autorizado nuestra manifestación, el mismo día y a la misma hora, pero por diferente recorrido, que la programada por los estudiantes.
- ¿Entonces cómo preparamos nuestra manifestación? – quiere saber Sergio.
- No nos manifestaremos, haremos un conato, pero lo que realmente vamos a hacer es reventar la marcha de los chavales.
- ¿Qué hacemos, los molemos a palos? – pregunta Maximino.
- De ponerles la mano encima nada de nada. Lo que tenéis que hacer es tratar de resquebrajar su moral con toda suerte de abucheos, improperios y cuanto se os ocurra para que se vengan abajo.
- O sea, llamarles hijos puta, cabrones, mariconazos y todo lo que sigue – apunta Maxi.
- No, tampoco es eso, tenéis que insultarlos de modo que quede patente para la población que los que se manifiestan son una panda de hijos de papá, de señoritos, de vagos, de melindrosos, de blandengues, de meapilas. En fin, cuanto se os ocurra, pero que vaya en la dirección de mostrarles como un grupo de privilegiados que jamás han dado un palo al agua y que, encima, protestan contra aquello que da trabajo y pan a la gente que ha de sudar para poder comer. Si conseguís eso, lograremos que la mayoría de la población no secunde su protesta.
- A todo esto, ¿cuántos tíos nos vas mandar? – inquiere Sergio.
- De acuerdo con los datos de manifestantes que habéis previsto creo que con una treintena será suficiente.

   La manifestación es un fracaso para ambas asociaciones. Los de AJUSEL logran congregar un corto número de manifestantes, entre adolescentes, jóvenes y jubilados. Los de AJOTSE también fracasan porque sus intentos de minar la moral de quienes se manifiestan insultándoles con toda clase de lindezas no produce el efecto deseado. Al final, hay un pequeño incidente entre varios manifestantes y unos cuantos esquiroles que, afortunadamente, solo se traduce en un cruce de amenazas y más insultos. Lo único reseñable es el empujón que recibe uno de los adolescentes que protestan y que termina con el chaval en el suelo; al caer se hace una pequeña brecha en la cabeza, sus compañeros lo llevan al consultorio de la seguridad social donde restañan la herida calificada de leve. El facultativo elabora el preceptivo informe, una copia del cual termina en el cuartelillo de la Guardia Civil que, al no haberse presentado denuncia alguna, archiva las diligencias.

   El grupo que lidera la protesta contra la urbanización de la Marina se reúne para evaluar el resultado de la manifestación y planificar nuevas acciones.
- Lo cierto es que hemos conseguido bien poco. La asistencia fue muy pequeña y no parece que hayamos logrado gran cosa – se lamenta uno de los chavales.
- Y encima los de la banda de esquiroles de los “pepes” tocándonos los cojones – se queja otro.
- Y por si faltaba algo no hemos sido noticia en ningún periódico, radio o tele. Nada, como si no hubiese ocurrido nada.
- Precisamente por ahí es por donde hemos de atacar, por los esquiroles y los medios.
   Chelo Arbós les cuenta la idea que le ha soplado Pascual Tormo. Lo importante no es manifestarse sino que la prensa lo recoja y para conseguirlo es imprescindible que haya cuantos más incidentes mejor. Lo que deberían hacer es airear por todas las esquinas que volverán a manifestarse y que no le tienen miedo a nadie y menos a los esquiroles que los pusieron a caldo que, encima, son casi todos forasteros. Lo que deben conseguir es que los contra manifestantes se calienten y cuando los insulten enfrentarse con ellos. Es posible que alguien termine con un ojo a la funerala, con algún chichón o, en el peor de los casos, con un hueso roto, pero habrá que dar por bien empleados esos pequeños percances porque seguro que su protesta será recogida por los medios. Y cuanto más follón se monte más repercusión mediática van a tener. Tormo, que tiene algunos contactos con medios de comunicación de la capital, se ha comprometido a que el día de la nueva protesta haya presentes algunos representantes de la prensa, radios y televisiones regionales.

   La dirección de AJOTSE se reúne asimismo para valorar sus esfuerzos para reventar la protesta. También ellos están descontentos con el resultado.
- La verdad, Lavilla, es que no hemos conseguido nada, pese a todo cuanto les dijimos, los chavales no alteraron ni el paso ni el talante. Para mí que lo tenían bien estudiado – comenta Sergio.
- Ya lo dije yo – recuerda Maximino – que solo con insultos y bobadas de esas no íbamos a lograr nada. Otro gallo nos hubiese cantado si les hubiéramos soltado una mano de hostias. Unos cuantos guantazos bien repartidos son mano de santo para acojonar a esos chiquilicuatros.
   Lavilla duda sobre qué hacer si los estudiantes vuelven a manifestarse como se rumorea por los mentideros locales. Conocedor de quién es la cabeza pensante de la asociación le pregunta:
- Sergio, ¿y tú qué opinas, también crees que a palos se yugulará la protesta?
- No creo que liándonos a palos consigamos algo. Tú insistes siempre en que lo más importante no es que se manifiesten sino que la protesta no la recojan los medios. Si llegamos a la pelea barriobajera hay muchas probabilidades de que sí lleguen los hechos a la prensa. Yo pienso como tú, Eliseo, mejor será seguir actuando con mano de hierro, pero en guante de terciopelo, como solía repetir uno de mis profes del colegio.
   Lavilla está de acuerdo con la postura de Sergio que, en definitiva, también es la suya y les ordena que sigan atosigando a los manifestantes, pero sin llegar a las manos. Esta vez les enviará más peones para ver si el número les impone. En cuanto el experto se marcha, Maximino revienta:
- Colega, eres el tío más pelota que me he echado a la cara. Por eso llevas el carrerón que llevas, porque siempre dices a los jefes lo que quieren oír. Supongo que también por eso tienes contenta a la golfa de tu churri.
 - Lorena no es ninguna golfa – salta Sergio como un resorte -. Para que te enteres, yo fui el primer hombre que conoció.
   La carcajada que suelta Maximino retumba en el despacho.
- ¿Qué tú fuiste el primero? Amos, anda, pues menudo pardillo eres. Por si no lo sabes, yo fui quien la desvirgó, y bien puta que salió que estaba todo el día detrás de mí como una gata en celo. Y después de mí, conozco al menos a diez tíos que también se la han tirado. ¿No te han contado que tu zorrilla era uno de los chochitos más buscados del pueblo? Pues para que te enteres de una jodida vez, llevas unos cuernos más grandes que el marrajo que empitonó al Paquirri. ¡Joder, con el pichafloja, lameculos y encima cornudo!

viernes, 20 de junio de 2014

4.18. Lo que faltaba, los calabreses

   Llegan dos representantes de la Società di Gestione Grazzi para establecer los primeros contactos con los directivos de BACHSA. Lo primero que plantean es que un delegado de la sociedad italiana entre a formar parte del consejo de administración de la empresa constructora. Tras un medido tira y afloja, más para salvaguardar las apariencias que otra cosa, el directorio aprueba la petición.
   En la primera reunión del consejo de administración de BACHSA se aprueba el nombramiento del representante de la sociedad calabresa, se trata del avvocato Enrico Montofarni. A continuación, el consejero delegado da la palabra a Juan Antonio Cardona quien, como responsable de las finanzas de la compañía, expone el actual estado financiero de la empresa. Comienza con la noticia que más temen los empresarios: habrá que rascarse el bolsillo:
- Lamento informar a los señores consejeros que, pese a la reciente ampliación de capital, seguimos padeciendo una creciente falta de liquidez debida fundamentalmente a las crecientes exigencias de Cajaeuropa respecto a refinanciar la masiva compra de nuevos solares.
- Eso no dice nada a favor de cómo se lleva la planificación financiera. Hicimos una ampliación hace cuatro días y ¿ya estamos ante otro cuello de botella? Pido una explicación y que sea convincente – exige un consejero representante de un fondo de inversión.
- La explicación, caballeros, es simple. Nos hemos visto obligados a comprar la mayor parte de los solares del PAI de la Marina antes de que lo hiciese la competencia. Esos terrenos se han encarecido notablemente porque los propietarios son conscientes de lo que valen y porque, como acabo de decir, hay otras empresas muy interesadas en el desarrollo del PAI. Resultado: pese a la nueva capitalización que ha supuesto la ampliación nos encontramos con un preocupante déficit de caja. Y no veo más que tres soluciones: inyectar nuevo capital, vender parte de los terrenos adquiridos o aceptar las, en mi opinión, inaceptables condiciones de la caja.
- Lo de inyectar nuevo capital me huele a otra ampliación. Si lo hiciéramos, ¿qué clase de mensaje estaríamos mandando a los hipotéticos inversores? Pues que BACHSA no es una empresa solvente. Me parece muy poco serio y alguien debería pagar por ello – acusa otro de los miembros del consejo.
- Si me permiten los señores consejeros, explico lo que ha ocurrido - vuelve a intervenir Cardona -. Cuando planeamos la ampliación todavía no habían llegado las nuevas exigencias de la caja respecto a la refinanciación. Si lo hubiesen hecho antes, la salida al parqué hubiese sido con un mayor volumen de acciones. En todo caso – Juan Antonio saca de su lujoso attaché un documento -, aquí está el escrito de mi dimisión como responsable de la gestión financiera y, si el consejo también lo creyera pertinente, mi renuncia como miembro del comité directivo.

   La renuncia de Cardona a sus cargos directivos produce una pequeña conmoción en el consejo traducida en el barullo que sigue a su dimisión. Nadie parece tener muy claro la postura a adoptar, hasta que interviene el consejero delegado, a quien Cardona explicó detalladamente la situación financiera de la empresa hace ya varios días:
- Señores, lo que acaba de explicar Juan Antonio Cardona es la situación real ante la que nos encontramos y de la que él no es el único culpable. Les recuerdo que la ampliación se aprobó por unanimidad, así como antes habíamos aprobado la adquisición de algo más de un millón de metros cuadrados en el sector de la Marina de Senillar. Sobre ambas resoluciones, Cardona es tan culpable como el resto de los que componemos este consejo. Dicho esto, he de añadir que si los terrenos se han encarecido por encima de nuestras proyecciones o si Cajaeuropa ha incrementado exageradamente la comisión que nos quiere cobrar por sus anticipos crediticios no es culpa de nadie de los que se sientan en esta mesa, Cardona incluido. Por consiguiente, no es de recibo la petición de cortar cabezas, sino el momento de aportar soluciones y nuestro hombre de las finanzas ya nos ha adelantado cuales son las tres opciones que tenemos. Eso es lo que hay que debatir, elegir la mejor o, si lo prefieren, la menos mala para nuestros intereses – concluye Oriol Bricart.
   Después de la parrafada del consejero delegado, Rodrigo Huguet, uno de los máximos responsables de la masiva compra de terrenos, toma la palabra, así lo ha convenido previamente con Bricart:
- Caballeros, me reafirmo en lo que siempre mantuve en anterior reuniones del consejo. Comprar suelo en las costas mediterráneas es un valor tan seguro como tener una cuenta en el Banco de España. ¿Dónde van a seguir pasando sus vacaciones la gente de la Europa central, de las islas británicas, de los países escandinavos, de la gélidas estepas rusas? Pues en nuestro litoral. ¿Dónde van a pasar los fríos inviernos europeos los cada vez más numerosos jubilados del norte de los Pirineos? Pues en nuestras costas. Tener solares en el litoral del Mare Nostrum y edificar ciudades residenciales en los mismos es una apuesta tan segura como apostar a que nuestro común amigo Arechabaleta, y permítanme la humorada, es capaz de ganar a cualquiera de nosotros en una partida de mus.

   La última frase de Huguet consigue arrancar una pálida sonrisa a alguno de los consejeros. Serenados los ánimos del consejo y, tras la no admisión por el mismo de la renuncia de Cardona, el debate se centra en el problema expuesto por el hombre de las finanzas y las posibles soluciones al mismo. La mayoría opina que si el desarrollo urbanístico continúa con su imparable evolución los terrenos adquiridos se pondrán a precio de oro. Y si no encontrasen una buena solución al inmediato déficit de tesorería, siempre tendrán suelo que poco a poco podrían ir vendiendo, posiblemente con elevadas plusvalías. El consejo parece ir decantándose por esa solución, bien que provisional y mientras duren los problemas de cash, hasta que de forma inopinada pide la palabra el signore Enrico Montofarni, flamante representante de los nuevos socios italianos, quien se expresa en un español trufado de párrafos itálicos:
- Señores, después de escuchar con il massimo rispetto las diversas intervenciones de los consiglieri, tengo una offerta que podría solucionar inmediatamente los actuales problemi de tesorería que afectan a nuestra empresa – el letrado Montofarni ha conseguido hacerse con la presta atención del resto de consejeros. Prosigue -. Estoy absolutamente accetto que la solucion de acceder a las attestazioni de la caja y la de vender terrenos son male, la única buena es inyectar más capitale a BACHSA. Mio rappresentato son disposti a aportar más soldi siempre que se amplíen sus diritti políticos en la empresa.

   Las palabras del abogado calabrés, pues de esa región italiana es natural il avvocato Montofarni, producen reacciones de todo tipo: desde caras de sorpresa hasta gestos de asentimiento o de rechazo. Los únicos que se mantienen imperturbables son los cuatro miembros del directorio pues ya  conocían previamente la oferta italiana, que fue patrocinada por Oriol Bricart y que, en principio, contó con el frontal rechazo de Juan Antonio Cardona, a quien los transalpinos le parecen unos socios potencialmente peligrosos. No ha conseguido que sus contactos internacionales le confirmen la pertenencia de la sociedad Grazzi a la Ndrangheta, la poderosa y temible organización mafiosa calabresa, pero la mayoría de los indicios apuntan a esa posibilidad. En esta ocasión, Cardona, que no ha hecho partícipe de sus sospechas a ningún otro consejero, no se atreve a votar en contra de la propuesta que es aprobada por el consejo tras escuchar el caluroso respaldo de la misma hecho por el consejero delegado. El núcleo duro de BACHSA cuenta desde ahora con un socio inesperado. Y como musita Cardona:
- Lo que faltaba, los calabreses – y añade siempre en susurro -. Que no nos pase nada.