martes, 17 de junio de 2014

4.17. Papá, eres un fósil

   La intuición de Pascual Tormo, al visitar la muestra de “El dorado futuro de Senillar” y contemplar la maqueta de la proyectada urbanización de la Marina, de que los planes de los constructores podrían torcerse comienza a materializarse. Pronto arrecian las protestas de quienes están en contra del proyecto, aunque por el momento siguen siendo una minoría formada principalmente por gente joven, la mayoría de ellos estudiantes, y por jubilados. El resto de los vecinos, sobre todo los que están en edad de trabajar, cambian gustosos los marjales del humedal por un puesto de trabajo y los mayores ingresos que reportan las incesantes construcciones. Por ahora, los jóvenes críticos se conforman con incrementar el pegado de pasquines y el buzoneo de folletos en los que exponen lo que ellos consideran el expolio de una zona muy ligada al pasado del pueblo y el único humedal vivo que existe en la comarca.

   A Maximino, el pseudo presidente de AJOTSE, se le ha ocurrido una idea que expone a Sergio, su compañero en la artificial asociación sin asociados.
- ¿Has visto los carteles que han puesto por el pueblo en contra de lo de la Marina?
- Es imposible no verlos, hay uno en cada esquina.
- Como aquí en el despacho no hacemos nada más que tocarnos los huevos, se me ha ocurrido que podíamos dedicar parte de la jornada a pasearnos por el pueblo y cartel que veamos, cartel que arranquemos. Haremos algo de provecho, nos ganaremos el sueldo y le daremos un alegrón al estirado del Lavilla, además así le demostraremos que también somos capaces de pensar.
- Sí, no es mala idea, pero recuerda que Lavilla ha insistido en que seamos discretos y no nos signifiquemos demasiado, mientras no sea absolutamente necesario, y que nos vean arrancando pasquines no es un modelo de discreción precisamente. Si te parece, antes de ponernos a ello vamos a llamarle y contárselo para que nos dé su visto bueno.
- ¡Joder, macho!, eres de los que no vas ni a mear sin permiso de los jefes. Ahora entiendo porque has subido tan deprisa en la empresa del Francisco, por lameculos.
   Sergio da por no oída la ofensiva expresión de Maxi y lo que sí hace es llamar a Eliseo Lavilla. La respuesta del experto es salomónica. Les dice que los carteles ni tocarlos, lo que tienen que hacer es confeccionar un listado de los sitios donde suelen colocarlos y cuando lo tengan les enviará un par de peones jóvenes, que no sean del pueblo, para que sean ellos quienes se encarguen de arrancarlos. La contramedida resulta ser absolutamente ineficaz, en cuanto ha desaparecido un pasquín al día siguiente han colocado otro. Terminan por olvidarse del asunto, es una batalla que han perdido, no deja de ser más que una pequeña pelea, pero es la primera que pierden los magnates del ladrillo. ¿Una premonición?

   El grupo que capitanea Chelo Arbós, a quien su padre amenaza la mitad de los días con encerrarla en un internado religioso para que no siga con su cruzada ecologista, está organizando una manifestación en contra de la urbanización de la Marina. Piden ayuda a Pascual Tormo para que les aconseje como hacerla. Cuando le cuentan sus planes, el profesor les echa un jarro de agua fría:
- Creo que el planteamiento de manifestación que estáis haciendo es erróneo. Por dos razones básicas. Una es que no debéis manifestaros por las bravas, hay que hacerlo por las vías legales. Otra es que nada de llevarlo todo en secreto, lo tenéis que plantear con luz y taquígrafos. Esta es una guerra en la que la única posibilidad que tenéis de vencer es si os ganáis a la opinión pública. Es en esa cancha donde se va a dirimir la contienda. Os enfrentáis a un enemigo muy poderoso, con enormes recursos y sin ninguna clase de ética, si tienen que jugar sucio lo harán sin pestañear. Echando mano del manoseado tópico, vosotros sois el David de esta historia, por tanto estáis obligados, dicho en frase bíblica, a ser astutos como serpientes y sencillos como palomas.
- Hacerlo por la vía legal, ¿qué supone? – pegunta uno de los muchachos del grupo.
- Que debéis solicitar al Ayuntamiento el preceptivo permiso para manifestaros.
- En cuanto sepan para qué es la mani no nos lo darán – apunta Chelo.
- Si la solicitud está ajustada a derecho no creo que os nieguen el permiso. Os daré unas notas con los trámites que debéis realizar. Y aún en el supuesto de que os prohibieran manifestaros, habríais ganado la batalla de la opinión pública. Y, como dije, es en esa cancha donde se va a ganar o perder este enfrentamiento. Además, en el supuesto de la negativa siempre tendréis la baza de acudir a los tribunales.
- También queremos pedirte otra cosa, que seas tú, junto a nosotros, quien encabece la mani.
   Pascual tuerce el gesto, la petición no parece que le haya hecho ninguna gracia.

   A la autoridad municipal la solicitud de la manifestación no le ha sorprendido, hace días que el runrún de la misma circula por los mentideros locales. Los dos cabezas de fila de los partidos que sustentan al equipo de gobierno del Ayuntamiento se reúnen para tomar una resolución al respecto.
- Yo no sé lo que opinas tú, pero te adelanto que estoy en contra de todo cuanto se oponga a urbanizar y construir, sea en la Marina o en la plaza del pueblo – afirma tajante Guillem Armengol, el líder de los nacionalistas.
- Estoy contigo al cien por cien, el problema es que, según me cuenta el secretario, la petición se ajusta a la ley y podemos meternos en un berenjenal si les negamos el permiso – replica Javier Blasco, alcalde y presidente del PP.
- No creo que vayan a meternos en el trullo por negarnos – puntualiza el concejal de urbanismo.
- No, pero si no damos el permiso y recurren al juzgado dice el secretario que tenemos las de perder y, claro, la concesión o no de la autorización la he de firmar yo. O sea que el marrón también me lo comeré yo solito. ¿Sabes qué? Voy a llamar a Arbós y que me aconseje – resuelve el alcalde.
- Te dirá lo mismo que te he dicho yo.
- Es que también le pediré que consulte con sus jefes de BACHSA, esa gente tiene un montón de abogados a su servicio y serán quienes mejor nos pueden asesorar.

   La llamada de Javier Blasco a José Ramón Arbós no puede llegar en peor momento, está en plena bronca con su hija mayor. Arbós le dice a su conmilitón que lo consultará y ya le responderá. En cuanto cuelga el teléfono sigue con su reprimenda:
- ¿No comprendes que eres la persona menos idónea para significarte? ¿Acaso no sabes que, junto a mi amigo Amador, soy el representante local de BACHSA que, precisamente, es la empresa que va a construir esa maravilla de ciudad residencial en que se convertirá la Marina? ¿Es que quieres matarme a disgustos?
   Chelo se muerde la lengua para no replicar a su padre, sabe que da lo mismo lo que le diga, su progenitor seguirá dándole la matraca, como así sucede.
- Al final vas a forzarme a que te meta en un internado.
- No pienso irme ni aunque me envíes una pareja de la Guardia Civil.
- Chelo, no me calientes los cascos que no sabes de lo que tu padre es capaz. Y, por supuesto, te prohíbo terminantemente que asistas a la manifestación. Si es necesario, te encerraré en tu habitación, pero ningún Arbós irá con esa panda de inútiles y vagos que se van a manifestar. Es mi última palabra. Y no me rechistes.
- Papá, eres un fósil.

viernes, 13 de junio de 2014

4.16. ¿Les saldrá el tiro por la culata?

   Como han planeado los expertos de marketing que trabajan para BACHSA, se ha montado en el pueblo una exposición con el pomposo nombre de “El dorado futuro de Senillar”. Su objetivo es que vecinos y forasteros constaten el espléndido porvenir que le aguarda a la localidad gracias al denodado esfuerzo conjunto de autoridades y empresarios, y a las ingentes inversiones que las empresas constructoras han realizado para convertir el municipio en un referente turístico de primera categoría; en definitiva se trata de vender las excelencias del urbanismo. Su objetivo oculto es que la ciudadanía vaya visualizando cómo será la nueva urbanización de la Marina, edificada, en buena parte, sobre el humedal de los marjales.

   Las paredes del local, que acoge la muestra, están ornadas con fotografías que son un testimonio gráfico de cómo se ha transformado el paisaje del municipio. En cada panel hay dos grandes fotos panorámicas circulares que se contraponen: una recoge cómo estaba el territorio antes de mil novecientos noventa y tres, la otra como está actualmente. O sea, como estaban los campos antes de urbanizarlos y como después. El fotógrafo ha hecho un trabajo de auténtico encaje de bolillos. En las imágenes del antes ha procurado que el objetivo no recoja más que fincas abandonadas, casetas en ruinas, norias oxidadas, regueros desportillados, caminos llenos de abrojos, declinantes huertos de naranjos amarillentos; es una visión de un campo en plena decadencia y del que poco o nada se puede obtener. En las fotografías del después se recogen los mejores perfiles de los nuevos bloques de apartamentos, de las flamantes urbanizaciones, de las hileras de los chalés adosados, hasta de los solares en los que todavía no se ha construido, pero en los que si hay trazadas amplias avenidas, calles perfectamente delineadas con sus farolas, sus señales de tráfico, sus amplias aceras, sus acotaciones para aparcar los vehículos… Es una espléndida muestra  de lo que el urbanismo puede conseguir: transformar unos campos medio abandonados y sin apenas valor en zonas urbanas llenas de vida y riqueza.

   En la sala central es donde está la joya más valiosa de la exposición: una gigantesca y detallada maqueta de la proyectada urbanización de la Marina de Senillar. Las cuatro azafatas, que en turnos partidos, enseñan y explican los pormenores de la muestra dedican más tiempo al prototipo que al resto de cuanto contiene el local.
- Esta será una obra única en España y, posiblemente, en toda Europa. Se construirá en parte del humedal un puerto deportivo interior y a su alrededor se edificará una ciudad residencial de ensueño. Lo más parecido a este proyecto es la Marina de Ampuriabrava, ¿la conocen? Es la de la foto que tenemos enfrente, pero con una gran diferencia: esa marina se construyó en los años setenta y, claro, se ha quedado anticuada, en cambio ésta tendrá todos los adelantos de nuestro tiempo. Será lo más de lo más.
- ¿Lo que está pintado de azul es el agua? – pregunta el curioso.
- Naturalmente, mire, esto será el puerto en el que confluyen todos esos canales por los que podrán navegar los yates y las motoras.
- Y estos barquitos, ¿por qué están ahí, al lado de las casas? – quiere saber una señora que se ha puesto las gafas para no perderse detalle.
- Es que las viviendas, unifamiliares por supuesto, que se edificarán junto a los canales tendrá cada un atracadero para que los dueños puedan amarrar sus motoras o sus veleros. De tal forma que desde la terraza de su casa podrán acceder a las embarcaciones sin necesidad de desplazarse.
- Unos chalés así, con atraques propios, tendrán que costar un ojo de la cara -  comenta la señora de las gafas.
- Sobre precios no le puedo informar porque no sabemos nada, pero seguro que costarán millones.
- Entonces, será una urbanización para millonarios.
- Millonarios, no sé – puntualiza la azafata soltando a continuación el argumentario que le han enseñado -, pero personas con el riñón bien forrado, eso seguro. Y ahí radica una de las mejores virtudes que esta urbanización supondrá para Senillar. Si el pueblo se llena de millonarios y personajes famosos el dinero entrará a raudales en todos los bolsillos. Porque ya se sabe, cien pobres no hacen a un rico, pero un rico puede sacar de la miseria a cien pobres. La urbanización de la Marina asegurará el bienestar de las veinte próximas generaciones de Senillar. No habrá otro pueblo en toda la región, que digo en la región, en toda España en donde correrá el dinero con más facilidad.

   Uno de los visitantes de la muestra es Pascual Tormo que, cortésmente, rechaza las explicaciones de la azafata de turno y se detiene durante largo tiempo en la maqueta de la Marina. Contempla lo que será el puerto y sus múltiples canales y dársenas y, a su vera, las espaciosas viviendas con sus barquitos amarrados en los norays, en segunda línea las filas de chalés adosados y más allá bloques de apartamentos de no demasiada altura. Todo ello salpicado de hoteles, centros comerciales, zonas recreativas…, una maqueta espléndidamente concebida y ejecutada. Junto a él un viejo matrimonio del pueblo también contempla con mirada curiosa el modelo. Al ver a Tormo le saludan:
- ¿Qué tal, Pascual, cómo te va?
- Muy bien, tío Blay y señora. Aquí me tienen, mirando el dorado futuro del pueblo – responde Tormo con evidente sorna.
- Oye, Pascual, y si eso es la Marina, ¿dónde están los marjales?
- Cuando todo eso sea realidad, los marjales habrán desaparecido, será encima de ellos donde van a construir todo lo que hay ahí.
- Pues no será en mi marjal, tengo uno en la Sort de Monet y no pienso venderlo ni por todo el oro del mundo – sentencia concluyente el tío Blay.
- Si este PAI va adelante no podrá retenerlo, le pasará como con la finca del Bordar, lo meterán en el saco de los terrenos a urbanizar, se lo pagarán, posiblemente a buen precio, pero se quedará sin marjal como se quedó sin abuela.
- ¡Pero esto es un sin Dios! – exclama la mujer del tío Blay.
- Ves, Dolores, como tenías que haberme dejado coger la escopeta. Si les hubiera soltado una perdigonada cuando vinieron a por el campo del Bordar, ahora no se atreverían a venir por el marjal. Si ya lo decía mi pobre padre, que en gloría esté, las mujeres no deberíais meteros nunca en los asuntos de los que nos vestimos por los pies. ¡Me cagüen diez!


   Los Blay no son los únicos vecinos que refunfuñan ante la maqueta de la Marina. Otros hacen algo más que refunfuñar, sus comentarios son críticos y acerbos, cuando no completamente contrarios al proyecto que muestra el prototipo. Comentarios, eso sí, dichos a media voz y que no van acompañados de grandes aspavientos. Pese a los tonos comedidos de la gente da la impresión de que son muchos a los que parece no gustarles lo que están viendo. Tormo piensa en lo tortuosa e imprevisible que es la evolución de los sentimientos colectivos. Todo el pueblo sabía, o debía de saber, que estaba aprobado el PAI de la Marina y por tanto la urbanización de buena parte del humedal, pero hasta que no han visto la maqueta, hasta que no han visualizado en qué se van a convertir los viejos marjales no se han dado cuenta de que van a perder un pedazo de la historia viva del pueblo. Quizá las empresas y sus gabinetes de  sondeos de la opinión pública no han valorado debidamente la singular sensibilidad de, al menos, una parte de la población hacia su patrimonio medioambiental. En ese momento es cuando Tormo tiene la intuición de que los proyectos de los constructores quizá pueden torcerse. ¿Les saldrá el tiro por la culata?, se pregunta.

martes, 10 de junio de 2014

4.15. La banda de los “pepes”

   Lorena y Sergio han terminado de poner el apartamento tal y como lo quería la joven, con ese motivo la pareja da una fiesta para celebrar con sus amigos la inauguración de su nuevo hogar. La celebración se convierte en una juerga por todo lo alto en la que no falta de nada: comida, bebida, música, maría y la gran reina del festejo, la coca. Hasta el momento, Sergio, que ya le da al canuto, se ha resistido al polvo blanco, pero en esta ocasión no puede. Es el anfitrión y no ha de quedar mal ante sus invitados que, como casi siempre, son los amigos de toda la vida de Lorena.
- Otra rayita, tronco, que este perico está de puta madre.
   Al principio, Sergio solo ha ido esnifando farlopa en las fiestas y saraos que monta la gente de la pandilla. Como casi todos ellos trabajan en la construcción, y ganan sus buenos dineros, la periodicidad de las juergas que organizan es cada vez más frecuente, con lo que la adicción a la coca se incrementa notablemente. La inmediata consecuencia de ello, de momento, es doble: buena parte de los ingresos de la pareja se van en la compra del polvo blanco; el otro efecto es que, tras una noche de alcohol y droga, Sergio suele levantarse con una resaca monumental y un mal cuerpo que si siguiera trabajando en la obra le impediría acudir en debidas condiciones a su curro de capataz. Afortunadamente ahora, dado su cambio de trabajo, no ha de acudir a ningún tajo.

   Desde hace unas semanas Sergio se dedica a su nueva ocupación: secretario general de la Asociación de Jóvenes Trabajadores de Senillar o AJOTSE. Un trabajo que, por el momento, no puede ser más cómodo y facilón y en el que no tiene que dar cuentas a nadie ni impartir órdenes a una cuadrilla de operarios puesto que su único compañero de brega es Maximino, quien también aparece en alguna que otra ocasión con evidentes muestras de haber abusado del alcohol y de alguna clase de droga.
   Tanto Sergio como el teórico presidente de la asociación se pasan todo el día haraganeando por la sede de la agrupación, que está en la bajera de una vieja casa del pueblo, y visitando los bares de los alrededores. Lo único que ha hecho Sergio, con la ayuda de Maximino, ha sido confeccionar una lista de jóvenes locales que están o podrían estar en las huestes de los que protestan contra la urbanización de la Marina. También han elaborado otra relación con los nombres de gente joven, indígenas y forasteros, que trabajan en la localidad siguiendo las indicaciones de Eliseo Lavilla, el experto en marketing que es quien teledirige la operación.

   La relación entre los dos jóvenes ha sido tirante al principio, más por parte de Sergio que de Maxi, a quien parece que casi todo le da igual. Las largas horas sin nada que hacer han sido una especie de lubricante que ha conseguido engrasar el trato entre ambos hombres. Acaban siendo clientes habituales de los bares y cafeterías aledañas donde matan el tiempo tomando cerveza y chupitos desde buenas horas de la mañana. También han ido entablando conversaciones cada vez con más frecuencia. Hablan de todo y de nada, pero ninguno de ambos se ha referido jamás a Lorena, parece que es un tema que ambos excluyen escrupulosamente, lo cual ha sido de gran ayuda para que Sergio vaya perdiendo la inicial animadversión que sentía por el antiguo exnovio de su pareja. Curiosamente, cuando le pareció oportuno que había llegado la hora de contarle a Lorena quién era su nuevo compañero de trabajo, ella no hizo el menor comentario, se limitó a encogerse de hombros. La noticia llegaba tarde, la joven ya lo sabía. Alguna de sus amigas se había apresurado a contárselo hacía tiempo.
- Loren, hay que ver la de vueltas que da la vida, quien iba a decir que Sergio y Maxi iban a ser compañeros de curro – le comentó un día Verónica.
   Lorena, que en ese momento no sabía nada, preguntó con un punto de inquietud en su voz:
- ¿Cómo que trabajan juntos, desde cuándo?
- Ah, ¿no lo sabías? Son los jefes de la banda de los “pepes” y curran en la oficina que han montado los mandamases de la obras.
- ¿Qué es eso de la banda de los “pepes”? – inquiere una Lorena cada vez más desconcertada. Es perfectamente conocedora de que su chico trabaja en AJOTSE, pero desconocía el nombrecito que le ha endosado el vecindario.
- Sí, mujer, están de jefes en esa cosa llamada la AJOTSE, y debido a su similitud con José la gente lo ha bautizado como la banda de los “pepes”. Lo que supongo que también sabrás es que los chismosos comentan que es como una especie de sindicato o algo parecido pagado por los constructores para enfrentarse a los muchachos esos de los Jóvenes Unidos por un Senillar Libre, y que son los que han llenado el pueblo de carteles y folletos protestando contra la urbanización de la Marina.

   Días después es Anabelén quien le va con el mismo cuento. Como Lorena ya está al corriente en esta ocasión puede dar la impresión de que lo sabe todo sobre el asunto.
- Oye, ¿y a Sergio le sale cuenta haber dejado el curro con el Francisco y haberse ido a esa – no sabe cómo calificar a la asociación – cosa?
- Ya lo creo que le sale. Fue el mismo Francisco quien le aconsejó que lo cogiera porque no es más que un curro provisional, cuando termine con ello volverá al tajo de las instalaciones. Y en cuanto al money solo te diré que gana algo así como el doble de lo que ganaba como capataz.
   Casi por las mismas fechas, Maribel también saca a colación el tema, pero lo hace con bastante peor idea.
- No te puedes imaginar, Lorena, lo mal pensada que es la gente. Las chafarderas del pueblo van contando por ahí que a tu chico le pagan los del ladrillo para que, si en algún momento, hay una huelga se ponga al frente de los esquiroles.
- Hay mucha gente atravesada, Maribel, que solo habla por hablar. De envidiosos y con mala leche está el pueblo lleno.
- Que verdad has dicho. Porque hay que tener malas entrañas para, además, contar que el Maxi está puesto ahí por si hay que partirle a alguien la cara y para que haga de guardaespaldas de Sergio que, según dicen, es quien da las órdenes. Qué curioso, verdad, que dos de tus chicos, tan diferentes ellos, hayan terminado currando juntos. ¿Qué tal lo llevan?
- Solo es un curro. Cuando acaba la jornada cada uno a su casa y hasta mañana Pastrana – es la anodina respuesta de Lorena dado fin a la charla.

   En la sede de AJOTSE reciben la visita de Eliseo Lavilla, que para Maxi y Sergio es el único jefe a quien tratan con alguna frecuencia y el que les da las órdenes. Hoy tiene algo que informarles:
- La próxima semana vais a comenzar a ganaros el sueldo. Vamos a inaugurar la exposición en la que se va a reunir toda la información sobre las nuevas urbanizaciones proyectadas en el pueblo, en especial la de la Marina.
- ¿Qué tenemos que hacer? – pregunta Sergio.
- En principio, vuestra tarea será muy discreta. Solo tendréis que estar atentos por si los chavales de la protesta se manifiestan o intentan boicotear la muestra. Si eso ocurriera entonces tendríais que hacerles frente y yugular de raíz cualquier signo de  crítica.
- Como sean muchos los que protestan no sé si voy a poder con todos, porque aquí al colega lo de darle a la lengua no se le da mal, pero en cuanto a lo de liarse a mamporros me parece que no le va mucho – comenta Maximino.
- Tranquilo, Maxi, si hay que pasar a la acción no estaréis solos – Lavilla ignora el menosprecio hacia Sergio mostrado por el postizo presidente -. Para eso está la relación que habéis elaborado, os enviaremos gente de esa lista y seréis tantos o más que los protestones. Aunque, ya os digo, por el momento solo debéis estar atentos al parche.
- Se hará lo que se pueda, jefe – afirma Maximino.

viernes, 6 de junio de 2014

4.14. Cartas marcadas

   La resolución del consejo de administración de BACHSA de no vender el enorme stock de suelo que atesora la compañía genera como efecto inevitable la necesidad de inyectar capital a la empresa para hacer frente a las nuevas inversiones que ha de afrontar si quiere proseguir construyendo al mismo ritmo que hasta el presente y, lo que también es importante, segar la hierba bajo los pies de la competencia.
   Fechas después los cuatro socios que conforman el núcleo duro del consejo centran el debate en el dilema de hacer una ampliación de capital y llevarla a bolsa o buscar nuevos socios y ofrecerles buena parte del nuevo paquete de acciones antes de la salida a bolsa. Cardona, con el asesoramiento de los departamentos financiero y jurídico, es quien ha diseñado el posible trayecto de ambas opciones que expone al directorio antes de llevarlo al plenario:
- Lo primero que debe quedar sentado es que la ampliación de capital es inevitable. La segunda premisa es que el paquete accionarial mayoritario lo sigamos manteniendo en nuestro poder. Aceptadas ambas proposiciones el problema se traslada al modo de ejecutar la ampliación. Tenemos dos opciones: la llevamos a bolsa a ver cómo responde el mercado o antes de la salida buscamos nuevos socios. Cada una de estas opciones tiene pros y contras. ¿Preguntas?
- ¡Coño, Juan Antonio! – exclama un siempre impaciente Bricart - ¿qué preguntas quieres que hagamos si antes no nos explicas los pros y los contras?
- A eso iba, Oriol – contesta Cardona sin perder la paciencia -. Salir a bolsa sin antes haber precocinado la salida es como aquello que dice la mamá de Forrest Gump: la vida es como una caja de bombones, nunca sabes qué te va a tocar. Pueden ocurrir muchas variantes, desde que el nuevo paquete accionarial se diluya en un mar de pequeñas participaciones,  que sería lo que más nos convendría, hasta que la mayoría de la ampliación quede en manos de algún inversor que exigiera un sillón en el consejo de administración. En este supuesto, y en función de la estrategia de ese hipotético inversor, podría tanto facilitarnos como torpedear nuestros proyectos presentes y, sobre todo, futuros.
- Mientras tengamos la mayoría en nuestras manos me importa una higa que las nuevas acciones las tenga fulano o mengano. Si conseguimos eso nadie nos podrá echar un órdago pues – afirma rotundamente Arechabaleta.
- No estés tan seguro, Íñigo – responde Bricart -. Estoy más de acuerdo con la postura de Juan Antonio que con la tuya. No es lo mismo tener a unos socios que a otros.
   La discusión se enquista hasta que el consejero delegado decide precipitar el fin del debate:
- Acabemos de una vez. A ver, Cardona – Bricart cuando se irrita suele llamarle por el apellido en vez de por el nombre como acostumbra -, dinos de una jodida vez cuál es tu opinión sobre la dichosa ampliación.
- Mi opinión la tengo formada hace tiempo, pero no he querido darla para no condicionar el debate – es la respuesta de Cardona, quien añade -. Llegados a este punto, y como pide nuestro buen amigo Bricart – Juan Antonio le devuelve la pelota de no citarle por su nombre -, mi propuesta es que la opción menos peligrosa para nuestros intereses es que antes de salir al mercado busquemos nuevos socios. Lo mejor sería un grupo o un fondo, preferentemente extranjero, que quisiera diversificar su cartera y entrar en el mercado inmobiliario español.
Lo más importante de esta opción es conocer bien a quien metemos en casa no sea que el nuevo huésped vaya a resultarnos incómodo.
   Tras escuchar la opinión del miembro más joven del directorio la discusión se acelera. Bricart apoya decididamente la opción elegida por Cardona, mientras Arechabaleta y Huguet dudan. Tras un breve receso, Arechabaleta termina inclinando la balanza al pasarse al bando de quienes propugnan buscar nuevos socios antes de la salida al parqué. Ahora el problema se reduce a saber quiénes podrían ser los mejores socios posibles. De común acuerdo resuelven darse un plazo de cuarenta y ocho horas para traer propuestas concretas.

   Dos días después, el directorio vuelve a reunirse. Comienza un debate en el que es frecuente que haya consejeros que jueguen con cartas marcadas, en esta ocasión un par de ellos lo hace. Encima de la mesa solo hay dos propuestas de nuevos socios. Una está apadrinada por Bricart, se trata de un grupo inversor italiano denominado Società di Gestione Grazzi, cuya sede social radica en Palmi, pequeña ciudad calabresa sita en la misma puntera de la bota italiana. A favor de esta opción, añade Bricart, está el hecho de que los transalpinos tienen un gran flujo de liquidez y necesitan drenarla, al tiempo que diversificar sus inversiones; también cuentan con gran experiencia en el blanqueo de capitales con lo que matarían dos pájaros de un tiro, además de aportar capital fresco podrían resolver el problema de como lavar el dinero negro. Bricart responde de la capacidad financiera de los italianos pues dice conocer a dos de los principales socios del grupo. La otra propuesta la ha presentado Cardona, en este caso es un hedge fund con sede en Singapur, Presslor Investment, pero gestionado por un banco de inversión radicado en la City londinense. Presenta la ventaja de su contrastada experiencia y capacidad financiera y puede ser un socio fundamental en el plan de expansión internacional que BACHSA tiene en estudio, especialmente en el prometedor mercado del extremo oriente.
   La pelea entre los consejeros que patrocinan ambas propuestas es a cara de perro, casi llegan a personalizar la discusión. Ninguno de ambos cede en sus planteamientos. Huguet, hombre conciliador donde los haya, trata de armonizar las posturas de sus compañeros de consejo:
- ¿A ver qué os parece esto? Propongo una tercera vía como solución, que ambas firmas se repartan al cincuenta por ciento el nuevo paquete de acciones y nadie gana, pero tampoco nadie pierde.
- Apoyo la moción de Rodrigo – se apresura a decir Arechabaleta -, a ver si de una jodida vez acabamos con esto.
   Ni por esas, tanto Bricart como Cardona siguen insistiendo en que su propuesta es la buena y que no elegirla sería un fiasco para el futuro de BACHSA. Como parece que han llegado a un callejón sin salida, el consejero delegado resuelve que es mejor tomarse un receso, refrescar las ideas y retomar el debate.
   Cardona aprovecha la pausa para encerrarse en uno de los despachos vacíos y hacer una llamada a un teléfono de Londres. Pide que le pasen con míster Ellingworth. La respuesta es que no está el despacho. Hace otra llamada con su móvil, nadie contesta y después de varios tonos salta el buzón de voz en el que deja un mensaje: Christopher, I´m Juan Antonio Cardona, tell your partners that I haven´t been able yet to make that shareholder package yours, but I'm on it. I'll call you again with news. Bye.

   Mientras Cardona está intentado localizar al gestor londinense del hedge fund que patrocina, Bricart, que se ha quedado en la sala de juntas, presiona a los otros miembros del directorio.
- No podéis seguir llamándoos andana en esta controversia. Mi apuesta es la mejor y la más segura. Esa gente de Presslor ¿quiénes son? No lo sabemos, ¿qué pretenden? Vaya usted a saber. En cambio los Grazzi son gente de carne y hueso. Y han colaborado con mi amigo Junquera la tira de tiempo sin ningún problema. No quería sacar esto a colación, pero no me queda otra. Rodrigo – dice dirigiéndose a Huguet – te recuerdo que si no fuera por mí seguirías siendo un constructor de tres al cuarto del Puerto de Sagunto. En cuanto a ti, Íñigo – volviéndose a Arechabaleta -, ¿es necesario que te recuerde quien fue el que te acogió, empresarialmente hablando, cuando te negaste a seguir pagando el impuesto revolucionario a los etarras y tuviste que salir por piernas del País Vasco? Repito que no me gusta recordar los favores hechos, pero vosotros veréis.
   Cuando Cardona vuelve de hacer las llamadas, intuye inmediatamente que ha cometido un error táctico garrafal al dejar a Bricart a solas con los otros dos socios, pero ya no tiene remedio. Lo que sucede a continuación confirma sus temores: hay tres votos a favor de que el nuevo socio sea la Società di Gestione Grazzi.
   En cuanto Bricart se queda solo se apresura a llamar a un teléfono de Palmi donde un contestador recoge su mensaje dicho en un aceptable italiano: Mio caro Stefano, io sono tuo amico spagnolo, la materia è fatta. Domani vi darà tutti i dettagli. Ciao.                                                            

martes, 3 de junio de 2014

4.13. Sergio cambia de trabajo

   El acuerdo tomado por el directorio de BACHSA, y refrendado posteriormente por el consejo de administración, de no vender suelo y seguir incrementando el ritmo de construcción es recibido con un suspiro de alivio por mucha gente en Senillar. Uno de los que respira aliviado es Amador Garcés que veía peligrar las pingües ganancias que obtiene en la compra de terrenos. Hay otros que, al igual que Amador, se alegran doblemente, entre ellos José Ramón Arbós y Agustín Badenes. Ambos tienen doble participación en empresas cruzadas y a espaldas de sus socios de referencia. En ARBOGAR participan Garcés y Arbós, pero también lo hace Badenes, sin que se entere Arbós; en contrapartida éste y el bancario tienen su propia compañía de compraventa circunstancia que ignora Garcés. Todos hacen negocios. Todos hacen trampas. También se alegran los propietarios de terrenos que todavía los retienen en sus manos porque su valor sube como la espuma. De la satisfacción participan igualmente los miembros del consistorio para quienes la presencia de los constructores en la localidad es un auténtico filón de dinero opaco.
   El sentimiento de contento llega hasta la gente que trabaja en los tajos, a más construcción más tiempo tendrán asegurado el puesto de trabajo y mejores salarios obtendrán pues la faena a destajo se impone cuando hay prisas para entregar los nuevos apartamentos. El señor Francisco, que se ha enterado de la novedad, se apresura a comunicarla a su gente para que se tranquilice pues ya corrían rumores de que la carga de trabajo iba a disminuir. Además de esa noticia tiene otra para Sergio:
- Estudiante, te esperan en las oficinas de BACHSA. Al parecer han quedado encantados con la entrevista que te hicieron. Durante un tiempo, que no han precisado, vas a dejar de trabajar para mí y lo harás para ellos. Por tu puesto no te preocupes, ya he acordado con los constructores que cuando dejen de necesitarte volverás con nosotros. Han dejado caer que vas a ganar más de lo que sacas aquí, incluidas las horas extras, y al parecer con un trabajo muy descansado. Por tanto, Sergio, que sea enhorabuena y no me hagas quedar mal que ellos son, en definitiva, los que tienen la sartén por el mango.

   En las oficinas de BACHSA le espera Eliseo Lavilla, también está la última persona que Sergio esperaba ver: Maxi, el antiguo novio de Lorena. Nunca han llegado a cruzar la palabra, pero ambos saben de sobra quien es el otro. Lavilla, que desconoce el hecho, les presenta:
- No sé si os conocéis, Sergio Martín, Maximino Barral. Os he citado porque habéis sido seleccionados para una nueva tarea que no tiene nada que ver con vuestras anteriores ocupaciones. Os cuento…
   El experto en marketing explica a ambos jóvenes en qué consistirá su nuevo trabajo. Serán los líderes de una asociación juvenil, denominada AJOTSE, cuyo principal objetivo será defender las bondades de la expansión inmobiliaria y, en especial, de la urbanización de la Marina. Por ahora la asociación no tendrá más miembros activos que ellos. Si en algún momento fuera preciso llegarían nuevos activistas, pero los encargados de dirigirlos serán ellos. De momento, su tarea será estar en la sede de la asociación esperando las instrucciones que Lavilla se encargará de hacerles llegar. Como de momento apenas van a tener trabajo tendrán todas las horas del día para hacer lo que les pete, pero sin abandonar la sede. Maximino, al tener más edad y ser natural del pueblo, actuará de presidente, pero será Sergio, quien tendrá el cargo de secretario general de la asociación, el que hablará en los actos públicos. Al llegar a este punto, Sergio levanta la mano.
- Perdone, señor Lavilla, pero yo nunca he hablado en público y dudo de que sea capaz de hacerlo.
- Ya lo sé, pero te aseguro que tras el cursillo que vas a hacer en Valencia sobre comunicación verbal vas a hablar mejor que Felipe González.
- Nadie me dijo que tuviera que irme a Valencia. Si es por mucho tiempo ya le digo que no me interesa el puesto, prefiero quedarme en casa y seguir con mi curro.
- Tranquilo, Sergio. El cursillo solo dura una semana y las clases se dan por la mañana. Por supuesto, vas con todos los gastos pagados. Te hospedarás en un hotel y en siete días volverás a estar en tu casa. Por otra parte, todo esto ya lo hemos convenido con Francisco Solbes y si no aceptas nuestra propuesta no vas a tener ningún curro al que volver. Por consiguiente, tú mismo. ¿De acuerdo?
   Vistas como están las cosas, a Sergio no le queda más que asentir. Lavilla termina su exposición asegurando que la nueva tarea será corta, emocionante y muy fructífera para ambos y, como muestra, entrega a cada uno un sobre con trescientas mil pesetas como anticipo. Al despedirse le indica a Sergio que se quede un momento que ha de darle más información sobre el curso a realizar.
- Mira, lo que te voy a contar no he querido hacerlo delante de Maximino porque es solo para tu coleto. Aunque él será el presidente de AJOTSE, queremos que quien dirija el tinglado seas tú. Serás tú a quien transmitiré las directrices oportunas las cuales te encargarás de hacerlas llegar a donde se te diga. Tú serás el único quien, además de hablar en público, tendrá todas las claves de lo que realmente esperamos de la asociación. En pocas palabras: Barral no será más que un hombre de paja, y si fuera necesario un chivo expiatorio, pero quien manejará todos los hilos de la tramoya serás tú. En la semana que estarás en Valencia por las tardes te reunirás conmigo, y con algún otro compañero de mi empresa, y te explicaremos con todo detalle lo que tendrás que hacer, cómo, cuándo y dónde. El para qué ya os lo conté. Y para terminar, te aseguro que están de más las reservas que puedas tener sobre esta tarea. Estoy convencido de que te gustará y de que te será de gran provecho en todos los órdenes. Nos veremos en Valencia.
  
   En cuanto Sergio llega a casa le hace un resumen a Lorena de cuanto acaba de ocurrirle.
- ¿Qué te parece, acepto el nuevo curro o qué?
- Me dejas de piedra picada. Y así de entrada te digo que no lo veo nada claro. Eso de currar en una asociación de jóvenes trabajadores me da mala espina. Porque a ver, ¿eso qué es, cómo una especie de sindicato?
- Para decirte la verdad, tampoco yo lo tengo claro. Y no, no es un sindicato, pero algún parecido guarda aunque también tiene grandes diferencias.
- Pues sí con lo listo que eres no lo tienes claro, creo que lo mejor es que les digas que muchas gracias, pero que se busquen a otro.
- No va a poder ser. El señor Francisco me ha dicho que tengo que hacer lo que me pidan y, por si falta algo, el tal Lavilla me ha dejado claro que si no acepto su propuesta no voy a tener ningún curro al que volver. O sea, que blanco y en botella.
- Joder, con los tíos del ladrillo, más parecen una partida de mafiosos italianos de los que salen en El Padrino que otra cosa.
- Pues no te lo he contado todo, si no acepto su proposición además de perder el curro donde lo de Francisco, tendría que devolverles las trescientas mil cucas que me han dado de anticipo.
- Eso no me lo habías dicho.
   En cuanto Lorena tiene en la mano el fajo de billetes de mil, todos nuevecitos, como recién sacados del Banco de España, se olvida de todas las reservas que tenía. Un curro en el que antes de haber movido un dedo ya te sueltan ese montón de talegos no puede desperdiciarse. Lo único que Sergio se ha callado es con quién va a trabajar. Piensa que ya habrá tiempo para contárselo a su chica. 

viernes, 30 de mayo de 2014

4.12. ¡Ojalá no muramos de éxito!

   El directorio de BACHSA tiene otros problemas, y más acuciantes, que el de tapar la boca a un puñado de estudiantes. Son tres los asuntos que les preocupan y que en la reunión convocada están encima de la mesa. No hay orden del día escrito, las cuestiones que van a tratar no son para que quede constancia documental de las mismas. Una es el asunto del blanqueo de capitales que ha vuelto a enredarse. Los últimos intermediarios que contrató Cardona les han salido rana. Han de buscar otros, y a la mayor urgencia posible. Otra es el disparatado incremento del precio de los solares y hasta de los terrenos rústicos que repercute directamente en el aumento de costes de la construcción. Buena parte del increíble aumento del metro cuadrado está propiciado por la aparición en Senillar de otras empresas constructoras que al reclamo de los ingentes beneficios que se esperan han aterrizado en la localidad. La última cuestión es una consecuencia directa de la anterior: necesitan inyectar capital fresco a la empresa para hacer frente a las nuevas inversiones que han de afrontar si quieren proseguir construyendo al mismo ritmo que hasta el presente.

   El primer punto del repertorio de asuntos a debatir, el del dinero negro y cómo blanquearlo, provoca un encendido debate entre los miembros del directorio.
- Ya predije, Juan Antonio, que esos maulas que contrataste nos iban a joder el invento – reprocha Bricart.
- Desde luego, para ese viaje no hacían falta alforjas pues – remacha Arechabaleta.
- No sois justos con Juan Antonio. ¿Creéis que no es el primero en lamentar lo que esos desaprensivos nos han hecho? – Huguet sale en defensa de Cardona.
- Asumo mi cuota parte de responsabilidad en el fiasco – expone Cardona -, pero no olvidéis que la propuesta fue aprobada en el consejo por unanimidad. A toro pasado es cómodo lo de ya lo dije. Lo que debemos hacer ahora es lamentarnos menos y buscar nuevas soluciones. Y cómo parece que algunos de vosotros no confiáis demasiado en mi capacidad negociadora os cedo la batuta para que la nueva partitura la dirijáis vosotros.
- ¡Otra vez la burra al trigo! – exclama Bricart al que no le suelen gustar las metáforas de Cardona -. No te subas al guindo, Juan Antonio, que no hay para tanto. ¿Qué ha salido mal?, pues a joderse tocan. Lo que hay que hacer es no volver a liarse con gente de esa que va por el mundo ofreciendo duros a cuatro pesetas.
- Bien. Una vez aclarados los posibles malentendidos, lo que ahora toca es poner encima de la mesa la búsqueda de soluciones. ¿Sugerencias? – Huguet siempre es el hombre de la intermediación.
   Un silencio un tanto incómodo planea sobre el grupo hasta que Cardona toma la palabra:
- Reitero lo que he dicho. Salvo petición expresa y unánime de todos los miembros del consejo prefiero no volver a la tarea de búsqueda de nuevos intermediarios. Con un fracaso es suficiente, al menos por el momento. Por descontado, ello no será óbice para que en su día exponga mi opinión y aporte toda mi experiencia sobre nuevos canales de conversión del dinero be.
- Juan Antonio, no podemos admitir esa propuesta. Eres nuestra mejor cabeza en los asuntos internacionales y quien mejor te manejas en ellos. No nos pidas que prescindamos de ti – le pide Huguet.
   Hay un tira y afloja en el directorio sobre la participación de Cardona en nuevos contactos para el lavado del excedente dinerario, pero Juan Antonio se mantiene en sus trece. Al final, el punto muerto al que parecen haber llegado lo solventa Huguet al proponer:
- Bueno, pues si Juan Antonio no le da la vuelta a su postura, ¿por qué no probamos a contactar con los tipos de los que habló tu antiguo socio? – formula Huguet dirigiéndose a Oriol.
- Supongo que te refieres a Ferrán Junqueras – puntualiza Bricart -. A él parece que le funciona el invento de los italianos, pero me gustaría recordar algo, Juan Antonio nos alertó de que podíamos tener problemas con ellos. ¿Sigues opinando lo mismo? – pregunta dirigiéndose a Cardona.
- En principio, sí, pero… nunca se sabe. Creía que los que elegí eran inmejorables y, ya veis, nos ha salido el tiro por la culata. Por eso, si no encontramos algo mejor, creo que no perderíamos nada en tantearlos, ver qué ofrecen y que contraprestaciones piden.

   Resuelto, en cierto modo, el punto del blanqueo de capitales, los miembros del directorio pasan al siguiente: la escalada de precio de los solares.
- Estamos llegando a unos precios que comienzan a ser inasumibles, salvo que los repercutamos en la obra finalizada, lo que pondría el precio del metro cuadrado de obra a un nivel disparatado – reconoce Huguet.
- Cierto es, Rodrigo, pero y qué más da si nos siguen comprando los pisos pues – apunta Arechabaleta.
- Lo que afirma, Íñigo, es una verdad a medias – puntualiza Cardona -. En efecto, seguimos vendiendo a buen ritmo y sin mayores problemas y lo hacemos porque las cajas continúan manteniendo una política hipotecaria que  para nosotros es una bendición del cielo, pero ¿y si cambian de política o se invierte la dirección del ciclo económico?, ¿qué pasaría?
- Solo con pensarlo se me revuelven las tripas – admite Bricart.
- Nuestro principal problema es qué hacer con el suelo. A mi modo de ver tenemos tres opciones. Una, es seguir comprando. Otra es vender parte del que tenemos. La tercera, no hacer nada, seguir como hasta ahora y esperar a ver por donde sopla el viento – sintetiza Huguet - ¿Tú cómo lo ves Juan Antonio?
   Cardona, tras echar un vistazo a los informes que ha sacado de la cartera comenta:
- A fecha de hoy, contabilizamos cerca de un millón doscientos mil metros cuadrados, la mayor parte de suelo urbanizable, lo que supone algo más de treinta y seis mil millones invertidos en suelo. Esa cantidad la estamos financiando con apalancamiento bancario y con las plusvalías que estamos obteniendo, tanto de la venta de edificios como de alguna operación puntual de venta de solares. Los créditos comienzan a tener excesivo peso en nuestros balances. Mi opinión es que es un momento inmejorable para desprendernos de parte de nuestros activos en terrenos y mejorar sensiblemente el estado de nuestras cuentas – opina Cardona.
- Juan Antonio, eso ya lo hemos discutido muchas veces. No puedo estar de acuerdo contigo – rebate Bricart -. La costa de Senillar todavía tiene un elevado potencial de crecimiento. Si ahora no solo frenamos las adquisiciones sino que, además, vendemos parte de nuestro stock quedaremos en una situación de desventaja respecto a nuestros competidores que, dicho sea de paso, cada vez son más agresivos y que aprovecharían la circunstancia para arrebatarnos las grandes oportunidades que todavía quedan en este litoral.
- Estoy de acuerdo con Oriol – secunda Arechabaleta -. Debemos hacer lo contrario que propone Juan Antonio. Hay que seguir comprando terreno pues.
   Cardona abre los brazos en un gesto teatral y pregunta:
- ¿Y de dónde sacamos el dinero?
- Coño, cuando no se tiene se pide, para eso están las cajas – responde Bricart.
- Ya estamos excesivamente atados a las cajas, solo nos faltaría pedirles nuevos créditos, terminaremos trabajando para ellas – contra argumenta Cardona -. Además, nuestro principal socio financiero, Cajaeuropa, utiliza en sus hipotecas el Euribor como índice de referencia a lo que añade el correspondiente diferencial. Como establece una cláusula suelo muy alta en muchos casos ocurre que el Euribor es inferior a ella y al tener este mínimo firmado no se puede aplicar el porcentaje del índice.
- Bueno, pero eso a quien tiene que preocupar es a los hipotecados y mientras vayan pagando las mensualidades no hay problema. Y si lo hubiese ya se encargará la caja de lidiar con ellos. Es su problema, no el nuestro – afirma rotundamente Bricart.
- No caces tan fácil, Oriol, que ese pájaro va en vuelo rasante – replica Cardona. Bricart hace gestos de que no entiende nada -. Lo que quiero decir con la metáfora de la caza es que lo que dices vuelve a ser una verdad a medias. Como la caja tenga problemas también nosotros los tendremos, ¡y gordos! Por eso considero que es necesario desapalancar activos invertidos en solares.
   El debate se prolonga hasta que el consejero delegado consigue convencer a los otros miembros del directorio que de vender terrenos nada, el suelo urbano sigue siendo oro molido y hay que guardarlo pase lo que pase. El único que se muestra disconforme es Cardona quien cierra la discusión con un sarcasmo:
- ¡Ojalá no muramos de éxito!

martes, 27 de mayo de 2014

4.11. Se busca líder juvenil

   Uno de los especialistas de la empresa de marketing que trabaja para BACHSA se traslada a Senillar con una doble misión: por un lado, vigilar el montaje de la muestra en la que se va a visualizar el positivo impacto, tanto económico como social, que ha supuesto para el pueblo el proceso urbanizador en marcha y lo que, en un futuro inmediato, supondrá la urbanización del sector de la Marina. Por otro, poner en marcha la Asociación de Jóvenes Trabajadores de Senillar (AJOTSE), cuyo oculto objetivo no es otro que contrarrestar el tirón popular que puedan tener los muchachos de la localidad que protestan por los excesos de la expansión inmobiliaria. El experto emplaza a los apoderados locales de la empresa a que le ayuden en la búsqueda de un par de potenciales líderes juveniles.
- Lo que necesitamos son dos o tres personas que deben contar con las siguientes características. Tener veintipocos años. Varones preferiblemente, aunque tampoco habría que desecharla si encontrásemos una chica que reuniese el resto de condiciones. Que sean de la localidad. Asimismo, que tengan algún bagaje cultural. Por supuesto, que actualmente estén trabajando. Y lo más importante: que posean una buena capacidad de liderazgo, lo que supone tener una cierta personalidad, ser capaces de hablar y debatir en público y no arrugarse ante los posibles oponentes. Ah, se me olvidaba, y que estén a favor de urbanizar todo lo que haga falta, incluida la Marina.
- ¡Pues no pides casi nada! – exclama José Ramón Arbós -. No será fácil encontrar mirlos blancos como los que quieres.
- No, no lo será – afirma Amador Garcés en apoyo de su socio -. Y de entrada casi te aseguro una cosa, encontrar un par de chicos con esas cualidades y que sean de aquí va a ser imposible. Así, a bote pronto, ya te digo que no conozco ni uno.
- Bueno, no es imprescindible que sean oriundos, nos servirán igualmente los que vivan aquí aunque no hayan nacido en el pueblo. Eso incluye a los forasteros que han venido para trabajar en la construcción.

   Garcés es el encargado de la recluta con una tasa de éxito lamentable. A los que no les faltan algunos de los requisitos les sobran defectos. Tras más de una semana de intensa búsqueda el resultado es muy pobre. Únicamente ha encontrado un joven que reúne la mayoría de condiciones salvo dos: su equipamiento cultural es lamentable y sus dotes oratorias brillan por su ausencia. Cuando un día aparece Juan Antonio Cardona y pregunta sobre el proceso de recluta de los líderes juveniles, Eliseo, el experto, y Amador le cuentan el resultado de sus pesquisas.
- … y eso es lo que hay. El tío que tenemos en cartera, y que trabaja de encofrador en una de nuestras obras, es el que más se aproxima al retrato que hizo Eliseo de lo que necesitamos – concluye Garcés.
- A ello añado que su aproximación al modelo de líder que buscamos deja mucho que desear, pero parece que no hay más cera que la que arde – se duele Eliseo.
- ¿De qué pie cojea ese candidato? – inquiere Cardona.
- De los dos – responde el experto con una media sonrisa -. Lo especifico más. En su haber encontramos que cumple con el requisito de la edad, tiene veintiocho años, y es natural de Senillar. Como ha comentado Amador trabaja de encofrador, tiene personalidad, bien que un tanto bronca, y lo mejor es que si de él dependiera se urbanizaría hasta el cementerio. En su debe, que de conocimientos anda muy justito, por decirlo de forma caritativa, y que se ha mostrado incapaz de hilar tres frases seguidas que tengan algún sentido. No podremos contar con él para ponerse frente a un micrófono o arengar a una muchedumbre. Eso sí, como hubiese que repartir algunos mamporros podría ser un elemento valioso.
   Mientras está escuchando al experto, Cardona trata de recordar la cara y el nombre de alguien que tuvo algo que ver con un suceso que le ha venido a la memoria. No lo consigue, pero recuerda que Garcés también estaba en el lugar donde ocurrió el hecho que le ha venido a la mente.
- Oye, Amador, me acaba de venir a la memoria el día que nos contaste que habías encontrado a los chavales de la protesta en vuestras oficinas, entre los cuales estaba una hija tuya por cierto. También recuerdo que interrumpió nuestra conversación un operario, un tío joven, al que yo le hice varias preguntas sobre la cuestión de la urbanización de la Marina. Sus respuestas me dieron la impresión de que, pese a su juventud, tenía bastante cuajo. Creo que un chico así quizá pudiese valernos. Lo que no recuerdo bien es su cara ni sé cómo se llama.
- Sí, recuerdo ese episodio, pero me pasa como a ti, no me acuerdo muy bien de él ni tampoco sé su nombre, pero espera… recuerdo que vino a solucionar una avería eléctrica que teníamos en el almacén, por lo cual no va a ser problema localizarle. El que nos soluciona los problemas eléctricos es Francisco Solbes, uno de los subcontratistas que trabaja para BACHSA. Si quieres le llamo y le digo que nos envíe a su operario.

   Sergio no tiene ni idea de por qué su patrón le ha mandado ir a las oficinas locales de BACHSA, tampoco es algo que le preocupe, seguramente será sobre algún asunto relacionado con el trabajo.
- Hola, soy Sergio Martín, vengo a ver al señor Garcés de parte de Francisco Solbes.
   Ante la sorpresa de Sergio, no es Garcés quien le recibe sino un desconocido muy trajeado quien, tras saludarle e invitarle a sentarse, se presenta:
- Soy Eliseo Lavilla y trabajo para BACHSA, concretamente en cuestiones de marketing. Tu nombre me lo ha sugerido uno de los consejeros de la empresa que un día te conoció casualmente y le causaste muy buena impresión.
   Tras la entradilla, Lavilla saca una ficha y comienza a leer en voz alta su contenido:
- Sergio Martín Roca, natural de Madrid y residente en Senillar de dónde es su familia materna, técnico superior en electrónica industrial, estudios de ingeniería sin concluir, trabaja en la empresa de instalaciones eléctricas de Francisco Solbes. Eso es cuanto sé, pero necesito conocer más cosas sobre tu vida, tus ideas, tus opiniones; en fin, cuantas más cosas sepa de ti mejor.
- Perdone, pero se puede saber a santo de qué le interesa a usted mi vida. No sé quién es ni qué quiere de mí – Al iniciar el desconocido su lectura Sergio sospechó que fuera un inspector de trabajo, una de las bestias negras de su patrón, pero hacia el final ya está seguro de que el forastero puede ser cualquier cosa menos inspector. Aun así se ha puesto a la defensiva como muestra su respuesta al desconocido que le está entrevistando.
- Te ruego que me disculpes. He sido poco profesional. Volvamos a empezar. Como te he dicho, trabajo para BACHSA en asuntos de marketing. El objetivo de esta entrevista es conocer algo más de ti, aparte de los datos que ya tenemos, con la finalidad de que, en el supuesto de que te seleccionásemos y tú aceptaras, ofrecerte otro trabajo que estaría muy bien pagado. Esa segunda ocupación sería temporal y no supondría desligarte de tu actual empresa, a la que seguirías perteneciendo, y en la que no perderías el puesto que ahora tienes. Es decir, que durante un tiempo, que espero que sea corto, quedarías en excedencia en la empresa de Solbes y pasarías a prestar tus servicios a una nueva entidad dependiente de BACHSA. Tu jefe está al tanto y por él no hay ningún inconveniente.
- ¿Y de qué trabajaría?
- Eso te lo explico en cuanto contestes a unas cuantas preguntas.